Perdonen la demora.
Mi única excusa es solo una maldita palabra.
Universidad.
Y eso ni siquiera es todo, porque pude haber escrito más.
Bueno, mi razón está al final de este capítulo, así que disfrútalo.
Me senté al lado de mi banco de trabajo improvisado mientras que Sidorovich freía unas salchichas en su parrilla.
Ambos nos encontrábamos en el patio trasero de su casa, matando el tiempo al conversar sobre cualquier cosa en realidad.
—Aún no puedo creer que tú hayas eliminado a la totalidad de los remanentes con ninguna ayuda —comenzó Sidorovich.
—Yo tampoco lo creo —respondí—. Pude haber muerto más de tres veces, pero supongo que ser un Monolithian me ayudó a enfocarme mucho más en la misión.
Él asintió con la cabeza mientras dejaba que la parrilla hiciera su trabajo con las salchichas—. Sí, recuerdo que esos bastardos, sin ofender, no sienten miedo y siempre hacen todo por el Monolito.
Desenfundé mi USP "March", quité el seguro, la descargué y quité la bala restante en la recámara de la pistola. Luego, cuidadosamente, comencé a quitar los tornillos que unían el compensador con el cañón del arma, para después separarlos.
—Qué me dices de GK —cambié de tema—, ¿siempre fueron la última esperanza de la humanidad?
—No, ellos solían ser un contratista militar privado que cuidaba de las ciudades que su ejército abandonó en esta parte del mundo.
Quité el bloqueo deslizante y, con un ligero esfuerzo, retiré el cañón del resto de la pistola.
—Básicamente, guardaespaldas —respondí.
Él volteó las salchichas—. Desde la última guerra, ha habido varios de esos, pero GK son los más populares debido a su empleo de muñecas tácticas.
—Ya veo...
Guerra... era increíble que la tercera guerra mundial haya pasado hace mucho.
Hablando de guerra...
—¿Sabes algo de Kiev? Me preocupa que mis padres hayan quedado atrapados en la conmoción.
Sidorovich se rio muy fuerte de lo que dije—. Deberías preocuparte más por si siguen vivos ahora —dijo él, mientras dejaba que las salchichas se quemaran sin que se diera cuenta—, cuánto han pasado, ¿20 años?
—Creo que fueron 16 —respondí.
Él se rascó la barba—. Maldita sea, ya estoy viejo.
Me reí entre dientes—. Se te queman las salchichas —le advertí, mientras engrasaba las partes móviles de mi pistola.
Él trató desesperadamente de quitar los comestibles de la parrilla, maravillosamente fallando y quemándose las manos en el proceso.
Después de un momento, Sidorovich logró sacar las salchichas quemadas de la parrilla y ponerlas sobre un plato.
—Se ve delicioso.
Al parecer, a él no le gustó mi sarcasmo—. Cállate, o te haré comer esta cosa.
No, yo paso.
Utilicé algo de solvente de limpieza Hoppe's "No. 9" que tenía en mi mochila y empecé restregar gentilmente la parte del cañón con una esponja de metal.
Sidorovich comió su primera salchicha y se sorprendió ligeramente—. Maldita sea —dijo él—. Tenías razón, sabe delicioso.
Te lo malditamente dije.
—¿Cómo va esa reparación del X-18?
Él dudó un poco antes de responder—: He tenido algunos problemas con la mejora que le estoy haciendo, pero no es nada que no pueda manejar.
—¿En serio? Tal vez necesites que te ayude o algo...
—No, no es ningún problema —respondió despreocupadamente—. Tenía algunas cosas de contrabando, así que si no me deshacía de ellas pronto, puede que me meta en problemas.
¿Así que estas poniendo todas esas cosas en mi traje, eh?
—Espero que esas prendas puedan detener un lanzacohetes, sino no valdría la pena.
Él soltó una carcajada lo suficientemente fuerte como para ahogarse con su salchicha.
Luego de unos segundos de pelea desesperada por su parte, él fue capaz de expulsar los trozos de comida de su garganta.
Asqueroso...
—No me hagas reír así de vuelta... —dijo él—. De todas maneras, sí, no podrá detener un misil, pero evitará que te mueras por radiación de colapso.
Terminé de frotar el cañón y procedí a ensamblar-
... ¿disculpa?
Inconscientemente dejé caer mi pistola desarmada sobre la mesa e, incrédulo, pregunté—. ¿Radiación de colapso? ¿No que esa cosa no se podía evitar?
