Nota:
Seishes, asdqwfghyurgdsjkl graaacias!
Natsuki Hiroto, jajaja me gusta tu pasión! Espérame que si muero no hay final!
Sakura . vh, qué bueno que el capítulo ya está aquí!
Son – AbyGC, thank you!
Lym – 22, Hola! Personalmente me regocijo en las predicciones acertadas que tengo sobre alguna películas pero me gusta más que todo pase como menos me lo esperaba, así que supongo que eso es algo bueno!
Gab, jajaja te comprendo, yo estaría igual de desesperada!
Querido guest, gracias por comentar la historia! :D
Esta vez me demoré un poco más, gomen!
Veamos como desarrollan sus sentimientos este par…
Capítulo 5
Cuando regresamos de la casa de Ino mi ánimo parece haber subido hasta las nubes. Mi rubia amiga ha logrado subir mi autoestima de manera eficaz. Y aunque todavía siento una pequeña punzada en mi corazón, estoy dispuesta a divertirme en la noche, claro que, esta vez no solo sería parte de un plan de seducción. Mi salud mental pide un tiempo para dedicarme a mi misma. La sensación de libertad en el baile, el sonido tomando control de no solo mi oído sino de todos mis sentidos, eso era lo que necesitaba para liberar un poco de tensión sexual que desde hace meses se arremolinaba en mi vientre gracias al dichoso y caliente guardaespaldas. ¿Qué estaría pensando mi padre al contratar a un saco de hormonas masculinas para su hija adolescente? ¿Acaso los hombres no aprecian la belleza de otros? Es decir, seguramente el señor Haruno, estricto en ciertos aspectos, sin carácter en otros, tenía que haberse dado cuenta en algún momento del poder que su guardaespaldas favorito ejercía alrededor de las féminas. Quizás debía de darle un poco más de crédito a mi padre por confiar en su bonita y única hija quien estaba en la edad de desear a un cuerpo musculoso y caliente. O escondía demasiado bien sus intenciones o confiaba demasiado en el carácter y autocontrol de su empleado estrella.
El dominio de Sasuke sobre él mismo y sus emociones aún me impresionaban, yo no era una niña fácil de ignorar, la pubertad me había asentado bien y yo lo sabía. La seguridad era una de mis mejores cualidades y estaba segura de que eso más de una vez me había facilitado el trato con chicos. No es de extrañar que me sintiera tan humillada ante el rechazo de Sasuke; yo nunca había sufrido por tener que llamar la atención de un hombre y he de admitir que ese mismo rechazo había convertido mi romántica persecución en una más apasionante aventura. ¿Qué hay en esto de ser rechazado que nos atrae más?
Y… ¿Que no soy su tipo? ¡Bah!
Sé que a Sasuke no le gustan las chicas escandalosas, o algo así mencionó, pero por eso mismo me rehúso a ser su tipo, sé que él nunca va a dejar de observarme y quizás, en lo más recóndito del fondo de mi mente, se estaba trazando alguna malévola idea solo para molestarlo. Por supuesto que el coqueteo estaba en mis mejores recursos, pero no dejaría de ser yo ni por un segundo. Respecto a las drogas… Talvez era la última vez que tenía oportunidad para tratar de probar un punto que rondaba con esperanza en mi corazón. ¿Cómo podría hacer que Sasuke hablara más?
Pienso que, un hombre habla de más cuando está enojado. Sin embargo, si la situación se volvía vergonzosa nuevamente, no tenía más remedio de dejar el asunto de las drogas de una vez por todas, debía convencer a alguien que me importaba mucho de que no era solo una niña rica mimada sin límites. Es decir, los límites no son del agrado de muchos, yo personalmente tenía pocos pero estaba muy segura de que no quería consumir algo letal para mi cuerpo. ¿Cómo convencía a Sasuke? Necesitaba su confianza para poder entablar una relación más personal e íntima.
Con el tema de la confianza en mi mente, me preparo no solo mentalmente si no físicamente para ir a alguna discoteca. Debo trabajar en ello pero eso no significa que no pueda divertirme un poco escandalizando a mi niñera. La manera en que su semblante se descoloca es combustible para mis deseos de conquistarlo.
—Acompáñame —hablo en la puerta de mi habitación. Últimamente me había pasado metida en mi habitación, no había mucho que hacer de todos modos, en mi casa tenía todo, eran mis vacaciones de verano y antes debía decidir si seguiría alguna carrera profesional. El pensamiento no me animaba mucho, lo que sí me entusiasmaba era mi guardaespaldas al otro lado de la habitación.
