Nuevo capitulo luego de 3 semanas :S Gracias por su paciencia, de verdad espero que este capitulo nuevo les agrade, ya que va a ser especial, no puedo decirles porqué pero lo será, disfruten y no olviden comentar ;)
Celestia se encontraba en lo alto del cielo, levantando el sol que hizo desaparecer la oscuridad y anunciar el comienzo de un nuevo día, pero no bien el astro estuvo en su lugar, la mayor de las gobernantes de Equestria se reunió con todo su pueblo, estando con su hermana menor y las demás princesas y pegasos al frente de su ejército. Los ponies allí presentes junto a los niños lucían algo temerosos y muy nerviosos, pero haciendo todo lo que podían por dominar su ansiedad y enfrentarse a la terrible amenaza que estaba por llegar. En el horizonte todavía no era posible distinguir ninguna figura, por eso, la princesa Celestia decidió que era buen momento para dirigir unas palabras a sus feroces guerreros, quienes estaban igual de preocupados que ella por el comienzo de la pelea.
Celestia: -vuela alto y ve a la multitud- ¡Habitantes de todos los pueblos de Equestria! ¡La batalla comenzará en breve, se han preparado por días para este momento, y aunque muchos de ustedes jamás han tocado o siquiera visto un arma antes, tengo confianza y fe en que sabrán utilizarlas para protegerse a ustedes mismos, a sus familias y a sus pueblos de esta horrible amenaza que hoy nos invade! ¡Por favor no tengan miedo, llenen sus corazones de valor y por sobre todo, protejan al pony que está junto a ustedes, nadie está solo en esta pelea, ya que hoy peleamos por nuestra tierra, la tierra de todos!
Cada pony en ese ejército aplaudió las palabras de su amada princesa, quien apenas terminó de hablar regresó a reunirse con todos quienes la esperaban al frente, para ponerse en posición de ataque a la espera de su enemigo.
Los minutos pasaban y nada, sólo silencio, nadie hablaba, nadie se movía, nada, ni siquiera Pinkie Pie encontraba un motivo para decir ni una palabra en ese momento tan tenso, parecía que hubiera perdido las ganas de decir cosa alguna, sólo se mantenía cerca de Applejack, su familia, los Cake y otros ponies terrestres como ella. Rarity se mantenía al lado de otros unicornios, quienes habían entrenado su magia especialmente para que fuera útil en combate. Fluttershy y Rainbow Dash, cargando a Rex y a Mathew respectivamente, miraban al frente, una con un poco de nerviosismo pero muy decidida, y la otra con una expresión de mucha valentía, pero en el fondo estaba igual de preocupada que su amiga. Blue Stare, quien cargaba a Max, podía sentir temblar ligeramente al pequeño que llevaba en su lomo.
Blue Stare: No tengas miedo amigo, todo saldrá bien, tienes mi palabra
Max: Hecho
Twilight, Cadence y Luna, justo al lado de Celestia, se sentía igual de nerviosas. Twilight, por ser una completa novata en lo que respecta a ser princesa, jamás se imaginó involucrada en una combate así, o al menos no tan pronto. Sobre todas ellas, un pegaso de piel azul y melena color cielo hacía las veces de centinela, observando a una altura un poco mayor que todos, inclusive que las princesas, para ver si algo se acercaba. Usando un potente telescopio, podría ver a Dark Mane acercándose incluso si estaba todavía muy lejos de aparecer en el horizonte, eso les daría tiempo de anticiparse a cualquier cosa. Mientras lo usaba, una gota de sudor recorría su cara, ya que no sabía qué esperar, pasaba el tiempo y no se veía nada, hasta que de pronto…
Pegaso: ¡Lo veo! ¡Lo veo! -mira hacia abajo- ¡Dark Mane se acerca majestades!
Celestia: -mira a las demás- ¡Es hora! ¡Den la señal!