Él comió una última salchicha antes de responderme—: Sí y no —tomó un ligero respiro—. Verás, en el 2012, gracias a la tecnología de colapso, la Agencia de Ciencias para las Reliquias de las Naciones Unidas desarrolló un tipo único de exoesqueleto llamado Sistema de Asistencia Conforme Externa de Soporte de Peso que, en teoría, te mantiene vivo en lugares con altos niveles de radiación de colapso.
Bueno... mierda, esa información es más que útil.
Y más útil me habría sido tener uno de esos cuando salí de la Zona...
—Y... tú estás poniendo uno de esos en mi X-18... ¿verdad?
—Por supuesto —respondió sin dudarlo.
—Supongo que ahora te debo mi alma.
—No soy el diablo, Pável.
—Pero... —Me tomó unos segundos más digerir esa información, hasta que decidí aceptarlo sin más—. Sabes qué, no quiero saberlo. Dime, ¿qué más puede hacer ese exotraje?
Luego de tomar algo de jugo de limón que preparó hace rato, él continuó—: Tiene varios puntos de montaje para hacerlo completamente versátil y modular para el operador.
—Así que podré ponerle tantos artefactos y placas de Kevlar como yo quiera, ¿verdad?
Él pareció algo ansioso por un momento—. Hey, hey, detente ahí —dejó su vaso sobre la mesa—. No te estoy diciendo que podrás llevarte toda mi tienda prohibida en ese traje, solo te estoy diciendo que la cantidad de equipamiento extra que podrás llevar contigo será ligeramente mayor a la mayoría de exotrajes que vendían en la Zona.
Tomé mi USP y volví a ensamblarla con cuidado—. Aún así, eso es un logro espectacular, digno de los ecologistas.
Sidorovich solo me dio una mirada en blanco—. No son los malditos ecologistas y lo sabes.
—Ah ~ —suspiré—. Mi maldito sentido del humor...
Ambos nos quedamos allí, disfrutando la compañía del otro y del aire fresco de la mañana.
Enfundé mi arma y saqué unos cuantos cargadores de los bolsillos de mi sudadera. Luego rellené cada uno de ellos con nueva munición 45 ACP.
Notando esto, Sidorovich mencionó—: ¿Preparado para otra pelea? No tendrás de esas hasta que tengas unos rublos de más en el bolsillo y tu nuevo protoexoesqueleto X-18.
—Maldita sea lo sé, pero estar preparado nunca hace daño.
Terminé con los cargadores y los dejé sobre la mesa, dando por terminado el trabajo de mantenimiento de mi arma.
—¿Necesitas que te ayude en algo? —pregunté—. Tengo más tiempo libre del que estoy acostumbrado, así que bien podría hacer algo y me das esos rublos de los que estás hablando.
Él se frotó la barbilla pensativo—. Ahora que lo mencionas...
—Entonces... —Exactamente ahora, me encontraba acompañando a Sidorovich, quien sostenía unos documentos, a visitar a cierta persona de la que no me quiso hablar, solo mencionando que era alguien importante—. Solo quieres que te acompañe.
Él gruñó mientras se quitaba el humo de la cara de un hombre que pasó fumando junto a nosotros—. No, Pável. Quiero que me protejas porque aún aquí, este lugar no es muy seguro.
Puedo entenderlo, considerando que asesiné a alguien en su propia casa hace cuatro días—. Buen punto.
Ambos continuamos caminando por las calles apartadas, siempre vigilantes de cualquier peligro que se nos llegase a presentar.
Por un momento, sentí que alguien nos seguía, pero solo fue un perro de manchas blancas y marrones del cual captamos su atención.
Me detuve un momento para ahuyentarlo, pero solo siguió moviendo su cola mientras me miraba con esos ojos expectantes que esperarías de un animal hambriento.
Sidorovich se detuvo a mi lado, observando el intercambio con ligero interés.
Cediendo ante esa mirada de perro, rebusqué en mis bolsillos y saqué una lata de atún perfectamente conservada.
¿De dónde la saqué? Estaba en mi mochila, casi al fondo, así que lo llevé como aperitivo, pero está claro que este genial animalito lo merece más que yo.
Abrí la lata con mis manos y dejé que el aceite del pescado cayera a un lado en la vereda, para luego dejar la lata en el suelo y hacerle una señal al animal para que coma aquel aperitivo.
