¡Buenas!
Les traigo nuevo capítulo :D
alejandra1987: Si, Charlie fue inteligente. Y las vacaciones son necesarias para lo que se viene.
DarkLady-s93: Me gusta cuando las relaciones se van consolidando de a poco, exacto, Emmett protege a los suyos con todo lo que tiene.
ClaryFlynn98: Charlie es un padre y por muy preocupado que este por Bella, Jasper y Rose cuando los chicos se fueron eran unos niños, aún vamos a saber más de Charlie más adelante.
NaNYs SANZ: Charlie no les creyó pero confía en los chicos, más adelante vamos a saber más de Charlie.
saraipineda44: Charlie sabe que es más inteligente mantenerse cerca de los chicos que en su contra, lo cual no implica que se quede tranquilo.
piligm: A ustedes por leer :D
Car Cullen Stewart Pattinson: El viaje todavía no terminó, espero te hayan gustado las imágenes, siempre me acuerdo de vos cuando busco jajaja Charlie se mantiene tranquilo porque eso le es más útil.
rjnavajas: Si, creo que las actutides de todos son totalmente entendibles.
Wenday 14: A ustedes por leer :D
EmilyChase: Vamos a saber algo de los padres peeeero no, ellos no aparecen.
Fallen Dark Angel 07: A ustedes por leer :)
Advertencia: Temas sensibles (suicidio, homicidio, soborno y violación)
Capítulo 11
Edward's P.O.V
Al otro día después de un desayuno sustancioso en el buffet del complejo regresamos a la habitación para recoger el auto y conducir hasta mine Street.
— Es impresionante que este pueblo tan agradable y tranquilo esté a solo 1 hora de Nueva York — comentó Bella mientras caminábamos por las tranquilas calles de Cold Springs
— El problema de eso es que muchos Neoyorkinos vienen volviéndola más bulliciosa — comenté
— Lo sé pero eso es bueno para su economía y nuestra mente —rio. Sonreí besando su mejilla.
— Lo es — estuve de acuerdo
Caminamos hasta entrada la tarde por el pueblo entrando a diversos negocios de artesanías y antigüedades, intenté convencer a Bella de comprar algo para su padre pero nada llamó su atención. Compramos unos emparedados y refrescos antes de seguir nuestro camino hacia el kiosco de música que había al costado del rio. Nos sentamos en los bancos con vista al agua y almorzamos tranquilamente.
— ¿Quieres ir a cenar? —pregunté jugando con sus dedos— Podemos hacer más que el buffet del hotel —
— ¿Qué tienes en mente? — preguntó
— Una posada que pasamos hoy, la comida se veía buena y el ambiente también —expliqué
— De acuerdo, ¿Es una cita? — preguntó recargándose en mi hombro
— Lo es, me agrada la idea — asentí besando su cabello. Pasé un brazo por sus hombros acurrucándola contra mí.
— Comienza a darme frio — admitió cuando el sol estaba desapareciendo
— En ese caso es hora de irnos —señalé tomando su mano y poniéndonos de pie. Caminamos hasta el volvo y nos montamos conduciendo hasta la cabaña.
Bella tomó el baño de nuestra habitación y yo el de la planta inferior, una vez limpio salí del baño envuelto en una toalla y subí al cuarto y encontré a Bella sobre la cama cepillando su cabello, estaba usando un sexy conjunto de ropa interior negro.
— La vista es agradable —señalé guiñándole un ojo. Soltó una risita avergonzada y me recosté a su lado dejando mi cabeza sobre su muslo.
— ¿Estuvo buena la ducha? —preguntó deslizando sus dedos por mi cabello húmedo
— Hubiera estado mejor contigo —prometí
— Y esa ducha hubiera durado demasiado — negó divertida
— ¿Si? Eso sería si tuvieras intenciones de hacer otras cosas conmigo —murmuré deslizando mis dedos por la piel de sus muslos
— ¿Tú no tienes esas intenciones? —preguntó suavemente
— Siempre —asentí alzando mi vista a sus ojos. Mis dedos continuaron avanzando hasta rosar el borde de su ropa interior.
— Oye… vamos a salir — murmuró deteniendo mis caricias. Me incliné dejando un beso en la piel de su muslo.
— Tienes razón, pero te ves muy tentadora —confesé alzándome hasta su rostro. Besé sus labios antes de ponerme de pie y buscar ropa para vestirme.
Tomé un pantalón negro de vestir y una camisa blanca junto a una chaqueta de cuero negra, una vez estuve listo me dirigí al baño y acodé un poco mi cabello.
— Deja eso, te vez sexy —rio Bella entrando al baño. Apartó mis manos y reacomodó mi cabello a su gusto. Sonreí.
— Tú te ves realmente sexy —murmuré deslizando mis manos por su cintura. Se había puesto el vestido bordó corto hasta el muslo y de manga larga que había comprado con las chicas.
— Gracias —rio avergonzada
— Me gusta la tela, se siente suave —señalé acariciando el vestido— Pero, eres más suave sin el —prometí besando su cuello
Soltó una risa pasando sus brazos por detrás de mí cuello. La tomé de los muslos alzándola y envolvió sus piernas alrededor de mi cintura.
— Alguien está de muy buen humor —comentó besando mi cabello
— ¿Por qué no lo estaría? — pregunté— Tengo una novia preciosa que me quiere y me cuida, estamos de viaje en un lugar bonito y pacífico y hoy te estoy llevando a una cita —sonreí— Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que estoy en el mejor momento de mi vida —
— A veces… siento que ves más en mi de lo que realmente hay —murmuró— No soy tan especial y espectacular como lo haces ver —
— Bella, ¿Tú lees mi mente? — pregunté
— No — negó
— Entonces, no tienes forma de saber cómo yo te veo —respondí— En mi mente eres lo más especial y espectacular que existe Isabella —
— Pero no lo soy —
— Lo eres, sé que mi opinión no es parcial pero… no tengo otra forma de describirte mi amor, eres especial y espectacular —prometí besando sus labios— Y no quiero escuchar de tus labios nada que me contradiga al respecto —
— ¿Vamos a cenar? —preguntó mordiendo su labio inferior
— Vamos a cenar —asentí ayudándola a bajarse de mi cuerpo. Se giró pero la sujeté apoyando mi mano sobre su estómago y apreté su cuerpo contra el mío.
