El dolor de cabeza que Pável sentía en estos instantes era molesto, en cualquier caso.
Claro, aquel dolor de cabeza no se puede comparar a la vez que tuvo contacto directo con el Cauterizador Cerebral.
Dejando eso de lado, sin duda, había sido uno de los varios momentos más emocionantes de su vida, quitando el día en que fue secuestrado dos veces por la misma pandilla de bandidos o cuando tuvo que escapar de ellos... dos veces.
Independientemente de lo que sienta Pável, no podía negar que sentía cómo era abrasado por un ángel. Aquel ángel vino en forma de una sabana de hospital cálida que envolvía casi por completo al Stalker, exceptuando su cabeza y sus pies descalzos.
Para la mañana del 23 de marzo del 2062, Pável despertó de la inconsciencia después de un largo tiempo enfermo, desnutrido y malherido por los desafortunados encuentros que tuvo hasta ahora.
Después de tanto tiempo, por fin tenía un descanso decente.
En una maldita cama de hospital, al menos...
Luego de emplear una descomunal cantidad de esfuerzo para abrir sus párpados de par en par, notó como el dolor de cabeza se desvaneció por unos segundos, siendo reemplazado por la vista borrosa que tenía del techo de hospital... luego volvió el dolor.
Como reacción natural a este tipo de cosas, Pável se levantó de la cama de hospital intempestivamente y examinó el cuarto en el que se encontraba de manera paranoica y preocupada, pensando que había sido secuestrado.
El cuarto en sí tenía un ambiente esterilizado donde predominan los colores celeste y blanco. La televisión que tenía delante de él estaba apagada y el reloj giraba de manera normal.
Luego de notar que el único peligro que dañaba a su ser era el dolor de cabeza que tenía, Pável se acomodó y se sentó, pegando su espalda a la cabecera de la cama de hospital en la que se encontraba.
Notó la bata médica que llevaba puesta y las diferentes agujas que tenía clavadas en su cuerpo, al igual que el yeso que envolvía su pierna derecha y su pecho vendado. Eso significaba que, probablemente, estaba recibiendo un tratamiento de algún tipo
¿Cuánto tiempo estuve fuera?
Sin tener idea de ello. Decidió encender el televisor con el control remoto en una mesa de noche que tenía al costado de su cama.
La voz de un locutor de noticias resonó en la habitación captando la atención de Pável por las palabras que salían de su boca.
—En últimas noticias, simpatizantes del movimiento Anti-Android causan estragos en poblados independientes en Europa del Este, esto debido a que exigen el cese completo del uso de T-Dolls y A-Dolls para asistir al ser humano en la guerra, así como en la vida diaria... —La atención que tenía el Monolithian por las noticias fue reemplazada por la puerta de su habitación abriéndose y revelando a dos personas, una enfermera, por lo que podía decir Pável, y un hombre corpulento... por no decir gordo, parado junto a la señorita.
El hombre lo saludó tan rápido como lo vio sentado en su cama—. ¡Hey! Veo que estás despierto, Stalker.
La enfermera saludó con un buenos días y se acercó al lado de Pável, chequeando el equipo médico, mientras que el hombre que por sus huesos rotos no podía recordar el nombre esperaba una respuesta de él.
—Uh... hola —saludó el Monolithian finalmente.
—Veo que te has tomado tu tiempo para despertar —respondió el hombre, mirando fijamente a Pável—. Puedo decir que te merecías ese descanso, pero no sé si realmente te merecías dormir tres días.
—Merecía eso y más por todo el esfuerzo que hice para llegar hasta aquí —mencionó él—. Pero bueno, dejemos de hablar de mi, ¿por qué no te sientas y hablamos sobre lo que pasó en el tiempo que estuve fuera?
Sidorovich, según lo recordaba Pável, se sentó en una silla al lado de su cama y se puso cómodo, esperando a que Pável hiciera la primera pregunta de muchas que él sabía que le haría
—Muy bien... Sangvis Ferri, ¿qué sabes sobre ellos?
Sidorovich se rascó la parte posterior de la cabeza, mientras respondía—: Supongo que sabes lo básico según las notas que tienes en tu PDA, ¿verdad? —El hombre le mostró el dispositivo al Monolithian, para luego volverlo a guardar dentro de su saco—. Por supuesto que lo sabes, pero lo que no te dijeron es que ellos solían trabajar para el mismo bando, hasta que ocurrió lo del incidente Mariposa...
