Volví, primera vez que escribo algo este año 2022, vengo con la inspiración de que este año, tengo que cambiar de trabajo :v o conseguir un aumento de sueldo. En fin, aquí les traigo este otro one shot.
No mires así.
A través de sus gafas de sol Giyuu podía sentir claramente cómo se deslizaba todas y cada una de las gotas de transpiración que bordeaban su cara y ni que decir de la sensación de culpa que estaba sufriendo mientras miraba la expresión de los rostros de sus estudiantes. Debió cancelar el entrenamiento en cuanto la estación del clima índico que hoy será uno de los días con mayor pico grado de calor en este verano, solo no le parecía correcto que solo los clubs de deporte cancelaran por un día soleado. ¿Por qué no lo hizo? Simple, la estación del clima se equivocaba 9 de cada 10 pronósticos. El suspiro mientras notaba como su equipo de atletismo demostraba el agotamiento en cada paso que daba. Tomo el silbato con sus manos mientras daba dos pitidos cortos y uno largo, esa era la señal de la finalización del entrenamiento, el equipo volteo a mirarlo y se acercaron a él con la esperanza pintada en los rostros.
- Equipo, pueden recoger sus cosas, ir a las duchas y volver a casa, retomaremos este entrenamiento cuando el clima sea más adecuado. Llenen la ficha de asistencia.
- Si, profesor tomioka - respondió la capitana mientras se dirigía a todos llenando la carpeta.
- Lo dejas en mi escritorio srta. Kanzaki. – indico mientras tomaba los conos y los llevaba al almacén.
Al llegar al sala de maestros vio el reporte de asistencia y decidió que sería todo por hoy, tomo su maletín y se dirigió a la salida. El agotamiento estaba pintado en su rostro, nada que un tiempo en casa recubierto del sol veraniego y el aire acondicionado no lograra hacerlo olvidar.
Solo un poco de calma… paz y frio… no puedo esperar para que comience el otoño.
Giyuu, como nunca, decidió tomar un taxi en vez de usual caminata para tomar el tren. Casi se podía ver la vereda en llamas. Llego a su casa en 45 minutos, donde al dejar todo en el sofá fue a tomar un baño.
Shinobu estaba roja. El sol la estaba achicharrando. No había casi sombra sino fuera por el edificio del instituto. Ella había recorrido las instalaciones dos veces y no lo podía encontrar. La ira estaba tomándola con fuerza mientras su cabeza se calentaba gracias al sol y las venas en su frente se volvían más y más notorias. Estaba maldiciendo en todas y cada uno de las formas que había aprendido ¡sino lo encontraba pronto iba a hacerle la vida imposible en lo que quedaba del día, del fin de semana, del año! Se va arrepentir de haberla dejado plantada.
La energía casi demoniaca que se emanaba por ella hacia retroceder a cualquier otro estudiante que aún estuviera por los pasillos a esa hora del día. ¿Quién en su sano juicio vendría a la escuela en verano? Ah sí, los del clubs y los de apoyo académico. Si no fuera por el club de química y mi apoyo como tutoría en el curso me habría quedado en casa, pero no, heme aquí buscando al idiota de mi novio... casi novio.
Agotada, giro para regresar a las aulas a tomar su maletín mientras decidía si valía la pena o no regresar a casa... o a la casa de él. Tarde noto que el pasillo estaba con un número peculiar de alumnas, se rio suavemente cuando vio a una de ellas, más joven esperando en una de las puertas con una mirada de fastidio en el rostro.
- ¿Aoi? – susurro mirándola mientras se detenía a su lado – Que sorpresa verte aquí, no pensé que llevas clases de apoyo.
- Buenas tardes, superior Koucho – sonrió suavemente con una mueca extraña – no, yo solo estoy esperando que salga – señalo mientras hacia un ademán con la cabeza.
Shinobu miro interrogante y en el salón contemplo a un grupo de apoyo de la clase algebra y entendió a quien esperaba Aoi y comprendió el porqué de su enojo.
- Entonces, ¿Hashibira fallo su examen final? – susurro mirándola.
- No, de hecho si lo aprobó, está en clases de apoyo porque no presento las tareas del último mes. – respondió mientras apretaba los dientes en la última parte de la oración. – Hoy, el profesor Tomioka nos dejó ir 1 hora antes, así que aproveche para esperarlos e irnos juntos a casa.