— Voy a repetirte lo increíble que eres para mí hasta que lo creas mi amor —murmuré deslizando mi mano por debajo de su vestido— Lo eres Bella, lo eres todo —prometí apretando su piel
— De-e acuerdo —suspiró. Sonreí complacido y besé su mejilla antes de alejarme.
— Y ahora, date prisa, quiero ir a nuestra cita —pedí. Asintió.
20 minutos después salimos de la cabaña, nos montamos en el volvo y conduje a la posada del pueblo, bajamos del auto y entrelacé nuestros dedos dirigiéndonos a la escalera que nos conducía a la terraza.
— No recuerdo si alguna vi un restaurant que fuera solo al exterior —admitió Bella avanzando hacia una de las mesas con menos gente a su alrededor
— Tampoco yo —admití
El restaurant no estaba realmente al exterior, sobre nosotros había un techo de madera que nos protegía de la humedad pero en las paredes había amplias ventanas sin vidrios que daban a la extensa vegetación de la zona.
Nos acomodamos en nuestra mesa y la camarera se nos acercó rápidamente a tomar nuestras órdenes. Tomé la mano de Bella por sobre la mesa y froté mi pulgar sobre su piel.
— ¿Recuerdas la noche que jugamos a las preguntas? —indagué
— Lo recuerdo, ¿Quieres jugar? —
— Sí, tengo… algunas curiosidades —sonreí— Si quieres jugar… inicia tu —
— De acuerdo…—murmuró pensativa— ¿Has visitado otros países? —
— Canadá —respondí
— ¿De verdad? Vaya, no lo hubiera pensado —
— Alice insistió —confesé encogiéndome de hombros— ¿Tu…?—dudé arrepintiéndome— ¿A qué país te gustaría viajar? — pregunté cambiando la pregunta
— Eso no era lo que ibas a preguntar — negó divertida
— Hice mi pregunta —respondí
— Bien, me gustaría conocer Londres —admitió— Ahora tu…—sus palabras fueron interrumpidas por nuestra camarera quien dejó la comida en nuestros puestos.
— Aquí tienen su orden, que lo disfruten —deseó antes de retirarse. Yo había pedido costillas de cerdo con salsa de manzana y Bella lo mismo solo que su salsa era de cereza dulce.
— Mmm, esto se ve muy bien — aseguré tomando mi copa y alzándola
— Ni creas que olvidé tu escapada señor —comentó alzando una ceja pero aceptando mi brindis. Reí chocando su copa con la mía y bebiendo un trago de nuestro vino — Es dulce —
— Lo es —estuve de acuerdo. Corté un trozo de mi carne llevándomelo a la boca — Delicioso —
— Muy bueno — asintió Bella luego de probar un bocado de su comida — Ahora… ¿Qué ibas a preguntar? —insistió tomando otro trozo de su comida
— Iba a preguntar justo lo que pregunté —respondí
— Mentiroso —negó
— Es que… bueno, quizá no debería hacer esa pregunta —admití tomando un bocado de mi carne
— Hazla y luego decido si contesto —respondió
— Bueno… —dudé— Siento algo de curiosidad por las parejas anteriores que has tenido —
— Oh, no sabía que tenías curiosidad por eso —negó
— Bueno, tú sabes sobre mí y…—me encogí de hombros
— En realidad no hay mucho que contar, solo hubo una persona durante mis años de instituto —señaló
— ¿Y…? ¿Hablas con él? —pregunté
— Esa es otra pregunta, vas a tener que esperar tu turno —sonrió— Mi pregunta es…—habló inclinándose un poco sobre la mesa— ¿Qué te gusta de mi cuerpo? —
— ¿Qué-e? — pregunté
— Ya me has oído Edward — sonrió divertida. Miré a nuestro alrededor.
— Hay gente Bella —respondí
— Lo sé —asintió despreocupada. Mordí mi labio inferior viéndola beber un trago de vino.
— ¿Por qué no…respondo en la cabaña? —ofrecí
— Mmm de acuerdo —asintió complacida. Respiré profundo.
— Vas a hacer que nos quiera sacar de este lugar antes de tiempo —gruñí. Me aventó un beso por sobre la mesa — Bien, mi turno, ¿Hablas con el chico del instituto? —
— No con frecuencia, está en Idaho, de vez cuando me envía algún correo —explicó— Mi turno, ¿Crees que tengas motivos para sentir celos? — preguntó moviendo el tenedor en su plato
Bebí un trago de vino buscando algo te tiempo para pensar mi respuesta.
— No considero que haya motivos —negué dejando la copa sobre la mesa— Solo… no lo sé, son mentes que prefiero no escuchar, no estoy… seguro de cómo reaccionaría —admití— No me considero una persona violenta pero ciertamente nunca pasé por eso, nunca… tuve a alguien que considero intocable para nadie más —suspiré— ¿Has sabido algo de tu mamá últimamente? —
— No, nada, supongo que aún no baja al pueblo —señaló encogiéndose de hombros— ¿Nunca te molestó el pensamiento de alguien con respecto a alguna chica que te pareció agradable? —
— ¿La verdad? No nunca, hubo una vez en que una chica se me acercó solo para poner a un exnovio celoso —confesé— Era bonita pero… ellos se amaban, sentí envidia, ¿Sabes? — pregunté bajando la mirada a mi plato cortando un trozo de carne— La forma en que pensaban sobre el otro, llevaban 6 años juntos y solo habían pasado por un mal entendido, ella estaba enfadada y el solo quería llevarla a casa y hacerle el amor —reí— A veces me siento así contigo, solo quiero llevarte a casa y acurrucarme en tu cuerpo para siempre Bella —murmuré alzando la mirada
— Puedes hacerlo —prometió— Quiero lo mismo, claro que interactuar con los demás es importante pero…—dudó mirando a nuestro alrededor— No necesito nada de eso, solo a ti y saber que estás bien, que estamos bien —admitió entrelazando nuestros dedos por sobre la mesa. Alcé su mano presionando mis labios sobre su piel.
Miré sus ojos, ella parecía amarme del mismo modo en que yo lo hacía. El miedo a que ella no me quisiera con esa intensidad detuvo las palabras en mi boca.