—¿Incidente Mariposa? Explícate.
—Sangvis no fueron siempre los robots malos que ves ahora. Ellos solían construir androides de batalla así como GK, los cuales se utilizaron mucho en la guerra.
—¿Y que pasó entonces?
—Un incidente interno, lo llaman. Algo salió mal con un experimento dentro del complejo que llevó a la rebelión de los androides y a esta guerra sin sentido.
Pável asintió, comprendiendo—. Y este GriffonKryuger son nuestro escudo contra ellos, ¿verdad?
Sidorovich le dio la razón a Pável, asintiendo en confirmación.
—¿Y dónde quedo yo en todo esto?
—Tienes información importante en tu PDA y puede que te la haya comprado de vuelta en la Zona, pero esto ya no es la Zona. —Sirdorovich se rio entre dientes—. O bueno, esto será la Zona dentro de poco, así que por qué me sigo acomplejando.
La enfermera que estaba con ellos llamó la atención de ambos al aclararse la garganta y se inclinó ante Pável.
—Dentro de poco usted será dado de alta y podrá irse del hospital. No se preocupe por la deuda, el hombre aquí ya pagó todo por usted. —Ella señaló a Sidorovich, mientras él sonreía—. Que tenga un buen día. —Luego, procedió a salir de la habitación.
Pável miró a Sidorovich, mientras este mostraba una cara de suficiencia.
—¿Me harás volver a trabajar para ti?
—Me debes mucho después de que asaltaste mi bodega de vuelta en la Zona, pero bien podríamosseguir hablando cuando estés fuera de esta maldita habitación monótona. —Sidorovich le entregó una tarjeta de presentación a Pável—. Búscame allí, ya que tengo tus armas y tu mochila, aquí solo te devolverán tu ropa.
Sidorovich se puso de pie y se acercó a la puerta para salir, pero se detuvo un momento—. Aquella joven, "USP", estuvo muy preocupada por ti —dijo él—, tal vez deberías ir a buscarla para informarle tu estado de salud. —Y con eso dicho, salió de la habitación.
El cielo nublado sobre mi era deprimente, pero uno se acostumbraba a ello al vagar por la Zona, así que este no fue un día diferente para mi.
Había llegado al lugar en donde Sidorovich se encargaba de vender sus productos, generalmente abarrotes, y se suponía que él me daría algún trabajo que completar a cambio de algo importante, justo como los viejos tiempos...
El viejo era un codicioso en toda regla.
—Tienda de abarrotes "Los 100 rads"... —noté.
Vaya recuerdos...
Abrí la puerta de vidrio y una campana sonó sobre mi cabeza.
Pasos pesados sonaban lejanos, probablemente por la parte trasera de la tienda, pero no importaba, necesito terminar con esto rápido y reanudar mi viaje.
...
No, espera, no sé dónde ir.
Una puerta se abrió y Sidorovich estaba detrás de ella—. ¡Ah! Solo eres tú —se sorprendió él—. Ven aquí antes de que me dé sueño.
Obedecí tranquilamente y me acerqué al mostrador de la tienda. Los estantes con productos ocupaban casi la mayoría del espacio, pero era fácil encontrar lo que uno estaba buscando al pasar uno o dos minutos mirando. También, Sidorovich estaba sentado sobre una silla lo sorprendentemente fuerte para soportar su peso.
De hecho, él estaba más gordo, y se lo dije—. No es por ofenderte, pero ahora estás más gordo.
—Sí, sí —respondió él—. Había olvidado los placeres del pollo frito del Kryuger's Frited Chicken...
La confusión en mi rostro era evidente—. ¿Cómo?
—Es un restaurante popular por estos lares.
Ya veo...
Negué con la cabeza y pregunté—: En fin, ¿qué necesitas que haga?
—Quiero que caces a un cerdo.
Supongo que lo de siempre...
—Muy bien, dame el nombre y la dirección. No te preocupes por mandar a alguien para limpiar.
—No, eso no idiota. ¡Quiero que caces a un cerdo de verdad! No me importa si es un jabalí o algo parecido, yo solo quiero comer unas costillas asadas...
¿Qué...?
Él continuó—: Aunque, ahora que lo mencionas, tal vez sí hay un "cerdo" que necesite muerto ahora mismo.
