¡Hola! Aqui la autora trayendo antes ustedes un nuevo capitulo luego 8 meses de espera :) Lamento mucho la demora, pero espero que esta nueva actualizacion lo compense... habra mucho drama y una vista al pasado de Dark Mane a traves de uno de sus recuerdos mas antiguos, ademas de que su pasado estara enlazado al de un conocido villano de la serie, pero no les dire cual, deberan leer para averiguarlo ;)

Sin mas que decir, lean y nos veremos en la caja de comentarios :)


Era el fin, definitivamente no iban a salir con vida de ahí. Mathew, Rex y Max se abrazaban fuertemente entre sí mientras el calor no hacía más que volverse cada vez más potente, hasta casi ser insoportable y hacer que fuera difícil respirar siquiera. Los segundos pasaban como horas, y los niños solo se quedaron ahí con los ojos fuertemente cerrados a la espera de que Dark Mane terminara de una buena vez, no pudiendo pensar en otra cosa más que en el reino que se suponía debían ayudar a proteger y en su rey, de quien por cierto no sabían cuál había sido su destino, pero si había sido el que ellos pensaban, seguramente no tardarían en unírsele.

El calor continuaba subiendo, pero en algún momento éste se detuvo. Mathew pensaba que ya había acabado todo o quizá ya estaba alucinando por el miedo y el calor sofocante.

Pero…

Cuando el niño mayor se atrevió a abrir los ojos y mirar hacia arriba, se encontró frente a él una enorme bola de fuego que se encontraba estática en el aire. Era bastante grande, incluso más que él, pero no parecía que fuera a crecer más que eso, de hecho tanto ésta como el alicornio negro que la estaba creando se encontraban inmovilizados en el lugar donde estaban, rodeados por un aura de un fuerte color azul, y una vez que tanto Max como Rex decidieron abrir los ojos también, los tres pudieron ver cómo un segundo alicornio, casi igualmente negro que el primero, se acercaba hasta donde estaban ellos, cojeando y usando la magia que provenía de su largo cuerno, el cual parecía carbonizado. Al parecer él era el responsable de haber detenido a Dark Mane, cosa que de algún modo fue un alivio para los niños, pero uno que no duró mucho.

Golden Mane (casi sin aliento): -se les acerca- Niños… ¿se encuentran bien?

Rex: ¡Majestad! –corre hacia él-

Los otros dos niños se quedaron donde estaban tras haberse separado, aunque con una expresión extraña, ya que no sabían si estar felices de que el rey siguiera vivo, u horrorizados de verlo en ese estado, aunque su hermano menor parecía más que feliz de verlo con ellos de nuevo, al punto en que simplemente lo abrazó. El alicornio con gran esfuerzo desplegó un ala y envolvió al pequeño con ella, devolviendo el gesto.

Mathew: Mejor dicho… ¿está usted bien majestad? Mire lo que Dark Mane le hizo

Golden Mane: -suelta a Rex- Esto no es nada, puedo arreglarlo, pero no hubiera podido hacer nada si mi hermano hubiera acabado con ustedes, prefería que me atacara a mí antes que los dañara a ustedes

El alicornio con poderes de fuego se encontraba aún paralizado por la magia de su hermano menor, pero en sus ojos aún podía verse su ira, la cual parecía amenazar con dejarlo libre de ahí en cualquier momento, más aun considerando que Golden Mane lucía débil, y no sabía por cuánto tiempo más podría mantener el hechizo que estaba usando.

Twilight (junto a sus amigas): -llega corriendo- ¡Majestad! ¡Niños! Gracias a Celestia que están bien, ¿qué pasó? El fuego era tan brillante que apenas pudimos ver lo que ocurría

Golden Mane: No te preocupes Twilight Sparkle… pude… pude contener a mi hermano… estaremos a salvo mientras dure mi magia

Fluthershy (preocupada): ¿Se siente bien?