— Hay algo que pueda hacer para que… ¿Esta noche sea perfecta? —pregunté
— Solo seguir mirándome del modo en que lo haces —sonrió dulcemente. Mi pecho se contrajo de forma agradable y besé su mano nuevamente. Un par preguntas después habíamos terminado la cena.
— ¿Postre? — pregunté
— No, solo a ti —respondió. Tragué de forma pesada pero asentí. También la quería a ella.
Luego de pagar la cuenta salimos de la posada rumbo al volvo, conduje a la cabaña de forma silenciosa, Bella aferró mi mano sobre su muslo. Estacioné delante de la cabaña, bajamos del auto y entrelacé nuestros dedos rumbo a la cabaña dejándola entrar primero. Cerré la puerta acercándome a su espalda y besé su cuello.
— Tengo una respuesta que responder —murmuré contra su piel
Sin responder caminó llevándome con ella frente a la chimenea que habíamos dejado encendida. Me alejé un momento poniéndole más leña y regresé a ella besando sus labios.
— ¿Qué es lo que más te gusta de mi cuerpo? — preguntó rosando mis mejillas con sus dedos
— Tu piel — murmuré— Huele dulce y sabe dulce —expliqué— Mi lugar favorito es la piel en medio de tus senos —
— Muéstrame — pidió girándose. Bajé el zíper de su vestido besando sus hombros, desabroché el sostén y dejé que todo caiga el suelo. Se giró hacia mí — Entonces… ¿Qué es lo que te gusta? —insistió. Sonreí inclinándome sobre ella, lamí la dulce y suave pie de entre sus senos.
Sus brazos rodearon mi cuello, me incliné alzándola por los muslos y me giré sentándome sobre el sofá con ella sobre mí sin dejar de lamer y besar la piel del valle de sus senos.
— Adoro tu piel, la amo —prometí deslizando mis labios hasta su pezón, lo rodeé con mi lengua estremeciéndola y succioné. Hice un camino de besos hasta el otro realizando el mismo movimiento — Te adoro — murmuré subiendo mis labios por su cuello
Sus manos quitaron mi chaqueta y abrieron mi camisa acariciando mi pecho.
— ¿Quieres saber mi lugar favorito en tu cuerpo? —preguntó besando mis hombros. Asentí entrelazando mis dedos en su cabello.
— Tus ojos —confesó contra mi piel— La forma en que me miran —
— Dime como te miro — pedí alzando su rostro— ¿Que ves cuando te miro Bella? —
— Como si… como si fuera la única mujer en tu universo —suspiró
— Eso es porque lo eres mi amor —sonreí— Lo eres Bella, la única que me permite solo ser —confesé— La única persona fuera de mis hermanos que me hace sentir seguro y protegido, desde el momento en que te conocí quise que supieras todo de mi —
Sus labios me besaron con fuerza, gemí contra ella rodeándola con brazos, la necesitaba más cerca.
— Desde el primer día me pareciste precioso —confesó desabrochando el botón de mis pantalones— Desde el primer día llamaste mi atención y ahora que te tengo…—sonrió adentrando su mano en mi bóxer, gemí mientras me acariciaba con su mano — Ahora que tengo no planeo dejarte ir —
— Oh, bebé —gemí cuando apartó la tela de su ropa interior y me rosó en su humedad
— ¿Listo para mí? — preguntó
— Maldición Bella, siempre estoy listo para ti —prometí aferrándome a su cintura. Bajó sobre mí lentamente y gruñí atrapando su pezón entre mis labios, mordí y succioné ayudándola en sus movimientos — Juro que amo tu piel —
— Edward —gimió arqueándose. Apreté su cintura manteniendo su cuerpo arqueado y bajé mi mano por su estómago hasta su intimidad, froté suavemente su clítoris haciéndola temblar — Allí… si —suspiró
Bajé mis labios al valle de sus senos lamiendo y succionando, sus dedos se aferraron con fuerza a mi cabello haciéndome estremecer. Su cuerpo se tensó y gruñí sintiéndola estrecharse.
— Santo cielo preciosa, te sientes tan bien —murmuré
Gimió cubriéndome de su humedad. Su cuerpo se aflojó dejándose mover libremente, soltó un suspiro tembloroso alzando mi rostro y besándome suavemente.
— Ah, amor —suspiró— Tan malditamente sensible —
— Tan malditamente mía —respondí. Sus dedos se aferraron a mi cabello besándome con fuerza.
— Y tú eres mío Edward —murmuró— Mío, solo mío —prometió bajando sus labios por mi cuello. Succionó mi piel estremeciéndome, me aferré con fuerza a su cintura aumentando la velocidad de nuestros movimientos. Gimió contra mi cuello y palpitó a mí alrededor.
— Me fascinas —gruñí atrapando sus senos en mis manos y frotando sus pezones con mis pulgares. Soltó una exclamación sobre mi estrechándose.
— Me voy a correr —gimió aferrándose a mi cuerpo
Me eché hacia atrás sobre el respaldo del sofá gimiendo, su cuerpo me aprisionó llevándome con ella. Bella se movió suavemente sobre mí permitiéndonos disfrutar por completo de nuestro momento.
— Te quiero —suspiré
— Te quiero —murmuró besando mi cuello. Apreté nuestro abrazo y suspiré.
Dejé besos en sus hombros antes de quitarme el resto de la ropa y alzarla rumbo a la habitación.
Al otro día ninguno tuvo intenciones de dejar la cabaña, pasamos un día muy relajante en la cabaña acurrucados viendo películas y pidiendo comida del buffet.
Deslicé mis dedos por la espalda de Bella viendo el techo de la cabaña, eran pasadas las tres de la mañana y aún no había podido dormirme.
Bella se removió en mis brazos.
— Mmm… ¿Qué haces despierto? — preguntó adormilada
— No puedo dormir —respondí besando su cabello— Duerme —
— ¿Lo haces seguido? — preguntó en un suspiro
— ¿No dormir? —
— Mmhuum — murmuró
— Solo a veces —
— ¿Qué piensas? — preguntó deslizando su mano por mi nuca. Cerré los ojos disfrutando de su caricia.
— Nada en particular —respondí
— Mmm…—
— Duerme mi amor, descansa — pedí besando su frente. No respondió y su respiración volvió se fue acompasando.
