Los rayos del sol iluminaban el interior de un edificio antiguo, lleno de polvo radiactivo.
Dos Stalkers descansaban dentro, cada uno sentado encima de su saco de dormir. El olor del café que emitía la olla de Boris era encantador, probablemente iban a tomar desayuno antes de ver que harían hoy.
—Dos años ya pasaron... —La voz de Boris era vieja y cansada—. Es increíble que el tiempo corra tan rápido. —Boris seguía llevando la misma ropa desde que conoció a Pável, pero, aunque siempre la lavaba y se bañaba constantemente, él siempre olía a alcohol.
—Sí. Ya van a ser dos años que estoy atrapado en la zona contigo —respondió Pável, en un tono sarcástico.
Las ropas de Pável sí habían cambiado mucho y esto es porque su anterior ropa de Gopnik no lo protegería de las balas. Por eso, Boris aportó algo de dinero junto a Pável para que puedan comprarle un traje de Stalker "Sunrise", uno de los más comunes entre los Loners. También, Pável llevaba aquel rifle Mosin Nagant que le regaló un Loner el mismo día que llegó a la zona.
—Oye, no te quejes. Soy una buena compañía —dijo Boris, algo divertido—. Pero no es como si no vieras a tus padres de vez en cuando, así que no digas que estás atrapado conmigo, niño malagradecido.
—Ey... tengo veinte años —respondió Pável.
—Sí, lo que tú digas niño —tomando la taza que tenía a un lado, Boris abrió la tapa de la olla y se sirvió un poco de aquella bebida energizante—. ¿Cuando cumples años de todos modos? —preguntó Boris.
—Ya te lo dije el año pasado, justo después de que me fui para navidad por unos días —respondió Pável.
—Ah vamos, ya estoy viejo y olvido cosas, ¿no puedes hacerle más fácil la vida a tu amigo Boris? —respondió Boris, mientras reía y tomaba de la taza con café.
Pável suspiró, y respondió la pregunta de Boris, algo irritado—: Cumplo años el dos de noviembre... Boris.
—Oh vale... te daré un regalo. —Boris pareció notar algo después de que dijo eso—. ¿Qué día es hoy?
—Martes —respondió Pável.
—No, no, no... ¿Qué día del mes es hoy?
—Dieciocho... ¿Feliz?
—No... malditamente horrorizado —respondió Boris.
Pável sonrió, y dijo—: Me alegra.
—No, en serio chico. ¿No escuchaste sobre la declaración de guerra entre las principales potencias del mundo sobre lo que fue... una isla creo?
Pável se congeló por un momento y respondió—. Era muy pequeño para recordarlo... pero lo que no podré olvidar es el ELID... —Pável hizo una pausa, y continuó—: Es terrible que los zombis en realidad existan ¿No crees?
—Bueno, aquí también tenemos de esos si cuentas a los descerebrados de Yantar o a los lunáticos del Monolith.
—Ah, sí. Cacé un zombi la semana pasada —añadió Pável, casualmente.
—Estupendo, de esos también —respondió Boris para luego proceder a tomar más café.
Ambos Stalkers pasaron el resto de su mañana charlando y tomando café, hasta que el último se acabó y tuvieron que encontrar otra manera de entretenerse. Ahora es cuando ambos salen del edificio y procederán a dejar Limansk para ir a cazar.
Mientras Pável salía del edificio y se acomodaba la mochila, Boris recogía sus utensilios y los guardaba en la suya.
—¿No podías ayudarme con la olla? —preguntó Boris.
—Нет, te las puedes arreglar —respondió Pável.
—Niño arrogante.
Mientras Pável esperaba a Boris, escuchó pasos a la distancia. Muchas botas para ser exactos. Tal vez sea una patrulla de Loners. Pensó Pável.
Pável observó despreocupado el cielo. Las nubes tapaban al sol, lo que le daba un aspecto deprimente que, junto con los edificios abandonados y la vegetación en crecimiento, le daba esa belleza única que solo poseía la zona.