Golden Mane: Si… lo estoy… pero olvídense de mí… lo importante es que… que… controlemos a mi… mi hermano, porque… -empieza a tambalearse-

Twilight y todos los demás debieron ayudar a que el rey se pusiera de pie de nuevo, ya que parecía que en cualquier momento se iba a desmayar, pero el mayor problema no era ese, sino que mientras más se debilitaba, sus poderes hacían lo mismo, y a cada segundo, Dark Mane parecía estar más lejos de liberarse de sus ataduras mágicas.

Applejack: Mire, entiendo que usted sea el rey, pero creo que lo mejor es que descanse ahora mismo, no puede hacer nada en ese estado

Golden Mane: No puedo soltar a mi hermano… no dejaré que vuelva al reino… a… a… causar más daño… solo… me recostaré un segundo –se echa en el suelo-

Las ponies y los niños miraban con preocupación al alicornio, quien pese a lo que decía no se veía ni actuaba nada bien, era evidente que el ataque de Dark Mane le había hecho más daño del que pensaron y en ese estado las cosas podían complicarse mucho, y al ser Twilight una de las princesas, consideró que era su deber tomar el mando de la situación ahora que el rey estaba débil.

Ella decidió llevarlos a todos a unos metros de distancia, para que ninguno de los dos hermanos los oyera hablar.

Twilight (frente a los niños y sus amigas): Escuchen, el rey Golden Mane no se encuentra bien, pero está claro que no podremos convencerlo de que simplemente deje ir a Dark Mane, ni aunque sea por un solo segundo

Rarity: ¿Y qué sugieres que hagamos Twilight?

Twilight: Nosotras dos somos las únicas aquí además del rey que poseemos magia, así que nos quedaremos a su lado y fortaleceremos sus poderes sin que él lo sepa. Applejack y Pinkie Pie, quiero que ustedes y los niños hagan guardia y no dejen que Dark Mane salga de nuestra vista ni un solo segundo

Fluthershy: ¿En qué puedo ayudar yo?

Twilight: Quiero que Rainbow Dash y tú viajen de regreso hasta Canterlot, avisen de todo a mi hermano y a toda la guardia real, necesitaremos ayuda si es que queremos que Dark Mane sea detenido por completo, ¿entienden el plan?

Los niños y las ponies asintieron, y cada quien se dirigió a cumplir su tarea.

Una vez que ambas pegasos emprendieron el rumbo de vuelta a la ciudad, la princesa y la unicornio blanca fueron con ambos alicornios, y usando cada quien su magia incrementaron la intensidad del aura azul que rodeaba a Dark Mane, quien, al ver aquello, solo se enfureció más, pero era poco lo que podía hacer ahora que estaba bajo todo ese poder. Golden Mane por supuesto no se enteró de nada, puesto que les daba la espalda mientras miraba al horizonte, demasiado concentrado en mantenerse despierto y en vigilar a su hermano como para darse cuenta de aquello.

Applejack y Pinkie Pie vieron que a su alrededor aún habían muchos dragones curiosos que querían ver qué había ocurrido allí, por lo que debieron hacer que se fueran si querían que estuvieran a salvo, en el caso de que Dark Mane lograra soltarse y pudiera causar algún problema.

Applejack: -se acerca a un grupo- Bueno, andando, no hay nada que ver aquí señores

Dragón azul: Queremos estar seguros de que ese pony gigantesco no va a despertar y dañar a más de nosotros

Dragón blanco: Si, ¿cómo podemos confiar en ustedes? Solo son unas pequeñas ponies a cargo de un sujeto enorme y destructivo que casi acaba con nuestra tierra

Pinkie Pie: Corrección, unas pequeñas ponies, un rey y un grupo de valientes héroes dispuestos a proteger todo nuestro reino

Dragón azul: -apunta a Golden Mane- ¿Ese de allá es su rey? Por favor, apenas y puede mantenerse en pie, a mi parecer no es más que un debilucho y escuálido perdedor

