CAPÍTULO XI: CATÁSTROFE

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Sakura

Las instalaciones de la familia Uchiha eran inmensas, de no ser por las indicaciones de los soldados que custodiaban el lugar más de uno se perdería. Yo me dirijo a los laboratorios en este momento para reunirme con Serpiente, necesito averiguar porque está pasando esto.

El pasillo que da a la parte científica es el más custodiado, al parecer está pasando algo muy gordo para que aumenten la seguridad de un momento a otro. Tras uno de los cristales diviso a Serpiente. Está de pie hablando con un tipo que porta una bata científica y lo que parece ser un expediente en la mano.

–Hola...- Digo al pasar por la puerta que da al lugar en el que están los dos parados.-Quiero hablar contigo un segundo.- Me dirijo a Serpiente.

–Pues habla.- Sonríe torcidamente, es un maldito.

–¿Qué es lo que pasa exactamente?- Comencé.-¿Cómo ha sucedido esto?

–Explícale, Takeshi, es de confianza.- Sus palabras me sorprenden.- Toma asiento.

Me tomo unos segundos para dirigirme a una de las butacas cercanas, a mi lado se sienta Serpiente y justamente enfrente el científico. Tras una larga pausa comienza la explicación más rara que he oído en años.

–Son muertos vivientes.- Le miro como si fuera obvio.- Ejem...A ver como lo explico.- Pausa.- Cuando morimos nuestro cerebro sigue funcionando durante siete minutos debido a nuestro último exhalo. Es lo que se conoce como "ver pasar toda nuestra vida y un túnel al final".- Asentí.

–¿Y?

–A lo que quiero llegar es a lo siguiente, es una hipótesis.- Respira.- Esos seres afectados por el TEPM murieron y resucitaron con una necesidad básica...Comer.- Inciso.- Sus cerebros no tuvieron el tiempo suficiente para "reiniciarse" por así decirlo; así que hubo un error, cómo un programa informático.

–Es complicado.- Dijo Serpiente.- Continúa.

–Sí, pues...Digamos que su necesidad básica fue alterada a su peor forma, la de ingerir cualquier cosa que posea calor.- Se aclaro la voz.- Pero no cualquier calor, si no el corpóreo.- Asentí.- Esto genera un problema, aparte de que es una amenaza para nuestra especie, también lo es para la continuidad del Universo.

–¿Cómo?- Abrí mis ojos atónita, será una ida de hoya científica.

–Cómo lo oyes.- Pausa.- Te pondré un ejemplo cien por cien real. Tomemos a un sujeto que antes de su muerte pesa unos 70.66 Kg, al morir lo vuelven a pesar y la cifra es de 70. 60 Kg. La gran pregunta es: ¿Dónde se fueron los 6 gramos?

–¿Al respirar?- Expuse, el negó.

–A lo largo de los años se ha demostrado o al menos se ha intentado explicar el movimiento de expansión del Universo. Supongo que conocerás la típica historia que es que aún existe la fuerza de la gran explosión del BigBang.- Asentí de nuevo.- Pues se descubrió otra que nos incumbe.

–¿Qué tiene que ver eso con los Zombis o con nosotros?

–Cállate y escucha, molestia.-Le mandé una mirada asesina.

–El cosmos necesita energía para seguir vivo. Los 6 gramos que el sujeto perdió antes, aunque te suene muy loco es su alma, su energía, lo que alimenta la expansión del Universo.

–Eso es muy hippie.- Serpiente soltó unos amagos de carcajadas.

–Lo parece, digamos que somos una simple batería y si los Zombis no mueren correctamente corremos peligro de alterar el desarrollo del espacio tiempo. Tenemos que encontrar la manera de dar la vuelta al virus TEPM y hacer que vuelvan a vivir humanamente o mueran sin que su cerebro reciba daño, porque he podido averiguar que si destrozamos su cerebro su energía no se transforma, se pierde.

–Es todo muy raro...Entonces, ¿no podemos luchar contra ellos?- Serpiente intervino por el científico.

–Intentar no matar a muchos si no es necesario, esa es la única forma que con certeza puede funcionarnos.- Explicó.- Esto no puede salir de aquí, entendido.- Empezó a caminar hacia la salida, colocándose bien su chaleco.

–¡Espera!- Le agarré un brazo.- ¿Porqué confías en mi para esto? ¿Porqué me lo cuentas a mi y no a Naruto que te conoce desde hace mucho más?- Cogió aire por la nariz.

–No lo sé...-Su respuesta me dejó más extrañada.- Sígueme.

