Volando alto en el cielo, Twilight buscaba por todos lados alguna señal o algo que le pudiera decir hacia dónde iba Dark Mane en ese momento. La última vez que lo vieron se notaba furioso con Golden Mane y estaba claro que muchos ponies inocentes acabarían pagando por eso. La más reciente de las princesas estaba realmente preocupada por lo que el alicornio negro pudiera provocar, y a menos que lo encontraran pronto no podían hacer mucho. Finalmente, aunque no quisiera, debió dar media vuelta y volver por donde había venido. Dark Mane obviamente no estaba por ninguna parte.

Twilight: Lo busqué por todos lados, pero no hay rastro de él, ¿Quién sabe dónde podrá estar?

Mathew (en el lomo de Cadence): -baja la mirada- No puedo evitar sentirme algo culpable por todo esto, debí haber pensado en una mejor idea para someter a Dark Mane. En serio lo siento

Golden Mane (cargando a los otros dos niños): -lo mira- No debes culparte pequeño, mi hermano es un alicornio muy poderoso e inteligente, lo ha sido desde siempre y probablemente su encierro sólo le dio tiempo para mejorar esas cualidades, idearemos algo para detenerlo

Twilight: ¿Pero qué? Ni siquiera sabemos adónde se fue

Golden Mane: Los dos somos hermanos, mellizos de hecho, estuvimos juntos en nuestra niñez y adolescencia, vinimos al mundo casi al mismo tiempo, e incluso luego de nuestra separación hace tanto tiempo, nuestro lazo no se ha roto del todo, nuestra conexión es muy especial, y cuando éramos muy jóvenes siempre la usábamos para saber dónde estaba el otro, aún cuando no pudiéramos vernos. Nadie sabe cómo explicarlo, ni siquiera nosotros, pero quizá en este momento esa conexión pueda ayudarnos a encontrarlo y llegar donde él está

Cadence: Es una muy buena idea, pero ¿está seguro de que no correrá peligro usted también?

Golden Mane: Descuiden, es algo perfectamente seguro, y aunque yo corriera peligro, todo lo que me importa es proteger al pueblo que desciende del mío, es lo que un rey debe hacer -ilumina su cuerno-

El alicornio blanco entonces usó su magia y su conexión especial con su hermano para poder encontrarlo. Cerrando los ojos y concentrándose fue que pudo ser capaz de recrear en su mente lo que Dark Mane veía en ese momento. Todo lucía muy borroso al principio, pero pasados unos momentos la imagen se aclaró un poco más. Su hermano había dejado atrás la tierra de los ponies vaqueros, ahora podía ver que sobrevolaba un lugar muy boscoso, pero pronto los árboles dejaron de cubrir todo, dando paso a un valle, y más adelante, altos y abundantes edificios, rodeados por calles y ponies de todas las razas y tamaños yendo de un lado a otro. Todo lucía en paz, pero sus habitantes no tardaron en asustarse cuando vieron al enorme alicornio sobrevolando su ciudad.

Golden Mane (un poco asustado): -abre los ojos de pronto-

Rex (preocupado): -lo mira- Señor… es decir rey… ¿se encuentra bien?

Golden Mane: Estoy bien, aunque mejor que eso, ya sé dónde está Dark Mane. Síganme -se va volando-

Ambas princesas y los tres niños siguieron a Golden Mane guiados por lo que éste había logrado ver en su mente. Siguiendo el mismo camino que él había logrado visualizar, fue que llegaron a una enorme ciudad, diferente a los pueblos pequeños y tranquilos que normalmente se veían en Equestria. Para el rey y los niños éste era un paisaje nuevo, pero Twilight y Cadence lo reconocieron rápido.

Twilight: ¿Manehattan? ¿Por qué Dark Mane vendría aquí?

