Meses después, la realidad volvió a golpearlos de golpe.

La vida era así, como una montaña rusa. A veces podías pasar días tranquilos en perfecta armonía, o por el contrario, días llenos de subidas y bajadas bruscas sin parar. Una montaña rusa en todos los sentidos.

Y cuando menos lo pensabas… La montaña rusa aceleraba y te arrebataba todo.

De esta forma, lo peor que podía pasar, pasó:

Sirius había muerto.

Y con ello, el corazón de Harry volvió a desgarrarse.

Luna sabía muy bien esto, lo había presenciado con sus propios ojos. Aún podía recordar la mirada destruida de Harry mientras veía como Sirius jamás regresaría de ese velo. Jamás volvería a ver a su padrino de nuevo.

Era terrible.

Y por eso mismo llevaba horas caminando de un lado a otro por los pasillos de Hogwarts tratando de encontrarlo. Habían pasado días y Harry apenas salía de su habitación. Lo que menos podía hacer ahora era dejarlo, no cuando más lo necesitaba.

Tengo que encontrarlo…

Por favor, aparece

¿Dónde estás, Harry?

De repente, Luna llegó al lugar donde todo había comenzado: la torre de Astronomía.

Y efectivamente, Harry se encontraba ahí sentado. Como si fuese una señal del destino.

—Harry… Estás aquí.

—Hola, Luna...

El joven apenas y levantó su mirada para saludarla.

Luna se preguntó cuánto tiempo llevaba él ahí. Físicamente se veía cansado y derrotado, además de que no tenía ninguna expresión en su rostro. En cierta forma parecía alguien sin alma.

Con cuidado, tomó un paso al frente, sin saber muy bien qué hacer.

Por primera vez en su vida, le faltaban las palabras. Ella siempre había sido excelente hablando, pero esto era diferente.

Nada que pudiera decir sería lo suficientemente bueno.

Nada traería a Sirius de regreso.

—¿Quieres que me vaya? —preguntó ella finalmente.

Había pasado tanto tiempo buscándolo que se sentía un poco tonta por siquiera pensar en irse; pero Luna sabía lo que era perder a un ser querido y lo mucho que dolía.

Si Harry quería estar solo, entonces tendría que respetarlo. Sólo quería que supiera que ella siempre estaría ahí para él.

Finalmente, Harry respondió negando con la cabeza.

—No… Creo que ya he estado demasiado solo.

—Entonces, ¿puedo…?

Harry asintió en señal de respuesta.

Y con esto, Luna caminó hacia delante, sentándose a su lado.

Por varios minutos reinó el silencio, ambos se quedaron mirando el atardecer como ya habían hecho mil veces antes. No era algo nuevo para ellos y tal vez por eso se sentía tan reconfortante.

Mismo escenario, diferente situación.

El atardecer era tan hermoso que fácilmente podían olvidarse del caos que estaba ocurriendo en sus vidas, así fuese por unos instantes. Sólo eran ellos dos.

Lástima que no podría durar para siempre.

—Pasó lo peor que podría pasar —dijo Harry rompiendo el silencio.

Luna agachó la mirada con pesar.

—Lo lamento tanto, de verdad —respondió Luna honestamente —. Sé que lo querías mucho. Era tu padrino, ¿no?

Harry asintió.

La única familia que había tenido y ahora… Se había ido para siempre.

Aún no terminaba de procesarlo, se sentía tan injusto. No sólo para él, sino para Sirius. Lo mínimo que merecía era algo bueno en su vida, así fuera algo. ¿Era mucho pedir?

De verdad que estaba cansado, muy cansado.

—Luna, ¿algún día esto terminará?

Luna se volteó a verlo, algo sorprendida por la pregunta.

Aún así, no le tomó mucho tiempo responder.

—Eso… Eso no lo podemos saber aún —respondió ella.

Era fácil fantasear con la idea de que un día todo terminaría pacíficamente y ambos podrían tener una vida normal.

Una vida donde ambos pudieran vivir juntos, disfrutar cada momento como habían hecho estos últimos meses. Ser libres de todo.

Pero eso sería una mentira.

Y no podían vivir en una mentira.

