¡Les traigo nuevo capítulo!
Car Cullen Stewart Pattinson: Siii, todos empiezan a acomodarse con sus parejas. Está bien tomarse el tiempo que necesiten, ir de a poco y atravesar todo lo que están pasando. ¡Gracias!
Sther Evans: A ustedes por leer :D
alejandra1987: Me acabo de dar cuenta escribiendo y editando que estos capítulos van a ser un sube y baja entre calmas y tempestades.
Mapi13: A ustedes por leer :D
Jade HSos: ¡Gracias!
NaNYs SANZ: ¡Me alegro! Siento que todo lo que están pasando es mucho por lo que vamos a ir liberándolo en pequeñas dosis.
ClaryFlynn98: ¡Muchos éxitos! Ya quiero que lleguen las vacaciones jajaja
saraipineda44: Siiii, al menos ya están en terreno conocido.
Rini Chiba: Próximo capitulo cosas fuertes, te lo aseguro.
rjnavajas: A ustedes por leer :D
Wenday 14: ¡Me alegro de que te guste! :)
EmilyChase: ¡Totalmente! Los pesos se van liberando pero aún falta mucho.
Fallen Dark Angel 07: A ustedes por leer :D
— Hola — Diálogos en voz alta
"Hola" Pensamientos
Capítulo 15
Edward's P.O.V
Cuando desperté al otro día seguíamos en el sofá, acaricié la espalda de Bella y besé su frente. No quería despertarla pero necesitaba ir al baño. Me removí intentando salir de nuestro abrazo sin alertarla.
— ¿Nos dormimos aquí? — preguntó con la voz ronca por el sueño
— Si amor, lo siento, necesito ir al baño — respondí
Asintió apartándose lo suficiente para dejarme salir, fui hasta el baño, me encargué de mis asuntos y regresé al sofá acurrucándome contra la espalda de Bella. Ahora era ella quien estaba atrapada entre el sofá y mi cuerpo.
— Mmm, buenos días — murmuró pasando una mano hacia atrás acariciando mi cabello
— Buenos días — respondí dejando un beso en su cuello — Es temprano, sigue durmiendo. ¿Quieres ir a la cama? —
— No, aquí — suspiró. Asentí volviendo a cerrar los ojos.
Desperté un par de horas después nuevamente y besé la nuca de Bella antes de ponerme de pie rumbo a la cocina para empezar a preparar el desayuno. Hice tortitas y las puse en un plato antes de comenzar con la preparación de los capuchinos.
Un par de brazos rodearon mi cintura.
— Hola preciosa — sonreí
— Hola, me dejaste sola — murmuró con el rostro escondido en mi espalda
— Lo siento, tenía hambre — respondí — Pero también estoy preparando para ti —señalé girándome para abrazarla
— Bien, te perdono entonces —sonrió. Besé sus labios — ¿En qué te ayudo? —
— En nada, ya está todo — prometí— Ve a sentarte que lo llevo —
Asintió apartándose de mí y subiéndose a uno de los taburetes, reí dejando los capuchinos frente a nuestros lugares, aun estaba dormida. Me incliné besando su mejilla y bajé por su cuello. Soltó un suspiro aferrándose a mi playera.
— Amo lograr despertarte sin necesidad del café —comenté divertido
Golpeó mi hombro y solté una risa dirigiéndome a la encimera por las tortitas, la dejé cobre la isla de la cocina y me senté sobre un taburete a su lado.
Desayunamos en silencio y luego de una rápida ducha nos dirigimos a la cochera. Nos montamos en el auto y conduje al centro comercial mientras Bella jugaba con la radio. Ingresé al parqueadero estacionando el auto y bajamos.
Entrelacé nuestros dedos caminando al centro comercial, caminamos mirando distintas vidrieras y se acercó a una de ellas, rodeé su cintura con mis brazos y apoyé el mentón en su hombro.
— ¿Qué dices de ese? — preguntó señalando un suéter verde — No verde, ¿Negro? ¿Rojo?, el modelo —
— Me gusta, el verde también te quedaría bien — prometí besando su cuello — Y lo que desees llevar es mi regalo —
— No — respondió
— Si —refuté
— Edward, ya, cuando estoy en tu casa no me dejas darte dinero — habló girándose
— No es como si lo hubiéramos ganado —negué encogiéndome de hombros
— Pero tengo mi dinero, lo sabes —respondió
— ¿Y eso qué? —
— ¿Qué va a pasar con los días que esté en tu casa? —preguntó— Vas a dejarme aportar, ¿Cierto? —
— Cuando nos mudemos oficialmente juntos vamos a volver a tener esta conversación, aún son solo unos días —señalé
— Edward — protestó
— Bella, mis hermanos y yo hemos sacado toda la ventaja que podemos a algo que no pedimos y tú estás incluida en disfrutar las ventajas —expliqué
— Pero es Alice quien…— silencié sus palabras con mis labios
— Shh, solo dame el gusto preciosa —
— Bien — farfulló
— Bella, soy feliz contigo —hablé apoyando mis manos en sus mejillas — Y me hace feliz la cita de esta noche, me haces feliz entrando a esa tienda y eligiendo algo para esta noche, y es lo único que debería importarte, no el dinero — prometí. Se abrazó a mi pecho y suspiré besando su cabello — Te amo —
— Y yo, mucho — murmuró — Pides muy poco para ser feliz, eso es triste —
— Lo dices solo porque sabes lo que viví — hablé suavemente — Pero incluso aunque no hubiera vivido todo eso, sería feliz solo por tenerte —
— Me vas a hacer llorar — gimió apretando el rostro contra mi pecho. Reí besando su cabello.
