Holiiiiii, en este fic estaré subiendo one shot, según mi humor: 3 No necesariamente fijo al manga con bastante AU pero siempre dirigido a Giyuushino

El primero:


Calma…, respira, esto no es tan malo.

No es la primera vez que lo acechan a la distancia. Suele pasarle desde hace tanto que ya olvido cuando comenzó. Solo siguió caminando ignorando las pisadas y murmullos nada discretos que escuchaba a su alrededor. Se detuvo al lado del semáforo antes de cruzar, miro de soslayo y suspiro, por el uniforme, eran las alumnas de primer año.

No es correcto que tengan ese tipo de pensamiento sobre mí. Soy su profesor.

- ¡Tomioka- sensei! - escucho una voz que conocía perfectamente

¡¿Por qué me castigas tan temprano Dios?!

- ¡Buenos días Tomioka- sensei! - saludo Koucho con una sonrisa estampada en el rostro.

- Buenos días Koucho. - respondió el saludo sin animos.

- Que coincidencia que nos encontremos esta mañana ¿verdad? Sobre todo porque es temprano y la mayoría de estudiantes llegan más tarde, exceptuando a las novatas.

Ella continuó parloteando mientras se detenía a mi costado y esperábamos a que cambiara la luz. Tomioka no se dio cuenta pero mientras el miraba el semáforo, ella miraba con una ira intimidante a las otras alumnas que estuvo estado siguiéndolo todo el camino congelándolas de inmediato.

- sobre el -

Giyuu tomioka comenzó asistiendo a este instituto desde sus 21 años como ayudante del entonces entrenador Urokodaki, docente de Educación física y entrenador elitista del Instituto Kimetsu y desde ese entonces la participación femenina en el campus fue en aumento, los equipos de deportes de ambos géneros iban avanzando y arrasando en cada competencia a nivel regional, pero eso también iba a la par de las constantes cartas y confesiones que recibió durante el semestre. Si bien no asumió su puesto como docente hasta que cumplió 23 años, seguía siendo según sus un rostro muy joven en comparación lo cual atraía a los estudiantes.

- Tu rostro es demasiado jovial Tomioka- san, ignóralas un rato hasta que se les pase.

Consejo que no sirvió mucho pero aprecio el hecho de que Rengoku se lo brindará. Si bien, sus rechazos siempre fueron respetuosos, siempre se sintió incómodo cada vez que pasaba, hasta el año pasado que una de sus alumnas rebaso los límites.

Shinobu Koucho simplemente era Shinobu, si bien se conocieron por accidente, el defendiéndola de unos muchachos en una fiesta de la universidad antes de conocerse como profesor - alumna, ella se las ingenio rápidamente para colarse en él.

Y este el momento donde no estoy seguro si la docencia era la profesión correcta para mi si, ella me ha estado llevando al límite entre lo que realmente deseo hacer o lo que es moralmente correcto hacer. Y ella lo sabe . Ella es consciente de cómo se sienta o se recarga en mí alrededor, de cómo sus ojos voltean a mirarme, de que su respiración cercana a mi oído… o tal vez yo estoy tan mal que tan solo una pequeña expresión y un suspiro corto hayan bastado para desarmarme.

¡No soy un adolescente! Soy un maldito adulto, soy un profesor… pero joder, también soy hombre.

Si no fuera por el calambre que le dio a ella en clase de atletismo, si no la hubiera llevado a la enfermería, si la enfermera no me hubiera pedido que le aplique la pomada en su pantorrilla mientras ella se iba a entregar unos informes, yo no hubiera sentido su suave piel mi mano ni ella hubiera soltado ese suspiro tan suave. Todo fue una cadena.

Si no la hubiera volteado a mirar… no habría notado lo cerca que estaba de mí y su beso no me hubiera tomado por sorpresa. Joder, ni yo entiendo cómo se apagó mi cerebro en ese momento, solo no recordaba tener tanta hambre por una mujer… excepto que ella no entraba técnicamente en la edad considerada de mujer sino de adolescente.

Básicamente ese fue el principio del fin para él.
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Shinobu está cursando el último año de preparatoria y tiene como objetivo formalizar una relación con su profesor de educación física. Ella se transfirió el año pasado durante su segundo año a la academia kimetsu. Si bien sus compañeros de salón resultaron ser muy agradables y dinámicos, había demasiada emoción por parte de las alumnas cuando indicaron al nuevo tutor que estaba a cargo de ellos, a pesar de no entender el porqué, estaba claro que solamente ellas estaban emocionadas. El profesor propiamente dicho era todo un espécimen desde el perfil de su rostro, sus ojos y su físico. Solo pudo decir un de cosas sobre él en ese momento.

1. El color azul nunca fue tan bello.

2. Es demasiado atractivo para ser justo.

Y ahora también descubre que según sus compañeros que es muy estoico, muy exigente y que también es bastante joven para ser docente aunque cabe resaltar que es bastante distraído sino notaba los claros coqueteos de todas sus compañeras. La vida de ella pudo haber continuado con normalidad si hubiera usado su sentido común y salteado la clase de educación física.

Pero como siempre la curiosidad me venció y quería ver si lo que decían de él era verdad. No debí ir, verlo en esa faceta tan intensa, sudando bajo el sol, fue demasiado para mí. No pude quitarlo de mi cabeza y mientras más lo veía más indefensa me sentí. Porque recién ahora lo recordaba, era el muchacho que me defendió en esa fiesta .

Shinobu comenzó a observarlo y ver sus reacciones, sus nulas reacciones, comenzó a seguirlo por los caminos a una distancia prudencial, en algunas ocasiones lo había visto por el centro comercial, a veces lo veía con otros alumnos con quienes parecían llevarse bastante bien. Un chico de su aula, logro hacerlo sonreír y esa sonrisa bien debe ser considerado pecado.

