Disclaimer: Boku no Hero Academia y sus personajes son propiedad de Kohei Horikoshi.
N/a: Hola y sean bienvenidos y bienvenidas, de ante mano me disculpó si notan faltas de semántica o de ortografía; puesto que no poseo computador/ordenador y escribo desde mi teléfono. En ocasiones el auto corrector se sale con la suya sin importar cuanto me esfuerce en la edición
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Hope
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Era bastante obvio para él que no estaba teniendo el mismo autocontrol de siempre, trataba de controlar su respiración para no ponerse a sudar frío de los putos nervios mientras se cagaba en todo el árbol genealógico de Shirakumo por sembrar semillas de esperanza de manera indiscriminada en su corazón y una buena y obscena dosis de paranoia y psicosis en su mente.
Mientras se mordía el interior de los labios y las mejillas sentado en el pequeño y privado balcón que tenía en su departamento. El cual le había sorprendido bastante a su compañero de piso descubrir su existencia ya que no se apreciaba desde la calle y por la arquitectura del viejo edificio pasaba desapercibido: Aizawa no hacia más que respirar el aire frío de la tarde que estaba dándole paso a la noche. Estaba recién bañado y luciendo ropa demasiado formal para estar en su propia casa, lleno de ansiedad e intriga y todo a petición del rubio.
El día anterior su mejor amigo de la infancia los había incitado a tomar bastante durante su pequeña e inesperada reunión y había terminado pasando la noche en la sala durmiendo junto a su perro. Oboro estaba verdaderamente borracho y roncando como un León con afección respiratoria. Aizawa no logró conciliar el sueño pero Yamada si para enfado de este. Luego de alimentar al bombero y ver que pudiese manejar de vuelta a su casa se despidió con una radiante sonrisa de ambos. Y no tardó absolutamente nada en aparecer vía mensaje de texto cada vez que se detenía en un semáforo en rojo. Gracias a este Aizawa había encontrado fuertes razones para tener fé en la creencia de un futuro junto al de ojos verdes. Apenas Shirakumo se les perdió de vista Hizashi le regaló una inmensa sonrisa y dijo que tenía una asombrosa noticia que darle pero que sería una sorpresa y tendría que esperar a la noche para saberla.
Aizawa no sospechaba de nada superior a haberse ganado un par de cupones o una cena gratis o un premio en una rifa de parte de Yamada, pero todo cambio bruscamente de perspectiva cuando regresó del trabajo y encontró al de ojos verdes luciendo un elegante pantalón de vestir negro, una camisa del mismo género color vinotinto con los dos primeros botones abiertos y con el cabello recién lavado, hermoso y suelto, con sus lentes de lectura puestos mientras se paseaba por su departamento alegándole que tenia la cena casi lista y que podía irse aseando y preparando para comer juntos, que ya había limpiando y acondicionado la terracita y que podría esperarlo ahí ya que era una hermosa tarde y había que aprovechar.
Aizawa estaba atónito y casi aterrorizado.
Yamada lucia endemoniadamente sensual, cautivador y sobre todo enigmático. Había trabajado en una cena para dos y comprado un buen vino para la ocasión adicional a eso le pedía que estuviera presentable y esa maldita sonrisa que le regalaba le hacía temblar las rodillas y no le quedó de otra que obedecer sumisamente. El policía jamás supo como fue que acató sus órdenes, se baño y alistó y llegó donde estaba actualmente ya que no recordaba nada del proceso anterior gracias al shock que le provocó la escena. Casi pudo jurar que cuando abrió la puerta de su hogar que ahora compartía con el músico, un telón a blanco y negro cayó sobre los dos, una música entrañable y romántica empezó a sonar en sus oídos y su querido rubio venía hacia él saludándolo con un beso en los labios y llamándolo querido mientras el rodeaba su cintura con sus manos y lo atraía dulcemente. Casi tuvo que abofetearse por tremenda película cursi y clásica que se le formo en la cabeza al ver a Hizashi recibirlo y lo peor era que el beso se había sentido muy real en su imaginación y se había quedado esperándolo en la realidad con una expresión de cachorrito pateado que gracias al cielo el rubio no noto en ningún momento por estar pendiente de lo que sea que se estaba cociendo en el horno.
Mientras Aizawa le esperaba a unos metros de distancia sirviéndose él mismo del vino que había comprado el rubio: Yamada no podía controlar los latidos desenfrenados en el interior de su pecho. Había pasado todo el santo día tratando de contener sus emociones y aparentar calma al punto que toda la tensión y presión que lo estaba agobiando viajó por todo su sistema y se acomodo en su corazón dejando el resto de su cuerpo en momentánea paz. Pero por lo menos ya no temblaba ni pensaba de manera atropellada. Él sabia bastante bien que llevar esa pantomima a cabo era peligroso pero, por un momento quería vivir en la dulce farsa de darle una noticia importante para él a su pareja entre infinitas comillas y sentirse bien con eso. Mientras veía el Cordero que compró hacerse en el calor del horno junto a su propia copa de vino en la mano derecha, se hundía paulatinamente en la fantasía de una supuesta relación de varios años con Aizawa y como le sorprendía con una cena romántica para compartir buenas noticias con este. Agradecía que el moreno aceptara de forma tan orgánica sus ideas escandalosas sin cuestionarle, objetarle o juzgarle, seguramente le hacía gracia y no pensaba en nada más allá de que como siempre solo estaba siendo dramático.