Cuando Pável observó más allá de su alrededor, observó como un escuadrón de soldados Monolith cruzaban la calle pavimentada. ¡Mierda!
Pável entró de nuevo al edificio y tomó a Boris de los hombros. Él lo miró confundido e iba a preguntar algo hasta que Pável se llevó un dedo a los labios y le indicó que guardara silencio. Lo cual hizo pero a regañadientes.
—¿Qué sucede? —preguntó Boris, susurrando.
—Hay un grupo de Monolithians afuera —respondió Pável.
Boris casi escupe el contenido de su taza y abrió los ojos con sorpresa, luego le indicó a Pável que lo siguiera. Ambos subieron al segundo piso del edificio sin hacer ruido y, con sumo cuidado, se asomaron por una de las ventanas del mismo, logrando ver al escuadrón de soldados Monolith del que habló Pável.
—Por las santas bolas de Strelok... —mencionó Boris—. ¿Qué diablos hacen estos tipos fuera de sus burbuja?
Ambos observaron con cautela a los miembros del escuadrón. Pável había retirado el Mosin de su espalda y ahora lo tenía sobre las manos, listo para cualquier indicio de que puedan ser descubiertos, pero Boris puso una mano sobre su rifle y con la otra le hizo una seña a su oreja indicando que se calle y escuche.
Ambos prestaron atención a lo que venían diciendo los Monolithians. Hacer esto fue algo inteligente, porque de lo que venían hablando era... interesante.
—¿El plan está yendo correctamente?
—Sí, gracias al apoyo del Monolito, todo nos está yendo bien. La Conciencia - C está vigilando nuestro progreso, ¡así que hay que hacer que se sientan orgullosos de tenernos como protectores del Monolito!
—За монолит —respondieron todos al unísono, para luego seguir el camino que tenían predestinado a seguir.
¿Plan? ¿De qué plan estaban hablando? Se preguntó Pável mientras divagaba sobre las posibles teorías de lo que era.
Los Monolith se dieron la vuelta y caminaron por la carretera musgosa hacia el paso entre Limansk y el Bosque rojo.
Pável se retiró de la ventana y se sentó, agarrándose la cabeza. Boris aún miraba por la ventana, esperando algún movimiento brusco departe de los Monolith. Se detuvo cuando los perdió de vista.
—¿Qué acaba de pasar? —Se preguntó Pável.
—Al parecer, tenemos algo gordo entre manos colega —respondió Boris, alejándose de la ventana y sentándose en el suelo al lado de Pável.
—¿Tú qué crees que esté pasando?
—Probablemente están planeando jodernos a todos.
Un escalofrío recorrió la espalda de Pável. ¿J-Jodernos a todos? Pensó él.
Boris desabrochó su mochila y rebuscó dentro de ella, tomó la botella de vodka que estaba buscando y la destapó para probar algo del alcohol.
Luego de dos sorbos, Pável dijo—: Dame un poco. —Y Boris le tendió la botella en sus manos, de la cual Pável tomó sin dudarlo.
El suelo tembló debajo de ellos y Pável se lastimó un diente con la boca de la botella de la cual tomaba el vodka.
—¡Maldita sea! —maldijo Boris mientras que Pável se frotaba la boca—. ¡No derrames el alcohol!
Hubo un silencio entre los dos, y ambos se preguntaron ¿Por qué está temblando el suelo?
Ambos subieron rápidamente al último piso del edificio en el que estaban, el cual era una terraza, y observaron la horrible vista que tenían delante de ellos.
Hongos gigantes se veían en el horizonte, Boris inmediatamente levantó su mano y posicionó su pulgar sobre cada uno de los hongos nucleares los cuales cubrían solo la mitad del pulgar de Boris. Algunos eran incluso más pequeños.
—B-Boris... ¿q-qué diablos está pasando? —preguntó Pável de manera nerviosa, mientras observaba la expresión de horror que Boris tenía en su rostro.
