Tras 5 meses desde el ultimo capitulo, traigo ante ustedes una nueva entrega ;) Este capitulo es especial debido a que se revelaran detalles que seran importantes proximamente, se ahondara en el pasado de la familia real y los heroes comenzaran a tener aun mas protagonismo, asi que lean y espero leer sus comentarios, nos vemos :D


Los gritos de las demás ponies pusieron a Twilight más alerta que nunca, y en vez de asustarse ella también, envió a sus amigas a un sitio seguro lejos de allí y junto a los niños trató de idear algo en el momento para detener nuevamente a Dark Mane, quien parecía no querer detenerse. Su poderosa magia de fuego estaba controlada por el momento, pero nadie sabía de qué podía ser capaz si se enojaba lo suficiente como para lograr activarla de nuevo. De cualquier modo, la princesa invocó con su magia una especie de lazo con el cual ató su cuerno, neutralizándolo de alguna manera y evitando así que continuara su ataque. Con un grito como señal, Mathew lanzó varias flechas usando un arco un poco rudimentario que había confeccionado hacía poco, pero que sin duda era lo bastante fuerte como para causar cierto daño a las alas del alicornio negro. Dark Mane ahogó varios gritos de dolor al sentir aquellos objetos punzantes en su cuerpo, cosa que lo enfureció más.

Golden Mane, aun en su estado, hizo lo posible por llegar rápido al lugar de la pelea. Al ver a su hermano ya liberado del aura de las ponies y peleando contra la princesa y los héroes, se dio cuenta que tenía que olvidarse de sus heridas y concentrarse en detenerse aquello. Mientras la alicornio más pequeña no miraba, el rey se acercó hasta una distancia prudente y, sin que nadie pudiera verlo, conjuró sobre ellos una tormenta de nieve, la cual no tardó en cubrir el suelo volcánico sobre el que estaban parados, imposibilitando con el frío que Dark Mane pudiera volver a activar su magia de fuego, cubriéndolo además con un espeso manto blanco, el cual se acumuló en su imponente figura, entorpeciendo así además su fuerza física, lo que lo hizo flaquear y sentirse débil por unos instantes, casi al punto del desmayo.

Twilight se sorprendió al ver aquello, estaban en la tierra de los dragones después de todo, así que no encontraba ninguna explicación para esa nevada tan rara. Sin perder de vista al alicornio negro ni por un segundo, trató de encontrar alguna respuesta, pero antes de decir nada, pudo ver al rey acercándose, caminando tan elegante e imponente como siempre, a pesar de su estado, mientras mostraba una sonrisa tranquila.

Twilight: Majestad… ¿Usted hizo esto?

Golden Mane: Si… sé que prometí… prometí descansar, pero… tenía que hacer algo para que mi hermano… no les hiciera más daño. Esto lo detendrá… por un rato… no… sé cuánto tiempo exactamente, pero bastará

Applejack (junto a las demás): -se acerca- ¿Bastará para qué?

Golden Mane: -respira profundo- Me doy cuenta de que… si seguimos enfrentándolo así, esto se volverá una guerra eterna… no quiero eso para mi reino, el cual ya ha sufrido suficiente… tenemos que encontrar una alternativa a esto… de lo contrario, esto jamás acabará

Las ponies y los niños se miraron los unos a los otros, no pudiendo evitar pensar que el rey tenía la razón, tenían que encontrar una solución permanente si querían salvar a Equestria de la ira de Dark Mane, alguna que no involucrara más violencia ni arriesgar sus vidas tampoco. No sabían exactamente en qué pensaba Golden Mane, pero antes de que pudieran preguntarle algo, éste miró fijamente a su hermano, quien lo observaba con ojos cansados, pero a la vez llenos de enojo y rencor, pese a ello, no dejaban de mirarse en silencio, como si intercambiaran una conversación en un idioma que solo ellos conocían, uno que no necesitaba palabras para que pudieran expresarse sus emociones y pensamientos.

