Notas:
Seishes, "somete a esa descarada" me inspiró jajaja
Natsuki Hiroto, Sasuke ama a Sakura de principio a fin déjame decirte *wink wink*… Y estoy de acuerdo en que sufra ¡muajajá!
Sakura . vh, jajaja lamento jugar con tus sentimientos, y sí, qué bueno que luego de la frustración nos quedamos con esperanza xD
SabakuNoSakura, Siiiii ¡Qué bueno que funcionó! Dicen que lo bueno se hace esperar ¿no? Imagina la liberación de esa ten-sión-se-xual jajaja
Hitsukipink, aaay nuestros kokoros jaja… ¿Una mina de oro? ¡Eso es uno de los mejores halagos! 3
Entonces, aquí aclaramos algunos asuntos y esto se pone más dramático eehh
Capítulo 7
—¿Por qué viviendo en un lugar residencial necesitamos tanta seguridad en casa? —entro a la oficina de mi padre pero no avanzo mucho hacia él, en vez de eso me quedo de pie apoyando mi cuerpo en la puerta por la que acabo de ingresar.
Sasuke, con la buena educación y formación que tiene, espera afuera. Sin darme cuenta revivo escenas de mi sueño que involucraban el escritorio. Sasuke es tan caliente cuando es dominante, al menos en mi imaginación.
—Hola Sakura —me saluda mi padre a la vez que me invita a sentarme en uno de sus sillones con su mano derecha. Él se encuentra sentado detrás de su grande y organizado escritorio.
Nunca me quedo mucho tiempo, tampoco me pongo cómoda de inmediato así que rechazo su petición ignorándola. ¿Ya había mencionado que las conversaciones con mi padre eran un poco incómodas?
—Hola —susurro —, pregunté que porq-
—Somos de alto nivel —me interrumpe —, por lo que nuestros enemigos son de alto nivel también —responde a mi primera pregunta entonándose serio, también me ha interrumpido —. Por eso.
—Falta poco para que me encierres en un búnker —hablo aligerando la tensión, uso mi voz de niña.
—Sí, bueno, nunca se sabe de las guerras nucleares —dice medio en serio, medio en broma.
La idea de ser prácticamente una muñeca de porcelana encerrada en una caja de vidrio a prueba de balas y cuidada como un objeto de colección viene a mi mente. En mi cabeza esto no suena muy divertido pero tampoco negativo pues si Sasuke estuviera encerrado conmigo las cosas serían muy interesantes.
—¿Qué me querías decir? —pregunto directamente, para algo me ha llamado ¿no?
—Limitaré más tus salidas, es todo —habla poniendo sus codos sobre el escritorio, une sus manos y las coloca debajo de su barbilla, pocas veces es tan directo, y sé que cuando lo hace no quiere hablar mucho del tema en cuestión.
—¿Por qué? —inquiero con curiosidad. Si la seguridad aumenta y no me dejan salir debía haber un motivo más serio aún. Esta vez no podía dejar pasar por el alto el asunto con mi padre. Sentía por primera vez genuina curiosidad.
—No tienes que preocuparte por los asuntos de tu viejo padre —indica ahora rascándose su cabeza. Noto que se ha puesto más canoso y la expresión de su rostro se torna intranquila.
Creo que todos valoran su libertad y ciertamente yo la estaba perdiendo cada día más, lo diferente ahora era que mi paciencia se agotaba más rápido. Mi padre tenía un punto a su favor, yo nunca preguntaba detalles pero esta vez sentía curiosidad y eso debido a mi profundo interés por Sasuke quien parecía estar al tanto de algunos secretos de mi padre. ¿Qué tan involucrado estaría? ¿Sería capaz de…? ¿Me los diría?
—Sabías que no iba a aceptar que los empleados me encierren y ya —hablo, mi voz de niña es reemplazada por una más seria —, has decidido decírmelo en persona, entonces, debe de haber una mejor explicación.
El señor Haruno suspira pesadamente y asiente.
—No debes preocuparte.
Noto que se encoje un poco y también percibo que tiene un aura de preocupación, está incómodo y triste. Me rompe el corazón ver a mi padre en un estado de vulnerabilidad. A ningún hijo, o hija para el caso, le agrada ver a su héroe debilitado, esto me inquieta mucho.
—¿Qué pasa? —pregunto ahora intranquila.
