Hola a todos, seguimos con el octavo capitulo, y el ¿qué paso ayer? De nuestro querido Lobito…
Los personajes de Sakura Card Captor no me pertenecen…solo los tome prestados, la idea es original.
Capítulo 8
Sentí un agradable aroma que despedía la almohada en la que estaba plácidamente dormido…se sentí tan bien…pero luego el exquisito aroma fue reemplazo por uno mucho mejor…chocolate caliente…Mmm, me desespérese y abrí lentamente los ojos…
Lo primero que vieron mis ojos, una habitación de color crema, la cobija que tenía puesta era amarilla, definitivamente esa no era mi habitación, me senté de golpe en la cama, para confirmar mis sospechas… ¡donde rayos estaba! uggg por levantarme tan rápido sentí una punzada de dolor en mi cabeza…que rayos, había recordado claramente que no había bebido una sola gota de alcohol, pero porque sentía que estaba despertando de la peor resaca del mundo
Me giré para sentarme en la cama y descubrí que me había quedado dormido con ropa…vaya, al menos tenía la seguridad que no había sido violado…
Tomé mi reloj de pulsera, eran las 11 de la mañana…que horror, jamás me quedaba en cama hasta tan tarde, en la mesa encontré un vaso de agua y unas aspirinas…una consideración de mi captor, pero no quise tomarlas, algo había pasado conmigo anoche, mejor ser precavido.
Me puse mis zapatos que estaban al lado de la cama, traté de arreglar mi desordenado cabello, listo para salir a enfrentar a la mujer que me tenía cautivo, puesto que esta habitación era de una mujer a todas luces…a menos que sea..un…uff…mejor no seguir con ese pensamiento.
Tomé la perilla lentamente y salí de la habitación, pero no había nadie en la sala, en el sillón estaba una frazada doblada y una almohada, mi captora había dormido en la sala, que alivio.
Luego escuche una suave canción… ¿Ed Sheeran?...y una melodiosa voz femenina cantando…" So honey now, take me into your loving arms, Kiss me under the light of a thousand stars place your head on my beating heart…" Y cuando por fin me acerqué me di cuenta de que era Sakura, la que estaba concentradísima preparando unos hotcakes y sobre la barra estaba la bebida celestial aun caliente en una bandeja.
- ejem… carraspee
- Agghh….¡por Dios! me asustaste Sharon- dijo una Sakura roja de vergüenza, al verse atrapada en plena interpretación. Sakura, se dirigió a su celular a bajarle el volumen de la canción
- lo siento, no era mi intención asustarte.
- no te preocupes, estaba algo distraída…eh ¿Cómo te sientes?
- con un fuerte dolor de cabeza…y algo confundido…¿Cómo es que llegue acá?
- ven, siéntate en la barra, te prepare un chocolate caliente, los hotcakes ya salen.
- eh…gracias – asentí sentándome.
- tomaste las aspirinas
- no, no sabía dónde estaba, claro que no iba a tomarme esas pastillas – dije algo molesto - …disculpa, no es mi intención ofenderte
- no te preocupes…ya te las traigo. Sakura salió disparada a su cuarto, era un necio, ella se había tomado la molestia…y más encima la ofendía con mis comentarios. bruto, incluso estaba preparándome el desayuno.
- toma dos, por si acaso
- gracias – dije tomándome las pastillas con un trago de agua. Sakura se dirigió al sartén a sacar los hotcakes para colocarlo en un plato, tomo un café de la barra y se sentó frente a mí.
- buen provecho
- buen provecho - respondí, y tomé la bebida celestial…ese rico saber y aroma nuevamente, lo había echado de menos, el chocolate caliente de la cafetería no era el mismo después que Sakura renunció…
- supongo que quieres saber que estás haciendo aquí? – dijo Sakura, limpiando su boca con la servilleta
- Si, espero no haberte causado molestias – dije probando unos de los hotcakes…estaban deliciosos
- descuida, solo puedo decir que he saldado mi deuda contigo – contesto risueña
- ¿disculpa?
