CAPÍTULO XIII: SASUKE
AKIRA
Tenía miedo. Los hombres vestidos de negro y con armas vinieron a buscarnos para llevarnos a un lugar seguro. Dante me dio la mano mientras llevaba a su hermana enroscada al pecho en una especie de manta. Akamaru estaba en mi otro brazo con sus garritas apresadas en mi camiseta.
La gente corría a nuestro alrededor intentando llegar primero al sitio dónde teníamos que escondernos. Hinata y Naruto estaban varios metros delante de nosotros, abriéndonos camino entre la multitud. Ino y Sai estaban detrás, cuidando de no perdernos de vista y los otros dos, Suigetsu y Karin...A ellos no los había visto.
Llegamos a la entrada de lo que parecían unas escaleras subterráneas. Yo ya no quería más oscuridad, me daba terror lo que pudiera ocurrir allí abajo y la señorita Sakura no estaba para protegernos, ella era la más valiente.
Dante se sentó pegado a la pared y tiró de mí para que ocupara el sitio siguiente antes de que me lo quitaran. Había mucha gente, era casi claustrofóbico. Naruto y Hinata se sentaron frente a nosotros ocupando un solo espacio, ya que Hinata se sentó en el regazo de Naruto. Sai e Ino los imitaron.
Ino se veía nerviosa, como sí algo la atormentara. Papá me habló sobre como leer a las personas, él era del TKB, experto en perfiles. Yo quería ser como él algún día...Eso desgraciadamente no podrá ser.
–Tengo hambre...-Murmuré más para mi que para el resto.
–Espera, creo que tengo algo de fruta en esta mochila.- Dijo Hinata
–Gracias.- Mordí la manzana que me ofreció.
–Parece que tendremos que escapar de este sitio también...Estamos jodidos.
–Naruto-Kun, controla tu vocabulario. ¿Dónde está Sakura? He oído las sirenas, no es seguro estar fuera...¿Qué habrá pasado?
El silencio entre nosotros se alzó frente al barullo de la multitud restante. Todos miraban al suelo en busca de algo de paz, incluso Dante había soltado su agarre en mi mano .Ahora la sensación fría me recorre.
–Sakura está bien, está con Serpiente...Yo la vi.- Susurró Ino apretándose más contra Sai.
–¿Cuándo la viste? Siempre estás cerca de Sai y él estaba a unos metros del banco en el que Naruto y yo estábamos sentados.
–Nos enfadamos y salí corriendo...La vi entrar con él en un edificio y también...Vi a los pocos metros la causa de que estemos todos aquí.
–¿Qué ha pasado?
–Han hecho un boquete en la muralla.-Sonó tan imperceptible que apenas logré distinguir lo que decía. Al instante todos nos alarmamos.
–¿¡Qué!?
-No grites, debemos conservar la calma. En cuanto vi a uno de ellos entrar corrí como alma que lleva el diablo de vuelta. Dios sabe que habrá pasado, solo sé que ni Karin ni Suigetsu están aquí y que Sakura está fuera con Serpiente.
–Solo nos queda esperar-Dijo Dante.
–La señorita Sakura estará bien, ella es muy valiente.- Sólo nos quedaba la esperanza, si ellos no tenían yo la tendría por todos.
SAKURA
–La situación está controlada, no han habido infectados ni bajas. Hemos bloqueado la brecha sin sobresaltos.
–Gracias, vuelve a tu puesto.- El hombre salió apresuradamente de la sala después de un asentimiento.- Ves que no era para tanto, miedica.
–Eso se lo dirás a quién yo sé...- Se acercó peligrosamente a mi acorralándome contra la pared tras de mi.- ¿Qu...Qué haces? Idiota.
Sonrió de lado y fue bajando su rostro lentamente hasta que quedó a un costado del mío. Sus manos se posaron suavemente en mi cintura atrayéndome más a él. Me acariciaba de arriba a abajo lentamente. Mi respiración se hizo pesada.
–Me parece que sabes muy bien a quién se lo digo.- Sopló en mi oreja luego de decirlo.-Mírate, tu respiración ha cambiado.- Lamió mi lóbulo.- Parece que te gustan las serpientes, gatita.
–¿Gatita?
–Eres como una gatita, indefensa aparentemente pero con garras feroces.- Besó mi quijada haciéndome jadear inconscientemente. Me vi obligada a apartarlo de un fuerte empujón antes de que fuera demasiado tarde para mi.
Recompuse mi ropa e intenté calmarme mientras. Él me miraba con superioridad, me sacaba una cabeza y poco, se mostraba imponente. Lo fulminé con la mirada mientras terminaba de alisarme la camiseta.
–Con esa ropa pareces uno de mis hombres.- Se jactó.- Acompáñame, te daré algo de ropa militar.- Dudaba si seguirlo o no, pero al final acepté sin remedio, era una ropa incómoda la que traía puesta.
–Ya estoy.
Él observó mi indumentaria desde su posición, permanecía sentado en la cama con semblante aburrido mientras me analizaba. Se relamió los labios y se inclinó hacia atrás abriendo más sus piernas, se estaba poniendo muy cómodo mientras me incomodaba.