Curiosamente, soy muy bueno con la caza de humanos y animales por igual. No importa cual sea la presa, todos sangran, todos mueren.
—Me gustaría saber más sobre el cerdo del que hablas, podríamos comer esas costillas asadas en cuanto termine.
Él soltó una ligera carcajada mientras sacaba un pequeño bloc de notas y escribía algo para mí—. Siempre entusiasta... —Para cuando terminó de escribir, me dirigió una mirada cansada y me dijo—: Tengo a un maldito bastardo que trata de averiguar de dónde sacan sus armas la guardia de la ciudad, así que ya sabes qué hacer.
En el papel que me entregó había una dirección escrita y noté que sería un grave problema si no tenía a nadie que me guiase por la ciudad.
—Si estas dudando de tu sentido de la orientación ahora, no te preocupes, me tomé la molestia de actualizar ligeramente tu PDA para ti —añadió él mientras me entregaba el dispositivo—.Disfruta conociendo el mundo con tu nuevo GPS.
Luego de eso, él tomó la mochila que estaba debajo de la mesa, mi mochila, y mis dos armas que había traído de la Zona, pero también puso un conjunto de ropa allí.
—¿Y esto? —pregunté, confundido.
—Necesitas un maldito cambio de ropa, no querrás que te arresten por parecer un terrorista.
Suspiré cansado—. Tienes toda la maldita razón.
Tomé las prendas, una sudadera marrón, unos jeans azules y unas zapatillas casuales de la maldita marca favorita de los Gopnik.
Me puse la ropa y tomé mi pistola con silenciador de mi pistolera y la guardé dentro de mi sudadera, teniendo cuidado de no poner en peligro cualquier parte blanda de mi cuerpo.
Ahora que lo notaba, había una pequeña marca en el mango de la pistola... "Wolfhound", indica allí.
Me escogí de hombros y guardé de vuelta el arma. Tal vez fue el dueño original del arma.
La pistola USP March me recordaba a la joven T-Doll que conocí devuelta en el bosque...
—¿Qué hay de la joven? —pregunté, ligeramente preocupado por ella.
—Sé que me estoy contradiciendo, pero no te preocupes, ya le dije que te encuentras bien.
Oh, eso es un alivio, supongo—. ¿Y dónde está ella?
Él mordió una pierna de pollo que sacó de un cubo lleno de... pollo frito—. Tuvo que irse con el resto de su escuadrón —respondió él—. Su base de operaciones fue atacada y ellas tuvieron que hacerse cargo de ello, sinceramente, no me importa.
Así que es eso, bueno...
Tomé mis cosas y las dejé en una esquina de la tienda—. Cuida esto por mí, ¿quieres? —Él asintió ante ello y pude irme tranquilo.
Tal vez debería haberme despedido de ella...
No, eso hubiera sido imposible, estuve inconsciente todo este tiempo.
Cómo sea...
Listo para el trabajo, me despedí de Sidorovich mientras me colocaba mi siniestra máscara antigás, aquella que me acompañó cuando no tuve control sobre mis acciones y emociones, siempre ocultando mi identidad a pesar de que todos ya sabían quién era.
Salí de la fachada de tienda y respiré el aire de esta ciudad a través de los filtros de mi máscara antigás PBF.
Maldita sea, esto me recuerda a la zona...
Me encontraba en un edificio de apartamentos en la zona residencial de la ciudad la cual aún no sabía el nombre y no me importaba.
Me preparé para el futuro encuentro con el detective del que me habló Sidorovich. El hombre estaba dirigiendo su propia investigación a la milicia de la ciudad por el obvio armamento caro que consiguieron de la noche a la mañana tras la llegada de Sidorovich hace unos años.
—Detective privado, ¿eh? —dije mientras observaba la puerta del apartamento de mi objetivo. Probablemente era sólo un inocente que buscaba hacer justicia en un mundo roto y condenado como este, pero no podías hacer algo y esperar a que no te pase nada a cambio.
Miré a ambos lados del pasillo antes de llamar ligeramente a la puerta.
La misma se abrió y reveló a un hombre con camisa y pantalones para nada limpios, su cabello enmarañado y las ojeras debajo de sus ojos indicaban que no había dormido en días. Hasta me dio pena tener que apretar el gatillo hacia alguien que solo tenía curiosidad.