Luna entonces iluminó su cuerno, formando una bola muy brillante de color azul eléctrico rodeada por muchas chispas, la cual salió disparada al cielo y estalló como si se tratara de un pequeño fuego artificial. Era la primera señal, que indicaba que debían preparar su armas. Cada pony levantó sus lanzas, garrotes, azadones, escudos y otras cosas que tuvieran para defenderse. Los unicornios alistaron sus cuernos, cada uno brillando con su color particular, mientras los pegasos apretaban la fuerza de su aleteo y los terrestres afilaban sus cascos contra el suelo.
Pegaso: ¡Se acercó todavía más! ¡Ya casi llega!
Era el turno de Cadence. Haciendo lo mismo que Luna, iluminó su cuerno, soltando una bola igual de brillante pero esta vez de un fuerte color rosa y de mayor tamaño, la cual subió hasta el cielo a una altura mucho mayor, estallando más rápido aún. Era la segunda señal, la cual decía que la guerra había comenzado.
Los terrestres y los unicornios comenzaron a correr mientras los pegasos los sobrevolaban. Las princesas al frente comenzaron a volar también, tan rápido como sus enormes alas les permitieron. Dark Mane se acercaba por el frente, estando casi un kilómetro alejado de todo el ejército, pero esta distancia se hacía menor cada vez. Toda Equestria se le estaba yendo encima al solitario alicornio negro, el cual se veía tranquilo y confiado, simplemente flotando con sus alas y sonriendo despreocupadamente, observando fijamente a sus sobrinas y a las otras dos princesas. Apenas las tuvo justo en frente de él, Celestia ordenó que todos se detuvieran de inmediato, y así lo hicieron todos, pero no bajaron sus armas en ningún momento.
Todo se volvió silencio otra vez por infinitos segundos. La alicornio blanca y el alicornio negro, de mucho mayor tamaño que ella, intercambiaban miradas de enojo y rabia por parte de la primera y de burla por parte del segundo. Finalmente, Celestia decidió calmar un poco su rabia y hablar con su tío, cosa que sabía bien que iba a tener que hacer por el bien de su pueblo.
Celestia: Mira todo esto Dark Mane, mira lo que nos has obligado a hacer, te recomiendo, en nombre de Equestria, que te rindas de inmediato y depongas esta pelea, aún estás a tiempo de impedir tanta violencia
La princesa estaba casi sin aliento por el cansancio y por lo que acababa de decir, pero el alicornio que tenía en frente no parecía mostrar cambio alguno en su rostro. Luego de un momento, finalmente Dark Mane hizo algo que nunca nadie lo escucho hacer antes… comenzó a reír. Empezó como una risa apagada y tenue, pero luego pasó a una más fuerte, al nivel de sonar como una carcajada enloquecida, pero tan abruptamente como empezó luego se detuvo, para volver a su sonrisa tranquila y burlona de siempre.
Dark Mane: En serio sobrina, no me esperaba menos de ti, eres el vivo retrato de tu padre, mi… querido hermano menor… siempre hacía lo mismo, quería resolver todo por las buenas, diplomáticamente y sin pelear. ¡Era un tonto! No supo cómo manejar a su pueblo ni sabía cómo enfrentar los conflictos, él pensaba que todo se resolvía hablando y negociando, eso hubiera llevado a nuestras tierras a la destrucción, pero por algún milagro no fue así
Luna: No fue producto de ningún milagro, nuestro padre era un gobernante de verdad y digno de respeto, a diferencia de ti que planeas tomar todo por la fuerza y sin considerar a ningún otro pony más que a ti. Equestria no merece a un rey tan mediocre como tú
Celestia: Pero ni con toda tu fuerza podrás derrotarnos ahora Dark Mane, aquí reunidos están todos los ponies de cada raza y pueblo de Equestria, sin mencionar la ayuda de los héroes legendarios, mientras que tú estás solo, ríndete ahora y olvidaremos todo esto
Dark Mane pareció reaccionar a lo dicho por su sobrina, ya que, lejos de irse, sólo sonrió más e, iluminando su cuerno, lanzó un poderoso hechizo, reservado sólo a la realeza de Equestria, pero que nadie en ese cargo había usado desde que él era rey, por eso ninguna de las princesas lo reconoció de inmediato, sino hasta que ya era tarde. En un paraje desértico y lleno de rocas de todas las formas y tamaños comenzó a ocurrir algo increíble, cada roca comenzó a brillar y a unirse a otras parecidas, creando estructuras sólidas parecidas a cuerpos de animales, ya que de hecho lo eran. Uno por uno fueron formados enormes seres hechos únicamente por duras rocas, que mostraban haber cobrado vida no bien sus ojos se encendían con un vivo y brillante color rojo y abrían sus bocas, que más que bocas eran fosas oscuras de un profundo color negro.