—Huele bastante bien...— la voz de Aizawa había salido de la mismísima nada y junto a esta Yamada quedo estático en su lugar. Antes de escuchar aquellas palabras en su oído sintió un par de brazos rodeando su cintura y un mentón apoyándose en su hombro. Pudo haber saltado del maldito susto con un ataque de taquicardia, pero la presencia de Aizawa por increíblemente inesperada que fuera no le sobresalto como debió, más bien le hizo sentir atrapado gratamente y aunque estaba muerto del pánico, se sentía en el mejor lugar del planeta.
—¿En serio eso piensas?… —ahora para muda sorpresa de Aizawa, el rubio se veía impasible y muy divertido.
—Así es…— lo miro curioso un momento para después hablar de nuevo fingiendo decepción— ¿Mn? Que tristeza pensé que podría asustarte… — le regaló media sonrisa cansada y Yamada le regaló una bastante audaz y que hizo que ahora el moreno fuese el de los pelos de punta y que la piel de gallina en su epidermis fuese bastante dolorosa.
—You don't scared me Shōta..
—¡Hmp! Para la próxima usaré un disfraz con tema de insecto…
—Do it and I will kill you.. — escucho la leve risa de su anfitrión y no podía hacer nada más que rogar al cielo que este lo soltara. No sabía que hacer o que pensar y todo que cuerpo se sentía bajo ataque, no sabía por cuanto tiempo más podría aparentar calma.
—Esta bien esta bien… — el moreno lo soltó y sintió que le estaban quemando las manos y el cuerpo entero le temblaba. Realmente fue un impulso bastante primario el que lo orilló a levantarse de su silla e ir a buscar al rubio. En un inicio lo movió la curiosidad pero la idea de un Hizashi a su entera disposición en la cocina luciendo más apetecible que lo que fuese que estuviera cocinando era demasiada tentación para él. Además tenia varios minutos sonriéndole a la nada como un perfecto estúpido en esa terraza fingiendo que aquello era una especie de cita sorpresa planeada por Yamada y debía detener aquello ya que esa no era la verdadera naturaleza de ese extraño acontecimiento. De verdad pensó en asustarlo y reírse a costa suya una rato, pero verlo de espaldas a él logró hacer que su cuerpo se moviera por si solo y en vez de un empujón amistoso o jalón de cabello no supo como término abrazándolo. Fue como el equivalente a pensar en voz alta pero en físico.
Cada uno estaba bien pensando en su versión cálida e imaginaria de la situación y por ende ninguno se atrevió a romper el encanto. La atmósfera era intoxicante, casi como si un gas alucinógeno estuviera flotando en el aire. Fue como salir de la realidad y entrar a una burbuja de tiempo y espacio muy diferente a lo habitual para ambos. Todo había pasado muy rápido. Yamada tuvo listo el Cordero y lo sirvió junto a una ensalada de guarnición y ambos se sentaron a charlar cálidamente y a beber del vino muy rápido a causa de los nervios. Aizawa esperaba que a Hizashi se le olvidará lo que sea que tenía que decirle porque presentía que no estaba listo para escucharlo. Aun así, su corazón latía inquieto buscando valor dentro suyo para responderle en caso de que fuese alguna especie de confesión de parte del rubio y le daba mucha vergüenza admitir que deseaba que fuera eso con todas sus fuerzas.
—Bueno… — de repente Yamada había cortado la charla causal y había cambiado el tema con una sola palabra prácticamente matando la linda atmósfera que habían creado sin darse cuenta— Lo que quería decirte era que… — alzó un grado la vista y encontró a Aizawa viéndolo con una expresión dulce, comprensiva y anhelante eso le dio fuerzas para continuar con la seguridad que le caracterizaba, pero también se le hizo un nudo en la garganta y sintió una puñalada de dolor en el pecho— ¡He estado frecuentando a unos antiguos amigos de mi gremio académico! Ya sabes del Conservatorio de Música y demás… — tomó un trago de alcohol para despejarse la garganta y continuó— Me hicieron reconsiderar volver a enviar una solicitud a la Filarmónica y resulta que estuvieron muy emocionados de saber sobre mi después de tanto tiempo… — sonrió bastante feliz y esa felicidad se la contagio a su interlocutor.
—¡¿En serio?!...¡Eso es grandioso! — en verdad aliviado de escuchar que era una auténtica buena noticia Aizawa pudo respirar y alegrarse por este genuinamente.
—¡Si! ¿No es grandioso?...Y no es todo, ya tengo garantizado mi puesto de nuevo con ellos y además me ofrecieron ser profesor de música en el Conservatorio donde me gradué..
—¿Y dijiste que si, verdad?
—Obviamente.
—Entonces es maravilloso..— realmente Aizawa pensaba que la noche no hacia más que mejorar, desde el inicio siempre quiso eso para él y era increíble que estuviese ocurriendo de verdad.
