¡Buenas! Les traigo actualización :D

Gracias por el recibimiento que le dieron a esta nueva historia, por sus comentarios y ponerla en alertas.

Fallen Dark Angel 07: A ustedes por leer :D

Lidia Withlock: Así es, ya nos vamos a ir enterando más.

Jade HSos: Vamos a enterarnos de mucho pronto.

Lu40: Esta historia tienen muuucho por descurbrir.

Maryluna: Me alegro, ya nos vamos a ir enterando más.

Sther Evans: De a poco vamos a ir entiendo lo que pasa.

liduvina: Todas tus preguntas se van a responder a lo largo de los caps :D

Palacios: Nos van a ir contando que es lo que pasó.

alejandra1987: Exactamente, son diferentes y eso puede hacer que sean buscados por malas razones. Para Emmett sus hermanos lo son todo.

Car Cullen Stewart Pattinson: ¡Yeeei! Vamos viendo más. ¡Gracias!

piligm: A ustedes por leer :D

rjnavajas: Me alegro de que te guste :D

Ariam Roberts: ¡YA NO PODÍA ESPERAR MÁS! jajaja Es hora de que vea la luz. ¡Gracias!

Rini chiba: Me alegro de que no te haya parecido confuso, a veces quiero poner mucha información y siento que confundo. Emmett es especial también, solo que su habilidad no es tan notoria como las de Alice y Edward, más adelante nos cuentan como es Emmett.


ADVERTENCIA: Se van a tratar algunos temas que pueden hacerlas sentir incomodas, va a durar muy poco, son comentarios y recuerdos. Temas sensibles.


— Hola — Diálogos en voz alta

"Hola" Pensamientos


Capítulo 2

Edward's P.O.V

Bella no se alejó de mi pero tampoco habló, estaba molesta. Seguimos caminando por el paseo marítimo.

— ¿Por qué Rose te reta por comer azúcar? — pregunté

— Porque si, sus pobres hijos no van a saber lo que es la azúcar — negó— Afortunadamente me van a tener a mi como su tía para que les de dulces —

— Mmm, ya veo — murmuré — ¿Qué tipo de películas te gustan? — insistí

— Comedia, romance o acción pero no terror — negó. Volvimos a quedarnos en silencio. Caminó hacia el barandal y la seguí.

— ¿Ya no quieres hablar conmigo? — pregunté recargándome a su lado

— Si quiero, eres tú el que no responde — aseguró

— Lo haría si pudiera Bella — prometí dirigiendo mi mirada a su rostro

— Me confundes — confesó. Sus ojos movieron mi interior.

Alcé mi mano hasta su rostro y acaricié el contorno de sus ojos

— Tus ojos son bonitos — susurré— Hacen que me vea de una forma distinta y eso Bella, para alguien como yo, no tiene precio —

— ¿Alguien como tu…?— preguntó. Sonreí levemente bajando mi mano y mirando al agua nuevamente — Alguien como tú — murmuró dirigiendo la mirada al frente.

Su cuerpo se movió acercándose a mí, bajé mi mirada a mi mano cuando sentí sus dedos entrelazarse a los míos, apreté alzando la mirada a ella.

— Puedo tener esto, ¿Cierto? — preguntó en tono bajo. Asentí. Recargó la cabeza en mi hombro y nuestras miradas se dirigieron al agua nuevamente.

Mi móvil sonó pero lo ignoré por unos minutos, Bella no lo mencionó. Con un suspiro dirigí mi mano libre al bolsillo de mis jeans tomando el móvil.

— La película terminó y quieren ir a cenar —hablé guardando mi móvil

— ¿Dónde? —preguntó Bella

— Alice me envió la ubicación, una hamburguesería que está a unas pocas cuadras— hablé — Escucha Bella — hablé suavemente viéndola — Necesito que cuando nos pregunten que hicimos digas que comimos helado y charlamos, pero no puedes dar muchos detalles —

— ¿Qué…? ¿Por qué? — preguntó — No hemos hablado nada malo Edward —

— Lo sé, nada ha sido malo — aseguré — Pero no quiero que mis hermanos me fastidien, necesito que todo lo que hablemos quede solo para nosotros —

— No me has dicho nada —negó

— Bella, por favor — pedí

— Dime como sabías lo del chico de la patineta — habló

— Solo lo supe, ya lo sabes — respondí

— Esto está dándome dolor de cabeza — murmuró soltando mis dedos y alejándose un par de pasos

— No voy a poder volver a acercarme a ti si alguien sabe que en realidad te dije más de lo que debo — aseguré

— Bien, helados y hablamos sobre la universidad — farfulló

— Si, lo siento — murmuré.

— Bien — asintió — Eso significa que este tipo de charlas, incluso aunque solo me confunda, ¿Va a volver a repetirse? — preguntó

— Si tú quieres si — asentí — Solo recuerda que, todo lo que hablemos debe quedarse entre nosotros —

— Claro, solo entre nosotros. Pero que conste que no enteré de nada — señaló. Reí — Y supongo que entonces tampoco debo acercarme demasiado a ti —

— Yo…— dudé — Lo siento, no debí haberme quedado hoy — negué

— No, está bien — asintió — Puedo hacer eso —

— ¿Vamos? —pregunté

— Vamos — asintió metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta.

La distancia entre nuestros cuerpos fue mucho mayor a la que mantuvimos las pasadas horas y eso me puso de mal humor.

Caminamos en un silencio tenso hasta la ubicación que Alice me había dado.

— Bella — hablé viendo a mis hermanos y los Halle

— Dime — asintió

— El hecho de que no te hayas enterado de las cosas no significa que no las haya dicho —señalé. Me miró frunciendo el seño

— ¿Qué se supone deba significar eso? — preguntó molesta

— Solo quiero que lo sepas —pedí. Miró al frente nuevamente sin responder nada.

— Ei, ¿Por qué se fueron del cine? — preguntó Jasper cuando los alcanzamos frente al establecimiento

— No nos gustaba a película — respondió Bella

— Pero el plan era salir los 6 —habló Emmett. "Espero no hayas hecho ninguna estupidez Edward" pensó

— No nos íbamos a quedar allí si no queríamos —hablé

— Okey, la próxima necesitamos ponernos de acuerdo mejor — aseguró Rose empujando la puerta del establecimiento

— Vamos, entremos que tengo hambre — pidió Alice "Relájate Edward" pensó

— Claro, entremos — asintió Bella entrando

Una vez dentro del establecimiento nos formamos para hacer nuestras órdenes.