Tras largos momentos, que se sintieron eternos, el rey miró a los niños, al pequeño Rex especialmente, y le pidió que se acercara con un movimiento de su cabeza. El menor de los hermanos lo hizo, y vio cómo el rey lo miraba también fijamente, pero de una manera muy distinta de la que miraba al otro alicornio.

Golden Mane: Joven Rex, hay algo que necesito saber, ¿recuerdas la conversación que sostuve contigo y tus hermanos hace un tiempo, cuando yo aún me encontraba en mi forma de pegaso?

Rex (algo nervioso): -asiente con la cabeza-

El niño no había sido capaz de olvidar lo que el rey le dijo a los tres, en especial a Mathew, cuando todavía se encontraba bajo la identidad de Blue Stare, él había sido quien inspiró a su hermano mayor a dejar que él y Max pudieran tomar sus decisiones, y algo en la forma de hablar del alicornio le decía que ahora sería el momento de hacerlo por fin.

Golden Mane: En ese caso necesito que hagas algo por mí, quiero que regreses conmigo hasta Canterlot y me ayudes a informar a mis hijas de lo que está pasando. Una vez allí, le pediremos a miembros de la guardia real que vengan para contener a mi hermano, será necesario para lo que tengo planeado después

Rex: ¿Qué planea hacer Majestad?

Golden Mane: -suspira- No podemos seguir usando la violencia contra Dark Mane, algo más se debe hacer si queremos detenerlo por fin, y creo saber qué es, te lo diré cuando hayamos vuelto a Canterlot –se echa en el suelo-. Ahora sube, debemos llegar cuanto antes

El pequeño se puso aún más nervioso que antes, considerando que estaba yendo en una misión junto al rey, lo que hizo que casi por instinto mirara a sus hermanos mayores por algo de apoyo. Max le hizo señas para alentarlo a ir, en tanto que Mathew parecía un tanto inseguro, obviamente tenía aprehensiones y eso se le notaba en la cara. Era obvio para él que no había aprendido del todo su lección con respecto a ser menos sobreprotector, pero quizá por esta vez, lograba entenderlo. Fue hacia él, para calmar un poco las inquietudes de ambos, cosa muy necesaria en ese momento tan delicado.

Rex: Matt, dime, ¿tienes miedo?

Mathew: Por supuesto que sí, hemos estado en esto los tres juntos desde el comienzo, y es la primera vez que uno de nosotros debe ir en una misión por su cuenta, pero antes que digas nada, quiero que sepas que confío en ti, y sé que estarás a salvo junto al rey, pero te pido que entiendas que tengo mis inquietudes, eres mi hermanito, y no quiero que nada te pase, así que por favor procura llegar bien hasta Canterlot, ¿lo prometes?

Rex: -sonríe- Lo prometo

Ambos hermanos estaban a punto de abrazarse, hasta que Max intervino y prácticamente empujó a Rex para acercarlo de nuevo al lado de Golden Mane.

Max: Una escena muy tierna y todo, pero el tiempo corre y Dark Mane no estará débil por siempre, así que será mejor que ustedes dos se vayan de una buena vez

Rex entendió lo que dijo su hermano y luego de sonreír una última vez se subió al lomo del alicornio, quien por cierto parecía un poco mejor que antes, lo suficiente como para poder volar por su cuenta de nuevo. Una vez sobre él, éste se puso de pie y extendió sus alas, pero vio otra vez al mayor de los niños, quien aún no parecía completamente convencido de dejar ir a su hermano menor. Le dedicó una mirada amable y una sonrisa antes de irse.

Golden Mane: Rex estará bien bajo mi cuidado, no tienes por qué preocuparte Mathew –da unos pasos-. Estén atentos a cuando lleguen los guardias, Twilight, Rarity, mantengan el hechizo de clima sobre mi hermano, el frío lo mantendrá detenido hasta que volvamos

Twilight: Como ordene Majestad

El alicornio blanco batió sus alas recientemente recuperadas y emprendió el vuelo una vez más, con el niño sobre su lomo, mientras desaparecían ante la vista de los hermanos de éste y de las ponies, perdiéndose en el horizonte camino hasta la capital de Equestria. Tal cosa solo hizo que Mathew volviera a sentirse inquieto, cosa que la pony obrera pudo notar a pesar de que éste hiciera lo posible por calmarse a sí mismo.

