Entonces... encontré interesante el hecho de que no habia muchos crossovers de la franquicia S.T.A.L.K.E.R que haya visto, así que simplemente quise darle un poco más de emoción a mi vida. Tal vez a alguien le agrade leer este fanfic.
Esta historia también está en Wattpad, pero bajo el nombre de usuario de MoiTheKato.
Sí, FilthyClint me resultó divertido en su momento.
Y una última cosa, no espere actualizaciones constantes como... De semana a semana o así.
Pável acababa de cumplir la mayoría de edad y dejó la casa de sus padres para hacer dinero en la Zona. Muchas historias de supuestas personas que habían dejado la vida de Stalker venían por todas partes y hablaban de lo que se veía y hacía en ese sitio fascinante e inhabitable.
Esto solo hacia que la emoción de Pável creciera tanto que él mismo quiso convertirse en un Stalker. Y ahí se encontraba él, saltando una cerca de alambrada que dividía legalmente la Zona de exclusión con el resto de Ucrania.
Él se cayó al suelo de manera brusca al no tomar en cuenta el barro que había pisado y resbaló, haciendo que su ropa, una chaqueta de cuero marrón oscuro junto con unos vaqueros negros y zapatillas blancas, se ensuciaran.
Levantándose del suelo, Pável recogió su pistola Mákarov y procedió a adentrarse en los pantanos.
Los pantanos mismos eran la zona más alejada del centro de la zona, pero no por eso era la más segura. Una gran cantidad de bandidos y mutantes habitaban allí, desde el bandido común hasta algún que otro mercenario. Desde el típico jabalí mutante hasta la temible "Cosa del pantano". Un paso en falso en este lugar significaría la muerte de cualquier Stalker, ni el mejor equipo te salvaría si te cortan el cuello por detrás. Sobre todo se hacía muy difícil la visibilidad por allí, ya que la maleza alta junto con la gran cantidad de anomalías hacían casi imposible el paso libre.
En estos momentos, Pável tenía que ser muy cuidadoso con su andar, pues podía quedar atrapado en alguna inspección de rutina que hacían los militares cerca de la barricada poco efectiva que Pável acababa de saltar.
—Jeje, estos tontos creen que pueden detener a un hombre libre con una simple alambrada.
Apenas dio dos pasos, Pável escuchó un zumbido ensordecedor muy cerca para su comodidad.
—¡Ey, qué demonios-! —Pável maldijo en voz alta, pero eso no detuvo que las balas sigan volando hacia su posición.
Inmediatamente, Pável empezó a correr en zigzag, tratando de esquivar las balas que, por alguna razón, no se escuchaba el sonido de disparos por ninguna parte. Pável estaba seguro que así no funcionaba, él mismo había disparado su Mákarov antes y el atronador sonido que hacía era algo molesto.
Llegó a lo que parecía ser un pequeño puerto pesquero, ya que habían dos casas y lo que parecía ser un almacén de botes junto al río.
Corrió y se puso detrás de una de las casas. Aún podía escuchar las balas chocando contra la pared de madera y el suelo circundante.
Pável se estaba poniendo muy nervioso. Apenas acababa de llegar y ya estaba a punto de morir. La situación en la que se encontraba le hacía querer volver a su casa y disculparse con sus padres por la decisión que tomó.
De pronto, para aumentar los nervios de Pável, se escucharon dos disparos seguidos y el sonido de algo cayendo al suelo. Pável estaba muy nervioso, pero la curiosidad hizo que él quiera ver que pasó.
Se asomó ligeramente de la cobertura que había tomado y, para su sorpresa, observó que había una persona parada entre lo que parecía ser los cadáveres de dos soldados con unas Kalashnikov silenciadas, eso explicaba el por qué no se escuchaban los disparos. El tipo sostenía lo que parecía ser un gran rifle con stock de madera que tenía un estilo anticuado.
El hombre, quien tenía una barba algo sobresaliente, sostenía su rifle con algo de orgullo mientras observaba los cadáveres de los soldados muertos en suelo.
Lentamente, aquella persona se dio la vuelta y observó a Pável con intrigada curiosidad. El hombre era alto, un poco más de lo que Pável ya era, llevaba una gabardina marrón, pantalones oscuros algo rasgados y cosidos junto con un suéter verde debajo de la gabardina. Un gorro de punto negro aparentemente hecho de lana adornaba su cabeza.
—¿Qué haces aquí chico? —preguntó el tipo mientras se agachaba y revisaba los recientes cadáveres de los soldados ucranianos, algo que desagradó a Pável—. ¿Acaso no sabes que este lugar es demasiado peligroso para alguien tan joven como tú?
—S-Sí, lo sé, perdón por molestarlo señor- —Pável fue interrumpido por el extraño cuando intentó disculparse—. No me llames señor. Todavía soy soltero y no pienso salir de aquí en mucho tiempo —aclaró el hombre de aspecto mayor delante de Pável con ligero orgullo desbordando su voz.
—Entonces lo lamento más por ti que por mí —susurró Pável, a lo que el tipo delante de él lo escuchó y gruñó—. Creo que todavía hay una bala en la recámara de mi SVT para este tonto irresponsable.
Pável se disculpó de inmediato y empezó a seguir al Stalker experimentado.
Luego de lo que pasó hace un rato, Pável siguió ciegamente al Stalker que tenía delante.
—Y... ¿Cómo te llamas? —preguntó él.
El Stalker solo gruñó y se rascó la barbilla en respuesta, ignorando a Pável.
Pável quería saber el nombre del extraño así que lo volvió a intentar luego de ser ignorado—. Es solo que, tener el nombre del Stalker que me salvó sería genial para contarlo al lado de la fogata.
El silencio era incómodo, el Stalker experimentado se detuvo por unos momentos, y respondió—: Boris.
—Ah... ¿Disculpa?