Boris se dio la vuelta lentamente hacia Pável y lo tomó por los hombros—. Pável... es necesario que sepas esto lo más antes posible para que puedas enfrentar el problema como el joven maduro que eres.
—De qué est-
—Lo que estás viendo en el horizonte... son hongos nucleares... hongos nucleares provocados por bombas que pueden destruir todo en un santiamén. —Boris hizo una pausa, tomando aliento—. Creo que estamos frente a la tercera guerra mundial, Pável.
Pável palideció, por un momento pensó en sus padres, los cuales vivían en Kiev.
Pável se arrodilló en el suelo, puso las manos en oración y empezó a sollozar.
—¿Qué haces, chico?
—Rezo... por mis padres —respondió Pável, dejando caer unas lágrimas al suelo.
Boris decidió no decir nada más, no es como si una frase inspiradora hiciera que sus padres vuelvan a la vida por lo que probablemente fue una muerte rápida.
Cuando Pável terminó, Boris le preguntó—: ¿Eres religioso?
—No... pero aún así creo que hay alguien allí arriba que cuide de mis padres mejor de lo que lo hice yo...
Boris suspiró y dijo—: Vamos, chico, creo que deberíamos avisarles a todos los Loner sobre esto... si es que no vieron los hongos gigantes en el horizonte.
Pável, decaído, respondió—: También deberíamos hablarles sobre los Monolith.
—Sí, tienes razón —respondió Boris.
Ambos bajaron las escaleras y salieron a la calle. Inmediatamente después fueron recibidos por una lluvia de balas la cual casi los asesina. Un grupo de aproximadamente diez Monolithians los había visto y ahora estaban tratando de matarlos.
—¡Corre, maldita sea! —gritó Boris e inmediatamente echo a correr junto a Pável. Ambos no pudieron tomar el paso que los llevaría a la ciudad muerta ya que los Monolithians cubrían el camino hacia allí.
Ambos corrieron hacia el Bosque rojo, atravesaron el túnel que conecta Limansk y su destino hasta que vieron la luz del atardecer. Ambos observaron varios grupos de Monolithians caminando por la carretera en dirección hacia los Almacenes del ejército.
—E-Esto es malo —dijo Boris.
—¿Q-Qué cosa?
—Estaban planeando tomar la zona —respondió Boris.
Ambos Stalkers se colaron entre los Monolithians, quienes habían dejado una apertura sin querer entre sus filas y ambos Stalkers recorrieron el camino entre el bosque rojo hasta el cauterizador cerebral, el cual estaba desactivado.
Esquivaron exitosamente a los Monolithians y evitaron las anomalías que plagaban el bosque rojo radiactivo. Los mutantes no los molestaron en su recorrido, aunque hubo peligro de ser cazados por un chupasangre allí.
Ambos caminaron por un buen rato, mientras Pável utilizaba su PDA para mandar un mensaje privado a los Loner y que ellos se encarguen de ayudar a los Freedomers en los Almacenes del ejército.
Ambos entraron por una barrera la cual estaba semiabierta, y observaron al cauterizador cerebral el cual no estaba en funcionamiento. El alivio que sintieron al saber que sus cerebros no estuvieran fritos era incomparable.
Luego de dar unos pasos, una patrulla de Stalkers los detuvo, eran soldados de Duty, al parecer, y estaban apuntando con sus armas a ambos Stalkers hasta que uno de ellos se dio cuenta de algo.
—¡Ey Boris! —gritó uno de ellos—. Sabes que no pueden estar por aquí, así que déjenme preguntarles, ¿por qué están aquí?
—Simple... —comenzó Boris antes de que Pável pudiera decir algo—. Un gran grupo de Monolithians han cruzado lo que separa su lado de la zona con el nuestro y la tercera guerra mundial estalló hace como una hora —respondió Boris sarcásticamente.
Los ojos de los soldados de la facción Duty se abrieron como platos antes de que uno de ellos dijera—. ¡E-Está bien! Se les escoltará fuera de Radar y serán dejados en el puesto de avanzada de camino a los Almacenes del ejército.