—¡Y el puesto de profesor viene con un plus! ¡Puedo optar a vivir en un piso de la residencia de docentes que tiene el Conservatorio! Si tuviese mi departamento todavía habría dicho que no, que puedo ir conduciendo… —hizo una pausa y agregó — Desafortunadamente no es así, así que… ¡Dije que si! Y dentro de unos meses cuando empiece el ciclo escolar me mudare!...¡¿No es fantástico?! — tomó las manos de Aizawa por puro impulso y le sonrió cálidamente— De verdad no sabes cuando te agradezco el haberme ayudando tanto y también haberme acogido… eres el mejor amigo que jamás tuve la dicha de conocer… aquí es donde empiezo a pagarte todo lo que has hecho por mi Shō-san — esta vez la radiante sonrisa de Hizashi era más bien como la luz al final del túnel.
—… P-Pero… — Aizawa sintió como se le calentaban los ojos y se ponían frías sus extremidades. Batalló con el impulso de ponerse a llorar amargamente en su lugar pero no podía controlar adecuadamente su lengua en ese momento— T-Tú… y-ya — hizo el amagó de querer reír de forma acuda y luego hizo una pausa breve para aclarar su garganta y seguir — Tú ya vives aquí Mic… de verdad que no había inconveniente… y…— sus ojos se estaban desviando al suelo y tuvo que volver a alzar la vista cuando escucho la risa y la voz fresca de Yamada.
—¡Oh no, no, no! Jeje …no pienses que no me gusta vivir contigo, todo lo contrario, pero es un asunto de lógica Shōta no puedo quedarme aquí para siempre tengo que rehacer mi vida y más temprano que tarde querrás el espacio de tú departamento para alguien más…— le sonrió mientras cruzaba una pierna y se serbia más vino con todo el porte de adulto centrado que ambos eran y que se tomaban la libertad de fingir que no, cuando estaban en compañía del otro ya que no había prejuicios. Pero el hecho de tener que tragarse el amargo trago de recordar sus edades y roles sociales era enervante— Digo eres un gran hombre, talentoso, y bien parecido es obvio que debes tener intereses románticos por ahí y que obviamente no has traído a casa porque eres muy respetuoso con tu invitado — soltó una risilla y le sonrió.
—Je, me halagas pero realmente ahora mismo no es así …— estaba tratando de no demostrar cuan dolido y herido se sentía en ese momento pero realmente no podía hacer nada, no tenía argumentos con los cuales detener a Yamada. Solamente tenía uno y podría empeorar todo en vez de favorecerlo— Me alegro mucho por ti… — alzó el rostro y le sonrió cálidamente.
—¡Gracias! — Yamada se veía bastante contento y eso fue suficiente para que Aizawa encontrará fuerzas para seguir cenando agusto con él.
…
Más tarde cuando cada uno se fue a su respectivo dormitorio pudieron dejar salir algo de lo que sentían en privado. Yamada enterró la cara en las almohadas y trató de que su corazón no lo liquidara gracias al inmenso dolor que sentía. Tenía que darse ánimos, tenía que salir de ahí, era demasiado doloroso tener tan cerca a Shōta sin poder hacer o decir nada. No podía soportar más días viviendo un sueño imposible.
Horas después de que el rubio logrará quedarse dormido gracias al cansancio mental y emocional, al mismo tiempo en la habitación contigua un Aizawa que se había quedado viendo al techo desde que se habían despedido, decidió girar su cuerpo y abrazar una almohada para finalmente intentar dormir, pero apenas cerro los ojos su cuerpo se dobló sobre si mismo por inercia. Rompió a llorar de manera amarga y tuvo que morder la almohada para que sus gemidos de angustia no llegaran por accidente a oídos de Hizashi con aquel silencio que estaba reinando. Tenía frío hasta hace unos instantes pero la fuerza de su llanto le hizo sufrir de un sofocante calor, las lágrimas no dejaban de salir y su alma se sentía abatida. Debía tener el rostro increíblemente rojo. Después de varios minutos de llanto la furia se encargó de calmarlo un poco y motivarlo a ir al baño, lavarse el rostro y volver al colchón. Tenía que despedirse de ese amargo momento y después pensaría que hacer. Si es que había algo que hacer.
…
Con el ascenso de la siguiente mañana Aizawa se despertó en medio de vibraciones en su colchón y el suelo. Su departamento había cobrado viva propia y más bien parecía repentinamente una discoteca. Abrió los ojos poco a poco puesto que sentía que le pesaban más que un remordimiento de conciencia. Desde que Yamada había agarrado suficiente confianza prendía un escándalo en el lugar cada vez que estaba haciendo la limpieza general del sitio. Siempre era rock-pop o simplemente metal pesado y ácido puesto a volúmenes cuestionables. Aizawa suspiro y otra lagrima logró salir de su ojo derecho, alcanzó a limpiarla con rapidez y sacudió la cabeza. Había aprendido a amar ese habito del rubio y no podía soportar la idea de que su hogar volvería al mutismo y al penetrante silencio que le hacía salir corriendo de ahí a dejar el pellejo en el trabajo de nuevo.
Se levantó y tomó sus cosas para ir al baño, apenas salió al pasillo logró ver a Yamada con el cabello recogido en una cola alta, sin camisa y acomodando cosas mientras fumaba y meneaba la cabeza un poco al son de la canción que estremecido todo. Aizawa se metió en el baño levemente sonrojado y pensó que una ducha sería lo mejor para traer un poco de paz a su mente. Y de hecho había funcionado maravillosamente. Solamente para que todo su progreso se fuera a la mierda apenas salió por la puerta del cuarto matando cualquier posibilidad de tener un día tranquilo.
