Realmente quiero pedir disculpas a todos mis lectores por la terrible tardanza de 11 meses en actualizar esta historia... mis otros fics, la universidad, la falta de inspiracion y algunos problemas personales me tuvieron alejada de ella este tiempo, asi que como compensacion he decidido volver a actualizarla de nuevo posiblemente la proxima semana, asi que por favor estense atentos, ya que nos acercamos al esperado final
Espero que disfruten este nuevo capitulo, y por favor no olviden comentar como siempre, muchas gracias
Twilight (sorprendida): ¿Qué cosa?
Mathew: El rey Golden Mane apareció y apresó a su hermano en una burbuja mágica, significa que por fin estamos a salvo
Twilight: ¿Eso... significa que...?
Applejack: -la rodea con una pata- Exacto amiga, eres libre, ya no tienes que casarte con ese canalla
Rarity (aliviada): Ciertamente no pudimos haber pedido que el rey llegara en mejor momento
Twilight: Bien, lo primero es no confiarnos demasiado y actuar con cautela. Antes que nada, tengo que recuperar mis alas... si sólo tuviera el libro de hechizos conmigo, pero lo dejé en el vagón del tren
Rarity: Por fortuna eso puede arreglarse -abre su alforja-
La unicornio blanca abrió la bolsa que llevaba en el lomo, sacando de ella un bello libro de hechizos, el cual estaba ligeramente dañado luego de lo que ocurrió en el tren antes de que Dark Mane secuestrara a Twilight, pero sin duda aún servía. Cuando la ahora futura nueva princesa lo vio otra vez, sus ojos se abrieron como nunca.
Twilight: -lo toma con su magia- Es mi libro, ¿pero cómo es que lo tienes?
Rarity: ¿Olvidas que ayudé a liberar al rey y pude hacer que nos reuniéramos? Pues nada de eso hubiera sido posible sin esto, ahora es tu turno de usarlo cariño
La unicornio morada miró a sus amigas y a los niños con lágrimas de alegría en los ojos, las cuales secó y después procedió a buscar el hechizo que le devolvería sus alas de princesa, a las cuales nunca debió haber renunciado en un principio.
Twilight: -abre el libro- Lo que una vez fuiste, ahora cambiarás. Como la oruga se convierte en mariposa, como el capullo en rosa, como la noche en día, ahora otra serás...
Todos escuchaban en silencio, y mientras la unicornio recitaba el hechizo, su cuerno poco a poco comenzó a iluminarse. A cada palabra que pronunciaba, se acercaba el momento de recuperar su forma normal de princesa.
Twilight (brillando por completo): ...al decirlo tres veces, en eso que deseas tu ser se transformará -cierra los ojos- ¡Alicornio, alicornio, alicornio!
Tuvieron que dar un paso atrás, puesto que la luz que ahora emanaba de la pony era demasiado brillante. Ésta se elevó del suelo, dejando caer el libro que leía, y en un segundo más, el hechizo estaba completo. Delante de todos sus amigos, la pony ahora mostraba su nueva forma.
No lejos de ahí, en el castillo principal de Canterlot, la guardia real, encabezada por Shining Armor, vigilaba en todo momento los movimientos de Golden Mane en el aire, valiéndose de un poderoso telescopio de largo alcance. Habían estado buscando a ambos alicornios desde que habían sido informados que la boda real había sido saboteada, cosa que alivió al unicornio blanco al saber que Dark Mane pretendía casarse con su hermana por la fuerza, pero que a la vez le preocupaba, al pensar que algo podría haberle ocurrido.
Soldado: Esperamos sus instrucciones capitán
Shining Armor: Golden Mane tiene apresado a Dark Mane, además debemos recordar que el rey está débil, así que atacar ahora podría ser muy riesgoso, ya que podríamos darle a él. Los unicornios y ponies terrenales, debemos quedarnos aquí para seguir vigilando, pero quiero a veinte unicornios proporcionando su magia en caso de que haga falta para un ataque directo o como modo de defensa, los pegasos, ustedes acérquense a una distancia prudente y síganlos en todo momento, no pierdan de vista a Dark Mane y no duden en atacarlo si logra liberarse de esa cárcel, ¿está claro?
