Cadence (aún sorprendida): ¿Qué? ¿P-Pero de que hablas?
Twilight: Lo que oíste, ya no puedo más, ya no puedo seguir siendo princesa. Lo siento pero creo que por primera vez la princesa Celestia se equivocó con respecto a mí, no soy nada diferente a Dark Mane, y… no soy nadie para decir que es malvado -se seca una lágrima-. Lo lamento -baja la mirada-
La alicornio y el niño trataron de decirle algo a la entristecida princesa, pero antes de que cualquiera pudiera hacerlo, una fuerte música y muchos gritos emocionados les llegaron desde abajo. Cadence y Mathew bajaron la mirada, viendo cómo muchos globos salían volando y decenas de ponies se acercaban volando y corriendo para llegar a un gran escenario ubicado en el centro de la ciudad. Realmente la idea de Rex y Spike estaba marchando bien, pero en ese momento en que ambos se distrajeron Twilight aprovechó para irse de ahí, sin dar más explicaciones. Había solo una cosa en su mente y aunque no pudiera creerlo del todo, era algo que necesitaba hacer.
Abajo, la enorme multitud parecía muy curiosa. Se podían ver a algunas yeguas que lucían lindas flores en sus melenas, obviamente un regalo de los corceles que habían conocido luego de que Cadence lanzara su hechizo de amor. Todos lucían muy emocionados y felices, nadie parecía molesto, y eso era algo muy bueno. Más tarde la multitud continuó creciendo, ahora sí con algunos ponies enojados y cansados producto de sus trabajos. Sus auras comenzaban a hacerse peligrosamente grandes y oscuras, lo bueno era que Dark Mane no estaba lo bastante cerca como para notarlo, pero más valía que la idea funcionara, sino las cosas podían complicarse.
Spike (con un enorme corbatín y un micrófono): -sale al escenario- ¡Hola Manehattan! ¿Cómo se encuentran hoy?
Todos gritaron emocionados y golpearon el piso como locos, mostrando lo felices que estaban… al menos los ponies de las primeras cinco filas, pero los de atrás no tardaron en contagiarse del buen ánimo. Spike había preparado todo junto a Rex en un tiempo muy corto, así que esperaba que funcionara. Algunos ponies de la tienda para fiestas quisieron prestar su ayuda, cosa que realmente les vino muy bien.
Spike: Espero que no estén planeando ir a ningún lado por un rato, ya que les tenemos preparado un espectáculo que les va a fascinar. Habrá comedia, malabares, un show de magia, canto, baile y mucho más, y para que conserven sus energías para más diversión… ¡dulces gratis para todos!
La multitud gritó más fuerte al oír eso. Aunque el pequeño dragón no podía ver sus auras como lo hacía Golden Mane, no lo necesitaba para saber que todos estaban felices y animados. Esperó unos momentos a que los ponies se calmaran para volver a hablar. Cuando lo hicieron tomó una vez más el micrófono para hablarles, pero una pequeña manito lo tocó en el hombro, llamando su atención. Se volteó y vio al pequeño Rex, y su expresión no podía querer decir nada bueno.
Rex (en voz baja): Spike, tenemos un problema…
Spike (sin dejar de mirar al público): -ríe un poco nervioso- Vaya amigos, creo que me llaman tras bastidores. Los dejaré un par de minutos, pero mientras esperan, aquí tenemos a… ¡El gran show de ponies acróbatas! Cortesía de la escuela de teatro de Manehattan
Cinco ponies enfundadas en trajes brillantes y caminando sobre enormes pelotas aparecieron en el escenario, y apenas se formaron comenzaron a hacer piruetas muy complicadas, sin un solo error y sin dejar de sonreír. El público se emocionó todavía más, de verdad amaron a las ponies. Mientras todos estaban felices, Spike fue con Rex detrás del escenario, para ver qué era lo que pasaba. El pobre dragón tuvo que ahogar un grito al ver la mesa donde estaban los dulces que habían traído para regalar, o mejor dicho… donde solían estar.
Spike: ¿Pero qué pasó aquí? ¡No queda una sola migaja!
Pony repartidor (con la camiseta sucia): -se tapa la boca al eructar- Lo lamento amiguito… es que no desayuné esta mañana y los dulces y pasteles lucían muy tentadores
Spike: -se golpea la frente- Grandioso… ¿y ahora qué voy a regalarle al público? Es importante mantener a los ponies felices a toda costa
Rex: No te preocupes Spike, la dulcería está en esta misma calle, traeré más en un minuto
Spike: Temo que no se podrá, se nos agotaron los fondos, gasté lo último que nos quedaba en serpentinas extra brillantes ¿De dónde sacaremos más…?