Las princesas no podían creer lo que veían, ni siquiera Twilight conocía ese hechizo, ya que no figuraba en ninguno de sus libros. Se trataba de un hechizo poderoso que había sido prohibido debido a que las criaturas creadas con él se volvían violentas y destructivas en cosa de segundos, desobedeciendo a sus amos y creando caos a donde fueran, pero el ex rey había podido dominarlo a la perfección, haciendo que sus criaturas de roca fueran destructivas, pero que jamás se volvieran contra él ni dejaran de escucharlo.
El alicornio negro, ahora acompañado por sus bestias de roca, se mantuvieron de pie frente al ejército liderado por las princesas, mientras que la alicornio blanca aún no salía de su asombro. Reaccionó cuando sintió a la pegaso color cielo hablándole.
Rainbow Dash: Princesa, con todo respeto… por favor ya no hable con él, creo que sólo empeorará las cosas
Twilight: ¡Rainbow!
Rainbow Dash: ¿Qué? Es cierto
Blue Stare: -las mira- Olviden eso, son sólo monstruos de roca, la roca es dura, pero no tiene corazón, alma, ni nada parecido, con constancia podremos acabar con ellos, sólo no dejen que el miedo los detenga
Celestia: ¡De acuerdo! ¡En marcha!
Finalmente la pelea tuvo que empezar, cada criatura de roca fue enfrentada por grupos de cientos de ponies cada uno, armados con lo que habían podido encontrar. Los pegasos las atacan desde arriba lanzándoles galones de agua que iban guardando en cubetas, usándolo como distracción mientras los demás las atacaban por abajo. Los unicornios usaban su magia para convertir otras rocas cercanas en picos filosos con los cuales trituraban partes de los cuerpos de los monstruos, mientras que los terrestres usaban sus armas para golpear sus patas y hacerles perder el equilibrio para hacerlas vulnerables. No era fácil, ya que cada criatura era al menos unas cien veces el tamaño de un pony normal, pero en equipo fue que lograron debilitarlas de a poco.
Blue Stare y Max fueron directo hacia otra de las criaturas, que era de la variedad capaz de lanzar cosas desde su boca, ésta en particular era capaz de lanzar bolas hechas de arena, la cual podía ser muy corrosiva y hacer mucho daño al contacto con la piel, pero Max iba armado con una enorme espada, con la cual golpeaba cada bola, desarmándola antes de que pudiera tocarlos a él o al pegaso. Cuando llegaron a la boca del monstruo, Blue Stare hizo que la bestia lo siguiera con la mirada al tiempo que daba vueltas y vueltas a su cabeza con mucha velocidad, hasta que finalmente comenzó a lanzar gruñidos ahogados y a marearse, cayendo al suelo y quedando vulnerable. El pegaso blanco le hizo una señal a un grupo de seis ponies, tres unicornios y tres pegasos. Los ponies alados cargaron a los unicornios usando sus patas delanteras hasta llegar a la cabeza de la bestia, donde fueron lanzados, y mientras caían ellos lanzaron al mismo tiempo fuertes rayos provenientes de sus cuernos, los cuales cegaron al monstruo. Los ponies terrestres que estaban cerca comenzaron a golpearlo con todavía mayor fuerza usando sus armas, por fortuna el monstruo estaba ya tan debilitado que sus patas comenzaron a desarmarse, cayendo y quedando como un montón de rocas inservibles.