Applejack (molesta): -se le acerca- Pues ese perdedor estuvo dispuesto a dar la vida por proteger a nuestros héroes de una muerte segura, y ahora está haciendo todo lo que puede porque el culpable no salga de donde está, así que más les vale mostrar algo de respeto e irse de aquí si es que de verdad quieren salvarse

Los dragones y la pony se miraron unos segundos, hasta que finalmente los primeros optaron por dar media vuelta e ir volando hasta un sitio más seguro, todo sin decir una palabra más. Applejack solo suspiró una vez que éstos estuvieron fuera de vista.

Pinkie Pie (sonriendo): Muy bien hecho Applejack, eso les enseñará a esos bravucones a no ser malos con el rey, ¿verdad?

Applejack: -se sienta en el suelo- Honestamente Pinkie, unos dragones groseros deberían ser la última de nuestras preocupaciones, lo que más miedo me da es que Dark Mane sea más fuerte que la magia del rey o de Twilight y acabe por escapar e intentar destruirnos de nuevo, imagina lo que podría llegar a hacer en ese estado en el que está. En estos momentos y por primera vez quisiera ser una unicornio y tener magia, o ser una pegaso para poder volar y traer ayuda, poder hacer algo mejor que solo estar aquí parada

La pony rosa dejó de sonreír una vez que escuchó a su amiga decir todo eso, ya que estaba de acuerdo con ella en todo. Optó entonces por no decir nada más y quedarse a su lado, tratando de pensar en algún modo de hacerla sentir mejor.

Pinkie Pie: -lo piensa un poco- No digas cosas así Applejack… digo, claro, no tenemos alas o magia como las demás, pero aún podemos ser de utilidad, de algún otro modo. Los niños seguramente nos necesitarán en maniobras que necesiten fuerza física, y no conozco a nadie mejor para eso que tú

Applejack: Pues es verdad, pero…

Pinkie Pie: -la hace ponerse de pie- Vamos, no es momento de lamentarse, Dark Mane podría huir de su cárcel en cualquier momento, y si lo hace, le mostraremos lo que las ponies de tierra pueden hacer, andando –se la lleva-

Ambas ponies fueron donde los niños, quienes estaban junto a Twilight, Rarity y el rey armando una trampa con cuerdas en caso de ser necesaria. Applejack se sorprendió al ver lo que los tres lograron hacer en ese tiempo, pero de todos modos se acercó a ellos para ayudar.

Applejack: Han hecho un gran trabajo dulzuras, pero dejen que les dé un casco con esos nudos

Pinkie Pie (saltando): Y yo también

Las horas iban pasando, y el alicornio negro continuaba encerrado dentro de aquella aura mágica, observando a cada momento lo que ocurría a su alrededor. Su ira iba en aumento y el fuego dentro de él amenazaba con hacerse más fuerte, pero éste se mantenía en su interior al no poder salir por ningún lado, y aunque Dark Mane no pudiera creerlo, su propia ira contenida de a poco lo estaba quemando, cosa que solo lo enojaba más.

El ex rey pronto se dio cuenta de que tendría que hacer algo si es que quería evitar que su propia magia fuera la que terminara haciéndole más daño, así que calmó su ira un momento e intentó pensar racionalmente otra vez, aunque le fuera difícil no iba a dejar que su hermano le volviera a ganar.

Un recuerdo llegó a su mente aún no completamente nublada por sus nuevos poderes de fuego, y cerrando los ojos evocó una imagen que llevaba decenas de años sin ver, donde estaban él y su padre, cuando era aún un pequeño príncipe iniciándose en la magia gracias a la guía del que en ese entonces era el rey. Su hermano no parecía estar por ningún lado, por lo que asumió que se trataba de uno de esos días en donde él recibía instrucción en solitario, cosa entendible al ser él el heredero al trono.