—Me llamo Boris —respondió él—. ¿Y tú?
Pável se infló el pecho y dijo—: Yo soy Pável, Pável Tvetlenkov ¡Es un gusto conocerte Boris!
Momentos de silencio pasaron antes de que la respuesta de Boris llegara a la conversación—. Sí... lo que tu digas niño.
Continuaron caminando por un rato. Pável se veía asombrado por las vistas que tenía de los pantanos. Todo se veía tan desolado e inhóspito que simplemente tenía una belleza que no se podía describir, no era algo que veías todos los días.
Ambos llegaron a una granja que parecía haber sido quemada hace mucho tiempo. Las casas tenían una apariencia de poder derrumbarse en cualquier momento.
Ambos entraron a una casa en particular, pasaron de lo que Pável supuso fue una cocina, la cual tenía una gran llama saliendo de un horno, y entraron a lo que seria la sala/dormitorio en donde había un barril cortado por la mitad con basura dentro que servía como fogata en el centro de la misma. Boris se sentó en una de las camas podridas mientras que Pável se agachó en el suelo al lado de la fogata apagada.
Boris encendió un cigarrillo con una cerilla y tomó una calada, para después tomar un galón de kerosene de la mochila que llevaba y echar un poco en la fogata carbonizada. Luego de eso, Boris lanzó la cerilla todavía con una llama al barril cortado el cual inmediatamente se encendió en llamas sorprendiendo un poco a Pável.
—Y bien, chico... ¿Qué hace un joven como tú en un lugar tan peligroso como lo es la zona? —preguntó Boris.
—Vine para convertirme en una persona como tú, viejo costal de papas —respondió Pável con el mismo nivel de pasividad agresiva que presentó el Stalker experimentado.
—Oye, no soy tan viejo; pero, tienes un buen punto ahí. Con el mundo al borde de la guerra más que nunca, los jóvenes tienen suficientes motivos para desperdiciar sus últimos días en un agujero de rata como este —respondió Boris mientras sacaba una botella de vodka y una salchicha algo familiar para Pável.
Boris abrió la botella y tomó un sorbo, para luego morder un pedazo de la salchicha regordeta—. ¿Salchicha de dieta? —preguntó Boris, ofreciéndole el alimento a Pável.
La salchicha de dieta fue una comida algo regular en la infancia de Pável, sin poder pagar mucho por la comida normal o los ingredientes para hacer una. Sus padres compraban hogazas de pan junto con salchichas de dieta para rellenar las tres comidas del día.
—Seguro, por qué no.
Y así, una amistad peculiar surgió sin mucho esfuerzo. Solo dos cadáveres, un par de balas y una salchicha unieron a dos personas por el resto de sus días aventurándose en la zona como lo haría un verdadero Stalker.
O, al menos, así lo harán hasta que uno de ellos muera.
Unas horas después, luego de haber abandonado "Granja quemada" según el PDA de Boris, Pável tendría que ir a "Cordon" junto a su guía para conocer a un tal Sidorovich quien se encargaría de hacerle una introducción formal a la zona, dándole conocimientos y un PDA como el que tiene Boris.
—Vamos chico, no tenemos todo el día —mencionó Boris—. Si nos demoramos mucho el cielo oscurecerá y nos atacarán los mutantes en la oscuridad de la noche.
Pável se quejó ante lo que dijo Boris—. ¿Y qué rayos nos puede pasar en un pantano aburrido? —preguntó él.
—No te quejes ¿Acaso ya quieres disparar algo? —Boris gruñó, algo irritado—. Porque si es así, fácilmente podría dejarte varado aquí.
Pável inmediatamente se disculpó.
Luego de un rato, ambos Stalkers llegaron a la capilla abandonada muy cerca a la granja del Sur en la cual había un pasaje hacia Cordon para que, luego de unas pocas horas, ambos Stalkers lograran cruzar el bosque frondoso y llegasen a un túnel destruido que estaba conectado a una carretera, carretera que estaba llena de anomalías Remolino por donde no se podía pasar.
Al entrar al túnel, Pável se dio cuenta de la gran cantidad de vegetación que lo cubría, así como los carros abandonados y oxidados por el paso del tiempo y la suciedad radioactiva.
—Vigila tu cabeza y por donde pisas, si molestas a estas plantas te dispararán con sus semillas y, créeme, eso duele más que una bala —explicó Boris.
—¿P-Por qué es esto así? —preguntó Pável.
Boris suspiró, y explicó otra vez—: Este es un tipo de vegetación que se considera anomalía en la Zona, se le llama comúnmente como Pelusa y puede usar sus semillas como método de defensa cuando se siente amenazado... Tienes uno al lado de tu zapatilla.
Pável rápidamente miró a su izquierda y retiro su zapatilla de la "Pelusa" que se movía en el suelo, como si fuera un organismo viviente.
Ambos avanzaron con cuidado por el túnel, evitando a toda costa las anomalías Pelusa y Remolino que se formaron debido al cambio constante de la Zona.
Cuando vieron la luz al final de su recorrido, Pável se alegró de nunca más volver a ver a las Pelusa. Se le hizo muy molesto cuando una casi le arranca la cabeza.
—Oh mierda. —Boris maldijo.
—¿Q-Qué es lo que sucede? —preguntó Pável, algo nervioso.
—Los militares están haciendo turno ahora, por lo tanto, ellos están vigilando todas las entradas que den directo a su base... incluida esta —dijo Boris, mientras sacaba unos binoculares para comprobar que, efectivamente como él dijo, habían militares en la base que se encontraba como a unos cien metros de su posición.
—Chico, haz lo mismo que yo voy a hacer ¿Vale? —advirtió Boris.
—Entendido, señor —afirmó Pável, enderezando su postura solo para molestar a su guía.
Boris dio un gruñido bajo y, sacando algo de su mochila, colocó algo en su rifle que Pável no alcanzó a ver a tiempo.