Pinkie Pie (a su lado): -le muestra un plato lleno de pastelillos- ¿De qué sabor los quieres?
Ambos vieron a la pony rosa de pie justo al lado de Spike, sonriendo como era lo normal en ella y mostrándole un enorme plato lleno de suculentos pastelillos de todos los sabores y colores. Era como un milagro que ella estuviera ahí.
Spike (muy sorprendido): ¿Pinkie? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo llegaste? No entiendo…
Pinkie Pie (sin dejar de sonreír): ¿No es obvio? Escuché que ibas a dar una fiesta para los ponies de Manehattan y me emocioné mucho, pero luego supe que no tenías nada que dar de comer, y creí que los pastelillos especiales de la señora Cake serían perfectos
Spike: Pero no entiendo… ¿Cómo supiste de la fiesta y todo lo demás estando a kilómetros de aquí?
Pinkie Pie: Mi Pinkie sentido me alertó de que pasaría algo divertido y genial por aquí, de hecho vine hace mucho, sólo regresé a la pastelería por los pastelillos ¿Qué te parece?
Spike: ¡Asombroso! Salvaste muchas auras hoy Pinkie -toma el plato-. Aunque… creo que podrían faltarnos algunos pastelillos
Pinkie Pie: No te preocupes, traje más que suficientes, ve a buscar más al camión que está afuera, deben estar bajando las primeras diez cajas ahora
Al salir un momento el niño y el dragón pudieron ver un enorme camión con algunos ponies sacando cajas y cajas llenas de deliciosos pastelillos, caramelos, helados y más. La multitud era de cerca de unos cien ponies y seguramente luego habrían más, pero alcanzarían sin problemas.
Rex: -mira a Spike- Esto es genial, Dark Mane no podrá con todos esos ponies tan alegres, acabará muriendo de hambre sin sus preciadas auras negras
Spike: Espero que así sea, Twilight estará muy contenta con esta ayuda, aunque me pregunto cómo le estará yendo a ella
Rex: Hay que confiar en ella, por ahora sigamos entreteniendo al público
La gran fiesta continuó, y pensaban hacer que siguiera por varias horas. A los ponies acróbatas le siguieron unos comediantes muy divertidos, vestidos con trajes tontos y enormes que harían desmayar a Rarity por su fealdad, pero que los hacían ver aún más graciosos. A ratos aparecía en el escenario un payaso que les lanzaba agua y pasteles a los ponies que se presentaban en sus respectivos actos, pero como ellos ya lo sabían de antemano no se enojaban.
Siguieron los magos, los cantantes, los bailarines, todo era increíble e impactante, por ello los ponies no podían estar más felices. Por el momento Dark Mane no se acercaría, sin duda Golden Mane se sentiría orgulloso de su trabajo.
Twilight por su parte seguía muy triste. Había logrado escabullirse antes de que Cadence le pidiera más explicaciones acerca de su drástica decisión de abandonar el puesto de princesa, pero no podía enfrentarla, mucho menos a Celestia, no sabía cómo explicarle a su antigua mentora que no se sentía digna de semejante puesto de poder, tampoco sabía cómo decírselo a sus amigas, que confiaban en ella para protegerlas a ellas y a su hogar.
Twilight: En verdad no sé qué hacer… no, en realidad si lo sé, pero siento que será algo muy duro, significaría decepcionar a la princesa Celestia, pero ella seguramente lo entenderá, tan sólo espero que me perdone por hacerle ver de esta forma su único error -abre las alas-. Creo que mientras antes lo haga, mejor
La alicornio se fue volando, abandonando el altísimo árbol en el cual estaba sentada. Sobrevoló el valle y luego llegó a la ciudad, donde la fiesta de Spike y Rex estaba en su punto más alto, y aún pese a la altura pudo escuchar los gritos de felicidad y alegría de todos los ponies. Se acercó un poco más, pero luego decidió regresar donde estaba y seguir su camino, pero desde abajo el dragón la vio.
Spike: -mira al público- Amigos, y para unirse a nuestra diversión -apunta hacia arriba-… ¡La princesa Twilight Sparkle! ¡Salúdenla!
Twilight pudo escuchar los saludos de todos en el público, pero prefirió ignorarlos. Una lágrima corrió por su mejilla cuando el escenario y los gritos comenzaron a hacerse lejanos, hasta que luego ya no pudo oírlos a medida que se alejaba de la ciudad, rumbo a Ponyville. Voló rápidamente con la mirada fija en el camino. Era una lástima, hacía poco que había dominado sus alas, en serio iba a extrañar el viento en su cara y el acompañar a Rainbow Dash en sus vuelos diarios.
