Advertecias y Descargo de responsabilidad: Los personajes presentados en la historia son propiedad de Nintendo. Yo solo los tomo para crear esta obra sin finesde lucro.
Las imágenes utilizadas en la elaboración de la portada fueron sacadas de Google.
Dolor
Capítulo Único
Se escuchaban sollozos en la torre de un palacio, ubicado en un mundo diferente al nuestro, en aquel mundo habían muchos reinos, muchos monarcas, pero todos seguían las mismas reglas básicas... pero eso es cuento para otro momento.
Los débiles sollozos provenían de una mujer de larga cabellera rubia, la cual intentaba sin mucho esfuerzo calmar su voz y detener las lagrimas que escapaban sin permiso de sus ojos.
Tenía varios moretones, rasguños, chupetones y heridas de cuchillo.
Las lagrimas en algún momento pararon pero sus lamentos continuaron. Se quedó aún con el dolor.
•~•~•~•
Era su cumpleaños, sonreía feliz por los regalos... pero no sabía lo que iba a pasar. Sus padres murieron cuando era pequeña y ella quedó al cuidado de Toadsworth quien era el consejero de su padre, un Toad de aspecto viejo que seguía las viejas costumbres.
Pese a todo siempre miro al viejo Toad como un padre y él siempre la miro como a una hija pero ese día todo cambio drásticamente.
Habían llegado unos hermanos al Reino, decían ser de otro mundo diferente al de ellos. A ella le dio curiosidad su forma de vestir, uno era bajo y regordete de ojos azules llamado Mario, vestía de rojo.
El otro se llamaba Luigi, era alto y delgado, vestía de verde.
Eran parecidos, con cabello corto y castaño, con bigote, llevaban gorras y un overol azul junto a unos zapatos marrones.
Luigi los miraba con precaución y miedo. Mario en cambio se veía arrogante, como si pudiera conquistar el mundo entero, hablaba con tanta confianza y naturalidad que le cayó bien a Toadsworth. A ella le dio ternura la personalidad del Bross mayor y se le acercó, le hablo del reino champiñón, del desierto, del espacio, sobre las estrellas de poder.
Todo parecía perfecto, hermoso... pero solo era la calma antes de la tormenta.
Unos meses después de que llegaran los hermanos ella contaba con la edad de 17 años, al año siguiente Toadsworth la dejaría gobernar sola el reino champiñón. Estaba feliz por lo poco que faltaba para demostrarle a su padre que ella podía con una carga tan enorme. Pero no creyó que su felicidad decaería tan rápidamente como lo hizo.
Luigi fue a visitar a la princesa Daisy con Yoshi mientras ella leía tranquilamente en la biblioteca.
En el palacio no había nadie pues Toadsworth se había tomado el día libre para pasear por el poblado de los Toads y Toadette se fue con él.
Mario llegó, pero ella no lo noto puesto a que estaba sumergida en su lectura sobre la administración del dinero. Él se le acercó y le sonrió en ese momento no noto que la sonrisa tenía un toque diferente. No lo noto porque nunca había visto a alguien con ese tipo de sonrisa, alguien con conocimiento la reconocería como una sonrisa psicópata.
— ¿Que te trae por aquí Mario? — Preguntó, levantando la vista del libro hacia su contrario.
— Hola princesa Peach, me preguntaba si pudiera acompañarme. — El tono era calmado, relajado. Metió una de sus manos dentro del bolsillo del pecho del overol.
Ella marco la página por la que iba y cerró el libro asintiendo.
Él la llevo hacia una habitación en lo más profundo del palacio y ella lo siguió sin pensarlo ya que aún no conocía lo cruel que puede ser el mundo... o en este caso Mario.
Él la besó y ella se aparto abruptamente apenas sintió el contacto labial.
Mario frunció el ceño.
Se volvió a acercar e intento besarla, ella retrocedió antes que eso sucediera. Le agarro el pelo y se lo jalo, ella grito y él la besó con brusquedad invadiendo su cavidad bucal sin consentimiento, recorriendo su boca con la lengua mordiéndole los labios.
Cuando él la soltó ella lo empujó e intento correr hacia la puerta para ver qué está estaba cerrada con llave.