Tal vez...
Él retrocedió ligeramente debido a mi presencia aterradora, así que lo empujé dentro del apartamento antes de que tuviera oportunidad de hablar o llamar a alguien. Cerré la puerta detrás de mi y desenfundé mi USP silenciada, apuntándole directamente al rostro.
Su cara mostró una expresión aterrada—. Q-Qué...
—No te quiero matar, así que no me obligues a hacerlo —aclaré—. Necesito hablar contigo.
El detective se puso de pie lentamente, observando directamente a mis ojos a través de los lentes de mi máscara antigás y luego al arma en mi mano.
—No creo que te venga bien matar a otro ser humano —dijo él, tratando de apaciguarme.
—Lo sé, es una carga muy pesada —fue mi fría respuesta.
El detective solo se quedó ahí, observando el cañón de mi USP "March" mientras sudaba profusamente. Segundos después, el hombre cedió y decidió sentarse en el sofá que tenía en su sala.
El departamento en sí se veía algo vacío, apenas tenía un televisor conectado sobre el suelo y el sofá. Todo lo demás parecía lleno de papeles y papeles. Para mí suerte, las ventanas tenían las cortinas cerradas.
—Bien... ¿de qué quieres hablar? —preguntó él.
—Primero que nada, necesito tu nombre.
El hesitó un poco antes de responder—: Soy Jonathan, detective privado- —Pero lo interrumpí—: Que está trabajando en un caso de contrabando de armas, ¿verdad?
El silencio entre nosotros era incómodo, hasta que él volvió a hablar—: Déjame saciar mi curiosidad. —Él tomó mi silencio como respuesta—. ¿Ellos te enviaron a matarme, verdad?
—No te interesa lo suficiente como para jugarte la vida, ¿sabes?
Él sólo suspiró y respondió—: No, te equivocas. Este es mi trabajo y este es el primer gran caso que tuve desde que empecé mi carrera...
Rápidamente corté su mierda, el tiempo es corto y la información de mi PDA no se enviará sola—. Esta bien, pero no me interesa, lo único que quiero ahora es ahorrarme matar a otra persona por su curiosidad y estupidez, así que ahórrame el trabajo de grabar tu cara de horror en el rostro para cuando te mate y deja este caso... no vale la pena.
—No, ¡tú estás equivocado! ¡Esto es muy importante para mí y sí vale la pena! Sino, cometeríamos los mismos errores del pasado, nadando en dinero mientras que el mundo se marchita.
La actitud de este tipo me estaba poniendo los nervios de punta. Tal vez sí podría hacer un espacio para él en lo profundo de mi consciencia, como otro peso el que cargar...
No, simplemente no.
—Bien, ¿pero pensaste que tal vez eso fue para la seguridad de esta ciudad?
Él pareció confundido—. ¿Cómo?
—Conozco personalmente a la persona detrás de esto y puedo decir que es un bastardo codicioso, pero aún es humano y se preocupa por los demás, así que déjame dejarte esto claro, no te molestes en llegar al fondo de esto porque no llegarás a contárselo a nadie antes de que te maten.
—¡Pero mi trabajo-!
—¡Tu trabajo me importa una mierda! Eres un hombre y sabes que puedes hacer algo más en la vida que meterte en la de las demás personas, así que hazte un favor y deja de investigar sobre esto, porque sino me obligaras a matarte y no quiero hacerlo...
Él se puso de pie y comenzó a gritarme—. ¡Entonces si no quieres matarme, no lo hagas! Puedes irte y dejarme terminar con mi investigación, así, personas como tu "conocido" podrán pudrirse tras las rejas.
Maldita sea, no lo estás captando...
Inhala... exhala... inhala...
...
Este tipo es obstinado, le daré eso...
Volví a respirar hondo y logré calmarme—. ¿Hablas en serio?
La mirada feroz que me estaba dando era fácilmente opacada por mi ira creciente. Este tipo probablemente no tenía más de 20 años y aquí estaba, jugando a ser el héroe de su ciudad.
Si continúo con esto, tal vez pueda razonar con él, pero es una persona muy obstinada, así que todo lo que le diga será en vano y Jonathan hará lo que quiera.
Блядь.
—Entonces no tenemos nada más de qué hablar —respondí, apretando el gatillo y abriendo un agujero en la cabeza del joven detective.
