Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y toda su banda.


¿Cómo inició? ¿Cuándo inició? ¿Por qué inició?

Esas eran las preguntas que pasaron por la mente de Aioria cuando se enteró de la noticia. No era que le desagradara, por el contrario, sólo quería saber en qué momento se había dado la oportunidad para que eso sucediera.

Ya lo había hablado con Shura y Aldebaran, el amor estaba en el aire; su hermano y Hilda, Milo tonteando con Valentine, Saga y su chica pelinegra, Deathmask y Helena de nuevo, Dysnomia dándole la espalda a Shaka para irse con Mū… el punto era que la presencia femenina dentro del grupo estaba ocurriendo, pronto las reuniones dejarían de ser de doce sujetos para convertirse en veinticuatro personas, y después serían más, cuando los hijos llegaran.

Pero se adelantaba, lo importante ahora era el presente y su presente tenía dos cosas importantes: 1) No sabía hablar con una mujer, y, 2) a veces las cosas sucedían sin que él se diera cuenta.

Era fin de semestre, adiós a los estudios y viajes tempraneros para la universidad, era la época de la libertad; libertad y fin de año. Muchas cosas se estaban juntando ese momento, pero la principal era la necesidad de sus amigos de salir para distraerse de los malos ratos que habían pasado a lo largo de ese año.

Todo inició con una sugerencia de Milo; como casi siempre estaban con Shaka encerrados en su habitación planeando sus próximos movimientos. El peliazul estaba algo frustrado debido a que su principal competencia para su futuro trabajo era el desagradable y siempre odiado de Surt.

—Surt… de sólo decir su nombre siento ganas de escupir —murmuró el comunicólogo chocando su puño con su palma.

—No hagas eso aquí —le había reprendido Shaka, mientras guardaba algunas de sus cosas en una caja de cartón.

—Vamos Shaka, ¿crees que no tengo modales? ¿Qué soy? ¿Un cavernícola?

—Poco faltará para eso.

Aioria había reído en voz baja antes de manifestar lo aburrido que estaba. Eran jóvenes, tenían el mundo en sus manos, y pasaban un miércoles en la noche encerrados en una habitación charlando como un montón de chicas, si no fuera porque Milo era el único de cabello largo Aioria sospechaba que en algún momento terminarían haciéndose trencitas en el cabello.

Debido a eso Milo sugirió ir a un club nocturno.

—Creo que hablo por todos cuando digo que hace mucho que no vamos a un lugar de esos y ahora que Shaka está saliendo de su caparazón debemos de aprovechar —señaló el peliazul abrazando por los hombros a su amigo.

—Bueno… ya se terminó el semestre.

—Milo, ¿qué te hace creer que voy a ir con ustedes a un centro nocturno? —se había quejado el rubio entrecerrando los ojos.

—Vamos, es lo que necesitas después de que tu novia te dejara.

Aioria ya lo había visto antes, hace muchos años en el pasado, pero para Milo fue toda una sorpresa ver al rubio ponerse serio, muy, muy serio.

—Les agradecería que no dijeran eso, Dysnomia NO fue mi novia y ahora que ella está con Mū no quiero incomodar a algunos de los dos.

—¿Eso significa que si vas? —a pesar de la sorpresa inicial, Milo ignoró el tono molesto de su amigo, tenía experiencia tratando con malhumorados.

—Debo visitar a mi tía con Shijima, él maneja la agenda ahora.

—Pan comido.

Después de bufar, el comunicólogo salió de la habitación y caminó frente a la de Camus para tocar la puerta de al lado. Sólo intercambió un par de palabras antes de salir victorioso.

—¡Mi rubio, nos vamos a tomar!

Todos de alguna forma vieron una oportunidad para quitarse el estrés de la vida diaria en esa semiorganizada salida, incluso Kanon que no bebía terminó por aceptar, todo sea por ver a los suyos intoxicados. Ya que eran los organizadores, Milo y Aioria se encargaron de las estadísticas, a dónde irían, como se irían, el tema de quienes conducirían estaba más que claro.

—¿Está bien si invito a Hilda? —les había preguntado Aioros cuando estaban afinando los detalles— ¿Y si ella viene con algunos de sus amigos…?

—No hay problema —le había dicho Milo mientras miraba su teléfono—, de hecho también vendrá Atë y Dysnomia, las amigas de Kanon que por cierto trabajan conmigo, no puedo creer que ese idiota me robara mis amistades… creo que Shura y Aldebaran también invitarán a las chicas que conocieron cuando ignoraron MI partido de fútbol.

—Eso fue el mes pasado, ya es historia antigua —se defendió Aioria antes de mirar a su amigo y hermano con las mejillas un tanto rojas—, si Shura y Aldebaran las invitarán… tal vez yo también…

—Aioria, no amigas imaginarias.