— Vamos entonces, a la tienda, pruébate lo que te guste — pedí alejándola de mí
Besé sus labios y la giré empujándola hacia la tienta. Respiró hondo antes de tomar mi mano y entrar.
Bella tomó un par de pantalones, unas camisas y blusas para probarse, la esperé fuera del probador. Secretamente quería verla en el pantalón blanco que había tomado pero cualquier cosa que llevara iba a quedarle perfecto.
Apreté mis labios evitando un suspiro por ella cuando salió con el pantalón blanco y una camisa de seda roja.
— Wow —murmuré. Soltó una risa.
— ¿Te gusta? —preguntó dando una vuelta
— Lo amo —respondí
— Pero blanco…—dudó
— Llévalo, si decides no usarlo no importa —negó
— Si importa, no voy a llevar dos atuendos —respondió haciendo un mohín
— Bien, entonces voy a volver a mañana justo por esas dos piezas —señalé apuntando a sus ropas con mi dedo
— Bien, llevo esto y otra cosa —gruñó entrando nuevamente al cambiador. Sonreí satisfecho.
— ¿Qué dices? Es el que más me gusta— preguntó saliendo nuevamente y dando una vuelta. Estaba usando un pantalón negro pegado al cuerpo, esa tela se veía condenadamente fina, y una camisa azul, podía ver el color oscuro de su sostén por debajo. Sutil y sexy.
— Preciosa — sonreí
— Bien, entonces estamos con esto — asintió regresando dentro del probador
— Necesitas un abrigo — hablé en tono alto para que me escuchara
— Tengo en casa — habló. Sonreí escuchándola decir casa, eso sonaba muy bien.
— Aun así puedes comprar algo mas — señalé
— Nop, con esto estoy bien — respondió
Salió del probador minutos después, le dio a una las dependientas lo que no íbamos a llevar antes de ir a la caja. Bella hizo una mueca cuando le pasé mi tarjeta a la cajera, le guiñé un ojo.
Entrelacé nuestros dedos y salimos del local, paseamos un poco más hasta que vimos una vidriera que me gustó para mí. Entramos al negocio y tomamos unos jeans junto a dos camisas y una playera antes de dirigirme al probador.
— ¿Me ayudas a probarme la ropa? — pregunté viéndola
— Entra —rio empujándome dentro del probador
Con una sonrisa obedecí entrando y probándome un jean negro y una camisa blanca y sobre ella una chaqueta marrón. Salí para que Bella lo viera.
— ¿Y? ¿Lo apruebas? — pregunté
— Te ves bien con todo — protestó
— ¿Eso es malo? —pregunté alzando una ceja confundido
— No, es malditamente bueno — murmuró besándome. La tomé del cuello intensificando nuestro beso — Podrías usar una bolsa de papas y te verías hermoso igual, elije lo que quieras —
— Quiero que te guste a ti, el resto me importa poco — murmuré. Se mordió el labio inferior y besó mi boca nuevamente.
— ¿Es el que más te gusta de los que tienes allí dentro? —preguntó
— Si, tú te ves sexy con el pantalón blanco, yo me veo ridículo — reí señalando el pantalón blanco que estaba dentro del cambiador
— Apuesto que no, pero si quieres este me parece bien —asintió alejándose un paso de mi para verme. Sus ojos me recorrieron detalladamente y sus ojos brillaron — Si, definitivamente te ves muy bien — asintió ruborizándose
Entré rápidamente al vestidor antes de que alguien notara lo que esa mirada había provocado en mí.
Luego de calmarme y ponerme mi ropa nuevamente salí del probador y nos dirigimos a la caja para pagar. Caminamos un rato más y entramos a una gran librería, compramos un par de libros y una libreta. Salimos nuevamente y seguimos caminando hasta que llegamos a mi nueva parte favorita del mall, ropa interior.
— Aquí también quiero darte opinión sobre lo que compres —pedí
— Nop, aquí vas a ver que compro pero no como me queda — aseguró divertida entrando en la tienda.
Maldije bajo mi aliento demasiadas veces, vi rojo, azul, verde y negro en sus manos, telas suaves y pequeñas, otras trasparentes. Divertida se metió en el probador riendo de mi puchero.
— ¿Seguro que no quieres mi opinión? — pregunté
— ¡Seguro! — rio. Me recargué en el marco del cambiador.
"¡Yo si quiero tu opinión, sexy!" pensó una chica luego de salir del probador.
Me aclaré la garganta incómodo y rápidamente busqué el silencio de Bella dejando de escuchar los pensamientos de los demás, la chica avanzó golpeando mi costado en el proceso.