Observé como su cuerpo sin vida caía al suelo. El agujero entre sus cejas me dio náuseas.
Escuché voces lejanas por toda la habitación que me decían cosas... probablemente solo el viento.
Bajé el arma, ya que me estaba siendo muy pesada como para seguir apuntándola a un hombre muerto.
Los segundos que me pasé observando el cadáver me parecieron eternos mientras la inexistente brisa del viento golpeaba mi máscara antigás.
Probablemente hubiera sido alguien de bien en la vida del que todo el mundo estaría orgulloso, pero ya no importaba.
Arrastré el cadáver al baño y lo encerré allí, luego de eso, simplemente limpié la poca sangre del suelo con todos esos papeles que había esparcidos por el apartamento. Después de un rato, terminé la limpieza y salí del lugar.
Ya era lo suficientemente sospechoso que un hombre enmascarado entrase a este edificio, pero a nadie parecía importarle. La gente me ignoró todo el camino que me tomó para salir de la zona residencial hasta la tienda de Sidorovich.
Abrí la puerta, haciendo que la pequeña campana sobre mi cabeza suene, anunciando mi llegada.
—¿Uh? ¿Pável? —preguntó Sidorovich, no pudiendo verme tras los estantes de productos.
—Sí, soy yo —respondí.
—¡Entonces ven aquí y no te quedes en la maldita puerta!
Obedecí tranquilamente y me acerqué hacia el mostrador.
Despues de compartir miradas por unos segundos, él preguntó—: ¿Y bien?
—A pesar de los pocos minutos que compartí con él, era un buen hombre.
Con solo esas palabras supo lo que quise decir y asintió en confirmación—. Entonces sabes que a partir de ahora estarás en problemas en esta ciudad.
—Por supuesto. La policía no se quedará de brazos cruzados al saber que ese buen hombre ha muerto, así que esperaba que te pudieras encargar de ello.
El se rio ligeramente—. Eres alguien especial, Pável. —Luego se levantó de su asiento y caminó hacia la parte trasera de su tienda, buscando algo mientras seguía nuestra conversación—. Sabes que no puedes seguir caminando con esas ropas, ¿verdad? —dijo él, mientras tiraba mi antigua armadura de Monolithian sobre el mostrador.
Observé mi traje X-18, notando la ingente cantidad se sangre que tenía manchada, parte mía y de otros, al igual que cubierta de mugre y suciedad.
Eh, tal vez necesite un cambio de atuendo.
—No te sería mucha molestia reparar esta armadura, ¿verdad?
—Para nada, ya me hiciste un favor lo suficientemente grande deshaciéndote de ese detective, así que puedo devolverte el favor justo ahora dándote un reemplazo para esa vieja ropa del Monolito. —Luego de unos momentos, él volvió con un nuevo conjunto de ropa para mi—. Aún me quedaba uno de estos, así que tal vez puedas usarlo como repuesto.
El traje que trajo era un traje Stalker Sunrise, uno de los más usados por los ahora inexistentes Loners.
—Me gustaría tener un cambio de traje, pero ¿puedes reparar este X-18, verdad?
Chasqueó con la lengua—. ¡Bien! Lo repararé.
Luego de guardar mis prendas de Monolithian, él cambió de tema—. Puedo responder tus preguntas más tarde, ahora vete a cambiar, arriba tengo una habitación para invitados con baño que puedes usar.
Asintiendo en agradecimiento, recogí las ropas de Stalker y me dirigí directamente a donde me indicó Sidorovich.
—¡Luego bajas para cenar! —escuché su voz venir de abajo.
Fue un día largo, así que bien podría tomarme este descanso.
Estábamos siendo transportadas en un Jeep negro propiedad de GriffinKryuger hacia la base ya que, aparentemente, el percance en nuestras comunicaciones no era un problema tan simple para empezar.
Había riesgo de ataque y, por ende, la vida del comandante estaba en peligro...
Me arrepiento de pensar que nos abandonó.
La voz de Galil llegó a mis oídos—. ¡USP! ¿Estás segura que de verdad te encuentras bien? —preguntó ella, obviamente preocupada por mi bienestar.
Quería responderle que no, que aún estaba preocupada por PPSh-41 y por Pável, el hombre que nos salvó a las dos de sufrir un destino horrible a manos de esas personas...