Felizmente, el perro se acercó y comenzó a comer con fervor, provocando que la lata hiciera sonidos metálicos, nuestra señal para irnos.
Ambos reanudamos nuestro camino y doblamos otra esquina, él mencionó—: Ya estamos cerca de nuestro destino.
Continuamos caminando en silencio. Yo mantuve una mano en el bolsillo de mi sudadera, sosteniendo el arma entre mis manos solo para sentirme tranquilo.
—Sabes... —Sidorovich comenzó—. Tuve un perro parecido a ese cuando aún era joven. —Él hizo una pausa—. No me enorgullezco del hecho de que casi lo vendo a un gilipollas en el instituto, pero podría decirse que fue uno de mis primeros clientes.
—¿Ah, sí? ¿Y qué hizo? —pregunté, mientras miraba detrás de mí, observando a una persona ligeramente sospechosa acercarse.
—Le di mi casa, comida y el me pagó con su lealtad.
Eso es... malditamente lindo de escuchar.
Continuamos y llegamos a un edificio residencial. Sidorovich se detuvo en la entrada de este e hizo una señal para que me quedase afuera—. No entres, podrías darme problemas —Fue lo que dijo.
Tranquilamente obedecí, sabiendo que esta sería la paga más fácil de mi vida.
Me detuve al lado de la entrada, observando el cielo nublado sobre mí. Me pregunto cuando volverá el sol.
Saqué mi PDA, busqué la radio y la encendí para escuchar el canal de noticias local.
Bajé el volúmen solo para permitirme a mi escuchar y pegué el dispositivo a mi oido—... En últimas noticias, un joven detective es hallado muerto dentro de su casa, se presume que el asesinato fue por un ajuste de cuentas, sabiendo que la investigación que llevaba aquel investigador privado era de vital importancia para la policía —dijo la voz del locutor, algo distorsionada por la baja señal que estaba recibiendo, pero aún entendible.
¿Uh? ¿Baja señal? Mierda, la Zona se debe haber acercado demasiado, probablemente haya una tormenta psy ocurriendo ahora mismo para que esto pase.
El locutor de noticias volvió a hablar—. Esta noticia va para la ciudadanía: tengan cuidado al salir con sus A-Doll o T-Doll personales, los alborotadores del movimiento Anti-Android andan causando estragos por las calles debido a la nueva ley aprobada por la ONU junto a GK para los derechos de las T-Dolls en los que se defiende su libre albedrío.
Bueno... esa última noticia es interesante.
—Reanudando con nuestro programa habitual, el nuevo modelo de auto que... —apagué la radio en ese momento, sintiendo desinterés por la noticia.
De todas maneras, ¿cuánto tiempo ya llevo en esta ciudad? Siento que debería seguir moviéndote antes de que se me acabe el tiempo o muera antes de entregar toda esta información vital para la supervivencia humana.
Maldita sea, debo hallar una forma para contactarme con GriffonKryuger para así evitar más contratiempos.
Escuché pasos a mi costado, viniendo de un callejón aledaño.
Detuve mi diatriba interna y guardé mi PDA. Volteé la mirada y preparé mi arma, pero controlé mi respiración y emociones, no queriendo asesinar a un civil por accidente.
Para cuando la persona que venía del callejón se mostró ante mi, me sorprendí ligeramente.
Ante mi, una mujer, y una muy hermosa por cierto.
Ella tenía el cabello rubio hecho en una coleta ligeramente sucia. Llevaba un vestido blanco de una pieza que revelaba mucho escote para la imaginación y una chaqueta corta y negra sobre su vestido cuyos detalles no valía la pena describir. La chica llevaba un fusil FN FAL colgado del hombro y una nutria con lazo rojo sobre su cuello.
El machete Kukri que tenía enfundado detrás de su espalda y la mini cartera que colgaba de su cintura me intrigaban un poco, pero con esta información visual, podía deducir que esta joven era una muñeca táctica, considerando el hecho que ella llevaba un arma y se vestía de manera extravagante, como las pocas T-Dolls que llegué a ver en ese catálogo viejo y sucio de vuelta en la base de los carroñeros.
También llevaba un muy bonito anillo plateado en el dedo anular.
Si tuviera que adivinar el nombre de esta T-Doll, no sé por qué, pero elegiría FN FAL.