Levantó el rifle a la altura del hombro y apuntó por la mira telescópica improvisada para luego aguantar la respiración por uno... dos... tres segundos y apretar el gatillo, provocando que el sonido de la pólvora estallando en la recámara de su rifle resuene por todo el bosque.
Inmediatamente después, Boris gritó—: ¡Corre! ¡Corre con todo lo que puedas chico! En unos momentos esos cerdos saldrán de su base y vendrán a buscarnos porque maté a su maldito soldado en la ametralladora.
Pável, ahora muy nervioso por tener un segundo encuentro con los militares, siguió a Boris bajando por la pendiente en la que se encontraban al salir del túnel. Los disparos no tardaron en escucharse.
Ambos Stalkers se ocultaron tras una roca algo grande, ya que los soldados ucranianos habían salido rápidamente del puesto de avanzada para ver quién estaba causando problemas.
Uno de ellos corrió hacia el camino a los pantanos para revisar si los intrusos venían por allí pero, lamentablemente, ya nunca más volverá a ver a su novia, Natasha, pues el soldado recibió una bala en la cabeza lo que le quitó la vida sin sentir dolor.
Boris y Pável corrieron lo más rápido que pudieron hacia la izquierda, pasando por debajo de un árbol derrumbado y esquivando las balas de 5.45x39mm de los rifles de asalto rusos
Una bala rozó a Pável, lo que lo obligó a caer al suelo por el dolor. Él gritó por el ardor de la herida que tenía en el hombro, hasta que Boris lo calló.
—Cállate, hay peores heridas que esa. ¡Mejor levántate y corre! Que nos vienen persiguiendo los soldados. —Le reclamó Boris, mientras le tendía una mano para que Pável pueda levantarse.
Ambos corrieron varios metros hacia el norte. Habilidosamente esquivando a los militares que los perseguían. Eso hasta que llegaron al pueblo de los novatos, donde podrían quitarse de encima a sus perseguidores.
—¡Rápido! ¡Ocúltate tras ese árbol! —gritó Boris, ordenándole a Pável.
—¿¡Y tú!?
—Estaré bien, ya recibí muchas balas antes.
Pável corrió hacia el árbol que tenía delante y se puso a cubierto mientras que Boris se dio la vuelta y empezó a disparar contra los cinco soldados que les llevaban pisando los talones.
Cuatro disparos y un soldado cayó. Boris corrió detrás de otro árbol para ponerse a cubierto. Pelear al aire libre con armas de largo alcance no es la mejor idea de todas, sobre todo si las armas de tu oponente tienen la capacidad de disparar más balas que tú.
Cuando los disparos dejaron de sonar, Boris salió de su cubierta y plantó unos 5 disparos certeros en la cabeza de los cuatro soldados restantes, el quinto llegó al cuello de uno pero podía decirse que dio a todos los objetivos.
Luego de asesinar magníficamente a los soldados ucranianos, Boris sacó los binoculares de su mochila y observó hacia el puesto de avanzada. Más militares venían y él no podría manejarlos solo.
Rápidamente, Boris corrió a la seguridad del pueblo en ruinas que servía como el primer lugar que visitaría un aspirante a Stalker.
Él le gritó a los guardias—: ¡Estén listos! ¡Patrulla militar en camino!
Los Loners escucharon y decidieron ayudar al Stalker que corría rápidamente hacia ellos. Al menos, uno de ellos lo reconoció.
—Oh ¡Oye Boris! ¿Qué haces por aquí? —El Loner se rascó la barbilla y volvió a hablar—: ¿Qué no estabas en los pantanos buscando-? —Y el Loner fue interrumpido por Boris.
—¡Mejor cállate y ayúdanos a sobrevivir a esto! ¡Viene un escuadrón completo de esas cykas con uniforme!
—¡A-Ah, sí! —Fue lo único que pudo responder el Loner.
Luego, Boris alcanzó a Pável en el árbol donde se escondía y le dijo—: Chico, hay que irnos. Esos Loners se encargarán de los militares así que debemos irnos de aquí al puesto de avanzada cerca del camino al Basurero.
—¿Qué? ¡Pero si podemos ayudar! —exclamó Pável.
—Podemos, pero una bala en tu cabeza hará que dejes de ayudar en un instante, así que vámonos porque no quiero cargar con la muerte de otro Stalker en mis hombros. Podemos ir a Rostok y conseguirte un PDA allí.
—Espera... ¿Perdiste a alguien?
—¡No es el maldito momento para preguntas estúpidamente innescesarias!
—No importa —respondió Pavel—, debemos ayudar a esos Stalkers. Están arriesgando sus vidas por nosotros, así que debemos ayudarlos. —Pável plantó firmemente su opinión en la conversación.
Pasaron unos segundos de silencio, los disparos ya se podían oír de lejos.
Boris apretó los puños y suspiró para relajarse, esto le tomó unos segundos antes de que pudiera hacerlo por completo. Ya relajado, Boris se dio la vuelta y le dio una mirada muy enojada a Pável. Boris caminó hacia él... no, caminó hacia el objeto que estaba tirado detrás de él. Boris recogió una roca y se la entregó a Pável.
—Siempre les puedes tirar una roca cuando te quedas sin balas.
Boris miró a Pável de manera expectante, esperando la respuesta del ingenuo jóven.
Pável tomó la roca y sonrió. Lo que estaba a punto de pasar iba a ser divertido.
Ambos corrieron al campo de batalla. Los Loner iban perdiendo por el bajo nivel de su equipo que, comparado con los militares, era uno básico.
Los militares solo habían perdido a un soldado; en cambio, los Loner ya habían perdido unos cuatro Stalkers y les quedaban muy pocos ahora.