Pero no podía, así que me apresuré a tranquilizarla—. Sí —respondí—, estoy bien, hay que centrarnos en esto ahora, el comandante podría estar en peligro.
IDW, quien estaba sentada a mi lado, gritó en aprobación—. ¡Sí! —Y se apresuró a decir—: ¡Tengo que salvar al comandante y hacer que me acaricie mientras me como todo el helado del congelador!
FNC respondió ante eso, sintiéndose obviamente amenazada por la mención de los dulces. Dejé de prestarles atención desde ese punto, siendo solo una discusión irrelevante.
El tiempo pasó mientras nos acercábamos cada vez más a la base. El paisaje boscoso cambió a uno de prados y montañas, la base estaba más adelante, ya que de aquí se podía ver la gran antena de radio del edificio central.
Llegamos al garaje del complejo. Las puertas estaban abiertas y los vehículos dentro estaban completamente destruidos, todos llenos de agujeros con marcas de quemaduras en ellos, probablemente hechos con armas láser.
Todas bajamos del Jeep y entramos al complejo con las armas en alto. No había luz, así que tuvimos que encender nuestras linternas. Lamentablemente, yo no tenía una debido al... incidente, así que me tocó emparejarme con Galil para verificar el área.
Como probablemente éramos el único Echelon en el lugar, nos dimos dos tareas principales para realizar: primero, buscar al comandante y extraerlo en caso de que siga vivo; segundo, revisar la sala de servidores en donde se guardan las nubes mentales de las T-Dolls y verificar el estado de las máquinas.
Lo único que pudimos encontrar fueron cadáveres de ambos bandos, Sangvis ferri y Griffon, destrucción de equipo militar y a nuestro comandante... con doce agujeros en el pecho hechos por láser. Debajo de él había una T-Doll que probablemente él quiso proteger en sus últimos momentos de vida.
Removimos cuidadosamente al comandante de la T-Doll, que ahora reconocimos como una modelo de pistola M9, y, desafortunadamente, también vimos que los láseres que atravesaron al comandante también alcanzaron a la muñeca.
Por el reojo, logré observar como lágrimas empezaron a formarse en los ojos de IDW, pero rápidamente negó con la cabeza y mostró un rostro fuerte.
Pobre de ella...
Dejamos el cadáver de nuestro comandante allí por unos momentos, acordando venir por él más tarde, e inmediatamente salimos de allí para revisar la sala de servidores.
Conociendo el camino, nos dirigimos allí y notamos que el pasillo adyacente era fuertemente defendido por otro grupo de T-Dolls Griffon, así que rápidamente nos acercamos a ellas e hicimos notar nuestra presencia.
Alrededor de diecisiete muñecas estaban defendiendo una posición estacionaria alrededor de la puerta a la sala de servidores. Entre ellas destacaban las muñecas de mayor rango en estrella como Tokarev, Makarov y Springfield.
Nos acercamos a ellas e inmediatamente preguntamos por el estado de la sala que protegían.
Springfield se apresuró a contestarmos—: Pudo haber sido peor —dijo ella—, parte de los servidores fueron destruidos gracias a una explosión en un muro cercano, pero logramos controlar la situación, gracias a Dios.
Quise preguntarle cuál fue el motivo de la explosión, pero Galil mencionó—: Eso es bueno, pero he visto varias muñecas en los pasillos completamente apagadas y no por heridas con armas Sangvis, así que... ellas no volverán.
Cambiando de tema, Tokarev preguntó—: ¿Y el comandante? Lograron verlo... —Ante nuestro silencio y miradas dolorosas, ella solo pudo imaginarse lo peor—. E-Entiendo...
—Hemos revisado todo en lo que nos tomó llegar hasta aquí, así que es seguro que el asalto ha terminado —Mencionó Galil, para levantar el ánimo—. Todas ustedes han hecho un buen trabajo, chicas, pero ahora nos toca limpiar y... esperar —Ella se tomó un respiro—, esperar a que podamos ser reubicadas bajo el mando de un nuevo comandante o ser asignadas uno nuevo aquí...
Todas esperaban algo alentador, no el cruel destino que a todas nos deparaba ahora.
Conociendo la situación, se esperaba lo primero. La ubicación de esta base ya ha sido comprometida...
...
Para que Sangvis Ferri se haya tomado la molestia de atacar nuestra base y eliminar al propio comandante ha tenido que ser algo serio en lo que nos estábamos metiendo al seguirles el paso en esos bosques irradiados alrededor de Ucrania.
