Hola. Está vez no tardé tanto en actualizarlo. Igual que el anterior, este capítulo ocurre solo en el pasado. No se preocupen, probablmente en el próximo el holgazan de Nega Ben del presente volverá.
*Recuerden las reglas*
Pasado
En la base principal de los Plomeros se estaba llevando a cabo una reunión de alerta grado 04, todos los oficiales de rangos superiores habían sido convocados. El magistrado Gilhil no dio detalles en un principio.
El magistrado estaba en una gran plataforma flotante en el centro. Frente a él se encontraba la oficial suprema de todos los Plomeros, la Magistrata Yirah. Nadie estaba por encima de ella y casi nadie se encontraba en su presencia.
Todos los que estaban presentes murmuraban entre sí, se encontraban algo ajenos a la situación. Algunos teorizaban sobre la razón de ser convocados: Tal vez los Celestialsapiens habían sido afectados por un virus que los hacía formar múltiples agujeros negros por toda la galaxia; o tal vez se estaba produciendo una extinción masiva de varias razas debido a la hambruna que afectaba los cuadrantes este.
Magistrata Yirah: Magistrado Prior Gilhil… -Todos hicieron silencio- debe ser un asunto de suma prioridad si todos, incluyendome, hemos sidos citados.
El magistrado permanecía firme, no se sorprendió de que la Magistrata lo identificara, a pesar de ser la primera vez que se veían en persona. Algo en lo que destacaba era su conocimiento de todo lo que rodeaba actualmente a los Plomeros..
Este era un momento clave, debía armarse de valor. Le tomó par de segundos ver la manera correcta de dar explicaciones. Se apartó ligeramente dejando a Ben a la vista, quien se había mantenido tras él desde que llegaron.
Magistrado Gilhil: Unas semanas atrás se presentó este caso. Este niño carga consigo tecnología nivel 20 y…
Magistrata Yirah: Estoy al corriente de este acaecimiento -Cruzó los dedos de sus manos y la plataforma en la que flotaba se acercó más- …También tengo noción de que ha amparado a este Homo sapiens pre puberto pese a sus diversas infracciones incluyendo un intento fallido de homicidio hacia su persona - Hizo contacto visual con el chico.
Sentir su vista sobre sí causó que Ben se intimidara. Ella no mostraba odio ni intenciones de lastimarlo, pero su mirada era penetrante. Él sabía que era mal acusado y quería hablar al respecto, pero en ese momento sentía un fuerte nudo en la garganta que amarraba cualquier palabra que pudiera decir. Se limitó a tragar en seco y volver a ocultarse completamente detrás del magistrado.
Magistrado Gilhil: Hay algunos malos entendidos, mi señora. En su momento todo será aclarado y él deberá hacerse responsable de lo que pudo infringir, pero ahora no es el tiempo ¡La vida del chico corre peligro y estoy seguro que la de nosotros también!
La Magistrata no se inmutó ante las declaraciones de Gilhil, aunque no se puede decir lo mismo de muchos de los allí presentes. Las caras de asombro no se hicieron esperar.
Magistrata Yirah: Aún no ha esclarecido sus fundamentos del porqué se está llevando a cabo este cónclave.
Magistrado Gilhil: -Suspiró y guardó silencio un breve momento- Tampoco lo tengo claro… - No pudo evitar su cara de decepción- pero hace par de días capturamos al cazarrecompensas más notorio de la galaxia, Timer…
Tras mencionar ese nombre, captó la atención de todos. Timer era buscado en casi todos los cuadrantes, pero era bastante escurridizo y exitoso en lo que hacía. La noticia de que por fin fue capturado no era algo que imaginaban escuchar.
Magistrata Yirah: ¿Ese ser inmoral va a divulgar información relevante?
Magistrado Gilhil: No - suspiro-... ya no puede. Tras fallar en su objetivo, cometió un acto suicida. Nunca vi a una persona tan eficiente en su trabajo, ser tan precipitado y mostrar tanto terror ante lo que podía pasar.
Ben no pudo evitar asombrarse ¿Su matón estaba muerto? Estaba desconcertado de oír eso. Timer se veía ágil, peligroso, experimentado y exitoso en lo que hacía ¿Qué podría aterrarlo a tal punto? Un escalofrío subió por su espalda, sintió todo a su alrededor en cámara lenta. Los latidos de su corazón se sentían como bombas que querían explotar su pecho. Estaba en shock.
Los oficiales comenzaron a subir la voz, no tardó en perderse el orden.
Las emociones estaban desbordadas, todo allí era un caos, con excepción de la Magistrata y el magistrado. Ambos permanecían tranquilos, uno frente al otro. No apartaban la mirada de sí.
De un momento a otro y sin perder la compostura, la Magistrata desplegó unas enormes y llamativas membranas rojizas de una longitud aproximadamente ⅔ de su estatura. Todos quedaron casi hipnotizados al verlas. Hubo silencio.
Magistrata Yirah: Magistrado ¿cómo es posible que un adalid preponderante como usted se precipite solo basándose en los comentarios sin fundamentos de un ser con una psique comprometida?
