Dark Mane regresó al cielo, donde su hermano y los niños seguían esperando por su regreso. Golden Mane sabía que el alicornio negro era perverso, tramposo, y que eso nunca cambiaría, pero de todos modos había dicho que iba a ser una pelea justa y debían terminarla, por eso no bajó la guardia hasta que vio volver al menor de ambos. Apenas vio su oscura figura acercándose y volando muy velozmente, dirigió su propio vuelo para ir tras él, continuando así con el combate. El alicornio blanco sabía que era importante mantenerse sereno y no caer en pensamientos o sentimientos oscuros, sino eso podría hacer más fuerte a su hermano, pero viendo todo el dolor que su hermano había provocado, lo veía un poco difícil en ese momento.

En el suelo, la pegaso amarilla seguía en el mismo sitio, tirada y completamente inmóvil y débil a un lado del enorme cráter que había dejado Dark Mane cuando su pesado cuerpo impactó contra la tierra. Pesadamente abrió sus ojos, sólo para ver todo borroso frente a ella. Habiendo perdido la memoria por un momento corto, se acercó al cráter, para después recordar a su pobrecito conejo y lo que le acababa de pasar. Aunque no vio su cuerpo, se echó en el suelo, llorando sin consuelo y tapando su cara con su larga melena rosa y con sus cascos, esperando porque la pena finalmente pasara. Al parecer Dark Mane no le había succionado por completo su tristeza, ya que volvió a aparecer muy rápido.

Una pequeña patita entonces se posó sobre la cabeza de Fluttershy, como queriendo hacerla sentir mejor, aunque ella consideraba que cualquier intento por lograrlo era inútil, en vista de que amaba mucho a su mascota y de que la tenía desde que Angel era un conejo bebé, pero apenas alzó la vista y pudo ver bien pese a las lágrimas, creyó que estaba soñando… ante ella, el conejo estaba sano y salvo, además de muy sonriente, levitando gracias a un aura color púrpura.

Fluttershy (sin poder creerlo): ¿A-Angel? No puede ser… creí que estabas… que Dark Mane te había…

Twilight: -aterriza frente a ella- No podía quedarme sentada viendo cómo Dark Mane le hacía daño a un animalito indefenso y de paso a una de mis mejores amigas -deja a Angel en el suelo-

Fluttershy (aún llorando pero sonriendo): -lo toma y lo abraza con fuerza- Gracias, muchísimas gracias Twilight… no sé cómo pagarte semejante favor

Cadence: -va con ambas- Yo sé cómo, vuelve a casa ahora mismo y ponte a salvo. Dile a todos los que puedas que Dark Mane no se detendrá hasta ver derrotado a su hermano y conquistados a nuestros aldeanos. Hasta que no sea apresado de nuevo, ningún pony está seguro afuera

Fluttershy: Por favor princesa, déjeme ayudar… yo sé que soy una pony muy asustadiza, pero creo que me da más miedo ver a mis amigos sufriendo que el que cualquier villano podría darme

Twilight: Es mejor que le hagas caso a la princesa Cadence Fluttershy, ve a casa y no salgas hasta que nos hayamos encargado de Dark Mane, y dile a las demás que hagan lo mismo. Es nuestro deber proteger a Equestria sin importar nada

Fluttershy: -lo piensa un segundo- De acuerdo… pero por favor tengan cuidado

Cadence y Twilight volvieron al lugar donde se llevaba a cabo la pelea, todo mientras Fluttershy las miraba desde el suelo. Con Angel todavía entre sus patas delanteras emprendió el vuelo hacia la granja de la familia Apple, para advertir a los hermanos y a la abuela de Applejack de lo que podría pasar y de que era mejor que entraran a su casa y se resguardaran del peligro. La pegaso voló por Ponyville, avisando a todos los ponies que pudo para que ellos luego le dijeran a otros. Ya con todos alertados fue que regresó a casa, donde sus amigas seguían esperando por ella. Al verla con ese semblante tan serio todas se preocuparon.

Rarity: Cariño, ¿está todo bien? Tardaste cerca de dos horas en volver

Fluttershy: Todo estará bien en tanto nos mantengamos a salvo. Es mejor que ustedes vayan a casa con sus familias y se queden ahí, díganles del peligro que Dark Mane significa para nosotros y que no podemos bajar la guardia ni salir a la calle a menos que sea muy necesario

Pinkie Pie, Applejack y Rarity se quedaron pensando mientras se miraban la una a la otra. Era raro ver a la pegaso amarilla tan seria, pero era claro que también estaba asustada, esta vez con mucha razón. Supusieron que quizá le había ocurrido algo mientras estuvo fuera, pero no la cuestionaron y decidieron hacerle caso.