Por la mañana nos dimos una ducha y pasamos por el buffet a surtirnos de provisiones para el día de senderismo.
Llegamos al inicio de la caminata y Bella respiró profundo aferrándose de mi mano.
— Amor, estoy detrás de ti, no te preocupes —prometí besando su cabello
— Bien — asintió comenzando a caminar. Acomodé la mochila en mi espalda con nuestras provisiones y avancé junto a ella.
No tuvo mayores problemas por la primera media hora, sostuve su cintura para atravesar algunas rocas algo resbalosas. Bella alzó una ceja en mi dirección cunado nos topamos con un tramo especialmente empinado y rocoso.
— Amor, tranquila, voy a ir frente a ti y voy a sujetarte — prometí aferrándome a su mano. Comencé a subir las rocas buscando lugares estables para ella. Uno de sus pasos tambaleó zafándose de la roca y la sujeté rápidamente
— ¡Edward! —protestó aferrándose de mi
— Shh amor, todo está bien — prometí— No voy a dejar que caigas —
— ¡Eso dices tú! Tú eres hábil — farfulló
— Amor, los niños pueden superar esta caminata —señalé ayudándola a moverse por las rocas
— Gracias por decirme que soy menos ágil que un niño — lloriqueó. Solté una risa saliendo del tramo de rocas. Alcé el mentón de Bella .
— ¿Si? ¿Estás enfadada conmigo? — pregunté sujetándola de la cintura y haciéndola caminar unos pocos pasos hacia atrás saliendo del sendero.
— ¿Qué-e? ¿Qué haces? — preguntó. Sonreí presionando su espalda en uno de los árboles.
— ¿Qué hago? — pregunté apartando el cabello de su rostro— No lo sé, solo necesitaba besarte y…—sonreí rosando nuestros labios— No quería que nos interrumpieran —susurré besando sus labios. Sus dedos se aferraron a mi chaqueta atrayéndome a su cuerpo.
— Edward — gimió. Lamí sus labios y los separó dejándome saborearla — ¿Nos adentramos más en el bosque? —
— ¿Por qué? — pregunté rosando sus labios
— Quiero algo —murmuró deslizando su mano por mi pecho hasta la cintura de mis pantalones de deporte
— Bella, maldición —farfullé. Soltó una risa deslizando su lengua por mi mentón — Estamos en la parte inicial del sendero, ¿Mas arriba? —
— De acuerdo, más arriba — asintió
— ¿Es…una fantasía? — pregunté curioso rosando su mejilla con mis dedos
— Podría decirse —asintió
— Cuéntame más —pedí bajando mis labios por su cuello
— En… en el instituto…—suspiró estremeciéndose— Había una chica que…presumía lo bien que se sentía tener sexo en el bosque —
— ¿Quieres saber que tan bueno es? —pregunté mordiendo su piel
— ¡Si! —gimió
— Bien, podemos hacer eso —asentí besando su piel y alejándome de ella para ver su rostro
— ¿De verdad? — preguntó mordiendo su labio inferior con nerviosismo
— Si es lo que quieres… por supuesto que si —prometí besando la punta de su nariz— Solo vamos a tomar algunos recaudos, no planeo dejar que nos interrumpan ni que alguien nos escuche —
— De acuerdo —rio avergonzada
— Ven —pedí tomando sus manos y llevándonos nuevamente al sendero— Ahora estoy aún más ansioso por llegar a la cima —
Bella rio nerviosa, ajusté mi mochila y continuamos avanzando, pronto llegamos al primer parador donde comimos algunas frutas y bebimos agua, rellenamos nuestros termos y continuamos. Hubo dos tramos empinados donde Bella tuvo miedo pero avanzó completamente decidida a llegar a la cima
— Esta vez no te quejaste —murmuré divertido contra su oído
— Tengo algunas cosas buenas esperando —aseguró. Reí sujetándola de la cintura cuando unas traviesas raíces se enredaron en sus pies.
El segundo descanso llegó y esta vez nos sentamos a la sombra de un árbol a descansar, Bella estaba agotada.
— El tercer tramo es el más corto —prometí frotando su espalda
— Sabes que respecto a lo que hablamos tú vas a hacer todo el trabajo, ¿Cierto? — preguntó bebiendo de su botella de agua — Porque voy a desmayarme pronto —
— Ya tengo todo planeado —prometí
Nos pusimos nuevamente en marcha y finalmente completamos el tercer tramo de nuestra caminata.
— Oh, esto es precioso — murmuró Bella viendo la espectacular vista frente a nosotros
Desde aquí podíamos ver el rio, algunas casas y el gran bosque.
— Es algo realmente hermoso —asentí
Bella se dejó caer en el suelo agotada, reí sentándome a su lado y pasando un brazo por su espalda para que pueda recargarse allí.
— Necesito descansar —admitió recargándose en mi brazo
— Es una bonita vista, podemos quedarnos aquí todo lo que necesites — prometí.
Bella asintió tomando su agua de mi mochila y dando largos tragos, se desperezó media hora después poniéndose de pie.
— ¿Qué hay de ese picnic que me prometiste? —preguntó
— Vayamos por ese picnic —asentí poniéndome de pie. Tomé su mano conduciéndonos a las mesas distribuidas por el parador, nos acomodamos y saqué nuestros emparedaros, fruta y jugo de la mochila.
Luego de almorzar nos acurrucamos bajo el sol y Bella dormitó acurrucada en mi pecho
— ¿Aún no estás cansado? — preguntó adormilada
— Solo un poco —respondí besando su cabello
— Tu resistencia es asombrosa —aseguró
— Bueno… estoy disfrutando de esa resistencia —adimitó acariciando su cabello— Y saber que luego puedo cumplir tu fantacía gracias a ello…—sonreí— Estás haciendo que me guste lo que soy —
— Yo amo lo que eres —prometió besando mi cuello. Besé su frente.
Unos cuantos minutos despues se puso de pie extendiendo una mano hacia mi, tomé nuestra mochila y me puse de pie junto a ella, tiró de mi mano con una sonrisa traviesa llevándome dentro del bosque, dejé caer el bolso a nuestros pies cuando se recargó en uno de los arboles.
