Siendo casi las siete de la mañana del día siguiente, Twilight se encontraba en su habitación. Acababa de levantarse y se disponía a alistarse para su gran día. Su vestido estaba colgado en la pared, no lejos de su cama. El protocolo real exigía que la futura esposa del nuevo rey debía ser ayudada por las doncellas del castillo en todo momento, pero la alicornio les había dicho a las yeguas que habían estado con ella la noche anterior que no era necesario, puesto que ya habían hecho más que suficiente por ella y prefería que se concentraran en pensar qué harían una vez empezado el reinado de Dark Mane. Eso por supuesto era ignorado por el alicornio negro, por ello la unicornio decidió madrugar, para así estar lista a tiempo.
La situación era tan abrumadora que Twilight ni siquiera tenía apetito, así que prefirió saltarse el desayuno y empezar de inmediato a arreglarse para la boda, después de todo quedaban apenas dos horas para que empezara la ceremonia.
Ya teniendo puesto el hermoso vestido blanco, la unicornio se encontraba delante de su espejo, levitando un cepillo con su magia y peinando su melena, la cual había trenzado y colocado a un costado de su cabeza, para que cayera graciosamente sobre una de sus patas delanteras, la cual además estaba adornada con hermosas joyas y flores, que le daban un aspecto elegante. Mirándose al espejo para no perder un solo detalle, la unicornio consideró que ya estaba lista, y a buena hora, puesto que ya sólo quedaba media hora antes de la boda, la cual se realizaría en los jardines del castillo, los cuales ella podía ver desde su ventana. Al mirar por ella pudo notar que de a poco empezaban a llegar los invitados. Era sorprendente creer que algún pony de verdad quisiera asistir a un matrimonio forzado, así que supuso que lo más seguro era que el futuro rey de Equestria de algún modo los hubiera amenazado, como una forma de demostrar que ahora él era quien estaría a cargo, y que todo aquello que él dijera, debía cumplirse.
Mirando hacia el techo de la habitación, la unicornio no pudo evitar sentir una profunda melancolía al recordar algo de su niñez. Tenía alrededor de ocho años, y hacía una semana que había comenzado sus estudios con la princesa Celestia. Shining Armor, quien ya había empezado su entrenamiento en el internado militar para ser admitido dentro de la guardia real de Canterlot, pasaba el fin de semana en casa...
Esa tarde, el unicornio blanco pasaba el día con su querida hermanita, a la cual había visto crecer desde el día en que nació y quien ahora se veía entusiasmada con todos los nuevos conocimientos que estaba ganando gracias a estudiar magia con la princesa en su escuela. Le mostraba a su hermano todo lo que había aprendido en esos días, que aunque no era mucho, de todos modos ellos había dominado en poco tiempo, cosa que llenaba al mayor de ellos de mucho orgullo.
Twilight: Shining, mira lo que puedo hacer
Habiendo logrado controlar el poder que surgía de ella cada vez que su cuerno se activaba, la pequeña potranca levitó varias frutas que estaban en la cesta para el día de campo, formando figuras con ellas mientras las movía en el aire.
Shining Armor: -aplaude- Es maravilloso Twili, sin duda dominarás hechizos más complicados antes de terminar tu primer año en la escuela
Los dos hermanos luego se fueron a caminar por el centro de la enorme ciudad capital de Equestria, mirando las tiendas y viendo pasar a los elegantes ponies que vivían allí. En un momento, la pequeña Twilight se distrajo con uno de los libros que había llevado para leer, el cual no dejaba de mirar al momento de ir caminando. Se olvidó por un segundo en donde estaban, lo que hizo que chocara de pronto con una pony que acababa de salir de una de las tiendas, la cual se veía elegante y llamativa.
Twilight: Disculpe señora
La yegua no dijo nada y siguió su camino, pero la potranca quedó impresionada con el bello letrero que adornaba el frente del local, que se trataba de una tienda de novias. Hacía poco, la hermana mayor de una de sus compañeras de clase se había casado, y llevaba un vestido igual de bello que los que se mostraban en aquel aparador. Quedó tan fascinada al verlos, que no se dio cuenta de que su hermano se le estaba acercando.
Shining Armor: -se ríe un poco- No sabía que esta clase de cosas te llamaran la atención, creo que mi hermanita está creciendo
Twilight: -lo mira- Shining, el día que me case, quiero un vestido como ese -apunta hacia la vitrina-
El corcel blanco vio entonces el vestido al que su hermana se refería, uno de diseño muy elegante, con bordes dorados y detalles muy brillantes, con un encaje realmente fino y una cola muy larga.
