CAPÍTULO XIV: EMBOSCADA

Acorralar a la pelirrosa fue muy fácil para un soldado entrenado como Sasuke. Él estaba muy enfadado, su mirada se oscureció aún más cuando se vio obligado a cortar el beso y tirarla sobre la cama para luego posicionarse sobre ella. La chica bajo él se estremeció y encogió lo máximo que pudo bajo su férreo agarre. Sasuke sonrió con superioridad.

–Te dije que lo lamentarías.- Se agachó para lamer su mejilla.

–Aparta, eso es asqueroso. Quita tus babas de mi, abuelo.- Oh, vaya, la chica era brava aún estando bajo su dominio, pensó el chico.

–Olvidaba que eras una dulce niñita virgen... Qué mal que este abuelo esté tan enfadado con ella.- Ironizó.

–Si es un fetiche tuyo raro, en serio, tío...Puto asco.- Ambos no pudieron evitar echarse a reír tras unos segundos, volviendo a quedar callados tras unos instantes mirándose.

Sasuke decidió cortar la mirada y rodar a un lado de la cama. Los dos permanecían en silencio contemplando el techo marrón del lugar. No era una situación incómoda, más bien ambos estaban bien con la compañía del otro.

–Me llevas tres años, abuelo.- Comentó burlona Sakura.- Si no los cuentas parecen menos...

–¿Seguro que tienes diecinueve y no catorce? En serio, niñita, no me gustan las mentiras.- Se mofó.

–Te va a gustar cuando tengas mi puño en tu cara.

–Lo siento, no me va el sado.- Acto seguido la joven giró bruscamente tomando por sorpresa al Uchiha y se puso sobre él. Inmediatamente empezó algo que Serpiente no esperaba...

Pelea de cosquillas...

No paraba de removerse inquieto bajo ella, intentando respirar pesadamente por el ataque. Sakura reía en plan maniática mientras picaba su costado y bajo sus axilas. El Uchiha reía y exhalaba aire, no entraba suficiente en sus pulmones.

–¡Para!Jo...der.- Reía y se quejaba.- ¡Ya! ¡Quita!- Y entonces cambió de posición con ella, ahora estaba bajo él de nuevo.- Te dije que pararas.- Susurró mirándola fijamente y permaneciendo en silencio unos instantes hasta que la besó.

El beso continuó lento, sin prisas y poco a poco se tornó más errático...Cómo sus respiraciones. Él no estaba seguro de como empezó esto y ella de cómo iba a continuar. Sasuke dejó sus labios para besar su mejilla y proseguir con su cuello. Los suspiros escapaban por la boca de la pelirrosa, ella iba a subir la camiseta de Serpiente cuando...

La maldita puerta se abrió y entró Itachi Uchiha, hermano de Sasuke.

–¡Ostias! ¡Lo siento!- Aún así permaneció en la puerta con un pie detrás por la impresión. Luego se recompuso y tocando su cabello mientras negaba dijo.- ¿Nunca habéis oído hablar de la escalera del amor? Primero van las citas, luego los besos y...

–¡Lárgate de una vez, gilipollas!- La puerta se cerró al instante a la vez que un zapato se estrellaba en esta. El chico suspiró.-¿Por dónde íbamos?

–Ya nada, vaquero.- Dijo la chica suspirando mientras se ponía en pie.- Vamos a comer algo, tengo hambre y quiero ver a mis amigos.

NARUTO

Al parecer el subsuelo en el que estábamos estaba muy bien equipado: habían baños, habitaciones, cocina, una sala de estar inmensa y cuarto de juegos. Solo me faltaba una piscina y un cubata en la mano. Lo quedaría por uno aho...

–¡Naruto-kun!- Instantáneamente me sobresalté girando hacia ella.- ¡Al fin! Estabas en tu mundo, no me echabas cuenta.- Suspiró.

–Lo siento, estaba pensando en un cuba...Digo, ¡ejem! Estaba pensando en como solucionar el lío en el que estamos metidos, ya sabes, yo siemp...

–Ahórrate las escusas, Naruto-kun, sé que no estabas pensando en eso.- Me dio un pique con el dedo índice en la frente.- Estaré por allí jugando con Akira y Dante, mira a ver si puedes echarle un ojo a Hanabi.- Asentí.

Decidí volver a recostarme contra la pared con la niña dormida en brazos. Sin saber cómo, empecé a recordar cuando conocí a Sakura, eramos pequeños, ambos con familias desastrosas, pero yo aún conservaba la mía.

–¡Eres como un oso, Naruto! ¿Cómo demonios puedes dormir tanto?- Una niña de unos diez años estaba a mi lado zarandeándome mientras yo despertaba lentamente. Sus orbes verdes me fulminaban.

–Ya, ya, Sakura-chan. No es mi culpa que mi padre se pase dando golpes hasta las seis de la mañana.- Me recompuse pegando mi espalda al árbol tras mí.- ¿Y tú? ¿Cómo vas?

–Mal, ya sabes, lo de siempre.- Suspiró.- Pero ya lo pagarán, todo se devuelve en esta vida y lo sabes.- Asintió decidida.- ¿Te vas este fin de semana al final?