— ¿Qué dices de este lugar? — preguntó curiosa y ruborizada
— ¿Qué dices tú? — pregunté presionándome contra su cuerpo
— Digo que me beses —sonrió
— ¿Si? ¿Dónde? — pregunté rosando mis labios con su mentón
— En los labios —rio
— ¿Cuáles? — pregunté. Negó avergonzada.
— Boca, en cualquier otro lugar estoy sudorosa —señaló de forma nerviosa
— Mmm… si te sientes más cómoda podemos bajar y tomar una ducha… luego perdernos en el bosque —
— Ya no creo aguantar —lloriqueó. Sonreí besando sus labios.
— Tampoco yo — confesé deslizando mis manos por debajo de su blusa. Soltó una risa aferrándose a mi cintura. Alcancé sus senos frotando sus pezones con mis pulgares y gimió suavemente — ¿Puedo subirlo? — pregunté. Asintió mordiendo su labio inferior. Alcé su suéter y blusa tomando sus pezones entre mis labios.
La sostuve de la cintura y levanté su cuerpo, sus piernas rodearon mi cintura sujetándose con fuerza.
— Edward —gimió entrelazando sus dedos en mi cabello
— Maldición Bella, no voy a poder ser delicado —negué tomando más de su piel en mis labios
— Eso no me importa — prometió
Reí frotando sus muslos, bajó sus piernas de mi cuerpo ayudándome a bajarse sus pantalones y ropa interior antes de que volviera a alzarla.
— Infierno, esto es sexy — murmuré deslizando mis dedos por su estómago hasta su intimidad
— ¡Edward! —gimió. Adentré dos dedos en su interior presionando si clítoris. Se agitó contra mí y siseó de dolor.
— ¿Qué ocurre? — pregunté deteniendo mis movimientos
— La corteza del árbol — murmuró besándome— No te detengas —
— No quiero lastimarte —negué — Quítame el suéter —pedí. Asintió tiró de él quitándomelo, lo enredé en su cintura para poder cubrir su piel e evitar los raspones.
— Te quiero — suspiró
— Y yo amor — respondí volviendo a tomar sus labios en los míos. Dirigí mi mano nuevamente a su intimidad frotando y embistiendo. Atrapé sus gemidos y gritos disfrutando de su humedad
— A ti, te quiero a ti —rogó contra mis labios tirando de mis pantalones. La ayudé a liberarme y de un fluido movimiento entré en su interior— Oh, santo cielo —
— Deliciosa — murmuré escondiendo el rostro en su cuello. Se aferró a mi cabello con fuerza y comencé a aumentar el ritmo de mis embestidas.
— Se siente bien, tan bien — gimió
— Tócate preciosa, por favor — pedí. Deslizó su mano entre nuestros cuerpos y un largo y profundo gemido hizo eco en el bosque — Oh, carajo, eso amor —gemí sintiendo como comenzaba a estrecharse
— Si, justo allí —lloriqueó— Tan cerca, tan bueno…—
— Juntos mi amor, por favor, juntos — rogué embistiendo con fuerza
— Estoy…—
— Espérame, espérame —insistí
— Ya no…—protestó escondiendo el rostro en mi cabello. Apreté los labios con fuerza contra la piel de su cuello sintiéndome al borde del abismo.
— Déjate ir mi amor —gruñí contra su piel. Un grito amortiguado salió de sus labios, gruñí contra su piel sintiéndola estrecharse y todo en mí se estremeció descargándome en su interior.
— ¿Crees que nos hayan escuchado? — preguntó luego de unos minutos en que nuestras respiraciones buscaron normalizarse.
— Espero que no — murmuré besando su piel— Esto es solo para mí —
— Solo para ti —prometió acariciando mi cabello
— ¿Fue tan bueno como presumía tu compañera? — preguntó
— Fue mejor — rio besando mi cabello. Me alejé de su cuello y besé sus labios.
— Mi ego crece amor —señalé
— Déjalo crecer —rio besando mis labios
Salí de su cuerpo evitando que otra cosa crezca. Bajó sus piernas levemente y la sostuve por algunos minutos antes de comenzar a vestirnos.
Tomé nuestra mochila y entrelacé nuestros dedeos caminando nuevamente al parador principal, una vez allí nos acurrucamos bajo uno de los aboles con Bella en mi pecho. Se aferró a mi suéter y suspiró complacida. Besé su cabello extasiado.
Cuando Bella se recuperó lo suficiente bajamos nuevamente por el sendero, me mantuve mucho más alerta sujetándola todo el tiempo que me era posible, no confiaba en sus reflejos después del cansancio de todo el día.
Cuando el sendero se normalizó y sabiendo que no iba a haber más rocas frente a nosotros me quité la mochila y me agaché frente a ella.
— Sube —pedí
— Edward, puedo seguir —negó
— Sube Bella, estás agotada y yo aún puedo seguir — prometí.
Asintió tomando la mochila y colocándosela antes de subirse a mi espalda, la sujeté de los muslos poniéndome de pie. Sus brazos se apretaron alrededor de mis hombros
— Gracias —habló dejando un beso en mi cuello
— Descuida, aún puedo un poco más — prometí besando su brazo
El resto del desenso fue silencioso, me encontraba compeltamente relajado y sabía que la caliente respiración sobre mi cuello era la culpable de este abrumador sentimiento de euforia.
— Ya puedo caminar —rio cuando el sendero terminó e inicié nuestro recorrido a la cabaña
— Me agrada llevarte —respondí
Entramos a la cabaña y Bella bajó de mi espalda caminando hasta el sofá y dejándose caer allí soltando la mochila a sus pies. La seguí sentándome a su lado y soltando un suspiro.
— ¿Cansado? — preguntó
— Si, ahora si — admití— ¿Qué dices de un baño, una película y cena? —
— ¡Por favor! —exclamó
Solté una risa poniéndome de pie y tirando de su mano nos conduje a la habitación, entramos al cuarto y abrimos el agua de la bañera llenándola de agua mientras nos desvestíamos.
Nos deslizamos dentro del agua de la tina con la espalda de Bella contra mi pecho
— ¿Qué tal el día? — pregunté besando su hombro
— Muy bien, a pesar del cansancio y las protestas me gustó— prometió. Asentí besando nuevamente su hombro y cerré los ojos relajándonos en el agua caliente.
