Al no ver nada por un instante pero luego recobrar la vista, todos ahí se sintieron muy extraños. Primero, se sentían confundidos, ante sus ojos solo habían tinieblas y sus mentes parecían en blanco, simplemente no podían pensar en nada, luego, sus cuerpos se sintieron pesados y les costó mantener el equilibrio, pero luego de esa oleada de sensaciones tan fugaz todo volvió a la normalidad casi tan rápido como todo ocurrió. Al volver en sí las princesas, el rey y quienes los acompañaban se vieron a sí mismos en el mismo lugar en el cual estaban. En serio no entendían nada.
Twilight (algo mareada): ¿Qué fue lo que pasó? Siento como si me hubiera caído una roca enorme encima -mira a todos lados- ¡Tú!
La alicornio vio en frente de ella a quien menos esperaba en ese momento, pero apenas lo tuvo en frente se le abalanzó encima, al parecer sin medir las consecuencias, simplemente estaba harta de toda esa situación y de todos los problemas causados. No entendía por qué Dark Mane se dejaba golpear tan fácilmente, pero lo hacía, casi parecía que quisiera que Twilight lo venciera.
Twilight: ¡Eres un monstruo, pero ahora estás acorralado, ni creas que me olvidaré de todo el daño que causaste Dark Mane!
La princesa estaba a punto de lanzar un hechizo contra el alicornio negro, pero el cuerno del otro se lo impidió mientras la observaba con ojos fríos y amenazantes, adornados por una espantosa sonrisa blanca. Twilight no se dejaba vencer y hacía lo que podía porque su magia resistiera y poder derrotarlo por fin. Cuando Dark Mane abrió la boca, Twilight ya se estaba preparando para cerrársela con un golpe de casco, cuando ocurrió algo muy extraño… esa voz no era la de él.
Dark Mane: ¡Twilight! ¿Qué estás haciendo? ¡Por favor detente!
La sonrisa y los ojos del alicornio negro no parecían encajar bien con lo que acababa de oír Twilight, así que no sabía qué hacer, por eso su casco se quedó en el aire, sin poder hacer nada. Estaba debatiéndose entre golpear o no al alicornio de mayor tamaño que ella, pero finalmente se decidió por hacerlo, aunque cuando estaba por asestar un doloroso golpe, Spike se lanzó sobre ella con toda la fuerza que tenía, tratando de calmarla antes de que cometiera una locura.
Spike: ¡Twilight! ¿Qué te pasa? ¿Por qué golpeas a Cadence de esa forma?
Twilight: ¿A Cadence? Estaba golpeando a Dark Mane, sólo míralo -apunta donde estaba antes- ¿Uh?
Pero donde Twilight había estado peleando hacía solo un segundo ya no estaba la oscura figura de Dark Mane sino el mucho menor cuerpo de su amiga y cuñada. Se veía adolorida y muy lastimada, aunque logró ponerse de pie al fin, por suerte los golpes de la otra alicornio no habían sido tan fuertes.
Cadence (cojeando un poco): -va con ella- Twilight… parecías fuera de ti, ¿Qué fue lo que ocurrió?
Twilight (temblando): Yo… yo… no tengo idea… vi a Dark Mane y mi reacción fue… aunque creo que fui engañada… ya no sé qué creer…
Cadence: Fuiste engañada por un truco muy sucio, porque Dark Mane -ve algo de pronto-… ¡Dark Mane está justo ahí! -vuela rápido-
La alicornio rosa fue derecho a lo que creyó haber visto. Ahora era ella la que luchaba con un alicornio de muchísimo mayor tamaño que el suyo, el cual parecía no mostrar mayor resistencia y mantenía siempre la misma expresión en su rostro. Todos se dirigieron hacia ella, ya que el mismo truco estaba haciendo efecto en Cadence y debían hacer algo antes que pasara algo peor, ya que en realidad con quien peleaba no era contra su enemigo… debajo de ella, llorando y pidiendo piedad, Rex se veía muy asustado.