Applejack: -pone un casco en su hombro- No debes tener miedo dulzura, estoy segura de que Rex estará bien, y sé que le será de gran ayuda al rey, lo veremos volver en menos de lo que canta un gallo

Mathew pareció aliviarse un poco al escuchar a la pony, después de todo la conocía lo suficiente como para saber que cualquier cosa que ella le dijera tenía que ser la verdad, de lo contrario no sería digna de su elemento. Lo pensó unos segundos más mientras miraba al horizonte y entonces la miró a ella de nuevo.

Mathew: No lo dudo, además Golden Mane lucía mucho mejor –se ríe un poco-, hasta hablaba normal de nuevo

Mientras la unicornio y la princesa hacían lo posible por mantener helado a Dark Mane para que así sus poderes de fuego no volvieran, el rey iba lo más rápido que sus alas se lo permitían, ya que el peso extra del niño le dificultaba ligeramente el vuelo, cosa que no sería así si estuviera completamente sano, pero en ese momento eso no era lo que más le preocupaba, solo se concentraba en no caerse ni en perder el rumbo, todo mientras esperaba ver la bella ciudad de Canterlot delante de ellos lo antes posible.

Golden Mane: Rex, ¿te sientes bien?

Rex (distraído): -mira hacia abajo- ¿Eh?

Golden Mane: Pareces algo inmerso en tus pensamientos jovencito, ¿aún piensas en tu hermano?

Rex: S-si… es que… no es que quiera cuestionarlo ni nada Majestad, pero… ¿por qué me eligió a mí para ir con usted? Le hubiera pedido el favor a Mathew, después de todo él es mayor que yo, además de más valiente y fuerte, o a la princesa Twilight, no tendría que cargarla a ella al menos

Golden Mane: Tú y yo tenemos algo en común Rex, aunque no lo creas así

Rex: ¿De verdad? ¿Y qué es?

Golden Mane: Los dos tenemos hermanos mayores, y por ende eso nos hace sentir a veces más débiles, incluso menos importantes que ellos, a pesar de que en tu caso ambos te quieren mucho, pero a veces desearías ser más grande para poder ser más independiente o hasta más digno de su confianza, ¿o me equivoco?

Rex no dijo nada, ya que sabía que el rey tenía algo de razón, así que simplemente lo dejó seguir hablando.

Golden Mane: Comprendo tus inseguridades, yo también las tuve en mi momento. A pesar de que mi hermano creyera que nuestros padres me favorecían y eran menos estrictos conmigo debido a que él era el heredero y no yo, la verdad era que a ratos también sentía celos de que ellos depositaran tanta confianza en él, suficiente como para algún día entregarle el reino completo para que él lo dirigiera. Muchas veces me sentía dejado de lado, pero nunca fui muy bueno para demostrar lo que sentía, a diferencia de él, pero un día mi padre me pidió que estuviera junto a Dark Mane, para proteger al reino en caso de que hiciera falta, y precisamente así fue. Debí cargar una gran responsabilidad sobre mis hombros una vez que el reino se quedó sin un líder, pero sabía que aun siendo el hermano menor, podría hacerlo, y gracias a eso y al apoyo de mi familia, logré ser el rey que mi hogar necesitaba, y gracias a mi ejemplo, mi hija Celestia pudo con el cargo una vez que yo debí irme, por eso no debes tener miedo, ser pequeño o joven no es impedimento para lograr lo que te propongas, menos aun con amigos que cubren tu espalda cuando más los necesitas

Rex: Lo entiendo Majestad… se lo agradezco

Golden Mane: No hay problema

Rex: Pero… hay algo que me incomoda, espero no le importe que se lo pregunte

Golden Mane: Dímelo

Rex: ¿Exactamente por qué es que decidió irse? ¿Hubo alguna razón para que debiera dejar el reino y fingir ser un pegaso cualquiera por tanto tiempo? Es decir… si no le molesta que sepa eso

El silencio volvió a aparecer entre los dos, escuchándose nada más que el viento que atravesaba las alas y melena del alicornio y golpeaba un poco la cara del niño. Rex no necesitaba ver directo a la cara del rey para darse cuenta de que se había puesto algo serio y pensativo, y por un momento se arrepintió de haberle preguntado algo tan personal que quizá no era realmente de su incumbencia. Estaba por disculparse por su intromisión cuando Golden Mane volvió a hablar, esta vez con un tono un poco menos suave que el de antes.