— Lo siento —se disculpó falsamente. Reprimí mis ganas de rodar los ojos — No te vi, que pena — rio intentando parecer avergonzada
— Claro, no hay problema — respondí
— ¿Amor? —preguntó Bella abriendo levemente la puerta del vestidor. Sus hombros estaban desnudos — Elije el color, rojo, negro, azul o verde —
— Todos — respondí rápidamente
— Bien, todos entonces — sonrió tirando de mis jeans para atraerme a ella por un beso
Le dirigió una mirada satisfecha a la chica a mi lado antes de volver a entrar al vestidor, apreté mis labios con fuerza reprimiendo la risa. La chica se giró sin decir nada.
— ¿Terminaste? — pregunté divertido cuando Bella salió
— Si, odié a esa chica. Lo próximo que iba a hacer era pedirte, sin querer, tu teléfono — habló molesta. Sonreí besando sus labios.
— Solo a ti te lo daría, lo prometo — aseguré
— No quiero saber que estaba pensando, ¿Cierto? — preguntó
— No, pero la silencié, no me importan sus pensamientos — prometí— ¿De verdad vas a llevar todos? —
— Los pediste y los tienes — asintió — Por cierto, respuesta inteligente, si hubieras respondido cualquier otra cosa hubiéramos tenido problemas —
— Quiero todos los colores y todos los modelos en ti — respondí. Besó mis labios tirando de mi mano rumbo a la caja.
Nos dijimos al volvo y luego de guardar las compras nos adentramos nuevamente al edificio en búsqueda de algo para almorzar.
Luego de una muy divertida tarde llegamos a casa agotados, subimos a la habitación y dejando nuestras compras a un lado nos quitamos la ropa metiéndonos bajo las mantas. Soltamos un suspiro acurrucándonos, Bella programó la alarma para que no se nos hiciera demasiado tarde y nos dejamos llevar por el cansancio.
Cuando la alarma sonó me estiré apagándola y besando el hombro de Bella me puse de pie dirigiéndome a la ducha, iba a darle unos minutos extras mientras me duchaba.
Al salir del baño Bella entró mientras yo tomaba la ropa que habíamos comprado hoy, me vestí rápidamente y esperé a que Bella estuviera lista para irnos, se puso una chaqueta negra y tomó mi mano sacándonos de la habitación.
Bajamos a la cochera y luego de montarnos en el volvo arranqué el auto y conduje tranquilamente con mi mano aferrada al muslo de Bella. Estacioné el volvo en el parqueadero de la hamburguesería y Bella bajó del auto con una amplia sonrisa.
— ¿Por qué sonríes? — pregunté entrelazando nuestros dedos y dejándola conducirnos rumbo al establecimiento
— Porque la última vez que estuvimos aquí no podía acercarme a ti y había muchas cosas que no sabía ni entendía — sonrió entrando al establecimiento
— Mmmm, muchas cosas cambiaron desde ese día — respondí llevando nuestras manos entrelazadas a su espalda y empujándola contra mi pecho — Y amo que eso haya cambiado — aseguré besando sus labios. Mi lengua acarició su labio inferior — Y amo esto, un día tan común e increíble contigo —
— Común e increíble no parecen ir de la mano — negó divertida
— Juro que si — prometí besando su frente
Liberé su cintura y nos conduje a las pantallas digitales para hacer nuestro pedido, las filas con atención humana estaban atestadas de gente.
Esperamos nuestros pedidos hasta que fuimos llamados por nuestro número de orden, tomamos nuestra comida y caminamos hasta una de las mesas alejadas de la puerta buscando algún espacio para nosotros.
— Quizá debamos elegir días de cita menos concurridos — señaló sentándose y mirando alrededor
— Ya no tengo problemas con las multitudes — sonreí apretando su mano. Las voces a mí alrededor se silenciaron.
Su sonrisa se volvió brillante.
— ¿Qué? — preguntó abriendo un sobre de mayonesa y poniéndola sobre sus papas
— Nada, que… parece generarte cierto placer que pueda entrar en tu silencio —señalé tomando una de mis papas y llevándome a la boca
— Si me genera una sensación placentera que entres —sonrió con su doble sentido
— Bueno, también a mi, pero no es en ese sentido que digo —reí
— Lo sé, y hablando en serio… no lo sé, no siento nada pero… saber que estar allí me agrada —prometió
— Ciertamente me siento mucho mejor cuando puedo sentirte —prometí deslizando mis dedos por su mejilla
— Entonces, todos ganamos —asintió besando mis dedos
— Todos ganamos —estuve de acuerdo
— Por las citas sencillas y hermosas —habló alzando su vaso de gaseosa. Reí alzando mi vaso.
— Por las citas sencillas y hermosas —asentí brindando.
Bebimos de nuestra bebida y me aventó un beso por el aire, le guiñé un ojo viéndola comer una papa.
Luego de la cena caminamos un tiempo recreando aquella caminata del cine, hablamos de cosas sin importancia, solo disfrutando de la noche. Conduje a casa y entré el auto al garaje, cuando estuve frente a Bella fuera del auto sus labios estuvieron sobre los míos.
— Fue una cita preciosa — suspiró bajando sus labios por mi cuello — Y ahora… espero que estés listo para mí — murmuró mordiendo mi cuello. Gemí sorprendido y la alcé de los muslos recargándola en el volvo.
