Capítulo 6
Mi niñera no se viste de traje, sólo lo hace cuando hay una ocasión especial, llámese a esto un compromiso social de élite o político, este último tema del que mi padre estaba muy involucrado recientemente, bueno, mas u menos así escuché. No asistimos con frecuencia a reuniones pomposas y agradezco que no lo hagamos ya que éstas no me entusiasman para nada. Normalmente, Sasuke tiene libertad para vestirse como esté más cómodo o como simplemente le de la gana. Hoy, él lleva puesto un jean que enmarca su culo y sus piernas seductoramente, he notado que no le gusta mucho llevar ropa apretada, de hecho, su blue jean es un poco holgado. Mi punto es que la elección de ropa que escoja, todo le entalla jodidamente perfecto, cualquiera fuera su estilo.
Paso mis ojos claros sobre su cuerpo como de costumbre, y lo hago un poco más atrevida para que él lo note. No estamos en mi habitación, de hecho, ni siquiera estamos en mi casa, nos encontramos de pie mirándonos en medio de la oficina de mi padre en el centro de la ciudad. El señor Haruno ha pedido mi presencia, sin embargo, ha tenido un contratiempo en camino por lo que estamos solos, esperándolo.
—No me mires así —dice con un tono sofocado. Me sorprende porque percibe totalmente mi repentino interés hacia su cadera. Envuelto en ese blue jean ha despertado mi instinto favorito.
—¿Y cómo te estoy mirando? —digo en respuesta. Mi tono es cínico y tiene un matiz de descaro.
No puedo evitar admirar su cuerpo mientras mis hormonas toman control del mío. Existe una atracción en el ambiente el cual en un instante se siente más pesado, esto hace que mi corazón se acelere y que mi respiración se vuelva más agitada.
—Como si quisieras comerme —murmura con un sonrojo.
No esperaba para nada que sea directo pero de alguna manera eso me deleita. Pudiera pensar que Sasuke tiene doble personalidad, bueno, no en el estricto sentido de lo que sea que eso signifique. Me refiero a que aún no sé qué exactamente esperar de él, si una respuesta arrogante o ninguna en absoluto, el único rasgo que nunca cambia en Sasuke es estoicidad. Sasuke no sigue un patrón, no posee un patrón de personalidad y eso me encanta porque siempre me ha gustado lo inesperado.
—Pues quiero hacerlo —menciono sonriendo en respuesta a su acertado comentario. ¿Quién no se lo comería? Está guapísimo.
Sasuke camina hacia mi y acerca una de sus manos a mi rostro. Este contacto es capaz de derretirme en segundos. Esta conversación esta tomando un rumbo interesante. Acariciando mi mejilla derecha de una forma suave contesta:
—No está bien, eres una niña —menciona turbado, su semblante es intenso pero también le embarga la duda.
Decido actuar arriesgadamente ante su comentario. ¿Una niña yo? ¡Claro que no!
—Una niña... ¿Haría esto?
Mi mano ha actuado sola y se ha dirigido hacia la abertura de su pantalón que abro gustosa. Sin haberlo planeado he puesto todas las cartas de seducción en la mesa. Y Sasuke las acepta, renuente, pero lo hace. Dirijo mi mirada más traviesa hacia la suya que tiene un matiz de inquietud, sorpresa y excitación para así llenarla de calor.
Aprovecho la duda en sus ojos y me atrevo a meter la mano en su pantalón alcanzando el bulto de su erección sobre su ropa interior. Esta acción resulta placentera para él pues enseguida es capaz de demostrarme su pasión acercando nuestros cuerpos mientras que alcanza mi rostro con una mano para darme un beso. Siento el fuego de la pasión incrementando entre los dos.
Sasuke se ha encorvado un poco para alcanzar mis labios mientras yo pongo de mi parte poniéndome de puntillas, también enredo mis manos en su cuello. Sasuke toma ventaja cuando nuestras lenguas se separan, toma mi peso ágilmente y me sienta en el escritorio de mi padre, yo encierro su cadera con mis piernas. No estoy segura de si hemos arrojado documentos importantes al suelo, lo único que nos interesa en este instante es satisfacer la excitación que crece en nuestros cuerpos.
Siempre me ha parecido de lo más apasionante cuando existe fricción sexual y que ésta se lleve acabo aún con ropa. Pues Sasuke parece leer mi mente cuando empieza a menear su erección contra mi en el momento que retiro mi atrevida mano de sus pantalones y dejo de masajearlo. Siento la gloria en sus movimientos y no puedo evitar gemir. Hundo mi rostro en su cuello presa del sensual ardor, es una lástima que no pueda ver su expresión dominante y de éxtasis que estoy segura que tiene. Sasuke me aprieta contra el escritorio casi recostándome, su mano izquierda se apoya sobre el y la otra ha empezado a manosear mi seno izquierdo, la caricia es superficial pero su estrujamiento me calienta como nunca. Mi cuerpo está envuelto de la pasión que mi guardaespaldas me ofrece, pienso por un momento que esto es un sueño.
