CAPITULO IV

Serpiente

Un puñetero apocalipsis, eso era. Decenas de muertos rodeaban las murallas que protegían el campo de concentración, todos los que aquí estamos somos supervivientes. Algunos estaban infectados y los habíamos matado en cuanto empezaron a mutar para convertirse en esas mierdas que andan por lo que antes era una civilización.

Todos me conocen como Serpiente, tengo veintidós años. Mi nombre no es una cosa que me interese recordar, por eso prefiero que permanezca en el anonimato. Era agente del FBI antes de que toda esa mierda arrasara el mundo y convirtiera en salvajes a la mayoría de la población.

Soy experto en todo tipo de armas blancas, espadas, dagas, katanas... Aunque también me defiendo bien con las armas encañonadas. Practico artes marciales y digamos que soy temido por muchos peces gordos de la sociedad, aunque probablemente ahora estén deambulando por la calle como almas en pena.

No tengo muchos amigos, es más, los que tengo se podrían contar con una sola mano. No es que sea antisocial, sino que prefiero no tener a ningún traidor en mis filas. Siempre existe el riesgo de que alguien te traicione y venda a tus enemigos esa información de suma importancia que guardas con tanto recelo.

La melodía de mi teléfono me sacó de mis pensamientos. Lo agarré y eché la pantalla hacía arriba para ver de quién se trataba. Perfecto, el estúpido de Naruto estaba vivo. Bufé y entrecerrando mis ojos le di al botón verde para aceptar la llamada.

—Creía que estabas muerto, idiota.- Dije nada más apoyar el teléfono cerca de mi conducto auditivo, pero dejé un corto espacio entre el y el aparato porque sabía que los gritos del que estaba al otro lado de la linea me destrozarían el tímpano.

—¡Hey estúpido, no me digas idiota!- Sonreí altanero, era tan predecible.- Tenemos un problema y necesitamos tu ayuda.- ¿Tenemos, necesitamos? ¿Con cuántos idiotas se había topado?- Somos siete adultos, tres niños y un perro.- Genial, la familia al completo...

—¿Qué te hace pensar que te ayudaré?- Era muy arriesgado, todavía no me había dicho su posición, pero no pondría en peligro a mis hombres sin saber con certeza si estaban limpios.- Tienes mucha fe en mi.- Solté un par de roncas carcajadas mientras sentía como el gruñía al otro lado de la línea.

—Vamos estúpido, estamos todos limpios, esas escorias no nos han tocado...- Rogó, yo rodé los ojos ante la muestra de debilidad.- Por favor...- ¡Demonios! Siempre andaba en problemas y yo tenía que salvarle el trasero de todas esas mierdas...

—¿Dónde?- Pregunté al fin dándome por vencido mientras escuchaba sus eufóricos gritos al otro lado de la linea. Yo no era conocido por tener un cupo infinito de paciencia, es más, tengo poca y, la que tengo, se agota por momentos.

—En la avenida ninjutsu, hay un descampado y al fondo de este, se encuentra una casa. Estamos en el garaje y hay como...- Paró de hablar y sentí como se movía al otro lado.- Unos treinta o cuarenta infectados ahí fuera...- Resoplé mientras removía mi cabello, aquello era jodido, muy jodido.

—¿Hay salidas que estén medianamente despejadas?- Esperaba una respuesta afirmativa, de lo contrario, no podía hacer mucho desde la distancia. Había ideado un plan que tenía un treinta por ciento de probabilidades de ser un éxito.

—La verja por la que hemos entrado, que esta rota, por lo que entran mas criaturas y...- Soltó una exclamación ahogada, conociéndole, seguro que se le había ocurrido alguna idea estúpida.- Nada más.- Froté mis sienes molesto, no tenía remedio. Lo último que me quedaba era el plan B y no era muy cortés que digamos.

—¿Está Suigetsu contigo?- En cierto modo estaba cansado de tanta pregunta. Pude oír un silencioso "Sí" al otro lado y entonces sonreí arrogante. Mi plan iba a funcionar, debía hacerlo.- Dile que descargue de la base de datos el mapa de la zona e investigue si hay alcantarillas cerca.- Hizo un sonido de desagrado, pero era lo que había si quería sobrevivir.- También que investigue las diferentes vías por las que transcurren y hasta donde llegan a parar.- Espero que tengan suerte, porque sino, estaban perdidos y nosotros necesitábamos a más gente "no infectada" en nuestras filas.

—Joder...Está bien, se lo diré.- Por un momento, solo se escuchaba la conversación de Naruto y Suigetsu. En cierto modo, que Suigetsu estuviera con ellos era una suerte, no todos los supervivientes cuentan con un informático como lo era él.- Está comprobando el mapa y descargando la información de las rutas de alcantarillado.