— Eso suena a un desafío Bella —gruñí contra sus labios
— ¿Tú crees? — preguntó divertida
— Desafío aceptado preciosa —murmuré contra sus labios. Embestí su cuerpo y gimió— Vaya, ¿Qué es eso? — pregunté divertido rosando su seno con mis dedos— Parece que la tela de tu ropa es fina, ¿Cierto amor? — pregunté rosando mi pulgar sobre su pezón
— Si —lloriqueó
Deslicé mi mano por su estómago hasta su intimidad.
— Ah, allí estas —sonreí encontrando su clítoris por sobre la ropa. Froté y presioné.
— Oh, Dios —gimió echando la cabeza hacia atrás
— ¿Qué dices? ¿Puedes correrte así? — pregunté lamiendo su cuello con mi lengua
— Ah, no lo sé — protestó
— Bueno, espero que puedas porque no nos vamos a ir de aquí hasta que lo logres —prometí
— Edward —lloriqueó. Froté su clítoris y gimió retorciéndose. La aferré con mi brazo libre y agradecido de que su pantalón no tuviera cinturón deslicé mi mano por dentro y por debajo de su ropa interior — Oh, ¡Maldición! —
— Tan deliciosamente húmeda —gruñí adentrando dos dedos en su interior y frotando su clítoris con mi pulgar
— Ah, es…—gimió. Succioné su cuello desesperado por más de ella y más de sus sonidos.
— Quiero llenar toda la casa de tus gritos —prometí. Sus paredes se estrecharon y su cuerpo se tensó, sus dedos se aferraron con fuerza de mi cabelló. Adoraba verla llegar. Su cabeza hizo ruido en el golpe contra el volvo cuando su cuerpo se relajó luego de su orgasmo. Reí besando su mentón— ¿Te hiciste daño? —
— No-o —murmuró. Retiré mi mano de su cuerpo aferrándola con ambos brazos.
— ¿Estás bien? — pregunté. Alzó el rostro aún temblando y besó mis labios.
— Si, intenso —admitió
— Tengo toda la casa solo para ti —prometí
— Tu no puedes ir por allí diciendo esas cosas —negó más recuperada
— Bella… ¿Aún no has entendido que decir que no puedo hacer algo solo hace que lo desee más? — pregunté divertido
— Santo cielo…—gimió apartando el cabello de su rostro
— Tu solo dime cuando ha sido suficiente —pedí besando sus labios y alejándonos del volvo
Murmuró asustada por mis movimientos y pronto estuvimos en la sala, la dejé sobre el sillón y me arrodillé entre sus piernas quitando su chaqueta y soltando los botones de su camisa dejando besos sobre su piel. Gimió suavecito. Aparté la tela y su sostén pronto estuvo fuera también. Bajé mis labios por su vientre y tiré de sus pantalones junto a su ropa interior
— Edward —lloriqueó cuando mi lengua la lamio. Tomó mis mejillas apartándome de ella — También quiero participar —
— Luego —asentí con la voz ronca quitándome mi chaqueta— Ahora, déjame disfrutar mi postre —pedí bajando mis labios nuevamente a ella. Gimió y lloriqueó a la vez.
— Ya, ya, por favor —pidió— Te necesito, por favor, por favor —repitió tirando de mi cabello
Me alejé de ella lamiendo mis labios y besando sus labios
— ¿Necesitas la cama? —pregunté. Realmente quería llenar esta casa de sus gemidos.
— No, aquí, ahora —señaló desabrochando mi camisa
Asentí ayudándola a desvestirme por completo y en un rápido y fluido movimiento estuve en su interior.
Recargué mi frente en su hombro disfrutando de la sensación, sus dedos rosaron mis hombros aferrándose a mi cuello de forma dulce, deslicé mis manos por su cuerpo abrazándola contra mí y sus piernas me rodearon.
Mis movimientos comenzaron suaves, cortos y profundos, rosé mis labios en su piel. Gimió contra mi hombro.
— Santo cielo, te amo —murmuré aferrándome a su cuerpo
— Mmm, Edward —gimió apretando mi cabello entre sus dedos. Bajé mis labios por su piel y envolví uno de sus pezones entre mis labios jugando con la lengua sobre él — Edward —
— Lo juro maldición, sabes dulce —prometí reacomodándome antes de volver a embestir
— ¡Oh! —gimió. Tiró de mi cabello soltando su pezón de mis labios y besándome con fuerza — Te-e sientes tan…—
— Preciosa —gruñí contra sus labios — Te amo —
— Te amo —respiró deslizando sus uñas por mi piel
— Bebé —farfullé sintiendo sus uñas enterrarse en mi espalda mientras invadía su cuerpo. Aferré su cintura haciendo mis movimientos más rápidos — Maldición, me encantas —
Su cuerpo se tensó y su cabello calló hacia atrás, la humedad entre nosotros aumentó. Deslicé una de mis manos por su cuerpo hasta su clítoris y su cuerpo se contrajo.
— Edward —lloriqueó tensándose
Sus uñas se enterraron aún más en mi piel enviando oleadas de deseo caliente por mi piel, mordí mi labio inferior reteniendo mi orgasmo, ella era un espectáculo y quería más de esto.