Todos: -hacen un saludo militar- ¡Si señor!
Shining Armor: Perfecto, ahora a trabajar, los unicornios y pegasos encargados de la misión deben reportarse cada media hora para tenerme al tanto de los avances, ahora andando
Los guardias pegasos salieron volando de la torre del castillo en cuanto su capitán se los ordenó, mientras que varios unicornios los siguieron por tierra, a la espera de que su magia fuera necesaria para ayudarlos. El resto de los unicornios, además de los ponies de tierra, se encargaban de comunicarse con ellos desde el suelo, en caso de que ocurriera cualquier cosa. La misión era de suma importancia, y lo primero era no ser descubiertos.
Con diferentes equipos de ponies pegaso vigilando desde varias nubes, Golden Mane y Dark Mane eran seguidos desde la distancia. El alicornio blanco, pese a estar debilitado por la magia de su hermano, de todos modos se movía muy rápido, así que debieron hacer lo mismo para poder seguirles el paso. Tenían que estar atentos y vigilar que el alicornio negro no hiciera nada extraño.
Dark Mane: ¿Exactamente dónde planeas llevarme?
La actitud del alicornio mayor era extrañamente tranquila, pero tan seria como siempre. Golden Mane, sin dejar de volar, lo miró de reojo un momento, para después continuar su camino.
Golden Mane: Ciertamente no lo sé, realmente no estoy seguro de si haya algún sitio en Equestria donde pudieras estar sin que le hicieras daño a otros ponies
Dark Mane: ¿Entonces qué? ¿Planeas encerrarme otra vez? Sabes bien que si lo haces me escaparé de nuevo, ¿por qué no me dejas reinar a mi como tenía planeado y te olvidas de este plan sin sentido?
Golden Mane: Olvídalo -se detiene en el aire y lo mira-, ya has causado suficiente daño, causaste una guerra, aterrorizaste a todo mi reino, lastimaste a esos niños e hiciste que una de nuestras princesas perdiera la fé en si misma y renunciara a sus alas, no pienses que te quedarás sin un castigo
Dark Mane: -sonríe un poco- Veo que has madurado mucho hermanito, ya no pareces el potro que solía hacer todo lo que yo quería cuando éramos pequeños
Golden Mane: Me vi forzado a madurar cuando tuve que asumir el trono y nombrar a mi hija como la próxima gobernante de Equestria, nada de eso fue fácil para mí o mi familia, en especial considerando que debí reparar todo lo que le hiciste a los ponies aldeanos en aquel entonces
Dark Mane (molesto): No tendrías que haber hecho nada de eso si me hubieras dejado gobernar a mí en vez de entrometerte en mis asuntos
Golden Mane: ¿Esperabas que me quedara sentado mientras cientos de inocentes sufrían por culpa tuya? Prácticamente tú me obligaste a encerrarte, y no fue algo sencillo de hacer, porque eres mi hermano
Dark Mane: -mira a otro lado- Ya vas a empezar con eso otra vez
Golden Mane: Nos guste o no somos familia, nos conocemos desde el día en que nacimos, y creéme que no ha pasado un momento desde el día en que te encerré en que no haya deseado que las cosas hubieran sido de otra manera
Uno de los pegasos de la guardia real había logrado acercarse lo suficiente para escuchar un poco de la conversación, y desde su escondite le avisaba a su capitán desde un aparato de comunicación todo lo que ocurría.
Pegaso: No han habido movimientos en los últimos minutos señor, ¿qué debemos hacer?
Shining Armor: Eso es extraño... como sea no se distraigan y quédense muy atentos, hasta donde sabemos Dark Mane podría estar planeando algo ahora mismo
Pegaso: Entendido señor -corta la comunicación-
Dark Mane: -lo mira fijo- No me vengas con tus cursilerías ahora hermanito, es tarde para disculpas. En cuanto me saques de aquí, regresaré para apoderarme de mi antiguo reino, así tenga que destruirlo por completo y reconstruirlo desde las cenizas
El alicornio blanco estaba muy dolido y enojado por las palabras de su hermano mayor, realmente tenía la vaga esperanza de arreglar las cosas con él y poder ayudar a sus súbditos, pero si ese no sería el caso, entonces se quedaba con muy pocas opciones.