Golden Mane: Mi hermano se alimenta de energía negativa y auras negras, eso lo fortalece y lo hace crecer en tamaño, si vino aquí, debe ser que hay muchas

Era cierto, al mirar hacia abajo, se pudo fijar en que aquellos ponies que no estaban asustados porque no habían visto todavía a Dark Mane caminaban por las calles, algunos molestos, otros muy apresurados, algunos incluso un poco decaídos por algo, ninguno se veía muy contento. Los ponies que tiraban carros y llevaban pasajeros en ellos constantemente debían soportar clientes molestos y apurados llenando las filas, habían gritos de protesta y enojo, y mientras más problemas los ponies enfrentaban, sus auras crecían y se volvían más negras, convirtiéndolos en un blanco fácil para el alicornio negro.

Cadence: Esto es terrible, iré a ver qué puedo hacer. Mathew, ven conmigo y ayúdame ¿de acuerdo?

Mathew: Entendido princesa

Tanto la alicornio rosa como el mayor de los tres hermanos bajaron rápido hacia donde se encontraban los ponies más enfurecidos. Eran muchos, quizá una multitud de más de cuarenta, y aunque no podían verlas, no necesitaban hacerlo para saber que sus auras estaban cargadas con energía negativa. Cadence notó entonces que una sombra pasó volando por encima de sus cabezas, para apartarse después. Mirando al cielo, la princesa pudo ver ahora una silueta muy grande pasando cerca del sol y tapándolo por un instante. Estaba claro que Dark Mane estaba cerca, así que debió actuar rápido.

Cadence: ¡Ponies! ¡Les habla la princesa Mi Amore Cadenza, del reino de cristal! ¡Les pido que me den su atención un minuto!

No hubo caso, los ponies de Manehattan estaban tan concentrados en sus problemas y discusiones que ni siquiera notaron que la princesa estaba ahí. Cadence no se rindió y voló sobre la multitud, ayudada todo el tiempo por Mathew, quien se había bajado de su lomo y trataba de hacer que los ponies la miraran a ella. Finalmente, ella entendió que deberían ser más drásticos si querían salvarlos, así que no dudó en usar su magia en todos los ponies ahí reunidos. Nunca antes había usado su magia en un grupo así de grande, pero hizo lo que pudo, después de todo, su especialidad era esparcir amor por donde fuera, y esta vez era un asunto más urgente de lo que nunca lo hubiera sido.

Los ponies que recibieron la magia de la alicornio detuvieron sus peleas de pronto y se quedaron aparentemente congelados un segundo, para luego comenzar a sonreír y a ser amables los unos con los otros, disculpándose por sus problemas de antes, cosa que tranquilizó mucho a Cadence, y también a Golden Mane, quien podía ver desde arriba cómo las auras negras comenzaron a hacerse cada vez más claras, perdiendo todo atractivo para su hermano.

Mathew: -va a un carro de flores y toma varias-

El niño entonces comenzó a repartir hermosas flores blancas, rojas, azules, violetas y de muchos otros colores a todos los que estaban ahí. Los corceles se las regalaban a las yeguas, las cuales se mostraron interesadas y felices de inmediato, haciendo que ahora sus auras se hincharan de energía positiva y crecieran un poco. Los ponies que tiraban los carruajes también se mostraron más amables, y ofrecieron llevar pasajeros a mitad de precio. La multitud entonces fue disminuyendo, y en unos minutos ya no quedaba casi nadie.

Cadence (cargando a Mathew): -regresa con los demás-

Twilight (sonriendo): Cadence, eso estuvo increíble, salvaste a muchos ponies

Cadence: Si, pero la ciudad es muy grande y puede haber muchos más que necesiten mi ayuda, si nos separamos quizá podamos evitar que más caigan en sentimientos negativos y sean atacados por Dark Mane. Estoy segura de haberlo visto merodear en medio de los edificios