Golden Mane: Ha sido un secreto por muchos años, realmente más de los que podría contar, por eso espero que no seas duro al juzgarme pequeño

Rex (algo incómodo): L-lo prometo Majestad

Golden Mane: Cuando hablé contigo y tus hermanos aquella vez, Mathew mencionó algo de verlos en peligro, razón por la cual suele ser algo sobreprotector, ¿verdad?

Rex: Si

Golden Mane: Ocurrió algo parecido hace mucho tiempo, en esa época, yo llevaba ya varios años como rey, mi hija Celestia se estaba haciendo mayor y se tomaba con seriedad su papel de heredera al trono, cosa que me recordaba todos los días a mi hermano, a quien había debido encerrar en aquella cárcel, pero al hacerlo, mi consejero y tutor de mis hijas habló conmigo y mi esposa acerca de aquel asunto, dijo que mi hermano podría escapar de su prisión algún día, cosa que nos causaba un enorme temor a ambos, y con el paso de las semanas y los meses, a pesar de que seguía sin haber ningún indicio de aquello pasaría pronto, me preocupé, y decidí investigar por mi cuenta

Aquella tarde, Golden Mane voló hasta el sitio donde largo tiempo atrás había debido encerrar a su hermano. Había pasado casi el mismo tiempo desde que su leal consejero le hubiera advertido acerca de una posible fuga del antiguo rey, lo cual significaría la ruina de todo el reino si aquello llegaba a pasar.

A pesar del tiempo y de que algunas cosas parecían diferentes, pudo recordar exactamente la ubicación, la cual estaba a pocos metros de un viejo pino, el cual obviamente estaba más grande, pero igual logró dar con el punto exacto. Comenzó a remover la tierra y encontró una vez más aquella esfera verde en donde Dark Mane continuaba encerrado. No estaba seguro de si estaría en alguna clase de animación suspendida o quizá inconsciente, tal vez hasta sabía qué pasaba a su alrededor, pero estando bajo tierra, no era del todo importante, o al menos eso pensó en el momento. De cualquier modo, cuando observó por primera vez en muchos años aquel objeto mágico, el cual no parecía tener ningún cambio, pensó por largo tiempo en todo lo ocurrido al momento del encierro de su hermano, y en si él quizá le guardaba algún rencor… aunque conociéndolo, eso era lo más probable.

Golden Mane: -pone la esfera en el suelo- Hermano, no sé si puedas oírme, pero si puedes, quiero que sepas que si planeas escapar, no te será fácil, no te daré detalles, pero en caso de que pienses hacerlo, recibiremos toda la ayuda posible para devolverte a tu encierro, y aunque seamos familia, no te permitiré poner al reino en peligro, ¿lo entiendes?

El rey sabía que lo más seguro era que Dark Mane no pudiera oír nada de lo que él le decía, pero de todos modos necesitaba estar seguro de darle una advertencia en caso de que decidiera hacer algo en contra de sus súbditos o en contra de su familia. Al no ver reacción de parte de aquel objeto, optó por regresarlo a su lugar, pero cuando lo tocó con un casco notó que éste comenzó a brillar de una forma anormal, aunque de forma leve al principio, pero aquella luz no tardó en volverse más fuerte, tanto, que Golden Mane debió cubrir sus ojos para no quedar cegado ante ella. Por instinto extendió sus alas para verse amenazante, al momento que iluminaba su cuerno en caso de que hiciera falta usar magia, pero una vez que la luz se apagó de nuevo, se sorprendió al ver que nada había cambiado, lo tomó como un intento de fuga de su hermano, el cual no salió bien. Para evitar que aquello pasara de nuevo, intentó volver a enterrar la esfera, pero casi se congeló cuando detrás de él logró escuchar una voz sumamente familiar, la cual no había escuchado en años.