Shining Armor: -sonríe- ¿Por qué? ¿No será de casualidad que hay un potro que te guste?
Twilight: Pues no, pero... si algún día encuentro a uno, quiero verme así en mi boda
Shining Armor: No tengo ninguna duda en que lo encontrarás un día Twili, cuando seas mayor, tendrás a muchos corceles tras de ti, y quizá alguno sea lo bastante afortunado de convertirse en mi cuñado. Serán muy felices juntos y tendrán una gran familia
Twilight: ¿Estarás ahí cuando me case?
Shining Armor: -le desordena el cabello- Desde luego que si, debo hacerlo para estar seguro de que el futuro esposo de mi hermanita no es alguna clase de ser extraño o alguna criatura de otra dimensión fingiendo ser un pony
Twilight (muerta de risa): Que bobo eres
Shining Armor: Solo cuido de mi hermana favorita
Twilight: -lo abraza-
Esos recuerdos de cuando era pequeña hicieron que por un momento la unicornio sonriera. De potranca, siempre imaginó que el día de su boda sería con algún pony a quien ella de verdad amara y que fuera bueno para ella, como su hermano esperaba. El día que él y Cadence se casaron, en secreto Twilight deseaba la misma felicidad para si misma cuando el momento llegara para ella, y hasta hacía muy poco, todavía creía que sería así... se sorprendió al ver lo mucho que todo cambió desde el momento en que Dark Mane había aparecido. Habían sido muchas las vidas arruinadas desde aquel instante en que el alicornio negro abandonó su prisión, incluyendo la suya y la de sus amigas.
El ambiente tan nostálgico y triste que invadía la habitación de pronto fue roto por un golpe a la puerta de la habitación. Una de las doncellas que si habían ido a trabajar al castillo aquel día iba para recoger a la unicornio y llevarla consigo, puesto que Dark Mane ya había ocupado su lugar en el altar y todos esperaban por ella.
Twilight (en voz baja): -suspira- Bueno, aquí vamos
Colocando el velo sobre su rostro, la unicornio bajó las escaleras y se dirigió a los jardines del castillo, abandonando la habitación, y con ella, toda esperanza de poder retractarse de su decisión. Lo había pensado muchas veces, pero siempre terminaba convenciéndose ella misma de seguir adelante, aunque fuera muy duro sabía que debía hacerlo.
Entre los demás asistentes a la boda, tal y como Twilight les había sugerido que hicieran, sus amigas, en compañía de los niños, habían decidido acompañar a la futura reina de Equestria en ese día tan importante, lo que ella no sabía era que no lo hacían como una señal de rendición hacia el alicornio negro, sino como forma de apoyarla y de demostrarle a ese tirano que sin importar nada no iban a abandonar a su amiga en un momento difícil.
Las cinco llevaban lindos vestidos que Rarity había diseñado hacía un tiempo para llevar a la Gran Gala del Galope, mientras que los tres hermanos y Spike usaban smokings iguales. Todos lucían realmente bien, pero sus rostros no podían mostrar expresiones más amargas.
Applejack: Me siento horrible estando aquí, casi como si estuviéramos tracionando a Twilight al no hacer nada por impedir esto
Rainbow Dash: Pero ella fue la que nos dijo que era lo mejor, aunque de todos modos entiendo lo que dices, yo también siento lo mismo
Rex (triste y molesto): -se levanta- ¿Quiere decir que vinimos hasta aquí solo para ver a nuestra amiga casarse por la fuerza? ¿No podriamos hacer algo por ella?
Applejack: ¿Qué podríamos hacer? En estos momentos, por más que trato, no puedo pensar en ningún plan que saque a Twilight de esto
Pinkie Pie (deprimida): Tampoco yo, mi cabeza es como un bizcocho desinflado, sin relleno y sin sabor
Rarity: -la mira- ¿Y exactamente qué quiere decir eso?