—Llamadme en cuanto lo tengáis todo...- Paré un segundo de hablar para pensar que tendría que decir ahora.- Y que no os descubran.- Sin darle tiempo a reaccionar colgué. Me quedé viendo el móvil unos instantes, luego lo apreté y empecé a andar hacia la sala en la que estaban reunidos los supervivientes.

La vida iba a tratarse de una mera supervivencia a partir de ahora.

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Sakura

Quería una explicación, tantas indirectas me estaban matando. Tenía mucha curiosidad por saber quien era ese tal Serpiente... Debería preguntarle a Naruto, después de todo a sido él el que lo ha nombrado.

Mejor me callo por el momento, se veía muy nervioso mientras Suigetsu tecleaba sin parar en su móvil. Habían mencionado las alcantarillas, seguro que debíamos ir a través de ellas para escapar, muy inteligente...Serpiente...

Hinata permanecía acurrucada en una esquina, mientras le acariciaba el cabello a Akirq y a Dante. A mi parecer, creo que se habían quedado dormidos, demasiado estrés para personas tan pequeñitas. Hanabi también descansaba en brazos de su hermano. Aquello era una estampa feliz en medio de aquel caos.

¿En qué momento se había acabado la humanidad? Era algo ilógico, algo sacado de una de esas novelas de terror de segunda... De esas que a mi me encantaban leer y releer una y otra vez intentando entender el porqué de esos hechos paranormales. ¿Y ahora? ¿Qué debo hacer ahora qué la ficción se convirtió en realidad? ¿Cómo ocurrió y porqué nosotros no nos convertimos en ellos también?

Miré la ventana de soslayo, rememorando todos esos rostros irreconocibles, llenos de heridas, sangre y en proceso de descomposición. Quizá algunas de esas personas eran mis conocidos, amigos de la infancia, quién sabe si algún vecino o aquellas personas con las que me cruzaba día a día por la plaza.

Esos sonrientes rostros de los infantes mientras golpeaban el balón en un parque, ancianos alimentando a simpáticas avecillas que emigraban de un lugar a otro, ese dependiente que te vendía dulces a lo largo de tu infancia...En fin, demasiadas vidas inocentes.

Silencio, eso me mataba. Necesitaba conocer qué iba a ocurrir ahora, que nos deparará esta especie de fin del mundo. ¿Vería morir a las personas que estaban en ese cuarto conmigo? No, no lo permitiría, antes caería yo defendiendo a, mi ahora, familia.

Recordé como habíamos empaquetado todo, en unas frágiles e incómodas bolsas de basura. Al parecer Naruto y los demás tampoco habían tenido tiempo de buscar algo mejor. Tendría que volver a entrar a la casa y buscar unas cuantas mochilas. Sabía que entrar en esos momentos sería muy arriesgado, pues esos monstruos estaban intentando entrar en el edificio y ¿quién sabe? Quizás ya lo habían conseguido.

Me reincorporé y, al instante, las miradas de las personas allí conscientes me taladraron. Me acerqué al maletero del coche y lo abrí. Conté, ocho bolsas. Por lo llena que estaban suponía que necesitaríamos, al menos, cinco mochilas.

—¿Qué haces?- Preguntó Sai abrazando a su novia Ino desde un lateral del garaje. Tanto amor me causaba náuseas, eso no era para mi. No había tenido novio en mi vida, ni falta que me hacía. Si alguna vez lo llegaba a tener sería el único, no me van esas relaciones esporádicas con las que pierdes años de vida.

—Si queremos salir de aquí más cómodos a pie, necesitaremos mochilas.- Expliqué cerrando cuidadosamente el maletero. El chico rubio asintió y decidió no preguntarme nada más y volver a lo que estaba hablando con su novia. Suigetsu no dejaba de teclear en su teléfono mientras Karin, su novia, lo observaba sentada y aburrida en el asiento delantero del coche. Tenía la puerta abierta, por lo que, se podía ver su silueta completa. Lo increíble era que estaba pintándose las uñas de los pies de negro despreocupadamente.

—Ya lo tengo todo, esta casa tiene una salida directa a las alcantarillas.- La voz áspera de Suigetsu resonó en el garaje.- Y tienes razón, necesitaremos unas mochilas...- Ja, no hacía falta ser un genio para saberlo.

—Iré yo...- Naruto iba a reclamar, pero lo acallé con una mirada y me acerqué a Dante. Lo sacudí brevemente.- Dante...- Llamé un par de veces sin obtener respuestas.- ¡Dante!- Esta vez se despertó sobresaltado. Me sabía mal, pero debía actuar deprisa.- Necesito que me digas donde puedo encontrar mochilas en esta casa.- Él me miró confuso y adormilado.