Su cuerpo se arqueó e invadí profundamente su cuerpo sin dejar de frotar si clítoris. Gimió echando la cabeza hacia atrás y cubriéndome de su humedad.
— Eres un sueño —siseé de dolor sintiendo sus uñas desenterrarse de mi piel
— Oh maldición, sigues duro —comentó aferrándose a mi cuerpo
— Aún no termino contigo —negué rosando mis labios por su mandíbula
Me moví suavemente en su interior y se contrajo palpitando. Respiré hondo mordiendo mi labio inferior nuevamente y besé su hombro volviendo a moverme en su interior,
— Ed-Edward…—
— Déjame adorarte —pedí bajando mis labios por su cuello y saliendo de su cuerpo— Déjame ser lo único que necesitas…—
— Lo-Lo eres —gimió cuando invadí rápidamente su interior— Te necesito, por favor —pidió. Besé su hombro aumentando la velocidad de mis movimientos.
Intenté retener mi orgasmo pero esta vez cuando su cuerpo se contrajo mi orgasmo se vació en su interior.
— Impresionante —murmuré— Tan intenso —
— Perfecto —prometió. Tomó mi rostro entre sus manos besando mis labios—Y también te amo, mucho, cada vez que quería decirlo hacías algo y olvidaba responder—susurró avergonzada
Solté una risa besando su nariz deslizándome fuera de su cuerpo.
— Oye, no me voy a enfadar por lograr que todo pensamiento salga de tu mente —negué divertido
— Bien, porque eres el único culpable —prometió besando mi labio inferior— Tienes que dejar de morderte este labio, está todo rojo e irritado —señaló lamiendo la zona
— Podría verte tener un orgasmo por horas —aseguré
— No soportaría eso —negó riendo
— ¿No? —pregunté divertido— Planeo volver a hacerte el amor Bella—confesé— Su cuerpo tembló y cerró los ojos — Lo siento, es solo que… jamás desee a nadie de este modo, sabes dulce, se que lo digo mucho pero Bella, sabes a lo más delicioso que nunca probé —expliqué. Sus ojos se abrieron— No sé qué me hiciste pero desde el primer día yo… solo te quiero más cerca, y ahora, así, profundo en ti y viéndote llegar… maldición Bella, lo quiero, todo, todo el tiempo —
— No lo sientas…—negó besando mis labios— Había una chica, en el instituto que hablaba de días de sexo con su novio y solo pensé que exageraba ¿Sabes? Y ahora… —
— ¿Ahora...?— insistí
— Ahora… duele estar lejos de ti, algunas noches…no tiene sentido, pero me siento vacía, fría sin ti —
— También me siento vacío sin ti —prometí rosando sus labios— Te amo —
— Te amo —suspiró besando mis labios
Acaricié sus piernas con dulzura soltándolas de mi cintura y la tomé en brazos dirigiéndome a las escaleras. La piel de mi espalda tiró pero ignoré la molestia, no era la gran cosa.
Entré al cuarto recostándola sobre la cama y me acurruqué junto a ella besando sus hombros, cuando nuestros cuerpo se enfiaron nos metí bajo las mantas enfrenados sobre nuestros costados.
— ¿Qué piensas? —pregunté suavemente desliando mis dedos por su sien
— En que quisiera mantener este momento así, para siempre —respondió escondiendo el rostro en mi pecho. Entrelacé mis dedos en su cabello.
— Podemos quedarnos siempre así, estar así cada noche —prometí
— Eso me gustaría —asintió desliando sus dedos por mi espalda. Me moví suavemente evitando que tocara la zona que continuaba irritada por sus uñas — ¿Estás incómodo? —
— No, estoy bien —respondí. Alzó el rostro sentándose sobre la cama.
— Déjame verte —pidió
— Vuelve aquí —pedí volviendo a acercarla a mi cuerpo
— Vamos, voltéate —repitió. Obedeciendo me giré dejando mi estómago contra la cama—Maldición, lo siento —murmuró besando mi piel cerca de la piel ardiente
— No lo sientas — negué desliando mi mano hasta su muslo y apreté— Es algo bueno, saber que puedo provocar eso —señalé desliando mis dedos por su piel
— Pero duele, ¿Cierto? —preguntó
— Es un buen dolor, me recuerda a tu cuerpo aprisionándome —respondí cerrando los ojos
— Aun así lo siento —aseguró
Tiré de su cuerpo recostándola a mi lado y deslicé mis dedos por su muslo de nuevo. Abrí los ojos.
— Pues no se siente mal, tu te pones toda suave y ruidosa en esos momentos —sonreí guiándole un ojo. Escondió el rostro en mi hombro avergonzada— Asique… ¿Ahora sabes que tu amiga no mentía con sus días de sexo? —
— No debí haberte contado eso —negó
— ¿Por qué no? —pregunté— No me avergüenza decir que no tengo suficiente de ti —
— ¿No? —preguntó suavemente alzando el rostro
— Por supuesto que no, Bella, te deseo, mucho —prometí— Y eres mi novia, asique no tengo porqué avergonzarme por eso —
— Eso se oye bien —asintió
— Si, se oye bien —estuve de acuerdo— No sé si es así como ocurre con todos los novios pero…—
— Bueno, no creo que sea con todos los novios —negó desliando sus dedos por mis hombros— Supongo que todos las parejas son diferentes —
— Me agrada como somos, adoro como es nuestro sexo y adoro estos momentos en que simplemente somos —sonreí girándome y besando uno de sus senos. Acaricié su espalda deslizándola por la piel hasta sus nalgas hasta su muslo.