- Ayer, en la fiesta, escuche a unas alumnas diciendo que te habían drogado…y bueno planeaban… tú sabes, así que te saque de ahí y te traje a mi departamento.
- oh… gracias…no recuerdo mucho, ni siquiera recuerdo si me encontré con Eriol
- me lo tope saliendo del baño, así que el distrajo a la tal Ayami, y yo te saque de ahí, y…bueno no sabía dónde vivías, así que te traje a mi departamento, espero disculpes mi atrevimiento.
- pero que dices, te lo agradezco, quizás que hubiese sido de mi…esa tal Ayami me ha perseguido por años, la verdad es bastante molesta.
- de…de verdad… ¿no recuerdas nada? – pregunto una avergonzada Sakura
- no, ¿Por qué?, Ay no…por favor, dime que no hice alguna estupidez.
- no no…te preocupes, te portaste muy obediente - dijo regalándome una linda sonrisa. Enrojecí a penas, esa sonrisa me ponía algo nervioso
- por cierto, esto esta delicioso – dije cambiando el tema, indicándole el chocolate caliente que tenía en mis manos – desde que te fuiste de la cafetería, su chocolate caliente no es el mismo
- cuando quieras puedes venir a tomar chocolate conmigo – dije ella de pronto…pero al parecer fue traicionada por sus palabras…ya que dejo escapar una risita nerviosa
- ¿lo dices en serio?
- eh…digo, si quieres, no me molestaría…
- perfecto, cuando necesité dosis de chocolate, sabré a quien recurrir – dije sonriéndole de vuelta…lo que hizo que ella agachara la cabeza...
- bueno, ya me voy, gracias por todo Sakura
- ¿no esperaras a Eriol?
- se dónde queda mi casa, no te preocupes, además ese traidor me dejo solo – dije guiñándole un ojo, sorprendiéndome a mí mismo de la naturalidad de esos pequeños gestos que tenía con ella, sin duda era agradable poder bromear y conversar, sin tantas formalidades o malinterpretaciones, era parecida a la relación que tenía con Meiling…sin duda, ella sería una gran amiga, me había autoconvencido que en eso se iba a transformar Sakura…en mi amiga nada más
Sakura me acompaño a la puerta, y cuando la abrí para irme me topé con la figura de Eriol a punto de tocar.
- Lobito…despertaste bello durmiente
- muy gracioso – gruñí de vuelta.
- ya veo, despertaste de malas…hola, Sakura, espero que el idiota de mi amigo aquí presente no te haya ofendido, debes de perdonar su falta de tacto.
- eh…Hola Eriol, que bueno que llegas, y en favor de Shaoran puede decir que se ha portado como todo un caballero – respondió de vuelta Sakura
- veo que ya desayunaron – dijo Eriol mirando hacia la cocina.
- estábamos en eso...quieres pasar – invitó Sakura.
- mejor en otra ocasión Sakura, mi amigo acá debe estar ansioso por llegar a su casa.
- sí, seguro.
- Donde rayos te metiste ayer Eriol – pregunté algo molesto interrumpiendo el descarado coqueteo.
- había llegado a la fiesta recién y Sakura me intercepto fuera de los baños relatándome lo sucedido, así que como buen amigo me hice cargo de la distracción.
- gracias, no quiero ni imaginar que hubiera sido capaz Ayami – dije rascando mi cabeza
- iba a sacarte fotos y amanecer desnuda a tu lado...- le oí decir a Sakura.
Abrí lo ojos como platos, no podía creer que lo escuchaba…esta vez Ayami había ido demasiado lejos
- ¿lo dices en serio?
- al menos eso fue lo que les oí decir en el baño – dijo Sakura
- Kenji debió haber estado confabulado…ahora que recuerdo el me dió el jugo de naranja que bebí…dije al hacer memoria.
- bueno…bueno, pero la situación no paso a mayores, gracias a la intervención de nuestra querida Sakura – dijo Eriol.
- Aun así…Ayami me tiene que oír, sino quiere que la denuncie por acoso – dije bastante molesto.
- no creo que intente algo…no ahora que las cosas cambiaron, cierto Shaoran – dijo Eriol algo divertido.