Al dominar la escena, Sasuke tiene la habilidad de cambiar nuestras posiciones en un parpadeo, él rompe el contacto y me baja del escritorio, me da la vuelta permitiéndome apoyar las palmas de mis manos en el escritorio. Luego sube mi vestido hasta la cintura y presiona su duro miembro contra mi culo, nos restregamos aún con la tela de ropa interior separándonos de la penetración y es una maldita buena sensación. Es como una dulce espera, pero también es como si Sasuke no aceptara haber perdido el control. Me gusta que me domine, mi descarada personalidad es apaciguada por su imponente figura y me encanta. En el pequeño espacio que crean mis manos entre el escritorio y mi cuerpo aprovecho para poder masturbarme mientras recibo el estímulo de Sasuke desde atrás. Apoyo mi espalda contra su pecho con mucha satisfacción cuando siento que Sasuke aparta mi mano de entre mis piernas y se dispone a realizar el mismo trabajo, pero más eficiente.
—¿Esto es no darle vueltas al asunto? —murmuro.
—Sakura… —jadea él con algún rastro de advertencia en su voz.
Mis piernas se sienten débiles debido a las caricias que recibo. En mi vientre se arremolina una excitante sensación, casi siento ardor debido a las frenéticas caricias que Sasuke gustoso me da, al mismo tiempo le escucho gruñir en mi oído. Un orgasmo está a punto de golpearme cuando me despierto.
Sí, ¡Me despierto! Me despierto sonriendo como una boba. He tenido un sueño húmedo y Sasuke era el protagonista de mi fantasía sexual. Tengo punzadas entre mis piernas por lo que decido hacer algo al respecto. Mi mano dominante, la derecha, toca mi vagina con delicadeza pues mi propio tacto me estremece. Llego a mi clítoris y empiezo a imaginar mi sueño cuando cierro los ojos. Mi grueso cubrecama blanco envuelve mi cuerpo y a mis manos traviesas.
Estoy decepcionada al despertar, pero me siento más frustrada aún ya que no puedo liberarme con el mismo ímpetu de mi sueño, necesito ver a Sasuke unos segundos. Con una morbosa idea en mi mente agarro mi móvil que reposa en mi mesita de noche junto a mi cama y busco a mi contacto favorito para realizar una corta pero necesaria llamada.
—Sasuke… —llamo con la voz en un hilo. Sé que mi niñera está de pie en la puerta de mi habitación por lo que tardará nada en cruzar por mi habitación.
—Creo que escuché algo extraño en mi balcón —susurro bajito y un poco nerviosa. No solo porque miento si no porque la situación en la que me encuentro es bochornosa.
Mi guardaespaldas termina la llamada luego de un "Ahora voy" y de inmediato lo veo cruzar mi habitación, revisa la zona del balcón rápidamente. ¡Su eficiencia me calienta! Esta guapísimo y encuentro aún más excitante la manera en la que se mueve.
Desde la comodidad de mi cama observo su figura, está un poco lejos pero es el estímulo suficiente que necesito para correrme. Observo a mi niñera moverse ágilmente, se agacha y chequea cada esquina para comprobar de donde proviene mi "extraño sonido". Entonces acelero los movimientos de mis dedos que no han dejado ni un solo segundo de satisfacerme y encuentro el clímax de manera violenta debido a la sensación que me produce ser descubierta. Doy un suspiro final de pura satisfacción mientras trato de reponerme arreglando mi cabello y sentándome en la cama. Estoy a punto de bajar nuevamente mi mano y adentrarlas en mis bragas pero él reaparece enseguida, ajeno a la situación, examina mi rostro. Es una cosa buena que estuviera cubierta desde los hombros hasta los pies todavía.
—¿Qué te sucede? —pregunta frunciendo sus cejas. Lo noto preocupado.
Sasuke examina mi sonrojo y mi brillante pero ligero sudor de "acabo de tener un orgasmo" con incertidumbre. Sinceramente no sé cómo justificar mi estado, me siento avergonzada y al mismo tiempo quisiera que Sasuke se uniera a mi en mi caliente cama.
—¿Y qué me va a suceder? —pregunto con disimulo. Finalmente soy capaz de reponerme, arreglo mi cabello nuevamente. No puedo imaginar el bochorno que sienten los hombres al despertarse así con esta reacción natural de excitación, he oído que es inevitable para ellos. ¡Qué suerte tenemos las mujeres de poder esconderlo!