Rex: Quizá el rey Golden Mane pueda ayudarnos, Dark Mane es su hermano después de todo
Applejack: Yo también desearía eso dulzura, pero el rey se encuentra muy débil ahora, no es mucho lo que puede hacer. Temo decir esto, pero no hay prácticamente nada que se pueda hacer, más que dejar que Twilight siga con su plan de reinar junto a Dark Mane y que quizá así no se salga de control
Mathew: -se levanta también- Nosotros fuimos traidos hasta esta tierra por una razón, y fue para salvarla del mal, y eso es lo que mis hermanos y yo haremos. Vengan chicos, iremos por Twilight nosotros mismos si es que Golden Mane no puede hacerlo
Los tres hermanos fueron corriendo lejos de ahí, a pesar de que sus amigas gritaron para poder traerlos de vuelta. Dark Mane, quien se encontraba esperando en el altar, vio cómo los niños huían de ahí, cosa que lo enfureció bastante, así que decidió ir tras ellos. Las ponies miraron desde sus asientos cómo el alicornio había levantado el vuelo, con la clara intención de herir a cualquiera que estropeara sus planes para poder ser el rey nuevamente. Las cinco se asustaron como nunca, y fueron tras ellos, esperando poder alcanzarlos antes que el alicornio.
Rainbow Dash: ¡Déjenmelo a mí!
La pegaso voló lo más rápido que pudo, pero ni ella podía igualar al futuro rey debido a que sus alas no eran tan fuertes como las suyas, pero eso no le importó, simplemente siguió volando hasta estar a menos de medio metro de él, para tomar su cola y llamar su atención. Dark Mane se volteó y la miró con enojo.
Rainbow Dash: ¡Si te atreves a tocar a nuestros amigos, te irá muy mal!
Los niños continuaron corriendo, esta vez acompañados por las otras cuatro ponies para poder estar a salvo, mientras que Dark Mane se concentró el Rainbow Dash, tal y como la pegaso quería. Ella ya había visto y además de todo experimentado lo fuerte que era el alicornio, por lo que estaba nerviosa y algo asustada, pero no dejó que éste se diera cuenta.
Twilight en ese momento iba saliendo del castillo con la doncella, y fue capaz de ver a los hermanos y a sus amigas que iban corriendo hacia ella. Sin darle tiempo de decir nada, Mathew tomó a la unicornio de uno de sus cascos y trató de llevársela a un sitio seguro.
Mathew: Twilight, tenemos que irnos de aquí ahora
Twilight: -se suelta- Ya les dije que no hay otra salida, o me caso con Dark Mane o Equestria podría sufrir eternamente
Rarity: Escucha cariño, habíamos considerado respetar tu decisión, pero en vista de las circunstancias, creo que eso es algo que no podemos hacer, es decir, ese canalla claramente no tiene intenciones de cambiar sólo porque tú reines con él, debiste ver cómo actuó cuando vio que algunos de sus invitados escapaban, ¿en serio quieres ser esposa de alguien como él?
Twilight: Bueno...
Spike: -se acerca a ella- Twilight, tienes que recordar la guerra que se libró contra ese tipo, fue necesaria toda Equestria para hacerle frente y ni aún así fue suficiente para librarnos de él
Twilight: -mira hacia otro lado- Nunca lo había visto así
Spike: Si nos hubieras escuchado antes, quizá esto no estaría pasando, pero no te culpo por tratar de cambiar las cosas
Twilight estaba a punto de decirle algo a sus amigos, pero antes de poder abrir la boca fueron alertados por el grito de la doncella, la cual luego huyó de ahí corriendo. Al ver qué la asustó, pudieron darse cuenta de que se trataba de Dark Mane, quien iba volando a toda velocidad hacia ellos. Temiendo un fuerte ataque directo en lugar de uno con magia, los niños decidieron proteger a las ponies obligándolas a escapar de ahí mientras que ellos enfrentaban al alicornio.
Fluthershy: Niños, en serio, no tienen qué hacer esto
Mathew: Pero lo vamos a hacer, ahora huyan de aquí
Las demás regresaron y se llevaron a la pegaso con ellas, dejando a los hermanos seguir con su plan. Vieron a Rainbow Dash perseguir al alicornio negro, todavía sujeta de él, pero no sabía si resistiría mucho más. Repentinamente, Dark Mane movió su cola bruscamente, haciendo que la pony con alas lo soltara por fin y diera a parar directamente contra una de las paredes del castillo. Los pequeños vieron eso y quisieron ayudar a su amiga.
Rainbow Dash: -voltea- ¡Cuidado!
El enorme alicornio trató de lanzar todo su peso contra los hermanos, queriendo aplastarlos, pero la pegaso fue más rápida y los levantó del suelo, salvándolos del ataque, haciendo que se quedara con la cabeza atorada en un hoyo. Mathew y los demás aprovecharon el momento de debilidad del alicornio para hacer que la pegaso se fuera de ahí.