—En la habitación de mis padres hay un par de kits de montaña.- Su mirada era sombría y miraba al suelo entristecido.- En mi cuarto está mi maleta de la escuela y en la cocina hay otra que usaba mi madre para la compra...- Movía sus dedos nerviosamente.- Creo...creo que en el baño hay un neceser en el que mi madre guarda lo que necesita Hanabi, pañales y demás...- Le acaricié el cabello y el levantó la cabeza. Yo le sonreí agradecida y besé su frente.

—Gracias.- Lo volví a acostar en los brazos de Hinata y me dirigí hacía la puerta. Agarré un cuchillo y decidí entreabrir el pórtico y ver a través de la hendidura. Decidí caminar hasta que la puerta se cerró sola tras de mi. Yo respingué ante el susto y me toqué el pecho para calmar mi respiración y normalizar mis latidos.

Caminé por el salón buscando la cocina, creí haberla visto cerca de la escalera. Al pasar cerca de la barricada me aseguré de que la puerta siguiera igual que antes, así era, estaba intacta. Era un alivio, al menos nadie había entrado en la casa.

Llegué a la cocina, tal y como había dicho Bruce, una mochila reposaba cerca de un cesto de frutas. La cogí y me la eché al hombro, pero antes la llené con algunas frutas. Subí las escaleras y entré a la primera habitación, me alerté. En la cama no estaba la mujer que antes estaba siendo devorada por aquel monstruo.

Sujeté con fuerza el mango de mi cuchillo y me coloqué en posición de defensa. Mi corazón bombeaba con fuerza en mi pecho. Estaba empezando a ver cosas, sombras por todos lados y, lo peor, es que la estancia estaba en penumbras.

Algo se lanzó hacía mi rápidamente y, yo por acto reflejo, me aparté. La "mujer" colisionó con la puerta haciendo que esta se rompiera y los pedazos cortaran levemente mis brazos. Me lancé contra ella y clavé el cuchillo justo en medio de su frente. Sus ojos perdidos se movieron a una velocidad impresionante, para después quedar con la pupila quieta y decolorada.

Intenté relajarme y respiré profundamente. Entré en la habitación de nuevo y abrí el armario. Cogí esas dos maletas notándolas pesadas. No las revisaría ahora, lo haría abajo más tranquila. Entré al baño del pasillo y abrí el cajón del lavabo. Dentro había un neceser rosa con ositos y justo al lado unos pañales.

Ya con todo, me dirigí hacía el último destino, el cuarto de los niños. Entré y lo revisé más detalladamente de lo que lo había hecho la primera vez. Divisé la maleta escolar apoyada en el suelo y la agarré, todo lo que llevaba se me hacía pesado.

Vi que la estancia tenía un balcón y yo, como toda curiosa, me asomé. La vista era caótica. El cielo estaba totalmente gris, las casas destrozadas y murmullos de gente en descomposición por todos lados. El paraje era desolador.

Miraras por donde miraras, todo estaba devastado y moribundo. Ni siquiera se divisaban pájaros o gatos callejeros, solamente se podían ver a aquellos monstruos caminantes. Era una auténtica desgracia, el fin de la existencia humana tal y como se conocía hasta ahora.

Ya era suficiente, debía bajar o se empezarían a impacientar. Me aseguré de cerrar la terraza nuevamente y me colgué todas las mochilas. Casi no podía con mi alma, era mucho peso y eso no era bueno. Debíamos movernos rápido para escapar de esas cosas, con tanto peso sería complicado.

Rápidamente llegué junto a la puerta del garaje, pero paré al escuchar una conversación cerca. Era la voz de Karin, que parecía estar hablando por teléfono. Era una discusión muy acalorada por el tono de voz que usaba ella, aunque este no fueran más que susurros.

Acerqué mi conducto auditivo a la puerta sin llegar a abrirla. Afiné mi audición e intenté alejar aquellos sonidos que evitaban que lograra identificar que decía Karin. Desde el principio no me había caído bien esa chica, pero no debía sacar conclusiones precipitadas, lo tomaría con calma como cualquier persona normal.

—No, estamos atrapados...- Su voz tenía un matiz furioso.- Por culpa de eso ineptos...No, no tengo la culpa.- ¿Ineptos? Vale, se estaba pasando y Me estaba empezando a tocar la moral. Cuando eso pasaba...chungo.- Sí, eso haré...-Se oyó un pitido, había colgado...

Decidí coger aire y entrar como si no hubiera pasado nada. Todos me miraron horrorizados al ver mis cortadas. Yo dejé las cosas en el suelo y me senté relajada. Hinata ya había despertado, odiaba que me mirase así, como si yo la hubiera decepcionado.

—¿Cómo...?- Preguntó Naruto preocupado y acortando la distancia que nos separaba.- ¿Te han...?- Iluso, ni que fuera tan débil y fácil de dañar.- ¿...arañado?- Terminó su pregunta muy asustado, podría jurar que su cara se había puesto mucho más pálida que de costumbre.