Pável tomó la escopeta de caza TOZ-34 de uno de los Loner caídos y apuntó hacia los uniformados. Dos disparos salieron del cañón, uno rozó el árbol cercano al objetivo mientras que el otro llegó a atinar en el hombro. La armadura del hombre lo protegió pero quedó fuera de combate.
Boris había recargado su rifle y disparó tres rondas más antes de ponerse a cubierto. Solo una de las balas llegó al objetivo, pero la cabeza del tipo parecía lo suficientemente dura como para recibir el disparó y seguir combatiendo. ¿¡De qué demonios están hechos esos cascos!? se preguntó inconscientemente.
Una granada voló entre los Loners, quienes la devolvieron exitosamente, matando al soldado que lanzó la granada en el proceso.
Pável siguió disparando su pistola Mákarov antes de quedarse sin balas y recargar. En una acción completamente inesperada, uno de los militares se quedó sin balas y dejó caer su arma para sacar un cuchillo de combate de su funda. Pável esquivó exitosamente la puñalada y, dejando aturdido al militar, Pável lanzó la roca que le dio Boris a la cara del cabo.
Pocos segundos pasaron y una bala voló por el aire. Matando instantáneamente al soldado. Pável miró en la dirección en la que se escuchó el disparo y miró hacia allí, solo para ver a Boris sonriendo y levantándole el pulgar derecho.
Pável asintió ante esto y continuó con la batalla.
Una sola granada acabó con todo, ya que uno de los Loners llevaba una en la mochila, así que la sacó y la lanzó en el lugar perfecto para terminar con los militares. La metralla y el radio de la explosión mataron e hirieron a los uniformados, haciendo que la batalla terminase de forma efectiva.
—¡Joder, eso fue impresionante! —gritó Pável—. ¡Deberíamos ir a su base y matarlos a todos de una sola vez!.
—Eso es una idea estúpida, chico.
—¡Pero podemos hacerlo! Acabamos con todos esto militares así que podríamos lograrlo.
—Pues si quieres, hazlo solo —respondió Boris, para luego agregar—: No te voy a acompañar.
Pável solo miró a Boris, gruñó y empezó a caminar tras de él.
Lurgo de unos pasos, Boris se detuvo, lo que hizo que Pável se pregunte el por qué de ello.
—Hey, es mejor conseguirte un PDA con Sidorovich. Vamos, tenemos que volver al pueblo de novatos. —Pável solo pudo seguirlo a regañadientes.
Llegaron al pueblo y saludaron a los guardias, quienes estaban más que felices de verlos de nuevo luego de ayudar con la incursión diaria de los militares.
Boris siguió caminando, hasta que llegó al otro lado del pueblo en el que había una entrada hacia un búnker subterráneo. Pável se preguntaba por qué habría un búnker en un pueblo de novatos.
Bajaron las escaleras luego de saludar a Wolf, quién se encontraba al lado de la entrada. Al terminar el pequeño tramo, Boris abrió la puerta del búnker, permitiéndole la entrada a Pável y que este quede impresionado por la cantidad de cosas que habían en el lugar, pero se dio cienta que todas esas cosas estaban resguardadas por una sola persona detrás de una reja por la cual entregaba productos y los compraba, el hombre gordo que actuaba como mercante de la frontera, más conocido como Sidorovich.
—¡Ey Boris! ¿Qué trajiste hoy? —Sidorovich miró a Pável e inmediatamente dijo—: No compro niños y no estoy cuidando de uno. ¿Qué te traes entre manos, Boris?
—Solo vengo a conseguirle un PDA, luego lo dejaré por ahí a que se gane la vida. —La respuesta de Boris se ganó una mirada desconcertada de Pável.
—Inteligente —respondió Sidorovich—. Bueno, ¿quieres un PDA? Claro que te puedo dar uno. —Sidorovich buscó en una caja que tenía al lado, aparentemente llena de aparatos electrónicos, y sacó lo que sería un ordenador portátil o más comúnmente llamado Asistente Personal Digital (PDA).
—Aquí, toma —dijo Sidorovich, mientras ponía el PDA en el mostrador delante de él. Luego de eso, Boris le entregó unos 3000 rublos por el aparato.
Pável tomó el ordenador portátil y lo analizó en sus manos. Le estaban regalando eso así que no podía quejarse. Aparentemente, esa era una herramienta que todo Stalker debería tener.
Pável dejó de mirar el PDA para mirar a Boris y a Sidorovich, y decirles—: Gracias por el PDA.
—Podrías intentar decir: "te lo pagaré luego" —respondió Boris mientras que Sidorovich se reía de ello.
Pável puso los ojos en blanco y agradeció de todas maneras el "regalo", sabiendo muy bien que tendría que pagarlo más tarde..
—¿Y bien...?
—¿Qué cosa?
—¿Qué te parece esa cosa?
—¿El PDA?
Boris gruñó, y continuó. —Siempre los llamé ladrillos, pero también funciona.
—Bueno, aparentemente no tiene fallas y tiene un montón de funciones útiles.
—De ahora en adelante ese es el único amigo que no te fallará... a menos que ocurra una emisión.
—¿Una emisión-? —Pável interrumpió su pregunta para decir—: Oye... ¿No se supone que te iba a acompañar? ¡Se supone que ahora somos un equipo! —exclamó Pável.
—No me gusta compartir el botín —respondió Boris, mientras comía una hogaza de pan—. ¿Quieres algo para comer?
—Maldito viejo saco de papas codicioso. —Pável suspiró, y dijo—: Sí, creo que podría comer algo, ¿qué tienes?
—Bueno, tengo... —Boris empezó a revisar en su mochila, para sacar algunas cosas y mostrarlas a Pável—. Tengo una "delicia del turista", dos hogazas de pan, la mitad de una salchicha de dieta y unos chicles.
—Tomaré una hogaza de pan y la mitad de tu salchicha de dieta —dijo Pável mientras recibía los objetos ofrecidos por Boris, y preguntó—: ¿Tienes algo para tomar?