Dark Mane: Hola hermanito, ha pasado tiempo

El alicornio blanco casi se desmayó al ver a su hermano mayor parado justo delante de él, pero eso no podía ser, la esfera seguía intacta. Por un segundo creyó estar alucinando, pensando que era una visión que pronto desaparecería, pero tristemente no fue así.

Dark Mane: -sonríe un poco y se le acerca- Veo que no te da gusto verme, pero no te preocupes, a mí tampoco me alegra volver a ver tu cara luego de que me traicionaste encerrándome en esa sucia cárcel mágica hace años

Golden Mane (enojado pero tranquilo): ¿Cómo fue que escapaste? ¿Es otro de tus trucos acaso?

Dark Mane: Ojalá hubiera escapado, pero no, sigo dentro, solo me las arreglé para proyectar mi aura en forma de mi cuerpo físico fuera de ella, y no tengo mucho tiempo así que más te vale cerrar la boca y escucharme

Golden Mane: -lo mira fijo- No eres nadie para darme órdenes, te recuerdo que ahora yo soy el rey, así que te recomiendo cuidar tu tono Dark Mane, no tengo problema en neutralizar tu hechizo con mi magia

Dark Mane (con tono burlón): Vaya, veo que mi pequeño hermano ha crecido, ahora eres todo un rey digno de respetarse… pero ya en serio, te advierto que esta tonta cárcel no me va a retener por mucho tiempo

Golden Mane: Lo sé, Mysterious Colt nos lo dijo a Sapphire y a mí hace tiempo

El alicornio negro puso una ligera mueca de desagrado al escuchar el nombre de la que alguna vez fuera su prometida y quien debió haber sido su reina, y debido a ello recuerdos de sus sobrinas repentinamente llegaron a su mente.

Dark Mane: Veo que ese viejo unicornio nunca dejó de ser un entrometido. Pues verás, no planeo quedarme encerrado mucho tiempo más, ahora mismo estoy buscando la forma de liberarme definitivamente, y cuando lo haga, no tendré reparos en destruir todo el reino con tal de recuperar lo que me pertenece por derecho

Golden Mane: ¿Qué te hace pensar que te dejaré hacerlo? ¿Crees que simplemente me quedaré parado viendo como destruyes vidas inocentes?

Dark Mane: No planeo que lo hagas, de hecho, hasta tengo la intención de desistir de mis planes solo si haces una pequeña cosa por mi a cambio

El rey guardó silencio, no sabiendo qué responder a eso. Sabía que su hermano no era de fiar, pero sabía que si no lo dejaba hablar, quizá las consecuencias serían peores.

Dark Mane: Quiero que abandones el reino

Golden Mane (con los ojos muy abiertos): ¿Qué? ¿Te volviste loco?

Dark Mane: No, y más te vale dejarme terminar. Quiero que abandones el reino, que te vayas para siempre, que nadie vuelva a saber de ti ni qué te ocurrió, porque te advierto que de lo contrario saldré de mi encierro y destruiré sin piedad todo a mi paso, no me importará ir en busca de Sapphire también… o hasta por Celestia y Luna incluso

Golden Mane (amenazante): -se le acerca- No te atrevas a acercarte ni a mi esposa ni a mis hijas

Dark Mane: -vuelve a sonreír- En ese caso no tienes más opción que hacer lo que te digo, y ni pienses en engañarme, desde aquí puedo ver todo lo que ocurre afuera, han sido décadas observando cómo has manejado el reino desde el lugar que me correspondía a mí, veo que aparentas mucha dureza, pero no has sido más que un debilucho en el manejo de las aldeas, me extraña que los súbditos no se burlen de ti a tus espaldas, porque créeme que yo lo he hecho, pero hablo en serio ahora, debes dejar el reino si es que quieres salvarlo, así que, ¿qué es lo que decides hacer?

