Faltando aun varias horas para un nuevo amanecer, pero ya cuando todos los ponies estaban durmiendo pacíficamente en sus camas, un ya familiar alicornio de gran tamaño y mirada penetrante salía de su escondite tras haber habitado allí todo el día. Estiro sus amplias alas y uso sus patas para caminar por el pequeño prado, cosa que no era habitual en él ya que volaba muy a menudo, pero en esta oportunidad quería conocer un poco más el lugar. Sin duda alguna Ponyville tenía los prados mas verdes y la fauna silvestre más diversa que haya podido ver antes, sin duda algo que no había cambiado en su tierra aun tras dos milenios completos.
Como fuere, el antiguo soberano de esas y mas tierras no lucia interesado en tal belleza, la cual en todo caso lucia especialmente hermosa de noche, por el momento todo lo que le importaba era aprovechar la suave luz de luna y el manto de la oscuridad que le daba una cierta seguridad antes de que estos fueran cambiados por el implacable sol y la luz que casi se le calaba en lo más hondo de sus huesos. Sin duda era importante encontrar un modo de poder hacer algo con esa maldita sensibilidad que tanto lo aquejaba desde el momento en que se vio libre de su encierro, pero sin ninguna solución cercana por el momento todo lo que pudo hacer fue avanzar por el pequeño campo que se desplegaba ante él. De algo le tenían que servir esas cuatro extremidades que poco y nada usaba cuando aún era libre tiempo atrás, ni hablar de cuando aún era víctima de ese horrendo encierro.
Pese a la hora y a que aun el sol ni intención tenia de asomarse por el horizonte, muchos pequeños animales jugaban entre la hierba, sin duda ajenos a la malvada criatura que los observaba a una distancia nada segura para ellos. Dos ardillas que hacía poco se habían salido de su nido jugueteaban antes de volver a la seguridad de este. Una de ellas con sus mejillas notablemente hinchadas tras almacenar en ellas frutos secos para el próximo invierno que luego llevaría a casa, pero que tras un paso en falso termino cayendo y tirando lejos su amado botín, el cual no había sido más que el resultado y el premio de horas de búsqueda por varios árboles. El pequeño roedor se levanto con mirada triste y chillando algo que solo su amigo comprendió, a la vez que lo miraba con igual pena, consolándolo poniendo una patita en su hombro. Dark Mane no podía estar menos interesado en las desgracias de un pequeño animalito como ese, pero un aura un tanto extraña que se formaba a su alrededor despertó de pronto su curiosidad. No era normal ver una cosa asi, pero según el alicornio negro sabia gracias a las lecciones dadas por su padre en sus años de juventud allá en las aldeas, las criaturas vivas despiden energía que cambia de color según sea su humor en el momento, siendo clara y brillante para felicidad, roja y amarilla para enojo y oscura para tristeza, lo mismo para las emociones que surjan de las tres primeras.
Dark Mane se acerco con paso tranquilo pero firme al pequeño animal, y sin que este lo notara, poso su cuerno a un centímetro de su cuerpo, absorbiendo hasta lo último que quedaba de esa aura oscura, que no era mucha, pero que dio a conocer de inmediato su efecto en el cuerpo del ex rey no bien estuvo dentro de este. El animalito cayo inconsciente al suelo, sin responder a los chillidos histéricos de su compañero, el cual salió huyendo de ahí apenas se topo con los ojos azules y fríos del poderoso alicornio, quien ya se sentía un poco mejor tras esa pequeña "recarga" que había tenido. Pudo darse cuenta entonces que lo que había oído era verdad, que podía alimentarse del aura negativa de todo tipo de criaturas, ya fueran ponies u otras más. Tenía entendido que su hermano poseía la misma habilidad, pero nunca la uso para beneficio propio, sino para librar a sus aldeanos de emociones negativas y peligrosas, para luego depositar la energía que ganaba en contenedores que servían luego de combustible para molinos, herramientas de granja y demás, pero nunca pensó que él pudiera hacer algo parecido. Sin duda alguna sabría bien como aprovechar tal capacidad nueva.
Sin decir o hacer nada mas, dio media vuelta en dirección al pueblo, quería ver hasta donde podía llegar con su último descubrimiento.