— Muy bien chicos, ustedes esperen la comida —pidió Rose tomando a mi hermana y a Bella del brazo — Vamos al baño —

— No se tarden que tengo hambre — pidió Jasper. Bella y Rose rodaron los ojos, Alice solo rio antes de irse con las chicas — No entiendo porque las chicas siempre van juntas al baño —

— Son chicas — respondí encogiéndome de hombros

— Entonces... ¿Qué hicieron Bella y tú? — preguntó Jasper

— Helado y caminamos por el paseo marítimo —respondí

— ¿Algo interesante? — preguntó Emmett

— No, hablamos de la universidad — expliqué

— No hace falta ser tan nerd — aseguró Jasper rodando los ojos

— No lo somos, solo era un buen tema — señalé encogí de hombros

El llavero en la mano de Emmett timbró avisando que nuestra orden estaba lista por lo que nos acercamos al mostrador, nos entregaron nuestro pedido y lo llevamos hasta una de las mesas al fondo del establecimiento, nos acomodamos en nuestros lugares esperando a las chicas para comer.

Emmett robó algunas papas de las chicas mientras esperábamos, capté la voz mental de mi hermana y me giré viéndolas acercarse.

— Se estaban tardado — protestó Emmett cuando estuvieron a nuestro lado. Alice rodó los ojos acomodándose en su lugar al lado de Jasper, Bella quedó frente a mí.

— No sé cómo voy a comer esto —negó Alice delante de su hamburguesa — Estoy llena de palomitas —

— Yo tengo hambre — aseguró Jasper

— También yo —asintió Emmett frotándose las manos antes de atacar su hamburguesa

Miré a Bella jugando con una papa antes de llevársela a la boca, estiré mi pie debajo de la mesa hasta tocar su pantorrilla. Sus ojos se alzaron hacia mí y alcé una ceja preguntándole que estaba mal. Negó tomando su hamburguesa y dándole una mordida. Miró en la mesa buscando algo.

"Mayonesa, sé que pedí mayonesa, Bella come sus papas con mayonesa" pensó Jasper buscando los sobrecitos. Noté que los sobres estaban bajo las servilletas de Bella, las aparté mostrándoselos

— ¿Cómo…?— preguntó. La silencié con la mirada— Gracias — asintió tomándolas

Asentí mordiendo mi hamburguesa y me dediqué a escuchar la conversación que los demás mantenían, pronto se dirigió a la película que los chicos vieron, Bella hizo algunas muecas divertidas con las escenas que Jasper y Emmett le contaban

— La sangre no se veía nada real — aseguró Rose comiendo una papa

— Paso, gracias — habló Bella dando un trago a su bebida

— Bien, la próxima vez vamos a buscar algo sin sangre — asintió Rose rodando sus ojos. Bella le sacó la lengua y Rose hizo lo mismo

— Aquí vamos de nuevo —rio Jasper

Apreté mis labios intentando no reír de lo que veía en su mente, Rose y Bella luchando por quien sacaba más veces la lengua de niñas.

Pasadas las 12 de la noche salimos del establecimiento, caminamos hasta el cine donde ambos autos estaban y una vez allí nos despedimos. Mis hermanos y yo nos montamos en el volvo rumbo a la casa.

El viaje fue silencioso, me dolía la cabeza, había estado rodeado de mucha gente. Estacioné el auto dentro de la cochera de la casa y bajamos del auto.

— La salida ha sido increíble ¿No la pasaron increíble ustedes? — preguntó Alice cuando atravesamos la puerta que conectaba la cochera con la cocina

— Habla Edward — pidió Emmett cuando cerré la puerta a mis espaldas e ignorando el comentario de Alice.

— No tengo nada que decir — negué

— ¿De verdad esperas que te crea que solo han hablado de la universidad? — preguntó Emmett recargándose en la isla de la cocina

— Metete en tus asuntos Emmett — pedí girándome rumbo a mi habitación

— ¿Desde cuanto nuestros asuntos están separados? — preguntó Alice suavemente. Detuve mis pasos.

— Todos estamos manteniendo secretos — murmuré sin girarme

— Yo no, todos saben que me gusta Jasper — negó

— Emmett no ha dicho nada sobre Rose —señalé girándome hacia ellos

— Yo no tengo nada que decir sobre ella — aseguró Emmett — Mis hermanos son primero —

— Tampoco tengo nada que decir sobre Bella — expliqué — Somos amigos, es todo. No he dicho nada —

— No podemos dejar que se nos acerquen más — pidió Emmett

— Emmett, ya están cerca —señaló Alice

— Bien, entonces nos vamos — aseguró mi hermano alejándose de la isla de la cocina

— ¡No voy a irme a ningún lado! — exclamó Alice

— ¡¿Por qué diablos estamos teniendo esta estúpida discusión?! — preguntó Emmett alzando sus manos

— Porque ya no queremos huir Emmett —negué viéndolo

— Cuando Jasper me pida una cita voy a decir que si — avisó Alice — Él se ha alejado porque yo lo hice primero —

— Es lo mejor — asintió Emmett

— Ya no estoy segura de eso Emm —negó

— Tampoco yo —acepté girándome rumbo a las escaleras — Por cierto, a partir del lunes próximo voy a viajar solo a la universidad —

— Edward, detén esta estupidez — pidió Emmett activando la alarma de la casa

— Solo les estoy avisando — respondí subiendo las escaleras

Ignoré las protestas mentales de mi hermano, unos cuantos metros después dejé de escucharlo. Una vez dentro de mi habitación me dejé caer en la cama. Alice tenía razón, estaba cansado de huir.