Pinkie Pie (saltando como loca): ¡Twilight! ¡Oye Twilight! ¡Por aquí! ¡Mírame!
Spike: -se le acerca- No entiendo ¿Qué le pasa?
Pinkie Pie: -se queda quieta- Quizá fue a buscar a las otras princesas para que se unan a la fiesta
Spike: No lo creo, todas están muy ocupadas. Algo debe estarla molestando, no es normal que Twilight nos ignore así
Cadence (desde el cielo): ¡Chicos! -aterriza- Tenemos un problema con Twilight, creo que ella…
Pinkie Pie: -corre y la abraza- ¡Genial! ¡La princesa Cadence en nuestra fiesta! -toma el micrófono- ¡Vamos todos, un "hurra" por la princesa del amor!
El público gritó todavia más fuerte por ella, incluso los ponies que acababan de terminar su acto decidieron quedarse en el escenario un poco más para saludarla y felicitarla. Ella no quiso ser grosera, por eso intentó sonreír y dar las gracias, pero eso no quitaba el hecho de que estaba aún muy preocupada por Twilight. Para no alertar al público, se llevó a ambos niños, a la pony y al dragón tras bastidores para hablar con ellos. Spike no olvidó a los ponies de la ciudad y llamó al siguiente acto, además de enviar a algunos repartidores a entregar dulces entre los ponies presentes. Eso les daría bastante tiempo para lo que Cadence necesitara decirles.
Spike: De acuerdo, aquí podremos hablar ¿Qué ocurre? ¿Twilight está bien?
Mathew: Esto es algo muy delicado -mira a su hermano-. Rex, quizá seria mejor si salieras un momento
Rex: No, quiero saberlo, Twilight también es mi amiga
Mathew: Eres todavía muy pequeño, quizá no lo comprendas
Rex: Recuerda lo que dijo el rey Golden Mane en el bosque, no debes ser tan sobreprotector con nosotros ni hacernos evadir lo que debemos hacer. Soy pequeño pero no tonto, quiero ayudar
Cadence: Tienes razón pequeño, esto es algo que todos deben saber -suspira-. Twilight está pasando por un momento muy malo, Dark Mane de algún modo la manipuló para hacerle creer que es igual a él y que está mal tratar de detenerlo
Spike (enojado): ¡No puede ser! Ese tipo es un gusano, Twilight de ningún modo puede ser como él
Cadence: Lo sé, y quise decírselo, pero se fue tan rápido que no me dejó, ahora no sé dónde pueda estar
Rex: Tenemos que buscarla, podría tener problemas
Spike: Pero los ponies de aquí también podrían tenerlos si los dejamos solos, tenemos que mantenerlos felices y a salvo lo más posible
Cadence: Descuiden, no es necesario que abandonen la fiesta, volaré a buscarla y haré lo que pueda por convencerla de que no haga ninguna tontería. Mathew, quédate con tu hermano y los demás, podrían necesitarte
Mathew: Pero princesa, quizá sería mejor si voy con usted, quiero ayudarla con Twilight
Cadence: Es mejor que te quedes, recuerda que hay que mantener a los ponies felices y libres de sentimientos negativos, y sin mi magia aquí necesitarán toda la ayuda posible ¿entiendes?
Mathew: -lo piensa un segundo- De acuerdo, me quedaré, pero tenga cuidado, podría toparse con Dark Mane en el camino
Cadence: Lo tendré, nos vemos -se va-
El público y los actores en el escenario vieron partir a la alicornio rosa y eso los emocionó, aunque no entendían porqué se iba tan pronto. Pinkie Pie quiso calmarlos para que la duda no se convirtiera en preocupación y salió a escena, tomó el micrófono e intentó lucir lo más contenta y calmada posible.
Pinkie Pie: ¡Fue la princesa Cadence mis amigos! Disculpen que haya tenido que volar tan pronto, pero ya saben, los deberes reales no pueden esperar, debía… -lo duda un segundo- lustrar sus joyas reales para lucir bien antes de darle una paliza a Dark Mane, ese feo tirano será aún más feo luego de que Cadence le dé una lección ¿Alguno quiere adivinar en cuánto tiempo lo regresan a su cárcel? El que se acerque más… -vuelve a pensarlo- ¡Uh! ¡Ganará una dotación por todo un año de helado gratis!
Todos parecieron creer la explicación de la pony rosa, y les interesó el premio que ofrecía. Ella pudo volver a respirar más tranquila cuando vio a todos volver a sonreír como antes. Spike, Rex y Pinkie Pie, ahora con la ayuda de Mathew, luego pudieron hacer que el espectáculo continuara. La alicornio rosa mientras tanto fue volando lo más rápido que pudo, aunque sin saber realmente adónde ir primero, todo era muy confuso y no sabía a quién pedirle ayuda.