De regreso en la bella ciudad capital de Canterlot, pero horas más tarde, el sol ya reemplazaba a la blanca luna gracias a una madrugadora princesa Celestia quien se había encargado de elevarlo en lo que sería un bello día soleado, ya que los ponies pegasos no tenían agendada lluvia ni nada parecido para ese día. Sin duda era perfecto para continuar con el entrenamiento de los tres pequeños héroes.
Liderados por Rainbow Dash una vez más, pero ahora en compañía de Fluttershy y de Spike para dar apoyo moral, los tres futuros héroes de Equestria se encontraban haciendo una rigurosa caminata por el campo. Era importante que ejercitaran sus músculos lo más posible, por lo que harían a pie todo el camino entre Canterlot y Ponyville, una dura prueba de resistencia ideada por Golden Mane para demostrar la fuerza física de los héroes… el problema, era que uno de ellos ya daba señales de estar al borde del desmayo por la sed que sufría.
Rex: -cae de rodillas al suelo- No puedo más… necesito beber algo…
Rainbow Dash: Vamos chicos, no pueden rendirse, nos queda menos de la mitad del camino, lo han hecho muy bien hasta ahora
Fluttershy (con cara de preocupación): Dashie, creo que no es mala idea que los chicos descansen un poco, se ven exhaustos, sin agua no podrán caminar mucho mas sin desmayarse
Rainbow Dash: -suspira- Si, supongo que es cierto. Bien niños, pueden descansar diez minutos, vayan al rio, beban tanto como lo necesiten y nos reuniremos aquí ¿de acuerdo?
Los chicos agradecieron la preocupación de la pegaso amarilla, así que fueron lo más rápido que pudieron hacia el rio más cercano, el cual no era ni muy ancho ni muy profundo, pero gracias a su crecida tanto en primavera como en invierno debido a la nieve derretida de la montaña y a la lluvia, era que había bastante agua como para beber, refrescarse y lavarse un poco, ya que tanto caminar los tenía muy sucios. Claro, aunque el rio no significaba un problema mayor por ser relativamente pequeño de todos modos Mathew no le quitaba los ojos de encima a sus dos hermanitos, quienes ya estaban haciendo de las suyas salpicándose agua metidos en ella hasta un poco mas debajo de las rodillas, que era bastante considerando que ambos niños no eran muy altos.
Mathew: Chicos, tengan cuidado, las piedras de este rio lucen muy resbaladizas, podrían caerse y hacerse daño
Max: Relájate Matt, estaremos bien
Mathew (en tono preocupado): En serio, por favor háganme caso
Rex: -suspira- Ya Max, mejor escuchemos a Matt, creo que tiene razón
Max: Bien, pero creo que exagera -sale del rio con Rex-
Ambas pegasos y Spike, quienes ya habían bebido del mismo rio pero un poco más lejos, ahora descansaban en la rama de un árbol disfrutando de la suave sombra mientras esperaban a los niños. Rainbow Dash lucia satisfecha por el progreso de los chicos, lo mismo el pequeño dragón purpura, pero Fluttershy no lucia igual, al parecer algo le molestaba.
Rainbow Dash: Fue buena idea que me convencieras de detenernos Fluttershy, creo que a mí también me hacía falta un descanso
Spike: -se acomoda en las alas de Rainbow Dash- Lo mismo digo, lástima que no trajimos bocadillos, este sitio es ideal para un día de campo
Rainbow Dash: -lo mira- No te pongas muy cómodo, en unos pocos minutos debemos seguir, recuerda que estamos entrenando, no paseando
Spike: Si, si, ya lo sé, pero de todos modos hubiera sido una gran idea ¿tú qué dices Fluttershy? -no oye nada y la mira- ¿Fluttershy?
Pero la pegaso de melena rosada no parecía escuchar al dragón, solo estaba mirando en dirección a donde se encontraban los tres hermanos, al parecer había visto algo en ellos que la preocupo, sin embargo, una sutil voz la saco de sus pensamientos.
Spike: ¿Fluttershy? ¿Estás bien?