Cuando iba a gritar un cuchillo le atraviesa la mano y la clava en la puerta de espaldas, mientras que una mano le tapa la boca para que no grite.
Su guante blanco se mancha de rojo, y unas cuentas lagrimas escapan de sus ojos.
Mario vuelve a sostener su cabello, jalándola para decirle al oído. — No temas princesa, nadie la escuchara gritar —
Ella tembló con esas palabras, pero no pudo decir nada puesto que él presionaba su mano con fuerza contra su boca.
Le golpeó la cabeza contra la puerta con fuerza sacándole sangre. Feliz de que ese día todos decidieron irse del lugar... que poca seguridad tenían en aquel reino. Confiando en extraños que llegan de la nada.
•~•~•~•
Los sucesos que pasaron después estaban medio borrosos en la mente de la monarca aunque hayan pasado hace tan solo unas horas...
Mario le había rasgado el vestido y le había clavado el cuchillo en muchos lugares... además le había hecho cosas que... ¡NO! No debe pensar en eso.
Cuando se lo contó a Toadsworth en lagrimas y sollozos, él simplemente no le creyó y la mando a su habitación.
Su mirada se dirigió a la puerta mientras salía levemente del sufrimiento que le proporcionaba aquel recuerdo reciente. Preguntándose si esos golpes que escucho eran de su imaginación o de verdad alguien la estaba llamando.
—¿Pri-in... cesa?... ¿Pu-puedo paasar? —
La voz nerviosa y algo tartamudeante de Luigi llegó a sus oídos. En otra ocasión hubiese dicho que si. En otra ocasión hubiese respondido.
Pero ahora no quería ver ni a Luigi ni a Mario... ni a nadie de su reino puesto a que quería estar sola... quería salir de su dolor sola, ya que creía que todo lo que conocía y daba por hecho ya no valía.
El Bross mayor giro la perilla y abrió la puerta lentamente mientras entraba para después cerrarla con la misma lentitud.
El de gorra se sentó en la puerta frente a ella con las rodillas recogidas y mirando hacia su dirección. No sabía que quería hacer pero aún así no lo miro.
Escucho como algo se rasgaba y como él lentamente se acercaba.
Al levantar la mirada lo vio acercarse con un trozo de su camisa mojado en alcohol(que al parecer guardaba en su overol) y como con delicadeza lo pasaba por la cortada de su mejilla, limpiando la sangre seca que había allí.
Le sonrió de forma desganada como intentando calmarla pero estando casi peor que ella.
No dijo nada mientras él le limpiaba las heridas o le ponía curitas en las que eran lo suficientemente pequeñas como para eso.
En las cortadas grandes solo se dedicaba a limpiarlas.
Cuando el Bross terminó con su trabajo dijo. — Es lo único que puedo hacer princesa, N-no tengo conocimientos médicos más allá de lo básico... perdón. — Y bajo la mirada al piso deprimido.
— Gracias. — Murmuró. Entendiendo que al parecer ella si tenía a alguien después de todo. Luigi siempre estará a su lado para ayudarla.
•~•~•~•
Los años pasaron.
Mario cada vez se volvía más violento mientras aprendía más sobre las cosas de aquel mundo.
Ahora usaba flores de fuego y de hielo para torturarla... una vez hasta uso una estrella.
Si, ella lo llamaba tortura pero aún así siempre tenía a Luigi.
Daisy se preocupaba porque notaba aún con el maquillaje que algo le pasaba.
Los yoshis siempre estarían dispuestos a brindar ayuda y alegrarle los días malos.
Aún así se volvió solo la cara bonita del reino puesto a que Toadsworth desistió en la idea de darle el poder de gobernar aquel lugar.
Ella había estudiado para eso ¡Era su derecho!... Aún así no pudo hacer nada.
•~•~•~•
Bowser era el rey de los Koopas, al igual que Peach tuvo un padre adoptivo, Kamek.
Al igual que ella Kamek mandaba en el reino Koopa.
A diferencia de ella Kamek poco a poco le iba cediendo el poder hasta que un día el Rey Bowser mandaba en su reino como quisiera.