Mystical Emperor: Hijo, ¿estás listo para aprender la magia más antigua de todas?

Dark Mane (muy confiado): Definitivamente padre

El imponente rey del color de la noche sacó varios libros de los estantes, haciéndolos levitar alrededor de él y de su hijo, de los cuales escogió uno solo, el cual parecía muy viejo, pero que contenía una información vital para el entrenamiento del joven potro.

Mystical Emperor: Antes que nada, los cuatro elementos que conforman nuestro universo y todo lo que existe, ¿sabes cuáles son?

Dark Mane: Son el agua, el aire, la tierra y… ehmm…

Mystical Emperor: Y el fuego… éste último es considerado el más poderoso dentro y fuera de nuestro reino. Su poder es casi incalculable e indomable, volviéndolo peligroso si no se sabe usar correctamente, causando destrucción y caos por donde pase –ilumina su cuerno-

El alicornio azul usó entonces su propia magia para encender una potente llama, la cual disparó directo hasta la chimenea, quemando por completo la leña dentro de ella, aunque dejando suficiente para encender una agradable fogata, la cual en poco tiempo logró calentar e iluminar toda la habitación del castillo.

Mystical Emperor: Pero, si lo usas como es debido, puede ser tu aliado más grande, dándote gran poder y por sobre todo ayudando a todo aquel que pueda necesitar una luz en su camino lleno de oscuridad o calor en un mundo helado

Dark Mane: ¿Cómo puedo usarlo para volverme más fuerte?

Mystical Emperor: Yo solo puedo enseñarte a usarlo del modo correcto hijo, éste te fortalecerá siempre que sepas usarlo del modo correcto y en el momento correcto, si lo usas solo para tu beneficio entonces tu fuerza solo será física, pero si lo usas para ayudar a tus súbditos, entonces serás fuerte también de espíritu, y eso perdura hasta mucho después que la fuerza del cuerpo nos deja

Dark Mane (disgustado): Quiero saber cómo volverme poderoso con esta magia, ¿cómo lo logro padre?

El rey vio la expresión de su joven hijo, y pudo notar en ella mucha soberbia, cosa que no le dio buena espina, pero en el momento se limitó solo a suspirar.

Mystical Emperor: -guarda el libro- Eso será hasta que entiendas la real importancia de la magia de fuego, hasta que no lo hagas no podré enseñarte a usarla como es debido, porque entonces podrías usarla de mala manera

Dark Mane: ¿Qué? Pero padre…

Mystical Emperor: Escucha hijo, como futuro rey tu deber es usar la magia para ayudar y para gobernar, no solo para fortalecerte a ti mismo, medítalo y una vez que lo comprendas de verdad, empezaremos las lecciones –va hacia la puerta-

El alicornio azul se oía muy serio y calmado, pero a la vez decepcionado de que Dark Mane no entendiera realmente el peso de lo que trataba de enseñarle, y que aquellos poderes, tan importantes y atesorados por la familia real, fueran usados de mala forma. Con el tiempo, se daba cuenta de que quizá su hijo mayor no podría con el papel de rey, pero no perdía la fe en que con el tiempo maduraría.

Por supuesto no tenía idea de que el príncipe no aceptaría su explicación, y que aprendería aquella magia y a controlar el elemento del fuego de un modo u otro, lo que llevaría a más de un problema dentro del reino.

De vuelta en el presente, Dark Mane fue sacado de sus pensamientos por un sonido extraño. Su hermano, quien debía estarlo vigilando, parecía encontrarse cada vez más débil debido a su feroz ataque horas antes, y había caído al suelo otra vez, de donde intentaba volver a levantarse torpemente. El fuerte calor parecía haberlo dañado mucho, al punto en que sus poderes de curación no eran suficiente para reparar lo ocurrido.