Luego de la ducha nos acurrucamos en la cama a la espera de la cena que habíamos ordenado, cuando la cena llegó pusimos una película disfrutando las pocas horas que nos quedaban, mañana debíamos ponernos en marcha.
Un par de semanas después nos incorporamos al rápido ritmo de la universidad. Mi tiempo con Bella se vio limitado y cuando los primeros exámenes llegaron aún más, pronto nos vimos sumergidos en largas tardes de estudio como las tardes en la biblioteca solo que ahora nos quedábamos en mi casa o su departamento. Nuestros días se habían vuelto una agradable y cómoda rutina.
Finalmente se había terminado, habíamos presentado los últimos exámenes y estaba listo para relajarme con mi preciosa novia.
— Hola — me sonrió cuando pasé por Bella en su última clase
— Hola preciosa — sonreí besando sus labios
"Este tipo ya la ganó, debí haberla invitado al cine como planeaba. Esos senos de ven dulces"
Me alejé de Bella fulminando al imbécil que estaba a pocos pasos nuestros.
"No lo dije en voz alta, ¿Verdad? ¡¿Verdad?!" pensó horrorizado
Casi, casi me hacía gracia como ese era el primer pensamiento de muchos frente a mi reacción.
— Hey, estoy aquí — habló Bella tomando mi mentón y obligándome a verla
— Pensamientos — murmuré molesto
— Bien, olvídalos — pidió besándome nuevamente, sonreí atrayéndola a mí por la cintura—Además, estoy segura de que todo el que te vio besándome ya ha entendido la indirecta —rio tomando mi mano y llevándome a la salida del edificio
— Mmm…—murmuré avergonzado
— Sería justo que yo supiera quienes piensan sobre ti — habló divertida
— Sabes de Kate, la chica de la cafetería — le recordé
— Cierto Kate — asintió llegando al volvo— Entonces, ella no te dijo nada pero tú la escuchaste —
— Exacto, como te decía. Lo supe — reí
— Si, odiaba esas palabras. ¿Sabes? — preguntó cruzándose de brazos.
— Lo sé — sonreí. Negó divertida dándome un empujón y nos montamos en el volvo.
El resto del día viernes nos quedamos en casa acurrucados y descansando del estrés de los exámenes, el sábado no logramos escapar de Alice y su excesiva energía, insistió en salir por la noche para festejar el final de nuestro primer periodo de exámenes, claramente nadie logró negarse. Ella simplemente lo había visto. Reservó en un bonito restaurant y nos llevó por unos tragos antes de regresar a casa. Siendo el conductor designado me había negado a tomar nada de alcohol.
— Vamos Edward, uno o dos tragos no te hubieran hecho daño —aseguró Alice desde el asiento trasero junto a Jasper. El Jepp venía detrás de nososotros con Emm y Rose.
— Mi auto mis reglas —señalé guiñándole un ojo a Bella a mi lado. Detuve el volvo frente a casa, el Jepp de mi hermano se estacionó detrás.
Bajamos de los vehículos notando a dos personas de unos 50 años recargadas en un mercedes negro. De inmediato nos pusimos en alerta. Abandoné la silenciosa mente de Bella buscando la mente de los extraños.
— No puede ser — murmuré sintiendo el terror recorriéndome el cuerpo. Emmett caminó hasta ponerse delante de todos nosotros de forma firme.
— ¿Qué hacen aquí? —preguntó en tono duro. Jadié y Bella me miró asustada.
— Hola Edward, es un placer verte de nuevo cariño — sonrió Esme viéndome
— Sé que los recuerdas Emmett — aseguré acercándome a él. Puso el brazo frente a mí para que no avanzara.
— Si, mantente alejado — pidió mi hermano — ¿Los enviaron por nosotros? —
— Nadie nos envía, los hemos estado buscando por años — respondió Carlisle
— No debieron haberse molestado, ahora váyanse —pidió Emmett
— Solo queremos hablar con ustedes, ¿Por favor? —preguntó Esme
— Queremos saber que están bien —señaló Carlisle
— Emm —habló Alice acercándose a nosotros— Estamos llamando la atención de los vecinos — aseguró. Miré a nuestro alrededor escuchando algunos pensamientos especulativos.
— Alice tiene razón — respondí — Hace tiempo que están aquí afuera esperando por nosotros —
— Nosotros entramos, ellos se van — habló Emmett con tono duro— No queremos hablar con ustedes —negó Emmett
— Emm, cariño. Cuando supimos lo que estaba pasando se mudaron, los hemos estado buscando por demasiado tiempo —aseguró Esme acercándose a nosotros
— Creo que es mejor que se vayan al departamento — pedí en tono bajo viendo a Bella
— Ni siquiera lo sueñes — negó ella
— No me voy a mover de aquí —aseguró Jasper
— Emmett — habló Rose en tono amenazante caminando unos pasos hacia él
— Maldición, disfrutan llevarme la contraria en el peor momento —gruñó mi hermano— No den información personal— comentó Emmett girándose para ver a Jasper, Bella y Rose — Y ustedes no olviden quienes son ellos —pidió viéndonos a mi y a Alice. Asentimos.
Hice una mueca notando los pensamientos de dolor de Esme y Carlisle por las palabras de Emmett.
— Emm — murmuré
— No Edward, esta vez mando yo — aseguró. "Somos más que tres Edward" pensó
— Lo sé mejor que tu —gruñí
"Como se lleven a Alice lejos de mi…" pensó Jasper
— Calma, todo está bien — aseguré viendo a Jasper. Asintió pero no dejó su postura defensiva sobre mi hermana. La mente de Rose estaba furiosa sabiendo que estas personas tenían relación con nuestro pasado.
— Entremos —asintió Emmett tomando a Rose de la mano. "No los pierdas en ningún momento Edward" ordenó Emmett.
Asentí, la mano de Bella se aferró a la mía y le di un ligero apretón caminando hasta Esme y Carlisle. Emmett y Rose entraron primeros seguidos de Jasper y Alice.
— Siguen ustedes —hablé haciendo un gesto con mi cabeza. Asintieron caminando dentro de la casa, Emmett nos guió a la sala.
— Bien, ¿Qué hacen aquí? — preguntó Alice colocándose por delante de Jasper. Jasper se movió unos pocos pasos rosando la espalda de mi hermana, parecía estar a punto de saltar sobre nuestras visitas.