–¿Qué pasará con el bebé de Ino?- Volvió a pararse en seco.

–Intentaremos que la contaminación del virus no infecte al feto antes de su llegada o ella también morirá.

–Dios...¿quién demonios a creado un virus así...?- Pregunte alarmada más para mi que para él.

–Mi tío, Madara Uchiha y su compañera Misae Akanade.- Ese último nombre me resultaba vagamente familiar, preferí callarme y seguirlo el resto del camino en silencio.

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Hinata

Parece ser que a esta zona de la ciudad no llegó el apocalipsis, la gente paseaba normal dentro de lo que cabe. No había mucho ruido, pues de las fachadas colgaban algunos posters alertando a la población sobre la atracción de los zombis al barullo.

Se podía apreciar algunas respiraciones erráticas desde el exterior y aún así me sentía tranquila dentro de las murallas y con Naruto abrazándome, estaba segura. Los niño jugaban en un parque frente al banco en el que nos encontrábamos sentados y en la lejanía podía ver a Ino llorando en los brazos de Sai.

–Pobre Ino...-Susurré para que solo me escuchara Naruto.- Si estuviera en su situación también me preocuparía.

–¿Te preocuparía tener un hijo mío?- Me separé sorprendida, me interpretó mal.

–No es eso imbécil, es solo que...¿Has visto el panorama?- Pregunte obviamente.- La gente muere de un mordisco, hemos tenido que separarnos de todo lo que conocíamos, ¿es justo traer al mundo a un inocente?- Me abracé más a él.- ¿Es justo que sabiendo que nuestro futuro es incierto lo condenemos?

–Tienes razón...

–Tengo miedo por nuestra vida, por la vida de los que quiero. En su situación creo que decidiría tenerlo, porque ya que el mundo es una mierda...Al menos que experimente lo que es estar vivo y ser querido.- No pude evitarlo, me puse a llorar.

–Oh, no, nena, vamos, no pasa nada.- Me frotó la espalda.- Shhh, estaremos bien, cuando todo esto acabe compraremos una bonita casa en la costa y tendremos muchos niños a los que querremos.

–¿Con jardín?- Me sorbí la nariz.

–Y con una piscina y muchas habitaciones.- Le pegué burlona en el torso.

–¿Y de dónde sacamos el dinero, tonto?- Reí un par de veces.

–Ves, ya estás mejor, tú tranquila que algún día seré rico.- Se irguió para darme más confianza.

–Ya me gusta tal y como eres, no me hace falta que tengas muchos ceros en tu cuenta bancaria.- Lo miré a los ojos fijamente durante unos segundo y nos fundimos en un tierno beso.

Dios, como amaba a este hombre...

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Serpiente

–¡Señor, señor! ¡Una emergencia! ¡A ocurrido una...-Me giré rápidamente hacía el cadete haciendo que Sakura chocara conmigo.

–Auch...

–¿¡Que ha ocurrido!?- Caminé en grandes zancadas hasta él.

–¡Se acercan a la muralla tres mutaciones del virus!- Dijo entrecortado.- ¡Uno mide casi tres metros!

–¡Preparaos! ¡Avisa a tus superiores y que se preparen para un posible ataque!- Asintió y se fue corriendo hasta perderse al final del pasillo.- ¡Vamos a por las armas!- Cogí a la molestia del brazo y corrí con ella hasta el ascensor para llegar al cuarto de la munición.

–¿Qué planeas hacer?- Se frotaba las manos con fervor, estaba nerviosa.- Yo sé disparar, hace mucho tiempo que no afino mi puntería, pero puedo servir de ayuda.

–Lo sé, tenemos que proteger a toda la muralla.- Le estaba dando un ataque de pánico. Le agarré los hombros.- Escucha, una vez mi maestro me dijo que el camino del guerrero no es peligroso sino truncado. Cuanto mas miedo tengas menos darás de si.- Le apreté más los hombros.- Mientras estés a mi lado nada te pasará pero no debes tener miedo.- Asintió.

–¿Desde dónde atacaremos?- Se aclaró la voz sonando más serena.

–Desde arriba de las murallas.

El futuro de la humanidad estaba en juego...

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¡Ey! Sí, sé que queréis matarme, no tengo escusa. Mi inspiración sigue sin llegar, no tengo ni idea de como continuar la historia, al menos puedo improvisar un rato.

Los datos que da el científico en este capitulo son hipótesis cien por cien reales, estuve investigando un poco sobre el tema.

Espero que os haya gustado, ¡hasta la próxima!