Twilight (sin apagar su magia): Majestad, por favor tiene que descansar, Rarity y yo nos encargaremos de Dark Mane por usted

Rarity (igual que Twilight): Usualmente respeto mucho las decisiones de la realeza, pero en este caso estoy del lado de Twilight, en ese estado es muy poco lo que puede hacer, además, si me lo pregunta, sus poderes parecen estarse debilitando

Golden Mane (sin voltearse): Eso no… no puede ser… de ser así mi hermano ya se… se… habría escapado hace mucho

Ambas ponies se miraron entre sí, y finalmente decidieron que tenían que decir la verdad, por el bien del alicornio blanco.

Twilight: -se le acerca- Majestad, tiene que saberlo, su magia se está debilitando, Rarity yo lo hemos estado ayudando con la nuestra para mantener a Dark Mane encerrado, pero podemos encargarnos solas desde ahora, le pedimos que vaya a un lugar seguro para recobrar fuerzas y sentirse mejor, de lo contrario no podrá hacer nada más y estará vulnerable

Al darse la vuelta por fin, el rey se dio cuenta de que era cierto, los poderes de ambas ponies se juntaron en un aura blanca y morada que ahora rodeaba a su hermano, pero ya casi no quedaban rastros del aura azul original. Miró su cuerno, el cual por cierto estaba en muy mal estado, y entonces se dio cuenta de que su magia estaba por acabarse, todo producto del agotamiento físico y de sus heridas. Entendió que todo ese tiempo habían sido ellas quienes mantuvieron a Dark Mane inmóvil, así que finalmente optó por dejarles el resto a ambas.

Golden Mane: -apaga su magia- Se los… agradezco… mucho… mucho chicas… de verdad…

Rarity: Por favor majestad no se esfuerce, ya ha hecho más que suficiente, así que por favor vaya a descansar, estará un poco mejor en un rato

El alicornio sonrió y con dificultad volvió a ponerse de pie, para irse a un lugar seguro a recobrar sus fuerzas, esperando porque su habilidad de curarse a sí mismo le ayudara a reparar el daño hecho por su hermano.

Desde donde estaba, Golden Mane aún podía observar a Dark Mane, congelado en la misma posición en que él lo había dejado, seguro de que posiblemente en ese momento lo estaba mirando con una enorme ira en su interior, cosa que le trajo a la memoria algo que había pasado cuando ambos aún eran príncipes que entrenaban para usar bien la magia, sorprendentemente, el mismo recuerdo de que su hermano había tenido, aunque ninguno de los dos supiera que el otro pensaba en aquello.

Un joven Golden Mane, todavía en la adolescencia al igual que su hermano mayor, sin querer había escuchado la conversación que éste había tenido con su padre mientras caminaba por el pasillo. Se pudo dar cuenta de que Dark Mane estaba frustrado al escuchar la negativa de su padre de enseñarle aquella magia de fuego, cosa que pudo ver a través de la puerta entreabierta. Hubiera escuchado más, pero su padre salió de ahí en ese momento, y al verlo, temía que fuera a regañarlo, pero el rey solo le pidió que lo acompañara hasta otra habitación para hablar con él.

Mystical Emperor: Veo que escuchaste lo que tu hermano y yo hablamos, ¿no es así?

Golden Mane (apenado): Si… discúlpame padre, no era mi intención, es solo que los escuché y temía que estuvieran discutiendo… otra vez

Mystical Emperor: -suspira- Tu hermano Dark Mane tiene muchas habilidades que podrían llegar a convertirlo en un gran rey, pero a veces siento que su arrogancia le impide alcanzar todo su potencial, y me preocupa el futuro del reino si eso no cambia

Golden Mane: Lo sé, yo muchas veces he pensado lo mismo, pero aunque soy su hermano él simplemente no me escucha, realmente no sé qué más hacer para que vea su error

Mystical Emperor: Tristemente es poco lo que tú o yo podemos hacer para cambiarlo, eso solo dependerá de él, pero una vez que acepte sus defectos y esté dispuesto a mejorar, sé que estará listo para gobernar tal y como tu madre y yo lo hemos hecho

Golden Mane: Pero… ¿y qué pasará si eso no ocurre?