Boris y Pável asintieron para que luego un Stalker con una armadura PSZ-9d se les acercara y señalara hacia atrás de él, confiando en que ambos Stalkers entendieran que lo sigan. Boris y Pável se despidieron del anterior grupo de Dutiers y se alejaron del complejo del Cauterizador cerebral.
Luego de haber cruzado la carretera y habiendo cruzado el portón que dirigía a un camino entre los Almacenes del ejército y Radar.
—Probablemente Duty este tratando de contener a las decenas de Monolithians que vimos en el Bosque rojo, ¿verdad? —preguntó Pável.
—... probablemente, niño. Quisiera apoyarlos pero mi cuerpo no es el mismo como el de hace varios años atrás —respondió Boris.
—Tu cuerpo nunca ha sido el mismo desde el incidente con Sandra.
—¡Ey! ¡No hables sobre eso! —exclamó Boris, algo enojado.
—¿Que pasó con Boris? —preguntó el Dutier delante de ellos, tratando de entablar una conversación, pero su tono plano le hacía parecer que solo lo hacía por obligación.
—La ex-novia de Boris le metió el dedo en- —Pável fue interrumpido por Boris—. ¡Te dije que no hablaras sobre eso! —respondió él y luego agregó—: Además, eso pasó hace mucho tiempo.
—Sí, por supuesto, viejo costal de papas —respondió Pável.
El Dutier delante de ellos soltó una carcajada, pero lo inquietante de ello fue que lo hizo con un tono que no llevaba diversión en si. Simplemente perturbador.
Ambos Stalkers decidieron ignorarlo y continuaron siguiéndolo hasta el puesto de control que lleva a Radar desde los Almacenes del ejército.
—Continúen vuestro camino desde aquí —dijo el Dutier, antes de darse la vuelta e irse.
—Tiene buenos modales —habló Boris de repente—. Mejores que los tuyos diría yo.
—Basta de bromas... —respondió Pável a lo que se ganó una pequeña carcajada de Boris—. Deberiamos irnos de aquí y refugiarnos en Cordon —sugirió Pável.
—Tienes razón, chico —dijo Boris mientras ignoraba los sonidos de disparos a la distancia y desabrochaba una botella de vodka—. ¿Pero no querías ayudar a los egoístas de Duty a detener a los Monolithians?
Boris sonrió y tomó unos sorbos de la botella de vodka para luego volverla a cerrar y meterla en su mochila—. Sí —respondió Pável—. Me encantaría ayudarlos, solo que, me preguntaba si el confiable y siempre varonil Boris me ayudaría a detener a los zombis con cerebro. —Luego de esa declaración, la sonrisa de Boris cayó y ahora fue reemplazada con un ceño fruncido.
El silencio estaba entre los dos, con Pável aguantando la risa y empeorando a cada segundo mientras que el orgullo de Boris se vio dañado—. No vas a dejarlo, ¿eh? —preguntó él—. Ya no te contaré más secretos de mi juventud.
Pável no pudo evitarlo más y se echó a carcajadas al suelo y Boris solo pudo poner los ojos en blanco—. Bien, te acompañaré a matar a esos Monolithians solo si dejas de joder con esa historia.
Pável, levantándose del suelo y aún soltando pequeñas carcajadas, afirmó—: Bien, bien. Bueno, vamos a detener la invasión de la zona en la tercera guerra mundial supongo. —Realmente, Pável necesitaba reírse de algo para evitar un poco pensar en la muerte de sus padres. Aún le disturbaba que la tercera guerra mundial haya estallado.
En el lado nordeste de los almacenes del ejército, un grupo de soldados altamente entrados y con equipo de alta calidad ya había tomado posiciones defensivas para lo que estaba por venir.
Los cañones de las ametralladoras RPK-74 y de los rifles de precisión SVUmk2 apuntaban directamente hacia el autobús irradiado que bloqueaba la visibilidad del puesto de avanzada entre el Bosque rojo y los Almacenes del ejército.