A la mención del susodicho, su cerebro se concentró totalmente. Se fue hace una hora y ni siquiera tuvo la consideración de mandarme un mensaje. Definitivamente lo voy a matar…
- ¿Y que todas las chicas que están mirándolo por la puerta no tiene nada que ver? Eres tan dulce – indico mientras se reía con un aura negra rodeándola…
Shinobu fue hasta la otra aula a recoger su maleta, tomando su celular mando un mensaje y miro a Aoi.
- Hoy el día está caluroso, les recomiendo que se pongan en la sombra. – indico mientras Aoi sonreía y se abanicaba el rostro.
- Si, apenas salga iremos a por un poco de helado y a su casa. Su mamá me invito a cenar. – comento con un sonroso en el rostro.
- Tan tierno – comento mientras una parte de ella sentía el pinchazo de los celos – Que tu mamá te quiera creo que es un privilegio.
Aoi se rio en voz alta.
- Creo que le gusto porque cuando está conmigo se calma, supongo que por eso no me molesta todo el club de fans que lo está esperando afuera. – admitió apenada.
- Debe ser duro, ser novia de él, que tiene esa cara tan bonita y ese mal carácter… pero les deseo lo mejor. Me debo ir, cuídense.
Aoi, sonrió y la vio irse, hay días en que desea ayudarla pero no puede o más bien dicho, no sabe como. Ella se quedó viendo a Shinobu desde la ventana mientras veía como salía del edificio y no pudo evitar pensar que ella se ve tan decidida. El grito de Inosuke llamándola por su nombre la saco de sus cavilaciones.
- ¡Hey mujer! ¿Qué tanto miras? – le cuestiono acercándose a ella mientras desabotona a mitad de su camisa.
- Shinobu estaba por aquí dando vueltas… ya sabes el por qué. – respondió.
Inosuke miro a su alrededor y le susurro al oído.
- Es ella quien lo busca, te dije que el profesor Tomioka no es un acosador de alumnas, en todo caso el de ellos es ambas partes.
- Es difícil creerlo…
Inosuke la tomo de la mano y la arrastro a la salida argumentando en voz muy alta que tiene hambre y el calor lo sofoca. Aoi rio en su interior tratando de no meterse donde nadie los ha llamado. Y eso que nosotros nos enteremos el año pasado, no son tan discretos como creen…
Shinobu decidió ir al departamento de Giyuu. Si bien le podía reclamar por no avisarle que se iba, se podía divertir más si iba hasta su casa… Lo peor que podría pasar es que me envía a mi casa en taxi.
Con determinación, subió hasta el 5to piso de ese edificio y toco el timbre 2 veces y golpeo la puerta 5 veces más… casi podía sentir su vena palpitando. La puerta se abrió y un zombie Giyuu la miraba con un ojo abierto y el otro cerrado.
- Buenas tardes, espero que te hayas relajado – comento con una sonrisa mientras se abría paso e ingresaba - porque yo no. – termino de indicar mientras las venas en su frente hacían acto de presencia y la sonrisa siniestra aparecía en ella.
Giyuu sintió un escalofrió recorrerle toda la columna vertebral y recordó cual era la otra razón por la cual no cancelo el entrenamiento…
- Un flashback del último día de clases antes del verano -
- Entonces estas dos semanas estaremos en casa de mis abuelos paternos, así que vendré la quincena para las actividades con mi club y luego nos iremos juntos. Es mi último semestre. – comento alegre con una sonrisita suave mientras se estiraba en el sofá de él - Ya vas a dejar de ser mi profesor – termino por susurrar
- Y yo me sigo cuestionando mi falta de ética… - murmuro el aludido.
- Pero me he comportado casi en lo ético y moral ¿verdad? – susurro mientras se apretaba a él en su sofá.
- Tu misma lo has dicho, casi. – respondió con una pequeña sonrisa. – Sabía que estaba perdido desde el momento en que te deje venir. Ahora casi no sales con tus amigos por estar aquí conmigo.
- Tú tampoco sales con los tuyos... aunque casi no les caes bien a los profesores – contesto rápido mientras evitaba verlo directamente conteniendo un risa mientras sentía que le estiraban la mejilla– pero si está bien, saldré con las chicas antes de irme de viaje. Equilibrio, lo tengo claro.
- Bien… deberías irte, ya es tarde – respondió mientras la alejaba y tomaba su teléfono – voy a pedirte un taxi.
- Gracias. – respondió sonriente, mientras tomaba su bolso y acomodaba el cabello.
Giyuu acomodo las cosas mientras la miraba alistarse.