Mystical Emperor: Ocurrirá, cree en mí, tu hermano podrá parecer muy duro, frío y a veces hasta un poco déspota, pero hasta un corazón tan duro como el suyo puede cambiar si se lo trata con paciencia. Debes estar ahí para él cuando lo necesite, pero más aún debes estar listo para proteger a los súbditos de él en caso de que sus defectos se apoderen por completo de su razón y lo hagan perder el control de sus propias acciones, ¿me lo prometes?

Golden Mane: Si padre, lo prometo

El alicornio abrió de nuevo los ojos al escuchar en sus recuerdos el sonido de su propia voz diciendo aquello. Miró a su alrededor y vio que nada había cambiado, ni siquiera el sol parecía haberse movido siquiera, así que supuso que no había pasado mucho tiempo.

Su hermano, quien permanecía en la cárcel hecha de la magia de Twilight y de Rarity, continuaba mirándolo con desdén desde donde se encontraba, siendo sus ojos lo único que podía mover estando ahí. Golden Mane no se dejó intimidar gracias a lo que su padre le había dicho aquel día, sino que estaba listo para proteger a todos aquellos que pudieran sufrir por culpa de él, incluso si eso le costara muy caro.

Al cruzarse las miradas de ambos alicornios, el de pelaje y melena negros continuó recordando, y mientras más detalles le regresaban a la memoria su ira solo crecía, sobre todo al recordar un detalle importante.

Escuchar a su padre y hermano hablando tan tranquilamente luego de que a él le fueran negadas tan injustamente aquellas poderosas habilidades para controlar el fuego solo lo hizo enojar aún más de lo que ya estaba. Tanto que finalmente optó por irse del castillo y alejarse de todo aquello que lo molestaba, estaba harto de todo, en especial de aquella absurda preferencia que sus padres parecían tener por su hermano menor, incluso cuando él era el futuro rey y gobernante de aquellas tierras. Realmente no tenía sentido y eso ya lo estaba exasperando, odiaba no entender las cosas, en especial aquellas que ocurrían justo delante de él.

Luego de haber dejado atrás el castillo, único hogar que había conocido en su vida, se internó en el bosque no lejos de éste. Era de día, pero la oscuridad que había allí hacía que pareciera medianoche, haciendo que el alicornio negro fuera casi invisible, salvo por sus profundos ojos azules.

No miró hacia atrás en ningún momento, solo se dejó guiar por el camino que formaban los árboles esparcidos por todo el lugar, llegando hasta algo que parecía ser un claro, donde llegaba apenas un poco más de luz que al resto del bosque, pero que seguía siendo oscuro. No le importó, y se echó sobre unas hojas secas tiradas en el suelo, las cuales se sintieron muy cómodas por alguna razón, tanto, que por poco se queda dormido, en parte también por la suave brisa que recorría su cara en ese momento.

Al abrir los ojos de nuevo, escuchó un pequeño alboroto que rompía con el silencio del bosque. Se levantó tras ponerse alerta y trató de agudizar su oído para escuchar mejor. Pasados unos segundos sintió cómo el ruido parecía acercarse a él. Pensó que podría ser un enemigo de su padre que seguramente quería dañarlo a él y luego encargarse de su familia… no era que lo último le importara realmente, no en ese momento, pero realmente no iba a permitir que ningún extraño se le acercara a él.

Dark Mane: ¿Quién anda ahí?