Fluttershy: ¿Ah? -lo mira- Oh, disculpa Spike ¿me decías algo?
Spike: Estas muy distraída ¿algo te molesta?
Fluttershy: Bueno… la verdad… yo creo que…. uhhmm…
Rainbow Dash: Dilo ya amiga, lo que sea que te preocupe solo dínoslo, así veremos cómo ayudarte
Fluttershy: La verdad estoy un poco preocupada por los niños
Spike: ¿Y eso por qué?
Fluttershy: Me preocupa un poco Mathew, desde que llegaron he notado que es muy protector con sus hermanos más pequeños
Spike: ¿Es todo? No debería parecerte extraño, todos los hermanos mayores son así, solo ve a Applejack con Applebloom, o a Shining Armor con Twilight
Fluttershy: Se que no es raro que un hermano mayor sea protector, pero… temo que quizá el pobre se sienta culpable por algo que les haya pasado antes, tal vez podría ayudarlos
Rainbow Dash: Vamos Fluttershy, no pienses eso, tal vez solo se toma su responsabilidad muy en serio ¿no lo crees?
Fluttershy: -mira hacia otro lado- Si, puede ser
Rainbow Dash: -vuela y mira hacia donde están ellos- ¡De acuerdo niños, termino el descanso! ¡Hora de continuar! ¡Debemos seguir, aun queda un largo trecho por recorrer!
Los chicos obedecieron a su líder y se prepararon para seguir la caminata, la cual sin duda estaba rindiendo sus buenos frutos, sus músculos ya se sentían mas fuertes ya que una vez que volvieron a comenzar no les tomo tanto tiempo como antes el seguir a la pegaso color cielo. Mientras mas rápido avanzaran mas rápido estarían listos para la batalla.
El camino continuo en profundo silencio durante los primeros minutos, cosa que ya estaba incomodando a Fluttershy, quien no despegaba la mirada del mayor de los niños, quien cuidaba a sus hermanos hasta de la más pequeña amenaza, ya fuera una simple abeja o una roca en el camino, el siempre los protegía. La pegaso tomo valor y se dirigió hasta Mathew, dispuesta a conocer la razón de su comportamiento.
Fluttershy: Mathew…
Mathew: -la mira- ¿Qué pasa Fluttershy?
Fluttershy: Ya sé que podrás creer que soy una entrometida, pero necesitaba saber una cosa… ¿Por qué cuidas tanto a tus hermanos?
Max: Nosotros nos hacemos la misma pregunta
Mathew: -lo mira- Sabes bien la razón, no me hagas recordártela
Fluttershy: Me imaginaba que podría tratarse de algo así ¿Por qué no me lo dices? Quizá yo podría ayudarte o darte algún consejo para que te sea mas fácil lidiar con tu problema
Mathew: Te lo agradezco Fluttershy, pero no es necesario, además ocurrió hace mucho
Fluttershy: Oh, de acuerdo, pensé que podría… ya sabes… serte útil en algo, usualmente trato mucho con animalitos del bosque así como con ponies pequeños, así que tengo algo de experiencia. Como sea, si puedo ayudarte en algo solo dímelo ¿de acuerdo? -le sonríe-
Mathew: De acuerdo
La pegaso amarilla se quedo algo insatisfecha con la reacción de Mathew, pero sabía que quizá era mejor no meterse más entre los hermanos y dejar que ellos arreglaran el problema, pero aunque el mayor de los tres aseguraba que su ayuda no era necesario de todos modos lo tuvo en mente, ya que de hecho le hubiera gustado contar lo que había pasado hacia tiempo… como sea, ahora lo primero era el entrenamiento, no habían ido hasta esa tierra para nada y tenían que asegurarse de cumplir con lo que debían hacer.
De regreso en Canterlot, mientras la caminata seguía, la princesa Luna se encargaba de preparar junto a las demás princesas al improvisado ejercito que habían reunido en las ciudades de toda Equestria. Era enorme, eso era seguro, pero a la vez muy desorganizado, no tenían conocimientos sobre cómo luchar en una batalla ni tampoco experiencia con armas. Había muchos ponies que trabajaban de herreros en sus respectivas ciudades, pero nunca antes habían fabricado espadas, escudos, armaduras ni nada parecido, así que Luna debió armarse de paciencia con muchos de ellos, suerte que tenía a su hermana y a las demás con ella, sino quizá ya habría empezado una pelea entre ella y sus soldados.
