Hola, hola. Felíz navidad y felíz fin de temporada. Este es el último episodio, creo que está lleno de emociones. Ustedes me dirán.
Snif snif, los leo. Casi 4 años en esto y aquí llegamos a su fin.
*Flashbacks violento*
"NO QUIERO!", Ben/Pyronite gritaba mientras detrás de él sucedía una explosión que mandaba a varios Plomeros a volar.
*Flashback inocente*
"Yo solo quiero a mis padres de regreso", decía un Ben de 10 años desconsolado, abrazando sus piernas mientras estaba sentado en una cama en la instalación de los Plomeros y el Magistrado Gilhil trataba de calmarlo.
*Flashback violento*
"CUIDADO AHÍ", un Plomero salta sobre otro para evitar que un trozo de taedenita disparado por un enojado Ben/Petrosapien, impactara sobre su compañero. Mientras, detrás de él, Argit y otro grupo de delincuentes juveniles escapaban con reliquias robadas.
*Flashback inocente*
"No quiero seguir con esto. No puedo, no puedo, NO… PUEDO", decía llorando un joven y destrozado Ben de 12 años mientras todo a su alrededor estaba destruido y en llamas, y más de una docena de Plomeros del equipo Alfa le apuntaban con sus armas.
*Flashback violento*
En la escuela reformatorio de la prisión, unos jóvenes salen corriendo de un aula mientras el Plomero maestro queda en un rincón mal herido y rogando por su vida mientras Ben/Vaxasaurian le rugía en la cara enojado.
*Flashback inocente*
"Solo quiero que desaparezca, no lo aguanto, no, no, NOOOOOO….", grita un Ben de 14 años desconsolado y sufriendo un ataque de pánico mientras huye por los pasillos con los brazos ensangrentados por heridas autoinfligidas. Corría y gritaba por la base de los Plomeros y estos los persiguen. Cruza por una puerta y ahí mismo estaba la Magistrata. Ben se tropieza con ella y en su miedo, casi la ataca cuando ella, rápidamente ejerció presión en algunos puntos del cuerpo de él y logró hacer que Ben colapsara y así lo alcanzaran el Magistrado Gilhil y el Magistrado Patelliday.
Presente
"Ben…", se escucha esa voz como desde lejos. Se enfoca la cara de Ben, específicamente sus ojos los cuales acaba de abrir tras escuchar su nombre. "¿Realmente estás listo?".
Nos encontramos nuevamente en la oficina del Magistrado Gilhil. Ben había llegado esa noche buscando respuestas sobre Azmuth, el Magistrado fue sincero con él y le contó lo que hasta ese momento había sido algo clasificado. El chico no había mostrado mucho asombro, ya que en parte sabía que el dispositivo lo había seleccionado a él y no tenía intenciones de irse de su lado, pero era bueno confirmarlo.
La conversación ahora era que quería cambiar, hacerlo…. oficial.
"¿Estás seguro, muchacho?", preguntó nuevamente Gilhil al ver que Ben estaba pensativo tras hablar con él.
Ben tragó en seco y miró a Gilhil a los ojos, "Creo que lo estoy, debo estarlo…".
Sin duda que había captado la atención del Magistrado. Durante 6 años había tratado de reformarlo, fue un chico reincidente y manipulable, aunque con un corazón noble. No era un mal muchacho, pero dejaba que Argit hiciera con él lo que quisiera y cuando se sentía mal, podía sufrir ciertos ataque emocionales que lo hacían responder de manera peligrosa.
Pasaron unos segundos de extremo silencio. No solo porque no hablaban, sino por la hora, era una hora que podría decirse "muerta". El Magistrado no se movió por unos segundos mientras miraba al chico a los ojos, Ben en un momento hizo contacto visual, pero luego tenía la mirada hacia abajo, se podía decir que sentía un poco de vergüenza.
El Magistrado lo conocía muy bien, sabía que en ese momento estaba siendo sincero, pero que en su interior sentía incertidumbre. Fue y buscó un recipiente con agua potable y le llevó un poco a Ben.
"Eres un chico inteligente, aunque tus… conflictos personales… hayan causado obstáculos" al Magistrado decir estas palabras, Ben sabía perfectamente a qué se refería, ya había estado en el reformatorio parte de su pre-adolescencia y principios de la adolescencia, y había sido un largo y difícil proceso. Lo único que pudo hacer fue bajar más la cabeza y suspirar al pensar en todo.
"Yo…", suspira de forma profunda, "hay cosas que se me han escapado de las manos, pero creo que estoy listo". Dijo aún manteniendo la cabeza baja y sin hacer contacto visual.
El Magistrado Gilhil colocó su mano sobre el hombro del chico y le dio unas palmaditas. "Sabes que siempre he apostado a ti, muchacho, a pesar de todo, sé que dentro de esa coraza rebelde que has creado hay un niño frustrado con deseos de progresar".
Ben afirmó con la cabeza mientras hacía una pequeña mueca de vergüenza y jugueteaba con sus dedos.
"Creo que puedo continuar con mi programa, ser un Plomero, servir al bien…", decía con voz apagada, pero con sinceridad.
