¡Hola a todos! Muchas gracias por todos sus comentarios y parabienes, de verdad esto es super importante para mí, tal como lo dijo mi Cherry querida, hace tiempo tenía escrito este fic y por temor nunca quise publicarlo, ¡pero ya!, me lance a la piscina con ropa y todo jajaja, espero les siga gustando este pequeño relato mío y solamente mío.

Los personajes de Sakura Card Captor no me pertenecen…solo los tome prestados, la idea es original.

Capítulo 2

Claramente no fue mi última palabra, Tomoyo sabia donde presionarme, puso la cara de tristeza con ojos llorosos incluidos mas deprimente, y realmente no podía con ella

- Esta bien, Sakura, te entiendo, igual tengo excelentes notas, quizás me resten puntos por exhibirlo con un maniquí – dijo con pesar

- ¡Ay, por Dios! Ok ok, lo haré – dije por fin en un suspiro, sabia que esto me traería consecuencias

- En serio! ¡Gracias SAKURA, eres la mejor!- grito Tomoyo dando pequeños saltitos. Su grito hizo girar la cabeza de los 4 comensales que nos quedaban, incluidos el dúo dinámico, Hiraguizagua nos observada con una sonrisa en los labios, el tal Li algo fastidiado.

Tomoyo no grites, ya – dije tratando de hacer callar a mi loca amiga.

Lo siento, es que estoy tan emocionada, tendrás que ir a mi casa para hacer los ajustes necesarios, yyyy antes que te espantes, ya he pensado como dejarte en anonimato, se que no te gusta la exposición y estarás un poco mas relajada si diseño un antifaz para el vestuario, así todos quedaran encantados con la modelo misteriosa.

El desfile es en tres semanas más, así que tenemos tiempo de sobra, como te dije solo necesito una prueba para los ajustes, lo demás, lo dejas a mí, y sobre todo no te distraerá de tu exámenes.

Bufé, si definitivamente esto me iba a traer consecuencias, aunque lo del antifaz no estaba tan mal, así nadie me iba a reconocer si me caía en plena pasarela.

Tomoyo, tomo lo que le quedaba de su Latte y se despidió de nosotras, volvió a enfundarse del gorro abrigo y bufanda, y salió a la lluvia, la que no daba tregua y ya se apreciaba las calles inundadas.

Los pocos clientes empezaron a retirarse menos el dúo dinámico que seguían animados en su charla.

El sonido del teléfono me distrajo de mi observación.

- Cafetería "Dulce Paladar", buenas tardes, dije al teléfono

- Hola Sakura – dijo mi jefe

- Hola Sr. Terada – respondí educadamente.

- Sakura el clima esta horrible, por favor cierra mas temprano por favor, hay varias calles anegadas y no podre ir a cerrar, ya sabes que hacer, deja la recaudación en la caja fuerte, ¿recuerdas la combinación?

- Si, respondí – y aunque él no sabía, la había anotado en mi agenda, era demasiada distraída, y si colocaba nuevamente la combinación errónea esta se bloqueaba y era necesaria la visita del técnico para desbloquearla, si, ese había sido mi tercera metida de pata, luego de las tazas y la maquinita del mal – Hoy no tuvimos mucha clientela, así que la recaudación no será mucha.

- Perfecto, recuerda cerrar bien las puertas, lo dejo en tus manos – y corto la comunicación.

Me gire para decirle a Akiho que hoy nos retirábamos mas temprano, pero estaba al teléfono algo angustiada y triste.

- ¿Todo bien?, le pregunté cuando la vi colgar el celular

- no la verdad, me acaba de llamar mi novio, hoy iríamos al cine, pero llego empapado a su casa y ya comenzó con síntomas de gripe.

- Si quieres puedes irte, yo me encargo de cerrar todo – le ofrecí. Sabía que ella quería ir a hacerle compañía y cuidarlo.

- Muchas gracias, Sakura, te lo debo – dijo dulcemente.

Volví a la barra y abrí el libro de Bandura, para volver a sumergirme en la teoría del aprendizaje Social.

Un carraspeo me saco de mi lectura, era Hiraguizagua quien estaba frente de mi, viéndome divertido, al parecer llevaba unos minutos ahí y yo sin siquiera verlo, me pasaba cada vez que leía me desconectada del mundo, lo cual era perfecto para mí, podía leer en cualquier lugar, incluso en una discoteca con la música a todo dar jajá.

Lo siento, dígame, necesita algo más – dije enderezándome

- No, solo decirte que nos retiramos y quiero cancelar la cuenta.

- Fui a la maquina le di el recibo y pago – ingresé el dinero y me despedí de ellos.

Li, ya lo esperaba en la entrada con el paraguas en mano.

Agite mi mano a modo de despedida, pero solo me miro y no respondió – Uff pero que tipo más pesado.

Mire el enorme reloj que colgaba en la pared, eran las 18:00 horas, ya había pasado media hora donde se retiraron los últimos clientes, la lluvia seguía fuerte. No creo que ingresen las clientes por hoy, así que iba a cerrar.