Entre los matorrales apareció de pronto una silueta, obviamente un pony, aunque el alicornio no sabía de qué raza se trataba al estar su cuerpo cubierto por una enorme tela harapienta que escondía también su cutie mark, además de la mitad de su cara, dejando ver solamente su ojo izquierdo, el cual era rojo y verde, colores sumamente extraños. Pero a pesar de no verse ni grande ni amenazador, su apariencia extrañó al príncipe, quien, casi por instinto, intentó usar su magia contra él, lanzando un hechizo que lo hiciera alejarse de ahí.

El pony entonces movió su capucha, mostrando un enorme cuerno rojo y puntiagudo, con el cual neutralizó la magia de Dark Mane al hacer aparecer en su cuerno varios cristales, los cuales no lo dejarían usar sus poderes hasta que fueran removidos.

Dark Mane (enojado): ¿Pero qué…? ¡¿Qué significa esto?! ¡¿Y quién demonios eres?!

Pony: Una mejor pregunta sería… ¿quién eres tú?

Dark Mane: Soy el príncipe Dark Mane, heredero al trono de todo este reino, y más te vale arreglar lo que le hiciste a mi magia antes de que ordene que te arresten por esto

Pony: -se ríe un poco- Lo haré, pero dime, ¿qué puedes hacer contra mí en ese estado? Más aun habiendo huido de casa y sin saber cómo volver

El alicornio se sorprendió de que aquel pony extraño supiera algo como eso, pero en ningún momento se dejó intimidar por él, solo se limitó a mirarlo con molestia, esperando porque se fuera.

Pony: -sonríe- No tienes que responderme, después de todo ya sé qué quieres, ¿esperas dominar la magia de fuego que ha sido tan atesorada por su familia, no es así? Pero tu padre no te dejará aprenderla hasta que te considere digno de ella, ¿o me equivoco?

Dark Mane comenzaba a alarmarse, ¿cómo era posible que un completo desconocido supiera todo eso? Empezaba a preocuparse de verdad, pero jamás se mostró asustado, y en ningún momento dejó de mirar al otro a la cara.

Pony: Yo puedo enseñarte lo que buscas, o mejor aún, puedo otorgártelo sin necesidad de lecciones ni práctica, te aseguro que serás un rey muy poderoso con mi ayuda

Dark Mane (con duda): Suena bien… pero no soy tonto, ¿qué es lo que quieres a cambio?

Pony: -sonríe aún más- Nada en realidad, lo hago solo para ayudar… ahora dime, ¿aceptas o no?

Dark Mane se sentía muy tentado a aceptar su oferta, pero antes de decir nada, el pony le dio una demostración de lo que era capaz de hacer con aquellos poderes de fuego que él tanto anhelaba tener cuando una piña se desprendió de un árbol y estuvo a punto de caer sobre él, la cual fue quemada y reducida a menos que cenizas antes de poder hacerlo. El alicornio se sorprendió, ya que ni siquiera la había visto venir, y sin decir nada más, el extraño comenzó a quemar otras cosas a su alrededor, incluidas enormes rocas, las cuales quedaron derretidas en el acto. Él debió moverse de ahí para evitar resultar quemado, preocupado solo por él y no por el bosque a su alrededor, el cual lentamente iba siendo consumido por el fuego justo frente a sus ojos.

El unicornio encapuchado entonces dejó ver su rostro ante el príncipe, mostrándose como un pony negro así como él, pero con extraños detalles que parecían de metal, y una melena negra como la noche, la cual le recordó a la de su padre.

Dark Mane no lo conocía, pero el verlo a rostro descubierto de alguna manera le dio más confianza, y aunque el incendio a su alrededor ya se estaba volviendo peligroso, en ningún momento pareció asustado, solo miraba al otro en todo momento.

Pony: Esto es solo una pequeña demostración de lo que serías capaz de hacer al dominar el fuego, si aceptas mi regalo, serás el rey más poderoso que esta tierra haya visto en toda su historia. Entonces, ¿qué dices?

Dark Mane vio cómo el fuego destruía todo a su paso, dejando nada más que cenizas, y sin pensarlo mucho más sonrió tan malvadamente como el pony al momento en que asentía con la cabeza.