Poco a poco, los sonidos de pasos empezaron a hacerse más notables a medida que más pasaba el tiempo. Un trueno distante sonó y la lluvia empezó a caer, los Monolithians ya hicieron acto de presencia y fueron recibidos con balas calibre 7.62x54mm.
Pável apuntó con su Mosin hacia la dirección de la que venían los Monolithians. Varios de los bastardos uniformados con camuflaje urbano murieron al instante. Todo fue risas y burlas departe de los Stalkers hasta que una granada RGD-5 voló entre los soldados de Duty quienes corrieron a una cobertura a pesar de tener esos exoesqueleto a suyos.
—поличить гад! —gritó uno de los Monolithians, probablemente el que tiró la granada.
Uno de los Dutier no se contuvo y gritó—: ¡Vete de vuelta a tu estúpido Monolito! —Y un Monolithian le respondió—: Уь мать вашу! —Pável no pudo evitar reírse de eso.
Un conjunto de granadas volaron por los aires en dirección de los soldados de Duty. Pável y Boris estaban entre ellos así que también tuvieron que dejar de disparar y ponerse a cubierto.
Los Monolithians utilizaron esto a su favor, ya que habían avanzado aún más y actualmente estaban asesinando a los Dutier más lentos que no se pusieron a cubierto ante el repentino avance.
La situación ya se estaba saliendo de las manos de los Stalkers, quienes empezaron a retirarse mientras aún disparaban para al menos tener una oportunidad de escapar.
Un trueno... No, un disparo de Rifle Gauss resonó entre los Almacenes del ejército. Un Monolithian con un protoexoesqueleto X-18 y un kit de máscara de gas PBF reajustado llevaba consigo aquel arma tan poderosa.
Los Dutier dudaron dentro de sus máscaras y cascos, el Rifle Gauss era famoso por ser un arma única en la zona y por tener la fama de "un disparo". Si un Stalker poseía este arma en sus manos, cualquiera que sea su enemigo moriría de un simple disparo de este arma.
Boris y Pável corrieron lo más que pudieron y se refugiaron junto a otros Dutier en el Pueblo chupasangre. Cuando Boris y Pável se encontraron con los Dutier en el pueblo, el que parecía a cargo de la compañía los llamó, aquel hombre llevaba un traje Duty PSZ-9d pero sin máscara.
—¿Para qué nos necesita Duty? —preguntó Pável.
—Ya hemos ayudado lo suficiente, es obvio que no podremos contra esos Monolith —argumentó Boris, ahora solo queriendo irse de allí.
El aparente comandante se llevó los dedos al puente de la nariz de manera frustrada—. Miren, necesitamos toda la ayuda que podamos reunir ahora si queremos evitar que esos idiotas eliminen a toda la población humana de Chernobyl en la tercera guerra mundial —respondió el comandante—. Y si ustedes no nos van a ayudar, será mejor que se vayan en estos momentos ya que no estoy dispuesto a suplicarles que se queden.
—Disculpe, señor, pero yo sí deseo ayudar —dijo Pável.
El comandante miró a Boris, quien se encogió de hombros frente a él, y dijo—: Supongo que puedo cambiar de opinión.
El comandante sonrió, y luego dijo—: Entonces, esto es que lo que necesito que hagan...
Los Monolithians, luego de que capturaron el puesto de seguridad merc que separaba el Bosque rojo con los Almacenes del ejército, se habían asentado allí esperando la orden del Monolito para seguir avanzando y expulsar a los Stalker que sólo querían destruir el Monolito.
Eso hasta que una bolsa de aspecto extraño cayó entre ellos.
Joder...
Uno de los Monolithian levantó la bolsa y la examinó.
Joder...
Una granada F1 sin seguro cayó de la bolsa. Una revisión mas cercana departe del Monolithian reveló que la bolsa estaba llena de el mismo tipo de granadas.
Joder...