"Y sé que puedes lograrlo si te lo dispones...", el Magistrado hizo un segundo de silencio mientras lo miraba a los ojos buscando respuestas… "Dónde está la rata a la que llamas amigo?"...
Ben dejó de juguetear con sus dedos y miró hacia un lado, aún sin hacer contacto visual. "Me deshice de él… no me volverá a molestar".
El Magistrado estaba en shock al escuchar eso. No lo habrá….
Ben sonrió un poco al darse cuenta de lo que pensaba el Magistrado. "No lo hice, señor…, solo corté lazos con él. Le dije que realmente ya no lo quería volver a ver".
El Magistrado soltó un suspiro de alivio al escuchar esa respuesta, por un momento pensó que el muchacho se habría atrevido a tal atrocidad. Aunque Argit lo molestaba y se aprovechaba de él, que Ben llegara a ese punto era algo extremo.
Hubo otro segundo de silencio.
"Bueno, retomando nuestra conversación, sabes que te dije que las puertas estarían abiertas para tu preparación. Podemos comenzar en dos días, si quieres puedes quedarte a dormir donde te alojabas antes".
Cuando Ben estuvo la última vez en el reformatorio, dormía en una celda - habitación estudiantil. Sigue siendo tras las rejas, pero era una habitación cómoda con mesa de estudio y diferentes archivos para capacitación. El chico no estaba tan incómodo allí.
El Magistrado lleva a Ben a su habitación, dado la avanzada hora, hasta los guardias dormían.
"Se ha dejado todo tal y como lo dejaste, las cobijas de la cama las puedes encontrar guardadas y dobladas en el armario. La vestimenta igual", dijo mientras esperaba a que Ben entrara a la celda.
Entraba lentamente y mirando todo con extrañeza. Llevaba meses sin estar aquí. Estar nuevamente le traía recuerdos de las veces que estuvo allí y no podía dormir por las noches o las veces que haciendo una rabieta rompió la entrada. Desde ese entonces fue modificada para mantenerlo, pero se les hacía casi imposible mantenerlo calmado y concentrado en los estudios. Fueron muchos los guardias que resultaron heridos y ni se diga de la inversión en equipos que pudieran contenerlo.
Había sido dejado en libertad condicional luego de una mejora en su conducta, aunque la verdadera razón es que se embotaba mentalmente y no captaba. Estaba bajo vigilancia, si, pero se le dio un poco de libertad para ver si su estado mejoraba. Por lo visto se había logrado algo ahora que lo tenían de vuelta por su mismo pie.
"Te veré en la mañana, espero que no cambies de opinión". Dijo el Magistrado para irse y apagar las luces tras él.
Ben suspiró un poco y terminó por caminar dentro. Seguía mirando los alrededores mientras iba directo a sentarse en la cama. Aún él mismo no podía creer que estaba allí de vuelta, pero fue su decisión, tantas veces que huyó de este lugar y ahora terminaría por sí mismo en el reformatorio.
Se sentó en la cama y lentamente se dejó caer de espaldas mientras miraba el techo. Por algo tendría que comenzar.
Llegó la mañana siguiente y a primera hora el Magistrado fue a darle una visita al chico. Al entrar a las instalaciones, vio a varios Plomeros hablando entre sí alarmados. Se quedó parado algo pensativo, más o menos sabía cuál era el tema de conversación.
"Saludos", dijo el Magistrado.
Al escuchar su voz, todos se sorprendieron y corrieron hacia él.
"Ha vuelto, el peligroso humano ha vuelto", dijo uno.
"¿Qué haremos ahora?", preguntó otro.
El Magistrado no respondió, en su lugar se hizo paso entre ellos mientras tenía todas esas miradas enfocadas en él. Comenzó a pensar que tal vez el chico había cometido un acto peligroso durante la noche.
Al llegar a la celda, allí estaba Ben acostado boca arriba sobre la cama, tranquilo y mirando al techo.
Ahí mismo, frente a él, apareció el Magistrado Patelliday. "Que bueno que llegas, EL HUMANO HA VUELTO", dijo con gran nerviosismo.
El Magistrado miró a Ben, quien sin decir nada y manteniendo la calma lo miró, luego miró a Patelliday. "¿Hizo algo malo?".
El Magistrado Patelliday tragó en seco y se quedó pensativo unos segundo. "Bueno, no, pero… está aquí, ha vuelto". Dijo agarrándole los hombros con ambas manos a Gilhil.
El Magistrado Gilhil procedió a seguir, abrir la celda y adentrarse. "Que bueno, porque yo lo puse aquí".
Ahí todos se quedaron en shock.
El Magistrado Gilhil sabía que todo el mundo lo miraba, pero no le importó. Caminó hasta ponerse al lado de la cama.
"Veo que no dormiste y te acostaste sobre la cama sin arreglar".
Ben se sentó en el borde y alzó los hombros. "Al parecer, no soy el único que no pudo dormir anoche", dijo Ben con un tono tranquilo, refiriéndose al Magistrado. No se equivocaba, el Magistrado no fue ni siquiera a su alojamiento para dormir, en su lugar, se había quedado en su oficina resolviendo problemas.