—Considerando que eres lo suficientemente joven para aún no tomar alcohol y que beber eso degradará tus aptitudes como Stalker... Tengo té helado.
¿Cómo rayos consiguió té helado en este gran vertedero radioactivo?
—Para que lo sepas, soy mayor de edad —respondió Pável, mientras tomaba el recipiente extrañamente refrigerado.
Siguieron su camino hacia el Basurero, uno de los peores lugares que un Stalker podría visitar. El mismo estaba lleno de basura radioactiva y mutantes por todas partes, al menos, si a alguien le gustaba la caza pero no tenia un buen equipo como para ir al bosque rojo, esta era la mejor opción.
Pável empezó a juguetear con su PDA, mientras que Boris miraba a todas partes, alerta.
Pável observó la entrada de "mensajes" que tenía el dispositivo y la abrió, revelando que varios Stalkers usaban ese medio para comunicarse entre sí.
—Parece que se murió un tipo —comentó el joven Stalker—. Aparentemente, lo mató una quimera... —Pável detuvo su oración, para preguntar—: ¿Una quimera son esos mutantes que son tan rápidos que pueden alcanzarte incluso si tratas de escapar?
—Exactamente, chico, si te encuentras con una es mejor estar preparado para defenderte. Esas cykas nunca dejan huir a su presa —respondió Boris, mientras llevaba su SVT en ambas manos, siempre alerta.
Continuaron caminando, sin rumbo aparente. Aunque Boris tenía planeado mostrarle el bar de los 100rads a Pável, al menos, ese era el lugar más civilizado en la Zona, protegido siempre por los Stalkers de Duty.
Pasaron por el Mercado de Pulgas y saludaron a los Loner que se asentaban ahí. No era el mejor lugar para vivir, pero aparentemente ellos lo consideraban un hogar.
Cuando llegaron al camino que llevaría del Vertedero hacia Rostok, se sorprendieron de verlo cerrado y a un par de tipos con ropas deportivas vigilando la entrada.
—¡Ey hombre! Sí quieres pasar, tendrás que pagar un peaje. Sí quieres irte, también debes hacerlo, jeje. —Fueron las palabras de uno de los bandidos.
Pável estaba llevando la mano a su bolsillo para tomar su Mákarov, pero fue detenido por el bandido, quien dijo—: Ni se te ocurra desenfundar tu arma porque el tipo en la caseta con el Mosin no dudará en poner una bala en tu cabeza.
—Esta bien, puedo darte el dinero —dijo Boris.
Un bandido que no habían notado antes se acercó a ellos y dijo—: Oye... ¡Boris! ¡Ja, mira a quién tenemos aquí!
Boris puso una cara de disgusto al recordar quien era el tipo que tenía delante.
—¿Qué demonios quieres? —preguntó él.
—¿Que qué quiero? ¡Soy el amigo de Vladimir! El mismo tipo que mataste hace unos días, creo que ya sabes lo que quiero.
Los ojos de Boris se abrieron con sorpresa—. Para que lo sepas, ese bastardo merecía morir como lo hizo.
—Mejor cállate, ya veremos qué hacer contigo después por tu "justicia" —respondió el bandido delante de él. Luego volteó y miró a Pável, para luego añadir—: Noqueen a ese bastardo y tírenlo por ahí.
Boris gritó mientras un bandido salía por detrás y golpeaba a Pável con la culata de su AK-74 en el rostro, dejándolo inconsciente.
Las aves revoloteaban por el cielo de la tarde. La zona estaba en calma mientras que los Stalkers iban a dormir y los mutantes salían de sus madrigueras. Pero ahora, dos Stalkers trataban de despertar a uno más joven que estaba tirado en el suelo.
—¿Crees que lo golpearon tan fuerte que le movieron el cerebro de lugar? —preguntó uno de ellos.
—¡No seas idiota! No puedes mover tu cerebro de lugar mientras aún tengas una cabeza —respondió el otro.
La pequeña discusión había sido lo suficientemente fuerte como para despertar a Pável de su estado inconsciente.
Con un ligero gruñido, Pável se llevó las manos a los ojos para cubrirlos de la luz del atardecer.
—¿Qué demonios me pasó? —preguntó Pável, más para sí mismo que para los dos Stalkers junto a él.
Uno de los Loner respondió a la pregunta inconsciente de Pável—. Te noquearon, amigo.
—Los bandidos se llevaron a tu colega, probablemente a su base —dijo el otro mientras sacaba un cigarrillo, lo encendía y tomaba una calada.
—... ¡Oh mierda! —Pável maldijo antes de levantarse y preguntar—: ¿¡Sabéis a dónde demonios se lo llevaron!?
—Probablemente a su base en el Valle Oscuro, ahí es donde va cada bandido después de todo —dijo uno de los Loner.
—¿¡Hacia donde!?
—Todo el camino hacia delante después de cruzar aquella arboleda —señaló el Stalker hacia el camino entre el Basurero y el Valle Oscuro.
—¡Muchas gracias! ¡No te olvidaré!
—¡Oye! Antes de irte, toma esto.
Pável se dio la vuelta y observó al Loner, Quién le lanzó un rifle grande de aspecto antiguo. Un Mosin Nagant utilizado durante la segunda guerra mundial por el ejército soviético ahora estaba en manos de Pável, un Stalker inexperto y con aires de grandeza.
—Era de mi abuelo, probablemente explote en tus manos cuando vayas a dispararlo. ¡Así no te olvidarás de mí!
—se burló el Stalker, antes de añadir—: Es broma, úsalo. Pronto me iré de la zona y me gustaría que lo tengas contigo.
Pável asintió, muy agradecido con el Stalker y corrió para rescatar a su amigo.
Pável terminó de cruzar el gran camino después de cruzar la arboleda del Basurero y llegó al valle oscuro. El sol ya se había ido y la noche la había reemplazado. Pável tendría que rescatar a Boris en silencio si no quería morir allí.