— ¡Ah!
—¡ Hmp! — Aizawa apenas había sentido la alfombra del pasillo bajo sus pies descalzos y algo muy pesado lo había tumbado al suelo, sintió varias cosas caer alrededor suyo y había algo debajo de su cabeza.
— ¡¿Shōta?!...¡¿Estas bien?! — la música estaba tan alta que el rubio tenía que gritar para hacerse entender. Todo había sucedido demasiado rápido. Yamada había salido con la cesta de ropa limpia ya libre de humedad de la secadora, el cuarto de lavado quedaba frente al baño común de la sala y había tanto ruido que no pudo escuchar la puerta del baño abrirse, ni siquiera se podía escuchar la regadera así que no tenía forma de saber cuándo su anfitrión saliera de ese lugar. Habían chocado de manera aparatosa y la ropa se había desplegado y caído por todas partes. Afortunadamente logró meter una de sus manos a tiempo detrás de la nuca de Aizawa logrando amortiguar el golpe seco contra el piso.
—… Hmmm— el moreno asintió con la cabeza y abrió los ojos al fin. El rostro preocupado de Yamada fue lo primero que le recibió y luego noto como habían quedado acomodados. Por increíble que sonara su mente había ignorado absolutamente todo y se había enfocado en como estaban ambos acomodados, ambos sin camisa y el con la bragueta aún abajo, bastante juntos y con una música escandalosa tapando cualquier sonido de parte de ambos. Fingiendo incomodidad y dolor aprovechó que Hizashi estaba vuelto una mata de nervios pidiéndole perdón y colgado de él abrazado a su cuerpo. Le devolvió el abrazado juntándose más aún eliminando cualquier distancia y cerró los ojos mientras suspiraba. Nunca había sentido tanta plenitud y excitación antes. Juraba que sentía que estaba drogado en ese momento. Fue entonces cuando la claridad llegó a su mente de manera contundente.
No podía dejar ir a ese imbécil. Todo su sistema nervioso su mente alma y corazón le exigían hacer lo que fuese necesario para quedárselo. Todos los obstáculos en sus pensamientos y cualquier excusa que pudo tener se derrumbaron gracias a esa nueva cercanía.
No supo de donde salió tanto valor pero de manera descarada intento apretar su cintura contra la suya para restregarle la erección que le había provocado. Necesitaba una reacción, una respuesta de parte de Hizashi lo que fuera que lo hiciera seguir adelante y por un breve segundo o quizás menos logró ver a través de su mirada y juraba que había visto una expresión como aquella. Ni siquiera podía describirla pero esa mirada vulnerable y cargada de deseo y anhelo le hizo enamorarse un poco más del rubio. Aun así, su acción premeditada no había sido la causante de esa expresión ya que el de ojos verdes se movió rápido y puso demasiada distancia entre sus cuerpos como para que se diera cuenta. Al parecer la simple invasión al espacio personal de su anfitrión era suficiente razón para haberse puesto así.
— ¡Lo siento mucho! — poniendo su mano a modo de altavoz, exclamó aquello y sonrió nervioso y avergonzado. Se levantó para posteriormente ayudar al moreno a levantarse y una vez de pie los dos. Aizawa no pudo hacer más que sonreírle, juntar sus frentes a modo de saludo fraternal tomándolo detrás de la cabeza y continuar su camino hasta su habitación para terminar de vestirse. Lo que no supo fue que con esa acción logró desencadenar mucha felicidad y luz dentro de Yamada. Se sintio cómodo cálido y seguro en ese sencillo segundo que duraron sus frentes unidas. Apenas vio como el policía cerraba la puerta detrás suyo, llevo dos dedos a su frente y acarició el área sonriendo y tratando de no ponerse a llorar. Agradecía mucho a sus reflejos por hacerlo despegarse de la cintura de Aizawa antes de que este notará el problema que tenía. Habría sido muy incómodo para él explicarle a su anfitrión aquello sin recibir burlas. Eran hombres y eso solía ocurrir espontáneamente solo por qué si, pero entre amigos lo normal era molestarse y no quería que eso pasará. Su corazón no podía jugar así, al menos no con Aizawa.
Más tarde cuando el rubio tuvo todo listo y en orden y se hubiese vestido apropiadamente. Aizawa salía vestido con su uniforme y preparado para irse. Lo vio, le dio una sonrisa y le palmeo el hombro a modo de despedida. Salió de la casa bastante rápido dejando a Yamada un poco extrañado por ese comportamiento. No es que estuviera actuando extraño, era que se había ido muy deprisa. Tan metido estaba en sus reflexiones sobre la actitud apagada de Aizawa que había estado notando desde la noche anterior que reparó muy tarde en que este se había ido sin una mochila que siempre llevaba consigo. Era negra y deportiva y ahí solía llevar cosas importantes y entre esas cosas estaba el almuerzo y las meriendas que desde que le habían dado el visto bueno, el rubio preparaba con toneladas de su amor, cariño y secreta devoción.