Applejack: -se levanta- Es mejor que vaya a la granja, Applebloom, Big Mac y la abuela Smith deben de estar preocupados por mi

Rarity: -la sigue- Yo iré por Sweetie Bell y le diré a mis padres que pueden quedarse en mi casa con ella

Pinkie Pie (tratando de sonreír): Los Cake van a necesitar que alguien anime a los bebés en este momento tan difícil, volveré a la pastelería, y llegando le escribiré una carta a mi familia

Las tres ponies salieron de la cabaña en dirección a sus respectivos hogares, y cuando Fluttershy se vio sola otra vez, dejó a Angel con los otros animales, a los cuales también entró a la casa para que estuvieran a salvo con ella y no afuera. Una vez asegurados todos, la pegaso miró por la ventana, el pueblo otra vez estaba muy solitario y callado, la tranquilidad había durado muy poco.

Fluttershy: Por favor Twilight… ten cuidado allá afuera

De regreso en el cielo, Dark Mane había podido recuperarse muy bien gracias a que había absorbido el aura tan negra y triste de Fluttershy, consideraba que esa energía la duraría mucho tiempo, así que se consideraba afortunado gracias a esa enorme ventaja que tenía en relación a su hermano, a quien le dedicaba sonrisas burlescas mientras lo atacaba con su cuerno y le daba fuertes golpes de casco. Los niños hacían lo más que podían por mantenerlo controlado, pero como no podían volar las cosas se les hacían muy difíciles, y debían concentrarse en no volver a caer al suelo. Una caída desde esa altura era una muerte segura.

Golden Mane se veía muy cansado, lo mismo los tres pequeños que lo acompañaban, pero seguían erguidos y no pensaban en rendirse por nada. Se les veía agotados, casi al borde del desmayo, pero se forzaban a seguir de pie y a no caerse del lomo del alicornio blanco. Sus armas ahora se sentían enormemente pesadas y apenas y podían levantarlas, pero hacían el esfuerzo de todos modos. Dark Mane vio lo cansados, debilitados y por sobre todo furiosos que estaban, furia que dirigían completamente hacia él. Una ligera aura oscura se formaba alrededor de cada niño, la cual sólo era vista por él. No eran muy grandes, pero el alicornio negro era bueno en crear odio y mucho rencor, y esta vez iba a usar eso a su favor.

Dark Mane (sonriendo): -mira a Mathew- Veo que finalmente decidiste dejar de proteger a tus hermanos y dejarlos a su suerte

Mathew: ¿De qué rayos hablas?

Dark Mane: Hablo de que los dejaste participar de esta pelea, a pesar de saber lo peligrosa que sería, decidiste olvidarte de su bienestar y usarlos para que te protegieran a ti y a Golden Mane ¿me equivoco?

Mathew (enojado): ¡Cállate! ¡No es cierto! Son mis hermanos y los amo, y ellos mismos me enseñaron que debo confiar en ellos y dejarlos defenderse solos

Golden Mane (mirándolo fijamente): ¿Qué pretendes Dark Mane? El odio no genera nada bueno, y tú ya has provocado suficiente, no empeores más mas las cosas

Dark Mane (sin dejar de mirar al niño): -se le acerca un poco más- Admítelo, tanto tiempo cuidando de ellos, asegurándote de que no se metieran en problemas, todo para que finalmente llegara un extraño y te dijera que estaba mal que lo hicieras, pero en realidad sólo quería usarlos para su beneficio, ya que contigo no bastaba y tampoco podía hacer esto solo. Todo lo que hizo mi hermano fue hacer que te olvidaras de preocuparte de los tuyos, ahora míralos, cansados, heridos y apenas en pie, nada de esto habría ocurrido si no hubieras oído a Blue Stare… oh, perdón… mejor dicho a Golden Mane, no olvidemos que se hizo pasar por un mundano y mortal pegaso cuando en realidad era un rey inmortal. Él pudo haberlos ayudado desde el principio con su magia, brindándoles la fuerza necesaria para poder pelear conmigo, en vez de simples y tontas armas que de nada sirven conmigo. Él no se preocupa por ustedes, los engañó para aprovecharse de su generosidad, él los…

El alicornio no pudo seguir hablando, ya que un fuerte golpe en el pecho lo calló y lo alejó varios pasos de donde estaba. Cuando pudo volver a volar derecho vio que quien lo había golpeado fue su hermano, quien se notaba muy enojado y resoplaba sonoramente mientras no quitaba sus ojos de encima de él. Dark Mane estaba un poco sorprendido, ni él se esperaba semejante reacción del pacífico alicornio, pero luego simplemente volvió a sonreír.