El alicornio blanco y actual rey por primera vez en mucho tiempo se sintió verdaderamente asustado, ya que no solo su reino estaba bajo amenaza directa de su propio hermano, sino que también su familia. Celestia era ya una alicornio mayor, pero su hija Luna seguía siendo aún joven, indefensa ante lo que su tío pudiera llegar a hacer.

Mirando a su hermano mayor a los ojos, con aquella mirada azul que ambos compartían, el rey finalmente tuvo que tomar una decisión. Lo más seguro era que solo estuviera fanfarroneando, pero no iba a arriesgar el futuro de su hogar y de su familia tan fácil, y decidido a lo que iba a hacer, volteó la mirada, no queriendo que Dark Mane viera su rostro afligido.

El efecto del hechizo terminó, y Dark Mane desapareció, o más bien su imagen, ya que nunca estuvo fuera de su cárcel en primer lugar. Golden Mane vio una vez más la esfera, con la seguridad de que su hermano no dejaba de reírse de él dentro de ella, y con esa idea en su mente la enterró de nuevo, no queriendo hacer lo que venía ahora, pero sin más opción que acatar lo que el otro le ordenaba. Una cosa que había aprendido muy bien como rey, era a dejar su orgullo atrás cuando se trataba de un bien mayor, cosa que debía poner en práctica ahora más que nunca.

De vuelta en el castillo, le informó de todo a Sapphire no bien llegó. Intentó no hablar muy fuerte, ya que Luna o Celestia lo podrían escuchar, y las quería a ambos al margen de todo, asegurándose de que no se enteraran de nada, al menos no hasta que Celestia, como hija mayor, debiera asumir como nueva reina de aquellas tierras. Aún era joven, eso era cierto, pero no lo suficiente como para no poder asumir el cargo, sabía que en sus cascos, el reino estaría a salvo, cosa que le daba tranquilidad a él, pero tristemente no a su esposa.

Sapphire (molesta y asustada): Golden Mane, ¿qué es lo que se te metió en la cabeza? ¿Cómo puedes siquiera pensar en abandonar el reino?

Golden Mane: Por favor, baja la voz, no quiero que las niñas nos oigan

Sapphire: Bajaré la voz cuando tú recuperes la cordura, hemos gobernado estas tierras por muchos años juntos, y ahora de la nada quieres irte, ¿tiene algo que ver con Dark Mane, verdad? Dímelo ahora

Golden Mane: -hace una pausa corta- Si

Sapphire: Lo sabía, incluso encerrado, nos causa problemas. Tiene que haber algo que podamos hacer para que no tengas que cumplir su absurda petición

Golden Mane: Temo que no hay nada, él fue muy claro, o me iba… o ustedes y el reino completo correrían grave peligro, ¿no lo comprendes? Si me quedo, tú y las niñas estarían en riesgo, no es fácil para mí el hacer esto, pero no tengo opción, será mi última acción como rey, aunque nuestros súbditos no sepan nunca por qué lo hice

Sapphire: ¿No podrías meditarlo al menos? Estás alterado ahora y no piensas claramente –empieza a llorar- Por favor Golden, no sé qué sería de nuestro reino, de nuestra familia… o de mí si no estás aquí

El alicornio se sorprendió al ver a su esposa llorando, en todo el tiempo que llevaba de conocerla, jamás la vio en ese estado, siempre la consideró una yegua fuerte, desde que fue en contra de las tradiciones establecidas al dejar plantado a Dark Mane en el altar y enfrentar al propio rey con tal de defender su amor por él, pero entendió que ese no era signo de debilidad, sino que de una profunda angustia, de la cual él se sentía terriblemente culpable, pero su decisión estaba tomada y ya no había marcha atrás.

Después de una muy amarga despedida de su esposa, esperó a que ambas princesas estuvieran dormidas, ya que no se sentía capaz de decirles adiós de frente. Sabía que estarían mejor sin él, incluso si lo odiaban por el resto de sus vidas por haberlas abandonado de ese modo.