Los poderes le fueron entregados en ese momento, tras recibir una descarga de magia tan potente que por poco le provoca un desmayo, pero que sin duda hizo que su cuerpo se sintiera poderoso como nunca antes. Como amaba esa sensación.

Pony: Pero hay un detalle… estos poderes permanecerán dormidos por un tiempo, hasta que sea el momento correcto para que los uses, pero su sola presencia en ti te volverá poderoso, fuerte y siniestro, así que disfruta este regalo, sé que encontrarás un buen uso para él en poco tiempo, y no lo olvides, si éstos se descontrolan, solo apaga tu fuego interior y eso a su vez apagará las llamas producidas por ti. Hasta luego –se aleja-

Dark Mane: Aguarda –lo detiene-, aunque me hayas dado este regalo exijo saber tu nombre

Pony: -se voltea- Sólo llámame Sombra, y así como tú aspiro a ser un poderoso rey algún día, aunque no provengo de una familia real, por eso espero adueñarme de un reino por mi cuenta

Dark Mane: -sonríe- Pues ya que me diste este regalo, te daré otro a cambio… al norte de estas tierras hay un reino que seguramente podría interesarte, con cristales mucho mejores que los que usas en tu hechizo. Búscalo y te aseguro que no te decepcionarás

Pony: Te lo agradezco, nos vemos –desaparece-

Los cristales que habían neutralizado su magia desaparecieron junto al extraño pony llamado Sombra, pero el fuego continuaba esparciéndose al punto en que ahora hasta Dark Mane comenzaba a ponerse nervioso, así que desplegó sus alas para volar lejos de ahí y simplemente regresar al castillo antes de que lo culparan de aquello.

Tras volver a casa, se dio cuenta de que nadie había notado su ausencia. Eso lo enojó, pero a la vez lo alegró, había conseguido lo que tanto deseaba, y aunque no sabía exactamente cuándo lo usaría, simplemente estaba feliz de no haber tenido que depender de su padre para aquello que se había propuesto.

Sus nuevos poderes serían un secreto durante un largo tiempo, sin que nadie supiera de ellos.

Cuando el recuerdo terminó, Dark Mane repasó lo que Sombra le había dicho. Apagó su fuego interior al calmar su ira, cosa muy difícil, pero no dejaría que ésta se fuera en su contra y acabara derrotándolo. Y poco a poco, la esfera de fuego que había creado simplemente se enfrió, haciéndose pesada y cayendo al suelo de un modo tan estruendoso que alertó a todos allí.

Applejack: -se acerca- Chicas, ¿qué fue eso?

Twilight: No lo sé, pero creo que Dark Mane podría estarse debilitando al fin

Rarity: -ve algo y se asusta- Ehm… ¿amigas? Creo que deben ver algo

Las tres ponies se acercaron a la unicornio y observaron por un momento a Dark Mane, quien ahora ya no solo era capaz de mover sus ojos, sino que ahora podía mover de a poco el resto de su cuerpo, ya que la esfera de fuego endurecida y helada que había dejado caer logró de alguna forma "romper" el aura a su alrededor, dejando un hueco enorme que finalmente la destruyó por completo, dejándolo finalmente libre otra vez, pero ya no como el alicornio de fuego cegado de ira, sino como el que era antes, aunque de todas maneras representando un peligro muy grande para todos allí y para el reino.

Golden Mane había logrado quedarse dormido luego de que el agotamiento finalmente lo venciera, pero por fortuna no tan profundamente, ya que el sonido de varios gritos de horror cercanos lo hicieron volver en sí, para ver muy sorprendido a su hermano intentando atacar a los elementos de la armonía y a los héroes de nuevo.

No supo cómo, pero de alguna forma logró reunir fuerzas suficientes como para poder volar hacia ellos e ir en su ayuda.

CONTINUARÁ…