—Intentaron secuestrar a tu madre —responde al fin luego de segundos eternos, el nerviosismo es palpable en su voz.
La declaración me toma por sorpresa y congela mi corazón enseguida.
—¿Ella está bien? —inquiero y me doy cuenta de que he hablado sin pensar, sin duda mi corazón habla al instante.
—Ella está muy bien —dice y puedo respirar de nuevo con normalidad. ¡Es horrible! Y lo peor de todo es que realmente quiero saber por qué mi madre puede ser el objetivo de personas con malas intenciones. Esto es grande. ¡Muy grande!
—Papá… —emito confusa e inquieta. He pasado mis dedos sobre mis rosadas cejas sintiendo impotencia.
Por mi mente pasan muchas cosas. Varias escenas de películas de acción y hasta de terror hacen eco en mis pensamientos y me causan cierto nerviosismo. Pero evito que eso me afecte demasiado.
—No quiero que te pongas paranoica —habla —, fue un fallo de seguridad y está todo controlado —añade con calma.
Sé que mi padre jamás dejaría que me ocurriera algo malo. Después de todo, tengo al mejor guardaespaldas pegado a mi. O al menos eso decía mi padre acerca de él, a menudo se jactaba de las cualidades y habilidades de Sasuke. Oh sí, Sasuke era el consentido de mi padre.
—Confío en que todo saldrá bien —susurro con serenidad. No deseo preocupar a mi padre pero todavía quiero saber más del asunto.
¿En qué te hallas papá? ¿Quién te quiere hacer daño?
—¿Y quién está detrás de todo esto? —pregunto mirándolo a los ojos.
Podría sacar miles de conclusiones, abrir una página en el navegador de mi celular y empezar a leer las especulaciones que la prensa tenía sobre mi familia, esto sin duda me acercaría a la verdad pero nada de esto me dejaría tranquila, no sin antes de escucharlo de la fuente directa. ¿Por qué tenía que ser así? ¿Por qué no me decía nada?
—No es necesario que lo sepas, estás más segura en tu burbuja de-
—Ignorancia —suelto agitada. No me creo que en serio mi padre me vea como a una niñita. Es decir, lo comprendo, soy su hija única pero no debe tratarme como una niña boba. Debería darme más crédito.
—No era lo que quería decir pero es mas u menos eso —dice tranquilo, el señor Haruno ha recuperado la postura, supongo que luego de darme tal noticia se siente menos inquieto. Yo por otro lado me encuentro al borde del desconcierto.
—Realmente no me vas a decir qué pasa ¿no? —digo bufando. En mi interior me encuentro enfadada pero mi vanidad me impide mostrarme tan afectada.
—Déjame a mi los negocios, pequeña, y no insistas —menciona con seriedad.
Seguro ha metido la pata hasta el fondo. Su orgullo o su estupidez, no estoy segura, impide que hable más. Estoy frustrada pero en el fondo entiendo que no quiera arruinar la vida de su hija adolescente, si es que ya no había hecho algo que nos perjudicara a mi y a mi madre.
De todos modos, ya tendría yo mi oportunidad de saber más detalles con la única persona a la que podía recurrir. Apuesto a que mi guardaespaldas está al tanto de todo, incluso del secuestro de mi madre, bueno, intento.
Así que… Por eso no pudimos salir en la noche. Pienso en que mientras yo estaba acostada junto a Sasuke, en el otro lado de la ciudad había una persecución entre carros donde mi madre dependía de un equipo de seguridad. Y luego en la mañana, la preocupación palpable de Sasuke revisando si había algo extraño en el balcón de mi habitación, él tenía que saber algo. Tenía más sentido para mi.
Si juntaba bien algunas palabras seguramente podía obtener un poco de información de mi chivo expiatorio, o algo parecido ya que a él no le gusta hablar mucho y tampoco era mi espía. ¡Vaya idea!
Mi padre es bastante firme en ciertas cosas, especialmente en sus negocios. Pese a mi inquietud sobre el tema, decido dejarlo todo por ahora. Debía primero tragarme todos los sentimientos y la confusión que sentía respecto a todo lo que tiene que ver con un secuestro.
—Entonces… ¿Eso es todo? —pregunto un poco desanimada.