—Pero- pero eso no significa que debemos dejar de intentar —dijo Luna mirándolo a los ojos, se veía mucho más decidida ahora —. No podemos dejar de hacerlo, Harry. Jamás. A Sirius no le hubiera gustado.

Harry apartó la mirada.

—Tienes razón. A Sirius no le hubiera gustado —respondió Harry con amargura —. Lástima que ya no esté aquí para recordárnoslo.

Ante esto, Luna soltó un suspiro.

Sabía que Harry hablaba desde el dolor, y tenía razón. Pero a pesar de todo, no quería que Harry se quedara con ese sentimiento. Al menos, no él solo.

Amaba a Harry, tal vez más que a nada en este mundo, y por eso, estaría con él siempre. En las buenas y en las malas, así había sido desde el inicio. No pensaba dejarlo ahora.

Sólo quería que él supiera eso.

—No se puede hacer nada por un muerto… —susurró Luna, esperando que Harry pudiera entender.

Y efectivamente, Harry entendió.

—No se puede hacer nada por un muerto —empezó a decir él —. Excepto… Vivir.

Luna asintió.

—Excepto vivir —repitió ella.

—Sólo así no los olvidamos —comentó Harry mirando el horizonte —... No puedo creer que aún lo recuerde. Eso… Eso me dijiste hace unos meses, ¿no? Con la muerte de Cedric.

Luna asintió nuevamente.

—Sé que nunca será suficiente, pero si sirve de algo… Tal vez en algún momento puedas- Tal vez podamos verlo otra vez.

Harry se volteó a verla con algo de curiosidad.

—¿Eso crees?

—Tú también lo oíste, ¿no? —preguntó Luna mirándolo a los ojos —. Las voces detrás del velo… Ambos lo hicimos.

Sí, no había duda de ello.

Ambos se habían detenido frente al velo en el Departamento de Misterios, hipnotizados por las numerosas voces que escucharon; algunas conocidas y otras no tanto. Como un misterioso susurro que los llamaba.

Lo más curioso es que sólo ellos las habían escuchado, nadie más.

Harry se preguntaba si ahora la voz de Sirius podría escucharse ahora tras del velo.

—Sí, las oí —admitió finalmente él —. Pensé que sólo había sido yo, pero si tú también lo hiciste…

Harry sacudió la cabeza, apartando esos pensamientos.

No era momento de guardar esperanzas al respecto. Independientemente de las voces, lo cierto es que Sirius no regresaría de ese velo. Y quisiera o no, él seguía ahí, vivo. No podía perderse en el camino. No ahora cuando el mundo más lo necesitaba.

Luna estaba junto a él, recordándole lo mucho que le importaba.

Era momento de regresar a la realidad.

—De todos modos, ya no importa —dijo Harry recostándose más cerca de ella —. Creo que nada de esto importa, nada…

Luna le miró por un segundo.

Ciertamente podía entender lo que decía, aunque no pensaba exactamente igual que él.

—No lo sé, a mí me ayuda —comentó ella como si nada —. A veces me da consuelo… Pensar que algún día los volveremos a ver.

Harry se encogió de hombros, sin saber muy bien qué decir.

Volver a ver a Sirius…

Seguir viviendo...

Simplemente esperaba que valiera la pena.

Tal vez Luna tuviera algo de razón. Aceptar su realidad y responsabilidad no significaba que no tuviera sentimientos, jamás dejaría de tenerlos. Esa era su mayor bendición y maldición: sentir.

Sentir demasiado, tanto lo bueno como lo malo.

Y por eso mismo, justo ahora necesitaba sentir lo que tenía que sentir. Soltar todo de una buena vez, sólo así podría seguir adelante.

El dolor sanaría un paso a la vez, justo como lo había hecho con Cedric. Luna le había enseñado que sí era posible.

No podía hundirse, no otra vez.

—Puede ser… —admitió finalmente Harry —. Mientras tanto, aquí estamos. Solos tú y yo.

Luna sonrió levemente, al mismo tiempo que sus miradas conectaron.

Solos tú y yo contra el mundo...

No tenían que decir nada, las palabras estaban de más. A pesar de todo lo que había pasado, ahí seguían los dos, juntos. Así había sido durante meses ya y no pensaban cambiarlo.