—¡Oh no! — escucho la motocicleta de Aizawa arrancar ya era tarde para detenerlo a pie. Tomó las llaves de su propio vehiculó ciclomotor y bajo apresurado poniéndose el casco y montándose la mochila al hombro. Por suerte sabia a donde se dirigía este y esperaba llegar a tiempo.
…
—Muy bien todos estamos aquí reunidos por un motivo que nos afecta a todos directamente… — Keigo había empezado una conversación increíblemente random viendo la gran mayoría de los miembros del cuartel de policía estaban en la sala común. Bien sea haciéndose un café, tomando un bocadillo o fumando con una ventana abierta despreocupadamente.
—¿Pero de que estas hablando? — Kamui no entendía absolutamente nada. El solo había ido por un café. Al igual que todos solamente habían coincidido ahí por un motivo u otro.
—¡Eso no importa ahora mismo! ¡Lo importante aquí es averiguar quién es la novia secreta de Aizawa-san! — había bramado eso lleno de hiperactividad y alevosía mientras destruía el vasito de poliestireno donde había estado tomando agua del dispensador. Apenas esa declaración salió de sus labios hizo que todos le prestaran atención de manera descarada y violenta.
—¡¿Entonces es cierto?! — Fatgum pelo una enorme sonrisa, realmente enorme y repleta de curiosidad. Se apoyo del hombro de Keigo y clavo su mirada en él.
—Eh, bueno…debe serlo — ahora estaba bastante dubitativo, no tenía ninguna prueba de lo que decía pero su hipótesis — Todos hemos visto como ahora trabaja como un policía normal y no como un adicto al trabajo. Rompe cada vez menos sacos de boxeo y yo soy testigo de la deprimente manera de cocinar de Aizawa-san, oh está comprando esos bentōs en alguna parte o tiene a una excelente cocinera en casa, más de una vez le he pedido algo de esos almuerzos y me pone una cara más espeluznante de lo usual — hizo un gesto muy pensativo después de su declaración.
—También está más alegre… — Vlad destruyó la lata de refresco que se estaba tomando, una vena le sobresalía del cuello y sus ojos estaban en blanco. No podía tolerar la rabia que sentía. Ver a su supuesto némesis tan feliz e ignorándolo le ponía los vellos de punta.
— ¡Nada de eso tiene ninguna relevancia! — la potente voz de Jeanist quebranto a todos los presentes quienes lo vieron con bastante miedo — ¡¿Qué no se dan cuenta de lo VERDADERAMENTE importante?! … ¡Quien sea esa asombrosa mujer es una experta en el tema de la apariencia personal! ¡Tiene mucha clase y estilo! ¡ES un Ángel enviado desde lo alto para reformar a ese mal augurio con patas de Aizawa! — Jeanist parecía echar fuego de sus ojos y la convicción en su voz los hacia a todos temblar — ¡El cabello de Aizawa siempre había sido una desgracia! ¡Ahora lo tiene despuntado, brillante y más hidratado! ¡Su ropa y uniformes se ven prácticamente nuevos y por el olor del detergente usa la misma marca que yo y no tienen las arrugas de antes! ¡Viene con calcetines IGUALES! ¡Ya no dispares! ¡Esta usando colonia de marca cuando antes usaba una loción barata y simplona barata! ¡SUS ALMUERZOS! — grito bastante fuerte eso— ¡SE NOTA QUE SON MARAVILLAS CULINARIAS! ¡DEFINITIVAMENTE TODO ESO ES OBRA DE UN SER CELESTIAL! …. ¡Uno enviado para salvar esa alma pecaminosa de Aizawa Shōta: Sargento Vagabundo enemigo del estilo el orden y la pulcritud!
—¡Hamakada necesitas terapia! — grito Edgeshot mientras todos los demás se desatornillaban de la risa.
—¡Hmp! — fue todo lo que Jeanist se dignó a contestar mientras sacaba un peine de su chaqueta y se acomodaba el cabello haciéndose el ofendido.
—Pero ahora tengo mucha curiosidad… — la sonrisa de Fatgum le quita mucha tensión al asunto — ¿Sera verdad? ¿Cómo será esta chica entonces? — su tono era dulce como siempre y para nada malintencionado.
—Ni idea, pero seguramente es algún tipo de excéntrica ¡Jajajaja! — dijo Keigo en tono despectivo y se hecho a reír. Luego de eso todos empezaron a reír en voz baja pero tuvieron que detenerse al ver a su jefe entrar. Endeavour vio a todos serio de reojo y luego suspiro hondamente, camino despacio hasta la máquina expendedora de café y mientras esta le servía lo pedido carraspeo y vio a todos desde su imponente altura. Los presentes casi se cuadraron a lo militar con esa expresión tan feroz.
—La vida privada de sus compañeros no debería interesarles. Dejen a Aizawa en paz y no lo incomoden… — advirtió aquella orden y se marchó con su café recién dispensado. Tras treinta segundos de completo silencio la habitación se volvió a llenar de chismorreos y teorías baratas.
—¡Yo apuesto a que es una gótica! Pero de esas bien Hardcore.
—¡Tal vez es metalera! ¡Y es la dominante en la relación!
—Quizá es Morticia Adams.
—Tal vez es una anciana millonaria que quiere dejarle todas sus propiedades luego de cumplir todos sus caprichos.