El señor Haruno suspira con vacilación, está sin duda tratando de recordar algo, eso o no encuentra palabras fácilmente.
—No… —dice poniéndose de pie, camina rodeando su escritorio y termina recostando su cadera en la parte delantera —¿Cómo te va con Sasuke? —pregunta cruzando sus brazos sobre su pecho. Mi papá esta usando traje por lo que su saco se arruga ante la acción. La manera de enfrentar este tema me inquieta. Los brazos cruzados en el pecho a menudo sugieren el rechazo de algo.
No obstante, el cambio de tema me asombra. ¿Estaba tan seguro de que mi madre se encontraba en buen estado? ¿Qué tan a menudo enfrente este tipo de temas para dejarlo en segundo plano?
Y ahora, Sasuke es sin duda un tema muy personal para mi, y que mi padre me pregunte por él me estremece. Y yo que pensaba que podía salir de esa oficina sin incomodarme. Sé que es su empleado, y que le concierne más que a mi, bueno quizás no, en el momento en el que mi corazón se involucró, mi guardaespaldas ha sido más mío que de mi padre.
—¿El guardaespaldas? —expreso fingiendo desinterés aún apoyada en la puerta, también cruzo mis brazos. Mi manera de reaccionar por ahora es encerrarme en esta actitud desinteresada. Me olvido del tema de la seguridad y me enfoco en escuchar pelear a mi corazón y a mi cerebro quienes compiten por quien va a hablar respecto al tema.
—Claro, el chico simpático a quien me enteré que le haces la vida imposible —replica.
No tengo idea de cómo reaccionar a la inesperada inquisición de mi padre. Sin embargo, en mi interior nace un sentimiento de orgullo, el que sale a flote cuando logras algo que te has propuesto.
—No entiendo lo que dices —se me ocurre decir.
A decir verdad, tengo muchas ganas de reír pero no es el mejor momento ya que mi padre no tiene una cara de buenos amigos, de hecho, se encuentra más serio que antes. ¿Cómo es que ahora no ha decidido ser más directo?
—Un pajarito me contó que… Esto es un capricho tuyo —dice. Mi padre ha alzado una ceja y me observa con ojos reprobatorios.
¿Pajarito?No pensaba que yo era tan indiscreta, aunque no me sorprendía mucho ya que era escandalosa y seguramente todos en esa casa tenían el deber de vigilarme.
—Yo soy la que debería saber eso ¿no? —hablo adoptando su seriedad, de repente mis ganas de reír son opacadas por la postura de mi padre sobre el asunto —Si esto es un capricho mío o no, soy yo quien debería decidirlo, nadie más —vuelvo a decir.
Me fastidia que alguien más tenga esa percepción. Sasuke dejó de ser un capricho hace mucho. Ahora sí que me muestro interesada en la conversación.
—Sakura —susurra ahora cerrando sus ojos, cambia el gesto de sus brazos y se lleva una mano a su sien, masajeando su frente pregunta: —¿Esto es enserio?
En el fondo, muy en el fondo quería que preguntase directamente sobre mi asunto con Sasuke, pero ahora pienso que quizás no es una buena idea. Tenía la esperanza de que mi enamoramiento fuera aprobado no solo por mi corazón si no por una de las personas que se supone es un pilar en mi vida.
Paso mi mirada por toda la oficina, mi estrategia por ahora es no revelarle mis sentimientos hacia Sasuke, principalmente porque aún no vamos en serio, es más, quizás esta conversación esta sucediendo demasiado rápido. Por otro lado, ¿sería capaz de continuar jugando con Sasuke conociendo los intereses de mi padre?
—¿Qué te preocupa? —pregunto en cambio. No respondo su pregunta a propósito, en vez de eso decido indagar un poco. Su actitud y reacción me intrigan.
—Me preocupa que logras todo lo que te propones.
—¿Qué es exactamente lo que insinúas? —expreso confundida. No quisiera decir que mi padre confía más en un muchacho que en su propia hija, pero el pensamiento cruza sospechosamente por mi cabeza.
—Has pasado mucho tiempo con él —dice — Y temo que lleguen situaciones en las que puedan comprometerse…
Parece que realmente le preocupa que Sasuke se haya sobrepasado conmigo en algún momento, bueno, en tal caso he sido yo la que se ha estado sobrepasando. La actitud de mi padre frente a mi relación con Sasuke me da a entender que no le agrada para nada que me involucre con su guardaespaldas estrella.
