Epílogo
Fue bastante deprimente recordar todas las cosas que soñaba de niña, sobre todo por el hecho de que no había movido un dedo para conseguirlas. Pensaba que era fácil llegar a ellas por mi estatus social, pero ahora entendía que eso no resolvía mi proceso de reflexión personal, más bien lo había retrasado todo. Es verdad que soy muy joven pero las ideas y proyectos que alguna vez ocuparon mi mente habían sido desplazados por una fantasía.
¿Qué hay acerca de tu resolución de nuevo año? ¿Ya viajaste a Sudamérica? ¿Y el proyecto de manualidad que pensabas hacer? ¿Cómo va ese sueño de convertirte en una doctora? Son preguntas difíciles que no quería pensar y que antes, tampoco quería responder.
Hasta que llegó un hombre que cambió mi entorno, y aunque fue el que me hundió, fue el mismo que despertó una alarma dentro de mi, el que hizo que busque la superficie. En cierto modo mi vida se tambaleó, pero de una buena manera. Para ser honesta, me consolaba con el hecho de dar más, pero eso no aseguraba que sería bueno para siempre. Me estaba encaminando a complacer a alguien más a riesgo de perder mi integridad.
Ahora tenía claro que la única que podía hacer y deshacer con mi vida, era yo. Claro que, aún tenía el escudo protector de mi padre pero al menos me había armado de valor y había preguntado directamente de qué se trataban los negocios de mi familia. Resulta que mi padre no tenía malos tratos, nuestra familia solo tenía mala suerte. Y respecto al intento de secuestro de mi madre, era claro que mi padre era y moriría siendo paranoico.
Con la vista a más allá de mis narices, había por fin encontrado a la Sakura que había perdido.
—No sabes cuántas veces quise callarte la boca —Sasuke habla interrumpiéndo mi tren de pensamientos. Mis ideas me habían atrapado durante largos minutos.
—Y ahora no hablas nada —comenta, me muestra una sonrisa, una de esas que hacen que me enamore un poco más. Coge mi barbilla y me da un beso, uno muy corto para mi gusto.
Estamos en mi nuevo departamento, Sasuke me ayuda con la mudanza, algo que aprecio mucho ya que no era nada fácil mover cajas, cajas y más cajas. Y no, Sasuke no vivía conmigo, mi padre había considerado que era tiempo de dejarme ir, quizás el hecho de que volvía a tener a Sasuke alrededor había influenciado en su decisión pero no me quejaba siempre y cuando me conveniera.
—Quizás no tengo nada que decir —le devuelvo la sonrisa —o nada de qué convencerte —digo sugerente, alzo una ceja esperando una reacción.
Ahora que no hay nada que se interponga entre nosotros, Sasuke actúa más… cariñoso si se podría decir. Sin embargo, solo guarda el contacto físico para cuando estamos solos así que me toma por sorpresa cuando se desocupa y coloca en el piso una gran caja, y me abraza por detrás dejando húmedos besos por mi cuello. La sorpresa es porque en mi departamento siguen entrando obreros de la mudanza que había contratado y a Sasuke le ha importado nada.
—Una provocación de vez en cuando no haría daño —susurra en mi oído, esto eriza mi piel pues me da a entender que realmente le pone caliente que juguemos al gato y al ratón. Interesante. Y anotado.
El atardecer se cuela por las grandes ventanas, es el claro signo de que han pasado las inclementes horas, el departamento está lleno pero desordenado y finalmente hemos quedado solos. El desorden, es algo que iría organizando poco a poco según llegara el mobiliario que había ordenado por internet para decorar el lugar. La verdad, me encontraba muy emocionada por llenar el espacio con mi estilo.
—Y aquí será una habitación para invitados —explico a Sasuke, él no está ansioso como yo por mudarme, por tener un espacio personal, pero sé que está feliz por mi.
—Cuando me visites, aquí es donde dormirás —hablo y esto es por supuesto para llamar su atención.
Sasuke alza una ceja y si no hubiera estado tomando un juguito de cartón, seguro su mandíbula estuviera un poco desencajada.
—Claro que no —contesta riendo.
—¿Prefieres el sofá de la sala? —bromeo, pero mantengo la seriedad por el bien de la broma. Es tan divertido esperar su respuesta mientras le observo a punto de rodar sus ojos negros.
Sasuke coloca su bebida en el mesón y resopla acercándose hacia mi, sus brazos fuertes agarran mi cintura y me levanta logrando que mis piernas rodeen la suya.
—Y tú ¿no prefieres dormir encima de mi toda la noche? —dice bajo y con un tono profundo, su pregunta y la posición hacen que me moje hasta los tobillos.
Dejo que mi cuerpo responda, buscando su boca y besándole duramente a la vez que mi torso se apega al de él lo más que puedo. Sasuke toca mi trasero inquieto y ansioso por retirar mi pantalón deportivo, yo en cambio muero por sentir su erección más profundo. La fuerza de Sasuke le permite llevarme como si fuera una pluma hasta lo que sería mi habitación. En el espacio hay una cama absurdamente grande, lo único que habíamos logrado armar en la mudanza antes de caer presos por nuestro deseo.