—Pasa —digo de manera amistosa. Espero a que camine y cierro de un portazo. Sasuke no tenía por qué estar en mi habitación, de hecho, se suponía que mi habitación era una de las más seguras en la casa. De todos modos, siempre que tenía una buena excusa, invitaba a Sasuke a acompañarme.
—Podemos conversar mientras me maquillo —digo, Sasuke se relaja y toma asiento en uno de mis sillones, sí, efectivamente hay un juego pequeño de muebles en mi habitación.
—Bueno, más bien tú puedes escucharme —comento de nuevo con sarcasmo, pero mi voz es condescendiente, incluso me acompaña una sonrisa, el asiente en respuesta haciendo una mueca igual de amigable.
Normalmente demoro más de una hora arreglándome. Maquillarme, y elegir ropa cuando tienes varias opciones es parte de mi problema para apresurarme, al menos cuento con la costumbre de ahorrar el tiempo necesario antes de mis salidas. La excitación que tengo cerca de Sasuke forma un remolino abrasador en mi interior por lo que decido darme una ducha antes de prepararme. Un ligero cosquilleo en mi vientre estalla cuando una prometedora idea se forma en mi mente. Estoy lista para cambiarme de ropa y quiero hacer un sutil pero caliente espectáculo para mi niñera. Si Sasuke sale de la habitación no me queda más remedio que aceptar que por ahora no le llamo la atención. Pero si siento su mirada estoy segura que voy a continuar coqueteando con él.
Decidida a salir del baño haciendo un desfile en tanga y en bra, me doy cuenta de que he olvidado una prenda. Sí, bueno, no iba a ser tan sutil después de todo. Muerdo mis labios pensando y reuniendo coraje para salir de todos modos. Debía ser cosa del destino porque estaba a punto de dar el mejor espectáculo solo para buscar mi brasier entre mi armario con solo una tanga cubriendo mi trasero. Usar una toalla para cubrirme no está en mi mente pues ésta está enrollada en mi cabello, de no ser así, mi plan no tendría mucho sentido.
Dejar que Sasuke observe mis pechos desnudos me excita pero me llena de temor y anticipación al mismo tiempo. Tengo la suerte de ser descarada así que me atrevo, con nerviosismo, pero lo hago. Pellizco mis pequeños pezones rosas para que realicen su entrada triunfal: erectos y con orgullo. Salgo.
Al principio no busco con la mirada a Sasuke, en vez de eso salgo como si nada, como si olvidara su presencia y actúo con naturalidad hasta mi walk in closet que convenientemente tiene su puerta a lado de la entrada principal de mi habitación, es decir que camino de frente a mi guardaespaldas quien está sentado cerca de allí con mis tetas al aire. Sin embargo, mi orgullo femenino es capaz de alcanzar su mirada por unos segundos antes de perderme de su vista al entrar a mi closet. ¡Estaba mirándome las tetas! Sus ojos estaban sin duda en mi pecho, mi orgullo se regocija ante su mirada. Es dentro de mi closet donde puedo respirar más tranquila luego de haber hecho mi desfile. Mi habitación es enorme, lo que me había supuesto una caminata algo larga. Ante tal acción, mi corazón se ha acelerado y siento muchas ganas de reír. Lo que hubiera dado por ver durante más tiempo la expresión de mi niñera.
Reviso mis prendas y me inclino por un vestido negro que aún no he estrenado. Es ajustado, recto por todas partes, es corto, y lo único que lo sostiene son delgadas líneas sobre mis hombros. Miro mi reflejo en el espejo pero no me encuentro conforme. Es exactamente ese el motivo por el que mis salidas se retrasan. Al final ni siquiera he tenido que usar un sostén pues el vestido me da el soporte necesario. Uso tacones negros de tiras delgadas para estilizar mi figura pues siento que el corte recto del vestido me quita un poco de gracia. Miro mi reflejo al espejo y decido que me veo mejor de lo que imaginaba con los tacones puestos, el look me gusta más así. Doy la vuelta y noto que no he alcanzado a subir todo el camino del cierre del coqueto vestido así que me dispongo a pedirle una mano a Sasuke.
—Ayúdame con el cierre —murmuro acercándome hasta donde está sentado, le doy la espalda mientras lo siento ponerse de pie, enseguida mis sentidos se inundan con el calor de su gran cuerpo. El desfile de hace unos segundos aun hace un efecto loco en mi, siento mis mejillas sonrojarse.
Él coloca sus manos sobre mis caderas e instantáneamente siento mi centro palpitar. Es increíble que me haga sentir así. ¡Jodido Sasuke! Lo que puede parecer un simple e inocente gesto como es el de subir el cierre de mi falda me calienta a niveles que no imaginaba.