—граната!!
No les dio tiempo a ponerse a cubierto. Una gran cantidad de los Monolithians fueron asesinados por la bolsa con granadas que les lanzó Pável.
¡¡Estoy jodido!! Pável gritó mentalmente, mientras corría de vuelta a la roca de la cual se le indicó esconderse luego de lanzar las granadas.
El plan era simple, escabúllete allí cuando no te vean, lanzar las granadas y correr. Pero Pável ni el comandante contaron con lo rápido que se recompusieron las tropas Monolith y empezaron a disparar a Pável.
Bueno... Ya hice mi parte del plan. Pensó Pável, para luego escuchar los sonidos de disparos, indicando el fuego cruzado que estaban teniendo Monolith y Duty.
Pável decidió echar un vistazo y observó cómo los Dutier despachaban a los Monolith con absoluta eficacia.
Pável se escabulló entre el tiroteo, esquivando la ocasional bala perdida y volvió al Pueblo chupasangre en donde lo esperaban el comandante y su compañero Boris.
Pável se paró frente al miembro de Duty y exclamó con entusiasmo—: ¡Ya he terminado con lo que me pidió, comandante!
El Dutier parecía perplejo—. ¿Comandante? —Le tomó dos segundos asimilar lo que dijo Pável, para luego responder—: Nunca antes en mi vida me habían insultado tanto. Soy el general Voronin. —Los ojos de Boris se abrieron como platos al reconocer el nombre y rápidamente golpeó la parte posterior de la cabeza de Pável.
—¡Ey! ¿Por qué fue eso? —preguntó Pável, obviamente no sabiendo quién era el general Voronin.
—Soy el general Voronin —se presentó de nuevo el general—. Y soy el actual líder de la facción Duty... —se tomó unos momentos, y volvió a hablar—: Es un gusto conocerte, Pável.
Pável palideció, se notó en su rostro y en lo pálido que se puso al tener delante al líder de la segunda facción más poderosa de la zona, siendo la primera la del Monolith.
Pável empezó a tartamudear torpemente, sin siquiera saber qué dijo para insultar a este tipo—. No te preocupes chico, no hay problema. Entiendo que no sabias quién soy hasta ahora que atacaron los Monolith —intentó tranquilizar a Pável, lo cual resultaba efectivamente ya que su tartamudeo se volvió menos evidente—. Comencemos de nuevo. Soy el general Voronin, el actual líder de la facción Duty. Es un placer conocerte, Pável, y gracias por la ayuda que nos has brindado.
Boris, quien estaba detrás de Pável, se aclaró la garganta de una manera audible, tratando de llamar la atención del general—. Usted también, Boris. Me alegra tener a dos Stalkers tan entusiastas de nuestro lado.
—Bien, ahora ¿Para qué más nos necesita? —preguntó Pável.
—Como dije antes, necesitamos toda la ayuda que podamos reunir... eso los incluye a ustedes dos también. —Luego de que Voronin dijera eso, Boris negó con la cabeza.
—¿Qué sucede Boris? —preguntó Pável.
—Simplemente no puedo ayudar más. —El rostro de Pável se entristeció por un segundo y el general Voronin arqueó una ceja—. Pensé que seguiría a su pequeño amigo aquí si él deseaba ayudar a proteger a los últimos habitantes de la zona —preguntó él.
—Sí, no está pasando —respondió Boris, quien luego se acercó a Pável y le tomó de los hombros—. Mira, Pável, no podré ayudarte desde aquí, ya estoy lo suficientemente viejo cómo para seguir con la vida de Stalker.
—Pensé que me ayudarías... —Pável suspiró—. Pero no cambiaré de opinión. Todavía quiero ser parte de los que protegerán a los Stalkers que no pueden pelear contra los Monolith.