Sin embargo y a pesar de todo, el pegaso blanco de crin rizada color trigo mostró ser un gran líder en cosa de horas, ya que la sección del ejercito a su cargo mostraba ser algo mas organizada y estar avanzando mas rápido que las demás, cosa que impresionó mucho a Luna, ya que no esperaba que un solo pony pudiera hacer algo así. Se le acerco en un momento en que los ponies parecían estárselas arreglando bien por su cuenta y quiso hablarle.
Luna: Oye, veo que tienes todo bajo control por aquí
Pegaso: Si, desde siempre he sido un buen líder y quería usar eso a favor de otros por una vez
Luna: Dime ¿a qué te dedicas?
Pegaso: Como todos los pegasos me encargo del clima, pero cuando no soy necesario en el cielo atiendo un pequeño restaurante en Manehattan
Luna: Ya veo… mira, después de todo lo ocurrido y todo el tumulto de traer aquí a los ponies, no tuve oportunidad de preguntarte tu nombre ¿Cómo te llamas?
Pegaso: Soy Blue Stare*, por mis ojos azules
Luna: Lindo nombre. Bueno, no te entretengo, debo ir a ver que los demás ponies se estén dedicando al entrenamiento a fondo, seguramente a mi padre no le gustaría verlos así de desorganizados. Nos vemos -da media vuelta y se va volando-
Blue Stare: -la mira por un momento y luego mira a su tropa- ¡De acuerdo ponies, a ejercitar con sus armas! ¡Los herreros trabajaron mucho en ellas, así que andando!
Los ponies se esforzaron por seguir las ordenes de su líder, el cual había demostrado ser de toda confianza y digno de respeto, algo que de verdad había impresionado mucho a la princesa de la noche, pero no había tiempo para detenerse a admirar el trabajo ajeno, Luna tenía el deber de ayudar a su hermana y a las demás alicornios a preparar al resto del ejercito, por suerte Twilight parecía tener todo controlado.
Twilight (con un libro flotando en frente de ella): Un ejército de aproximadamente unos cinco mil ochocientos ponies podrá no parecer mucho si consideramos la fuerza de Dark Mane, quien es incluso más grande que la princesa Celestia, pero si tenemos en cuenta su pérdida de masa muscular durante su tiempo inactivo, sin mencionar el posible desgaste de sus huesos debido a la falta de luz solar, es probable que logremos derrotarlo si es que ambas cosas acaban dejándolo my débil para una batalla. Sé que quizá no suena muy justo, pero debemos recordar que hablamos de uno de los seres más siniestros que hayan pisado nuestra tierra, así que por el momento debemos aprovechar cualquier ventaja que se nos dé -cierra el libro-. Bueno, debemos encargarnos de las tropas ¿Cómo van los entrenamientos hasta ahora?
Luna: -llega volando y aterriza- Princesa Twilight Sparkle, que bueno que los mencionas, acabo de hablar con uno de los lideres de nuestro gran ejercito, y parecer ser que su grupo está avanzando sin problemas ni complicaciones, no creo que debamos preocuparnos por ellos por ahora, enfoquemos nuestras energías en los soldados que necesiten más ayuda
Twilight: Si, es verdad Luna, ¿en donde están los soldados con menos experiencia?