Me iré al infierno por ese ángel problemático…
Shinobu se acercó y lo beso lentamente cortando su capacidad de razonamiento. Esa parte tan impulsiva de ella era lo que lo llevaba a su propia rendición. Esos malditos besos es lo que lo convencen de todo.
- fin del flash back -
Giyuu estaba de rodillas sentado delante de Shinobu mientras ella sostenía una regla enorme en la mano. El odiaba admitirlo pero esta sensación era jodidamente excitante. El la miraba con mucha hambre, porque si bien no la ha llegado a tocar de la forma en que realmente desea ha tenido algunos atisbos. Solo es cuestión de tiempo. 6 meses y podrá realmente hacer lo que desea de verdad.
- Ya no me mires así – le riño la joven avergonzada soltando la regla, mientras se acomodaba en el sofá y estiraba los brazos - ¿Qué esperas? Salúdame, no nos hemos visto en 15 días.
Giyuu se acercó y la atrajo a su pecho. Como he podido vivir sin ella antes…
- Comprame helado. – le dijo Shinobu a los minutos mirándolo con un puchero.
- ¿Ahora? Pero si es casi la hora del almuerzo. – respondió al comprobar su reloj.
- He caminado mucho rato bajo el sol buscándote… como mínimo me merezco un helado. – contesto con su voz oscura que solo prometía dolor.
El pequeño estremecimiento volvió.
- ¿Qué tal si pido tu comida favorita y otro día vamos a comprar tu helado? – respondió tratando de no ceder a los caprichos de ella.
- ¿Vamos a salir? – pregunto curiosa – siempre dices que no podemos salir juntos.
- Bueno, vamos por tu lógica en este momento- indico - yo no soy tu maestro ni tu eres mi estudiante. Han abierto un lugar nuevo, que mi hermana me recomendó.
- Me encantaría… - sonrió – pero igual te haré sufrir hoy, justo hoy empieza la nueva temporada de euphoria …
- No otra vez, aún no está completa y después no duermo queriendo respuestas…
La charla continuo largo y tendido. Los makis salados y dulces llegaron, fueron devorados con gran velocidad. Abrazados en la sala, de tanto en tanto olvidando el televisor, se apretaban entre besos y caricias a todo lo largo, mordisqueando en intervalos suaves el lóbulo y el cuello. Siempre con cuidado de no dejar ninguna marca en la nívea piel. Ella siempre lo deja en ese estado hambriento.
- Parece que una parte de ti realmente me extraño. – susurro mientras infringía fricción contra la pelvis de él. – y es una pena… - jadeo cuando sintió la respuesta por parte de el – que tu no desees seguir, hasta que me gradué… - termino coqueta mientras un gemido se escapaba de los labios de él.
La suave provocación disparo todas las alertas en él, impulsándola hacia atrás e inmovilizándola. Nuevamente ahí estaba esa mirada, esa decadencia en los ojos, tan… tan profundo.
- No lo voy a llevar más lejos- respondió ronco, mientras mordisqueaba un poco más fuerte su cuello y con sus piernas le infringía más calor a ella simulando suaves embestidas – pero, en algún momento ya no serás mi alumna… de hecho en unos meses, tendrás la mayoría de edad... y aun así, yo esperare que te gradúes. Y en ese momento, yo no me voy a detener.
Termino por soltar sus muñecas mientras sus labios iban de su boca, inhibiéndola y sus manos daban un trazado firme por toda su figura apretando en los lugares ya sensibles por el calor. Los suspiros por parte de ella no tardaron en inundar su departamento. Eso era arder en el infierno con un pequeño ángel seductor. Los besos siguieron un rato más hasta que el ardor en ambas partes fue insoportable.
- Creo que prenderé nuevamente el aire acondicionado. – dijo mientras miraba y tarde notaba que ya había anochecido.
- Me gustaría quedarme esta noche. – indico Shinobu mientras veía que ya tendrían que separarse.
- Hoy no creo que sea una buena idea… - indico. – pronto, asumo no será problema. – volteo a verla nuevamente con una pequeña sonrisa en los labios.
- ¡Enserio ya no me mires asi! – indico avergonzada mientras le tiraba un cojín en el rostro.
El silencio estaba ahí prometiendo decadencia pero por hoy… solo era eso, una promesa.
Notas: ya va, si alguien preguntaba por mí, me estaba muriendo laborando, el adulto independiente es una mentira. ¡Repito, es una gran mentira
