Nota

Qué tal? Nuevo día, nuevo capítulo!

AbyssWonderland y Lym-22, gracias por leerme!

En verdad me alegra que estén presentes y pudieran leer la continuación, no les hago esperar, esto va para ustedes!

...

Capítulo 9

"Lo siento papá, no me comporté como debía"

Son palabras que quisiera decirle a mi padre pero creo que nunca dejarán mi boca, sobretodo porque no sabría cómo diablos empezar. Quizás el morbo de la relación a escondidas, que Sasuke fuera mayor, o que mi padre de lleno lo prohibiera eran elementos que alimentaban mi excitación, al menos soy consciente de que no es muy sano.

¿Que pasaría si se enterara?

Mi mente es un lío, pero al menos mi cuerpo ha tenido liberación, sin embargo no podría decir lo mismo de Sasuke, ya que luego de nuestra caliente tarde, pasó directamente al baño a ocuparse de su asunto por sí solo, imagino, habrá tenido otro tipo de liberación. Era surreal, porque a pesar de la intimidad que acabábamos de compartir, Sasuke seguía siendo mi guardaespaldas, y cuando salió aún podía sentir una barrera entre nosotros, más debido a la confusa expresión que llevaba en su rostro.

—Debo decirte algo —menciona de repente, su tono es indescifrable.

Yo solo soy capaz de asentir curiosa a su voz, estoy merodeando por su cocina buscando algún snack, que por supuesto no hay.

—No he recibido información sobre objetos sospechosos en tu casa.

Me sorprendo, porque eso sí no lo esperaba, no podía imaginar a Sasuke saliendo del protocolo, mentir a mi padre para llevarme a solas con él, era extraño. De alguna manera me pone en duda pues me ha traído a su departamento a sabiendas que podría seducirle, algo que obviamente pasó, pero además ha actuado de manera contradictoria al respecto.

—Decidí actuar por mi cuenta y creo que esto nos meterá en problemas a ambos —dice pasando su mano por su cabello negro que ahora está húmedo por la ducha que ha tomado hacia varios minutos.

—Me gustaría decir que es fastidioso traer el trabajo a casa —sigue hablando y es la primera vez que en realidad no sé qué mierda responder —, pero la verdad es que me gustas—menciona mirándome —Y por eso debemos volver.

No pienso nada, y tampoco siento mucho. Era más que obvio que le atraía, pero quizás esta sea la máxima declaración que pudiera obtener de Sasuke y con eso me conformo, tontamente pensé que fuegos artificiales se alocarían en mi pecho cuando escuchara esas palabras pero es un poco decepcionante el contexto con el que me las dice. "Debemos volver".

La gran burbuja que había soplado en mi cabeza donde soñaba con despertarme en sus brazos, vestida solamente con alguna camisa de él, todo eso había explotado abruptamente.

—Bien —respondo con un débil tono.

Despierto en mi cama, sí, en mi casa, con una sensación intranquila, y con pensamientos de los sucesos de la tarde anterior que me dejan mirando hacia un punto fijo en una pared de mi habitación. Parece como si hubiera sido un sueño, todo es medio borroso en mis recuerdos pero a la vez la memoria de las sensaciones hacen que me estremezca un poco.

Camino como de costumbre por mi casa y me entero de que mi padre hoy está trabajando en casa, pero es extraño porque inlcuso cuando me dirijo a desayunar no hay rastro de Sasuke. Mi pulso se acelera debido a un solo pensamiento que se apodera de mi mente, el de que mi guardaespaldas se haya marchado, el asunto me pone alerta y me desestabiliza, pero me inquieto más cuando recorro cada rincón de mi casa y no lo encuentro ni en el jodido baño, ni en la puerta de mi habitación como siempre, ni en ningún otro maldito lugar.

—¿Dónde está Sasuke? —exclamo más irritada de lo que quiero demostrar. He entrado estrepitosamente en la oficina de mi padre. Es una cosa buena que estuviera en casa y no en su empresa. Aun así mi progenitor se encuentra en completa calma y dice mientras sonríe.

—La verdad no tengo idea, ya no trabaja para mi así que felicidades, has espantado a otro guardaespaldas.

—¿Qué? —le pregunto yo confundida. En los dientes blancos del señor Haruno se siente una risa ligera. Trato, pero es imposible no ceñir mis cejas, estoy en completa confusión.

—¡No papá! —pronuncio agitada —No quería que él se fuera —emito controlando el tono de mi voz pues ha salido un poco más alto de lo que debería.

—En unas horas estará aquí tu nueva niñera —platica de lo más automático, ignorando completamente mi comportamiento. Mi padre no ha dejado de leer documentos desde que entré, y ni siquiera me observa.