—Sé lo que intentas hacer —susurra Sasuke con calma, sus manos están aún en mis caderas y parece no estar dispuesto a ayudarme con el cierre del vestido. Sus intenciones o lo que que creo y quiero que pase me da una sensación inesperada.
—¿Y qué es eso?
Por un momento temo que salga de la habitación harto de mi juego de seducción barato. El juego de seducción no es tan divertido si te pillan fingiendo ser inocente.
—Quieres salir a alguna fiesta —expone con seguridad.
Ahh, pues eso. Mi inocencia sigue intacta, espero. Sin embargo el rumbo de la conversación no era exactamente el que esperaba.
—¿Hay algo malo en eso? —pregunto con suavidad al mismo tiempo que giro mi cuerpo enfrentando su cercanía. Mi cierre es olvidado.
—Son órdenes de tu padre —dice firme —No podemos salir.
—Tu no puedes negarte pero yo sí —cuestiono bruscamente.
Últimamente mi paciencia es poca y me apena que tenga que cargar este detalle con Sasuke quien solo tiene mis hormonas alborotadas. Sí, quizás el tiene toda la culpa, pero ¿Por qué no lo siento así? ¿Por qué siento que la culpable soy yo?
—¿Te dio alguna razón? —pregunto ligeramente alterada, mis cejas se fruncen con confusión.
—Estás más segura en casa —habla con calma mientras sus ojos delatan inquietud. Me muevo fuera de su espacio y me siento en mi cama. He de admitir que estoy un poco molesta ya que estaba mentalmente preparada para divertirme esta noche así que mi aura no es tan amistosa luego de la negativa de Sasuke. Paso mi vestido sobre mi cabeza y lo arrojo al suelo, este se arruga cerca de algún lugar de mi cama. Mis tacones siguen en su lugar y no me molesto por sacármelos. Sí, me encuentro semidesnuda, nuevamente en ropa interior pero esta vez he agarrado una almohada para tapar mis pechos. También le estoy dando la espalda a mi niñera. Estar así de vulnerable se me hace extraño pero para nada incómodo cuando estoy alrededor de Sasuke.
—Tu padre tiene algunos problemas.
Giro mi rostro prestándole atención. Solo Dios sabe cuánto he esperado a que Sasuke volviera a soltar más de cuatro palabras.
—Lo sé —le contesto. Me siento un poco enojada pero no peleo por mi libertad pues entiendo que mi padre debe tener negocios que controlar.
—Pensé que no estabas al tanto de sus negocios —comenta mi niñera confundido.
—No lo estoy, y no quiero saberlo —hablo con desánimo.
Quizás Sasuke piense que me comporto como lo hago debido a que solo soy una muchacha inmadura a quien no le importa lo que hace su padre con tal de darle una vida lujosa. Sospecho que mi niñera piensa que soy una chica inmadura y es así que empiezo a entender por qué no soy su tipo de chica. Aunque me rehúse a serlo, no puedo evitar quedarme callada a tan mala percepción de mi.
—Sé que mi papá tiene negocios peligrosos, Sasuke —empiezo hablar tranquila —, sé que piensas que soy rebelde y que no me importan mis padres —digo mirando a sus ojos, obtengo su atención lo que me motiva a seguir hablando —a veces me comporto como una niña porque así es como me tratan—comento con sinceridad.
Sasuke me da una mirada de compasión. Espero que haya entendido mi punto y hablo de nuevo.
—No quiero saber en lo que se halla mi papá —hablo lanzando un suspiro al final de mis palabras. En mi cama, busco una posición mas cómoda y esta es recostándome sobre mi estómago, la almohada queda desatendida y es como si estuviera tomando sol en la playa, pero topless, boca abajo, mis pechos quedan ocultos mientras mis brazos se flexionan para ofrecer apoyo a una de mis mejillas. El nivel de confianza en la conversación se siente mas real por el simple hecho de que estoy de lo más cómoda con mi cuerpo. No me molesto en esperar una reacción por parte de Sasuke, si el esta observándome con ojos lascivos no lo sé pues él se encuentra fuera de mi vista.
—Es mejor que no lo hagas —escucho decir a Sasuke a mis espaldas, su tono comparte un poco mi semblante.
—Aún así, mis padres me importan más de lo que te imaginas, y no puedo evitar preocuparme —comento con franqueza, sin darme cuenta he cerrado los ojos y me siento más calmada.
Mi guardaespaldas se encuentra a varios metros de mi pero aún así siento una gran atracción hacia su cuerpo, siento que debo estar en sus brazos. Mi corazón se enciende pensando en la posibilidad de estar en contacto íntimo con Sasuke. Si tan solo me diera una luz.