—Tranquilo Aioros, ella es real pero este tonto no tiene ni idea de cómo se llama —se burló Milo, en realidad no sabía cómo había terminado su amigo ese día en el gimnasio, pero era sencillo imaginar el escenario.

—¿Disculpa? Claro que lo sé, ella tiene nombre de ángel.

No era tanto así, a Aioria no le interesaba tanto la chica, pero ella era la primera mujer en mucho tiempo a la que le hablaba sin estar interesada en otro, y al escribirse mensajes él podía responder y al fin tener una conversación real con una mujer. ¡Benditos mensajes de texto!

Milo y Aioria habían pensado en un club nocturno decente, con música electrónica fuerte y bebidas baratas hasta que cayeron en cuenta de que su mejor amigo de toda la vida podía incluso pagar para que un lugar se mantuviera toda una noche abierto sólo para ellos. Si Shijima iba a pagar los gastos de todos entonces él puso el lugar.

Así el grupo, el gran grupo con nuevas chicas, Aiacos y amigos como los invitados secundarios, Lithos, Galarian e incluso Celintha estaban esperando en la fila para la entrada de un centro nocturno temático de los ochentas americanos. Todos habían tratado de verse de acuerdo al tema del lugar, incluso Camus que había cedido a cambio de que Milo dejara de amenazar a Surt con provocar su despido, y Surt había aceptado no molestar a Milo a cambio de que Camus admitiera que él era su mejor amigo, colgando un anuncio en todas sus redes sociales.

Afrodita había llevado hasta el frente a su hermana, que charlaba con Lithos, esperando que eso la mantuviera alejado de Minos y su gótico grupo de locos adoradores del mal; Kanon se mantenía en una distancia media, charlando con su grupo de amigas y tratando de que Pavlin no pensara mal de él por estar con tantas chicas.

Los organizadores principales estaban también casi al frente, con los hermanos Blom, sus familiares y parejas, y Deathmask, que se había mostrado particularmente interesado en el pretendiente de Celintha, su casi hermana menor, detalles sanguíneos era lo que los separaban.

—¿Cuánto tiempo más estaremos aquí parados afuera como mensos? —preguntó el médico forense algo fastidiado, no planeaba tomar tanto porque Helena estaba a su lado, pero era mejor estar adentro que afuera.

—Apoyo a Deathmask —susurró Saga, Kanon le había dicho que no había problemas con que él tomara alcohol esa noche y el gemelo mayor estaba dispuesto a aceptar esa licencia.

—Tranquilos chicos, sólo debemos de esperar a que Shijima y Shaka lleguen de su reunión con su tía —tranquilizó Milo, Aioria a su lado estaba más ocupado buscando a su cita con la mirada.

—Me siento extraño con la premisa de que ellos lo pagarán todo —Aioros alzó los hombros, ganándose una suave sonrisa de Hilda a su lado—, quiero decir, todos somos adultos y podemos costear una salida como estas.

—No en este lugar —apuntó Afrodita—, pero es cierto, se siente como si estuviéramos abusando de su confianza.

—Pues si van a hacerlo tal vez deberían de aprovechar que estoy accesible —Shijima apareció detrás de los hermanos botánicos, con las manos en los bolsillos de su saco, le dió una rápida sonrisa a todos los presentes, a pesar de que su expresión decayó un poco cuando vió a Helena, no tardó en recomponerse al abrazar a la menor de los Blom—. ¡Celintha! Escuché que me estás engañando.

La joven rodó los ojos divertida y abrazó al mayor.

—Te dije que era imposible, eres demasiado grande para mí y Afrodita te habría matado.

—Solo son siete años, tesoro, y Afrodita me ama.

—Amo cuando no estás detrás de mi hermana, pero eres mejor que ese idiota —Afrodita cruzó los brazos y le sonrió a sus amigos—, ¿cuándo entramos? Llevamos horas esperándote.

—Pues no esperen más, Shaka está adelante, tal vez ya hasta entró… o se fue.

El grupo de más de treinta personas se salió de la fila y caminó directo hacia la entrada; todos emocionados y expectantes ante una noche disfrutando de buena música, bebidas alcohólicas y sólo su juventud.

El lugar estaba hasta el tope, lleno de gente bailando y viendo a la banda de covers que estaba en el escenario, tocando música clásica de los ochentas. Algunos acompañaron a Shijima hacia la parte de arriba, la sección VIP, mientras que otros se quedaron abajo, mezclándose entre el público. Celintha aprovechó que Afrodita se distrajo caminando a la barra para correr hacia abajo, donde había visto que Minos y Rhadamanthys se habían detenido para mirar a la banda, no tan lejos de ellos estaba Shōichirō, que movía la cabeza al ritmo de la música, añorando una época que nunca vivió.