Mathew y Max fueron los primeros en ayudar al pobre niño, ya que la princesa era mucho más grande y pesada que él y podía hacerle mucho daño. Entre ambos la trataron de sujetar por sus alas y gracias a la magia de Twilight finalmente Rex ya no se encontraba en peligro, pero parecía aún en un trance, como si de verdad creyera tener al perverso ex rey frente a ella, eso se podía ver en sus ojos, que habían adquirido un color extraño, lo que debía ser blanco mostraba un extraño patrón de rayas rojas y verdes que se movían. Todos ahí quisieron ayudar a la pobre princesa para sacarla de su trance como habían hecho con Twilight, pero tanto los niños como los demás, excepto por Golden Mane, vieron aparecer a su alrededor no a uno, sino a varios alicornios negros exactamente iguales, todos compartiendo la misma expresión de ira y burla.
Con los ojos de todos mostrando el mismo patrón extraño, los niños sacaron sus armas, Rex se olvidó del dolor de sus golpes y fue con sus hermanos. Spike mostró los colmillos y fue junto a Twilight, quien desplegó sus alas y voló hacia su destino, lo mismo Cadence, que aún parecía tener energía para más peleas. Uno por uno fueron atacando a cada alicornio negro, los cuales salían huyendo, algunos volando, otros corriendo, pero ninguno podía escapar del todo a los ataques de cada princesa y niño. Era terrible, pero en sus mentes, cada uno de ellos estaba haciendo algo bueno y ayudando a su pueblo, sin saber… que en realidad era a su pueblo al que dañaban con cada golpe y cada lesión que infligían.
Golden Mane veía todo con horror mientras buscaba en el cielo algún rastro de Dark Mane, del verdadero, de su hermano. Al ver una silueta negra volando rápido hacia ellos pudo ver que se detenía y quedaba quieta, mirando hacia el suelo. No había duda que se trataba de él, pero apenas Golden Mane lo vio bien, nuevamente salió de allí, ya que iba en dirección al siguiente pueblo, donde pensaba causar más estragos y someter a más ponies inocentes, después de todo, Twilight y los demás lo estaban haciendo de maravilla por él gracias a su magnífico hechizo.
El alicornio blanco hubiera salido tras su hermano mayor, pero por el momento debía concentrarse en arreglar todo ese embrollo. Volando sobre la plaza del pueblo, donde todo ocurría, hizo brillar su cuerno, soltando una luz azul muy potente que cubrió todo. La sensación de confusión que provocó el hechizo de Dark Mane desapareció, siendo reemplazada por una muy cálida, que siguió a un estado de claridad total.
Cuando Twilight volvió en si ya no vio debajo de ella a Dark Mane con su típica expresión de burla y ojos fríos, sino a una pobre unicornio color azul verdoso que se tapaba la cara con ambos cascos, la cual dejó ver sus ojos color ámbar llenos de miedo cuando los golpes dejaron de llegarle. Lo mismo pasó con Cadence, Spike y los niños, los cuales habían estado peleando contra ponies completamente inocentes y desprotegidos, todo por culpa de un cruel hechizo que no los dejaba ser conscientes de lo que estaban haciendo.
Cadence (encima de una pony amarilla): Santo cielo… ¿pero que estamos haciendo?
Pony (muerta de miedo): No tengo idea alteza… pero por favor perdóneme… no volveré a ofenderla otra vez… lo juro…
Cadence: -se quita de encima y la ayuda a levantarse- No, perdóname tú a mí, no eres culpable de nada… puedes irte
La pobre pony de tierra no entendía nada, así que solo hizo una reverencia de agradecimiento y salió corriendo de ahí lo más rápido que pudo, aunque de todos modos Cadence se sentía terrible, lo mismo los demás. Tras pedir perdón, todos los ponies fueron devueltos a sus casas, ya que habían salido en masa tras oír el alboroto. Golden Mane estaba muy molesto, pero no con las princesas, tampoco con los niños, sino con su hermano, aunque también consigo mismo, consideraba que debió haber visto venir una cosa como esa.