—Nada más que son cortes por culpa de unas astillas de madera.- Miré a Dante intentando descifrar si estaba despierto o no.- Su...su madre se convirtió en una infectada y me atacó.- Empecé.- Yo me aparte e hice que ella chocara con la puerta, la cual rompió y los pedazos se clavaron en mis brazos.

—¡Dios...! Menos mal...-Suspiró cerrando fuertemente sus ojos y le echó un vistazo a lo que había traído.- ¿Qué hay en ellas?- Cuestionó curioso, ni yo misma sabía que contenían. Me encogí de hombros y creo que soltó una ronca carcajada.

Acerqué una de las maletas, empecé por la más pequeña, el neceser. Unos cuantos potingues de bebé, medicinas infantiles, toallitas y...en fin, cosas de bebés. Pasé a la segunda, una de las de montaña. En ella había un par de linternas, sacos de dormir, arpones, comida para llevar, medicamentos, vendas... Y en la otra más de lo mismo.

Por último estaba la escolar, de esa quitaría todos los libros y echaría algo más importante para nuestra supervivencia. No me había dado cuenta del momento en el que Akira se colocó a mi lado y abrazó los libros con sus pequeñas manitas.

—No los tires, por favor...- Miré su carita, era casi imposible decir que no, pero...- Yo los llevaré, me gusta estudiar y la bebé necesitará que le enseñemos cuando crezca.- Sonrió y yo me quedé maravillada ante su genuina inocencia.

Ella cogió los cuadernos y los metió en la pequeña mochila que colgaba de su espalda. Después de eso, se fue a jugar con su perrito . Era muy hermoso ver como los niños afrontaban las situaciones difíciles, por muy malas que fueran.

Metí las cosas del maletero en las mochilas de manera equilibrada. Luego las apoyé ordenadamente en la pared ante la atenta mirada de todos. Me giré lista para encararlos y esbocé una sonrisa.

—Estoy lista...-Susurré más para mi que para ellos.-¿Cuál es el plan?- Pregunté curiosa por saber la respuesta. Estaba preparada para afrontar cualquier adversidad...

Cualquiera.

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¡Hola! Rápido, ¿eh?

Estoy muy molesta, aún no se que cojones le pasa al documento, ¡por qué sale en negrita!

Odio que me pase esto a mi...con lo que me esmero por hacerlo bien... T_T

Pero estoy contenta por vuestros comentarios, me hacen muy feliz :D

ulisesamarilla: ¡Hola, gracias por comentar! Cuando leí tu comentario nada más que formulé en mi mente: "Tierra, ¡trágame ahora mismo!" Bueno, me dejo llevar por el nombre de tu cuenta y nada más ver ulise pues... yo no distingo y opte por el sexo femenino, osea, aquí la mayoría son chicas...Perdona mi error y, créeme, estoy orgullosa de que un chico me comente:D, ¡Ah, si! Ya mencioné que esta historia es una adaptación de una que escribí hace tiempo con mis propios personajes, perdona por el fallo :P

Andy Uzuga: ¡Hola, gracias por comentarme los tres capís! Gracias por tu atención, me alegra que te haya gustado mi -pésima- historia. Te agradecería que mencionaras mis errores ortográficos, así me aseguraré de no repetirlos :) . Si, va a ser NaruHina y SasuSaku, además de las demás parejas secundarias ya mencionadas... ¡ARG! Yo también odio que se vea en negrita, pero es un error de la página...o del documento o de YO que sé... Espero que en este capítulo no se vea así...me molesta mucho. Sí, en el capítulo anterior mencioné que la escena de Akira y su papá la saqué de HighSchool of the Dead y, por cierto, este anime no está terminado, solo hay un parón porque los creadores son hermanos y...digamos que no se quieren poner de acuerdo en varios aspectos :(

Yuriko Chun-Li: ¡Gracias por comentar! Me alegra que te guste la historia y sí, Sasuke- suxy- kun es Serpiente, je je je... En todos mis fics hago esta Sakura, creo que reflejo un poco mi bipolaridad en ella...en fin.

Montse Luckheart: ¡Hola, gracias por comentar! Jajaja, tus comentarios siempre me hacen gracia, sobretodo la manera con la que dejas caer a tus parejas favoritas. Si,bueno, algunas podrían ser, no descarto la idea :D

Lion Omega X: ¡Hola, gracias por comentar! Sobre eso, jeje, tuve una ligera confusión y no eres el único varón que me comentaste...Ya lo dije, soy despistada de cojo... ¡Ejem! En fin, pues eso, aún así es un verdadero orgullo para mi que sigáis mi historia...

¡Sayonara!