Golden Mane: En ese caso no perdamos más tiempo. Cada uno vaya a una parte de la ciudad y asegúrense de que nadie se enoje ni se enfurezca por nada -mira a Spike-. Spike, si no te importa, ve por tierra y lleva contigo a Rex, las princesas y yo nos iremos por cielo, yo me llevaré a los otros niños

Spike (en el lomo de Twilight): Entendido alteza, puede confiar por completo en mi

Twilight entonces bajó con Spike y Rex y los dejó en una de las calles cercanas al centro de la ciudad, donde comenzarían con su parte. La alicornio lucía un poco preocupada por su asistente, pero confiaba en que podría hacerlo muy bien, después de todo lo conocía muy bien, sin mencionar que Golden Mane, quien era además el padre de la princesa Celestia, lo había escogido para eso, así que debía tener confianza en su juicio. Una vez que ésta se fue para vigilar desde el cielo, el niño y el dragón quedaron solos.

Rex: ¿Qué podemos hacer para lograr que los ponies se animen?

Spike: -lo piensa un segundo- Tras conocer a Pinkie Pie un largo tiempo, sé que a la mayoría de los ponies les encantan las buenas fiestas -ve una tienda cerca de él y sonríe-, y creo saber exactamente dónde conseguir lo necesario para organizar una

Spike y Rex entonces corrieron a la tienda, para poner en marcha su idea, después de todo, sin magia como la que tenían los alicornios, debían idear otros métodos para cumplir su parte de la misión. Twilight, en tanto, vigilaba todo desde la parte del cielo que le tocaba a ella, velando porque todo estuviera en orden y no hubieran problemas. En una ciudad tan grande como Manehattan, eran muchos los habitantes y por ende muchos los ponies que debían mantener alejados del peligro que significaba Dark Mane, era un trabajo muy largo, pero valía la pena hacerlo.

Dark Mane, quien nunca volaba demasiado lejos de su hermano y las princesas, veía cómo se las ingeniaban para echar por la borda sus planes. Se dio cuenta de que Golden Mane había hecho uso de la conexión que había entre ambos para rastrearlo y llegar donde estaba. Odiaba eso, detestaba que siempre su hermano menor estuviera casi pisándole los talones y lo siguiera a todos lados, sin duda un hábito que le había quedado de sus días como potro. Estaba molesto, pero en esos momentos debía pensar en algo. Lo pensó largos momentos, sin ocurrírsele nada… pero tomó sólo un momento más el que una idea atravesara su mente y una sonrisa apareciera en su rostro. Sin más, voló hacia Twilight, teniendo claro lo que debía hacer.

Dark Mane (detrás de ella): Buen día princesa Twilight Sparkle

Twilight (enojada): -voltea y lo ve- Dark Mane… ¿Qué es lo que quieres? No creas que te dejaremos succionar las auras de toda esta ciudad, estás acabado

Dark Mane: ¿En serio lo crees? Poseo toda la magia conocida en Equestria, sin mencionar un extraordinario poder físico, mi hermano y tú deberán idear algo mejor si quieren regresarme a mi encierro

Twilight: No eres más que un cobarde, te aprovechas de los que son más débiles que tú ¿Por qué no te metes con alguien que tenga tu mismo poder?

Dark Mane: -la mira fijo- ¿Alguien como tú quizá?

Twilight: No era lo que pensaba, pero si

Dark Mane (sonriendo con burla): Querida princesa, podrás ser la mejor alumna de mi sobrina y una destacada hechicera, sin mencionar el haber sido coronada sin siquiera ser una alicornio de nacimiento, pero tu poder no puede igualarse al mío

Twilight: Podré no tener tu mismo poder, pero al menos no uso el mío para fines egoístas. Golden Mane es tu hermano, tu familia, yo también tengo un hermano, y jamás le haría algo como eso

Dark Mane: Familia, hermanos… que tontería, si fueras como yo sabrías que no necesitas de nadie para ser poderoso y tener éxito, pero, estoy dispuesto a dejar que te unas a mí, yo puedo enseñarte lo que de verdad significa ser un alicornio y tener poder sobre otros ponies