En otro lado de la ciudad mientras tanto, Golden Mane y Max hacían su parte. El rey se encontraba con el niño y varios ponies pequeños, más o menos de la edad de Applebloom y sus compañeros de clase, pero también había otros más jóvenes, la mayoría de ellos aún sin cutie mark. El alicornio blanco estaba recostado con Max y los potrillos en una enorme manta que él había hecho aparecer con su magia. Había juguetes y libros para divertirse, además de té y galletas para compartir, todo lo necesario para mantener a los pequeños divertidos y felices por largo rato.
Aún acostado el rey lucía muy imponente. Su larga cola rubia y peinada se extendía por la frazada rosa, sus cascos delanteros estaban cruzados uno sobre el otro y los traseros miraban hacia un solo lado, todo eso le daba una apariencia muy mansa y tranquila, cosa que hacía que los pequeños se sintieran más en confianza y no tuvieran miedo.
Golden Mane (mirándolos y sonriendo): Muy bien, con mi amigo Max ya leímos mi viejo libro de cuentos, además de enseñarles algunos de mis antiguos juegos favoritos de cuando yo era pequeño ¿alguno tiene una idea de qué hacer ahora? Acepto toda clase de sugerencias
Potrillo (con mucho entusiasmo): -agita un casco-
Golden Mane: -se ríe un poco- De acuerdo, dinos qué se te ocurre
Potrillo: ¿Puedo ir al baño?
Todos: -se ríen-
Golden Mane: Vamos, vamos, tranquilos -lo mira-. Puedes ir, pero no te tardes, sino te perderás la diversión
Potrillo: -se va rápido-
Golden Mane: Bien, si nadie tiene alguna idea, les daré una. ¿Les conté acaso que tengo dos hijas? -ve que todos niegan con la cabeza- ¿No? Bueno, mis hijas ahora ya son alicornios grandes, princesas muy encantadoras y buenas también, pero…
Potrilla: -levanta un casco-
Golden Mane: -vuelve a reírse- ¿Tienes una pregunta?
Potrilla: ¿Usted es el papá de la princesa Celestia?
Golden Mane: Exacto, y de la princesa Luna también. En fin, cuando la mayor tenía más o menos su edad, amaba cantar, era muy difícil mantenerla lejos del piano del castillo, ya que le encantaba tocarlo e inventar melodías con su voz mientras lo hacía. Un día no se le ocurría qué canción componer, así que le dije que podía cantar una que yo sabía. Cuando se la aprendió yo tocaba el piano mientras ella cantaba, su madre adoró esa pequeña presentación que hicimos
Potrilla: ¿Y qué canción era?
Golden Mane: Se las cantaré, pero sólo si prometen aprenderla para cantársela a sus madres después ¿hecho?
Todos (sonriendo): ¡Hecho!
Golden Mane: -se aclara la garganta- Estaba la rana sentada cantando debajo del agua, cuando la rana salió a cantar, vino la mosca y la hizo callar. La mosca a la rana que estaba cantando debajo del agua cuando la mosca salió a cantar, vino la araña y la hizo callar. La araña a la mosca, la mosca a la rana que estaba cantando debajo del agua cuando la araña salió a cantar, vino el ratón y la hizo callar…
Los potrillos se enredaban con la letra, pero algunos lo hacían bien, y al cabo de algunos minutos pudieron seguir mejor al rey. Hubo muchas risas en medio, y la canción apenas se entendía a veces, pero tanto Golden Mane como Max lucían contentos de poder hacerles pasar un buen momento a los potrillos. Él había decidido que lo primero era mantener a los pequeños alejados de la magia oscura y siniestra de su hermano, por ser ellos los más vulnerables, y se alegraba de estar haciéndolo bien.
Pasado algún rato, los potrillos parecían estar dominando cada vez más la complicada canción, cosa que hizo que el rey los felicitara, pero no lejos de ellos, una preocupada y nerviosa princesa se encontraba volando por todos lados, tratando de buscar algo de ayuda a un serio problema, y fue ahí que los vio. Aterrizando, Cadence trató de ir con el rey para pedirle su consejo, pero no estaba segura de si interrumpirlo era lo mejor, ya que vio a los pequeños ponies y el cómo parecían irradiar alegría. Realmente no podía echar a perder todo eso, por eso fue que se acercó con mucho cuidado, tratando de poner su mejor cara.