Ella notó que sospechosamente tenía mi mano dentro del bolsillo de mi sudadera sosteniendo algo y frunció el ceño, probablemente queriendo agarrar su arma si yo fuera a representar una amenaza para ella.
Rápidamente levanté ambas manos en el aire, sabiendo que la muñeca táctica no me haría daño a menos que la provoque.
Ella relajó su postura, pero se mantuvo alerta.
—¿Necesitas algo, joven? —pregunté, queriendo empezar una conversación.
—No, solo...
—¿Estás perdida? —continué.
Ella dudó un poco antes de responder—: No realmente, solo estoy buscando a mi comandante. Le perdí el rastro cuando caminábamos por la ciudad y él no se ha comunicado conmigo hasta ahora, así que estoy temiendo lo peor.
Muy bien, eso es interesante. Una T-Doll separada de su comandante y este no está buscando por ella en estos momentos, así que bien pudo haberle pasado algo o incluso peor.
Espera, ¿cuánto tiempo llevaba esta chica recorriendo la ciudad?
—¿Cuánto tiempo llevas buscándole?
—Alrededor de dos horas —respondió ella. Noté que se sentía algo más confiada.
¿Dos horas, eh? Me pregunto desde dónde se habrán separado.
—¿Última vez que lo viste?
—El centro comercial de la plaza.
Bueno, hasta ahora no he ido allí, pero puedo decir que eso está algo lejos, considerando que me encuentro en la zona más pobre de la ciudad.
No, espera...
—¿Has intentado llamarle tú a él en vez de esperar a que él te llame?
El ceño fruncido de la T-Doll se convirtió lentamente en una expresión confundida, para luego pasar a ser una de ligera sorpresa. Luego empezó a reírse ligeramente como pendeja, dándose cuenta de su error.
Maldita sea...
Oh, Monolito, por favor dime que no le estoy encomendando el futuro de la humanidad a estas muñecas...
Suspiré ruidosamente y le dije—: Entonces llámalo, no pierdas mi tiempo.
Ella sacó un pequeño dispositivo que estaba dentro de su cartera y lo abrió en su mano, parecía un PDA, pero hasta yo podría decir que es muchísimo más avanzado que eso.
Luego de unos segundos, apareció ante ella un holograma de un hombre caucásico joven con uniforme rojo y una boina del mismo color sobre su cabeza.
—¿FAL? ¿Qué sucede, cariño?
Ella no ocultó su risa merviosa—. C-Comandante, ¿dónde está usted?
El comandante soltó una pequeña carcajada antes de contestar—. Como te dije antes de que fueras a pasear, estaré con mi amigo y ahora estoy con él porque hoy es su cumpleaños, ¿tú dónde estás? Tu señal está muy lejos del... parque.
—Eh... verá... —Su tartamudeo era evidente.
—¿Te olvidaste que te di permiso para pasear libremente, verdad?
Curiosamente, debería estar riéndome ahora, pero siento que me estoy olvidando de algo.
—Jeje... Siento mucho interrumpirlo, comandante. —Esas últimas cuatro sílabas se quedaron grabadas en mi cabeza por unos segundos, hasta que al fin pude procesar la información y lo siguiente que iba a decir.
Dirigiéndome hacia la T-Doll, pregunté de manera respetuosa—: Ah, disculpa la interrupción y mi completa ignorancia, pero tu comandante es uno de GriffonKryuger, ¿verdad?
Educadamente me respondió que sí, a lo que volví a preguntar—: ¿Crees que puedas llevarme con él? Necesito hablar urgentemente con un representante de GK.
Ella frunció el ceño—. ¿Puedo saber cuál es ese asunto tan importante?
—Uh, lo siento, pero me gustaría hablar de eso con tu comandante.
—Soy su adjunta, así que puedo tomar decisiones si él no está aquí para tomar-
—¿Con quién estas hablando FAL? —vino la voz de su comandante a través del comunicador con holograma bastante moderno en las manos de la T-Doll.
—¡A-Ah! Es una persona que me ayudó con un pequeño problema, dice que tiene algo muy importante que hablar con usted.
—¿De verdad? Déjame hablar con él entonces.
Ella dirigió su mirada hacia mí mientras me tendía el dispositivo, entregándomelo.
Noté el ceño fruncido que tenía en su rostro al hacerlo, pero decidí ignorarlo.
Tomé aquel PDA extraño y lo sostuve con mis dos manos—. Uh... ¿cómo uso esto? —pregunté.