Max: Vete con las demás Rainbow, nosotros nos encargaremos de ese lunático
Rainbow Dash: Ni de broma, no voy a dejar que ustedes enfrenten a Dark Mane solos
Mathew: Nosotros estaremos bien, sólo ve con las chicas, Twilight también podría necesitarte
La pegaso lo pensó por largos momentos, y finalmente optó por hacerle caso a los niños, incluso si no quería hacerlo, ya que sabía que tenían razón. Les pidió que tuvieran cuidado y finalmente fue a encontrarse con las otras ponies, alejándose lo suficiente como para ya no estar en peligro.
Mathew: Bien chicos, sé que esto se ve mal, pero si pensamos en un plan creo que...
Frente a sus dos hermanos pequeños, el chico fue interrumpido abruptamente por la fuerza del alicornio, quien había logrado salir del hoyo y había usado su magia para poner al niño contra la pared, apretándolo tan fuerte que ya no era capaz de hablar. Mientras hacía eso, lo miraba con mucha burla y desprecio en su mirada.
Dark Mane: ¿Crees qué? ¿De verdad piensas que unos mocosos como ustedes podrían hacerme frente a mí? ¡Sigue soñando!
Max y Rex miraban la escena con horror mientras que a su hermano se le estaba haciendo cada vez más difícil respirar. Sabían que tenían que hacer algo, pero no sabían qué, sólo podían concentrarse en el alicornio, quien parecía estar fuera de sí y con una sonrisa más malvada que nunca. Mathew empezaba a ponerse morado, y si no lo ayudaban pronto...
Max finalmente no aguantó más de eso y decidió no esperar por ayuda, sino que decidió lanzarse encima de Dark Mane, empujándolo y finalmente logrando que apagara su cuerno, apagando con él su magia y soltando a Mathew, quien cayó sobre el suelo, apenas consciente.
Rex: -corre hacia él- ¡Matt! ¿Estás bien?
Mientras el más pequeño de los tres ayudaba a su hermano mayor, Max hacía lo posible por golpear y quizá hasta herir a Dark Mane simplemente valiéndose de patadas, golpes y hasta de mordeduras. Era una locura, el niño no pesaba ni treinta kilos y se enfrentaba a un alicornio de más de un cuarto de tonelada, pero parecía ser que la ira le daba más fuerza de la que tenía.
Sus hermanos fueron en su ayuda, Rex comenzó a lanzar piedras hacia su cuerno, esperando poder "averiarlo" de alguna forma y así evitar que usara su magia, mientras que Max ahora se había ido hacia sus alas, las cuales intentó doblar para que no pudiera usarlas para volar hacia ninguna parte. Golpearon su cara y se aferraron a su cuello, evitando a toda costa que pudiera concentrarse en usar el poder que salía de su cuerno.
Mathew aún estaba atontado debido a estar varios segundos sin aire, de hecho hasta le costaba caminar bien, pero como pudo se forzó a ponerse de pie y a buscar algo en el jardín que le fuera de utilidad, tenía que encontrar algo que pudiera usar como arma, cualquier cosa.
Dark Mane (forcejando): ¡Suéltenme! ¡¿Qué creen que están haciendo?! ¡AAHH!
Una fuerte patada en una de sus patas dejó al alicornio muy adolorido y casi sin poder mover su extremidad, pero aún estaba lejos de estar derrotado, así que Rex comenzó ahora a lanzarle no piedras, sino ladrillos, los mismos que habían dejado caer él y también Rainbow Dash cuando ambos chocaron contra el castillo. Uno de ellos dio justo contra el cuerno del alicornio, torciéndolo e impidiendo que la magia fluyera libremente a lo largo de éste.
Rex: Creo que ya no tienes magia
Dark Mane: Eso lo veremos enano -trata de iluminar su cuerno-
Definitivamente Dark Mane estaba seriamente herido, ya no era capaz de lanzar ningún hechizo con su cuerno en ese estado, pero su fuerza continuaba siendo un problema, ya que los niños, aún entre los dos, no habían hecho suficiente como para lograr detenerlo. Por fortuna, Mathew acababa de volver, y estaba armado con palas, rastrillos y un par de cuerdas. Usando las lecciones de Applejack, enlazó al alicornio por el cuello, tal y como había logrado hacer antes. Los niños se bajaron de encima de Dark Mane, Max fue por un rastrillo y Rex por una pala, los cuales usaron para golpear aún más fuerte al inmenso corcel, el cual no dejaba de gritar, pero no tanto de dolor sino que de rabia.
Mientras ambos niños seguían en eso, Mathew ató la cuerda a una estaca que estaba clavada profundamente en la tierra, y tomando la otra fue que logró enlazar sus alas una con otra, dejándolo inmóvil y sin poder moverse, por más que intentara hacerlo.