— Quisiera contártelo Bella, pero temo que cuando lo sepas…—suspiré— Voy a perderte, y no puedo permitirme eso —

El fin de semana transcurrió con normalidad, Emmett seguía molesto pero lo ignoré y Alice hizo lo mismo

El lunes siguiente no pude detenerme a ir por Bella en su última clase antes del almuerzo, me recargué en la pared frente a la puerta de su aula y esperé por ella

— ¿Qué haces aquí? —preguntó confusa caminando hacia mi

— No me gustó lo callada que estuviste en la hamburguesería — respondí — Y supuse que podíamos robar algo de tiempo camino a la cafetería —

— ¿Y seguir con las conversaciones confusas que me dan dolor de cabeza? —preguntó divertida

— Puede ser — reí pasando mi dedo por su mejilla. Se ruborizó adorablemente, sonreí— ¿Vamos? — pregunté suavemente metiendo las manos en los bolsillos de mi jeans.

— Si pregunto cómo supiste que estaba aquí, ¿Vas a responder que solo lo supiste? — preguntó

— Si, sabía que estabas aquí — respondí

— ¿Cómo? — preguntó

— Hablabas con Rose la semana pasada de esta clase — expliqué

— No dijimos en que aula estaba — negó.

— Tengo mis trucos — sonreí guiñándole un ojo. Rodó los ojos.

"Ese culo, que apetecible" escuché un pensamiento dirigido a Bella. Gruñí y me puse a espaldas de Bella.

— ¿Qué haces? —preguntó extrañada volteando a verme

— Nada, sigue caminando —pedí

"Estúpido, apártate de mí vista" escuché.

Sonreí apoyando mis manos en la cintura de Bella empujándola para que no detuviera sus pasos. La solté un par de metros antes de llegar a la cafetería.

— ¿Hoy es uno de esos días de comportarse extraño? — preguntó girándose hacia mi

— Escuché algo que no me agradó — murmuré rascándome la nuca

— Yo no escuché nada — negó cruzándose de brazos

— Tengo mejor oído que tu —señalé divertido— Vamos, entra. Estoy seguro de que ya están esperándonos —

— Eres raro — murmuró girándose y caminando nuevamente a la cafetería

— Ya lo sabía — reí siguiéndola

Entramos a la cafetería y avanzamos hasta la fila del buffet. Cuando fue nuestro turno de comprar Bella tomó dos porciones de pizza y yo pastas antes de caminar hasta la mesa en la las estaban los demás. Nos acomodamos frente a ellos y Emmett me dirigió una mirada molesta, me encogí de hombros.

— ¿Cómo van sus estudios? — preguntó Rose mordiendo su sándwich

— Horribles — murmuró Bella — Voy a pasar toda la tarde en la biblioteca— protestó

"Eres dulce a veces hermano" pensó Alice. Le sonreí leyendo su mente, ya me había visto con un cargamento de azúcar para Bella.

Bella me miró intrigada, negué con la cabeza antes de tomar un buen bocado de mis raviolis.

— Yo tengo clases aun — respondió Jasper— Al salir no tengo que olvidar pasar a comprar bebidas energizantes, tengo que estudiar —

— Yo quiero — habló Rose

— También yo — pidió Bella

— Las bebidas energizantes nunca me han hecho efecto — negó Alice bebiendo de su jugo

— ¿Y cómo soportas las noches de estudio? ¿Con café? ¿Litros de excesivo café? — preguntó Bella

— El café no es sano Bella — negó Rose

— No te pregunté —respondió Bella estrechando los ojos en su dirección

— No, bueno…— dudó Alice — Tengo buena memoria, es todo — explicó. Hice una mueca.

— ¿Tú no tienes buena memoria? — preguntó Jasper divertido viéndome

— También la tengo — asentí

— ¿Es de familia? — preguntó Rose viendo a Emmett

— Si, algo así — asintió Emmett incómodo

— Bien, sepan que los envidio mucho en este momento — rio Rose

— No tienes nada que envidiar — prometió Alice con el semblante triste jugando con su jugo

— Oye, está bien Allie — aseguró Jasper acariciando la mejilla de mi hermana— Es una broma lo que Rose dice— aseguró. "Diablos, no quiero tristeza en ella" pensó. Miré a Emmett.

"Carajo, me siento una mierda por pedirle que se aleje de él" pensó viéndome. Asentí hacia él y mi mirada bajó hasta mi comida

— Lo siento Alice, es una envidia sana. Te lo aseguro — prometió Rose. Mi hermana le dio una sonrisa pero el almuerzo se mantuvo silencioso.

— Muy bien chicos, yo me tengo que ir — habló Bella unos cuantos minutos después — Nos vemos luego — asintió poniéndose de pie. La seguí con la mirada mientras aventaba al tacho los desechos de su almuerzo.

— Nos vemos en casa — hablé poniéndome de pie y recogiendo mi bandeja antes de dirigirme al tacho de basura.

"Edward…" pensó Emmett en advertencia.

Lo ignoré saliendo de la cafetería, solo me tomó unos pocos segundos encontrar donde Bella se había dirigido. Estuve a su lado en pocas zancadas.

— ¿Me sigues? — preguntó

— Algo así — respondí. Me miró de forma suspicaz sin detener sus pasos, la seguí hasta la entrada de la biblioteca.

— ¿Vas a entrar? —preguntó

— En un momento, voy por algo y regreso — respondí

— ¿Qué planeas? — insistió

— Tu entra y estudia, vengo dentro de poco —prometí guiñándole un ojo

Esperé a que ella entrara a la biblioteca antes de caminar hasta el puesto de golosinas. Compré dos cafés, dos pastelillos y dos barras de chocolate. Una vez tuve todo mi pedido regresé a la biblioteca.

Caminé hasta la mesa que Bella estaba ocupando contra uno de los ventanales.

— ¿Qué es todo esto? — preguntó divertida cuando dejé los dulces y el café delante suyo.

Tomé un café y uno de los pastelillos sentándome frente a ella. Puse mi mochila sobre la mesa y tomando mí libro de texto

— Azúcar para ti — expliqué — Voy a hacerte compañía por un par de horas — asentí abriendo mi libro. Sus ojos se quedaron en mi rostro — ¿Qué ocurre? —

— ¿Cómo van a regresar a casa tus hermanos? — preguntó — Siempre viajan juntos —

— Me cansé de ser el chofer, Alice trajo su auto — expliqué — Ahora estudia Bella — pedí bajando mi mirada al libro

Leí por tercera vez el mismo párrafo intentando comprender lo que decía, escuchaba la suave respiración de Bella. Su mente me envolvía, me atrapaba. Temblé cuando el silencio de rodeó, solo ella estaba allí, solo la sentía a ella y su silencio.