Había sido sólo un corto instante en que Golden Mane dejó de prestarle atención a su hermano, pero suficiente como para que el alicornio mayor pudiera utilizar de nuevo su cuerno, el cual reparó muy rápido de forma inexplicable, y con él neutralizar la magia que lo rodeaba, eliminando la burbuja mágica que lo tenía apresado. El menor de los dos vio con horror cómo Dark Mane caía en picada directo hacia el suelo, así que se apresuró a seguirlo, junto con el escuadrón de pegasos que estaba con ellos.
Pegaso: ¡Señor! ¡Dark Mane se liberó y está cayendo! ¡Repito: Dark Mane se liberó!
Shining Armor: -mira a los ponies de tierra- ¡Preparen las catapultas y disparénle a Dark Mane ahora mismo!
Los guardias se apresuraron y pusieron una carga de munición en el enorme aparato de madera, para después apuntarla hacia el alicornio que ahora iba en camino a chocar contra el suelo, posiblemente hacia su fin, pero no podían estar confiados de que de verdad eso bastaría para acabar con él, así que apenas tuvieron en la mira el punto en el cielo donde estaría en unos segundos más, dispararon toda la carga, esperando poder debilitarlo más.
El elicornio negro vio cómo las municiones se acercaban hacia él, y con un certero disparo de su magia, las devolvió por donde venían, acertándole a las catapultas, destruyéndolas y asustando a los ponies a cargo de ellas.
Shining Armor: ¡Refuerzos! ¡Necesitamos refuerzos de inmediato!
Pony de tierra (en el suelo): -mira a su equipo- ¡Ya oyeron! ¡A los cañones de emergencia!
En el suelo a los pies del castillo, el grupo de ponies terrenales manejaba los enormes cañones negros, cargándolos con enormes y pesadas balas para darle al alicornio desde donde estaban. Increíblemente, las balas eran golpeadas con sus alas, lo que las mandaba de regreso al suelo, cosa que puso en peligro al equipo de ponies, en especial cuando algunas de ellas volvía a entrar a algún cañón, lo que producía una explosión. No hubo heridos de gravedad por fortuna, pero si mucho armamento perdido y una falla en la comunicación que dejaba al equipo sin poder hablar con su capitán.
Shining Armor (frustrado): -intenta usar su comunicador- ¿Hola? ¿Hola? ¿Me escucha alguien allá abajo?
Pegaso: Señor, hemos perdido comunicación con el equipo afuera del castillo, parece que tendrá que hacer una retirada
Shining Armor: Que algunos del equipo de los pegasos vayan con ellos y que les den nuevas armas, Dark Mane estará aquí abajo en cualquier momento
Pegaso: A la orden -corta-
Golden Mane voló a toda velocidad tras su hermano, pese a que sus alas aún se encontraban adoloridas, pero no le importó. Pese a todo lo que había hecho Dark Mane, no soportaría perder a su hermano de esa manera, debían solucionar las cosas de algún modo, uno que fuera lo mejor para Equestria.
A sólo tres metros del suelo, Dark Mane consiguió abrir sus alas y planear con ellas de modo que pudiera tener un aterrizaje más suave. Una vez que puso sus cascos en la tierra otra vez, su hermano menor pareció poder respirar otra vez con calma... calma que se desvaneció una vez que vio a los ponies apuntarle con cañones, ballestas y más catapultas a Dark Mane.
Unicornio (con su comunicador): Dark Mane será sometido señor, esperamos su órden para arrestarlo
Shining Armor, desde su puesto en la torre, pudo ver cómo el enorme alicornio estaba a punto de ser apresado. Esperando porque ésta no fuera solo una trampa más, quiso darse prisa y ordenarle a sus soldados que lo atacaran de una buena vez... eso, hasta que escuchó una voz tras él.
Twilight (desde arriba): ¡Hermano!
Shining Armor: -se voltea- ¡Twili! Santo cielo... ¿pero qué haces aquí? ¿Qué ocurrió? ¿Estás bien?
Twilight: -aterriza- Ya habrá tiempo para preguntas después, ¿qué está ocurriendo?