Dark Mane: ¿Lo ven? Incluso golpea a su propio hermano sin previo aviso. Golden Mane no es un buen rey, ni siquiera un buen amigo, sólo es un tramposo, no es mucho mejor que yo, ya deberían saberlo. Cuando menos lo esperen, los desechará como basura, sin importarle si regresan o no a su mundo

Los tres niños se notaban furiosos, Mathew sobre todo, pero el mayor de los tres no estaba enojado con Dark Mane. Cuando el menor de ambos alicornios volteó a ver al pequeño a la cara se dio cuenta de que lo estaba apuntando con su espada. Sus ojos azules se contrajeron al ver el arma acercarse a una de sus alas, golpeándola y haciendo que Golden Mane comenzara a perder estabilidad en su vuelo.

Max (agarrándose de la otra ala): ¡Matt! ¿Qué estás haciendo?

Pero el niño no parecía oír a su hermanito, simplemente se dirigió a la otra ala del alicornio para poder golpearla también, al parecer no importándole que Max estuviera tan cerca. Rex por suerte quitó al niño del camino de la espada de Mathew, pero no pudo hacer nada por Golden Mane, quien simplemente sintió muy adolorida su ala justo antes de caer al suelo con los tres hermanos en su espalda todavía.

Golden Mane: -ilumina su cuerno- ¡Niños, tienen que salir de aquí!

Aunque Mathew le hubiera hecho daño, de todos modos lo transportó a un sitio seguro en la tierra junto a Max y a Rex, y luego a sí mismo, para no caer encima de ellos sino que unos pasos más lejos. Los dos niños más jóvenes se acercaron a ver al alicornio caído, quien lucía entero y aún no estaba inconsciente del todo, pero sus alas se veían muy mal, estaban algo desplumadas y sin duda no se encontraban en la posición correcta. Parecían más las alas de un pájaro enfermo que las de un rey alicornio.

No muy lejos de allí, Dark Mane aterrizó con suavidad, y sin que nadie se diera cuenta, retiró el hechizo que había lanzado sobre Mathew cuando nadie estaba mirando. El niño no entendía en qué momento había bajado al suelo otra vez, pero al ver al alicornio blanco y a sus hermanos fue a ver qué pasaba, ya que la situación se veía grave.

Mathew: Chicos… ¿Qué pasó? ¿Golden Mane está bien?

Max (furioso): -lo mira- ¡Tú! -se le tira encima y lo golpea-

Mathew (tratando de defenderse): ¡Max, espera! ¿Qué haces?

Max: ¡Traidor! ¿Cómo pudiste creerle a Dark Mane y hacerle semejante cosa a Golden Mane? -lo abofetea- ¡Pensamos que eras confiable!

Rex: -va con ellos- ¡Chicos, ya basta! ¡No es correcto que peleen!

Max: -lo mira- ¿Y acaso es correcto traicionar a tus hermanos y a un amigo?

Mathew: Max, debes creerme, no sé de qué estás hablando, yo no he hecho nada

Max: ¡Mentiroso! -levanta su mano para golpearlo de nuevo-

La mano del niño fue detenida y mantenida en el aire, y aunque tratara no podía moverla, todo gracias a que ahora estaba envuelta en un aura de color cielo. Apenas vio al alicornio se dio cuenta de que la magia provenía de él, y sin siquiera preguntarle nada fue que le respondió mientras se levantaba con dificultad.

Golden Mane (sucio y herido): Mathew dice la verdad, no fue su culpa -va con ellos-

Rex: ¿Cómo lo sabes?

Golden Mane: Por esto -toca el hombro de Mathew y cae un poco de polvo verde-. Dark Mane siempre dejaba un rastro de polvo siempre que lanzaba ese hechizo. Con él, podía poner a miembros del mismo bando los unos contra los otros y así lograr lo que él quería, que era separarlos y conquistarlos. Cuando éramos potros lo aprendió para que mamá y papá discutieran todo el tiempo y así él pudiera hacer lo que quisiera sin problema, más adelante lo utilizó para que los súbditos y habitantes de sus antiguas tierras se pelearan entre ellos y no contra él. No lo había visto hace años, y de hecho luego de eso se convirtió en un hechizo prohibido

Max: -ayuda a Mathew a levantarse- Perdón por eso hermano, Rex y yo te pedimos confiar más en nosotros y no pudimos confiar en ti

Mathew: Olvídalo -sonríe-. Al menos con esto puedo ver que ya sabes defenderte

Dark Mane: -vuela cerca de ellos- No importa que me descubrieran, de todos modos logré lo que quería. Ahora que Golden Mane está débil e inutilizado, puedo volver a mis antiguas tierras y tomarlas nuevamente, y esta vez nada podrá impedir que haga lo que me corresponde por derecho. Hasta nunca -se va rápido hacia Ponyville-

Max: -patea el suelo- ¡Demonios! ¿Y ahora qué hacemos?