Magistrado Gilhil: Mi señora yo….
Magistrata Yirah: Creí que podría mantener su profesionalidad en este caso a pesar de la similitud que engloba con la desafortunada vivencia que usted aconteció de crío.
Ben se apartó un poco, miraba al magistrado con curiosidad tras escuchar esas palabras ¿A qué ella se habrá referido con eso?
Magistrata Yirah: Queda destituido del caso. Tome el tiempo necesario para sobrellevar su pesar y restablecerse. Le certifico que el artilugio será neutralizado y la criatura reformada. - El decreto fue dado, no había más nada que decir. Ella abandonó el lugar.
Los demás oficiales permanecieron tranquilos observando la escena, pero no tardaron mucho en comenzar a retirarse.
Todos salían de la sala, pero el magistrado Gilhil seguía allí parado. No lo podía creer.
Ben caminaba, llevaba algo de prisa debido a una persona que lo escoltaba. Era un oficial alto, con apariencia grotesca y movimientos bruscos.
Poco después de que la Magistrata se fuera y los demás oficiales estuvieran saliendo, este Magistrado se acercó y lo arrebató de al lado de Gilhil sin que este pudiera hacer nada al respecto. En un principio, Ben se negó a avanzar, había puesto resistencia y gritaba, pero al poco tiempo fue forzado. Estaba agotado, todo era en vano.
Magistrado Hulka: Mantén el paso, insignificante humano. - Lo empujó un poco. Su tono era seco y amargo.
Aprendió que las apariencias podían engañar, pero en definitiva, este oficial no le daba la confianza de dirigirle aunque sea una palabra. Hasta su nombre era fuerte ¿Cómo se llamaba? Oh, cierto, Hulka… Magistrado Hulka. Lo escuchó momentos atrás de parte de otro oficial que lo saludaba al pasarles cerca.
Hablando de apariencias físicas, no pudo evitar que le vinieran a la mente todos esos oficiales. Ellos eran de especies tan diferentes entre sí, pero mantenían una misma armonía. Si tan solo los humanos de una vez por todas aprendieran a sobrellevarse, muchos problemas se resolvería.
La larga caminata y toda la situación lo llevaban sumergido en sus pensamientos. Ni siquiera sentía las ataduras que tenía en sus muñecas. En un principio, cuando Gilhil lo capturó y neutralizó, sentía un fuerte ardor donde estaban, pero ahora es como si se hubiesen desaparecido.
El Magistrado Hulka se detuvo de repente, por consiguiente Ben lo hizo. Estaban frente a lo que parecía ser una puerta.
Permanecieron allí parados hasta que una especie de luz roja de escaner los revisara. Tras finalizar, el acceso fue permitido. Ben desconocía hacia donde irían, pero sospechaba que era a una celda al igual que su primera vez allá.
Ambos se adentraron donde la puerta se abrió.
La habitación era un poco oscura en comparación de las demás salas que había visto en ese lugar. No sabía que le esperaba y más ahora que sigue siendo tratado de culpable de crímenes mayores, pero ese sitio no lucía como una prisión.
¿?: Espero que nadie te haya seguido.
Ambos dirigieron su vista hacia quien había hablado. Era otro Magistrado, uno con apariencia acuática, como un tiburón terrestre tal vez. Llevaba un casco con lo que parecía ser agua.
Magistrado Hulka: Labrid…
El oficial Labrid se acercó a ellos. Sin aviso previo levantó a Ben a la altura de su cara.
El chico no podía evitar el horror que sentía en ese momento. Era un joven humano no muy bienvenido allí que se encontraba con estos tipos sospechosos. El pensamiento de que su tiempo estaba llegando, era algo inevitable.
Magistrado Labrid: Ah, pobre criatura. Mira como lo horrorizas, Hulka. -Lo observó unos segundos para luego bajarlo al suelo.
Ben se quedó en shock. Sentía el sudor frío bajar por detrás de su cuello, su cuerpo temblaba un poco.
Magistrado Hulka: Espero que él tenga razón, estoy arriesgando mi pellejo en esto. -Dijo con algo de enojo, ignorando el comentario de su compañero.
Magistrado Labrid: Bajale a la ira. Sé que tienes consciencia de que algo anda mal. Él tiene un punto que no se puede ignorar - Dirigió su mirada hacia un extremo la habitación.
El Magistrado Gilhil salió a la vista de ellos y se acercó en la posición en la que estaban. Ben no lo podía creer.
Magistrado Gilhil: Tenemos un problema. No he tenido éxitos en mis intentos de volver a contactar al creador. No sé qué está pasando, pero por ahora estamos solos. - No perdió el tiempo en dar más explicaciones y lamentarse por lo sucedido en la asamblea.
Luego de hablarle a los oficiales, posó su mirada en Ben. Estaba muy confundido, pero más calmado. Se acercó a unos centímetros de él y se puso en cuclillas para quedar más a su altura.
