Twilight tenía frente a ella lo que tanto quería, o al menos eso pensaba ella. El hechizo que estaba a punto de lanzar le devolvería su aspecto original de unicornio, con el cual había nacido y con el cual pensaba que se quedaría para siempre, nunca cruzó por su mente la idea de algún día ser coronada princesa, ni que un día estaría volando junto a sus amigas pegaso, en realidad esas alas habían sido una molestia al principio, pero con el tiempo aprendió a saber usarlas y a aceptar que ahora eran parte de su cuerpo, hasta había comenzado a gustarle la idea de ser princesa y tener esas responsabilidades, una vez superado su temor de hacerlo mal todo comenzaba a verse mejor para ella… aunque claro, eso había sido hasta que Dark Mane regresó a Equestria y le abriera los ojos a la realidad de que al igual que él, ella también había sido egoísta y había puesto su propio bienestar por encima del de los demás, incluidas sus amigas. La sola idea de haber cometido esos errores la avergonzaba mucho, todo lo que quería era que todo pasara lo antes posible.
Twilight (preocupada): Si lanzo este hechizo, volveré a ser la unicornio de antes, ya no seré una princesa, no tendré responsabilidades reales, no deberé preocuparme porque otros ponies pongan su seguridad en mis cascos, nada… pero en realidad es lo mejor para ellos, ningún pony debería confiarme nada, después de que Dark Mane me mostrara la clase de pony que soy ahora entiendo todo. Es mejor que lo haga rápido, mientras antes termine con todo, mejor, iré luego por Spike y le diré que nos iremos de aquí, a otro sitio, donde una ex princesa no cause problemas
Todo eso le estaba causando a la alicornio un enorme sufrimiento, no quería hacerlo, preferiría cerrar ese libro y salir volando de ahí para ayudar a otros ponies a salvarse de la amenaza de ese perverso ex rey, olvidar lo que él le dijo y seguir con su vida como hasta ahora, pero estaba demasiado asustada y se sentía demasiado perdida como para dar marcha atrás a su plan. Aún llorando, Twilight volvió a leer el hechizo, esta vez en voz alta.
Twilight: -se seca unas lágrimas- Lo que una vez fuiste, ahora cambiarás… como la oruga se convierte en mariposa, como el capullo en rosa… como la noche en día, ahora… otra serás… el pasado atrás dejarás, al mirarte al espejo… tu figura en otra se convertirá… al decirlo tres veces, en eso que deseas tu ser se transformará… -cierra los ojos-¡Unicornio, unicornio, unicornio!
Mientras Twilight recitaba el hechizo entre sollozos llenos de angustia, Golden Mane, tras haber sido alertado por Cadence, volaba a toda velocidad sobre el pequeño pueblo, mirando hacia todos lados y esperando encontrar alguna señal de la alicornio. Recordó lo que la princesa del imperio de cristal le había dicho, acerca de que se encontraba perdida, asustada y preocupada, con todo eso en cuenta lo más seguro era que su aura sería una muy oscura, llena de pensamientos y sentimientos negativos. Usando sus habilidades, fue que podría encontrar cualquier aura negra de cualquier pony en el pueblo… y funcionó. El alicornio blanco pudo ver un aura oscura moviéndose por una de las calles del pueblo, un poco pequeña, pero creyó que podría ser la que estaba buscando.
Golden Mane: No te preocupes princesa Twilight, iré a ayudarte -baja rápido-
Adentrándose en la calle donde había encontrado el rastro de aquella aura, fue que llegó hasta la fuente de ésta. Acercándose, ya tenía pensado lo que quería decirle a Twilight. Su semblante era muy serio, pero no quería ser demasiado severo con una pony en apuros, simplemente trataría de ayudarla y a la vez de ser firme con ella.
Con cuidado se fue acercando a la silueta que irradiaba esa aura, y estaba por hablarle, cuando se dio cuenta… de que no era Twilight. Golden Mane se sorprendió, ya que no esperaba encontrar un aura tan oscura salvo por la de la princesa. Vio que sólo se trataba de un pobre potrillo que lloraba de pena, pero que no lo había visto llegar. El rey suspiró, pensando en que debía volver para seguir buscando a Twilight, pero sintió lástima por el pequeño y quiso ayudarlo también. No quería asustarlo, así que usando su magia fue que retomó su apariencia de pony mortal, la cual usaba siempre que quería pasar desapercibido. En un segundo, regresó a ser Blue Stare.