—No te preocupes —dice sereno. La voz de mi niñera me transmite cierta seguridad que no comprendo del todo. Mi pecho se siente más ligero cuando abro los ojos y observo que se acerca, se sienta a mi lado.
Sasuke pasa sus manos por mis piernas, flexiona cada una de manera que se le facilita sacarme los tacones negros. Es como si me cuidara y eso se siente malditamente bien. Mi piel se sensibiliza donde tocan sus grandes manos, él es cuidadoso, es suave y prudente, no está tocando donde no debe, es decir, en ningún momento ha subido sus caricias más arriba de mis pies, tengo la esperanza de que lo haga pero la seguridad de que es imposible. Mi culo esta en frente de el casi desnudo y no puedo evitar pensar en otras caricias más interesantes. De repente Sasuke toma la iniciativa para continuar hablando.
—Sakura… —susurra —No te drogues —su voz suena tranquila pero posee un matiz de demanda.
—¿Por qué estamos teniendo esta conversación? —pregunto.
Este era el tema que quería sacar desde hace un rato ya. Al parecer Sasuke no era para nada fan de las drogas, era un asunto que le disgustaba bastante. ¿Por qué?
—Porque alguien debe decirte que eso no está bien —responde.
—¿Te importa mucho este asunto? —hablo evitando cualquiera que sea su punto.
—Cuando se trata de ti me importa mucho —al pronunciar estas palabras, la mano de mi guardaespaldas se posa en mi espalda baja, esta acción me descoloca, el movimiento de Sasuke es inesperado pero me encanta. La palma de su mano está caliente, un sentimiento de familiaridad me ahoga por completo.
Aún así lanzo un puntillazo a sus palabras, lo que sea que signifiquen para él, yo necesito algo más que eso.
—Solo soy tu trabajo Sasuke, no debería importarte lo que haga mientras te paguen —digo con un tono serio, parecido al sarcasmo.
—Sí que eres molesta —menciona con lo que percibo un tono de burla.
Sus palabras me entristecen pero no quedo muda. Oh no. ¡No señor!
—No me hagas hagas sentir como una molestia cuando lo único que quiero es tu atención —expongo seria. No es hasta soltar estas palabras que me levanto y enfrento a Sasuke. Cruzo mis manos sobre mi pecho a modo de protección está de más decir que también bloqueo cualquier mirada hacia mis senos. Me encuentro un poco molesta.
—Tienes mi atención, Sakura —dice observando mis movimientos. Mi respiración se ha acelerado y no puedo evitar sentirme diferente respecto a su cercanía. Él permanece sentado mientras mi cuerpo está de pie enfrentándolo muy de cerca y lo único que quiere es tocarlo, pero mi mente traicionera busca fastidiarlo.
—No lo que ya deseo —manifiesto mirándolo fijamente a sus oscuros ojos. Su mirada es intimidante pero a la vez llena mi interior con un oscuro deseo.
—Por tu bien, es mejor que descanses —dice con un tono de advertencia.
—Tengo diecinueve años, no siete —respondo molesta rodando los ojos. No me apetece ser regañada y menos de alguien que actúa contradictoriamente. Como si yo realmente le gustara y luego como si yo fuera simplemente su trabajo.
—No puedes mandarme a dormir a las ocho de la noche —hablo contrariada, la escena en mi cabeza se ve un poco cómica, estoy encarando a Sasuke expresando que no quiero que me trate como una niña sin embargo me siento como una, con el único detalle de que me encuentro semidesnuda.
—Tengo muy presente que no eres una niña —dice poniéndose de pie, antes de girar su cuerpo y darme la espalda, soy consciente de la mirada que me dedica junto a sus palabras. Definitivamente me acarició con ella, su mirada, quiero decir, y es algo que alimenta mi vanidad pero a la vez el tono que acompaña a su voz me deja inquieta. Solo me queda observar su caminata lenta hacia la puerta para desaparecer.
—Yo… ¿Yo te importo? —pregunto observando su espalda, mis ojos demuestran preocupación pero más que nada desconfianza, como si estar encuerada no me hiciera sentir lo suficientemente vulnerable.
—Sakura… —dice en un suave susurro, no me mira y mantiene su postura, su cabeza esta ligeramente inclinada para dirigirme las siguientes palabras —No le des vueltas al asunto.
Luego quedo sola en mi habitación, y me duermo a las ocho de la noche.
.
.
Nota:
Espero que les haya gustado este capítulo! Habrá algo en particular que les haya gustado? Nos vemos pronto! :)