Ante su reacción me doy cuenta también de que quizás ya no me interese mucho su aprobación, claro, en un mundo ideal me habría encantado, pero si no era así, mis sentimientos hacia Sasuke no cambiarían de la noche a la mañana. Pero…
¿Y si alejaba a Sasuke de mi? ¿Y si no podía verlo jamás? La sola suposición revuelve mi estómago. Mi padre tiene aún mucho poder sobre mi.
—Tú eres una muchacha guapa, él es un chico guapo… He estado debatiéndome esto durante un tiempo. Al principio pensé que Sasuke no era el tipo de persona capaz de-
—¿Aprovechar el tiempo a solas con una adolescente? —suelto completando su idea, sonrío genuinamente luego de varios minutos sin haberlo hecho.
—No lo ha hecho, papá —vuelvo a comentar ante su curiosa mirada. En mi mente queda flotando un "Pero desearía que sí".
El señor Haruno ha suspirado con alivio, por un momento ha cruzado por sus ojos la posibilidad de que Sasuke lo haya decepcionado, y como yo he dejado claro que no, se muestra mucho más relajado ahora. Sin embargo, su figura se agita nuevamente al contemplar otra posibilidad, una más peligrosa diría yo. ¿Tiene alguna idea de lo que su hija es capaz?
—¿Y tú? —inquiere sorprendiéndome. La saliva en mi garganta se seca lo que me provoca toser dramáticamente.
La verdad es que no me ofende saber que mi padre desconfía de mi, de hecho, me conmueve que tenga en tan alto estima a Sasuke Uchiha.
—Confías más en Sasuke —menciono a modo de conclusión, prácticamente lo afirmo.
—Confío en Sasuke —dice —, pero en ti…
El sonido de un teléfono es lo que me salva de la mirada intensa que me ha seguido durante toda la inquisición sobre Sasuke. Tal parece que mi padre tiene una idea acerca de mis intenciones hacia Sasuke, no he confirmado nada, pero tampoco lo he negado.
—Ha llegado la prensa —se escucha una voz femenina por el altavoz de un teléfono que mantiene cerca de una fila de carpetas.
Lo entiendo, si estaban enterados ya —lo que no me sorprendería en absoluto —, los periodistas querrían detalles sobre la persecución de la madre de una de las más importantes familias del país. La prensa nunca me ha causado algún sentimiento negativo, tampoco he sentido que su atención me afectara, de pronto destacar teniendo vulnerabilidad me provoca malestar. En estas circunstancias no se me hace divertido lo que las revistas chismosas hablaran de mi y de mi familia, especialmente si era algo problemático.
—Sakura… —menciona mi padre, dejando a un lado el tema de Sasuke, entonces continua —sigue haciendo tus cosas de adolescente y no te preocupes por mis negocios.
Sé que esa línea la dice en un tono de que ha acabado la conversación, esa es la oportunidad que tengo de irme. Miro a mi padre y sonrío débilmente para no dejarlo intranquilo, al menos con el tema de la seguridad.
¿Acaso siente que estoy insegura dentro y fuera de casa? Digo, por sus enemigos y por un caliente hombre dentro de mi habitación.
El señor Haruno me acompaña hacia la puerta y me alisto para darle un beso de despedida en su mejilla. Sí, de acuerdo, mi lado infantil no desaparece del todo. El responde a mis labios con una sonrisa satisfactoria, una como de que siempre seré su niña. Al fin de cuentas, conoce a su hija mejor de lo que pensaba, y además, siempre está tratando de cuidarme.
—Señor, tenemos un problema en su casa —escucho la voz masculina de Sasuke apenas cruzamos por el umbral de la puerta de la oficina de mi padre. Nos detenemos bruscamente por el tono serio y preocupado de mi guardaespaldas.
—Mi equipo encontró un par de objetos sospechosos.
Mi padre mira fijamente a Sasuke durante un par de segundos, no sé que pasa por su cabeza pero luego posa sus ojos en mi mirándome con seriedad y además percibo un atisbo de advertencia.
—Llévala a tu departamento… ¿Y Sakura? Compórtate —ordena.
…
Notas:
¿Y ahora? ¿Qué creen que pase? Compártanme alguna de sus teorías ;)