Aioria se había alejado de Milo cuando vio que esté saludaba a Valentine, que estaba con Hades, Hypnos y Thanatos, sentía que sus manos sudaban debido a los nervios por volver a ver a la chica que había conocido. Comparado con Shura y Aldebaran que hablaban con sus respectivas citas él aún no sabía dónde estaba su acompañante. Un poco extrañado por eso decidió acercarse a sus dos amigos, hasta donde entendía sus citas era amiga de la suya.

—¿Qué ocurrió Aioria? —preguntó Aldebaran cuando su castaño amigo se acercó para susurrarle algo al oído, cosa que lo hizo asentir y mirar a la chica que venía con él—, disculpa Layla, ¿de casualidad no sabes qué ocurrió con tu amiga…? ¿Andro… An-drok-ta-sia? —preguntó deletreando el nombre para evitar confundirse.

La chica, algo robusta y bajita, de rostro delicado y tal vez algo malvado frunció el ceño. Se suponía que su amiga ya debía de estar ahí, pero conociéndola era probable que se hubiera atrasado por extender su entrenamiento un par de horas más.

—No debe de tardar, tal vez se le hizo tarde —dijo sonriendo.

—Y a esta hora el tráfico es un jodido infierno de espera —a su lado, su amiga, de piel morena y cabellera rubia hasta los hombros, intervino antes de agarrar a Shura del brazo—. ¡Me gusta esta canción! ¡Shura, bailemos!

Sin que él pelinegro pudiera decir algo ella comenzó a empujarlo hacia la pista; Aldebaran, como todo un caballero, extendió la mano hacia la pista, preguntandole a Layla con la mirada si también quería bailar, cosa que la pelinegra aceptó encantada.

Viendo eso Aioria decidió darles su espacio y subir a la zona VIP para quedarse con sus amigos mientras la espera se extendía. En el camino vio a Galarian hablando con algunos de los amigos de Hilda, todos en una mesa cercana a la barra, y Lithos estaba con las amigas de Kanon, algunas de ellas bailaban y otras estaban en una mesa.

Era una gran noche, y ellas se habían divertido con su amigo por al menos media hora hasta que Pavlin decidió secuestrarlo, sin embargo todas tenían un mal sabor de boca; Shoko aún estaba algo en shock después de que Kanon le informara que era probable que para el final de la noche Milo terminara teniendo un nuevo novio cosa que ella quiso pensar no le importaba, Erda estaba algo frustrada porque sabía que su hermana pronto aparecería y seguramente le echaría en cara un nuevo logro, y Katya había visto a Saga haciéndole una inspección de laringe a su novia en una esquina y eso le había amargado un poco la noche. La única que se mantenía en un estado festivo junto con Lithos era Kyoko, que incluso ya le había echado el ojo a algunos de los presentes en el lugar.

—Lithos, ¿ves a alguien que te guste para esta noche? —le preguntó a la chica a su lado, provocando que se atragantara con su bebida.

—¡¿Qué?!

La joven miró a su nueva amiga asombrada, ella sólo buscaba pasar un tiempo con chicas para conocer un poco más el mundo femenino, también porque Celintha había salido corriendo para buscar a Minos apenas tuvo oportunidad y la dejó sola, con Kanon a un lado para unirla a su particular grupo.

—¡Vamos Lithos! ¿Nadie se te hace particularmente lindo?

—Algunos de los amigos de Kanon lo parecían, como el que tenía dos puntitos en lugar de cejas —señaló Shoko golpeando su frente con dos dedos.

—¿Estás segura de que no quisiste referirte a Milo? —Katya alzó una ceja mientras miraba a su amiga, ganándose un golpe.

—En caso de que no escucharas, él batea al otro lado, y tengo cosas mejores sobre las cuales debería de preocuparme en lugar de ese zopenco.

—Shoko tiene razón, ignoremos a los chicos —Erda miró a Kyoko levantar los hombros, no asegurando nada—, iré por otra bebida, vamos Lithos, no quieres contagiarte con el lado libidinoso de Kyoko.

Aioria terminó buscando a Shaka, que no estaba muy lejos de ahí. Compartiendo una mesa con Camus, Surt y Dysnomia, al castaño le sorprendió ver a su amigo tratando de no soltar una gran carcajada mientras la pelinegra a su lado sólo lo miraba molesta.

—¡Ya! No voy a volver a contarte otro secreto si sigues así —decía la chica, tratando de no contagiarse por el buen humor de su amigo.

—… lo siento… no debería de reírme, pero…

—Es demasiado curioso —explicó Camus, sonriendo—, tienes suerte de no haber conocido a Milo en ese momento, él era…

—¿Un idiota? —preguntó Surt—, ¿o en ese momento se volvió un idiota?