Mathew: Chicos, ya déjenlo, no irá a ninguna parte
Sus hermanos le hicieron caso y se alejaron del maltrecho alicornio, quien no se rendía y seguía tratando de escapar usando algún hechizo. Los tres niños parecían exhaustos, pero se veían satisfechos de finalmente haber hecho algo contra ese monstruo que por poco se casaba con su amiga.
Mathew: Lo hicieron muy bien, este tirano ya no podrá hacerle daño a nadie
Escuchar a aquellos niños hablar de esa forma enfureció a Dark Mane más de lo que ya estaba. Usando la fuerza que aún tenía, el alicornio tiró de la cuerda en su cuello, hasta lograr arrancar la estaca que sostenía su otro extremo, liberándose por fin. No tenía magia y no podía volar, pero incluso estando en tan malas condiciones era capaz de mostrarse muy aterrador, en especial considerando lo furioso que estaba.
Dark Mane: ¿Me creen un tonto verdad? Pues ni crean que soy tan debilucho como sus amiguitas, no necesito usar mis habilidades mágicas para aplastarlos como si fueran insectos
Nuevamente, el alicornio se fue contra los niños, los cuales estaban demasiado agotados por la pelea como para poder defenderse o hacer cualquier cosa, en especial Mathew, quien por instinto abrazó a sus hermanos pequeños mientras esperaba el golpe de Dark Mane... pero increíblemente, éste nunca llegó.
Armándose de valor, los tres levantaron la vista, para ver que una burbuja azul tenía prisionero al alicornio, la cual estaba hecha de magia, magia que provenía de un hermoso alicornio blanco que volaba sobre ellos, y que bajó a tierra lentamente, nunca desactivando la prisión que mantenía cautivo a su hermano.
Rex: ¡Majestad! -corre hacia él-
El niño se abrazó a una de las patas de Golden Mane, quien le regresó el gesto acariciando su cabeza con la otra. Rex y Mathew fueron a encontrarse también con él. El alicornio más joven se sentía aliviado de haber podido llegar a tiempo, en especial considerando su estado.
Mathew: -lo mira- Pero no entiendo, ¿cómo llegó hasta aquí? Pensé que no estaba lo bastante bien como para volar
Golden Mane: Mi cuerpo sigue debilitado por el encierro en aquella cárcel mágica, pero no podía quedarme tranquilo y descansando en un sitio seguro sabiendo que mi hermano estaba poniéndolos en peligro, así que vine lo más rápido que mis alas me pudieron traer. Díganme, ¿Twilight está a salvo?
Max: Detuvimos la boda y la mandamos a ella y a las demás a buscar algún refugio para protegerse de Dark Mane
Golden Mane: -lo mira- El hechizo que pusiste sobre mí para detenerme ya no funciona hermano, esta esfera mágica te mantendrá neutralizado hasta que veamos qué hacer contigo, pero ya no le harás más daño a ningún pony, ¿está claro?
El alicornio mayor miró a su hermano con unos ojos tan fríos que los niños se sentían como si fueran a congelarse, pero el menor no se dejó intimidar, sino que se mantuvo tranquilo en todo momento.
Golden Mane: -mira a Mathew- Lleva a tus hermanos con la aprendiz de mi hija y sus amigas, yo me encargaré de Dark Mane desde ahora
Mathew: Pero majestad, ¿está seguro?
Golden Mane (serio): Te recuerdo que aunque mi hija Celestia gobierne Equestria ahora, yo sigo siendo el rey, así que no discutan conmigo y hagan lo que les dije
Los hermanos se dieron cuenta de que el alicornio blanco no iba a cambiar de parecer, así que los tres se fueron para reencontrarse con las chicas y de paso, ayudar a Twilight a volver a la normalidad, ya que con Dark Mane apresado en aquella burbuja, ya no había ninguna necesidad de seguir con ese ridículo plan de la boda ni de seguir siendo una unicornio como antes.
Estando inmovilizado, Dark Mane sólo era capaz de mover sus ojos, con los cuales miraba a su hermano con muchísima rabia, la cual luego cambio a burla, ya que no pensaba dejarse vencer, no después de haber llegado tan lejos.
Dark Mane: Sólo es cosa de tiempo hermano, sin que te des cuenta, yo seré el rey de Equestria una vez más, incluso si tú, esos mocosos y esas ponies son tan tontos como para creer que ganaron
CONTINUARÁ...