Blue Stare: -se acerca al potrillo- ¿Te encuentras bien? ¿Estás perdido?
El pequeño unicornio de piel y melena oscura, de no mucho más de cinco o seis años de edad y sin cutie mark, miró al amable pegaso que le había tendido un casco en señal de ayuda, dejando de llorar por un momento. Golden Mane, ahora disfrazado, se dio cuenta de que el pequeño al parecer era tímido, ya que no quiso mirarlo a los ojos, por eso trató de reconfortarlo acariciando su melena y hablándole suavemente, tal y como hacía con sus hijas cuando eran pequeñas.
Blue Stare: No te asustes, iremos a buscar a tu madre para que te lleve a casa, entiendo que debes tener miedo, pero no voy a hacerte daño, sólo quiero ayudarte
El potrillo miró al pegaso a los ojos, cosa que realmente lo alegraba, ya que al parecer se había ganado su confianza… pero eso no duró. Blue Stare se puso pálido al ver los ojos del potro, azules, fríos y profundos como el océano, iguales a los de…
Potrillo: -sonríe con maldad- Veo que sigues teniendo la misma alma bondadosa, Golden Mane -ilumina su cuerno-
Blue Stare: ¡Rayos! -se aleja rápido-
Una fuerte explosión se escuchó cerca de esa calle, asustando a todos los ponies que caminaban por los alrededores, incluso a los que volaban cerca de ahí. Todos temían que la guerra contra Dark Mane ahora se hubiera extendido hasta su pacífico pueblo, y no tardaron en entrar a sus casas y cerrar puertas y ventanas con llave.
El humo aún era denso, pero Dark Mane, aún con su inocente apariencia de potrillo, se puso alerta para no perder nada que pudiera estarse moviendo entre él. Miró hacia todos lados, esperando porque su hermano lo atacara de vuelta o al menos porque hiciera algo, pero si lo pensaba mejor, ese ataque había sido muy fuerte, y cuando Golden Mane tomaba la apariencia de un pony mortal, verdaderamente se convertía en uno… sonrió con malicia al pensar en que quizá lo habría…
Potrillo: -ve algo- ¡¿Qué?! ¡No puede ser!
Pero menos mal que no había sido así. En una burbuja mágica, la cual flotaba sobre el suelo y que se dejaba ver entre el espeso humo negro, Blue Stare estaba completamente intacto, sin un solo rasguño, conservando casi por completo su apariencia de pony pegaso, mostrando sólo su cuerno saliendo de entre su rizada melena. Una vez que pasó el peligro, la burbuja se reventó y el pony volvió a tierra firme. Estaba aliviado de verse a salvo, pero le lanzó a su hermano mayor una mirada penetrante, obviamente molesto por esa trampa tan sucia que le había tendido.
Blue Stare: Veo que en verdad no tienes escrúpulos Dark Mane, tomar una apariencia infantil para engañarme y que bajara la guardia, lo único que agradezco es que no hubiera ningún otro pony por aquí que hubiera terminado herido
Potrillo: -sonríe- No puedes decirme nada hermanito, después de todo tú hiciste lo mismo para acercarte a mi ¿acaso temías asustar a un indefenso potrillo con tu apariencia de rey? Pensaba que eras el bueno aquí
Blue Stare: Escucha, ya sé lo que hiciste con Twilight Sparkle, la manipulaste para hacerle creer que no era apta para ser princesa y ahora seguramente está por cometer una tontería, no tengo tiempo para perderlo contigo, así que mejor vete de aquí
Potrillo: Lo haré con gusto, iré donde pueda encontrar más auras para poderlas devorar y hacerme más grande… todavía más que ahora
Blue Stare: ¿De qué hablas?