Luna: -apunta hacia un pequeño grupo de ponies terrestres- Están justo ahí, se supone que por ser de tierra deberían tener patas y cuerpos mas fuertes al no depender de alas ni magia como los demás, pero por alguna razón no poseen habilidades como las que requerimos, quizá sea mejor enviarlos a casa ahora que es tiempo
Twilight: No, todos somos necesarios aquí, aunque no todos puedan dar el ciento por ciento, solo debemos ponerles algo más de trabajo y serán grandes soldados para cuando llegue el momento
Luna: De acuerdo princesa, pero te recuerdo que lo que ellos requieren para mejorar quizá no se encuentre en un libro, te aconsejo tengas paciencia y los entrenes con cascos firmes, recuerda porqué es que llevas esa corona
Twilight: Si, cuenta con ello princesa
A una distancia considerable del lugar donde se llevaba a cabo la preparación y entrenamiento del ejercito más grande de Equestria, un gran alicornio cubierto por una gigantesca manta que tapaba todo su cuerpo excepto por sus ojos, observaba todo con mucha atención, observando cada detalle de lo que los descendientes de sus antes súbditos hacían para poder derrotarlo en conjunto con esos niños que habían llegado de tan lejos únicamente con el propósito de acabar con él. Dark Mane no permitiría una cosa así, tras dos mil años encerrado en esa condenada bola de cristal lo que más deseaba era poder ser libre para gobernar una vez más la tierra que le pertenecía por derecho y que según él se le había quitado injustamente.
Con cuidado descubrió una de sus patas delanteras, la cual acerco ligeramente hacia un poco de luz de sol. No le hizo nada los primeros minutos, pero más tarde empezó a sentir un horrendo ardor que prácticamente le llegaba a todo el cuerpo, por lo que debió retirar su extremidad de nuevo y volverla a resguardar bajo el viejo manto de lana. Era cierto que el absorber toda esa energía negativa de la pequeña ardilla le había devuelto una cierta parte de su resistencia al sol, pero no era suficiente, tenía que conseguir mas, debía succionar la energía de muchos ponies si era que quería volver a la normalidad por completo, así que sin mas fue que decidió acercarse un poco hacia el ejercito, a la espera de que algún soldado fuera lo bastante descuidado como para salirse de su tropa para poder descansar un poco. Mientras mas negativa fuera la energía que emanara del cuerpo del desprevenido pony, mayor seria la ganancia para su cuerpo, pero debía ser rápido, así que no perdió tiempo.
Más tarde, un joven semental terrestre de piel amarilla como el sol y crin de un color naranja rojizo con cutie mark de calabazas se dirigía a un lugar donde no pudiera ser hallado por su tropa. La verdad el entrenamiento había resultado mucho para él, como había temido la princesa Luna, y se estaba sintiendo muy mal por ser una desgracia para su tierra, pero al mismo tiempo por ser lo bastante cobarde como para irse sin decirle a nadie y dejar a sus compañeros solos. En verdad lo que estaba haciendo no estaba bien para nada.
Pony: ¿Qué hago? Si me voy ahora, perderé la confianza de mis amigos, de mis hermanos, mis padres, quizá deje a toda Equestria expuesta a ser aniquilada por ese horrendo villano, porque… quizá no podía hacer mucho, pero quizá mi ayuda hubiera significado una diferencia. Pero… si regreso, quizá estén furiosos conmigo… tal vez no quieran volverme a hablar y me expulsen del huerto de calabazas una vez terminada la batalla… claro, suponiendo que quede algo luego de ella. Por Celestia ¿Qué debo hacer? -esconde su cara entre sus cascos-
Una presencia oscura rondaba los alrededores de donde se encontraba el pensativo pony. No hacia ningún ruido, como si usara sus alas para levitar más que para volar, pero su color negro profundo era innegable entre ese denso follaje verde y algo amarillo, por lo cual debió ser lo más cuidadoso posible porque su próxima victima no advirtiera su presencia. El aura que emanaba del desdichado pony obrero era tan negra, tan grande, tan llena de tristeza y angustia, tan… deliciosa. Dark Mane debió ser sigiloso, porque una comida como esa quizá no aparecería de nuevo, así que sin más se le acerco por detrás al pony mientras este aun estaba encerrado en sus propios pensamientos, sin darle tiempo para nada mientras toda la energía vital era succionada de su musculoso cuerpo.
El pony cayó al suelo, completamente inconsciente, tras haberse ido a negro un segundo después de darse cuenta de que pasaba. Mientras, una negra y sombría figura ahora con la cabeza y su largo cuerno descubiertos, se alejaba sin preocuparse mucho por el sol que lo cubría, mientras que una sonrisa se dibujaba en su rostro equino.
CONTINUARÁ...
(*): Blue Stare quiere decir "mirada azul" por si no sabían ;)