Mis sentidos estaban alertas, la adrenalina corría por mis venas y las mentes a mi alrededor estaban siendo abrumadoras.
Rose vigilaba a nuestros visitantes mientras recordaba las salidas que Emmett había diseñado en esta casa, Alice revisaba nuestro futuro de forma constante.
No lograba poder enfocar las mentes de Carlisle y Esme, las imágenes y recuerdos recorrían sus mentes a una velocidad de vértigo, nos habían buscado por muchos años. Ignoré las náuseas que me provocó sus recuerdos con mis padres.
— Hablen —ordené
— Los estuvimos buscando por años niños — habló Esme suavemente — ¿Podemos hablar con libertad? — preguntó "¿Ellos saben todo Edward?" Pensó
— No voy a responder a esa pregunta Esme — negué — Lo que ellos saben o no saben no es asunto de ustedes —
— ¿Cómo diablos saben que él los escucha? — preguntó Emmett realmente enfadado
— Supimos lo que sus padres hicieron —respondió Carlisle
— Hablen, ahora — bramó Emmett a punto del descontrol
— Bien, voy a asumir que saben todo y hablar con completa libertad —nos advirtió Carlisle— Descubrí cuando Emmett tenía 10 que hubo manipulación genética en el material que se usó para inseminar a Suplicia — habló Carlisle — Cuando eso pasó enfrenté a su padre, ustedes no eran niños felices, nunca los habíamos visto jugar ni divertirse las pocas veces que sus padres nos habían dejado verlos y antes de pudiéramos hacer nada se mudaron —
— Desde entonces hemos estado buscándolos —habló Esme — Necesitábamos saber que estaban bien, que estaban a salvo, pero no los pudimos localizar —
— Pudieron haber denunciado lo que ocurría — habló Alice de forma suave
Mi cuerpo se tensó viendo las cientos de posibilidades que ellos habían evaluado, en cada una de ellos mis hermanos y yo éramos llevados a centros de investigación. Cerré los ojos con fuerza apretando la mano de Bella, se giró colocando sus manos en mis mejillas.
— Mírame Edward, abre los ojos —pidió Bella. Mis manos se aferraron a su cintura, cientos de distintos escenarios invadían mi mente.
— Dejen de pensar — gruñó Emmett
Abrí los ojos buscando los de Bella y concentrándome solo en su silencio mental, respiré entrando en la profunda nube negra que era su mente.
— Estoy aquí —susurró solo para mí. Asentí.
— ¿Ella…? ¿Ella hace que él no nos escuche? — preguntó Esme asombrada
— Ustedes no están en posición de preguntar nada — aseguró Alice elevando el tono
— ¿Mejor? — preguntó Bella suavemente
— Mejor — asentí recargando mi frente en la suya
— Lo sentimos Edward —aseguró Esme — Cuando dijeron lo de la denuncia no pudimos evitar pensarlo —
— ¿Qué pensaban? — preguntó Emmett
— Si hacían la denuncia muy probablemente fuéramos llevados a centros de investigación —expliqué
Me permití lentamente ingresar a las mentes de Carlisle y Esme, era consciente de que todos contaban conmigo para saber que intenciones tenían realmente.
— Encontré la bitácora de Stephan en el laboratorio — habló Carlisle— Yo…— dudó — Ayudé a crearlos — murmuró bajando la vista. Jadié viendo su mente.
Emmett caminó hasta el tomándolo del cuello de la camisa, lo levantó recargándolo contra la pared con fuerza. Carlisle no opuso resistencia, Esme tampoco intentó detener a mi hermano. La culpabilidad en sus mentes era tangible.
Vi la discusión que él había mantenido con Stephan cuando lo enfrentó, como había gritado por mí, Emmett y Alice, horrorizado y preocupado por nosotros. La sensación de protección paternal que siempre había sentido junto a Carlisle y Esme invadió mi mente.
— ¡¿Tu ayudaste a ese maldito a hacernos esto?! — exclamó Emmett colérico
— ¡Él no sabía lo que hacía Emmett! —exclamé— ¡Suéltalo! —
— ¡¿Cómo diablos va a hacernos esto sin saber lo que hacía?! — exclamó soltándolo y girándose hacia mí.
— Yo no sabía lo que estaba ocurriendo, mucho menos los planes que él tenía —negó tosiendo. Esme lo ayudó a ponerse de pie— Stephan me convenció de mejorar el ovulo de Suplicia antes de que fuera fecundado, buscábamos evitar que Emmett naciera con síndrome de Dawn, lo siento niños… yo confié en él —confesó— Sé que no debí, sé que debí preguntar más y debí investigar lo que estábamos haciendo pero solo… No tiene justificación lo que hice, pero no somos el enemigo —
— ¿Pretendes que te creamos? — preguntó Emmett
— Está diciendo la verdad — murmuré viendo su mente— Él no tenía idea de nada —
— Juro que yo pensé que estaba haciendo algo bueno — aseguró Carlisle — Había sido mi amigo por años, habíamos ido a la escuela de medicina juntos …—
— ¿Qué nos hicieron? — insistió Emmett
— Agregamos cromosomas adicionales al ovulo de Suplicia, iba a haber un intento, solo uno, si fallábamos iban a adoptar —explicó— Al menos, eso me había dicho —
— ¿Sabes de donde salió ese material genético? — preguntó Alice
— No, lo siento —negó Carlisle — El simplemente llegó con estudios y estadísticas, otros científicos lo habían hecho y los bebés habían nacido sanos —explicó— Los datos eran reales, no tenía motivos para dudar de lo que me estaba pidiendo —
— ¿Cuándo supiste lo que habías hecho? —preguntó Alice
— Cuando Emmett tenía 10 años y tú y Edward 7 —respondió — Intenté recordar lo que había hecho, buscar en los registros pero no había nada, todo fue borrado y luego de tantos años yo no recordaba demasiados detalles —señaló— Intenté hacer algo, busqué el modo de protegerlos, estudié la bitácora intentando entender que estaba ocurriendo pero Stephan me descubrió y antes de que pudiéramos hacer algo se me avisó que había renunciado y ustedes se mudaron, no supimos nada después de eso —
— Apuesto que también pensabas en lo que iba a ocurrir contigo —gruñó Emmett
— Por supuesto, pero ese era la menor de mis preocupaciones Emmett — aseguró — Solo quería mantenerlos a salvo —