— También… me agrada —murmuró soltando una rápida exhalación cuando mis dedos rosaron en interior de sus suaves muslos
— Mmm… ¿Y estas de acuerdo con esto? —pregunté desliando mis dedos por la suavidad de su intimidad, se acomodó dando más lugar a mi exploración. Deslicé un dedo suavemente en su interior
— Mmm…—murmuró rosando sus labios contra mi pecho— Oh —exclamó cuando un segundo dedo invadió su interior
Me moví dirigiendo mi mano libre al frente de su cuerpo y deslicé mis manos por su cuerpo hasta su intimidad acariciando su clítoris
— ¿Se siente bien? —pregunté
— Muy bien —gimió rosando su frente contra mi pecho — Tan bien…—
Sus manos se aferraron a mi cuerpo, comenzó a temblar agitándose y respirando rápido y caliente contra mi pecho. Gimió mi nombre y su cuerpo se relajó contra mi pecho. Quité mis manos de su intimidad suavemente entes de rodearla contra mis brazos.
— ¿Estás bien? —pregunté suavemente contra su mejilla
— No aún —susurró. Se giró presionando espalda contra mí y frotándose contra mi excitación.
— A-Amor —hablé
Deslizó su brazo por tras de mi nuca adhiriéndome más a su cuerpo, gemí cuando sus roses se hicieron más intensos, mis manos se desliaron por su cuerpo a sus senos
— Hazme el amor así Edward —pidió girando el rostro y viéndome por sobre su hombro— Se sintió muy bien —prometió con los ojos completamente brillosos. Gemí acomodándome en su entrada y me deslicé lentamente en su cuerpo.
— Oh carajo, esto es nuevo —gemí sintiéndola condenadamente estrecha. Una de mis manos se apoyó en su vientre manteniéndola contra mí
Sus caderas se sacudieron, abandoné su cuerpo y me deslicé en su cuerpo rápidamente. Ambos gemimos.
— Maldición, amo esto —gimió
Mordí su hombro de acuerdo, salí y entré profundo nuevamente tirando de uno de sus pezones. Su mano cubrió la mía en su vientre y la deslizó a su intimidad pidiéndome que la acariciara.
— Jodido infierno —farfullé frotando su clítoris y dando una rápida embestida a su cuerpo, gritó y amando el sonido continué el movimiento.
— Voy a correrme —gimió palpitando con fuera a mi alrededor
— También yo —avisé
Sus dientes se enterraron en mi brazo y gemí contra su espalda embistiendo de forma descoordinada, su cuerpo me atrapó viniéndose al mismo tiempo que un profundo rugido salía de mi pecho.
La mañana siguiente desperté con Bella acurrucada en mi pecho, deslicé mis manos por su espalda y suspiré. No iba a dejar que nos moviéramos de la cama en todo el día.
— Buenos días — murmuró
— Buenos días amor — respondí besando su frente. Se sentó sobre la cama desperezándose e hizo una mueca — ¿Estas bien? —
— Si, pero me duele todo — rio. Besé sus labios divertido.
— Amor, no fuimos delicados — reí
— ¿No te duele nada? — preguntó curiosa
— Nada — negué — Claramente ayer estaba algo cansado pero luego de una noche de sueño todo está bien para mí —
— Impresionante —respondió
— Lo bueno de esto es que tú te vas a quedar en la cama y yo me voy a encargar de todo hoy — señalé
— ¿De todo? ¿Qué planeas? — preguntó curiosa
— No demasiado, pero voy a preparar el desayuno y traerlo aquí — respondí — ¿Quieres una ducha? —
— Mmmm, si, más tarde — murmuró acurrucándose contra mí. Besé su frente entrelazando mis dedos en su cabello.
— Amé que tu cuerpo me recibiera de ese modo pero lamento que estés molesta hoy —
— Estoy muy satisfecha también —aseguró— Es un dolor agradable —
— Eso espero —reí besando su frente
Bajé a la sala y recogí todo el desastre de ropa sin quitar la estúpida sonrisa de mis labios, incluso el lugar aún parecía oler a sexo y eso me hizo estar duro rápidamente. Aún así hoy era mejor descansar un poco más, Bella estaba adolorida y quería solo abrazarla.
Para el atardecer Alice y Jasper regresaron a casa, Emmett avisó que nos veíamos en la universidad mañana.
Un mes pasó, nuestra rutina se mantuvo tranquila y logramos asegurarnos de que nadie nos había descubierto yendo a Illinois. Bella pasaba aquí conmigo algunos días a la semana pero no había hablado aún con mis hermanos.
Tomando una respiración profunda me dirigí a la sala encontrando a Alice y Emm allí en el sofá, Alice leía una revista y Emm veía un juego.
— Necesito hablar con ustedes —hablé. Alice sonrió y Emm silenció el juego.