—Solo... sostenlo frente a ti y habla —respondió la muñeca táctica.
—¿Así de simple?
La voz del comandante vino a través del dispositivo—. Sí, así de simple.
—Bueno, discúlpeme, pero estoy algo desactualizado con la tecnología de ahora.
—Puedo entender eso —respondió él—. ¿De dónde viene?
—Ucrania, soy ucraniano.
—¿Ucraniano? Eso es interesante. —Pero no pareció importarle para nada debido a su expresión plana a través del holograma—. ¿Qué parte de Ucrania?
—Nací en Kiev, pero recientemente vengo del norte.
—¿Norte? Dónde... ¿los poblados independientes?
—Uh... no creo... saber a lo que te refieres.
—Tal vez vienes de una de las ciudades casi abandonadas —dijo él mientras se frotaba la barbilla, ignorándome por solo un momento—. ¿Dónde estuviste viviendo la última década?
—En... Pripyat.
Los ojos del comandante se agrandaron al escuchar aquella ciudad fantasma al igual que los de su muñeca táctica.
De hecho, no esperaba que la expresión del comandante y de la T-Doll a mi lado fuera tan dramática al escuchar eso.
—¿De Pripyat mismo? Por favor, no pierdas mi tiempo si de verdad tienes algo importante que decirme.
Rápidamente lo interrumpí antes de que me fuera a colgar—. No, de hecho, tengo información muy importante que compartir con tus superiores en Griffon por el bien de la humanidad, por eso me gustaría hablar contigo lo más pronto posible para poder organizar una reunión.
Impresionantemente, pude notar el sudor que corría por la frente del comandante de GK a través del holograma. Vaya tecnología más maravillosa.
—¿Tienes... tienes forma de probar lo que dices? —Parece que mi argumento lo convenció ligeramente.
—Bien podríamos sentarnos a conversar aquí a través de esta llamada mientras descargas cientos de miles de archivos de información —dije, rascando la parte posterior de la cabeza con mi mano derecha—. Y aunque pudieras descargar todos esos archivos en poco tiempo, no creo que quieras revisarlos uno por uno teniendo cosas más importantes que hacer, ¿verdad comandante?
Él gruñó y exclamó—: ¡Bien! Tú ganas, en cuanto termine con esto, vendrás a verme para hablar de aquella información "vital" para la humanidad que tienes allí. —Él dirigió su atención a la T-Doll a mi costado quien estaba escuchando todo—. FAL, quiero que escoltes a este hombre hasta que me desocupe para garantizar la seguridad de aquella información, hasta entonces, quedas despedida. —La comunicación se cortó luego de eso.
Bueno, no podía confiar en personas que apenas conocía, aún sabiendo que eran mi última esperanza contra el peligro que representa La Zona, pero es reconfortante saber que al menos ya estoy en el buen camino.
Al menos... eso espero.
Le devolví el dispositivo a su dueña y me pegué contra la pared, dejando salir un suspiro audible.
—Supongo que ahora te tendré pegada a mi como garrapata, ¿verdad?
Ella obviamente escuchó lo que dije—. ¿Disculpa?
Negué con la cabeza—. No es nada.
Y así fue, yo estuve apoyado contra esa pared y ella estuvo mirándome de manera incómoda mientras el silencio se asentó entre nosotros.
Ella suspiró y se acercó a mi—. ¿Cuál es tu nombre? —preguntó.
—Me llamo Pável, soy un Stalker.
—¿Stalker? ¿Como esos locos que viven en Chernobyl?
Espera, ¿ella sabe de nuestra existencia?—. No, yo vivía en Pripyat.
Ella entrecerró los ojos, sin creerme—. No sé si creerte o no.
—¿Uh? ¿Por qué es eso?
—Cerca de la zona de exclusión cayeron tres olivas nucleares, incluso, cerca de allí, hay una ciudad abandonada completamente infectada con ELID, aparte, ¡todo es territorio Sangvis desde hace años! Así que no sé si puedo creerte que vienes de allí.
—Ah, sí, he visto los cráteres gigantes a lo lejos y estuve en esa ciudad de la que me hablas, los lugareños dejaron de ser corteses cuando asesiné a cuatro de ellos en el bosque y asalté su refugio solo para rescatar a una T-Doll.
—¿Rescataste a una T-Doll? —preguntó ella, completamente sorprendida, dejándome igual de sorprendido al ignorar los otros dos hechos que le conté—. ¿Cómo sucedió?