—¿Y si esta cumpliendo alguna fantasía con una ex convicta?
—… ¿Y si encontró a la responsable de todos sus regalos de San Valentín…? — el repentino comentario de alguien al aire hizo a todos abrir los ojos impactados y quedar en rotundo y mutuo silencio. Justo cuando iban a empezar a soltar, teorías sacadas de quicio, exclamaciones de enfado, celos y envidia y gritos equiparables a los de cualquier fanboy de bandas de música populares. Fatgum avistó algo por la ventana acallando todo ese revoltijo de pensamientos de sus compañeros antes de que estos exteriorizaran nada.
—¡Hablando del Rey de Roma! Miren quien viene llegando inusualmente tarde… — dicho eso todos se acomodaron como pudieron para ver por la única ventana de la sala de descanso que daba directamente hacia la calle.
Efectivamente la persona que estaba en boca de todos ellos estaba aparcando su motocicleta y quitándose el casco. Aizawa se bajo de su vehículo y empezó a caminar directamente a la entrada. No obstante a los pocos segundos escucharon el ruido de otra motocicleta aproximarse a toda velocidad y de una esquina salió la causante del ruido, se estacionó de forma atropellada y el hombre que se bajo de esta motocicleta rojo cereza se sacó el casco sin cuidado revelando a un hombre de larga cabellera dorada y para locura de todos los presentes empezó a llamar por Aizawa.
— ¡Shōtaaaa! — el mencionado desconocido empezó a correr en dirección a su colega, tenía una mochila negra muy familiar para todos los presentes al hombro y si ya de por sí la escena era bizarra puesto que un hombre que nadie conocía ahí está llamando por su nombre de pila al ser más huraño que conocían este se giro a una velocidad increíble y prácticamente dio un respingo. Dejo su caminata hacia su lugar de trabajo de lado y troto al encuentro de ese hombre rubio quien parecía haberse tropezado por andar con prisa aterrizando en los brazos abiertos del policía.
Todos alcanzaron a ver la postura preocupada y absolutamente sugerente de Aizawa, este parecía sonreír y le acomodo el cabello detrás de las orejas al hombre rubio quien, de lejos se veía que estaba contento y sonriendo. Luego de tardar muchísimo más de lo esperado para separarse y adoptar distancias socialmente aceptables entre dos hombres, el rubio le entregó la mochila y Aizawa parecía realmente sorprendido y complacido. Ambos dos se veían sumamente acaramelados y demasiado cercanos.
Al final el tipo de cabello largo se tomó del cuello con visible pena y se despidió y para mortífera sorpresa de todos Aizawa le había dado un apretón de manos que desemboco en chocar los hombros mientras se sostenían con la otra mano del cuello mutuamente. Por un segundo a varios les pareció que se sonrieron con dobles intenciones y es que la tensión sexual entre esos dos era tan cochinamente obvia que les pareció que le estaban viendo la cara de estúpidos como espectadores fingiendo simple cordialidad y fraternidad.
—¿Todo vieron lo mismo que yo verdad? — hablo Keigo al aire sin voltear a ver a nadie y todos dijeron palabras de afirmación sin creerse absolutamente nada de lo que habían visto hace un segundo —¿Aizawa-san es…?
—¡Mierda!
—¡Carajo!
—¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
—¡Pero que espécimen de partido tiene Aizawa! ¡Juro que lo he visto en algún anuncio de ropa interior o de colonia! ¡¿Vieron a ese tipo?! ¡Hasta parece extranjero! ¿Qué clase de brujería uso Aizawa?
—¡¿Es que están ciegos?! ¡Es el mismo malnacido que me golpeo hace tiempo! —Ladro Kamui con odio absoluto y corrosivo.
—¿No has superado eso Kamui? Vaya que eres rencoroso, además es inútil que lo odies. Apenas Aizawa-san se entere de tu rencor hacia él te va rematar él a golpes.
—¡Yo no puedo con tanto! ¡JAJAJAJA! PERO… pero ¿No estamos sacando conclusiones apresuradas? — Fatgum tenía que esclarecer un poco el punto— Quizá malinterpretamos todo… es decir conocemos a Aizawa, sabemos que no es… — le daba un poco de vergüenza admitir que quizá si existía esa posibilidad.
—Tal vez batea para ambos equipos… — soltó Edgeshot y varios secundaron eso.
—¿Tu que dices Jeanist? … ¿Best Jeanist? … ¡¿Hamakada-san?! — Keigo no lo veía por ningún lado y todos los demás se alteraron.
Fueron a buscarlo y lo encontraron en plena entrada de la estación interceptando a Aizawa quien lo veía muy molesto.
—¿Se puede saber que has querido decirme con eso Hamakada?
—Lo que has escuchado Aizawa-san. Tienes que dejarme ser el organizador en tú boda.
—¿Y se puede saber que demonios significa eso? — Aizawa empezaba a enfadarse y no entendía que carajo ocurría.
—¡Es la única manera de garantizar la perfección en tu futura y eterna unión! — le dijo al mismo tiempo que ponía una pose dramática e imaginaba un mundo maravilloso, feliz, lleno de orden pulcritud, simetría y estilo de la mano de ese bellísimo Ángel rubio de ojos verdes que vio envolver con su amor puro y perfecto a esa desgracia de la moda alías su colega y compañero en la lucha contra el crimen y mantenimiento de la paz y el orden. Jeanist podía confiar en que ese hermoso monumento al estilo y a la belleza masculina encarnada guiaría a Aizawa por el camino de la rectitud y dejaría de parecer un vagabundo.