Cruzó el puesto de avanzada que tenía delante y caminó por el verde pasto. Pável caminaba libremente por la zona cuando su cabeza le empezó a doler, sentía que una fuerza mayor la apretaba como para romperla. Pável retrocedió en sus pasos solo para darse cuenta de la pared casi invisible que tenía delante. Pável había caminado hacia un campo psíquico.
Él rodeó el lugar y simplemente caminó hacia su derecha. La base de los bandidos parecía ser el gran complejo abandonado que tenía delante.
Pável no lo dudó un segundo más y procedió a acercarse. Una vez lo suficientemente cerca, Pável rodeó el complejo, trazando un plan con el cual pueda rescatar a Boris de su encierro.
El Stalker caminó pegado a las paredes, evitando la patrulla ocasional de los bandidos, hasta que escuchó una voz.
—Oye... ¿Eres tú? No jodas, en verdad viniste niño —habló Boris, al reconocer el rostro de Pável.
Mientras Pável caminaba por la otra entrada del complejo, sin querer había caminado por una de las ventanas de la celda de Boris, ahí fue donde lo escuchó.
—Que de- —Pável se sorprendió, pero luego reconoció la voz—. Oh ¡Boris! ¡Sigues vivo! —dijo él, ya arrodillado frente a la ventana de la celda de Boris.
—Baja la voz idiota —susurró Boris en un tono de reprimenda—. Y bien... a menos que hayas traído el plan maestro para sacarme de aquí, no estás haciendo más que tratar que te maten.
Pável lo pensó por un momento, y chasqueó los dedos en forma de respuesta—. Sabes... creo que sí lo tengo.
Boris fumaba tranquilamente un cigarrillo que le había entregado Pável, quien fue muy amable en dejarle el regalo pero dijo que era parte del plan—. No sé qué tiene en mente ese chico pero si todo lo que tengo que hacer es esperar aquí y fumar este cigarrillo está bien para mí —dijo Boris para sí mismo.
Más pronto que tarde, un bandido bajó las escaleras listo para sacar toda la información que pueda de Boris y luego dejar que lo mate su compañero quien estaba ansioso de venganza.
Imagina la sorpresa que se llevó al ver que, luego de quitarle todas sus cosas, el prisionero fumaba tranquilamente un cigarrillo. El bandido estaba intrigado.
—¡Oye сука! ¿¡de dónde sacaste ese cigarrillo!? —gritó el bandido.
—Tu madre vino y me lo dio luego de que le dijera que era una mujer muy fea —respondió Boris groseramente.
El bandido se acercó rápidamente a la celda y gritó de vuelta—: ¡No te atrevas a meterte con mi madre ту кусок дерьма!
Otro bandido bajó por el alboroto—. ¿Qué demonios está pasando aquí? —preguntó aquel.
—Nada, solo que esta сука insultó a mi madre y por alguna razón tiene un cigarrillo —se quejó el bandido.
—Ya cálmate, tu madre te dejó de pequeño de todas maneras —dijo el otro—. Y tú ¿Cómo rayos tienes un cigarrillo luego de que te quitamos todas tus cosas?
—Un Stalker pasó hace unos momentos y me lo dio solo por pena —respondió Boris.
Los ojos del bandido se abrieron con sorpresa para luego mirar al bandido junto a él y decirle—: ¡Corre! ¡Ve a avisarle a toda la base que tenemos un intruso!
Luego de que el otro bandido se fuera, el aparente líder se dio la vuelta y miró a Boris—. Tú- —Y una roca lo golpeó en el rostro, dejándolo inconsciente.
—Buen plan que tuviste ahí —mencionó Boris mientras observaba a Pável, quien estaba en la ventana de la celda mostrándole el pulgar en señal de afirmación—. Por supuesto que lo era. Estos gopniks son unos idiotas de todas formas.
Pável se dio la vuelta y le entregó algo a Boris desde la ventana—. Este palo te ayudará a presionar el botón en la pared y sacarte de la celda —dijo él, a lo que Boris respondió—: ¿Y tú? Los bandidos te están buscando, así que ¿No te vas a sentar ahí y esperar a que te encuentren verdad? —Y Pável respondió—: No, veré la forma de entrar en la base y encontrarme contigo allí dentro —respondió y luego chasqueó los dedos dos veces en frente de Boris y señaló al botón—. Es mejor que vayas librándote de esta sucia celda, el tiempo nos es corto. —Con eso dicho, Pável se retiró de la ventana para buscar una manera de entrar al complejo.
—Ese niño es de verdad una molestia. —Boris se tomó un respiro, y continuó—: Que bueno que lo encontré antes que esos militares. —Y así, procedió a salir de su celda.
Pável había saltado la gran puerta de metal que en su tiempo servía como entrada al almacén ahora tomado por los bandidos.
—Estupendo, ahora solo falta encontrarme con Boris.
Él caminó hacia al edificio que tenía al costado. La única entrada era un marco de puerta donde alguna vez hubo una, Pável entró al edificio abandonado y, gracias a la oscuridad que proporcionaba la noche, podía camuflarse perfectamente con las sombras.
Él caminó por la otra puerta que tenía delante. La luz se hizo presente, pero no habían bandidos a los alrededores. Probablemente la alerta del bandido de antes los haya puesto alertas.
—No lo sé, pero deberían llamarme Pável el escurridizo... —se burló él.
Pável miró de izquierda a derecha antes de adentrarse más en el edificio. Al revisar su izquierda solo pudo ver un baño y una salida a otra parte del complejo. Definitivamente no era el camino.
Al darse la vuelta y volver por donde vino, Pável escuchó voces viniendo de su cabeza... no de su cabeza, sino por encima de su cabeza.
—¿Crees que el pendejo de afuera nos causará problemas? —preguntó una de las voces.
