CAPÍTULO XV: LA CURA
SAKURA
Un olor rancio y húmedo se cuela por las aletas de mi nariz y no puedo evitar removerme intranquila. Trato de abrir los ojos, pero me doy cuenta de que ya están abiertos, tengo algo que me impide ver: una venda. Entonces analizo mi situación: estoy atada de pies y manos con una cuerda que al parecer es resistente; permanezco tirada en un suelo con una textura sucia, como con pequeñas piedras y polvo. La brisa mueve suavemente los cabellos que están en mi cara cuando alguien abre una puerta que suelta un chirrido espantoso.
–Vaya, vaya.- Intento mantenerme lo más quieta posible y agudizo mi oído.- No te molestes en fingir, se que estás despierta, tengo un monitor en mi despacho que mide tus pulsaciones.- La voz es masculina y rasposa, quizás la de alguien que ha fumado mucho en su vida.
–¿Quién eres?- Suelto en un hilo de voz, solo recordaba que Suigetsu había noqueado a Sasuke y que luego me había llevado con él. No tengo idea de como me he desmayado.
El hombre no contesta, se limita a rodearme lentamente, lo sé porque puedo escuchar sus pasos a mi alrededor y su mirada analizándome. De repente, escucho una suave risa que pronto se convierte e una maniática.
–¡Qué lástima que solo tengas cuatro litros de sangre!- Lo escuché arrodillarse frente ante mi.- Quedarás muy tiesa y pálida cuando toda sea extraída de tu torrente sanguíneo.
–¿¡Qué!? ¿¡Quién es usted!? ¿¡Qué quiere de mi!?- Noto su mano huesuda acariciarme la mejilla y quitarme bruscamente la venda de los ojos.
Frente a mi un hombre de pelo largo y cara puntiaguda y afeminada se alza. Tiene unos ojos rasgados y una sonrisa horrible y putrefacta. Le faltan dientes y los que tiene están amarillos de fumar, asumo. Su atuendo se basa en una bata blanca, intuyo que es doctor o algo así.
–Oh, querida, mi nombre es Orochimaru.- Se reincorpora mirándome desde arriba y posteriormente caminó hasta un sofá con el relleno sacado frente a mi.
Me permití mirar unos segundos la estancia. El suelo era de piedra gris gastada y con polvo, incluso había piedras pequeñas que se habían fragmentado de el. Arriba de mi colgaba una bombilla y lo único que había aparte de ese sofá destrozado frente a mi...Era una puerta de cristal con dichos cristales rotos, ni siquiera cerraba del todo.
–Supongo que conocerás a mi querida hija Karin...-Lo miré con odio, por lo que había entendido por culpa de esa perra estoy aquí.-Por tu mirada lo doy por supuesto. Ella está infectada y tu sangre ya no la podrá ayudar, pero no importa, contigo aquí seré intocable.
–¿Soy...soy la cura?-Pregunté.
–Sí, es imposible que te infectes, te curarías al instante y ahora ese don es mío. Tú ya eres un Zombi, solo que eres única, saliste perfecta.- Lo miré estupefacta.
–¿Qué? No yo no...No me han mordido.
–No necesariamente te tienen que morder, el virus se contagió por el aire y tú...
–Entonces todos los demás supervivientes son la cura, no solo yo.- Por esa regla de tres, mi afirmación sería cierta.
–Sí y...No.- Sonrió.-Ellos no son Zombis, son simples humanos a los que el virus no les afecta por su sistema inmunológico. Pero tu eres 100% Zombi, mira los análisis. Tu tía, Misae Akanade estuvo inyectándote el virus mucho antes de que todo esto pasara, cuando aún eras una niña...
–¡No tengo tías! Ni siquiera mi apellido es Akanade, es Haruno.- Ese hombre era un mentiroso.
–Es su apellido falso de casada, ella está casada con Madara Uchiha y ambos crearon este maravilloso virus para gobernar el mundo y sembrar el caos, ¿no es hermoso?
–Es enfermo..¿Y tú que pintas en todo esto?- El tipo estaba loco, quizá lograba que me soltara.
–Yo soy el científico loco de la película, ¿no lo aparento?- Hizo una pose cómica con los brazos y sonrió ampliamente.- Es una lástima por mi hija, le inyecté el virus y le comí la cabeza para que te trajera hasta aquí, ella y su noviecito son tan manipulables.
–¡Condenaste a tu hija por una cura!- No pude evitar removerme inquieta en el sitio, si este Orochi...Como se llame no tiene compasión por su propia hija...Conmigo entonces...
–Gajes del oficio, nunca se pueden evitar las posibles pérdidas, ni siquiera es mi hija biológica.-Quedé callada.- Es hija de Madara y Misae, así que es tu prima, lástima que no tengáis los mismos genes curativos.