Twilight: No gracias, no tengo interés en ser como tú, así que puedes guardar tu oferta para algún pony igual de corrupto que tú

Dark Mane: -se le acerca un poco- No eres tan diferente a mi si lo piensas bien, en el fondo, tú también quieres ser exitosa, odias fallar y estás dispuesta a todo con tal de lograr lo que quieres

Twilight (empezando a enojarse): ¡Estás loco! Yo jamás caería tan bajo como tú

Dark Mane: ¿De verdad? Echemos un pequeño vistazo a tu pasado -ilumina su cuerno-

Usando su muy poderosa magia en la memoria de Twilight, ésta sintió como si hubiera regresado en el tiempo más de un año atrás. Pudo ver la biblioteca, a Spike y… a ella misma, tal como era cuando aún era una unicornio que estudiaba la amistad, cuando apenas estaba descubriendo lo que significaba tener amigas. Pudo darse cuenta de que ninguno de los dos podía verla, ya que tanto Spike como su antiguo yo seguían con lo que estaban haciendo.

Twilight: No entiendo ¿Qué está pasando?

Dark Mane: -aparece cerca de ella- ¿Sorprendida?

Twilight (con desconfianza): -lo mira- Lo digo porque seguramente planeas usar otro truco sucio conmigo, debes saber que no te va a funcionar

Dark Mane: No es un truco sucio, son tus recuerdos, si los miras con cuidado verás que no he hecho nada para alterarlos

Twilight pudo ver que el alicornio negro esta vez no mentía, recordaba perfectamente ese día, el día en que no había enviado su carta semanal a la princesa Celestia y por eso había enloquecido al punto de causar estragos en Ponyville sólo por lograr encontrar un problema de amistad que solucionar y así no fallarle a la que entonces aún era su mentora. Sin decir nada, puso atención a todo, sólo en caso de que Dark Mane en algún momento hiciera algo sospechoso.

Spike (vendándose la garra): Suerte que no tenemos nada que reportar a la princesa Celestia esta semana, no puedo escribir otra palabra

Twilight del pasado (con los ojos muy abiertos): ¿No enviamos una carta a la princesa Celestia esta semana?

Spike: ¿Por qué? ¿Es malo?

Twilight del pasado: ¿Malo? ¡¿Malo?! ¡Claro que es malo! Debo enviar una carta a la princesa Celestia cada semana contándole lo que he aprendido sobre la amistad. No cada dos semanas, no cada diez días ¡Cada. Semana. Sin falta! -va hacia su librero- ¿Dónde está mi calendario? ¡Mi calendario!

Twilight: -lo mira de nuevo- Esto no prueba que yo sea igual a ti, necesitarás más para convencerme

Dark Mane: Con todo gusto -ilumina su cuerno de nuevo-

Ahora tanto él como la princesa se encontraban en el pueblo, en medio de las casas y los ponies que iban y venían haciendo sus cosas y saludando a sus vecinos. Antes de llegar a lo que tenía que ver, Twilight no pudo evitar mirar la escena con un poco de nostalgia, realmente extrañaba cuando todo era tranquilo, cuando sólo eran ella, sus amigas y sus estudios, sin tener que concentrarse en el peligro que suponía el malvado alicornio que ahora estaba a su lado. En todo caso, una pony en particular la sacó de sus pensamientos, y era ella misma, caminando por Ponyville con algo de prisa, una sonrisa un poco nerviosa y hablando consigo misma. Recordaba también eso, cuando, buscando un problema que resolver, había ido con Rarity, saliendo de su casa triste y decepcionada al no poderla ayudar en nada que le sirviera para su carta.