Golden Mane: No se preocupen niños, hay otro hechizo del cual mi hermano no sabe -ilumina su cuerno-

Una fuerte luz azul comenzó a rodear las muy lastimadas alas del alicornio blanco, las cuales se veían muy mal, pero en cosa de un segundo, sus plumas faltantes volvieron a crecer y todo volvió a su posición original. Sus alas blancas lucían espléndidas y más bellas que nunca una vez que la luz desapareció, pero lo mejor de todo era que ya podría volver a volar sin problemas.

Rex: ¡Increíble! ¿Cómo lo hiciste?

Golden Mane: Es un antiguo hechizo de curación, es similar al de Dark Mane, la diferencia es que éste se vale de la energía de mi propio cuerpo en vez de la del aura negativa del cuerpo de alguien más, pero claro, eso no quiere decir que no puedo usarlo en ustedes -vuelve a iluminarlo-

Los tres niños se vieron envueltos por esa azul pero cálida luz, y en sólo un momento se sintieron mejor de inmediato, ya no se sentían ni cansados, ni lastimados, ni adoloridos ni nada, se habían recuperado totalmente y ya se sentían listos para ir a enfrentar al alicornio negro, pero lo mejor era que fueran rápido hacia Ponyville antes de que Dark Mane causara más problemas. Cuando Golden Mane estaba subiendo a los niños de regreso a su espalda, algo llamó su atención, un extraño sonido, como el de unos gritos, se oían desde arriba. Él y los niños alzaron la mirada y luego vieron algo caer ante ellos, parecía un bebé dragón.

Spike (con la cara en la tierra): -se levanta- Lo siento, sigan con lo que estaban haciendo, yo ya me voy -está por irse-

Golden Mane: ¡Ejem! -lo detiene con su magia y lo levita frente a él- No tan rápido… ¿Puedo saber qué hacías allá arriba? ¿No sabes que pudiste haber corrido peligro?

Spike (nervioso): Mire, rey Golden Mane, señor… no era mi intención molestarlo, de verdad, es que con mis amigas pensamos ayudarlo y yo…

Golden Mane: ¿Amigas? ¿Están mis hijas contigo?

Spike: No exactamente…

Desde arriba bajaron dos alicornios más. Twilight y Cadence no esperaban ser descubiertas, pero como Spike se había resbalado de la nube y no habían podido atraparlo antes de que llegara al suelo fue que no tuvieran otra opción más que confesar lo que estaban haciendo.

Twilight (algo apenada): -hace una reverencia junto a Cadence- Lo lamentamos alteza, sabemos que dijo que nadie más que los héroes legendarios debían ayudarlo, pero como padre de mi mentora pensé que era mi deber hacer algo por usted

Cadence: Por favor no sea duro con ella, sólo quería cumplir con su deber, y yo también, por favor discúlpenos

Golden Mane: -hace una pausa, mira a Twilight y luego sonríe- Mi hija en verdad ha resultado ser una buena mentora y una gran princesa, no fue un error haberla dejado a cargo de Equestria y de mi reino, sólo una verdadera líder se arriesgaría a desobedecer las reglas en tanto sea para ayudar a otros, y demostraste ser una buena líder Twilight Sparkle, pude verlo cuando volabas junto a mi cargando a los niños al frente del ejército -vuelve a estar serio-. Ahora, es importante que sepan algo los tres… esta pelea ahora será más dura, mi hermano se encuentra en el pueblo, probablemente horrorizando ponies inocentes y causando más problemas, así que tendrán que acompañarme. Hagan todo lo mejor que puedan y no olviden proteger a sus súbditos, le enseñé eso a mi hija Celestia cuando era muy joven y ahora se los enseño a ustedes

Twilight: Descuide, no tiene que repetirlo

Los tres alicornios, junto al pequeño dragón y los tres niños fueron rumbo a Ponyville, ya que sabían que debían protegerlo sin importar nada, incluso aunque fuera una misión arriesgada se enfrentarían a Dark Mane y no permitirían que le hiciera más daño a ponies indefensos.

Apenas llegaron, vieron que el alicornio negro aún no se presentaba, cosa sin sentido considerando que ya debería estar ahí. Las calles estaban totalmente desiertas y había un silencio realmente aterrador, realmente las princesas, el rey y los héroes no tenían un buen presentimiento y estaban muy asustados.

Sin verlo venir, una extraña onda se creó sobre las cabezas de todos ellos, explotando y depositando grandes cantidades de magia sobre sus cuerpos, pero sobre todo sus mentes, nublando sus razones un instante y cegándolos también. Parecía un hechizo, pero de los peores que hay.

CONTINUARÁ…