— Si sabes que ya vi lo que vas a decirnos, ¿Cierto? —preguntó Alice divertida
— ¿Y que dices? —pregunté viéndola
— Que si alguno de los dos esperó para decirme que quieren "no mudarse" con sus novias solo por mi son dos idiotas —rio Alice. Emmett suspiró echando la cabeza hacia atrás sobre el respaldo del sillón — Oigan hermanos, lo sé, tampoco es fácil para mi —negó— Pero… yo también quiero avanzar, ¿Saben? —
— Aun así siento que les estoy fallando —señaló Emmett
— Emm, Rose es genial, no nos estás fallando —prometí—Solo estamos… creciendo supongo —
— Me siento lista para crecer Emmett —prometió Alice— Me siento lista para ser… solo yo —
— ¿Estás segura? —preguntó Emmett viendo a Alice. Me senté junto a Alice.
— Estoy segura, no hablé con Jasper al respecto pero si ustedes quieren vivir con las chicas y Jazz no quiere aún vivir conmigo eso está bien también —prometió— No voy a derrumbarme si ustedes deciden formar su propio y pequeño equipo, tampoco voy a hacerlo si Jazz no se siente listo para vivir conmigo —
— No tomes ninguna decisión apresurada, habla con Jasper —le pedí. Sabía que Jasper había pausado su idea de mudarse solo por darle a Alice tiempo— Bella y yo lo hablamos, mudarnos como tal no vamos a hacerlo aún —negué— Pero planeo tenerla conmigo muchos más días a la semana —
— Hermano, eso no les va a durar nada —negó Emmett divertido— No soy Alice para ver el futuro pero… no creo que falte mucho para que simplemente tome el dinero y compre una casa cerca de aquí —
— Bueno… puedo hacer lo mismo —comentó Alice— Puedo comprar algo cerca de aquí, ¿A diez minutos? En realidad no quiero estar tan lejos —
— Tampoco queremos eso Allie —prometí palmeando su rodilla— De hecho cuando hablamos con Emmett hablamos de estar en la misma manzana —
— Diablos no, necesito algo de distancia de ustedes —pidió— ¿Quieres la casa? —preguntó Alice viéndome — ¿O quieres otra? —
— No lo sé, mientras no me haya oficialmente mudado con Bella me voy a quedar aquí — aseguré— Y va a seguir siendo casa de los tres, luego y cuando Bella se sienta lista vamos a oficialmente comprar de nuestro agrado —
— Yo… estoy pensando en comprar pronto —señaló Emmett viendo la pared frente a nosotros— Si ustedes realmente están de acuerdo en esto yo…—dudó dirigiendo su mirada a nosotros— Siento que se lo debo a Rose, aunque voy a seguir protegiéndolos si lo necesitan —
— Emmett —negué— Lo sabemos, sabemos que no nos estás abandonado, Rose merece eso, todos merecemos vivir una vida independiente —
— No antes de que Carlisle revise esas malditas cajas —gruñó
— No del modo en que lo dices, pero si quiero a Bella más días aquí — pedí
— Ya te dije, eso no me desagrada —negó
— De cualquier modo no falta mucho, solo un mes y salimos de vacaciones —señaló Alice
— Lo sé, solo un mes —asentí
Nos mantuvimos en silencio, sus pensamientos eran tan extraños como los míos. La independencia asustaba pero la emoción de estar separados y por nuestra cuenta era electrificante.
Luego de deambular por la casa un par de horas fui por Bella, estaba demasiado emocionado por contarle los avances. Alice vino conmigo y se quedó en el departamento con Jasper y Rose, Emm no mencionó a Rose. Esperaba que pronto se borrara la culpa de su mente.
Luego de cenar Bella y yo nos dirigimos al cuarto, luego de una ducha nos acomodamos bajo las mantas.
— Hoy hablé con mis hermanos —comenté acariciando su espalda— Sobre mudarnos y eso, no puedo hacer mucho antes de que Carlisle mire las cajas pero oficialmente espero que en mi armario empiece a haber de tu ropa —pedí apartando el cabello de su rostro— Si un día se nos antoja que te quedes espero tengas todo aquí —
— Si esperas que eso me moleste… bueno, eso no va a pasar —respondió besando mis labios— ¿Mañana que dices de ir al departamento y buscar algunas de mis cosas? —preguntó— Dejar algunos jeans, algo de esa ropa interior bonita que te guste…—
— Algunos libros, algo de tus cosas de aseo… —señalé— Porque oficialmente te quiero aquí más que para hacer el amor y salir a citas, te quiero aquí, leyendo, estudiando o cuando tengas un mal día —
— Eso es dulce —murmuró besando mis labios— Crees que… ¿Debería decirle a Charlie? —
— Solo si quieres, en lo que a mi respecta no me molesta, me agrada —
— De acuerdo, quizá más adelante —asintió
El semestre avanzó, pronto estuvimos con los exámenes finales.
Afortunadamente ahora podíamos estudiar en la amplia biblioteca de casa, por supuesto que había mucha azúcar para Bella durante nuestras tardes y noches de estudio.
Bella y yo estábamos acurrucados en el sofá de la sala, su espalda contra mi pecho y mi brazo apretando su cintura, viendo una película cuando la puerta se abrió. Alice entró aventando su mochila a un costado mientras Jasper cerraba la puerta.