—Inhalar tanto fijador ya te afecto el cerebro, será mejor que pidas unos días de permiso y vayas al médico a revisarte… — le dijo con algo de crueldad en la voz el moreno y Jeanist solamente atinó a verlo emocionado y lleno de pasión e importándole medio rábano la opinión de Aizawa y sus palabras como era la costumbre.
—¡Tomare eso como un si! — le dijo lleno de energía, Aizawa resoplo se tomó del cuello cansado y siguió avanzando hasta su oficina.
…
Shōta noto el comportamiento extraño de sus compañeros todo el maldito día. Se sentía observado y con ojos clavados en su nuca a cada rato. Por algún motivo todos buscaban hacerle conversación también: Lo bombardearon preguntas como ¿Y tu día que tal? ¿Cómo va todo? ¿Algo nuevo que contar Aizawa-san? Y un sin número de preguntas fuera de lugar y con doble sentido y un transfondo muy marcado.
Solamente al final de ese día tan raro cuando venía de regreso de las duchas, en donde sospechosamente todos habían esperado a que él terminara de bañarse para entrar. Fue que una de las dos cosas que colmaron su paciencia ocurrió. Se había encontrado con su jefe en medio del pasillo y este lo veía increíblemente serio para variar. Pero también se veía con cara de querer decirle algo. Por el simple hecho de haberlo interceptado y estar bloqueando todo el pasillo con su enorme cuerpo, Aizawa tuvo que preguntar sin ninguna gana que era lo que ocurría.
—¿Sucede algo Jefe…? — su tono era más bien irreverente y desganado pero a Todoroki le valía mierda como se dirigieran a él siempre y cuando le tuvieran terror o acatarán sus ordenes, Aizawa encajaba en lo segundo.
—Si… — le había dicho seco y con voz grave, seguía de pie viéndolo y cruzado de brazos. Por supuesto que Endeavour había visto aunque accidentalmente la escena que tenía a todo su cuerpo de policías como viejas chismosas y con un tremendo pánico generalizado ya que el saber o creer saber que Aizawa fuese homosexual les había otorgado una nueva perspectiva de él. De la nada el sujeto ya no se veía intimidante, tosco y agresivo, si no, interesante, renovado, amable y quizá y tal solo quizá algo atractivo ya que su aura había cambiado para ellos por completo y ahora resultaba en una criatura nueva y fascinante y por eso mismo empezaron a detallarlo más de la cuenta y habían terminado con un trauma que los hacia dudar de su propia orientación y también tenían pavor de estar al lado suyo sin saber si siempre los había visto como compañeros o si algunos de ellos había captado la atención del moreno más de lo debido y socialmente aceptado y para sorpresa general todos estaban peleando por ese título en vez de despreciarlo. Al parecer que el integrante de su equipo que posiblemente bateara para el otro equipo fuese un tipo culto, maduro, inteligente, capaz, serio y tan respetable como Aizawa y no un tipo cualquiera otorgaba una especie de seguridad en ellos. Es decir si un sujeto así se fijaba en alguno de ellos quería decir que eran excelentes partidos ¿O no? Y pronto exclamaciones como no te hagas ilusiones y él me escogería mil veces a mi sobre ti perdedor empezaron a escucharse. Ahora en lo que a Endeavour respectaba, obviamente le había impactado bastante y al ser el mayor en esa unidad pudo captar perfectamente el comportamiento del moreno al verlo con aquel rubio que parecía emitir su propia luz. Tenía suficiente experiencia en la vida como para no dudar de que su subalterno fuese gay. Es más siempre tuvo cierta sospecha. En lo que a Todoroki respectaba eso solo le daba más clase a Aizawa. — Solamente quería decirte que si alguien te llega a molestar por temas particulares, puedes venir conmigo… — dicho eso se fue de ahí dándole una palmada en el hombro y yéndose a paso tranquilo.
—¿Ah…? — Shōta le había quedado un enorme tick en el ojo y su paciencia se estaba colmando. Al llegar a su oficina de nuevo para recoger sus cosas para irse fue que se topó de frente con su fastidio personal y compañero. Keigo.
—¿Aizawa-san de casualidad ese rubio golpea policías es el sujeto que le manda esos regalos en San Valentín? — había dicho sin ninguna vergüenza, con los pies sobre su escritorio y los brazos tras la nuca mientras ponía una sonrisa pedante y bastante divertida. Aizawa se giro a verlo impactado y francamente desconcertado.
—¿Qué mierda acabas de decir?