Salté en mi lugar al sentir un rose en mi mejilla.

— ¿Estás bien? — preguntó suavemente. Alcé mi mirada a su rostro parpadeando — ¿Te sientes bien? —insistió alejando su mano de mi rostro

— Si, lo siento, solo pensaba —respondí sacudiendo la cabeza. Las voces volvieron a mí alrededor

— Te decía que tu café va a enfriarse — comentó señalando el vaso

— Si, a veces me pasa que me concentro mucho en los libros — asentí dando un trago a mi café

— No has movido la página por los últimos 20 minutos, Edward —comentó

— Humm, lo siento, creo que estoy un poco distraído hoy —comenté

— ¿Quieres irte? Voy a quedarme pero si quieres ir…— señaló

— No, está bien, me voy a quedar también — asentí dando un nuevo trago a mi café.

Asintió regresando la mirada a su libro, regresé mi atención a mi propio libro bebiendo mi café. Mi concentración falló nuevamente, ella su silencio volvía a atraparme. Cerré mi libro metiéndolo en la mochila y rebusqué mis auriculares.

— ¿Terminaste? — preguntó viéndome. Tomé mi móvil

— No, grabo mis clases para poder escucharlas luego— respondí buscando entre los archivos de mi móvil la clase de hoy

— ¿No llegas a tomar apuntes? — preguntó con burla. Sonreí

— A veces hay demasiado ruido a mí alrededor y no puedo concentrarme — expliqué

— ¿Y funciona? — preguntó

— Si, las escucho en casa, allí es más silencioso —

— Hoy no estás en casa, estas aquí — respondió

— Si, porque quiero estar contigo —asentí. El rubor subió por sus mejillas y me aclaré la garganta ignorando mis ganas de besar sus mejillas.

— La grabación debe ser igual de bulliciosa, ¿Eliminas el sonido ambiente? —preguntó ignorando mi comentario

— No es el sonido que capta la grabadora lo que me molesta —confesé dando play a la clase de hoy.

Dirigí una última mirada en su dirección antes de bajar la mirada a mis anotaciones de clase, eso era mucho menos tentador y confuso.

Dos horas pasaron, Bella estaba concentrada en sus estudios y mis ojos seguían dirigiéndose en su dirección de forma constante. Sus mejillas no habían perdido su rubor y sus labios estaban ligeramente manchados de chocolate. Quería descifrarla, entenderla, conocerla.

— Suficiente para mí por hoy — habló cerrando su libro

— De acuerdo — asentí deteniendo la clase que estaba escuchando — Vamos, te alcanzo a casa — hablé guardando mis cosas

— Puedo irme en metro — negó colgando su mochila por su hombro y poniéndose de pie

— Bella, te alcanzo — repetí tomando mi mochila y poniéndome de pie también

— Bien — murmuró caminando fuera de la biblioteca, la seguí. Cuando llegamos al coche destrabé las puertas y ella se giró hacia mí.

— ¿Qué ocurre? — pregunté confundido

— Solo te acercas a mi cuando estamos solos — habló acercándose a mi

— Me acerco también cuando están los demás — respondí

— Si, pero todo este extraño doble sentido no está cuando nos rodean los demás — señaló

— No — murmuré viéndola — Pensé que estabas de acuerdo con eso, si ya no lo estás puedo irme — aseguré — Siento haber mal interpretado lo que hablamos el día del cine — me disculpé. Vi tantas dudas en sus ojos que quise golpearme — Dímelo Bella — pedí acercándome un par de pasos a ella

— Es que es todo tan confuso contigo — murmuró

— Quisiera poder decírtelo — respondí

— Esto es algo que tampoco debo decirle a tus hermanos, ¿Cierto? — preguntó molesta

— Me ahorraría un gran interrogatorio si no lo hicieras — asentí

— ¿Realmente sería tan malo que me dijeras la verdad? — preguntó

— Bella — negué sacudiendo la cabeza— Es mejor así, ¿De acuerdo? —

— No, no estoy de acuerdo —negó cruzándose de brazos— Quiero entender—

— Sube al auto — pedí

— Puedo preguntarle a tus hermanos — respondió

— Si lo haces los momentos se terminan — susurré acariciando su mejilla — Y aun no estoy listo para que eso ocurra —

— Puedes confiar en mí —prometió

— Confío Bella— asentí — Pero no puedo traicionar a mis hermanos —

— Duele, ¿Sabes? — preguntó

— También a mí — asentí

Alzó su mano dirigiéndola a mi nuca, acarició suavemente y cerré los ojos disfrutando de su caricia. La escuché moverse y sus labios se presionaron contra mí. Mi mochila hizo un ruido seco contra el pavimento cuando la dejé caer antes de llevar una mano a la cintura de Bella atrayéndola hacia mí. Su respiración se aceleró contra mi mejilla. El beso fue dulce, ella sabía dulce.

— Tu tampoco puedes decirle esto a nadie — habló alejándose de mi antes abrir la puerta del copiloto y entrar al auto cerrando la puerta con fuerza.

Tomé la mochila del suelo, caminé de mi lado y entré al auto aventando mi mochila al asiento trasero.

— Estás enojada —señalé sin arrancar el auto

— Lo estoy — asintió

— ¿Por qué me besaste entonces? — pregunté viéndola

— Porque quise — respondió con la vista al frente

— Bien — asentí. Arranqué el auto conduciendo a su departamento, solo habló para darme las indicaciones necesarias — ¿Mañana vas a quedarte en la biblioteca por la tarde? — pregunté deteniendo el auto frente a su departamento

— ¿Si digo que si vas a acompañarme? —preguntó

— Si quieres si — respondí

— Si, voy a ir a la biblioteca —admitió. Bajé mi mirad a sus labios y luego miré nuevamente sus ojos

— Nos vemos mañana — asentí.

— Adiós — respondió saliendo del auto

La miré entrar al departamento luego de dar una última mirada en mi dirección, lamí mis labios sintiendo el gusto a chocolate que Bella había dejado en ellos.