- ¿Qué dices?
- bueno, la pobre Ayami estaba muy desconsolada ayer…descubrió que su amor platónico tiene "novia"
- de que rayos estás hablando Eriol, no tengo tiempo para tus acertijos – pregunte ya bastante enojado.
- eso debería contestarlo tu novia acá presente – dijo divertido Eriol enseñando a Sakura
Sakura se puso pálida y nerviosamente comenzó a agitar sus manos.
- yo…que pena contigo Shaoran, pero se me ocurrió decirle eso al tal Kenji para que…me dejare sacarte de ahí – dijo una avergonzada Sakura
Quedé casi en shock, pues había usado esa misma mentira cuando la habían atacado para poder verla…y…de pronto recordé el beso robado, enrojecí de vergüenza.
- Ay!...son tan transparentes los dos – dijo Eriol.
- quieres callarte Eriol – le gruñí - eh, no importa Sakura…podemos decir que estamos a mano, yo hice lo mismo para que me dejaran verte en el hospital – le dije amablemente – ahora si estamos a mano – agregue extendiéndole mi mano que ella no dudo en estrechar. Me lleve una grata sorpresa al descubrir lo cálida que estaba, generalmente las mujeres sueles ser de manos frías y buscan en nosotros ese calorcito especial…
- Ahora si nos retiramos, gracias por todo Sakura – dijo Eriol, entregándome llaves de mi auto.
- Adiós – fue todo lo que pude decir
Y con una torpe reverencia de Sakura nos alejamos de su departamento.
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Luego de bajar los tres pisos por las escaleras…si, el bendito edificio no tenía ascensor, fue que me di cuenta de todo lo que Sakura había hecho por mí, debió ser toda una odisea llevarme casi a rastras a su departamento.
- debiste ser un poco más cortes con ella, no crees – dijo Eriol a mi lado. ¡Oh! Como lo odiaba, parecía que pudiera leer mis pensamientos
- si lo fui, le agradecí su ayuda.
- claro…un estamos a mano, no suena mucho a agradecimiento, si Sakura no hubiera escuchado la conversación, estarías dando muchas explicaciones.
No dije nada, el imbécil tenía razón, Sakura me había librado de un buen lío, ya buscaría la manera de agradecerlo como corresponde.
- si piensas como agradecerle, puede darte algunas ideas – dijo el sabiondo de Eriol.
- Ah si, ¿cómo cuáles?, porque te digo que Sakura no se parece en nada a la clase de mujeres que sueles "conquistar"
Eriol solo se río… - sé de muy buena fuente que a ella le encanta leer, cocinar, también teje increíble y será una muy buena psicóloga.
- me vas a decir que te sabes su biografía – le dije
- ¡pues claro!, tengo que saber todo de la mujer que será capaz de llegar a tu corazoncito.
- ¿seguirás con eso verdad?
- ya te lo dije…es el amor de tu vida
- porque insistes con eso, no creo que seamos muy compatibles que digamos…no te niego que me agrada estar con ella y charlar
- tu solo confía en el buen juicio de tu adorado amigo – dijo nuevamente en su faceta enigmática.
Llegamos a mi auto, no era último modelo, pero era más que suficiente para desenvolverme desapercibidamente por la ciudad. Aun con las ideas de Eriol en mi cabeza, me decidí por comprarle un buen libro en agradecimiento, ella había tenido el detalle de tejerme unos hermosos guantes.
Pasaría uno de estos días por la Liberia de Chiharu para decidir qué tipo de libro podría interesarle.
- Por cierto, que hiciste con Ayami
- Le di la experiencia completa de Eriol
- ¿te acostaste con ella? – pregunté incrédulo.
- claro…la entretuve un par de horas y le tomé muchas fotografías, quieres ver.
- no gracias…pero pensé que te interesaba Daidoji.
- Así es, ellas pueden tener mi cuerpo, pero mi corazón le pertenece solo a ella – dijo riendo.
- Mmm…no entiendo mucho el sentido de la fidelidad tan extraña que tienes, pero dudo mucho que Daidoji quiera compartirte con otras mujeres.