— Si, por supuesto — farfulló Jasper
— ¿Si solo pidió un intento por qué hubo dos embarazos? — pregunté
— Porque Emmett nació sano — explicó Carlisle— Y si él había nacido sano, ¿Por qué no hacerlo de nuevo? —preguntó — De ese modo me convenció nuevamente, no pretendo que me crean pero nunca hubiera accedido de saber lo que estaba pasando. Confié en él, en su dolor, el dolor de su mujer —
— Cuando Carlisle llegó con esa bitácora a casa… no podíamos creerlo, no entendíamos lo que estaba ocurriendo pero debíamos calmarnos y pensar el modo de protegerlos —señaló Esme— Ellos eran sus padres biológicos, sin pruebas de lo que había ocurrido no podíamos hacer nada —
— La casa donde vivían fue vendida y nunca supimos donde se trasladaron — explicó Carlisle— No había nada, no había autos, no había movimientos en las cuentas bancarias ni nada que nos ayudara a rastrearlos sin alertar a las autoridades —
— No queríamos alertar a las autoridades —negó Esme
— Recuerdo ese día — asintió Emmett — Nos mudamos a Illinois, él llegó y en menos de 5 horas habíamos dejado la casa —
— ¿Cómo nos encontraron? — preguntó Alice
— Contratamos un investigador privado, tenía contactos dentro de la policía y cuando su caso se dispersó en el sistema de búsqueda de niños desaparecidos fuimos avisados —explicó Carlisle— Desde entonces los hemos buscado, pudimos localizar la casa donde vivieron y fuimos hasta allí pero todo lo que encontramos fue el operativo de búsqueda que se había montado —
— El caso quedó cerrado, tres niños se suicidaron, nada de esto salió en las noticias —explicó Esme— Alguien pagó para que nada se supiera de ustedes —
— Nos negábamos a creer la estúpida historia de que se suicidaron — negó Carlisle— Pero ese fue el cierre de su expediente, yo sabía de lo que ustedes eran capaces de hacer, eran inteligentes y me negaba a que se dejaran ganar por esas dos personas —
— Éramos niños — gruñó Emmett
— Pero aquí están cariño, ¿Si ustedes fueron capaces de salir de allí como nosotros no íbamos a pensar que eso era posible? —preguntó Esme en tono maternal
— Son chicos asombrosos, con habilidades asombrosas, consideramos la opción de que en realidad él se hubiera desecho de ustedes pero no parecía factible — insistió Carlisle— Sabíamos poco de ustedes pero lo suficiente para saber que existía la posibilidad de que siguieran vivos en algún lugar —
— Desde entonces no hemos detenido la búsqueda, pero cuando ustedes fueron declarados fallecidos no teníamos nada por dónde empezar —explicó Esme— No sabíamos que buscar, no había registros de niños con sus características en algún orfanato, buscamos por sus nombres, sus segundos nombres pero nada existía — negó— Encontramos un Edward que coincidía en la edad en un orfanato de Chicago y fuimos hacia allí pero no eras tú —señaló viéndome
— Nos mantuvimos fuera del sistema —respondió Emmett— No sabíamos si nos buscaba alguien asique… no nos registramos en ningún lado hasta mucho tiempo después —
— Para ese entonces habíamos empezado a buscar otras opciones, dejamos de buscar en los registros oficiales —explicó Esme— Supongo que fue luego de eso que ustedes reaparecieron con sus identidades falsas —
— También cambiamos nuestra fecha de cumpleaños —explicó Alice
— Tomaron sus precauciones —asintió Carlisle— Además… jamás hubiéramos esperando que al reiniciar la búsqueda bajo sus nombres… encontraríamos nuestro apellido —
— ¿Por qué nuestro apellido? — preguntó Esme suavemente
— Esme siempre nos dejaba dulces cuando venían a casa — habló Alice encogiéndose de hombros — Quise usar el apellido de los únicos adultos que habían mostrado algún tipo de cariño por nosotros —
— Cariño — murmuró Esme dejando caer un par de lágrimas. Bajé la vista, mi mente fue invadida por pensamientos dolorosos.
— ¿Qué hacemos ahora? — preguntó Emmett dejándose caer abatido sobre uno de los sillones
— Ya no corren riesgo niños, sus padres ya no están en ese mundo — prometió Carlisle.
— Están muertos — murmuró Alice
Mi cuerpo tembló y rodeé el cuerpo de Bella buscando soporte, bajé el rostro recargando mi frente en su cabello. No sabía cómo sentirme al respecto.
— ¿Cómo murieron? — escuché a Emmett preguntar
— Se suicidaron — respondió Esme— Nuestro investigador nos avisó que Suplicia y Stephan Masen aparecieron muertos hace 3 meses, sin signos de violencia —
— ¿Realmente se suicidaron? — preguntó Alice
— Si, yo mismo vi su expediente forense, se suicidaron —asintió Carlisle
Bloqueando las mentes de Carlisle y Esme monitoreé a mis hermanos, era demasiada información, incluso para nosotros.
— Entendemos que necesitan tiempo para asimilar todo esto, les vamos a dejar nuestro número telefónico, vamos a esta varios días en la ciudad —habló Carlisle. Me alejé de Bella viendo a Carlisle extender una tarjeta en mi dirección.
— Supongo que gracias por venir — murmuré
Tomé la tarjeta guardándola en mis jeans.
Esme se acercó a mí y besó mi mejilla, besó el cabello de Emmett y el de Alice, se despidió de Bella y mis cuñados antes de que ella y Carlisle dejaran la casa. Caminé hasta la pared y me apoyé en ella deslizándome y dejándome caer en el suelo. Bella se acercó a mí y pasó un brazo por mis hombros dejándome acurrucar en ella.
Me estremecí escuchando el sollozo de Alice, Bella apretó sus brazos a mí alrededor.
Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen
www . facebook . c o m groups / 350954842735251
Imagen de la posada en el grupo
Bueno, Esme y Carlisle se hicieron presente y Carlisle se involucró en lo que los chicos son hoy en día, no se preocupen, Carlisle no es el malo de la historia pero ciertamente tiene muchas explicaciones que dar.