—Verás, yo estuve viajando por un tiempo y terminé entrando a esa ciudad en busca de comida, pero al final terminé siendo acogido por un grupo de carroñeros... mejor llamémolos bandidos. Terminé siendo acogido por unos bandidos que hace unas horas habían emboscado a un Echelon de Griffin.
—¿Y después? —preguntó ella, obviamente interesada.
—Había sido asignado para ir en busca de suministros al lugar en el que ocurrió la emboscada, allí encontré a una modelo USP Compact gravemente dañada, así que asesiné a esas personas y me encargué de cuidar de sus heridas.
Su mirada desconcertada no me sorprendió en lo más mínimo. Sabía lo que ella estaría pensando de mi en estos momentos.
Lo tomé como una señal para continuar mi relato—. Sé que no era mi maldito problema, pero me entrometí y terminé de nuevo en la base de los bandidos, rescatando a otra T-Doll modelo PPSh-41 y dejando atrás a una AK-47. No pude salvar a la otra estando rodeado y prácticamente con todas las probabilidades en mi contra, así que me lancé por una ventana y escapé. Luego de eso, terminé en esta ciudad.
Ella no pudo evitar mostar el shock en su rostro—. ¿Me estas diciendo que mataste a otros humanos para salvar a una muñeca?
—Sí, ¿tú no lo harías?
Mi pregunta pareció tomarla por sorpresa—. Y-Yo no...
—No te molestes en responderme, bien podría ser un psicópata y esa fue mi excusa para ocultar mi personalidad —respondí sarcásticamente.
Suspiré, sabiendo que no debí haber dicho eso—. No te preocupes, no te haré daño —dije mientras me frotaba las sienes—, más bien, me pregunto que estará haciendo ahora esa pequeña T-Doll...
Jum
...
Me senté en uno de los bancos perfectamente limpios dentro de un puesto de avanzada Griffin al norte de aquella ciudad en donde dejé a Pável. Aquíse nos dijo lo que temíamos, que todas íbamos a ser reubicadas debido a la desafortunada muerte de nuestro comandante y debido al peligro de una filtración de información al enemigo.
Bueno, ya no importaba porque tenía a Papasha a mi lado.
—¿Qué piensas? —Le pregunté a ella mientras me inclinaba en mi asiento y apoyaba mi cabeza sobre mi mano derecha de manera aburrida.
—Me alegra estar de vuelta, aún si no pude conocer a la persona que me salvó, me alegra que lo haya hecho.
Cambiando de tema, continué—: Parece que vamos a ser transferidas al sector S09, se dice que no mucho pasa allí y hay un nuevo comandante bajo el cuidado de ese sector.
—La verdad, eso espero —respondió ella, suspirando de manera audible junto conmigo—. Me gustaría volver a encontrarme con mi hermana pequeña y beber vodka todo el rato...
Ambas fuimos interrumpidas por Galil, seguida por FNC y IDW quienes acababan de entrar en la habitación. La líder de nuestro Echelon anunció—: Chicas, prepárense porque nos iremos en 20 minutos. Puede que hayamos perdido a nuestro comandante, pero aún somos muñecas tácticas que siguen órdenes de Griffin, así que, aunque vamos a ir a una de las zonas más seguras que nos haya podido tocar, aún debemos cumplir nuestro deber.
Papasha y yo suspiramos de manera audible por segunda vez en el día.
—Cambiando de tema, ¿ustedes ya escribieron sus reportes de combate? —nos preguntó Galil, mientras mantenía esa mirada severa en su rostro.
La muerte del comandante le afectó bastante...
—Sí, ya hemos terminado con eso —respondí por Papasha también, quien asintió ante ello.
—Bien. —Ella se volvió hacia nuestras compañeras de equipo—. IDW, FNC, necesito que os quedéis aquí también mientras hago... algunas cosas. Volveré en seguida —Luego de eso, ella salió de la habitación.
Realmente lo siento mucho por ella.
Hmm, estoy cerca de la ciudad, ¿tal vez podría visitar a Pável? Me gustaría saber si se encuentra bien.
¿Qué estará haciendo ahora?
Qué bonito animal.
Actualmente, estaba acariciando la nutria mascota de FN FAL, el cual resultó ser muy amistoso.