–¿Y porqué la tienes como tu hija? ¿Dónde están ella y Suigetsu?
–Porque Madara no quería estorbos y Misae está tan loca por él que no le importó desecharla. Ella va a convertirse en un Zombi pronto y me servirá para fines científicos. A su noviecito lo hemos encerrado, se dio cuenta de la verdad antes de lo esperado.- Suspiró.
–¿Qué...Qué pasará conmigo?- Pregunté con miedo.
–Te drenaré la mayor parte de tu sangre para hacer antídotos y luego te alimentaré para que sigas produciendo sangre.- Rió.- Así hasta que mueras y venda las curas por millones.
–Estás loco...
–Te dije que soy un científico loco. - Y se marchó de la estancia.
SASUKE
–¡Encontradla, joder!-Bramé furioso dando un golpe seco a la mesa. Había perdido a Sakura, me habían noqueado y ni siquiera lo vi venir. Mis hombres se dispersaron prontamente dejándome solo en la sala.
Cuando desperté estaba rodeado de personas y no había rastro de Sakura, solo recuerdo un golpe en la nuca y luego nada. La había buscado por todos lados y no estaba. La única zona sin rastrear era el exterior...Y ahí las posibilidades de supervivencia se reducen a cero.
–¡Joder!- Golpeé repetidamente la mesa haciéndome daño, cómo pude ser tan inútil...Cómo no sentí a quien sea que me haya derribado.
–Señor...Ni la señorita del pelo rojo ni su novio aparecen tampoco.- Dijo una voz desde la puerta. Así que esa zorra pelirroja y su novio tenían algo que ver, ¿eh?
–Llama a Lee y dile que rastree un número de cifrado 7281, donde esté el teléfono está lo que buscamos.
–Sí, señor.
Esto no se quedaría así, nadie se metía con Uchiha Sasuke. La deshonra se paga con sangre y eso mismo iba a hacer. Mucha sangre será derramada y no precisamente de Zombis. Sakura estaba en un peligro inminente, lo presentía.
–Serpiente.- Por la puerta aparecieron agitados Naruto, Hinata, Ino, Sai, Akira, Dante y Hanabi en brazos del último.- Nos hemos enterado de lo que ha ocurrido, si quieres un equipo para salir, estamos preparados.- No pude evitar esbozar una amarga sonrisa.
–¿Algo así como un escuadrón suicida? Lee rastreará el número hacker de Suigetsu, encontraremos a Sakura de cualquier forma, viva o...Muerta.
SUIGETSU
Estaba harto de golpear los barrotes y de llorar de impotencia. Karin estaba muriendo en la celda frente a la mía y no podía hacer nada para evitarlo. Había condenado a la otra chica a este lugar sin escrúpulos al cual venía con una engañada Karin.
–Nena, mírame, por favor...-Rogué aferrándome a dos barrotes. Sus gruñidos me sobresaltaron, no pude temerme lo peor.
–Me...due...le, Sui...Suigetsu.- Escucharla tan débil me rompió el corazón.-Ten...Tengo frío...-Sus ojos comenzaron a cerrarse lentamente.-Te...Te am...o... Pérdó...name...- Y en un último suspiro quedó inerte en el suelo.
–¡No! ¡Despierta,maldita sea!- Sacudí los barrotes con fuerza, haciendo que estos vibraran.- ¡Karin! ¡Vuelve, joder, vuelve!
Silencio. No volvió a abrir los ojos ni a hacer ningún comentario sobre mis dientes de tiburón o lo pesado que era por no dejarla dormir. Ella simplemente no despertó, se quedó inmóvil hasta que lentamente abrió los ojos y se reincorporó, la esperanza me invadió.
–Cariño...Menudo susto me has dado, zanaho...- De pronto se estampó contra su reja y pude ver como hacia una mueca con la boca para intentar morderme. Sus ojos estaban desorbitados, perdidos, sin vida.- No...- Y me tiré de rodillas al suelo sin creerme lo que estaba pasando.
Sus gruñidos y esfuerzos por intentar escapar de los barrotes y morderme me estaban matando,¿dónde quedó mi hermosa Karin? Ahora no pude evitar pensar en que quizá lo único que quería era que ella me contagiara y así poder reunirme con ella.
Detuve en seco mis pensamientos al escuchar un grito desde las profundidades de esa guarida y recordé lo que había hecho. Antes de reencontrarme con Karin tenía una cosa por hacer...
–Lo siento, mi amor...Deberá ser un poco más tarde, aún tengo que sacar de aquí a una inocente.- Y pateando la reja una y otra vez con todas mis fuerzas logré hacer que se rompiera el candado y mirándola una última vez empecé a correr con todas las ganas que me quedaban.
Sakura estaba en peligro por mi culpa.