Espero que a Pável le esté yendo mucho mejor ahora, con todos los problemas que le he causado...
Estornudé mientras miraba a través de la mirilla de hierro de la escopeta TOZ-34 que Sidorovich me dio. Negué con la cabeza y me pregunté si me estaría enfermando de nuevo.
El bastardo me entregó la escopeta, la munición y, literalmente de una patada, me mandó al bosque a matar un maldito jabalí para comerlo a la parrilla el día de hoy.
Ah, Блядь (joder)... El cerdo se movió...
Decidí que, en vez de usar la munición de perdigones, usaré la babosa de 12x76 para matar al animal de una vez por todas, sin tener que usar mi nuevo cuchillo para ello.
Resulta que Sidorovich tenía una navaja Spetnaz guardada en una caja polvorienta que él no vendería, así que decidió regalármelo así sin más. Una muy buena obra de caridad de parte del viejo.
Alineé la mira con mi objetivo y apreté el gatillo. La babosa voló por el aire, acortando la distancia entre el jabalí y yo, alojándose directamente en el torso de la criatura, para infortunio mío.
Saliendo de mi escondite, disparé rápidamente la segunda babosa de escopeta que me quedaba y terminé con la vida del animal, convirtiéndolo en mi cena de esta noche.
Maldita sea, este sí que era una buena cena, no como la basura de carne de perro que me daba Boris o su grandioso estofado...
Lo único que agradezco de tu muerte, colega, es que nunca más volveré a probar tu comida.
Respiré hondo. Mantente positivo, Pável...
Tomé el saco que traje conmigo y me encargué de meter el jabalí allí dentro. La sangre que se colaba por el saco sería un problema en mi ropa para más tarde, pero no uno grave.
Tomé el saco con una mano mientras que sostenía la escopeta con la otra, sosteniendo mi hombro.
Arrastré el cadáver del jabalí varios metros hacia adelante, sintiendo la brisa del viento chocar con mi rostro desnudo, desprovisto de cualquier máscara olorosa y sucia.
Me volví a sentir como un Stalker, uno de los que se buscaba la vida cazando mutantes, buscando artefactos y asesinando personas, pero como uno de los Stalkers originales, por supuesto.
Ah ~ Como anhelaba esos tiempos. Ahora, mírame, más de treinta años y sigo haciendo las mismas cosas. Al final, terminaré como Boris, un viejo el cual su única mujer en la vida fue la Zona.
A veces lo extraño. Sus chistes malos, su licor, sus malditos consejos.
Sé que él tendría más de una palabra que decirme sobre cómo lo estoy haciendo hasta ahora y creo que incluso me regañaría.
Extraño a ese viejo bastardo...
Negué con la cabeza y seguí caminando por el bosque, siguiendo la ruta que me indicaba mi PDA mejorado.
Probablemente sea una reliquia ahora, pero es la cosa más fiable que tengo en mis manos y la más barata que me puedo permitir en mantener, considerando que en mi billetera tengo apenas 328 rublos.
Espera... según recuerdo, esta ni siquiera es mi billetera.
Me encogí de hombros y seguí mi camino, arrastrando al porcino detrás de mi.
Oh, bueno... ese era mi plan si no es que me hubiera vuelto a sentir observado.
Dejé el cadáver en el suelo y sostuve mi escopeta con ambas manos, vigilando mi entorno.
Aullido del viento... pájaros cantando a lo lejos... crujido de ramas... sonido de los arbustos... choques metálicos...
Un momento...
Me tiré al suelo justo en el momento en el cual un láser pasó por donde estuvo mi cabeza hace unos segundos
Según mi memoria, los únicos malditos que me dispararon con láseres fueron los Monolithians cuando aún era un Loner y los malditos Sangvis Ferri.
Como soy el único Monolithian que ha dejado la Zona desde entonces...
Rodé a un lado y me escondí detrás de un árbol cercano. El disparo vino detrás de mi, así que es justo que me haya ocultado en un árbol delante mío, mirando al lado opuesto, así que estaba a salvo, por ahora.
Pasos metálicos se escucharon detrás. Mi agresor estaba corriendo para interceptarme.