Todavía estaba esperando a Sidorovich para que saliera del edificio y me diera mi maldita paga, así que, aparte de eso, no tendría muchas cosas que hacer más que la reunión con el comandante de la señorita a mi lado.
Me pregunto de dónde habrá obtenido este animalito.
De hecho, ahora tenía una idea loca rondando por mi cabeza.
Que el animalito también era un androide.
—¿De dónde lo conseguiste? —pregunté, refiriéndome a la nutria.
Ella pareció animarse en cuanto pregunté eso—. En realidad, fue por pura suerte, o eso dice todo el tiempo refiriéndose al día en que me obtuvo.
¿Uh?
—Uh-huh —asentí con la cabeza—. ¿Y cómo se llama?
—Jayden —respondió ella—. ¡Deberías conocerlo! Es alguien genial.
Espera, ¿qué?
—Señorita, me estaba refiriendo a su mascota.
—¿Eh? ¡Cómo te atreves a referirte así a mi co-! —Fue en ese momento en el que la realización de lo que dijo la golpeó.
Ella se ruborizó al saber que confundió el tema del cual le estaba hablando.
Decidí burlarme de ella un rato—. En fin, ya que eres muy abierta al hablar de tu comandante, ¿qué puedes contarme de él?
Ella me frunció el ceño, pero no pudo mantener ese rostro porque terminó riéndose de lo que pasó.
—Bien, bien —empezó ella—, solo no te burles de mi ni le digas nada a mi comandante sobre lo que te dije, probablemente él también se ría de mi.
Solté una ligera carcajada ante eso.
Digo, ¿quién no lo haría? No todos los días ves a una T-Doll confundir a su comandante con una nutria en una conversación.
—Puedo ver que lo adoras —mencioné—, si me permites preguntar, ¿por qué?
Ella levantó su mano izquierda para mostrarme el mismo anillo que noté anteriormente. Un bonito anillo de plata estaba sobre su dedo anular. Ella se quitó el objeto y me mostró la parte interna, donde nadie podría notar el grabado que dice: "FN FAL".
—Uh... no entiendo —comenté—. ¿Te ganaste su aprecio con solo un anillo bonito?
Ella soltó un ligero suspiro y se volvió a poner el anillo—. No, eso no es correcto. Él se ganó mi aprecio mucho antes de que me entregara este anillo, pero este no es un simple anillo, sino una unión —respondió ella, estirando su mano para que pudiera observar el objeto en su dedo—. Una unión define el respeto y confianza entre una T-Doll y su comandante, formalizando una relación basada en el aprecio que se tienen. —Ella se detuvo, mirando el anillo con una sonrisa media boba—. Este anillo me lo dio hace un año y significa mucho para mi. Todos los recuerdos buenos y malos que hice con él, todos se reflejan en este anillo —terminó ella, mirándome a los ojos, esperando mi reacción.
Y tenía que decir, estoy impresionado.
Digo, mira que tan lejos ha llegado la humanidad como para casarnos con los robots.
Sonreí ligeramente y le di un asentimiento—. Esas fueron unas palabras muy bonitas, seguro le sacarías una sonrisa si estuviera aquí.
Ella sonrió melancólicamente en respuesta.
Ambos nos quedamos en un cómodo silencio, simplemente parados bajo el cielo nublado de la tarde.
No, me equivoco, el sol sobresalía entre unas nubes ahora que me fijaba en ello.
Esta sería una vista algo hermosa si no fuera por la polución sobre mi cabeza.
El crujir de la madera llegó a mis oídos y volteé la cabeza, saludando al recién llegado.
Ante mí, Sidorovich, y se veía bastante enojado.
—¿Todo listo? —pregunté.
Él gruñó en respuesta y me lanzó una mirada, alejándose luego de eso.
Antes de que vuelva a darme una mirada y abra los ojos como platos al ver a FAL.
—Oh, eres ese gordo —notó ella.
Y también noté que ambos se conocían.
—Uh...
Tal vez la explicación requiera un tiempo.
Muy bien, se supone que este capítulo iba a ser más largo, pero simplemente no pude encontrar una manera de agregar la siguiente parte para que todo pueda leerse más fluido.No soy un escritor estrella, solo un tipo aburrido disfrutando su hobbie, así que no me culpen.Como sea.Guten nacht.
Ah, por cierto, no se alarmen con lo que digan algunas notas, simplemente estoy copiando y pegando algunas cosas y a veces me olvido de cambiar las notas.