Spike (avergonzado): Me siento como un idiota… no puedo creer que casi le quemo el rostro a Sea Swirl, dudo que vaya a olvidarlo pronto
Golden Mane: No debes culparte, ninguno debe hacerlo, todo fue producto de un hechizo de control mental que mi hermano usó contra ustedes. Manipuló su percepción para que creyeran que él estaba en todos lados, obligándolos a pelear contra él cuando realmente le hacían daño a otros ponies, incluyéndolos a ustedes mismos. Por fortuna logré romperlo antes de que ocasionara un daño más severo
Cadence: Creo que lo mejor es que sigamos a Dark Mane hacia donde haya ido, podría ir a cualquier lugar y hacer lo mismo de nuevo
Golden Mane: Bien pensado, pero manténgase juntos en todo momento y estén alertas ante cualquier cosa extraña, mi hermano es muy listo y muy manipulador, al ver que rompieron su hechizo, no tendrá reparos en usar otro aún peor que ese, y quizá yo no pueda romperlo tan rápido
Todos estuvieron de acuerdo y se aseguraron de seguir el consejo del rey. Todos fueron rápido hacia Appleloosa, el próximo lugar al cual iba Dark Mane. Golden Mane pudo rastrearlo gracias a los restos de magia oscura que había dejado en la tierra mientras volaba hacia su destino, el problema era que el hechizo de manipulación mental les había quitado mucho tiempo, sin mencionar que el rastro no estaba del todo fresco, así que muy posiblemente el maléfico alicornio negro ya estaba en esas tierras de honestos y trabajadores ponies terrestres, causando estragos y aprovechando todas las ventajas que tenia sobre ellos.
En el normalmente tranquilo paraje desértico, donde los ponies vaqueros trabajaban y cultivaban su alimento, las cosas no habían ni empezado a regresar a ser normales cuando una sombra gigante había cubierto todo, asustando a cada pony del lugar y causando un estado de histeria colectiva. Ponies corrían en todas direcciones, tratando de refugiarse donde pudieran. Yeguas y sus potros, algunos de ellos aún bebés, eran los más asustados de todos ellos. Algunos potros se perdían entre la confusión, quedando desprotegidos y a la vista del alicornio negro que ahora volaba por los cielos. Sus madres a veces alcanzaban a rescatarlos y a llevarlos a casa, pero otros no tenían tanta suerte y producto del miedo comenzaban a llorar, cosa que llamaba la atención de Dark Mane, no por el sonido, sino por el aura negra que comenzaba a formarse alrededor de esos pequeños cuerpos, auras de angustia, miedo, confusión, sentimientos que podían hacerlo más fuerte y que lo hacían babear debido a su delicioso aspecto. Dark Mane iba volando rápido hacia un pequeño potro que lloraba a todo pulmón, dispuesto a robarle toda su esencia y a usarla para sí mismo, cuando de pronto un lazo apareció de la nada y se amarró alrededor de su cuerno, deteniéndolo un momento y dándole tiempo al pequeño para salir de ahí e ir en busca de su madre.
Braeburn (sujetando el lazo con sus dientes): ¡Ni creas que te dejaré hacerlo, rey de pacotilla! ¡Ahora fuera de nuestras tierras antes de que te haga lamentarlo!
Dark Mane se veía tranquilo, con calma aterrizó en el suelo que estaba a pocos metros de él, no sin antes dejar enormes huellas en la tierra justo antes de siquiera posar sus patas en ella. Con una mirada serena pero muy cínica miró al primo de Applejack, que aún sostenía el lazo como si su vida dependiera de ello. Braeburn trataba de mantenerse valiente, rasgo que lo caracterizaba y lo había hecho popular en su hogar, pero realmente estaba muy nervioso por lo que ese enorme alicornio pudiera hacerle. Los demás ponies habían aprovechado la oportunidad y se habían escondido en sus casas, pero muchos, temiendo por la seguridad del pony vaquero, veían por la puertas entreabiertas o por las persianas de sus ventanas en caso de que algo malo pasara, pero nada, ambos se quedaron viendo el uno al otro por lo que parecieron horas, hasta que finalmente Dark Mane cortó ese fastidioso silencio.