Golden Mane ( junto a los potrillos y Max): La suegra al pony, el pony al agua, el agua al fuego, el fuego al palo, el palo al perro, el perro al gato, el gato al ratón, el ratón a la araña, la araña a la mosca, la mosca a la rana que estaba sentada cantando debajo del agua, cuando la suegra salió a cantar, ni el mismo Discord la pudo callar
Todos: ¡Hurra!
Golden Mane: -se ríe- ¿Lo ven? Sabía que podrían aprenderla, ahora recuerden lo que prometieron, sus mamás estarán felices de oírlos cantar
Cadence: -va con él- Disculpe su majestad…
Potrillo 2: ¿También vienes a cantarnos?
Cadence: -sonríe- No cariño, en realidad vine a hablar un momento con el rey, si es que no les incomoda
Potrilla: Bien, pero si luego te quedas a tomar el té con nosotros
Golden Mane: -se levanta y mira a Max- Max, quédate con los pequeños un momento y repasen la canción, no tardaré -va con ella-
El niño se quedó con los ponies pequeños mientras Golden Mane regresaba, pero estaba seguro de que pasaba algo malo, ya que notó a Cadence preocupada y algo nerviosa, aún bajo su sonrisa. Trató de todos modos de no poner tristes a los potrillos y siguieron cantando a todo pulmón. Cuando tanto el rey como la princesa estaban a una distancia prudente, pudieron hablar mejor.
Golden Mane (serio): De acuerdo ¿Qué es lo que ocurre?
Cadence: Es Twilight, me temo que pueda hacer alguna locura
Golden Mane: ¿Por qué haría algo como eso?
Cadence: Dark Mane está detrás de esto, no sé qué le hizo o cómo lo logró, pero la convenció de que era una mala princesa y ahora está perdida, de hecho está tan mal que quiere renunciar a su título. Por favor, debe ayudarme a buscarla
Golden Mane: -pone un casco en su hombro- Yo la buscaré, no te preocupes por nada. Pero necesito que te quedes con Max y los potrillos, hay que mantenerlos felices al igual que al resto de los habitantes de este lugar, para mi hermano es lo mismo atacar a un corcel adulto que a un indefenso bebé, con tal de obtener la energía que necesita, por eso necesitan a alguien que los mantenga lejos de sentimientos negativos. Tu magia podría ayudarlos
Cadence: Lo haré, sólo encuéntrela pronto por favor
Golden Mane: -se va volando-
La princesa se quedó en tierra un momento, viendo partir al rey. Estaba muy preocupada por su cuñada, y al mismo tiempo estaba agradecida de que Shining Armor no supiera nada de lo que le estaba ocurriendo, ya que seguramente estaría más preocupado que nunca por su hermanita, cosa que quizá lo haría vulnerable a sentimientos muy negativos y un blanco fácil para Dark Mane. En estos momentos ninguna de las dos necesitaba algo así sobre un ser querido.
Cadence: -llega con los potrillos y se recuesta en la manta- Veo que Golden Mane les ha enseñado muchas cosas ¿por qué no me dejan que les cuente algunas historias que leí de pequeña?
Potrillo: ¿Qué ocurrió con el rey?
Cadence: Él… bueno… el rey tuvo que…
Max: Golden Mane fue a su castillo a buscar su piano para tocar algo de música, sólo denle algo de tiempo, es muy pesado, pero llegará pronto
Los pequeños parecieron conformarse con esa explicación, y Cadence pudo seguir animándolos en lo que el alicornio volvía, tras darle las gracias al niño en voz baja.
En Ponyville, mientras Golden Mane la buscaba, Twilight ya había llegado a su casa. Le parecieron años desde que estuvo ahí por última vez, casi no podía creer que estaba viendo otra vez sus amados libros, los cuales ahora tocaba con un casco mientras volaba cerca del estante, todo mientras sonreía con nostalgia. Desearía poder volver a la época en que todo era sencillo y su única preocupación estudiar, leer y ayudar a sus amigas en lo que ellas necesitaran. Realmente quería que todo volviera a ser como antes, y en ese momento quizá podría hacer que así fuera.
Tomando un libro un poco empolvado de arriba, bajó hasta el suelo y lo abrió, buscando la página que necesitaba. Ya conocía ese hechizo, pero no estaba segura de porqué Star Swirl el barbado lo había creado. De cualquier modo eso no importaba ahora, apenas lo vio frente a ella sabía lo que tenía que hacer.
Twilight: Hechizo de conversión anatómica -baja el libro- Es lo que necesito, con él podré despedirme de estas alas y volver a ser una unicornio, como siempre debí haberlo sido
CONTINUARÁ…