Fluttershy y Rainbow Dash volaron lo más rápido que pudieron, para que así sus respectivos niños pudieran encargarse del resto de las criaturas. Mathew usaba un potente mazo que podía extenderse, haciendo que pudiera golpear los ojos y cabeza de uno de ellos sin necesidad de acercarse demasiado, cuidando así su espalda y la de la pegaso que lo llevaba. Rex, quien había aprendido a disparar con el arco y la flecha, apuntó a los ojos de la criatura, haciendo que ésta gritara y lanzara alaridos de dolor, usando eso como un modo de distraerla mientras los demás se encargaban de ella. Otro grupo de ponies terrestres, armados usando bolas de acero con picos, golpeaban la cabeza y cuerpo del monstruo, su ceguera impidiendo poder hacer algo ya que no veía de dónde provenían los ataques.
Armados los tres con arcos, ahora todos los hermanos y sus respectivos pegasos volaban entre la multitud de bestias de roca, infligiéndoles el mismo daño que a la primera, las cuales gritaban y se retorcían, casi como si de verdad fueran criaturas vivas en vez de monstruos creados a partir de magia negra y prohibida. La pegaso amarilla veía eso, y no importaba cuánto lo intentara, le causaba mucho dolor y no podía evitarlo.
Fluttershy: Amigos… ¿Creen que esto sea correcto? Los monstruos parecen sufrir
Rainbow Dash (exaltada): ¡Despierta amiga, no son tus animalitos del bosque ni de ninguna clase, son monstruos hechos para destruir y aniquilar, no tienen alma y no tienen sentimientos, ni siquiera están vivos realmente!
Fluttershy: Pero es que…
Blue Stare: -las quita del camino- ¡Cuidado!
Una enorme roca con púas por poco había alcanzado a ambas pegasos debido a que estaban distraídas discutiendo, por fortuna Blue Stare la había visto antes de que llegara. Los niños y los ponies vieron de dónde había salido y se encontraron con una de las bestias más grandes, la cual aún tenía un pequeño hilo de humo saliendo de su boca, la que luego abrió todavía más, dejando salir un profundo y sonoro rugido que casi deja sordos a todos los ponies de allí. La pobre de Fluttershy ahora temblaba de miedo, pero sabía que debía controlarse, ya que no estaba sola en eso.
Rainbow Dash: ¿Lo ves? Esas cosas no merecen compasión de nadie, por poco nos destruyen
Blue Stare (serio): ¡Suficiente! En primer lugar no tenemos tiempo para perderlo en discusiones, mucho menos con los de nuestro mismo bando, y en segundo, debemos controlar nuestras pasiones y nuestros miedos, si vamos a hacer cualquier cosa, que sea para ayudar ¿Entendido?
Fluttershy/Rainbow Dash: -se miran la una a la otra y asienten-
Blue Stare: Bien, ahora vamos por ese monstruo, y no quiero oír más peleas, de ninguna de ustedes dos -mira a los niños-, y tampoco de ustedes tres
La pelea continuó, los monstruos de roca eran muy fuertes y difícil de vencer, los minutos y luego las horas pasaban y los ponies comenzaban a cansarse, eso, junto con el hambre, la sed y la falta de sueño de algunos debido a la ansiedad por la guerra, estaban pasándole la cuenta a muchos, pero como los monstruos eran inmunes a cualquier sensación de cansancio, Dark Mane simplemente seguía creando más, los cuales eran más y más fuertes y no se detenían con nada. Todo se veía muy mal, las cosas no parecían mejorar en absoluto y por más que se tratara de batallar con esas cosas era obvio que no pararían hasta ver destruida a toda Equestria.
Las princesas también intentaban poner de su parte, como buenas líderes debían animar y ayudar a sus guerreros, pero las cosas se veían difíciles, y hasta ellas parecían tener miedo. Twilight trataba de usar su poderosa magia en lo que pudiera, pero la de Dark Mane tenía siglos de ventaja, sin mencionar su conocimiento en hechizos que desde hace mucho no aparecían en libros modernos de magia. De todos modos debían hacer algo. Celestia guió a todas hacia donde se encontraba el alicornio negro, quizá si intentaban neutralizar su magia de algún modo podrían detener la creación de más monstruos.