—Espero que no —respondió la otra voz—. La otra vez mataron al idiota de... —Hubo una pausa en la conversación, para que la misma voz de antes preguntase—: ¿Cómo se llamaba?
—Olvídalo. —Luego de que el otro bandido dijera eso, Pável pudo verlos bajar por las escaleras. Uno de ellos llevaba una chaqueta negra encima de una sudadera blanca de una marca reconocida junto con unos pantalones azules y zapatillas blancas de aparentemente la misma marca. Este bandido llevaba una mano en el bolsillo mientras que la otra la tenía sosteniendo una TOZ-66 recortada mientras que el otro bandido que lo acompañaba tenía un pasamontañas negro que le cubría el rostro mientras que tenia un suéter verde y unos vaqueros negros desteñidos. Todo eso debajo de una gran gabardina marrón con capucha. El bandido llevaba una Akm-74/2 en ambas manos listo para cualquier circunstancia que se presente... bueno, eso hasta que dos disparos dejaron muertos a ambos bandidos. Pável tuvo mucho tiempo para practicar su puntería antes de ir a la zona.
Corrió hacia el cadáver del bandido con gabardina y le quitó el arma de las manos así como le quitó la recortada al otro cadáver.
Pável siguió caminando por los pasillos con la mayor cautela posible, ya que los disparos podrían haber alertado a algún bandido dentro del edificio.
Él cruzó el gran lobby del edificio y obvió el segundo piso del mismo. La celda de Boris estaba en un sótano en el mismo lugar y subir no lo ayudaría a bajar.
Entró a una sala que parecía no haberse terminado. Aparentemente, los bandidos utilizaban esta parte como base principal de almacenamiento, ya que, una mesa de trabajo y varias cajas apiladas en estanterías le ayudaron a intuir eso.
Pável rebusco en cada habitación, hasta que llegó a una parte donde habían escaleras que llevarían a un probable segundo y tercer piso debido a lo que había visto afuera del complejo. Pável iba a continuar buscando a Boris hasta que, sorprendentemente para él, Boris estaba delante de él, mientras sostenía una AKS-74U en sus manos.
—Ey niño... creo que es hora de irnos —dijo Boris mientras revisaba la recámara del fusil de asalto para comprobar si estaba cargado. Para su suerte, efectivamente lo estaba.
—Oh ¡Привет Boris! —respondió Pável.
—Dejemos los saludos para más tarde, tenemos que irnos de aquí —Páahorno dudó y los guió a ambos hacia la salida.
Cuando salieron del edificio, tuvieron que esconderse rápidamente de una patrulla de bandidos. Ellos estaban muy alertas al escuchar la advertencia de intruso.
—Sé que es un poco tarde para decir esto, pero olvidé a las patrullas que venían detrás de mío.
—Lo sé, eres un niño irresponsable después de todo —respondió Boris.
Ambos treparon por la misma verja de metal que Pável había cruzado hace un unos momentos. Cuando Pável ayudó a Boris a bajar, fueron vistos por una patrulla de bandidos que revisaban la zona en busca de Pável.
—¡Están escapando! —gritó uno de ellos, a lo cual le siguieron sus amigos.
—¡Mátenlos!
—А ну, чики-брики и в дамки!
—¡Ey! ¡La frase de todo bandido! —gritó Pável, sabiendo que normalmente los bandidos mencionaban eso cuando superaban en número a sus enemigos. Los Loner que dejaron la vida de la Zona ayudaron a Pável a saber sobre esto.
Las balas se dispararon desde las armas de cada bandido. Boris gritó—: ¡Corre niño!
Mientras que Pável hacia lo que le dijeron, ambos escaparon lo suficientemente rápido como para doblar la esquina y evitar ser agujereados como un queso suizo. Pável se tropezó a medio camino y Boris lo ayudó a levantarse.
—¡Vigila por donde vas! —gritó Boris, mientras esquivaba los perdigones de escopeta de un bandido—. ¡Y también de las balas que vienen detrás tuyo!
—¡E-Está bien! —respondió Pável, de manera nerviosa.
Ambos continuaron su camino hasta llegar a un pequeño campamento con una fogata encendida debajo de una torre que, aparentemente, estaba conectada al complejo de almacenes de antes. Ambos se escondieron detrás de uno de los camiones militares y esperaron.
Ellos esperaron a que los bandidos cayeran en su trampa. Lo que no esperaron fue el rugido de un chupasangre demasiado cerca para la comodidad.
—¿Q-Q-Qué fue eso? —Pável preguntó, lo suficientemente nervioso como para que sus manos tiemblen y pierda la compostura.
Boris lo silenció y le ordenó que se calme—. Supongo que la señora madre naturaleza radioactiva vino a ayudarnos —respondió Boris—. Ahora solo cállate, no queremos ser el blanco de un chupasangre y no debemos dejar que nos detecte si vamos a- —Pero Boris se quedó corto en su oración.
Los gritos de los bandidos detrás y el aparente sonido de la ropa rasgada fueron evidentes. El chupasangre ya se estaba encargando de los bandidos.
—¡Ahora, niño! ¡Corre! —gritó Boris, sintiendo miedo también.
Pável y Boris corrieron lo más que pudieron. A lo único que había venido Pável era para rescatar a Boris, no había necesidad de tomar riesgos innecesarios.
Ambos corrieron hasta llegar al campamento cerca del camino al Basurero. Los dos se sentaron, lo suficientemente cansados como para decir que tuvieron un gran día.
Boris encendió la fogata mientras que Pável se sentó en una de las camas debajo de la carpa que habían montado los soldados de Freedom en el pasado. Bueno, eso fue lo que hizo, solo que un trozo de madera escondido le incomodó el trasero.
Pável revisó debajo del saco de dormir, y notó la guitarra que estaba escondida debajo. ¿Cómo Pável podría ser tan distraído?