Dark Mane: Por favor ¿creíste de verdad que un viejo y sucio lazo podría ser rival para mi magia? -ilumina su cuerno y lo hace desaparecer-
Braeburn (sorprendido pero manteniendo la calma): No me hagas decirlo dos veces Dark Mane, mi pueblo es pacífico, pero no dudaremos en ponernos agresivos si tenemos que defender lo que es nuestro
Dark Mane: -sonríe- Entonces, creo que esto será muy interesante
Acercándose a las tierras de Appleloosa, tanto las princesas como el rey pudieron ver a Dark Mane peleando contra el pobre pony vaquero y a todos sus amigos yendo en su ayuda. Al no contar con nada más que sus cuerpos fuertes y lo que tuvieran cerca de ellos, al carecer de alas o magia, estaban indefensos frente al enorme alicornio que amenazaba con hacerles mucho daño y arrebatarles su hogar. Twilight pudo ver cómo una docena de ponies vaqueros se le tiraban encima al alicornio de enorme tamaño, mientras Golden Mane veía, al igual que su hermano mayor, el aura oscura llena de enojo y miedo que envolvía a cada uno de ellos.
Golden Mane: -mira a los niños- Chicos, es su oportunidad, Dark Mane está distraído, necesito que vayan con él y lo enfrenten
Max: ¿Qué quieres que hagamos?
Golden mane: Usen su entrenamiento y sus armas, denle con todo lo que tengan y no se detengan hasta que logren dejarlo indefenso -ilumina su cuerno-. No tengan miedo, pueden hacerlo -los hace desaparecer-
Los niños entonces se esfumaron en el aire, para luego aparecer a solo un metro sobre donde estaba Dark Mane, quien peleaba sin mucho esfuerzo contra los ponies que lo enfrentaban con lazos, piedras, horquillas y otras cosas que hubieran encontrado. Tras caer, aterrizaron en el lomo del alicornio, aunque aun habiendo llegado ahí nadie sabía qué hacer. Mathew miró a todos lados, tratando de pensar en algo lo más rápido que se pudiera, pero todo lo que pudo encontrar fue un lazo que yacía olvidado alrededor de una de las alas desplegadas de Dark Mane. Lo tomó rápido y, gracias a lo que Applejack les había enseñado, logró lacear al alicornio sujetándolo por el cuello. Gracias a la ayuda de los ponies del lugar, Rex y Max pudieron conseguir cada uno otro lazo para ayudar a su hermano. Rex logró cerrar sus mandíbulas y Max tenía sujetado firmemente su cuerno. Todos jalaron sus lazos en la misma dirección, obligando a Dark Mane a mover la cabeza, pero no sin luchar, su cuerpo comenzó a dar saltos muy violentos y a tratar de tirar a los tres niños.
Rex: ¡Matt! ¡Auxilio!
Mathew: ¡Cálmense, sólo hagan lo que yo! -jala el lazo más fuerte y salta-
Los otros dos niños hicieron lo mismo y saltaron del lomo de Dark Mane, tratando de imaginar que se trataba de uno de los caballos que habitaban su mundo y no de un poderoso rey lleno de magia oscura y muy fuerte, jalando cada uno su lazo y llevando el enorme cuerpo del alicornio en la dirección que ellos querían, pero también había que considerar sus alas y sus patas, las cuales podrían ser su perdición si en un momento intentaba moverlas.
Mathew: -mira a los ponies- ¡Por favor ayúdennos, no podemos hacer esto solos!
Braeburn guió a los demás ponies vaqueros, los cuales se armaron de más lazos, que era lo mejor que podían conseguir con tanta prisa. Varios fueron hacia las alas del alicornio, atándolas e imposibilitando así su vuelo y posterior escape, pero para estar seguros, varios más fueron hacia sus cuatro extremidades, atándolas y llevando cada una en una dirección diferente, separándolas por completo y tirando al suelo el enorme y pesado cuerpo de Dark Mane, el cual hizo mucho ruido al impactar contra la tierra. Parecía completamente inmovilizado, y por unos momentos los ponies se creyeron a salvo e intentaron acercarse a él.