–Pareces una gatita más sexy ahora.- Inclinó la cabeza hacia un lado dejando que su flequillo izquierdo reposara sobre su rostro, ¡demonios! ¡Estaba de muerte!- ¿Qué me harás, teniente?- Puso ojos de cachorrito, quería jugar, ¿eh?
–Meterte una bala por el culo, eso haré como no dejes de molestarme.- Caminé hasta sentarme a su lado.- ¿Dónde mierda están los demás?
–En un refugio subterráneo, estamos amenazados con tantos caminantes ahí fuera, aparte de las mutaciones.- Explicó mirándome fijamente.- Allí estarán más seguros de los ataques y posibles entradas futuras.
–Entiendo...-Asentí.-Y...¿porqué me traes aquí contigo?- No entendía su manera de actuar conmigo.
–Ya te lo dije, me intrigas.- Sonrió subiendo una de sus comisuras.- Aparte de que sabes defenderte y eres confiable, te quiero como mi tercera al mando, te dije que el segundo era mi hermano.
–Al cual no conozco, ¿no tendrás un vacío existencial y te lo has inventado?- Él rió.
–Es muy real, tranquila.-Acarició mi mejilla con sus dedos apartando un mechón. Me tensé al instante.- Pronto conocerás a mi familia, les agradarás.
De pronto escuchamos un estruendo en el pasillo, como cosas volando por los aires y estrellándose contra algo, luego gritos y pasos ía la voz de una mujer y dos hombres.
–Mira, estás de suerte, los conocerás ahora mismo.- Sujetó mi mano con fuerza y me arrastró fuera del cuarto.
Tres pares de ojos se giraron hacia nuestra posición, la mujer de pelo azabache muy parecida a Serpiente sujetaba un plato que intentaba arrojar hacia un ojeroso alto chico con el pelo atado a una coleta. Mas allá mirándola situación con desapruebo estaría el que sería el padre de Serpiente.
–¡Oh!- Dijo de repente la mujer soltando el plato y rompiéndose en el suelo. Avanzó hacia mí y se paró a pocos centímetros.-¿Quién es la chica, Sasuke?-¿Cómo? ¿Sasuke? ¿Así se llama en realidad Serpiente?
Me giré hacia él que miraba enojado a su madre, negó repetidamente y afianzo su agarre sobre mi muñeca hasta causarme un leve dolor. Luego cambió su posición y rodeó mi cintura con su brazo, lo miré extrañada y alerta.
–Te he dicho mil veces que no me llames así.- Parecía un niño haciendo un berrinche, lo miré burlona.- Esta es mi...- Me miró, ahora el que parecía burlón era él.-...Mi novia, madre.
¿¡QUÉ!?
–¡Dios mío! ¡Al fin has asentado la cabeza!- Su madre agarró sus cachetes y le plantó un beso en la frente.- ¡No me habías presentado a una chica desde...!-Pensó.- ¡Ni me acuerdo!
–Sakura esta es mi madre, Mikoto.- Aún estaba en shock pero asentí siguiéndole el juego.- Mi padre, Fugaku y mi hermano Itachi.
–En...Encantada.- No sé ni como me salieron las palabras, tenía ganas de estrangular a alguien en específico.
Conocer a la familia de "mi novio" fue agradable e incómodo. Eran muy simpáticos, sobre todo Mikoto e Itachi, Fugaku era más reservado. Mikoto me preguntó tantas cosas que no tenía tiempo ni de contestar cuando me bombardeaba con otra. Que si edad, estudios, familia, gustos, el típico: "¿ese color de cabello es natural?"...Dios, ¿quién tiene cabello rosa natural de nacimiento?
–Te voy a matar.- Susurré vengativa cuando se fueron.- ¿Por qué les haces creer que soy tu...?
–Porque puedo.- Respondió con simpleza interrumpiéndome. Luego se giró hasta el mini bar que tenía en el cuarto y agarró una cerveza.- ¿Quieres?- Asentí.
–Así que te llamas Sasuke...¿Quién lo esperaría? No tienes cara de llamarte Sasuke.-Sí, sonó muy estúpido, hablo antes de pensar las cosas y estas situaciones ocurren por ende.
–No me llames así, lo odio.- Su mirada me hizo retroceder un paso, maldición.- Como se lo digas a alguien tendrás que atenerte a las consecuencias.
–Está bien.- El pareció sorprenderse, pues no había reprochado nada.- Con una condición.-Rodó los ojos en plan: "era demasiado bueno para ser verdad".-Cuando estemos a solas como ahora puedo llamarte por tu nombre.-Iba a interrumpirme pero lo paré.- Cuando estemos con otros te llamaré Serpiente.- Frunció el ceño.- Es mi oferta.
–No me gusta que me llamen por mi nombre.
–¿Porqué? Sa...su...ke...-Reté burlona y al instante me acorraló de nuevo.- Y dale con pegarme a la pared...
–No te lo vuelvo a..
–Sa...su...ke.- Y lo besé.
La furia se desató.