El reino era próspero. Las tierras eran infértiles y debían importar muchos recursos pero los tratos con King Boo, King Goomba y el resto de reinos lograba mantener una paz y prosperidad lo suficientemente tranquila como para que todos los que vivían allí estuvieran bien.
Un día llego a sus oídos sobre que la hermosísima princesa Toadsdoll estaba ausentándose mucho en su reino. Que se le veía desganada.
Él no pudo evitar ir a buscarla. Preparo su nave y a unos cuantos Koopas.
Kamek le dijo que eso era una mala idea, que arruinaría el reino pero no le quedó de otra que confiar en él como su rey. Bowser parecía decidido a ir a raptar a la princesa del reino champiñón.
Así que fueron y se la llevaron. Ella no puso resistencia por ende no hubo tanta violencia como se esperaría en un acto como éste.
Bowser se la llevó al camarote del barco volador y cerró la puerta tras ellos.
Peach comenzó a temblar sin poder evitarlo pensando que él sería peor que Mario.
El rey koopa se acercó a ella y la examino con la vista.
Traía demasiado maquillaje, el cual le quitó con un paño húmedo.
Noto un morado enorme bajo su ojo izquierdo detrás de esas capas de polvo.
— ¿Quién fue el infeliz que se atrevió a dañar a tan hermosa doncella? — Pregunto con su gruesa voz, sin embargo ella siguió callada.
Salió y llamo a Kamek quien llegó rápidamente.
— ¿Si, amo Bowser? — Preguntó cordial.
— Quiero que le cures las heridas Kamek. — Declaró el rey de los Koopas.
— Si, señor. —
— Me quedaré. — Sentenció viendo que el Magic Koopa no se movía.
— Cómo quiera amo Bowser. —
Y Kamek procedió a encontrar y curar cada una de las heridas que tenía la mujer.
Peach no entendía que estaba pasando.
Ella había escuchado mucho sobre el Rey Koopa. Que era una tortuga dragón cruel y violenta, que no tenía compasión con nadie.
Pero lo veía allí preocupado por su bienestar mientras que un koopa con vestimenta azulada le curaba todas las heridas.
Se veía ¿Tierno? ¿Podría verse tierno? No sabe si esa es la palabra pero no importaba.
•~•~•~•
La llevaron a una habitación que quedaba al lado de la del rey koopa, estaba decorada en colores oscuros. Pero aún así le gustó.
Las cosas mejoraron en su vida a partir de ese punto. Comía todos los días con Bowser, se la pasaba horas leyendo y en la tarde conversaba con aquel supuesto gran tirano.
Todo era perfecto. Casi olvidó a Mario y a Toadsworth. Casi olvidó al reino champiñón.
¿las cosas no pueden ser tan fáciles verdad?
Mario al parecer fue a buscarla y los Toads lo consideraron un héroe por eso.
Así inicio una rutina en la que se enamoraba más y más del rey koopa, y Mario no paraba de ir a buscarla para torturarla.
Conoció a Rosalina, la monarca de las estrellas y del espacio.
Mario lucia verdaderamente enamorado de ella.
Todo parecía ir mejor y ella casi pudo ver su futuro...
De nuevo las cosas no salen como las esperamos.
Toadsworth dice que para gobernar ella tiene que casarse y le propone a Mario.
Mario gustoso busco un anillo y se lo entrego pidiéndole matrimonio. Ella tiembla y comienza a llorar sin darse cuenta.
Pero como su salvador Bowser vuelve al rescate y se la lleva al parecer con la misma idea que Mario.
El gran rey koopa le ofrece un anillo, de oro blanco y con pequeñas amatistas incrustadas alrededor de este.
Ella se queda viendo el objeto sin saber que hacer.
Debería quedarse con su reino,... pero bueno Toadworth dijo que se debía casar y así lo haría.
Acepto el anillo y ella junto al rey koopa gobernaron los dos reinos con mano de hierro.
Condenaron al fontanero rojo a algo peor que la muerte y se lo ocultaron a Luigi quien se había alejado de Mario cuando inicio su noviazgo con Daisy.
La vida en los dos reinos cambio. No se podría decir que fue para mal o para bien, solo diré que Bowser trata a Peach como la princesa que se merece y que Rosalina intenta de ayudarla haciéndola de psicóloga en muchas ocasiones.
Fin.