El pequeño unicornio frente a él no le dijo nada, simplemente volvió a sonreír maléficamente, mostrando una cara y unos ojos tan siniestros que daban miedo incluso estando en esa cara tan aparentemente inofensiva. Su pequeño cuerno negro brilló, le siguió todo su cuerpo, y en pocos segundos su apariencia cambió drásticamente, volviendo a ser el alicornio de siempre… pero algo era diferente en él: su cuerpo. El pegaso blanco tuvo que alzar la mirada y retroceder unos pasos para verlo mejor, ya que ahora parecía un simple insecto frente a él. El ahora inmenso e imponente cuerpo de Dark Mane se erguía en sus cuatro patas, las cuales ahora eran como árboles, cuyos cascos se hundían en el suelo debido al enorme peso. Sus alas ahora tenían una envergadura descomunal, de más de veinte metros de punta a punta. Su cuerno era afilado, brillante y parecía una espada hecha de acero, con un largo de casi un metro. Su sonrisa no dejaba de ser aterradora, y su voz era más fuerte y profunda que nunca. Blue Stare debió disimular el enorme miedo que sentía, debía recordar que continuaba siendo su hermano, el alicornio que debía detener para proteger a los descendientes de sus súbditos.
Dark Mane (con maldad): ¿No notaste nada extraño cuando quisiste buscar mi aura desde el cielo?
Blue Stare: ¿Extraño? ¿A qué te…? -ahoga un grito-
Mirando hacia atrás, el pegaso entendió a qué se refería su hermano. Eran tiempos de temor y de guerra, las auras negras y grandes deberían ser muchas más, pero la única que pudo notar fue la de Dark Mane, que era pequeña para ir acorde con su apariencia falsa, pero salvo por la suya no creyó haber visto más. Claro, habían ponies cerca del lugar de la explosión, pero no eran más de seis o siete, probablemente eran los únicos cuyas auras permanecían algo más normales debido a que intentaban mantener la calma aún en esos momentos, pero la mayor parte del pueblo seguramente había sucumbido a pensamientos de terror y angustia lo bastante fuertes como para llamar la atención del alicornio negro, eso hizo que el pegaso se diera cuenta de que realmente no habían muchos ponies alrededor, eso lo hizo temer lo peor. Mirando con furia al enorme alicornio, pudo comprobar por su sonrisa que sabía lo que estaba pensando.
Dark Mane: Exacto, esos ponies seguramente ahora yacen inconscientes en sus camas, luego de que los arrastraran fuera del lugar en donde cayeron desmayados. Probablemente no tienen a nadie su cuidado, debido a que también me encargué de ellos una vez que el miedo que sentían por mis primeras víctimas los hiciera vulnerables a mi hambre. Toda esa energía negativa me hace más fuerte y más grande, y ya sin la princesa Twilight Sparkle habrá una pony menos protegiendo a todos los que aún quedan, y cuando la encuentre, asustada, débil e indefensa… le tocará a ella
Blue Stare: ¡No te lo voy a permitir! -ilumina su cuerno-
El pegaso blanco decidió que ya había sido suficiente, y retomó su apariencia verdadera para hacerle frente a su hermano. Se volvió más grande y más imponente, pero incluso así era muy pequeño en relación a Dark Mane. Quiso ser valiente, como un buen rey debía ser siempre, pero no estaba seguro de cómo evitar que el otro alicornio fuera hasta donde estaba Twilight, de hecho ni siquiera sabía en dónde estaba ella, por eso decidió que debía alejar a su hermano del pueblo, para protegerla a ella y a todos los ponies que aún quedaban de pie. Emprendió el vuelo y su hermano lo siguió. Esperaba que el alicornio negro se hubiera vuelto lo bastante pesado como para que sus alas no lo soportaran… desgraciadamente éstas también se habían vuelto más fuertes y grandes, así que pudo volar sin problema, sin mencionar más rápido, haciendo que la persecución se viera como un enorme águila tratando de cazar a un pajarillo.