—Ah, vamos lo vimos bastante meloso con un tipo esta mañana, sujeto que creo que le hace el almuerzo y con quien creo que vive también…¿Qué sucede Aizawa-san? ¿Por qué esa falta de confianza? ¿Por qué no me dijo que era su novio el día del arresto colectivo en ese bar? Bueno eso explica que le pagará la fianza y lo recogiera personalmente… — al parecer Keigo lo había visto recoger a Yamada después de todo lo ocurrido aquel día — Le habría pedido a Kamui que se disculpara con él debidamente..— Aizawa se había quedado callado y viendo serio y molesto a otro lugar, quizá en algún otro momento le hubiese dado la paliza de su vida a Takami o le hubiera respondido de manera agresiva y amenazante. Pero algo que había dicho estaba reverberando en su cerebro y no podía dejar de pensar en eso, además. Estaba asustado. Bastante asustado y avergonzado, no había confesado públicamente nada y ahora que le estaban señalando e interrogando directamente era demasiado diferente que cuando entablo conversación con Oboro. Ante el silencio prolongándose y la postura débil del mayor, Takami tuvo que intervenir. — Nadie va juzgarlo ni a tratarlo diferente hombre, vamos que tiene a todos en esta estación joteando de lo lindo porque al parecer usted es tan recto y con tanta clase que todos se han sonrojado pensado que alguno de sus culos ha atraído su mirada alguna vez. Hagamos algo, yo le cuido las espaldas y usted me compra un café todos los días de ahora en adelante. Oh y puede ser usted mismo en esta oficina…— agregó lo último sonriendo de manera adorable y Aizawa solamente bufo y le dio un asentimiento de cabeza. Kaigo seguía siendo el mismo después de todo. Le había aliviado ese temor que sentía en gran manera. Aunque quería irse de ahí lo más rápido posible. No quería seguir ahí.
…
Llegó a su departamento y no le sorprendió que Hizashi no estuviera. De hecho tenía un mensaje suyo diciendo que llegaría en la noche, se reuniría con sus antiguos colegas y demás asuntos que posiblemente lo apartaran más de su lado. Estaba atardeciendo y dejó caer todas sus pertenencias al suelo, el corazón le la tía tan fuerte que casi lo estaba volviendo completamente loco. Se mordió el labio inferior y luego puso una pose pensativa mientras se embebía en sus propias reflexiones. Keigo había quitado una posible venda de sus ojos. Se tomó las manos y las froto una contra otra tratando de calmar sus nervios y su temblor.
—¿Sera posible?... — de tener a un candidato potencial para ser su admirador secreto repentinamente Hizashi encajaba perfectamente en el perfil, vivieron cerca mucho tiempo, compartieron tiempo juntos y ahora vivimos bajo el mismo techo ¿Acaso era posible que el rubio lo amara en secreto y eso contribuyera a su distanciamiento en el pasado? Su corazón le imploraba a gritos buscar una respuesta. Camino al fondo de su hogar y llegó hasta donde guardaba los peluches y demás regalos, al acariciar uno repentinamente fue como si la energía de Yamada lo tocara con amor.
No soportaba más esa incertidumbre. Si es que acaso existía alguna pista sobre la verdad de todo ese asunto debía estar en la habitación de Yamada. Entró bruscamente deteniéndose un segundo y luego de respirar volvió a actuar con la misma convicción inicial. No le gustaba lo que estaba a punto de hacer, pero cualquier cosa dejaría todo exactamente tal cual lo encontrará. Se puso a rebuscar entre las cosas del rubio, poco a poco investigó en todas partes, metió la nariz en asuntos privados y personales y después de dos horas de búsqueda infructuosa su instinto de policía le dijo que viera bajo el colchón, al levantarlo encontró una extraña bolsa de cuero en los tablones de madera.
—¿Qué será esto…? — la bolsa olía a colonia de hombre. Y eso lo hizo sonrojar bastante, la abrió con cuidado, esta pesaba así que supo que había algo grande dentro. Saco un cuaderno de notas de tapa negra que lucia algo viejo, también encontró algo que lo dejó helado. Un lindo gatito de peluche pequeño del tamaño de un llavero, de repente el recuerdo de ellos dos en una feria en años anteriores, jugando y divirtiéndose juntos y de él ganando ese gatito en una atracción y dándosela a Yamada le vino a la mente. Los ojos casi se le llenan de lágrimas. Además de eso había un sello antiguo dentro de esos que se usaban para sellar con cera las cartas en el pasado. Vio como el sello tenía una clave de sol como símbolo — No puede ser… — se sentó en el suelo a llorar libremente y apretando contra su pecho aquella bolsa, el gatito, el cuaderno y el sello. Una clave de sol era el sello de las cartas que recibía en San Valentín. Después de unos minutos sin poder procesar nada, abrió el cuaderno con algo de miedo y se llevó una gran sorpresa al ver que era — Un diario. .. — era el diario de Hizashi y la primera hija tenía una fecha particular. Diría que para ese momento tenían seis meses de haberse conocido. Empezó a leer en voz alta para si mismo — Dear Diary … Hey ya my name is Hizashi. Un placer, quisiera decir que hago esto por placer pero, ya que no tengo a nadie con quien hablar ni en quien confiar en este mundo, me desahogare contigo, mi familia me dio la espalda, me he tenido que valer solo, tengo miedo cada día y lloro cada noche, aunque hace tiempo hice un buen amigo, crei que un amigo me ayudaría a salir adelante y así fue pero ahora siento ganas de morir. Lo arruine todo, absolutamente todo, me enamoré de este amigo y por más que trate no puedo sacarlo de mi mente. Su nombre es Shōta es mi vecino y como quisiera estar llorando entre sus brazos y no sobre tus hojas querido diario…