Magistrado Gilhil: Estos caballeros están de nuestro lado, no temas. Sé que todo esto debe traer confusión, agregándole tu estado de agotamiento e incertidumbre. Solo te pido que te enfoques y confíes ¿Puedes hacerlo?
Ben no estaba muy seguro. Todo esto le enredaba la mente, pero tampoco tenía mucho que perder. El Magistrado se veía como un ser muy entregado a lo que hacía y a pesar de lo visto en la conferencia una hora atrás, él sí le tenía cierto grado de confianza. Asintió con la cabeza de forma leve.
Magistrado Gilhil: Muy bien, por ahora debemos dejarnos de formalidades. - Se tomó el atrevimiento de quitarle las esposas a Ben.
Este se quedó mirando por unos segundos el dispositivo, no se hizo esperar la idea de ser nuevamente libre y huir lo más lejos posible. Era muy tentadora. Cerró los ojos y suspiró.
Tras unos segundos decidió hacer contacto visual con Gilhil. Hoy no era el día de romper votos de confianza.
Las instalaciones estaban muy recurridas debido a la llamada de todos los oficiales de rangos superiores, eso sin contar a los subordinados que los acompañaban. Abrirse paso sin darse a notar era complicado, sobretodo porque andaban con el niño. El pasar desapercibidos no era una tarea fácil.
A pesar de todo, vieron una oportunidad. Todo estaba concurrido, sí, pero sólo en áreas específicas: La gran mayoría eran oficiales ocupados que estaban haciendo los preparativos para partir cuanto antes y proseguir con sus investigaciones; Mientras, de los otros restantes, una buena parte se estaba tomando un break. Muchos de ellos no se habían visto en un largo tiempo y ahora se reencontraban, no perderían la oportunidad de recrearse un poco.
Gracias a lo anterior, pudieron adentrarse por diferentes rutas sin que nadie tuviera la suficiente atención en ellos.
No tardaron mucho para llegar a la sala de control. El magistrado Gilhil tenía un plan, no estaba seguro de si sería suficiente, pero era lo que mejor tenía en mente. Allí se manejaban todas las armas de protección de la base y el escudo protector. Era una maquinaria enorme y de las más sofisticadas.
Al entrar, todo estaba desolado. Dado la importancia de ese lugar, siempre debía estar habitado con un personal especializado que lo maneje. Que raro.
Magistrado Labrid: ¿Dónde están? No deben movilizarse lejos de aquí.
Los otros dos magistrados mantuvieron silencio. Ben por su parte aún no comprendía lo que harían en ese lugar, solo estaba siguiendo sus pasos.
Magistrata Yirah: Esto es inconcebible. Me rehuso a aceptar este desacato. - Llamó la atención.
Esto no podía ser posible ¿Cómo lo supo después de tanta cautela? Allí estaba ella junto con varios oficiales armados a su disposición. Habían sido esperados.
El ambiente en la sala se estaba tomando tenso.
Magistrado Gilhil: Magistrata Yirah, deberá perdonarme -Nadie se atrevía a dirigirse así a ella- Siempre he caminado bajo la sombra de la ley, pero cuando decidí ser Plomero, también juré proteger otros Principios que sobrepasan más allá. No puedo obedecer su orden.
La Magistrata comprendía que Gilhil había llegado demasiado lejos. Sus razones eran nobles, pero su cordura era cuestionable. En cuanto a los otros dos, deberían ser procesados por su complicidad.
Magistrata Yirah: Ha sido suficiente, ustedes…
El dispositivo de Ben interrumpió el momento. Tras varias horas de silencio, ahora volvía a hacerse notar. Emitía ese incómodo pitido característico. Paralelo a eso, se comenzaron a escuchar estruendos en las afueras. Algunos gritos y disparos lo complementaban.
La Magistrata guardó silencio, centraba su audición en tratar de identificar qué estaba pasando. Comenzó a caminar en dirección hacia las afueras de la sala cuando una fuerte explosión impactó cerca de ella lanzandola a varios metros de distancia.
Los soldados presentes apuntaron sus armas hacia lo que se aproximaba.
No se podía ver nada con claridad, había mucho humo, pero algo que pudieron identificar fue una gran silueta entrar a la sala. Según avanzaba, de detrás de ella salieron unas 10 más pequeñas y delgadas que se organizaron a su lado.
¿?: ¿Dónde está? - Reclamaba ese ser.
El humo comenzó a disiparse revelando a quienes escondía. No lo podían creer, el líder de la armada más poderosa de la galaxia estaba allí en persona ¿Cómo evadió la seguridad? Probablemente la movilización del personal que controlaba las barreras de defensas para poder montarles esa emboscada a ellos 4, tuvo que ver. Vaya suerte.
Emperador Milleous miró a todos los que estaban allí hasta que encontró lo que buscaba.
Emperador Milleous: -Sonrisa- Ahí estás, por fin… ahí estás. - Sacó su larga lengua babeante tal y como hacía un ser hambriento que tenía frente de sí su plato preferido.
Después de todo, la intuición del Magistrado Gilhil, era acertada.
