~La historia es de mi propia autoría, basada en hechos reales~

ONESHOT


Y pensar que yo por ti mi vida daba…

Y pensar que pude fantasear de una y mil formas contigo…

¡que tonta e ingenua he sido!

Y pensar que te di mis mejores momentos, intenté otorgarte mis mejores facetas y que te dije tantas palabras…

Si… sé que lo recuerdas… aquellas palabras que te dediqué. Esas palabras que yo juré eran verdad, cuantas mentiras te he dicho ¿cierto? No fue hace mucho que también te dediqué una carta, una carta de amor, donde desbordaba miel y toda la vida era rosa… al menos ¿la recuerdas? ¿o te reíste de todo lo que escribí? Solo llevábamos 6 meses y yo como ingenua dedicándote palabras como si lleváramos toda una vida. Pidiéndole a la luna y al viento que te abrace y te susurre al oído cuanto te amaba, como los amantes de antaño. Y lo peor es que juré amor eterno. ¿No soy graciosa?

¿Por qué el amor se termina tan pronto? ¿por qué dejé de amarte? ¿te amaba? ¿te amé? ¿alguna vez sentí lo mismo que tú decías tenerme?

¿Cuántas veces me he preguntado lo mismo? Cada que me preguntan por ti no sé que otra excusa inventar. A veces me pregunto si todos pensarán que te he inventado… la cuestión es… ¿eres un invento? ¿un vil producto de mi pobre imaginación necesitada de afecto?

Es tan difícil aguantar esta mentira… ni siquiera sé si existes. Ni siquiera se si yo misma existo. No me reconozco, he cometido tantas tonterías que ni siquiera puedo atreverme a verme a la cara.

Digo que te amo o que te quiero, digo que te extraño y te necesito, digo mentiras tras mentiras. ¿de verdad te quiero? ¿de verdad te amo? Creo que no… no me creas aun bacilo y de vez en cuando dudo de mi juicio. Solo hay algo que ya dejé en claro. Ahora lo veo y sabes ¿qué?

Me cansé.

Me cansé de todo, me cansé de fingir que aún te amo. No te amo, creo que nunca te amé. Me enamoré de una falacia creada por mi mente, te idealicé con todo lo que yo creía que me gustaba.

Perdóname. He sido egoísta, siempre hablando de lo que yo quiero sin darte oportunidad de decirme lo que quieres. Trato de ser la persona que anhelas, de la que según tú te enamoraste. ¿por qué sigues mintiéndome? ¿por qué sigues mintiéndote?

¿Sabes algo? Siempre pensé que vendrías y seríamos tan felices que todo lo demás iba a hacer que tuviese una vida perfecta, que ilusa he sido, que mente tan patética puedo decirte que me representa… él tenía razón. Siempre la tuvo.

Discúlpame, te he engañado. Una, dos, mil veces; no eres el único hombre que ha ocupado mis pensamientos. No.

Él, el egoísta, el frío, el tempano de hielo; con quien fui una mujer en vez de una idiota colegiala… ese hombre que comparte mis ideales y sueños. Que a pesar de todo, ha estado cerca de mí. No siempre lo he querido, ha sido mi rival y mi más grande competencia… siempre he querido ser más que él para que vea que somos iguales… pero no lo culpes… él no es el único; recuerda que fue por él por quién iniciamos toda esta historia.

Sabes bien que tuve un romance en el trabajo. Te mentí. Fueron 2. Ambos mis superiores, cada quien con algo peculiar y característico que me enamoró. Aunque uno de ellos solo me abrió sus sentimientos como amiga, el otro fue coqueto, pícaro, celoso, posesivo y de cierta forma sensual. Ese hombre me cautivaba, podía coquetear con él y odiarlo al mismo tiempo, saludarlo con efusividad… y no sabes cuánto me arrepiento el no continuar con esa historia, pero las personas y los tiempos cambian, algo así como tú y yo.

Y por último, uno y cada uno de esos hombres que han estado presentes a lo largo de mi vida, no me malentiendas, no con todos tuve algo que ver. Había algo en ellos que en ese momento me cautivaba pero ninguno lograba sacarme una sonrisa tonta y esa mirada, esa mirada que según mi madre tenía cuando me hablabas.

¿acaso así era yo para ti? ¿acaso provocaba todas esas reacciones en ti? ¿o solo te mofabas de mi sentir?

En esos momentos fuiste la persona más importante de mi vida y siempre trate de darte el lugar que te correspondía. No se si ya en este momento me odies o no, pero… ¿sabes cuándo dejaste de ser importante? Cuando descubrí tu engaño, aunque niegues los hechos, yo lo leí.

No te culpo por nada, en serio. Tu situación es tan distinta a la mía, has perdido a una mujer maravillosa que ha tenido gran impacto en tu vida, ella solo quería lo mejor para su hijo. Y luego todas esas crisis que has tenido y los malentendidos con tu padre. Y qué decir de tus hermanas quienes de seguro me odian. Sobre todo esa rubia que se cree tocada por Dios mismo. Nuestro gran amigo siempre te ha defendido, siempre tratando de decirme el gran hombre que tengo a mi lado, claro, no se podía esperar más del defensor del diablo… siempre cubriendo las espaldas, queriendo hacerte quedar bien. ¿Cómo es que permites que él haga eso por ti? ¿ tan aburrido estás conmigo? Y si es así ¿por qué continuar? ¿por qué te engañas? ¿por qué no me dices la verdad de una jodida vez?