Twilight del pasado: No entres en pánico, ella es sólo una pony, alguna de mis otras amigas me necesitará

Twilight siguió a su yo del pasado hasta las cercanías de Sweet Apple Acres, donde, de la nada, apareció un enorme trozo de madera que se clavó en la tierra frente a la unicornio. La vista de ambas Twilights se fijó en algo lejos de ellas, y se trataba de Rainbow Dash, la cual, usando gafas protectoras, volaba y atravesaba un granero muy viejo y casi en ruinas, haciéndolo pedazos de todas las formas imaginables, todo mientras una aparentemente asustada Applejack se protegía de los escombros que caían desde una zanja y portando un casco sobre su cabeza.

Twilight del pasado (mirando la escena): ¿Qué está pasando? -lo piensa un segundo- Rainbow debe estar enojada con Applejack… seguro que la odia -le brillan los ojos- ¡Qué maravilla! -se va corriendo-

Twilight (sorprendida): Yo… no recordaba haber dicho eso

Dark Mane: Puedes estar segura de que lo hiciste, yo no he alterado nada. Puedes ver cómo tu necesidad por agradar a tu maestra superó incluso el cariño que sentías por tus amigas, aprovechándote del hecho de que hubieran tenido una pelea

Twilight: Pero no fue así, ellas nunca pelearon, Rainbow ayudaba a Applejack a derribar un viejo granero para que ella pudiera construir uno nuevo

Dark Mane: Pero tú no lo tomaste bien, viste cómo se iba tu oportunidad de resolver un problema y así tener algo que poner en tu carta. Luego, fuiste con Fluttershy, tu pequeña amiga pegaso con problemas para ser valiente, y no pudiste creerlo cuando la viste enfrentarse a un oso, si me lo preguntas, eso fue lo más gracioso del asunto -se ríe un poco-, jamás olvidaré tu expresión, pude verla incluso desde mi encierro

La princesa entonces pudo ver que el escenario otra vez cambiaba, viéndose a ella misma en aquella banca, ya completamente nerviosa y al borde de un colapso, acariciando su melena y cola en un intento por calmarse, hablando con ella misma en lo que parecía ser una acalorada discusión, peleando con su propio reflejo en un charco cerca de ella. Spike, muy preocupado, trató de hacerla volver en sí, pero ella estaba completamente enloquecida, llegando a creer que tres pequeñas potrancas que jugaban inocentemente se burlaban de su desgracia, pero él como buen amigo, trató de calmarla y de ser amable.

Spike: Twilight, estoy preocupado, ese asunto de la carta te está afectando -le acerca la caja de pastelillos y le sonríe-. Toma esto, has estado tan ansiosa todo el día que te olvidaste del día de campo ¿Por qué no te relajas y continúas con…?

Twilight del pasado (con una enorme sonrisa): ¡El día de campo! -toma la caja y se va corriendo- ¡Debo ir a ver a mis amigas!

Spike (algo más tranquilo): ¡Me alegra que hayas recapacitado!

La alicornio luego pasó al escenario en donde ya estaban en el día de campo. Recordó cuando sus amigas se mostraron enormemente preocupadas al saber que ella tenía un serio problema, y cómo luego pensaron que no era nada tan grave cuando Twilight se los explicó, haciendo que sólo estallara en furia y su locura empeorara, para luego irse de ahí. La princesa no podía evitar sentirse muy avergonzada ahora que veía todo desde otra perspectiva, realmente se había portado muy mal y había hecho un enorme escándalo por algo que ahora se veía realmente insignificante, pero ella no pudo verlo en ese momento y lo tomaba como algo de vida o muerte. En ese momento le hubiera gustado hablar con ella misma del pasado y decirle que habían cosas mucho peores que fallar en una simple tarea, pero no podía debido a que nada era real, simplemente un recuerdo, el cual por cierto continuaba, llevando a Dark Mane y a ambas Twilights a un pequeño campo cerca de Ponyville. La alicornio buscó a su yo del pasado, para verla salir luego de entre las ramas de un árbol. La vista de ambas se fijó entonces en Applebloom, Sweetie Bell y Scootaloo, quienes jugaban felizmente y sin ninguna preocupación con una pelota… hasta que ésta explotó, mostrando a una muy desencajada unicornio frente a ellas.