—¿Despediste a Sasuke? —pregunto con las cejas fruncidas, me muestro decepcionada y mi padre solo me responde negando con su cabeza, por primera vez me lanza una mirada por sobre sus lentes. Está serio y una parte de mi teme que sepa sobre el enredo de Sasuke entre mis piernas.

—Él renunció anoche —comenta aclarando su garganta, su atención vuelve a sus documentos mientras oigo que me habla sin darse cuenta si le estoy o no prestando el más mínimo interés.

No solo mi cabeza da vueltas sino también mi cuerpo que camina en círculos en la oficina de mi padre, posible signo de impotencia. Mi cerebro recepta pensamientos positivos y negativos pero nada en concreto pues me encuentro muy confundida y desilusionada. Soy un lío porque además tengo la necesidad de darle el beneficio de la duda a Sasuke. ¿Había huido de sus palabras? ¿Era yo solo un calentón? O ¿Hubo una emergencia y ya? Tiendo a sobre pensar a veces.

—Verás, el nuevo tiene experiencia en el krav maga… ¿Sabes lo que es?-

Escucho la voz de mi padre a lo lejos y ya he perdido la mitad de sus palabras, estoy sumada en mis pensamientos, con una mano en mi cintura y la otra en mi frente. ¡Vaya que jamás pierdo el dramatismo!, era algo que inconscientemente había hecho, incluso estaba masajeando el puente de mi nariz. Desilusionada pero decidida a no dejar que la situación me afecte, camino hacia la salida de la tediosa oficina que solo ha sido testigo de malas noticias.

¿Esto significaba que habían roto mi corazón?

—No quiero que salgas hoy, Sakura —. Ordena mi padre seriamente. Como la mayoría sabe, yo no acostumbraba a ajustarme a las reglas por lo que eso no iba a evitar que vaya a salir en busca de algunas respuestas.

—Como digas —resoplo, estoy lista para buscar refugio en mi habitación cuando le escucho alzar la voz.

—En cuanto a tu novio —dice mi padre al otro lado de la habitación, y lo hace como quien no quiere la cosa. Me detengo abruptamente, giro mi cuerpo y vuelvo a prestarle atención —, no sé cuando aparecerá de nuevo…

Mi corazón palpita asustado. ¿Novio? ¿Qué rayos está pasando? Mi padre decide ignorar mi cara confusa y sigue hablando como si nada aún revisando carpetas con las que ha estado ensimismado desde que interrumpí su burbuja laboral.

—Supe desde el primer instante que te involucrarías con él — declara mientras yo me sonrojo y trago profundo. Ahora entiendo por qué estaba tan fresco, quería ver mi reacción ante la ausencia de Sasuke, que de por sí ya le he dado un pequeño espectáculo de que no puedo vivir sin él.

—Y por supuesto también estaba al tanto de las intenciones de Sasuke… —vuelve a hablar con cierto tono de satisfacción. Definitivamente el conocimiento es poder, mi padre habla con aire de victoria porque le complace ir un paso adelante, siempre.

—Papá… —suspiro entendiendo lo inevitable. Me siento indignada porque todo este tiempo en el que Sasuke intentaba alejarse de mi, a mi padre parecen pasearles las moscas sobre el tema. Pero como si leyera mi mente, él prosigue hablando.

—Se suponía que debía evitarte cualquier tipo de situación peligrosa, incluso las que te causen bochorno, pero me enteré que eras tú quien se lo ponía difícil a él —dialoga con un esbozo de sonrisa, pero no está divertido, su tono es sarcástico.

¿Acaso esta casa tiene oídos? No era mi intención ser prudente la mayoría de las veces, pero me causa contrariedad que mi conducta haya sido expuesta de alguna manera. Bueno, qué se le podía hacer.

—Lo sé todo —revela mirando mis ojos. Mi rostro traidor se sonroja y trato de disimular haciendo un gesto con mis manos, arreglo mi cabello desviando la mirada hacia una planta cercana al escritorio de mi padre.

—Papá, no es lo-

—Sakura —llama mi nombre interrumpiéndome —Entiendo —dice con un tono más condescendiente.

Entiende, ¿pero está de acuerdo?

—Nunca has tenido límites, y por eso pocas cosas te interesan —mi padre habla tranquilo, lo que me calma un poco —, tal es el motivo por el que nunca dudé en que no dejarías que nadie se aproveche de ti.

Tiene razón, nunca he dejado que pasen sobre mi, y quizás era algo bueno que nunca hubiera desarrollado confianza con otro guardaespaldas o esta situación parecería un completo capricho.

—Al menos que tu quisieras que lo hagan —dice por último.

Está claro, mi padre ha dejado que tome la decisión yo misma, y eso me alegra porque la conversación no ha sido enteramente un regaño, si no que ha sido la luz verde para salirme con la mía. Ahora la cuestión es:

¿Dónde carajos está Sasuke?