- lo sé amigo…ayer perdí mucho, volvimos al principio de nuestro tira y encoje, ella me vio cuando salía con Ayami…
- lo siento Eriol – si quieres puedo hablar con ella, y decirle porque lo hiciste.
- gracias, pero, aunque le firme una declaración jurada, jamás me creerá…tiene mal concepto de mi persona.
- ¿y quien no?, no me acabas de decir que te acostaste con Ayami
- no me acosté con ella – dijo por fin Eriol, después de unos segundos soltando un suspiro derrotado
- ¿cómo dices?
- lo que oíste, solo me la lleve y le di un buen susto, ya no te molestara más…
- con mayor razón para decírselo a Daidoji – le dije parando fuera del conjunto de departamentos
- déjalo Shaoran, no te va a creer, solo pensara que lo estás haciendo por mi – dijo sin mucho ánimo Eriol – pero créeme lograré que Tomoyo Daidoji se enamore de mí, ya verás – dijo decidido y mucho más alegre – no me pierdo ninguno de sus pasos, por eso mismo ya tengo listas nuestras entradas para el desfile.
- ¿Que desfile? – pregunte extrañado.
- no te comento Sakura – pregunto extrañado
- eh no, Eriol no somos tan amigos como supones, solo nos hemos visto un par de veces,
- en ese caso Lobito, solo te diré que iremos al desfile de cierre de semestre de la carrera de Diseño de Alta Costura.
- no empieces de nuevo, Eriol – bajándome molesto del auto, odiaba todo lo relacionado con eventos sociales, sobre todo los banales y frívolos como los desfiles de modas
Eriol se bajó rápidamente para darme alcance mientras entrabamos al conjunto de apartamentos donde vivíamos, pues si, el idiota que tenia de amigo vivía conmigo cómodamente en mi amplio departamento, algo que no había transado al venirme a Tokio, era el único lujo que me permitía, y solo porque me gustaba los espacios amplios, modernos, pero sobre todo el concepto abierto era de mis favoritos. Claro que no conté que cuando invite a Eriol a mi casa, quedara tan maravillado que se autoproclamo mi roomie y se mudo conmigo. Lo bueno de tener un espacio grande y con tres grandes habitaciones, era que podía encerrarme en mi santuario sin ser molestado por las constantes visitas femeninas que tenia mi alocado amigo, además que en el fondo, pero muy en el fondo agradecía tener su compañía, era molesto, pero había logrado que mi estadía en Japón no pasara tan solitaria.
- Shaoran, esta vez no te presionare, pero estoy seguro de que asistirás voluntariamente – agregó enigmáticamente – yo solo me asegure de tener las entradas listas – ahora si me disculpas, necesito un gran baño y dormir.
Yo igual necesitaba una ducha, las aspirinas que me dio Sakura habían disminuido en gran parte el dolor de cabeza, pero necesitaba relajarme.
Luego de una agradable ducha, cambie mi ropa por algo más sencillo, era sábado y ya había perdido casi toda la mañana, eran las dos de tarde y me dispuse a ir a la cocina a preparar un almuerzo ligero, no sabia si Eriol se quedaría en casa o tendría otros planes, fui a su habitación a preguntarle, pero solo escuche sus ronquidos.
Almorzaría solo, dejándole una porción para que comiera después.
Me acerque al parlante para encender y colocar algo de música, de alguna manera el silencio que siempre me gustaba, me estaba molestando. Sin pensarlo mucho, puse música pop aleatoria.
El almuerzo fue arroz, vegetales y camarones salteados, luego de almorzar me di cuenta de que no quedaba nada de la torta que había comprado ayer, seguramente Eriol se la había terminado, tendría que ir nuevamente al supermercado por suministros, no podía vivir sin el dulce en mi vida.
Deje ordenado la cocina, era algo maniático con el orden, deje una nota en la pizarra de la cocina para Eriol, tome mis llaves, mis guantes, de los cuales no me separaba, y salí a la tibia tarde de Tokio. El supermercado que me gustaba estaba bastante retirado de mi departamento, por lo cual tenia que ir en el vehículo, además podría aprovechar de pasar por la librería para escoger el libro para Sakura.