Todas hicieron todo cuanto pudieron, pero Dark Mane era malo y también muy listo, donde fuera que ellas trataran de atacarlo él siempre lo hacía primero. Rayos de magia iban y venían en todas direcciones, y aunque el alicornio negro se enfrentara a cuatro princesas, su magia era la de al menos veinte alicornios combinados. Celestia y Luna parecían estar cansándose, pero Cadence y Twilight hicieron lo que pudieron por ayudarlas con su propia magia. La más reciente de las princesas sentía que le estaba fallando a su mentora al no poder hacer mucho más por ella, y también sentía que le estaba fallando a Equestria, ella debería conocer algún hechizo para derrotarlo, pero en ese momento no podía pensar en ninguno, las cosas se veían mal y no sabía qué hacer. Finalmente, en un momento de extrema desesperación, la pobre cerró fuerte los ojos, lo que la hizo vulnerable, recibiendo un rayo muy poderoso de parte del enemigo, el cual la dejó my lastimada, lanzándola después contra un peñasco que se encontraba cerca, para luego caer al suelo. Sus alas se sentía heridas y pesadas, por el momento no podría volar.
Cadence: ¡Twilight! -va con ella- Vamos, tienes que levantarte
Twilight: ¡No! -la aparta- Olvídate de mi, vuelve con las otras princesas, ellas te necesitan
Cadence: Tú también eres una princesa Twilight, y no te dejaré aquí -la carga-, vamos, necesitamos tu magia de nuestro lado -vuela de regreso-
Pero un horrible monstruo de roca les cerró el paso. Dark Mane lo había visto todo y se encargó de impedir que las cuatro princesas estuvieran juntas otra vez. Este monstruo en particular no era muy robusto, pero si sumamente alto y con extremidades muy largas, las cuales rodearon a ambas alicornios en lo que parecían ser enormes muros. Podían ir hacia abajo o hacia arriba, pero donde fueran, dos enormes y fuertes piernas o una boca que amenazaba con devorarlas las podían recibir. Estaban casi sin esperanza de salir de ahí. Celestia dejó a Luna sola un momento, y mientras la princesa de la noche se encargaba de seguir peleando con el tío de ambas, la del día fue tras el monstruo. Usando lo que quedaba todavía de su magia, lanzó un fuerte rayo a la espalda de la bestia, creando un enorme agujero que lo atravesó por completo, haciendo así una salida para Twilight y Cadence. No bien salieron, ayudaron a la princesa con lo que todavía quedaba del monstruo, destruyendo su ahora frágil cuerpo, ese agujero había hecho que muchas de las rocas alrededor cayeran y desarmaran su estructura. En cosa de unos momentos ya sólo quedaban rocas y nada más.
Dark Mane estaba furioso, se le notaba en la mirada. Olvidándose de su magia intentó arremeter contra las princesas que habían acabado con su monstruo, usando todo el impulso que sus alas le otorgaban. Luna se dio cuenta de eso al ser la única que aún quedaba enfrentándolo.
Luna: ¡Cuidado, va hacia ustedes!
Celestia, oyendo a su hermana, alejó de ahí a Twilight y a Cadence y enfrentó ella sola a su tío. Se estaban acercando demasiado a cada segundo y parecía que iban a chocar, pero en el último momento, la princesa voló hacia arriba, dejando muy sorprendido a Dark Mane, quien luego no pudo detenerse a tiempo, chocando contra el mismo peñasco en el cual Twilight lo había hecho, sólo que de cara. Eso afectó su cuerno y por ende su magia, los monstruos de roca comenzaron a caer, sus ojos se apagaban y de inmediato se convertían en montones inservibles de rocas secas y trisadas, completamente inofensivas.