Shining Armor: No debes preocuparte por nada, la guardia real del castillo está tomando medidas ahora mismo contra Dark Mane, estará encerrado en el calabozo en cosa de un instante
Twilight: ¿Pero cómo lo lograron?
Shining Armor: El crédito no es solo nuestro, el rey Golden Mane nos ayudó a llegar hasta él, pero no podíamos atacarlo hasta que ambos estuvieran lejos uno del otro
Rainbow Dash: -llega volando con Fluthershy- ¿Es eso verdad? No hay que confiarse cuando se trata de ese horrible monstruo
Mathew: -llega con sus hermanos y las otras ponies- ¿El rey Golden Mane se encuentra bien?
Shining Armor (serio): No deben preocuparse, dejen esto en nuestros cascos. Ustedes deben ponerse a salvo, antes de que las cosas se pongan peor
Rex: Nos quedaremos aquí, el rey se arriesgó por nosotros, ahora tenemos que ayudarlo también
Twilight: Sin mencionar que yo se lo debo, renuncié a ser princesa y con eso también lo decepcioné a él, así que nos quedaremos
Mathew: Fuimos traidos aquí precisamente para salvar a Equestria de ese horrible tirano, y no iremos a ningún lado hasta que lo hayamos logrado
Shining Armor: ¿Exactamente qué tienen pensado hacer?
Mathew: Ideamos un plan de camino hacia acá -mira a sus hermanos-, andando chicos
Antes que el unicornio dijera nada, Rex y Max se encontraban sobre Rainbow Dash y Fluthershy, quienes cargaron a Rarity y Pinkie Pie en sus cascos, en camino hacia donde estaban ambos alicornios, mientras que Mathew se montó sobre Twilight, quien llevaba a Applejack. Todos se fueron de ahí tan rápido que Shining Armor apenas pudo reaccionar, pero en cuanto superó el miedo y la impresión, ordenó a los guardias que se aseguraran de que nada peligroso les ocurriera a ninguno de ellos.
Applejack le entregó a Mathew tres lazos, de los cuales dos eran para sus hermanos. Las dos pegasos y la alicornio volaron sobre Dark Mane una vez que dejaron a las ponies sin alas junto a los guardias para que pudieran ser de ayuda.
Los hermanos lacearon al enorme alicornio negro, tal y como ya habían hecho antes, sosteniendo sus patas y alas para que ya no pudiera moverse de donde estaba. Eso ya estaba colmando la paciencia del ex rey, quien no dudó en hacerlo notar.
Dark Mane: ¿Otra vez esto? ¿Cuándo van a entender que no pueden detenerme así? Pagarán caro por esta insolencia
Twilight: -mira a Rarity- ¡Ahora!
Combinando su magia con la de la unicornio blanca, los demás guardias que también poseían sus propios poderes fueron capaces de aumentarlos y así lanzar un único hechizo combinado sobre Dark Mane. El alicornio entonces comenzó a sentirse extraño, ya que ya no solo estaba atado, sino que sus alas y patas ahora se encontraban inmóviles... estaba congelado en el lugar, literalmente. Largos cristales de hielo se apoderaron de todo su cuerpo, cubriendo las plumas de sus enormes alas y todo su cuerno por completo. Intentó gritar, pero su boca también se congeló, quedando abierta en un alarido que nunca se dejó escuchar. Su larga cola negra fue lo último que se congeló, lo que lo dejó completamente sin poder moverse, salvo por sus ojos, los cuales se movían hacia todos lados, al parecer exigiendo que lo liberaran.
Pony de tierra: -toma su comunicador- Señor, Dark Mane ha sido apre-...
Pinkie Pie (eufórica): -se lo quita de pronto- ¡Dark Mane ahora es una gran paleta de hielo! ¡Misión cumplida mi capitán!