Lo que sucede luego es que me encuentro en ropa interior gracias a Sasuke a quien afortunadamente logro desvestir igualmente de rápido. La adrenalina y la pasión agilizan mis movimientos así que me impongo sobre su gran figura acorrolándole hasta la cama.
A horcajadas, froto nuestras desnudas intimidades, él me besa suavemente pero el tacto es definitivamente carnal, es lento y me hace acelerar mucho el corazón. Su boca me hace sentir anhelo de sus caricias, me urge mucho tener más de su boca y mantener mi lengua en un baile junto a la de él se vuelve una necesidad. Nuestras respiraciones se convierten en suspiros pesados hasta que nos detenemos por el bien de nuestros pulmones. Alcanzo a morder su labio inferior cuando aleja su rostro y se siente tan sensual. Me encanta haberlo hecho.
—Que sean todas las noches —susurro de manera delicada cerca de su oído, deposito desesperados besos en su cuello y hombros. Él me responde suspirando profundamente, además aprieta mi cintura desesperadamente. Que nuestros genitales expuestos reciban tal estimulación le vuelve loco y eso lo sé muy bien ya que la sensación de tenerlo todo tan cerca pero a la vez tan lejos me afecta de igual o peor manera.
Justo cuando quiero tomar más de él y recostarlo sobre la cama, Sasuke decide que ya es suficiente de mi al mando. En un ágil movimiento es capaz de voltear la situación recostándome sobre mi espalda, su rudeza me encanta porque es todo lo que había estado deseando todo este tiempo, que mi musculoso novio me clavara en la cama y sometiera todo mi cuerpo.
Sasuke mordisquea mis pezones, bastante duro para que mi centro palpite por él pero lo suficientemente suave como para que no resulte doloroso. Mi cuerpo se calienta a niveles que desconocía y malditamente me encanta porque es por su toque. Me siento en otra dimensión, una en la que estoy completamente extasiada y receptiva.
Al fin, luego de un par de tortuosos años, no solo observo el cuerpo de Sasuke desnudo sino que percibo haber conocido un poco de sus pensamientos y me pone orgullosa, aunque más caliente. Nunca hubiera pensado que los sentimientos intensos pudieran provocar excitarme más que una caricia en el lugar correcto. Es completamente absurdo y estúpido dar lugar a pensamientos sobre otro chico en este preciso momento pero no puedo evitar comparar el maravilloso cuerpo de Sasuke con los pocos novios que tuve. Sasuke es muy alto, y es todo masculino, su increíble fuerza es envidiable, y me lo demuestra al poseer la situación, ahora que ha terminado de sentir mi cuerpo con sus labios y manos, dedica su atención a nuestros centros.
Cuando me penetra tomo el valor para enrollar mis piernas en su cintura y mi mano derecha va a su mejilla para poder fijarme en su rostro y depositar besos. Debido al movimiento frenético que ha empezado encima de mi, nuestras bocas a duras penas pueden toparse pero lo intento de todos modos. Mi mano izquierda sí puede hacer una jugada segura así que se dirige instantáneamente a su espalda y baja para estrujar su glúteo.
—¡Sas! ¡Sasuke! —gimo con poco aliento entre el veloz vaivén.
Entonces Sasuke decide que no debe ser piadoso y en vez de seguir el ritmo ralentiza los movimientos y empieza a dar estacadas suaves, profundas pero lentas. Con más cuidado, es capaz de darme besos húmedos en el cuello. Desesperada pero más excitada de lo normal levanto su rostro con mis dos manos y lo enfrento. Es una increíble sensación pero me encuentro exasperada al estar tan cerca pero tan lejos de mi cima de placer.
—Sasuke… Por favor —murmuro necesitada. Entonces lo veo sonreír orgullosamente, y es como noto que sus inenciones no han sido totalmente puras, además podría ser mi imaginación pero siento que por su mente pasa un: "Mira cuánto autocontrol tengo". Engreído. Pienso. Pero es un hecho que no me molesta en absoluto.
No me responde directamente con palabras sino que más bien actúa ante mi pedido e inicia un ritmo acelerado y si es posible, más satisfactorio. Estoy cerca.
—¡Sasuke! —exclamo envuelta de pasión. Sasuke no habla durante el sexo pero gruñe tan rudo desde su pecho que es más un estímulo para mi que cualquier otra cosa que haya escuchado antes. Entonces llego al clímax primero y juro que es la sensación más cercana al cielo que cualquier otra que haya experimentado antes. Las últimas estocadas de Sasuke provocan que las fibras nerviosas de mis pies se electrifiquen, él exclama su liberación también pero el sonido que emana de él es ahogado en mi garganta con un húmedo beso.
No pasa mucho tiempo de que nos hemos hecho uno en cuerpo y alma, mi corazón se siente feliz pero se va relajando poco a poco, luego, soy capaz de escuchar el de Sasuke ya que se ha recostado en la cama no sin antes llevarme con él en el mismo movimiento. Su abrazo me atrae hacia la cima de su pecho y es lo último que siento luego de que un placentero cansancio se apodere de todo mi cuerpo.
…