Cuando mis amigos me decían que una relación a distancia no funcionaba, realmente no creía nada de eso. Yo ilusamente pensaba que lo nuestro era totalmente distinto. Como dije antes te idealicé, y yo se que tú también lo hiciste en algún punto de nuestra fantástica historia de amor. Te imaginaste una vida que jamás tendríamos, llena de hijos y sin problemas o situaciones difíciles, pero te equivocaste. No soy perfecta, mi vida tampoco lo es. Aunque eso es algo que tenemos en común… creo que lo único. Y sabes muy bien que tus ideales son totalmente distintos a los míos. Y algo que debes recordar es que siempre le he temido al compromiso.

Pero tú… no le temías al compromiso… solo le tenías miedo al compromiso conmigo. ¿no lo recuerdas? Empezábamos platicando de cosas sin sentido y terminabas diciendo que realmente no te gustaría arruinar tu futuro a lo que a mi no me quedaba más remedio que terminar diciendo que eso no nos sucedería…

Sabes hubo un tiempo en donde estuve decidida a arruinar mi vida y casarme contigo a escondidas… en mi vil fantasía me había entregado totalmente a ti… pero claro, a ti, siempre te sucedían cosas fantásticas, así que decidí abandonar esa idea tan absurda, burda y tonta… aunque también me cansé de esperar a que la fortuna te sonriera.

Lo sabías, siempre lo supiste. Sabías que yo sería la primera en querer terminar. Y cuando me llené de valor para decirte en parte lo que sentía y lo que quería solo obtuve un llanto inconsolable y la necesidad de volver.

¿por qué hice eso? ¿para qué?

Volvimos y esto es peor.

No siento nada por ti. Nada. Y ¿tú?

Me dijiste cuando discutíamos que no veías a nadie más que a mí… no me malentiendas pero creo que en ese momento también te estabas forzando a decirme otra mentira.

Aunque trate de forzar a mi mente a creer que aún te amo, aunque me niegue a creer que esto se fue al caño.

Remover el pasado es tan difícil como afrontar el presente, no me siento capaz de mirarte a los ojos. Te fallé.

Me siento tan culpable por hacerte perder el tiempo. ¿Cuántas veces he pensado tonterías? ¿Cuántas veces me he preguntado por qué esto no funciona?

Siempre con la intensión de ser tu apoyo y soporte, que me vieras como una esposa y no como una novia… ¡qué tontería! Ni siquiera hemos sabido ser novios cuanto menos esposos… ¡qué aberración! ¡qué mentira! ¿por qué permitiste que pensara eso? ¿es por eso que no intentas nada más con lo nuestro?

Ve mi grado de egoísmo. Hacerme la mártir es lo único que he hecho bien, el dedicarte mis pensamientos como una romántica ha sido mi gran pecado. No es romanticismo, no es amor.

Discúlpame

Me arrepiento por no ser lo que pensabas, me arrepiento por no saber amarte. Me arrepiento por pensar en otro mientras tú no estás.

Perdón

Perdóname por todo lo malo que te he dicho, perdóname por amarte con locura. Perdóname por no enamorarme de ti. Perdóname por jugar contigo.

Pero algo que sabes perfectamente y qué sé que te niegas a creer es que huyo de un compromiso mayor. Tú quieres todo y no das nada y yo daba todo y no obtenía nada. Y ahora… creo que ninguno de los 2 quiere ni espera nada del otro.

¿entonces por qué continuar?

Ya te he pedido perdón por todo y de la manera más sincera.

Me adelanto a los hechos que ocurrirán porqué te has vuelto predecible. Me ilusionas y después te vas, seguido de un discurso donde aceptas extrañarme y me dices convencido que pronto estarás conmigo.

No mientas, solo alimentas tu ego y la autodestrucción de esta ridícula relación.

Dejémoslo aquí.

Por piedad, te lo suplico. Ya no quiero engañarte. Ya no me engañes.

Dime la verdad o vete.

Pero si te vas no vuelvas para que no vuelva a herirte o a seguir hiriéndome. Ya no estamos para aguantarnos, para soportarnos o para seguir jugando uno con el otro.

Decídete

Decidir es lo más difícil, pero en mi caso dentro de mis opciones ya no estás tú.

Discúlpame por no dejarte plenamente ser feliz con alguien que de verdad te ame.

Discúlpame

Discúlpame

Se que llorar no ayuda en nada pero tengo tanta impotencia y tanto coraje acumulado. Vete y no vuelvas. Por piedad, por el gran amor que alguna vez nos tuvimos.

No puedo

No puedo

¡Ya no puedo más!

¡Ya no puedo más!

Ya no puedo permitir que sigas lastimándome… ya no puedo permitir que sigas engañándome…

¡Ya no mientas!

Se que la miras a escondidas, que todos asumen que es tu pareja, que tienes un hijo con ella.

Yo lo sabía y me hice la ciega para no ver la realidad.

Te dejo porque es mi decisión. Pero realmente sé que a ti no te interesa que te deje o que te de mil razones por las cuales me voy.

Lo único que te interesa es que deje de fastidiarte… y ¿sabes? Eso no me quita el sueño… ni siquiera me lastima porque en realidad esta misma molestia la vengo sintiendo desde antes y no sabia como quitarte de mi camino.

Ya no puedo más, ya no puedo ocultarlo…

¡No sabes cuanto anhelo mi libertad!

En el momento en que te suelte y que te grite a la cara que ya no más, en ese momento sabré que he ganado la guerra.

Una guerra que me ha destrozado y que me ha quemado el alma, pero a pesar de esto, no te guardo rencor la vida se va a ocupar de vengar todo el mal que me has hecho, así como, yo pagaré lo que te hice sufrir.

¡adiós!

¡adiós!

No quiero volver a verte, no quiero volver a decir que ya no puedo más.