Golden Mane vio que su ahora gigantesco hermano mayor iba tras él, mostrando sus enormes y profundos ojos, queriendo intimidarlo. El alicornio blanco estaba muy asustado y nervioso, pero trató de controlarse y de pensar bien en un plan… pero no podía pensar en nada, lo único que podía hacer en ese momento era seguir volando para alejar al otro alicornio del pueblo, sobrevolar y dejar atrás más pueblos y ciudades, y finalmente llevarlo lejos de Equestria, donde ya sólo quedarían criaturas más grandes que él que seguramente podrían ayudar a derrotarlo.
El plan del menor de ambos hermanos parecía estar resultando, ya Ponyville parecía estar cada vez más lejos, lo que quería decir que sus habitantes ya no deberían temerle a otro ataque de Dark Mane, pero él debió haber pensado además en su propia seguridad, ya que sin siquiera verlo venir de pronto comenzó a sentir un agudo y profundo dolor expandirse por toda su ala izquierda, el cual hizo que perdiera el control y la dirección de su vuelo, provocando que cayera en picada hacia el suelo, el cual se encontraba a más de veinte metros de altura. El miedo y la desesperación hicieron que por un momento Golden Mane olvidara cómo usar su magia, y no podía conjurar nada que lo salvara en ese momento. Dark Mane mientras tanto lo veía desde arriba, esperando con una enorme sonrisa por el momento en que viera su cuerpo caer pesadamente sobre la tierra, ir hacia él y verlo agonizar, ya saboreaba su venganza, la que tanto había esperado por dos mil años. Su padre ya se los había dicho, ellos eran seres prácticamente inmortales, lo que no era lo mismo que completamente inmortales, y una caída como esa era suficiente para matar hasta al ser más fuerte de todos. Su hermano estaba acabado.
Golden Mane pensaba que no iba a salvarse, su magia, por poderosa que fuera, no iba a poder curarlo si sobrevivía a esa caída. Cerrando los ojos y sintiendo el suelo acercándose, pidió perdón a los súbditos de su hija Celestia, a los de la princesa Cadence y a los que pudieron haber sido los de Twilight, quien seguramente ya había renunciado definitivamente a su cargo y ahora se encontraba sola, angustiada y quizá con una enorme culpa por la decisión que había tomado. Le hubiera gustado estar con ella en ese momento, haberla aconsejado y guiado, para hacerle saber que no estaba sola, que incluso él había tenido dudas cuando estaba apenas comenzando como rey… hubiera podido hacer tantas cosas, pero ahora ya no quedaba nada más que esperar su terrible final.
Golden Mane esperaba sentir su cuerpo impactar duramente contra la tierra y no quedar reducido a nada más que un montón de escombros de algo que antes había sido un alicornio… pero milagrosamente nada de eso pasó, de hecho ya ni siquiera sentía el fuerte viento contra su melena y cola. Abriendo de nuevo sus ojos miró a su alrededor para ver qué pasaba… y se sorprendió como nunca al ver un aura color púrpura rodeándolo, la cual lo sostuvo y lo llevó con cuidado al suelo, donde aterrizó muy delicadamente, nada que ver con el violento choque que esperaba sufrir.
El alicornio blanco vio el brillo desvanecerse, no entendiendo qué pasaba, pero al calmarse un poco y darse cuenta de que estaba vivo y a salvo, vio a sus alrededores y se dio cuenta de que en la rama de un árbol no lejos de él, se posaba la figura de una hermosa yegua que lo miraba con una sonrisa y mirada triste, con su cuerno aún brillando, lo que quería decir que había sido ella quien lo había salvado. Golden Mane la reconoció y quiso ir con ella y agradecerle, pero su ala le recordó el daño que había recibido y no pudo volar. En su lugar, la yegua fue a ayudarlo. Para ahorrar tiempo, decidió tele transportarse con su magia, así que ahora estaba frente al alicornio. Usando otra vez su magia, curó su ala por él, dejándola tal como estaba antes de recibir el ataque de Dark Mane.