Lo primero que hice fue colocar el letrero de cerrado, luego tomé el canasto de los objetos olvidados y comencé a recorrer las mesas, encontré un celular, un autito de juguete y una hermosa bufanda verde, que estaba en la mesa del dúo dinámico.

¿Podrá ser de ese tal Li? - la tomé en mis manos e inmediatamente me llego un olor bastante varonil y agradable, la doble con cuidado, la tela era muy delicada y de buena calidad, la guarde con cuidado en el canasto. Luego de recoger y mirar por debajo de las mesas, deje el canasto en la barra, apague las luces exteriores y me dispuse a subir las sillas para poder barrer y ordenar todo, no era mi trabajo, ya que el turno de la mañana se encargaba de eso, pero el autobús que me deja fuera de mi departamento pasaba a las 19:30 horas, tenía tiempo suficiente.

Estaba en eso, cuando sentí la campañilla de entrada y fue ahí cuando recordé que no cerre la puerta y que solo giré el letrero de CERRADO.

Al voltear para indicarle a los clientes que estábamos cerrado, grande fue mi sorpresa al verme frente a tres individuos de dudoso aspecto.

No entres en pánico, no entres en pánico, gritaba en mi cabeza, con todo el aplomo del mundo y apretando fuertemente la escoba entre mis manos

-Lo siento caballeros, pero ya estamos cerrados – les indique pasiblemente.

-Lo sabemos preciosura -dijo el más grande de los tres, mientras se acercaba a la barra- pero sabes, tenemos un gran problema, mis amigos y yo nos quedamos sin efectivo y pensé que tú nos podrías ayudar con eso, que dices, nadie se enterara, mientras abría la caja y sacaba el poco dinero que había.

El tipo rebusco entre la caja, mientras uno se quedó en la puerta bloqueando mi única salida y el otro mas bajo revisaba y revolvía los demás cajones, hasta que encontró la caja fuerte.

¡Hey!, ¡zorro! Acá esta la caja fuerte – dijo

- Excelente, muy bien comadreja- ahora preciosa, tú nos darás la combinación y nos iremos de aquí.

- Lo siento, pero no la sé, solo soy una empleada – dije apretando mas fuerte la escoba… les había dicho que había sido asaltada varias veces, eso me hizo tomar a decisión de tomar clases de defensa personal, no era una profesional pero me sabia defender, sabía que debía mostrarme algo débil de tal manera que mi atacante se relajara, solo tenia una oportunidad, el grandote me iba a atacar, solo debía pasarlo, sacar al otro que bloqueaba la puerta y salir de ahí lo más rápido posible, el pequeño seguía detrás de la barra no era amenaza por ahora.

- respuesta equivocada preciosa, tu y yo vamos a divertirnos un rato que dices, dijo el grandote acercándose peligrosamente a mí, esperé que estuviera en mi rango de acción y con la escoba le di un golpe en sus partes nobles que lo dejo fuera de combate, y corrí rauda a la puerta.

- mal…dita zo..rra – chilló de dolor- ¡que no escape!, le gritó al que bloqueaba la puerta, pero con la palma hacia arriba le golpee con todas mis fuerzas en la nariz, tal como me habían enseñado en mis clases, el tipo trastabillo lo necesario para salir del paso, estaba por tomar el pomo de la puerta, cuando sentí que tiraban de mi cabello haciéndome caer… Olvide la regla de oro, jamás dar la espalda al enemigo, el que pensé que no era amenaza había salido de la barra y de un tirón arruinó mi plan de escape.

Al tratar de levantarme, vi con horror que el grandote ya estaba encima de mi, manoseándome y mirándome burlescamente.

- Tienes agallas, zorra- así me gustan bien fieras, vi como sacaba una pequeña navaja y la pasaba por mi mejilla – ya te lo dije, tu y yo lo pasaremos muy bien.

Cerre los ojos, estaba perdida, ni aunque gritara nadie me escucharía el ruido de la lluvia ahogaría cualquier sonido…bien, voy a morir seguramente, pero no me ire sin luchar…con fuerzas renovadas trate de morderle la mano, pero esta vez estaba preparado y me dio tal bofetada que sentí de inmediato el gusto metálico de la sangre, me había roto el labio, pero no me rendí y seguí forcejeando tratando de zafarse de mi atacante, estaba tan concentrada en eso que no sentí el sonido de la campanilla de la puerta.

Solo escuche el alboroto de la puerta y los dos tipos noqueados, apenas podía distinguir a mi salvador, que estaba con capucha y mojado por la lluvia, el grandote se levantó tomo posición de ataque, oportunidad que aproveché para levantarme y tomar lo primero que vi en la barra, la jarra de vidrio de la juguera y la estrelle en la cabeza del grandulón, que se tambaleo un poco nada más, se giró y me dio tal puñetazo que me hizo estrellarme con la barra y luego todo se volvió negro.

No supe cuanto estuve inconsciente…a lo lejos sentí que era cargada en unos brazos, sentí el mismo olor de la bufanda…y mi nombre Sakura…y nada más, volví a la oscuridad.

Bueno, aquí les dejo el segundo capítulo jejeje, ¿quedo bueno?, espero les guste

Nuevamente gracias a todos, por sus mensajitos, ¡nos leemos!