Después de mis compras me dirigí al centro comercial donde estaba ubicada la librería. Al entrar grande fue mi sorpresa al ver a Sakura detrás del mostrador concentradísima leyendo un libro. Si mal no recordaba había mencionado que iba a trabajar 3 veces a la semana, no recordaba que uno de esos días eran los sábados.
Quise jugar un poco con ella, aun no se había percatado de mi presencia.
- Señorita, podría servirme un chocolate caliente.
- Solo café – dijo sin levantar la vista – al parecer no me había reconocido, debía ser un libro muy entretenido para estar tan absorta leyendo. Me incline un poco para ver el título "El Príncipe de la Mascara" era lo que decía el grueso libro.
- El príncipe de la máscara – dije en voz alta, llamando su atención, pues rápidamente levanto la cara para ver al "cliente"
- ¡Shaoran! – dijo sorprendida, cerrando el libro inmediatamente parándose de la silla, lo que hizo que volviera a su estatura normal, quedando varios centímetros más abajo, podría decir que con suerte me llegaba a los hombros.
- aprovechándote de las bondades de la librería – dije enarcando una ceja.
- lo siento mucho, es que este libro acaba de llegar, es de una nueva escritora venezolana…y déjame decirte que llevo casi dos horas de lectura, y no he parado – dijo riéndose
- en ese caso, me lo tienes que recomendar.
- con gusto, dime que te trae por acá, buscas algún libro de diseño – pregunto
- en realidad venia a comprarte un regalo- dije sinceramente
- un regalo? Para mi? – pregunto algo desconcertada Sakura.
- Si, en modo de agradecimiento
- no…no como crees, no lo hice para esperar algo a cambio, he saldado de deuda contigo – dijo apenada Sakura.
- Aun así, me hiciste estos lindos guantes – dije enseñándole mis manos.
- es que eso fue diferente, tu gastaste una gran suma de dinero y no quisiste aceptar mi dinero…entonces… - decía Sakura roja de la vergüenza.
- esta bien, no te voy a agobiar más, pero debes aceptarme un café
- mejor un helado – dijo sonriéndome, dejándome más nervioso
– pero ya que estoy aquí me gustaría llevarme algunos libros de arquitectura – agregue cambiando el tema y que ella no notara lo perturbado que estaba
- eh si claro - dijo saliendo del mostrador mirando a ambos lados algo indecisa – eh… aun no me habituó a donde queda cada sección…pero creo que diseño queda en el segundo piso. Falso, diseño quedaba al final del pasillo, lo sabia ya que era cliente habitual de la librería, pero me deje guiar por una desorientada Sakura, solo para divertirme un poco, luego de seguirla un par de pasillos, me apiade de ella, diciéndole que había visto el letrero, Sakura me dejo en el pasillo informándome que regresaba al mostrador y que su turno terminaba en veinte minutos, de tal manera que luego podríamos ir por el helado.
Me quedé recorriendo la sección revisando los nuevos libros de arquitectura moderna, pero sin decidirme por ninguno, fui en busca de Sakura, quien ya estaba entregando el turno a su colega.
- nos vamos- dije acercándome a ella.
- Si, claro, nos vemos la próxima Shinta – se despidió ella alegremente.
El centro comercial tenía muchas cafeterías y heladerías, pero había una que era mi favorita, así que nos encaminamos hacia allá, conversando trivialidades
- ¡Este helado de fresa esta increíble! – exclamó Sakura.
- esta heladería es de mis favoritas – agregue tomando mi copa de helado de chocolate.
- sabes, con mis padres éramos clientes habituales de la heladería de la señorita Maki en Tomoeda, y cada vez que vuelvo a visitarlos tengo que detenerme a saludarla y probar sus nuevos sabores.
- ¿vas a menudo a Tomoeda?
- no tanto como quisiera, cuando…cuando recién me mude a Tokio, viajaba todos los fines de semana a verlos, pero luego con los estudios y el trabajo, ahora solo viajo una vez al mes.