Lo único que podía reconfortarlo ahora después de tanto desastre y caos es que estaba ahí, junto a Luna; la persona que más quería.

De repente, todo se sentía un poco mejor. Ambos podían sentir como un peso se levantaba de sus hombros poco a poco.

Era como si la simple presencia del otro fuera lo único que necesitaban.

—Pareces más tranquilo… —comentó Luna.

—Supongo que lo peor ya pasó —reconoció Harry encogiéndose de hombros —. La oficina de Dumbledore es testigo de eso. Sólo… Estoy algo cansado, Luna. Muy cansado.

Eso era algo que podía comprender perfectamente.

Así que sin decir nada, la joven tomó su mano y recostó su cabeza en su hombro. Después de meses juntos el tacto se sentía completamente natural. Tal vez con eso podría transmitir aquello que no podía decir.

Estoy aquí, siempre estaré aquí.

No te dejaré...

—A veces hasta sentir es agotador, ¿no? —comentó ella finalmente.

Harry asintió, al mismo tiempo que posaba su mirada sobre ella.

Sus ojos sobre los suyos le hacían recordar la razón de porque estaba ahí, de porque todo esto aun valía la pena. Por primera vez en días empezaba a sentir esperanza.

Poco a poco volvía a recordar los momentos que había compartido junto a Luna durante estos últimos meses, momentos felices que habían llenado el vacío de su corazón y lo habían cambiado para siempre.

No podía olvidarlos, no quería olvidarlos.

Sentir siempre vendría con un precio y justo ahora lo estaba pagando. Con el amor eventualmente vendría la pérdida. Probablemente siempre sería así; no obstante siempre valdría la pena.

Si no, no tendría a Luna.

Y eso jamás la cambiaría por nada, no importa lo que pasase.

Ahora podía comprender que amaba a Luna más que a nada en este mundo; más de lo cualquier podría imaginar. Era lo único que no estaba dispuesto a soltar.

A pesar de todo, ella seguía ahí, apoyándolo en su momento más oscuro...

Realmente esperaba que eso no cambiara nunca.

—Sólo un poco —admitió Harry mirándola a ella —. No todo, por supuesto. Hay cosas por las que siempre valdrá la pena luchar.

Dicho esto, Harry le sonrió levemente.

Y Luna entendió. Enseguida supo que pasase lo que pasase, siempre lucharían juntos. Por sus vidas, por sus sueños y su libertad. Lo harían hasta el final.

Nada los podría separar.

Aún así, Harry merecía un pequeño descanso, así fuese por un día.

—Eso también está bien —respondió Luna colocando su mano sobre la mejilla de Harry con delicadeza —. Puedes descansar todo lo que necesites. Soltar todo, dejar ir todo. Pase lo que pase, yo estaré aquí. No te dejaré.

La sonrisa de Harry creció más y más.

—¿Pase lo que pase? —preguntó él.

Luna asintió.

Y con esto, la joven se acercó más y más… Hasta que sus labios conectaron con los suyos, dejándose llevar por la lluvia de emociones. Muchas emociones. Después de todo lo que había pasado, aquel beso se sentía como una recarga de energía, aquello que tanto necesitaban en ese momento.

Una oportunidad, una esperanza, algo por lo cual luchar.

Tal vez un beso no podría salvar el mundo, pero si podría hacerlos sentir mucho mejor, y eso era más que suficiente para ambos.

Siempre sería más que suficiente.

—A pesar de todo lo que pase —confirmó Luna con una sonrisa —. Siempre.

Y finalmente Harry entendió que todo estaría bien.

Todo estaría bien.

Fin


Y con este, hemos llegado al final.

No todo es de rosas, hemos vuelto a seguir el canon de los libros y Sirius muere. El quinto año es un año sumamente complicado por esto mismo, pero aun así traté de darle un balance. Sigue habiendo esperanza, Harry y Luna se aman y están dispuestos a luchar juntos hasta el final, no importa lo que pase. Su amor es más fuerte, eso es lo más importante.

Además de que AL FIN hubo un beso para cerrar la historia, ¡yey!

De verdad espero que les haya gustado.

Muchas gracias por leer :)