Camus estaba por reprender a su amigo cuando Aioria intervino, moviendo a Dysnomia para que no estuviera tan cerca de Shaka. Había creído que esa era la mesa de los que no beberían, pero Kanon no estaba ahí y a excepción de Shaka todos tenían botellas de cerveza. La velada estaba resultando bien, algunos bailaban, otros bebían, todos reían y convivían entre sí disfrutando del buen lugar; Aioria ya iba por su tercera cerveza cuando sintió que alguien se paraba detrás de él y le cubría los ojos con las manos.

Si eso lo congeló, sentir un par de labios sobre los suyos en definitiva logró sacarlo de su estado relajado. Cuando las manos se retiraron de sus ojos lo primero que hizo fue levantar la cabeza para mirar el guiño de ojo que le dió la chica que estuvo esperando.

A su lado sus amigos lo miraron asombrados, Camus incluso miró la cantidad de alcohol que tenía su cerveza según la etiqueta y Dysnomia alejó su botella de ella, ambos decidieron que dejarían la bebida el resto de la noche.

—¡Hola! —saludó la recién llegada con una sonrisa—, soy Androktasia, la novia de Aioria.

¿En qué momento? ¿Cómo fue que sucedió? ¿Por qué?

Aioria tuvo muchas preguntas en ese momento, como todos, pero ignoró la alarma que sonó en su mente cuando cayó en cuenta de las palabras de Androktasia. Rápidamente se levantó se su lugar y dió un grito de júbilo mientras pasaba un brazo por los hombros de la chica.

—¡Así es! —aseguró antes de señalar a sus amigos—, Shaka, Camus, Dysnomia, enemigo mortal de Milo, tengo novia, ¡Yo! ¡Aioria! ¡Tengo novia!

El rubio abrió un poco la boca, a punto de pedir que Aioria le explicara todo con cuidado, palabra por palabra, con lujo de detalles para comprender qué rayos sucedía, pero la nueva pareja comenzó a alejarse de la mesa, encontrándose con Mū y algunas de sus compañeras del hospital en el caminó.

—¡Mū! ¡Tengo novia! —dijo el castaño antes de alejarse.

El doctor abrió la boca confundido, optó por negar con la cabeza y continuar su camino hacia la mesa donde estaban algunos de sus amigos.

—Acaba de pasarme algo extraño, Aioria se paró frente a mí diciendo que… ¿tiene novia? —Fue lo primero que dijo mientras se sentaba— Por cierto, Lyfia, Yuna, ellos son Dysnomia, Shaka, Camus y…

—Surt —se presentó el pelirrojo, prestando toda su atención a la rubia que se sentó a su lado—, no sabía que el día de hoy vendrían señoritas tan bellas.

Aioria también se pasó por el lugar donde Lithos reía con Shoko y le comentó emocionado la gran noticia del día; lo mismo ocurrió con Galarian, Aiacos y después con todos y cada uno de sus amigos.

—¡Aioros! ¡Milo! ¡Hilda! ¡Valentine! ¡Tengo novia!

Les gritó para que lo escucharan sobre la música de la banda, esta vez de chicas, sobre el escenario. Androktasia por su parte sólo alcanzó a saludar levantando el trago que le había comprado su novio antes de que la nueva pareja se volviera a ir.

—Creo que escuché mal —Milo sacudió la cabeza y miró a sus amigos.

—Yo también, creí que dijo que tenía novia pero es imposible —Aioros no desmeritaba a su hermano, pero era el tímido Aioria.

Hilda y Valentine intercambiaron una mirada antes de que la chica sostuviera a su novio para llamar su atención.

—¡Dijo que tenía novia!

Afrodita y Deathmask también tuvieron un reacción similar, un intercambio de miradas, sonrisas incrédulas y al final se quedaron pasmados cuando la pareja se dió un beso frente a ellos antes de irse a bailar.

—Estas bebidas deben de estar adulteradas —trató de razonar Afrodita.

—¿Hicimos una apuesta sobre esto?

—No, todos coincidimos en que Aioria no tendría una novia en un futuro cercano.

—Pues obviamente nos equivocamos de la manera más épica posible —Deathmask se terminó su trago de una sola pasada y miró la pista de baile, donde Helena bailaba con Misty debido a que él no le gustaba ni sabía bailar y Misty se moría por salir a la pista.

A la media noche la salida resultó ser todo un éxito, para Aioria más que nadie, él sólo había esperado charlar con sus amigos, escuchar buen música, beber sin preocuparse por el regreso a casa y tal vez lograr superar sus problemas con mujeres, y ahora parecía que había obtenido más que eso, una inesperada novia sobre la que al día siguiente se preocuparía por pensar de dónde rayos había salido. Lo único de lo que Aioria no dudaba ahora era de su capacidad de ligue.