Max: -los aleja- ¡No! No es buena idea, aléjense, Dark Mane podría…
Y de hecho lo hizo. Dark Mane sólo los había hecho confiarse al dejarse someter, ya que a pesar de sus ataduras su magia se encontraba intacta, y liberando una fuerte luz verde de su cuerno negro hizo levitar a cada pony y a los tres hermanos, cosa que hizo que sus lazos perdieran fuerza y resbalaran de su cuerpo, permitiéndole ponerse de pie otra vez. Los miró con sus fríos y profundos ojos azules, los cuales hacían creer que eran capaces de congelarlos con una simple mirada. Braeburn los vio fijamente cuando se posaron sobre él mientras seguía suspendido en el aire, hasta pudo ver en ellos el reflejo de su propio rostro asustado.
Braeburn (nervioso): -traga en seco- ¿Qué piensas hacer ahora? Ya estamos muy débiles y ahora estamos indefensos, supongo que ahora te aprovecharás de nosotros y nos quitarás nuestro hogar. Bien, puedes hacerlo, pero no creas que te lo entregaremos por las buenas
Dark Mane: -sonríe de nuevo- No quiero estas aburridas y secas tierras, no puedo usarlas para nada
Braeburn (furioso): ¿¡Qué!? ¡No puedo creerlo! ¡Si no quieres nuestras tierras, ¿qué rayos buscas entonces?!
El aura del pony vaquero comenzó a tornarse muy negra debido a la furia y a la impotencia, que era debido a que habían defendido su hogar con todo lo que poseían, aunque no fuera mucho, pero había sido todo en vano, ya que el alicornio no buscaba su hogar sino otra cosa. No tenía idea de lo que era, pero no estaba nada contento con lo que había oído… y eso era precisamente lo que el ex rey quería. El aura negra que rodeaba al pony se hacía más grande a cada segundo.
Cadence y Twilight volaron rápido hacia Dark Mane para poder ayudar a los niños y a los ponies, pero por desgracia ya era muy tarde, el aura de Braeburn había sido succionada por completo. A diferencia de cómo había ocurrido con Fluttershy, esta vez el alicornio se encargó de succionar hasta la última gota de esa energía que emanaba del pony anaranjado, dejándolo completamente inconsciente y con los ojos apagados. Al desactivar su magia con él, el cuerpo del pony cayó pesadamente al suelo, quedándose ahí. No estaba muerto, puesto que respiraba, pero algo en él faltaba, y a menos que lo recuperara, no iba a despertar.
Dark Mane había aumentado ligeramente de tamaño gracias a la energía proveniente del pony, y pensaba seguir haciéndolo, gracias al aura que ahora salía de los demás ponies vaqueros que habían salido en ayuda de su amigo. El próximo en la lista era un pony de piel gris y melena negra, que portaba un sombrero muy grande. La furia de Dark Mane al verlo aumentó al ver sus ojos, que le recordaban a los de su hermano. Tenía pensado hacerlo mucho más lento y tortuoso para ese pony en particular, pero cuando estaba por succionar su aura negra, un rayo de magia azul intervino con el suyo, apagándolo y haciendo que todos los ponies que mantenía en el aire ahora cayeran al suelo, pero con su aura completamente intacta.
Al ver quién estaba haciendo eso pudo ver frente a él a su hermano, cuyo cuerno blanco brillaba intensamente, neutralizando la magia del suyo. Pese a ser tan poderoso y a poseer una magia superior a la de cualquier otro alicornio, de todos modos Golden Mane siempre lo había opacado, y había sido así desde que eran apenas un par de pequeños príncipes que apenas comenzaban a aprender magia. Tal recuerdo lo hizo arder en furia, e intentó como pudo de hacer funcionar otra vez su cuerno, aunque fuera lo último que hiciera.
Dark Mane: Esto no se acaba hasta que yo lo diga, hermano
CONTINUARÁ…