"Ve a la sala a desayunar en conjunto con los demás, ¿ya te he dicho que estás pálido y delgado?", expresó el Magistrado, ignorando la observación de Ben.
Ben frunció el ceño, no tenía hambre, pero en verdad, si quería comenzar bien todo esto, aunque sea lo más sencillo debía cumplir. Se levantó de la cama, puso sus manos en los bolsillos y caminó hacia fuera de la celda, obedientemente y en silencio fue directo hacia el comedor.
Todos seguían en shock viendo todo esto, en definitiva era mucha información que procesar. Al Magistrado Patelliday casi se le cae la boca de lo abierta que la tenía.
Pasaron los días, y Ben hacía las cosas obedientemente, ya había llegado el día de reintegrarse en las sesiones de aprendizaje y las sesiones de rehabilitación.
Ben no hablaba con nadie, pero hacía lo que se le pedía callado y tranquilo.
Había pasado una semana. Ben estaba tranquilo dentro de un aula en conjunto con otros reclusos jóvenes en rehabilitación. Tenía su capucha puesta y estaba algo acurrucado. A pesar de todo, estaba atento y tranquilo, no se la daba en brillante, pero comprendía las clases.
El Magistrado Gilhil lo miraba desde la distancia, se sentía orgulloso, sabía que si seguía por este camino, grandes cosas podrían pasar.
"¡Cuidado!", escuchó al Zaroffian Plomero que entrenaba a los Anubian Baskurr que se usaban allí en servicio. Una hembra llamada Zed se había escapado y no obedecía las indicaciones, corría a alta velocidad y gruñía a quien se acercara.
La Anubian saltó hacia el Magistrado haciéndose este a un lado por unos segundos evitando que lo lastimara. Se abrió paso en el aula y los jóvenes se movieron. Ben se quedó tranquilo y sereno, no se asustó ante el gran perro. Este fue tranquilamente y se acercó a Ben lamiéndole la cara. Ben sonrió un poco, no respondió con palabras ante esto, pero se sintió a gusto. Comenzó a acariciarla.
En ese momento, el Zaroffian entrenador entró asustado al aula temiendo que el perro haya causado problemas. Se sorprendió por un segundo al ver la escena, pero luego prosiguió a agarrar a Zed.
"Le caes bien muchacho", dijo el entrenador Zaroffian.
Ben no respondió, solo siguió acariciándola hasta que se la llevaron.
Han pasado 2 semanas desde que Ben retomó su programa de rehabilitación. Desde entonces, no se había metido en problemas. Los Plomeros, aún guardaban distancia con él, pero sin duda que el cambio se notaba.
En su celda Ben se encontraba leyendo uno de los libros que le dispusieron. Ahora todo era más tranquilo, antes tenía la influencia de Argit y no podía ponerse a leer, ni siquiera se concentraba por más que lo intentara.
"Toc toc", tocó el Magistrado la pared en la entrada de la celda. Ben no respondió, solo se sentó en la cama y dejó el documento al lado de él.
"¿Cómo estás? Veo que te has empeñado en tus estudios", dijo el Magistrado.
Ben solo se encogió de hombros y se rascó detrás de la nuca.
"Vi que por fin fuiste al salón de rehabilitación en el grupo de apoyo. No habías entrado desde… que tenías 12", el Magistrado sonrió, "me alegro mucho de tu avance".
Ben seguía sin responder, pero estaba halagado. Sentía que iba progresando.
El Magistrado caminó hacia él, movió el documento y se sentó en la cama junto a él. Ben no lo miraba a los ojos.
"¿Sabes? Patelliday piensa que pudieras ser un gran Plomero", dijo el Magistrado Gilhil.
Ben sonrió un poco entre dientes, como si no lo creyera. "Patelliday? Creo que él se sentiría mejor si yo no estuviera".
El Magistrado agarró los hombros del chico y lo forzó a mirarlo a los ojos. "Por qué piensas algo así? Sé que tiene una forma peculiar de ser, pero jamás desearía eso de ti. Al igual que yo, él cree en ti". Ahí le soltó los hombros.
"Me teme…", dijo Ben con un poco de vergüenza.
El Magistrado se rió y se pasó la mano por la cara. "A decir verdad, todos te hemos temido en algún momento, pero también, todos creemos en ti", dijo con sinceridad el Magistrado.
"Hasta la Magistrata Yirah?", le dio un poco de curiosidad a Ben.
El Magistrado se rió un poco. "No es de mucho hablar, pero es de las primeras que cree en que progresarás".
Ben no hizo ningún gesto de sorpresa, pero estaba conmovido.
"Todos creemos en ti, muchacho", fue lo último que dijo el Magistrado antes de pararse y dejar a Ben en su espacio. Antes de salir por la puerta, volteó a mirarlo nuevamente "No lo olvides".
A Ben le daba gusto escuchar eso, aunque no lo demostrara. Sonrió un poco para seguir leyendo el documento. Sabía que era un nuevo comienzo.