Applejack: -lo toma también- Twilight y todos estamos bien, así que ya no hay razón para tener miedo
Pony de tierra: -las mira molesto un segundo, luego de recuperarlo- Como decía señor, Dark Mane ha sido apresado, esperamos sus próximas órdenes
Shining Armor (sonriendo aliviado): Saquen a la princesa Twilight, a los elementos de la armonía y a los héroes de allí, y que los guardias se lleven a Dark Mane al calabozo... y activen el aire acondicionado, solo por si acaso
Pony de tierra: Entendido señor -corta-
Shining Armor: -suspira y se quita el casco- Debí saber que lo harías muy bien hermanita
Siguiendo las órdenes de Shining Armor, los guardias montaron al alicornio congelado de pie en un carro tirado por ellos mismos, para ir camino al calabozo del castillo. Golden Mane en tanto, quien había visto toda la escena, no pudo evitar sentirse mal al ver cómo se llevaban a su hermano.
Golden Mane: -va con ellos- Disculpen...
Pony de tierra: -hace una reverencia- ¿Ocurre algo malo majestad?
Golden Mane: Iré con ustedes, quiero estar seguro de que mi hermano no se liberará ni hará nada hasta que esté encerrado por fin
Pony de tierra: Claro que si alteza, acompáñenos
Mathew vio al rey partir junto a los ponies guardias y su hermano, sin poder dejar de notar la aflicción en el rostro del primero. Al mismo tiempo, vio como sus propios hermanos se iban junto a las ponies de regreso al castillo, así que se les acercó un momento, esperando que ellas no lo escucharan.
Mathew: Chicos, esperen
Rex: ¿Qué pasa Matt?
Mathew: Iré con el rey al calabozo, siento que algo malo le ocurre y creo que nos necesitará ahora más que nunca
Max: Pero Dark Mane está congelado, ¿qué podría hacer ahora?
Mathew: No me refiero a eso, creo que el rey podría estar herido, quizá se siente mal por haber tenido que encerrar a Dark Mane otra vez y puede que nos necesite para consolarlo
Rex: Está bien, iremos contigo, ¿pero y las chicas?
Mathew: Nos iremos rápido y sin hacer ruido, así ellas no podrán detenernos
Rex: ¿Y si nos metemos en problemas?
Mathew: Rex, recuerda que detener a ese monstruo es nuestra responsabilidad, si el hechizo de algún modo pierde efecto, nosotros tendremos que ayudar al rey a lanzar otro, recuerden que aún permanece débil
Max: No tienes que decirnos más Matt, te seguiremos, cuenta con eso
Mathew: De acuerdo, síganme rápido
Los tres hermanos se fueron para acompañar a los ponies guardias y a Golden Mane al cabalozo donde Dark Mane estaría encerrado, quizá para siempre o hasta que durara el hechizo, en realidad no sabían qué ocurriría ahora, pero estarían ahí para asegurarse de que no pasara nada grave.
Un rato más tarde, el rey se encontraba los niños en el salón del calabozo. Los guardias acababan de irse tras encerrar al alicornio negro en una celda lo bastante fría como para que el hielo no se derritiera, así que para que ni Mathew ni los demás se resfriaran, Golden Mane los cubrió con una de sus alas, para mantenerlos calientes.
Permanecieron en silencio unos instantes después de eso, mientras el rey no despegaba los ojos de su hermano, quien obviamente no se había movido ni había emitido sonido alguno desde que había sido congelado. Por suerte, uno de los niños decidió decir algo.
Rex: ¿Qué pasará con Dark Mane ahora majestad?
Golden Mane: -suspira- Realmente no lo sé pequeño, aterrorizó a Equestria por tanto tiempo que aún no puedo creer que finalmente hayan podido detenerlo, en cuanto a lo que harán ahora con él, supongo que eso deberá decidirlo la corte real en un juicio. Siendo el rey, tengo el poder de cambiar cualquier decisión que tomen los tribunales, pero en este caso prefiero no hacerlo
Mathew: ¿Por qué?
Golden Mane: No sería justo, no sería correcto permitir que mis emociones interfieran con mi decisión, si mi hermano es sentenciado, quiero que se quede así, no importa cómo yo me sienta
Rex: -lo piensa un segundo- ¿Usted aún ama a su hermano, verdad majestad?
Golden Mane: Temo que si... sé que cualquiera podría pensar que es absurdo que lo ame aún, después de todo lo que ha hecho, pero él sigue siendo parte de mi familia y eso no va a cambiar
Max: -se cruza de brazos- Que cursilería
Mathew: ¡Max!