Cuando Boris terminó con la fogata, él observó a Pável y le pidió que le entregaste la guitarra, lo cual hizo. Boris se sentó en el suelo cerca a la fogata, cruzado de piernas, y sostuvo la herramienta en su regazo, proporcionándole comodidad para poder tocar el instrumento musical.
Pável miró con curiosidad lo que estaba haciendo Boris, sacó una bebida energética de su mochila y procedió a beberla. Boris en su lugar, tocaba unas dulces notas musicales con la guitarra para aligerar el estado de ánimo de ambos. Morir en la zona es algo de lo más común que le puede suceder a un Stalker, así que, tener estos cálidos recuerdos antes de tener que afrontar el terrible destino es, sin duda alguna, reconfortante.
Pável seguía tomando la bebida energética S.T.A.L.K.E.R hasta que se acordó de una canción que su abuela le cantaba en su niñez.
Sorprendentemente para Pável, Boris estaba tocando acordes que venían perfectos para la letra de la canción, así que empezó a cantar.
—Shclaf ein schlaf ein schlaf ein... du gähnst schon, komm, kuschel dich ein. —Boris miró a Pável, sorprendido de que él supiera la letra de la canción que estaba tocando. Él sonrió, y, ahora con más ánimo, siguió con el ritmo.
—Ich sing' dir noch ein Lied... Ich freu' mich so, dass es dich gibt. —La bebida de Pável se hizo más dulce en comparación de antes. Tal vez fue la cálida compañía de otro Stalker.
—Ich wünsch' dir eine gute Nacht... Wir seh'n uns, wenn wieder die Sonne lacht... —Los perros ciegos que pasaban por allí no se atrevieron a molestar a los Stalkers.
—Schlaf' ein, schlaf' ein, schlaf' ein... ich liebe dich, schlaf' jetzt ein. ich liebe dich, schlaf' jetzt ein. —Los cerdos mutantes, más conocidos como Meat, corrían por los campos, más preocupados por conseguir un nuevo hogar que para molestarse por los dos Stalkers.
El silencio de la voz de Pável indicaba una pausa en la canción mientras que los acordes de la guitarra seguían sonando gracias a Boris.
—Schlaf' ein, schlaf' ein, schlaf' ein... du gähnst schon, kom, kuschel dich ein. —El chupasangre de antes no le importó dejar escapar más comida, tenía suficiente con los bandidos estúpidos que cazó.
—Ich sing' dir noch ein lid... ich freu' mich so, dass es dich gibt. —Los jabalíes mutantes estaban lo suficientemente ocupados cuidando de sus crías como para salir a cazar algo.
—Ich wünsch' dir eine gute nacht. Wir seh'n uns, wenn wieder die Sonne lacht. —En general, la Zona estuvo de buen humor esta noche.
—Schlaf' ein, schlaf' ein, schlaf ein... ich liebe dich, schlaf' jetzt ein. Ich liebe dich, schlaf' jetzt ein. —La vida de estos dos Stalkers era interesante, solo era cuestión de tiempo a que ambos se volvieran muy buenos amigos.
—Ich wünsch' dir eine gute Nacht Wir seh'n uns, wenn wieder die Sonne lacht. —Boris siguió tocando la guitarra. El sonido dulce pero melancólico alegraba la noche.
—Schlaf' ein, schlaf' ein, schlaf' ein. —Eran los recuerdos del pasado de cada uno floreciendo en las mentes de ambos Stalkers.
—Ich liebe dich, schlaf' jetzt ein... ich liebe dich, schlaf' jetzt ein. Ich liebe dich, schlaf' jetzt ein. —Ambos compartían mucho en común, sin embargo, eran lo suficientemente únicos.
—Schlaf' jetzt ein. Schlaf' jetzt ein. Schlaf' jetz ein. Schlaf' ein. —Ambos eran especiales.
Boris terminó de tocar unos últimos acordes antes de que la canción llegara a su fin.
Cuando por fin llegó a su fin, Boris preguntó con un tono alegre—. ¿También conocías la canción?
—Sí, mi abuela me la cantaba siempre antes de dormir... cuando aún estaba viva —respondió Pável, melancolía sonando en su voz.
—A mi me la cantó mi padre... él era alemán.
—Bueno, mi abuela solo sabía la canción. Pero ella no era alemana... Sin embargo, ella me enseñó y es el único recuerdo que tengo de ella.
Ambos Stalkers se quedaron en silencio, recordando el pasado. Cuando era más fácil ser un niño despreocupado de su entorno.
—Creo que podríamos llamarlo un día... —dijo Boris, llamando la atención de Pável, para luego continuar—: Deberíamos dormir, mañana te enseñaré muchas cosas más de la Zona que no escuchaste de otros Loner.
—Me alegraría bastante. —respondió Pável.
—Bueno, duérmete. Yo haré el primer turno de vigilancia, te despertaré cuando me dé sueño —dijo Boris.
—Seguro —respondió Pável, recostándose en el saco de dormir—. Hasta mañana.
—Buenas noches.
El único sonido que se podía escuchar ahora era el crepitar de la fogata. Aquel sonido era tranquilizante, tanto que, sin darse cuenta, Boris se quedó dormido.
La canción se llama "Schlaf ein". Es una canción alemana para hacer dormir a los niños.
Aquí está el significado de las palabras en ruso:
Сука (Suka): Puta/Maldito.
ту кусок дерьма (Tu kusok der'ma): Tú, pedazo de mierda.
Привет (Priviet): Hola/Manera de saludar en ruso.
А ну, чики-брики и в дамки! (A nu chiki briki i v damke!): Uno, dos - ¡Estás en la cima!/¡Pon una bala en su maldita cabeza!
Lamentablemente tengo que informarle que no espere que las traducciones sean 100% acertadas.
Que tengas un buen día o una buena noche.