Arranqué el auto rumbo a casa incorporándome al tráfico, al llegar a casa pulsé el control de la cochera abriendo el portó e ingresé el volvo. Cerré la cochera antes de tomar mi mochila y bajar del auto dirigiéndome a la cocina.

— ¿Dónde estuviste? — preguntó Emmett cuando caminé hacia la heladera

— Estudiando — respondí tomando una lata de refresco. Cerré la heladera girándome sobre mis pies rumbo a la sala y me dirigí a las escaleras que conducían a mi habitación.

Una vez allí aventé mi mochila en el suelo dejándome caer en mi cama, cerré los ojos recordando la sensación de calma que me daba su mente. El sabor de sus labios de deslizó por mis pensamientos haciéndome sonreír, esperaba tener más de eso pronto.

Algunas semanas transcurrieron y cada vez busqué a Bella al finalizar sus clases. No hablamos del beso, pero pasamos cada tarde en la biblioteca estudiando y cada una de esas tardes ella me besó en el estacionamiento.

Y obedecí.

Nadie supo de los besos, eran míos. Quería tener secretos con mis hermanos. Necesitaba tener secretos.

El último día del semestre Bella no almorzó con nosotros, estuve atento a la mente de los demás esperando que alguno me mostrara donde estaba Bella, tenía que darle lo que había comprado para ella. Había captado en la mente de Rose ayer que Bella se había despertado maldiciendo por haberse quedado dormida sobre sus auriculares, los había roto.

Cuando Jasper pensó en Bella recogiendo sus últimas calificaciones en el departamento estudiantil me puse de pie.

— Nos vemos en casa — hablé a mis hermanos despidiéndome también de Jasper y Rosalie. Emmett seguía molesto, no le había dicho que hacía las tardes que desaparecía pero él tampoco había podido quitar su vista de Rose por lo que no insistía demasiado.

Caminé tranquilamente hasta el departamento estudiantil ignorando los pensamientos a mí alrededor, me recargué en la pared jugando con mi móvil hasta que capté en las mentes a mí alrededor que Bella estaba por salir. Guardé mi móvil en el momento en que ella atravesaba la puerta

— Hola — saludó Bella cuando me vio

— Hola —sonreí acercándome a ella— ¿Cómo te fue? —

— Todas eximidas —informó— ¿A ti? —

— No me puedo quejar — asentí encogiéndome de hombros— ¿Quieres ir por un café? — pregunté — Estaba pensando en alejarnos un poco de la ciudad —

— Estoy segura de que conoces algún café con poca gente —señaló

— Lo hago —asentí— ¿Qué dices? —

— Claro, invito yo. Tú pagaste los helados y todo lo que comimos en la biblioteca —respondió

— Bien —acepté.

Asintió comenzando a caminar a mi lado rumbo a la salida del edificio. Cuando llegamos al auto y destrabé las puestas Bella no me besó, esperaba poder tener uno de sus besos cuando la dejara en su casa.

Caminé de mi lado y me monté al volvo, conduje fuera del campus rumbo a las afueras de la ciudad. Dirigí algunas miradas en su dirección, Bella estaba pensativa y silenciosa.

Divisé la cafetería a la que solía venir y me desvié hacia el parqueadero que tenía enfrente. Bella bajó antes de que yo lo hiciera y avanzó hasta el establecimiento. La imité y me sonrió empujando la puerta.

— Vaya, está muy poco concurrida —señaló cuando entramos a la cafetería

— Si, por eso tuvimos que alejarnos tanto de la ciudad — expliqué conduciéndola hasta uno de los apartados

— Apuesto a que es imposible encontrar algo así de desierto en el centro de Nueva York — rio deslizándose por los asientos. Me acomodé frente suyo.

— Lo es — asentí. Kate, la mesera, nos vio y se dirigió a nosotros

— Buenas tardes, Edward. Hoy vienes acompañado— sonrió Kate. Sus pensamientos estaban molestos.

— Buenas tardes Kate — saludé —Si, ella es Bella —expliqué— ¿Me dejas ordenar por ti? — pregunté viendo a Bella

— Claro — asintió recargándose en su asiento

— Bien, entonces te pido un chocolate caliente, un capuchino con caramelo y dos trozos de esa deliciosa tarta de chocolate — pedí a Kate

— Enseguida — asintió — Un gusto conocerte Bella — sonrió antes de alejarse de nosotros.

— Le gustas — habló Bella — No está feliz de verme aquí —

— ¿Cómo lo sabes? — pregunté confuso

— ¿Cómo lo sabes tú? — preguntó alzando una ceja

— Bueno — me aclaré la garganta — Solo lo sé —

— ¿Te ha invitado a una cita? — preguntó

— No — negué

— ¿Entonces? — insistió

— Solo lo sé — respondí tomando una de sus manos por sobre la mesa y haciendo caricias circulares sobre su palma

— Volvemos a lo mismo, solo lo sé — habló rodando los ojos — Es tu respuesta a muchas cosas Edward — aseguró acercándose más a mí

— Digo lo que puedo, ya lo sabes — asentí apartando el mechón de cabello se su rostro y colocándolo detrás de su oreja. Disfruté de la suavidad de su mejilla antes de dejar mi mano sobre la mesa nuevamente.

— Ya, no quiero hablar de tus misterios hoy — negó

— Tampoco yo, en realidad — asentí

— Bien, ¿Qué vas a hacer en navidad? —preguntó Bella

— No mucho, este año ninguno quiere cocinar, creo vamos a pedir un gran banquete de navidad a domicilio —expliqué— ¿Tu?—

— Vamos a ir a Forks para las fiestas — habló Bella

— Claro, con sus familias — asentí sintiéndome repentinamente decaído

— Si — respondió — Vamos a estar allí solo hasta los primeros días de enero, ninguno quiere estar fuera de Nueva York todo el verano —

— ¿Por qué no? — pregunté

— Creo que nos hemos acostumbrado la independencia que tenemos aquí — explicó encogiéndose de hombros — Además en casa me paso todo el día sola, mi padre trabaja. Y Jasper y Rose no tienen buena relación con sus padres —

— ¿Y tu madre? — pregunté suavemente

— Ella…— dudó — En realidad hace años que no la veo, solo se de ella por medio de correos electrónicos —

— ¿Puedo preguntar porque? — inquirí

— Ella…— dudó— Es especial — rio sin alegría

— Cuéntame — pedí

— Curioso viniendo de quien no puede contar mucho — señaló

— Sí, es cierto — asentí bajando mi vista a nuestras manos unidas

— Bueno, aquí les traigo el pedido — sonrió Kate dejando nuestra orden. Miró con atención nuestras manos unidas.