— Estoy agotada —admitió dejándose caer en el sillón continuo
— Lo sé, al fin terminó este semestre —asintió Bella apretando sus dedos en los míos
— Al fin —suspiro Jasper dejándose caer junto a Alice y poniendo la cabeza en los muslos de mi hermana. Alice sonrió y comenzó a acariciar el cabello de Jasper.
— Agotarte a ti es difícil, Alice —rio Bella
— Tengo mis momentos —aseguró con una sonrisa
— ¿Regresan de la guerra? —preguntó Rose entrando a la sala
— Tu lo dices porque terminaste hace ya una semana —gruñó Bella. Bella y yo apenas hoy nos habíamos liberado.
— No es mi culpa que mis profesores pusieran otra fecha diferente a las de lo demás —negó divertida
— Dime que al menos nos cocinaste —murmuró Jasper abriendo un ojo para ver a su hermana
— Si, pero Emm está en camino, van a tener que esperar unos minutos más —
— Si no muero antes…—suspiró Jasper cerrando los ojos
— Ve a dormir —señaló Rose
— No, Emm ya casi llega —comentó Alice
— De acuerdo —asintió Jasper algo adormilado
Emmett entró a la casa unos cuantos minutos después y nos dirigimos al comedor acomodando rápidamente la mesa y sentándonos en nuestros lugares.
Mi móvil sonó, lo tomé de mis jeans dejando mi tenedor de lado.
— Es Carlisle —murmuré viendo la pantalla. Alcé la mirada a mis hermanos luego de atender y poner el altavoz — Hola Carlisle —
— Hola Edward, ¿Cómo están? —preguntó
— Bien, ¿Ustedes? —pregunté— Están todos escuchándote —
— Oh, hola niños —saludó— Llamaba para avisarle que sacamos boletos con Esme para ir a visitarlos, el domingo viajamos, quizá quieran ir al depósito por la cajas para el lunes poder empezar a revisarlas —
— Claro Carlisle, eso estaría bien —asentí— Durante el fin de semana vamos a ir por las cajas —
— De acuerdo, bueno, imagino que están cansados luego del semestre, los voy a dejar descansar —señaló— Adiós chicos —
— Adiós —respondí cortando la llamada. Solté un suspiro.
Comimos en silencio aunque sin mucho apetito, al finalizar recogimos y lavamos los platos.
—Oye Ed — me habló Emm cerrando la canilla de la cocina
— Dime —respondí guardando los vasos que habíamos utilizado
— ¿Vienes mañana conmigo en el jeep a buscar las cajas? — preguntó
— Claro, vamos mañana —asentí
Rose entró en la cocina soltando un bostezo.
— ¿Todo bien por aquí? — preguntó abrazando a mi hermano por la cintura
— Todo bien Rosie — aseguró besando su frente— Vamos a ir a buscar todo al deposito mañana —
— De acuerdo, ¿Quieren compañía? — preguntó viendo a Emm. Emm me miró y me encogí de hombros.
— Como prefieras, no me molesta la compañía —respondí
— Tampoco a mí —aseguró Emm
Rose me sonrió llevándose a mi hermano fuera de la cocina, con un último suspiro dejé la cocina apagando las luces a mi paso y subí por las escaleras rumbo a mi habitación.
Bella estaba en la cama leyendo un libro.
— ¿Terminaron con los platos? — preguntó dejando el libro sobre su mesa de noche
— Si, todo está limpio — prometí sentándome sobre la cama y quitándome mis zapatillas. Lo siguiente en dejar mi cuerpo fue mi playera y mis jeans. Me metí bajo las mantas atrayendo a Bella a mi pecho.
— Mmm, al fin terminó este semestre —murmuró
— Si, al fin, necesitaba vacaciones —asentí
— ¿Decidiste que vas a hacer? — preguntó deslizando sus dedos por mi cabello
— ¿Sobre las cajas? —pregunté. Asintió— Voy a ver que hay allí, de cualquier forma ellos van a decirme si hay algo que deba saber —
— Eso es cierto —respondió— Solo espero que no dejes que lo que hay allí te afecte demasiado, se que va a hacerlo, pero espero que tú y tus hermanos sepan que son mucho más que esas cajas —
— Lo sé dulzura —sonreí deslizando mis dedos por debajo de su blusa— Lo sé, y no puedo prometer estar de buen humor pero voy a intentarlo —aseguré frotando mis dedos en su piel
Al día siguiente Emm, Rose y yo nos dirigimos al depósito al otro lado de la ciudad, cargamos todo en el jeep de Emmett y lo trasladamos a la casa dejándolo en la sala.
El clima en casa estaba tenso, mis hermanos estaban asustados de lo que íbamos a encontrar en esas cajas y yo… sentía que esta pesadilla no tenía fin.
Grupo en face: El secreto mundo de Nani Cullen
(Subo adelantos y encuestas que guían la historia)
www . facebook . c o m groups / 350954842735251
Imágenes disponibles en el grupo
¡Finalmente vamos a saber que hay en las cajas! Esme y Carlisle están en camino. ¡NERVIOS!
Los próximos capítulos van a ser un sube y baja entre la calma y la tormenta pero todo tiene su razón de ser.