—Pareces enferma —comenta acercándose, su mano izquierda se levanta hacia mi frente la cual examina buscando, supongo, rastros de fiebre. Los rastros que me invaden, sin embargo, son los de la excitación.
Cierro los ojos ante su contacto e inexplicablemente siento una calma inesperada. Es como si con su contacto hubiera puesto mis pies sobre la tierra. Lo que siento con Sasuke hace que me estremezca por dentro, en mi interior se agitan mariposas. A este punto debo admitir que estoy más enamorada que nunca.
—No estoy enferma —niego —¿Encontraste algo afuera? —pregunto lentamente.
—¿Qué escuchaste exactamente? —pregunta incorporándose, queda de pie frente a mi cama con la cara dudosa, sus cejas están fruncidas.
—No estoy segura, quizás haya sido un pajarito —digo para restar importancia al asunto.
¡Y qué pajarito!
—Es importante que me digas si encuentras algo fuera de lugar o si viste a alguien desconocido —continua Sasuke.
En mi interior sonrío.
¡Qué idiota soy! Una vez más miento a Sasuke y no se siente nada bien. Lanzo la culpa al fondo de mi cerebro, más atrás de la lógica con la excusa de que el asunto no es tan importante.
—No fue nada, supongo…
—Si alguien te extorsiona también es muy importante que me lo digas —habla Sasuke mirando directo a mis ojos verdes. Su tono me confunde un poco. ¿Hay algo de lo que no estoy enterada? No entiendo su paranoia pero me conmueve que me trate con tanta protección.
—Serías a la primera persona a quien acudiría —digo con honestidad. No por el hecho de que él tuviera la potestad para protegerme si no porque en realidad confiaba en él.
—Porque soy tu guardaespaldas —afirma, pero me suena un poco como pregunta. ¿Será que noto una pizca de inseguridad? O es simplemente mi imaginación.
De todos modos enfatizo mis palabras para que no le quede la duda de si lo sigo viendo como un empleado más.
—No es sólo por eso—digo suavemente —, confío en ti porque te preocupas por mi.
Sasuke me mira directamente con sus ojos oscuros, en respuesta a mi declaración el lanza una mirada de aprobación y cariño. No sé si la acción es nueva porque me estoy acostumbrando a que me mire de esa manera, siento que poco a poco él está aceptando mi enamoramiento. Este pensamiento me llena de felicidad, quizás hay una posibilidad de que ya no me vea como una adolescente caprichosa.
Salgo de la cama y cojo nuevamente mi teléfono celular, reviso mis mensajes y caigo en la cuenta de que seguramente mi mente se ha encargado de registrar esa maravillosa fantasía luego de quedarme dormida la noche anterior leyendo el mensaje de mi padre pidiendo verme a primera hora en su oficina. Esto mezclado con mi obsesión por Sasuke, bueno, sumemos también a todo esto que estuve enseñándole las tetas a mi guardaespaldas hace unas horas.
—Has tenido tantas oportunidades para sobrepasarte conmigo —vuelvo a hablar —, pero nunca-
—Nunca digas nunca —me interrumpe, no entiendo la intención de sus palabras al momento pero quedo satisfecha al comprenderlas segundos después en los que Sasuke sale de mi habitación.
Miro a mi alrededor y pienso que justo allí Sasuke me ha dado una, tenue, pero segura luz verde acerca de nosotros. Como relación, quiero decir. Nunca digas nunca… Esa simple frase me llena de ilusión. Mi guardaespaldas, a quien ya no lo siento mucho de esa manera, acaba de decirme que nunca diga—que nunca se ha sobrepasado conmigo —, seguramente porque piensa jo-di-da-men-te hacerlo.
—Debemos ir a la oficina de mi padre —menciono sonriendo felizmente asomando mi cabeza por la puerta por la que ha salido mi niñera hace pocos minutos.
—Lo sé —me responde esbozando una sonrisa.
Nota:
Heeeeey aquí una actualización especial por el cumpleaños de Sakura :D Así que… Espero que haya funcionado el factor sorpresa jaja ¿Les gustó?
¡Gracias gracias por seguir la historia y también por ponerla entre sus favoritas *me sonrojo* y para quienes se toman la molestia de escribirme ¡muchas gracias por comentar!
Weriita, heey! ¡Gracias por escribir! Realmente no tengo la excusa perfecta para mi desaparición, solo me queda decir que fanfiction es algo que tengo bajo llave *sonrojo*
Sakura . vh, aah a mi también me encanta su relación ;)
Dianalaurazb, uhm… no estaba planeado saber sobre el papá de Sakura, pero ¡ya veremos!
Querido guest, ¡Es exactamente lo que quiero que noten! ¡Su desarrollo emocional!:D
Bueno, ¡Gracias por seguir la historia! ¡Nos vemos pronto!