Twilight del pasado (con un tic en la oreja y sonriendo): Hola niñas

La escena que vino después no fue mucho mejor. Twilight había pasado ahora a ya no buscar, sino a crear un problema para después resolverlo ella misma y a partir de eso escribir su carta como era lo que necesitaba. La alicornio miraba cómo las potrancas no querían cooperar y cómo su yo del pasado entonces usaba un hechizo para crear una pelea entre ellas, haciéndolas desear de verdad esa muñeca vieja que quería regalarles. De cualquier forma, la pelea luego se salió de control, haciendo que las pequeñas potrancas pasaran de discutir a pelear de manera muy violenta, atacándola a ella cuando quiso resolver lo que había causado. Big Mac, quien pasaba por ahí, ayudó a la unicornio porque ésta se lo pidió, sin saber que la muñeca hechizada también lo afectaría, haciendo luego lo mismo con todos los que estaban cerca, creando algo realmente horrible, que pudo haber acabado peor de no ser porque la princesa Celestia apareció de la nada, quitando el hechizo de todos y volviendo todo a la normalidad. Sus amigas también estaban ahí, y la vieron partir hacia la biblioteca cuando la princesa le pidió verla ahí.

Twilight: ¡Muy bien! ¡Ya entendí! ¿Quieres parar esto? Realmente nada de lo que ocurrió ese día es algo que me enorgullezca

Dark Mane: Pero pude probar mi punto, realmente no eres diferente a mí, querías algo y te aseguraste de hacer lo necesario para obtenerlo, sin importarte si el problema era real u ocasionado por ti, sin importarte tampoco si herías a alguien en el proceso, sólo te importaba salvarte, acéptalo de una vez y nos iremos

Twilight no sabía qué responderle al alicornio, si bien hubo otras ocasiones en las que demostró preocuparse sinceramente por sus amigas y demás seres queridos, pero en ese momento simplemente no fue capaz de recordarlas, todo en lo que podía pensar era en aquella carta que no había sido capaz de enviar y en todo lo que pasó luego. Fueron su miedo descontrolado al fracaso y a decepcionar a la princesa Celestia los que la hicieron hacer todo eso, pero de todos modos nada de eso debió haber pasado nunca. La alicornio estaba muy mal, miraba al suelo y parecía al borde de un ataque de llanto. No se dio ni cuenta cuando todo a su alrededor comenzó a desvanecerse.

De regreso a la realidad, Twilight pudo notar que habían vuelto a Manehattan, al presente. Levantó la mirada y se limpió los ojos, y al hacerlo pudo notar que Dark Mane ya no estaba, seguramente había aprovechado su momento de debilidad para huir y seguir causando problemas. La princesa sabía que debía ir y detenerlo, pero no podía dejar de pensar que quizá no tenía derecho a reclamarle nada, que ella también había hecho cosas malas y que no era nadie para decir que Dark Mane era malvado.

Cadence, quien volaba cerca de ella con el pequeño Mathew aún en su lomo, fue con Twilight para preguntarle si había logrado algún progreso con los ponies. Ella no le respondió, y eso preocupó mucho a su cuñada, lo mismo al niño.

Mathew: Twilight ¿te encuentras bien?

Cadence (con tono amable): Si tienes algún problema puedo ayudarte, entiendo que esta tarea puede ser un poco difícil, pero que no te de vergüenza, recuerda que estamos aquí para ayudar y…

Twilight (sin mirarla): No Cadence, no es eso

Cadence: ¿Entonces?

Twilight (con lágrimas en los ojos): -la mira- Ya no puedo hacerlo, renuncio a esto, renuncio a la idea de derrotar a Dark Mane, y es más… renuncio a ser princesa

CONTINUARÁ…