— Gracias — asintió Bella soltando mi mano

— ¿Para quién el chocolate? — preguntó Kate

— Para Bella — asentí — Gracias Kate — agradecí. Asintió antes de marcharse.

— Es bueno que ya la hayas rechazado, porque de no ser así tiene que haberle roto el corazón ver nuestras manos — habló Bella probando su chocolate

— En realidad no lo hice — negué

— ¿La aceptaste y la dejaste vernos juntos? — preguntó alzando una ceja en mi dirección

— No Bella — aseguré viéndola — Ella jamás me dijo nada —

— Claro, tu simplemente lo sabes — asintió

— Exacto — reí dando un trago a mi capuchino — Ten, prueba esto — pedí empujando una de los trozos de tarta en su dirección. Tomó el tenedor y cortó un trozo acercándolo a sus labios

— Diablos, esto esta exquisito — murmuró luego de probarla

— Es de las mejores tartas — asentí

— ¿Cómo es que vives en Nueva York si las aglomeraciones de personas te ponen incomodo? —preguntó unos minutos después. Di un trago a mi capuchino antes de responder

— La cuidad me gusta y a mis hermanos también — asentí — El trato era quedarnos en Nueva York siempre y cuando pudiéramos instalarnos en una casa grande y espaciosa alejada del centro —

— Ya veo — asintió — Soledad para ti pero el bullicio de Nueva York a pocos minutos —

— Exacto, además Nueva York es un buen lugar para perderse — me encogí de hombros

— Haces muy difícil el que no pregunte por ti Edward, lo sabes. ¿Cierto? — preguntó con un bufido

— Lo sé — reí — Y lo siento, pero contigo Bella las palabras solo salen —

— A medias — rodó los ojos

— Y eso es mucho más de lo que le he dicho a nadie — aseguré. Bajó la vista y jugó con la espuma de su chocolate

— Mi madre es arquitecta o lo era al menos — hizo una mueca — Ella…—

— Puedes hablar conmigo — prometí pasando mis dedos por sobre su mano.

— Hace 5 años llegó de un viaje de negocios diciendo que quería mudarse a Canadá— comentó — Nos despertó a las dos de la madrugada para que empaquemos —

— ¿Ustedes sabían algo de eso? — pregunté

— Nop, nada — negó entrelazando sus dedos con los míos— Charlie, mi papá, le dijo que se durmiera y ya luego hablaban. Ella no quiso, le dijo que nos íbamos en ese mismo instante o se iba sola — explicó — Eventualmente papá la convenció de que esperara hasta la mañana para hablar y explicarnos que es lo que estaba ocurriendo —

— ¿Hablaron? — pregunté

— Si, lo hicimos, estuve presente — asintió — Tenía 14 asique era lo suficientemente adulta para entender lo que ocurría. René siempre había tenido ideas locas pero jamás algo así — negó — No pudimos hacerla cambiar de parecer, a la semana firmó el divorcio con Charlie y se mudó a Canadá —

— ¿Así? ¿Solo así? — pregunté en un jadeo

— Así como te cuento, desde entonces tengo suerte si responde un mail por mes — explicó — Tiene una vida autosustentable, vive en las montañas y no hay cobertura de ningún tipo. Solo se de ella cuando baja a la ciudad —

— Lamento que haya sido de ese modo — murmuré

— Si bueno, al menos lo tengo a Charlie — se encogió de hombros — Imagino que no tener a ninguno es peor, ¿Verdad? — preguntó

— Bueno — murmuré incomodo bajando mi mirada a nuestras manos entrelazadas — No puedo decir que realmente quiera tener a alguno de mis padres conmigo —

— ¿Los conociste? — preguntó suavemente

— Lo hice — gruñí recordando a mi padre y sus entrenamientos.

— ¿Ellos…? ¿Ellos…?— dudó — ¿Los abandonaron? — preguntó suavemente.

— No, nosotros nos escapamos — admití apretando su mano en la mía — ¿Podemos…? ¿Podemos hablar de otra cosa…?—pregunté incomodo

— Claro, podemos — asintió — ¿Y cómo encontraste esta cafetería? —

— La busqué por internet — reí tomando un bocado de tarta

— ¿De verdad? — preguntó asombrada — ¿Esta cafetería esta en internet y esta así de solitaria? —

— Si, supongo que es porque está demasiado lejos del centro de la ciudad, las calificaciones eran buenas y los comentarios también. Cuando leí que era poco concurrida lo hice mi lugar favorito —expliqué

— Y tiene una tarta deliciosa — asintió

— Eso es un punto extra, por supuesto — reí bebiendo de mi capuchino

— Es que está deliciosa — murmuró comiendo un nuevo bocado

— Bella…— dudé unos cuantos minutos después — ¿Crees que pueda llamarte cuando estés en Forks?

— Me gustaría eso — sonrió bebiendo de su chocolate— También tenemos el wp —

— Si, también tenemos el wp — asentí — Pero me gusta escuchar tu voz —

— Bien, las llamadas están bien también — prometió

— Creo que va siendo hora de regresar — hablé notando que estaba bajando el sol

— Si, lo sé — asintió — Ha estado delicioso y la pasé muy bien —

— También yo —sonreí apretando su mano. Luego de que Bella pagara, dejamos la cafetería. Subimos al volvo y conduje hasta su departamento.

— Tengo algo para ti — hablé estirando mi mano hacia el asiento trasero luego de detener el auto. Tomé la bolsa plateada que estaba allí desde ayer por la noche y se la pasé.

— ¿Qué es? —preguntó

— Supe que tus auriculares se estropearon — hablé. Abrió la bolsa tomando la caja de auriculares rojos que había comprado para ella.

— No vas a decirme como lo supiste, ¿Cierto? — preguntó

— Lo escuché por allí — sonreí. Negó divertida.