Esa noche, luego de haber dejado atrás su corona y demás ornamentos reales que lo cubrían, empacó algunas cosas esenciales y fue hasta lo alto del castillo, ya no como rey, sino ahora como un pony más. Adoptó la forma de un simple pegaso, la cual planeaba conservar para siempre, a la espera de que nadie nunca lo reconociera, pero aunque era un muy buen disfraz, sabía que no podría engañar del todo a sus hijas si un día las volvía a ver, y mucho menos a su querida reina, quien había subido para despedirse de él una última vez.

Sapphire se inquietó al ver a su esposo, antes un imponente alicornio de melena dorada, convertido en un ser tan sencillo, pero a pesar de su apariencia, para ella seguía siendo su rey, algo que jamás iba a cambiar. De hecho hasta juraba reconocerlo cuando la luz de la luna iluminaba su ahora pequeño cuerpo. Realmente se veía pequeño delante de ella, pero al verlo a los ojos sabía que seguía siendo él, y tras una corta despedida, Golden Mane… o mejor dicho, Blue Stare, voló hacia otro sitio, lejos de lo que alguna vez fuera su reino, a la espera de que su hermano cumpliera su palabra y no intentara nada contra sus seres amados ni sus súbditos.

Golden Mane: -suspira- Y bueno, luego de eso, supe por el periódico sobre mi abdicación, sobre el terrible revuelo en todo el reino acerca de quién sería el próximo gobernante luego de mi desaparición tan repentina, y solo una semana después, Celestia fue coronada como la nueva reina, pero al poco tiempo de aquello, ella anunció que no quería que se la considerara como tal, le pidió a todos los súbditos que continuaran llamándola princesa –suspira pesadamente-. Dijo que no se sentía digna de ser llamada de otro modo, ya que nadie nunca podría reemplazar a su padre, ahí entendí que ella seguía amándome a pesar de haberla abandonado

Rex no se sintió capaz de decir nada, pero tampoco de ocultar las lágrimas, se sentía conmovido por todo lo que el rey debió sufrir en todos esos siglos de auto exilio. Intentó calmarse y secándose las lágrimas quiso volver a hablar.

Rex: ¿Y… qué pasó con Sapphire, su esposa? ¿Ella sabe algo de usted ahora?

Golden Mane: -hace una pausa- Seguramente debe creer que, al haber asumido la identidad de un pony mortal, ha pasado ya demasiado tiempo para que siga en este mundo, en parte tiene razón, al convertirme en uno yo ya no debería seguir aquí, pero me las arreglé para permanecer joven por todo este tiempo, y para seguir aquí lo suficiente como para ver si mi hermano de verdad pensaba cumplir con su parte del trato. Solo espero que ahora, ya retirada del papel de reina, haya encontrado la felicidad, quizá con algún otro alicornio que pudiera darle la felicidad que yo no pude, al haberla obligado a involucrarse en situaciones tan difíciles

Rex: -se limpia la cara de nuevo- Majestad…

Golden Mane: Dime

Rex: Gracias… por contarme sobre esto, por ayudarme tanto… y bueno, por todo en realidad, llegar hasta aquí y conocerlo realmente es lo mejor que nos pudo haber pasado

Golden Mane: -sonríe- No hay problema, pero este será nuestro secreto por ahora, le contaré la verdad a mis hijas cuando llegue el momento correcto, ¿y quién sabe? Tal vez no sea tarde para que su madre me perdone por lo que hice

Rex: Algo me dice que lo hará

Finalmente ambos tuvieron que disponerse a aterrizar, ya que acababan de llegar hasta Canterlot, donde unas muy sorprendidas princesas los recibieron.

Celestia: Padre, ¿qué ocurre? ¿Dónde están Twilight y los demás?

Rex: -baja de su lomo- Es una emergencia, Dark Mane se salió de control, logramos contenerlo un tiempo, pero necesitamos avisar a la guardia real por refuerzos. Por favor princesas, no hay tiempo que perder

Entendiendo el mensaje del pequeño héroe, las tres alicornios se encargaron se hacer lo que el rey les dijera al pie de la letra. El plan había iniciado su marcha y no podían olvidar su misión.

CONTINUARÁ…