–Sí, sus malditos negocios hacen que tenga que mudarme tantas veces que ya ni recuerdo en cuantos sitios he estado.- Contesté amargamente.- Lo que sí sé es que ya he estado en Tokyo antes, conozco a un chico allí, se llama Sasuke.

Abrí mis ojos sorprendido y evitando sobresaltarme demasiado por tener a la niña en brazos. Yo le desvelé el nombre de Serpiente a Sakura y eso no debía de saberlo nadie, no desde lo que pasó...Desde que aquel día, él...

De pronto me estremecí, algo malo iba a ocurrir, lo presentía. Miré a Hinata desde la distancia y ella me devolvía la mirada con un deje de preocupación, ella también sabía que algo malo iba a pasar.

Estando encerrados bajo tierra no podía hacer nada. Apreté mis puños.

SUIGETSU

Me había perdido. Escuché sonar la alarma de emergencia y por culpa de estar buscando a Karin no sabía qué demonios había sucedido. La vi correr lejos del tumulto de gente. Yo sé que ella planea o sabe algo, lo intuyo, pero ella nunca me incluye en sus planes.

–Karin...- Llamé entrando en un almacén que parecía quemado, sentada a lo lejos estaba Karin, acurrucada y apretando algo contra su pecho. Me acerqué lentamente.-¡Ey! Vamos, ¿qué me estás ocultando?

–Necesito una cura...-Giró su rostro y me quedé impresionado, tenía unas ojeras gigantes y su piel estaba pálida y sudorosa.- Aléjate de mi, Suigetsu, no quiero que salgas herido sí yo...-Su voz se rompió mientras yo me tiré al suelo abrazándola.

–¿Cuándo ha pasado esto? Yo no me he despegado de ti, ¡maldita sea!- Bramé furioso conmigo mismo.

–En los túneles cuando la reja se rompió...Algo se enganchó a mi tobillo, tiré mi pie con fuerza hacia delante y mi ropa se desgarró junto con un poco de piel. Debió entrar en contacto mi sangre con alguna partícula infectada.

–¡Dios...! ¿Qué podemos hacer? Podemos decirle a Serpiente y quizá...- Ella me cortó rápidamente.

–¡No! He llamado a mi padre, Orochimaru dice que la chica pelirrosa es la cura, sí la capturamos y la llevamos a la brecha que los idiotas de las granadas han creado nos podremos encontrar con él y podrá extraer sus sangre para salvarme.

–Pero...¿Segura que...?

–¡Vamos! Quiero vivir junto a ti mi vida...No estoy lista para morir aún, estoy débil, captúrala y ambos seremos felices cuando su sangre cure mi infección. Por favor...Te amo.

–Lo haré.- La besé.- Teniendo la cura seremos intocables y jamás nos dañarán...Viviremos juntos hasta el final de nuestros días.

–Sí, mi amor. Sólo ella se interpone en nuestro destino.- La cargué hasta dejarla en un hueco de un árbol cerca de la brecha tapada por camiones.- Esperaré por ti, no tardes, cada minuto resta mi vida.

SAKURA

Sasuke había ido a revisar unas armas cuando uno de sus hombres acudió a la cocina de los Uchiha. Me quedé sola frente a mi tazón de cereales mientras de fondo escuchaba las granadas impactar contra el pavimento, era todo tan bizarro...

Decidí levantarme e ir a ver hacia donde había ido Sasuke cuando de repente sentí un movimiento a la izquierda, iba a defenderme pero no tuve tiempo a reaccionar, lo que sea que me vaya a atacar está muy cerca y...

Ese sería mi fin...

–Ya te tengo, rosita.- Abrí mis ojos desmesuradamente.

–¡No deberías jugar así, me has dado un susto de muerte, subnormal!- Grité apartándome bruscamente del lado de Serpiente.

–Deberías haber visto tu ca...-De repente sus ojos se tornaron hacia arriba y cayó en picado al suelo, lo logré sostener antes.

–Oye, ¡ey! ¿Qué te pasa?- Lo zarandee como pude y me quedé petrificada al ver quien estaba detrás de todo esto.- Suigetsu, ¡qué mierda haces!

–¿Nunca has escuchado que la gente hace locuras por amor?- Me quedé en blanco ante eso.- Suéltalo y ven conmigo.

–¡No! ¿Porque putas debería hacerte ca...so?- Miré la pistola que apuntaba justo a la cabeza de Sasuke.- ¿Qué mierda te pasa? ¿Porqué haces esto?

–Déjalo en el suelo y vivirá, eres la cura y Karin te necesita.- Yo no supe procesar la información.- ¡Vamos o lo mato!- Solté suavemente a Sasuke en el suelo y me recompuse tranquila.

–Te juro que sufrirás por esto, gilipollas.- Dije empezando a caminar hacia él, me puso esposas en mis muñecas y me apuntó con la pistola en la espalda.- Camina normal por los pasillos, como intentes algo te mato.

–Hazlo, ¿no te servía de utilidad más viva? No puedes matarme.

–Quizás a ti no, pero le he puesto un microchip a Serpiente en la nuca que le freirá el cerebro en cuanto yo lo quiera...No querrás matarlo, ¿verdad?

Posiblemente mi antigua yo no hubiera protegido a un tío que acababa de conocer, pero sentía que debía de hacerlo...Él no puede morir.