- Ya veo
- ¿Tu viajas a menudo a Hong Kong? – quiso saber Sakura
- solo cuando me obligan – termine diciendo la verdad
- no…no extrañas a tu familia
- no es eso…solo que ellos quieren que sea alguien que aun no me siento preparado – y sin querer estaba contándole a Sakura uno de mis mayores temores, no estar a la altura de las circunstancias, no ser capaz de ser lo que mis padres querían para mi…se que jamás me han presionado con tomar el control de las empresas, pero en el fondo es lo que desean…dejar a Meiling, es solo retrasar lo inevitable.
- Pues deberías intentar sincerarte con ellos
- estas aplicando tus conocimientos conmigo – dije bromeando.
- deberías aprovechar…te puedo hacer un buen descuento – dijo ella siguiendo la broma.
- es algo que debo hacer…solo lo he demorado
- debes encontrar la valentía para hablar y aclarar tus sentimientos con tus padres…aprovecha que están contigo – dijo Sakura mirándome fijamente
- Si hubiese sabido que esa mañana iba a perder a mis padres, los hubiera abrazado más fuerte – continuo Sakura…y vi como una silenciosa lagrima bajaba por su mejilla…e inevitablemente la aparte con mi dedo de su rostro…ella bajo la mirada y me sentí extrañamente turbado con unas ganas tremenda de abrazarla.
- Lo siento… Aun duele…- dijo Sakura apartando su rostro avergonzado.
- tienes razón…debo ser sincero con ellos – ella tenía razón, estaba seguro de que mis padres iban a escucharme y entender mis temores, ellos querían lo mejor para mí, dándome la oportunidad de estudiar en el extranjero la carrera que yo quisiera, no seguir las tradiciones familiares, y así muchas otras cosas siempre me dejaron elegir.
- perdona por ser entrometida – dijo Sakura
- descuida, me sirvió mucho la charla contigo, serás una buena psicóloga – dije para animarla. Si necesitas de mis servicios me avisas – agregue bromeando.
- bueno…ahora que somos amigos, si me gustaría contar contigo en algo.
- dime
- en realidad…es una tonteria, pero me sentiría mas a gusto si se que estarás ahí.
- que necesitas
- es que Tomoyo tiene un desfile…ya sabes, por su carrera, y termine siendo su modelo sustituta…y la verdad me muero de la vergüenza…solo hace un par de días me dijo que seria con publico…y no quiero hacer el ridículo…y…
- Ahí estaré Sakura, dándote ánimos, y si veo a alguien burlándose de ti, me hare cargo – dije firmemente.
Ella volteo a verme con su rostro sonrojado.
- Gracias
- de nada, Sakura
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Presente
- La encontraste – dijo Daidoji al teléfono.
- Aun no, he recorrido la biblioteca y el parque – dije ofuscado.
- Shaoran, tu crees que ella nos haya visto.
- Espero que no…pero, te dije que debía decirle la verdad
- cuanto lo siento
- Necesito verla y aclarar las cosas con ellas de una vez por todas.
- Shaoran…creo que ella nos escucho hablando en la librería…Chiharu me dijo que la vio salir corriendo
Suspire…eso no era alentador – tu dime si la encuentras ok, iré al ultimo lugar donde creo que este, hablamos luego.
- Ok, Eriol también se unió a la búsqueda.
- Tomoyo…si encuentras a Sakura no le digas nada…yo soy el que debe darle explicaciones – dije cortando la llamada.
Seguí conduciendo, dando vueltas nuevamente en el parque…hasta que por fin la vi…estaba sentada en unos de los bancos, busque un lugar donde detenerme…había llegado el momento de ser sincero con Sakura y contarle por que la había engañado…
Octavo capítulo de nuestra historia….me demore pero acá lo tengo, lo he leído no sé cuántas veces, espero que les guste…ya vamos avanzando en la historia de Shaoran y Sakura…muchas muchas gracias mi querida CherryLeeup por prestarme a tu adorado príncipe en este cameo muy especial jejeje….
¡nos leemos!