Max: Pero lo es
Golden Mane: -se ríe un poco- Los hermanos pueden pelearse y tener diferencias, pero nunca deben olvidar que son familia, no permitan que nada interfiera con el amor que se tienen, a la vez que tampoco deben permitir que ese amor les impida hacer lo correcto, ¿lo entienden?
Mathew: Claro que si majestad, me lo dejó muy claro hace tiempo
Max: Creo que Dark Mane no merece a un hermano como usted, ese canalla no merece que nadie se preocupe por él, debería dejarlo aquí y que enfrente su castigo solo
Mathew: Max, ya basta, ¿no ves que el rey aún sigue triste?
Max: Pero es cierto, además recuerda que ese lunático por poco acaba contigo, con nosotros y con nuestras amigas, no me digas que le tienes compasión
Mathew: Vine aquí porque debemos ser leales al rey, ¿acaso ya se te olvidó?
Golden Mane: Suficiente niños, no tienen que pelear más. Aprecio que hayan venido a acompañarme en este momento, de verdad, créanme que eso es lo que me importa
Rex (temblando): Disculpe majestad... ¿podemos irnos ya? Creo que hace más frío ahora que cuando entramos
Golden Mane: Si, creo que es buena idea -se levanta-. Vamos, reunámonos con la aprendiz de mi hija y sus amigas, todavía hay mucho que hacer ahora que mi hermano está encerrado de nuevo
Los niños siguieron al rey hasta la salida del calabozo, y una vez que todos estuvieron fuera, Golden Mane bajó un poco más la temperatura, para estar seguro de que su hermano no se descongelaría. Tras mirarlo una última vez y cerrar la puerta, Dark Mane quedó solo otra vez, sumido en la oscuridad y el frío.
Mientras la tranquilidad volvía poco a poco al reino conforme el día transcurría, el alicornio negro, en su soledad, se dio tiempo de pensar. Que estuviera completamente inmóvil no quería decir que estuviera inconciente, y usando precisamente la conciencia que aún conservaba, Dark Mane hizo lo posible por recordar algo sobre el hechizo de congelación que ahora habían usado contra él, específicamente, una forma de revertirlo.
No fue nada fácil lograrlo, pero tras horas concentrando todo su poder en la punta de su cuerno, de a poco pudo liberar algo de calor de éste, una cantidad ínfima de energía que no derritiría nada, pero conforme continuaban pasando las horas, pudo liberar más y más calor y cada vez en mayor cantidad. Al cabo de dos horas, su largo cuerno estaba libre de hielo. Cuatro horas después, pudo volver a mover sus patas, no normalmente, pero al menos ya podría caminar.
Siendo ya de madrugada, y cuando todo el reino dormía, los barrotes del calabozo fueron derretidos por un potente rayo de calor, al igual que la enorme puerta que daba al exterior. Los guardias que la custodiaban desde afuera fueron despertados abruptamente después de quedarse dormidos por accidente, y una vez que vieron aquella enorme figura delante de ellos, apuntaron sus lanzas a modo de advertencia.
Guardia: ¡Atrás! Tenemos órdenes de atacarte, así que más te vale volver por donde viniste
Las lanzas de ambos ponies fueron derretidas y quemadas por un rayo, lo que dejaba a los guardias casi indefensos, pero antes de que corrieran, el enorme alicornio los levitó a ambos con su magia, mirándolos con sus profundos y helados ojos azules, la única parte de su cuerpo en ese momento, además de sus afilados dientes, que no se confundían con lo negro de la noche.
Dark Mane: Busquen a mi hermano y a esos mocosos que se hacen llamar "héroes", y díganles que no estoy vencido
Guardia: ¿P-p-pero por qué?
Dark Mane: ¡No te atrevas a cuestionar a tu futuro rey, así que hagan lo que digo si no quieren acabar hechos cenizas!
Al soltarlos y dejarlos caer al suelo, los guardias corrieron en dirección al castillo, cosa que le dio a Dark Mane suficiente tiempo para irse de allí y desaparecer en la oscuridad, justo unos minutos antes de dar paso al amanecer de un nuevo día.
CONTINUARÁ...