Las princesas se acercaron a Dark Mane, quien yacía inmóvil al pie del peñasco. Varios ponies, incluidos Fluttershy, Blue Stare y Rainbow Dash, junto con los niños, fueron a ver si de verdad habían acabado del todo con el maligno alicornio negro. La pegaso color cielo dejó a Mathew en el suelo por un momento y se acercó a ver, ya que nadie estaba lo bastante cerca para estar seguro. Pronto se dio cuenta de que había sido un serio error, ya que no bien la sintió cerca, el alicornio abrió los ojos y su cuerno volvió a activarse otra vez, apresando a la pobre pony con su magia y poniéndola contra la roca. La pegaso empezaba a sofocarse, ya que junto con tenerla sujeta, Dark Mane le estaba quitando el aliento poco a poco.
Todos se le acercaron para tratar de ayudarla, pero el alicornio negro los detuvo con una sola y fría mirada que dejó helado a más de uno, haciendo que todos temieran correr la misma suerte de la pobre Rainbow Dash, quien, antes de perder la consciencia, miraba a su captor, sin mostrar miedo ni por un segundo.
Dark Mane: -sonríe y mira a los demás- Vamos, ¿Quién quiere ser el héroe? Pueden salvar a su pequeña amiga, o pueden alejarse y desistir de su inútil guerra. Les recomiendo que lo piensen bien, a la pobre quizá no le quede mucho tiempo -sonríe aún más-
La pegaso no podía resistir mucho más, el aire salía de ella pero no podía entrar, sus pulmones poco a poco empezaban a hacer notar la falta de aire y ya estaba al borde del desmayo. Sus patas traseras y sus alas se movían desesperadamente en busca de alguna ayuda o al menos para aliviar el dolor de ya casi quedar asfixiada. Nadie sabía qué hacer, y al mismo tiempo se sentían como traidores.
Blue Stare: -vuela hacia él- ¡Dark Mane! ¡Suéltala ahora mismo!
Dark Mane: -voltea y lo mira- ¿Y puedo saber quién eres tú? Aunque pensándolo bien… no me lo digas, es obvio quién eres, después de todo tú mismo lo revelaste
Blue Stare: Mira, te propongo algo, déjame estar en su lugar, pero déjala ir, es absurdo que hagas sufrir a más ponies
Luna: Blue Stare ¿Qué estás haciendo?
Dark Mane: ¡Silencio! -lo vuelve a mirar- Entonces, arriesgas tu propia vida para salvar a una insignificante pegaso, eso es adorable, bien la dejaré ir, pero… quiero que le muestres a todos lo que de verdad eres -la suelta-. Ahí tienes
El pegaso blanco no lo pensó dos veces, pero antes de hacer lo que el alicornio le decía, miró a la pobre Rainbow Dash, quien se encontraba luchando por mantener la consciencia pese a la falta de oxigeno. Entonces, una extraña aura azul claro comenzó a rodear a la pony, diferente al aura verdosa de Dark Mane. Nadie sabía quién la estaba haciendo levitar, ningún de los unicornios tenía su cuerno activado, tampoco ninguna de las princesas, no fue sino hasta que la pegaso color cielo fue depositada frente a Blue Stare que se dieron cuenta… que el cuerno era suyo.
Cadence (sorprendida): Eso es imposible… ¿De dónde le salió ese cuerno?
Celestia: Esa aura… la conozco, pero no puede ser…
Blue Stare, ahora con un cuerno largo y blanco sobresaliendo de su melena color trigo, lo hizo brillar con aún más intensidad. Un resplandor blanco y enceguecedor comenzó a cubrir todo su cuerpo, patas, alas, cabeza, levitándolo del suelo. Todos lo miraban atónitos, mientras que sus alas comenzaron a hacerse más grandes, sus patas y cola se volvieron más largas y su cabeza se volvió más estilizada. Cuando el resplandor se detuvo, se podía ver ahora a un magnifico alicornio totalmente blanco como el mármol, con melena y cola largas y radiantes, brillantes y amarillas como el sol. El único que parecía no estar asombrado era el alicornio negro como la noche, quien sonreía como siempre.
Dark Mane: Hermano, que gusto volver a verte
CONTINUARÁ…