— Gracias, es un bonito detalle —asintió

— Imaginé que no querías pasar el viaje sin auriculares — asentí

— Gracias — sonrió— Entonces, supongo que nos veremos a la vuelta—

— Eso creo, ¿Cuando salen para Forks? —pregunté

— El sábado por la mañana — respondió

— Bien, en 3 días —señalé— Si, seguramente nos veamos a la vuelta entonces —

— Pero me vas a llamar y vamos a poder seguir hablando — prometió

— Si, cuento con eso —acepté

— Entonces… ¿Siempre soy yo quien tiene que besar al otro? —preguntó ruborizada

— Mmm no, supongo que no — reí pasando mi mano por su mejilla.

Me incliné sobre ella y besé sus labios. Nuestros besos siempre se habían mantenido castos, pero aquí, en la intimidad de mi auto presioné la punta de mi lengua en sus labios pidiendo acceso. Ella sabía a chocolate.

— Sabes dulce — murmuró cuando me alejé

— Tú siempre sabes dulce para mí — confesé. Dejó otro pequeño beso en mis labios

— Nos vemos a la vuelta — asintió

— Nos vemos a la vuelta — murmuré. Bajó del auto y cuando entró a su edificio arranqué rumbo a casa.

Entré el auto a la cochera y solté un suspiro recargando mi cabeza en el asiento del auto, lamí mis labios, aún sabía a ella, adoraba saber a ella luego de nuestros besos. Cuando estuve listo para enfrentar a mis hermanos bajé del auto entrando a la casa.

Alice estaba sentada sobre la isla de la cocina intentando convencer a Emmett de hacer una parrillada antes de que Bella, Rose y Jasper se fueran a Forks.

Apreté mis labios para no interceder en favor de Alice pero realmente cualquier oportunidad de estar con Bella antes de que se fueran era bienvenida y me dirigí a la heladera.

— Vamos Edward, participa — me pidió Alice

Tomé una botella de agua de la heladera y la cerré antes de ir hasta Alice y sentarme a su lado viendo a Emmett cocinar.

— Yo no tengo inconveniente en que vengan — aseguré dando un trago a mi bebida

— Claro que no, tu estas igual de idiota que Alice — negó Emmett — Tenemos 3 semanas sin ellos, aprovechemos para aclarar la mente —

— Yo no necesito aclarar nada — respondí — ¿Tu si? — pregunté divertido

— No, al parecer soy el único que tiene la mente clara — señaló

— Está decidido, vamos a hacer una parrillada —sonrió Alice

— ¿Quién dijo que estaba decidido? — preguntó Emmett girándose hacia ella

— Yo, ya lo vi — anunció — No puedes hacer nada en contra de eso —

— Eso es trampa, tus visiones pueden cambiar — aseguró

— No si yo lo evito Emmett —sonrió — Y sabes que no voy a dejar que cambie, Edward me apoya —aseguró viéndome

— ¿Saben qué? Hagan lo que quieran, ya no quiero discutir —señaló Emmett

Alice me dio una radiante sonrisa y reí divertido, ella solo tenía que decir que lo había visto para que Emmett cediera. Mi hermano sabía que batallas luchar y cuales no contra Alice

— Tiene que ser aquí, en el edificio de los chicos hay muchas personas —

— Hecho, lo hacemos aquí — asintió Alice — Yo les aviso a los demás — avisó tomando su móvil

"Tengo que revisar la casa, asegurarme que nada extraño esté a la vista" Emmett. Rodé los ojos por su paranoia.

— Emmett, nuestra casa es normal — aseguré

— Jamás tuvimos a ninguna persona dentro de esta casa — recordó Emmett

— Hermano oso, todo está bien — prometió Alice— Nada va a pasar —

Emmett se giró continuando con la cena, no estaba feliz.

El viernes llegó muy a pesar de Emmett, yo estaba ansioso por ver a Bella nuevamente.

Emmett y Jasper pusieron hamburguesas en la parrilla mientras que Rose, Alice y Bella estaban dentro de la casa haciendo papas fritas.

— ¡Chicas! ¡A comer! —gritó Jasper llamando a las chicas.

Ayudé a armar las hamburguesas poniéndolas en una bandeja antes de dejarlas en el centro de la mesa. Las chicas salieron al patio dejando sobre la mesa papas fritas, algunas verduras y aderezos.

— Es oficial, no voy a cocinar esta navidad — negó Alice mientras nos acomodábamos en la mesa. Me estiré por una hamburguesa al mismo tiempo que Rose

— Nuestra esperanza es Bella y su padre — habló Jasper dando un trago a su cerveza

— Si, las navidades con mis padres son odiosas — aseguró Rose

— Son completamente bienvenidos a casa cuando lo deseen —prometió Bella poniéndole mayonesa a su hamburguesa— Saben que Charlie no tiene reparos a que pasen las festividades con nosotros —

— Por eso eres nuestra mejor amiga — aseguró Rose abrazando a Bella

— El jefe debe estar cansados de nosotros —rio Jasper

— Claro que no idiota —negó Bella

— Suena a un buen hombre — comentó Alice

— Si, lo es —sonrió Rose— Quizá puedan conocerlo, de vez en cuando nos hace una visita en Nueva York — aseguró

Me estremecí con la idea de Charlie Swan en Nueva York, ¿Escuchar los pensamientos del padre de la preciosa chica a la que besas?

Detente Edward, estas yendo muy rápido. Solo son besos. Pero carajo si no sonaba atemorizante. Centré mi atención en Bella intentando descubrir si sus pensamientos eran cercanos a los míos, no escuché nada pero aun no perdía mis esperanzas.

— ¿Por qué haces eso? —preguntó Bella comiendo una papa

— ¿Hacer qué? — pregunté untando mi papa de mayonesa

— Murmurar lo que dicen los demás — respondió. Clavé mis ojos en ella.

— Es un tic — respondió rápidamente Emmett por mí

— Sí, claro. Es eso — respondí con una risa nerviosa.

— Claro, seguramente — asintió dando un trago a su bebida.

Evité mirarla el resto de la cena, sabía que las preguntas estaban agolpándose en sus ojos y cada vez me tomaba más trabajo no decirle la verdad. No esperaba que soltara un comentario así delante de mis hermanos.