Golden Mane (sonriendo): Twilight, te lo agradezco mucho, no sé qué habría hecho sin ti
Twilight (triste): -baja la mirada- No tiene nada que agradecerme su majestad, simplemente hice lo que tenía que hacer, que ya no sea princesa no quiere decir que no pueda seguir haciendo lo correcto
Golden Mane: No digas esas cosas, tú sigues siendo una princesa, tal como lo son mis hijas, no permitas que mi hermano te corrompa y te haga creer sus mentiras
Twilight (llorando): -lo mira- Majestad… definitivamente yo ya no soy más una princesa… sólo… sólo míreme
El alicornio blanco no sabía exactamente de qué hablaba Twilight, pero al verla más detenidamente pudo darse cuenta de lo que estaba diciendo. No quería creerlo, tenía que ser mentira, pero por más que las buscaba no las veía. El lomo de la yegua frente a él estaba completamente desnudo, sus hermosas alas púrpura ya no estaban, de hecho hasta la notaba ligeramente más pequeña.
Golden Mane: No… por favor Twilight… dime que no lo hiciste…
Twilight: Me temo que si majestad, renuncié a mi título, a mi corona… y a mis alas también. Usé un hechizo que me daría la apariencia que yo quisiera, y con él pude volver a ser una unicornio. Le pido que me perdone, pero era lo mejor
Golden Mane quiso decirle algo, por más que no supiera cómo remediar esa situación tan grave, pero Dark Mane se le adelantó, ahora el gigantesco alicornio negro se erguía frente a su hermano y a la ex princesa, la cual lo miraba lleno de terror. El alicornio más pequeño se apresuró a protegerla bajo su ala, mientras miraba al mayor con una mirada fría y llena de rabia, pero nunca perdiendo la calma.
Dark Mane: -mira a Twilight- Me alegra ver que me hicieras caso, veo que renunciaste a tus alas, aunque no era realmente lo que yo quería, con que te unieras a mi hubiera bastado, eras una alicornio llena de potencial, pudiste haber hecho grandes cosas, lástima que no me dejaste darte la oportunidad, que pena
Golden Mane: Olvídalo, ya le hiciste suficiente daño a Twilight, déjala en paz, y al resto de los ponies también, devuelve las auras que te robaste y vete de aquí para siempre
Dark Mane: -sonríe con burla- ¿En serio crees que voy a hacer lo que me digas? Un patético enano como tú y una patética pony que se dejó llevar por mi engaño -se ríe un poco y luego frunce el ceño-… no son nadie para decirme qué hacer, si se rinden ahora quizá tenga piedad de ustedes
Golden Mane (sin dejar de mirarlo): Twilight, quiero que busques a tus amigas y a mis hijas, alerten al resto de los ponies como puedan y adviértanles que mi hermano es más peligroso que nunca
Twilight (asustada): Pero majestad… no puedo volar, no puedo hacer nada… por favor no me pida algo asi de importante
Golden Mane: -la mira fijo- ¿Tienes magia, no es asi? Pues úsala lo mejor que puedas, te quiero a ti y al resto de Equestria lo más lejos posible de Dark Mane
Twilight: Pero…
Golden Mane (tenso): ¡Es una orden del rey! ¡Obedece!
La unicornio sintió aún más miedo al escuchar al normalmente tranquilo rey hablar así, pero sabía que tenía razón. Olvidó sus temores y su inseguridad por un momento y comenzó a correr, a pesar de que de tanto volar sus patas y cascos se habían debilitado un poco, pero se esforzó lo más que pudo y huyó del peligro, sin mirar atrás, esperando porque Golden Mane estuviera bien y porque pudiera salvar al resto de los ponies. A esas alturas su aura era muy oscura, por eso corrió lo más lejos posible, para que el alicornio negro no la viera, de cualquier modo, el alicornio de melena dorada impidió cualquier intento de su hermano de atacar o hacer daño a Twilight. Una pelea muy dura comenzó entre ambos, y la unicornio se sintió tentada a mirar atrás, pero sabía que no debía hacerlo.
Sin nunca dejar de mirar al frente, pero con una lágrima corriendo por su mejilla, la pony usó su magia para desaparecer de ahí y hacer lo que el alicornio le había dicho.
En pocos segundos, se encontraba en las calles de Manehattan, el ruido y las risas que venían de la fiesta de Spike y Rex se lo confirmaban.
Twilight: -mira a la multitud- Creo que los problema apenas empiezan, y lo peor es que ahora cuentan con una princesa menos que los apoye
CONTINUARÁ…