Ella entendió que necesita acercarse más.

-Tiempo presente-

Ahora él estaba realmente mal. Él sabía que lo que hacía en ese momento estaba mal, completamente fuera de lugar y sin embargo sus manos seguían recorriendo las piernas de Shinobu mientras se besaban en el almacén de gimnasia, al cual el como docente tenía que ingresar todos los días y al cual ella siempre iba los días miércoles como delegada de la clase.

Mordisqueo sus labios mientras la apegaba más hacia él, marcando el compás y aumentando un ritmo intenso que hacia elevar la temperatura. Ella dejándose guiar a su ritmo y suspirando entre minúsculos espacios de oxigeno mientras lo tenía sujetado por el cuello. Absorbió suavemente el labio inferior en su boca un poco más grueso, con un sabor a cereza que lo traía adicto. Sus manos nunca dejaron de acariciar sus piernas hasta que ella se retorció sobre el taburete de madera, dándole un acceso más profundo hasta su respingado trasero.

No debo pensar en lo suave que se siente… no lo pienses o no serás capaz de detenerte.

Y sin embargo sus manos se encajaron y la apretaron más contra él acercándola lo suficiente para poder sentir la excitación a través de su ropa. Ella estaba completamente extasiada que término dando una suave mordida en el cuello del entrenador.

- Te he dicho que no me muerdas - se detuvo Giyuu en un jadeo suave.

- También me has dicho que ya no, que no es correcto y aquí estamos Tomioka sensei, sabes que me gustas tanto… - susurro mientras volvía a alcanzar sus labios y retomaba la marcha acariciando su pecho

Ella era un veneno letal, un afrodisíaco, siempre hacia lo mismo y el siempre caía a sus insinuaciones. El la tomo de la cintura pegándola más a él y la insto a bajar del taburete donde ella estaba sentada. La diferencia de alturas lo obligo a agacharse un poco para poder besarle mejor mientras la dirigía al fondo del almacén y la apretaba más a él.

Giyuu se alejó unos segundos y la miro mientras ella recuperaba su respiración, sus labios hinchados, su rostro sonrojado, su cabello ligeramente desordenado.

Es preciosa

- Koucho… vas a detener esto en este momento. - susurro Tomioka - y vas a dejar de venir aquí.

- No es como si te molestará realmente… te gusto tanto como tu a mi. - respondió confiada con esa sonrisa.

El silencio se mantuvo unos instantes hasta que el desvió la mirada.

- Estoy arriesgando tu integridad como mujer, como alumna, involucrarte con un docente nunca va a ser una buena idea - hablo en voz baja el profesor al escuchar a los alumnos ya ir rondando las instalaciones. Observo su reloj y vio que efectivamente ya iban a ser las 8:00 am

- ¿Y no consideraste mala idea arriesgar tu carrera? Llevamos en esto más de un año y realmente solo nos hemos besado. No hemos hecho nada tan grave. - susurro enojada

- No busques que yo cruce esa barrera, porque de verdad no me detendría. No me provoca Shinobu. Te estoy cuidando - susurro bajito.

- No te estoy provocando… enserio. Te quiero. Sé que tú me quieres, así solo lo hayas dicho una vez. - susurro enojada- cumpliré 18 en un par de semanas. Deberías pensar que podremos salir como una pareja real.

- Y yo te dije que deberías esperar a que termines la preparatoria y no me hiciste caso- Le respondio - el punto aquí es que estamos rompiendo casi todas las reglas, al menos no provoques romper esa.

El timbre sonó rompiendo el tenso ambiente que los rodeaba a ambos y ambos terminaron de acomodar y preparar el espacio para la clase del día de hoy. Él se sintió fatal, si no había hecho nada más allá de besarse se debe únicamente a que él consideraba impropio. Solo porque ella vestía el uniforme, pero no podía negar que realmente quería a esa mujercita y casi no podía esperar que por fin terminara el año.

Observo alrededor, todo estaba listo y ella ya estaba tomando su mochila para irse a cambiar. Él se acercó silenciosamente a ella con la tabla de asistencia, mientras veía como algunos alumnos ya entraban al gimnasio con el uniforme deportivo puesto.

- Tienes razón, si te quiero y me estás poniendo en una situación difícil sino dejas de intentar seducirme cada vez que vienes aquí. Podrías esperar a tu graduación al menos. - susurro lo suficientemente bajo para que ella pueda escucharlo.

Shinobu sintió sus mejillas calentarse mientras una sonrisa se plantó en su rostro.

- Podría esperar un poco más hasta mi cumpleaños, es más pronto - indico con una sonrisa satisfecha y en voz baja.- pero prometo no intentar seducirte aquí.

- Koucho… - murmuro en advertencia.

- Deberías hacer caso tomioka sensei, no seas tan terco. - respondió con una sonrisita sabihonda, mientras se giraba en dirección con gracia.

- Ve a cambiarte. La clase va a empezar. - respondió en tono firme, mientras veía como algunos alumnos se acercaban a saludar y le daba la espalda.

- Es por eso que a nadie le caes bien, tomioka sensei. - respondió enfurruñada por no haber conseguido una afirmación.

Shinobu se rió, la cara de el siempre hace esa mueca cada vez que ella le dice eso.

Giyuu tomioka entendió que su destino ya estaba dicho cuando ella se apareció en la puerta de su departamento ese fin de semana. El enserio estaba jodido y ella realmente sabe conseguir lo que quiere.


Y eso es todo por hoy, si les gusta me cuentan y si quieren dar ideas, genial xd