Me había ofrecido a lavar los platos luego de la cena queriendo escapar de los gritos mentales de Emmett pero Bella se había ofrecido a ayudarme

— Lamento haberlo dicho cuando estaban todos allí —murmuró cuando le pasé un plato para que lo secara

— No importa, descuida — respondí

— Murmuras lo que dicen los demás, antes de que lo digan — habló secando el plato

— Claro que no Bella — reí de forma nerviosa — No digas esas cosas —

— Sé que suena loco, pero es muy extraña la forma en que murmuras unos pocos segundos antes de que los demás lo hagan —

— ¿Eres una acosadora? — pregunté divertido intentando que se olvidara del tema

— Podría decir lo mismo, has estado esperándome fuera de mis salones y siempre sabes lo que necesito — respondió — Si alguien cuenta como acosador aquí eres tu —

— Solo estoy atento, además creí que nuestras conversaciones te agradaban — respondí

— No me cambies de tema, sabes que murmuras las cosas antes de que los demás lo digan — repitió molesta enfrentándome

— Bella, escúchame —hablé secando mi manos. Me giré y apoyé mis manos sobre sus hombros— Es un tic, murmuro las cosas que los demás dicen y puede ser que a veces parezca que lo hago antes que ellos pero no es así — aseguré — ¿Leer mentes Bella? Has estado viendo demasiadas películas — mentí de forma patética

— No son películas — negó

— Bella, claro que lo es. Es ciencia ficción, no andes diciendo cosas así delante de los demás — pedí girándome hacia el fregadero de nuevo tomando un vaso sucio

— No iba a decírselo a nadie — murmuró — Sabes que no he dicho nada de lo que hemos hablado Edward — aseguró dolida

— Van a pensar que te golpeaste la cabeza si lo dices — respondí sin apartar mi vista del vaso lleno de espuma en mis manos

— Por eso te molestan las multitudes — negó — Escuchas los pensamientos, por eso sabes tanto de mi —

— Bien, esto ha ido muy lejos — aseguré alzando la vista hacia ella— Bella, soy normal. Tengo manías extrañas y sí, me molesta la gente a mí alrededor a veces. Es todo. Tu misma lo has dicho, no he sido claro contigo nunca. No puedes ahora entender todo — negué — Se de ti porque pongo atención a las cosas —

— Realmente me das dolor de cabeza Edward — aseguró abandonando la cocina

Suspiré y recargué mi frente sobre la alacena. Emmett iba a matarme, jamás debí haber pasado tanto tiempo con ella. Cerré los ojos frustrado, no quería alejarme de ella.

El resto de la noche Bella se mantuvo muy callada y lejos de mí, cosa que agradecí. Los pensamientos de Emmett se mantenían más calmados ahora que ella no me miraba.

Cuando los chicos se fueron me dejé caer en el sofá de la sala, Emmett y Alice también completamente agotados.

— Ella lo sabe — hablé cerrando los ojos

— ¡¿Qué?! — exclamó Emmett

— Me vio murmurar lo que estaban por decir — expliqué

— Le dijimos que era un tic, solo eso —respondió Emmett

— Sabe que lo hago antes de que hablen — respondí — Me lo dijo —

— ¿Y qué le respondiste? — preguntó Alice

— Que no, que ve muchas películas — respondí

— ¿Y ya? — preguntó Emmett molesto. Me encogí de hombros— No estamos para juegos Edward —

— No son peligrosos — negué — Hemos estado con ellos 6 meses, no lo son —

— Yo creo que tampoco lo son — habló Alice

— Se acabó, nos vamos — aseguró Emmett poniéndose de pie

— No, me quiero quedar — respondió Alice

— No —negó Emmett— Nos vamos quieras o no —

— También me quiero quedar — hablé abriendo los ojos

— Esto no es algo a discutir — negó Emmett

— Siempre has decidido lo que es mejor para nosotros y te lo agradecemos Emm, pero me quiero arriesgar — explicó Alice

— No será por Jasper, ¿verdad? — preguntó con fastidio

— Lo es, estoy enamorada, quiero quedarme — asintió

— ¿Y qué vas a hacer? — preguntó Emmett alzando las manos exasperado — Decirle "Oye, te amo. Y quiero contarte mi secreto, mis hermanos y yo fuimos modificados genéticamente por el psicópata de mi padre —

— Eso duele Emmett, y lo sabes — murmuró Alice

— ¡Lo se Alice! — exclamó levantando el tono — Pero es lo que va a ocurrir si seguimos aquí —

— Emm, estamos bien. Vivimos aquí por más de 10 años y jamás nadie nos molestó — aseguré — Nadie nos están buscando, si fuera así ya nos hubieran encontrado —señalé— Alice, Emmett y Edward Cullen nacieron en Nueva York. Alice, Emmett y Edward Masen son de Illinois y desaparecieron hace 10 años —

— Me voy a quedar — aseguró Alice

— También yo — asentí

— Par de idiotas — habló Emmett dirigiéndose a las espaleras

— Está enamorado de Rose — hablé cuando Emmett desapareció en el piso superior

— ¿Estás seguro? — preguntó Alice

— Si, se enamoró. Rose salió de debajo del Volvo la tarde en que ayudó a Emmett a repararlo, la ayudó a ponerse de pie, Rose le sonrió y Emmett se perdió. Está aterrado — expliqué

— Pobre Emm— murmuró Alice

— Tú también lo estás — aseguré

— Yo no leo mentes pero sé que tú también —rio

— Lo estoy — suspiré

— ¿Te gusta Bella? — preguntó

— Me gusta — respondí — Pero realmente no la conozco —

— No conoces su mente, pero la conoces a ella — respondió — Además hermano, no creas que somos ingenuos, sabemos con quién te pasas las tardes —rio — Los tres tenemos secretos en este momento, yo también tengo los míos — sonrió Besando mi mejilla antes caminar rumbo a las escaleras de desaparecer en el piso superior.


Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen

(Subo adelantos y encuestas que guían la historia)

www . facebook . c o m groups / 350954842735251


Amo esta historia y estamos conociendo más de ellos. Emmett habló mucho. ¿Soy la única que cree que Edward quiere que Bella note que él es diferente?

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