Abrí la escopeta en dos y cargué dos nuevas babosas de escopeta luego de haber desechado las anteriores. Cerré la recámara y salí de mi cobertura, solo para que la escopeta de caza fuera arrebatada de mis manos y lanzada hacia un lado mientras mi agresor saltaba sobre mi y apuntaba su arma a mi rostro.
Ahora que lo recordaba, esta T-Doll de Sangvis es del mismo tipo de muñeca del cual tomé la capa devuelta en la Zona.
Bueno, podría concentrarme más en ello, pero tuve que apartar el arma láser de mi rostro para no ser pulverizado allí mismo.
Una vez esquivada la muerte, golpeé al rostro de la muñeca con todas mis fuerzas, aturtiéndola solo por un momento antes de que empezara a ahorcarme con sus manos metálicas.
Teniendo su peso encima, no podía hacer mucho más que retorcerme en el suelo tratando de respirar.
Utilicé mis piernas para patear la parte trasera de la cabeza de la muñeca en un intento desesperado para liberarme. Funcionó, ya que pude apartar a la muñeca Sangvis de mi encima y lanzarla a un lado.
Inmediatamente después, desenfundé mi navaja Spetnaz y me lancé encima de la muñeca Sangvis, apresurándome a sostener sus manos y abrirle la cabeza con mi hoja.
Retorcí el cuchillo dentro de su cabeza esperando que el androide no pudiera volver a levantarse después de eso.
Me levanté del cadáver y recogí mi escopeta del suelo. Había sido ligeramente abollada debido a la fuerza con la que chocó en unas rocas cercanas, pero nada que no pudiera arreglar con unas herramientas.
...
¿Por qué...? Que demonios, ¿qué hacía aquí una muñeca Sangvis? ¿Patrullando? Eso sería imposible. Aunque no sé muy bien cuáles son los ideales de estos robots...
Observé nuevamente el cadáver metálico en el suelo y tomé nota de su arma.
Colgué la escopeta de mi hombro y recogí el arma láser del suelo. Sin duda es un arma rara.
Lástima que no podía dispararlo por alguna razón, tal vez tenía un bloqueo de usuario o algo parecido por su apariencia futurista...
No importaba, ya que lo estaba llevando para vendérselo a Sidorovich.
Volví a darle un vistazo al cadáver y noté como se movía ligeramente, así que recogí mi cuchillo y le volé la cabeza con mi escopeta de caza, para luego largarme de allí, no queriendo arriesgarme demasiado.
Volví a la tienda de Sidorovich con un jabalí sangrando y un arma rara, así que lo llamé para que me ayudase y analizamos el arma.
—Tiene un bloqueo biométrico, así que, a menos que te cambies esa mano por la de esa muñeca Sangvis, no podrás usar esta arma y no te la compraré —explicó Sidorovich, concluyendo su análisis.
Suspiré—. Lástima, podría haber hecho un buen dinero con esa arma.
—Tienes razón, pero la tecnología dentro de esta cosa si es muy cara, así que es tu día de suerte —respondió Sidorovich, levantando ligeramente mi ánimo—. ¿22300 rublos te quedarían bien?
Maldita sea, eso es mucho para un pedazo de chatarra.
—Siempre has sido un tacaño, así que ¿por qué no? —tomé el dinero y lo guardé en mi billetera—. ¿Y por lo del jabalí?
—No me jodas—dijo él—, ya pagué tu cuenta del hospital.
Maldito hijo de...
—¡Bien, quédate con el maldito dinero! —Me tomé un respiro—. ¿Y ahora qué?
—Me ayudarás a cocinar el maldito cerdo y cenaremos un platillo delicioso esta noche.
...
Bien, por qué no.
Lo observé de manera incrédula—. Sí, sí —respondí finalmente—, pero luego me mostrarás tu Stock porque quiero unos lentes de visión nocturna. —Y con eso, ambos nos pusimos a cocinar.
Jeje, me tomé mi tiempo.
Vivir es difícil, así que se puede entender mi demora; de todos modos, quise cambiar el estilo de lectura a primera persona... porque he estado practicando mucho en ello y sería un desperdicio no hacerlo.
Aunque bien tendría que cambiar los capítulos anteriores también...
Ya veré cómo le hago.
Espero que las pocas personas que se entretienen con esta historia sigan vivas, jeje.
Cuídese mucho y que tenga un buen día.
Блядь (Blyat): Joder.