Boris lo miró, vacilante, y luego dijo—: Entiendo que nada de lo que diga cambiará tu opinión pero... al menos, ten cuidado. Probablemente seas el último Stalker que me acompañé por tanto tiempo sin morir y aprecio mucho eso, después de todo, hacemos una muy buena pareja de Stalkers, ¿no? —Boris le sonrió a Pável, quien parecía que iba a llorar por las palabras tan llenas de sentimiento.
—Basta... me vas a hacer llorar —dijo Pável, mientras Boris levantaba los brazos y lo envolvía en un abrazo cálido—. Mejor no llores lágrimas y simplemente suda balas por lo que probablemente te manden a hacer —respondió Boris, sin perder su carisma característico.
Pável dejó de abrazar a Boris y respondió—: Viejo costal de papas. —Para luego agregar—: No te preocupes, estaré bien.
—Eso espero —respondió Boris, mientras desabrochaba la bebida energizante S.T.A.L.K.E.R que sacó de la mochila de Pável—. ¡Oye! Eso no es...
—Estaré en la frontera charlando con Sidorovich para cuando vuelvas, chico. Te esperaré para volver a ir en busca de una aventura aquí en la zona. —Con esas Palabras, Boris se apartó del grupo y se encaminó a Cordon a visitar a Sidorovich.
—Él tiene fe en ti, te lo aseguro —mencionó Voronin para romper el silencio al observar a Pável ver a Boris marcharse.
—Es una gran persona, aunque... no lo parezca —respondió Pável—. Sabias que su novia le metió el dedo en el- —Y Pável fue interrumpido por una lata que le cayó en la cabeza.
Un día entero había pasado ya y los ataques del Monolith solo se detuvieron ayer.
El plan de Voronin era expulsar a los idiotas Monolíticos en una incursión en la cual gran parte de los Stalkers que vivían en la zona tuvieron que participar obligatoriamente.
Entre los equipos de Stalkers que se habían formado, todos se acumularon en dos compañías. Uno se dirigiría al centro de la zona desde el bosque rojo mientras que el otro cruzaría el cauterizador cerebral actualmente desactivado y custodiado por soldados Duty.
Entre el gran tumulto de Stalkers se podía diferenciar a varios de diferentes facciones. Un ejemplo de esto son los Loner, Mercenarios, Bandidos e incluso algunos guardias de los ecologistas que fueron enviados para ayudar y recolectar parte de lo que encuentren en la incursión. ¡Diablos! Incluso se podía ver Stalkers de Freedom y Duty unidos en armas por un bien común.
Este era el día en que la zona se libraría de la escoria del Monolito, el artefacto alienígena el cual se cree que concede un deseo mágico a quien lo encontrase.
Pável llevaba un traje "Guardian of Freedom" el cual la facción a la que le pertenecía el traje se lo regaló como una mejor manera de protección contra las Balas y explosiones. Pável se encogió de hombros y aceptó el regalo de buena gana.
La compañía de aproximadamente doscientos Stalkers estaba listo para incursionar al centro de la zona. Esta seria la tercera vez que pasa en la historia desde la creación de la zona.
¿Pável estaba emocionado? Claramente lo estaba, pocas veces en su vida se sintió tan importante en un evento de su vida.
¿Estaba aterrorizado? De igual manera, Pável estaba muy aterrorizado en estos momentos. La vida no es un videojuego y él no volvería al pasado para reparar los errores que cometió así que... era todo o nada.
Para cuando el general Voronin dio la orden de avanzar y algunos Freedomers se quejaron, él sabía que tenía que dar todo de sí mismo para salvar la zona... ¿O tal vez fue el mayor error de su vida?
Well, das was gut.
Algo inesperado ocurrirá en el siguiente capítulo, este se verá desde la perspectiva de otra persona.
La lista de palabras rusas aquí abajo:
нет (niet): no
поличить гад! (Polichit' gad): ¡Atrapa esta, bastardo!
Уь мать вашу! (¡U' mat' vashu¡): ¡Tu madre!
граната!! (¡¡Granata!!): ¡¡Granada!!
За монолит (Za monolit): por el monolito
Que tengas un buen día o una buena noche.
