Han pasado 84 años desde el ultimo capitulo :( Quiero pedir disculpas por la espera tan larga, estaba segura que habia pasado menos tiempo, pero apenas vi la fecha de la ultima actualizacion decidi traer el capitulo nuevo hoy mismo aprovechando que tenia tiempo libre, y tambien quiero anunciar que hare lo posible porque el proximo capitulo este listo lo antes posible :) A quienes aun sigan esta historia luego de tanto tiempo les agradezco su infinita paciencia y espero les agrade, pero mas que nada que me acompañen cuando finalmente llegue el final, porque por el momento nos encontramos practicamente en la recta final asi que puede pasar cualquier cosa desde ahora
Sin mas que decir espero disfruten el capitulo y nos vemos en la caja de comentar :)
La princesa Luna se encontraba escribiendo una carta mientras que su hermana mayor, su padre, el pequeño Rex y la princesa Cadence fueron a ver con cuántas tropas de guardias reales contaban exactamente para hacerle frente a Dark Mane. Golden Mane tampoco estaba seguro de cuánto duraría el hechizo que usó para detener a su hermano, así que las cosas eran bastante inciertas, pero tristemente no había tiempo de detenerse a pensar, y lo que fueran a hacer, debían hacerlo ya.
Golden Mane: ¿Cuántos guardias tenemos? ¿Son suficientes para poder enfrentar a mi hermano?
Cadence (seria): Es probable que no Majestad, tenemos a buena parte de ésta desperdigada por Equestria, vigilando los pueblos y ciudades en busca de movimiento extraño, considerando los ataques que Dark Mane ha provocado, además parte de su trabajo consiste en calmar a los ponies asustados, pero todavía tenemos a algunos aquí
Golden Mane: En ese caso tendrá que bastar, necesito a la mayor cantidad posible de unicornios, su magia podría ayudar a neutralizar la de Dark Mane y mantenerlo débil, además de reforzar el hechizo de clima frío que usé sobre él
Celestia: Padre, necesito saber algo, ¿exactamente qué haremos para derrotar a Dark Mane?
Golden Mane: -sonríe un poco- Decidí pedirle algo de ayuda a tu hermana, en estos momentos se encuentra pidiendo ayuda a unas ponies muy especiales que seguramente podrán hacer mucho, aunque me avergüenza un poco no haber pensado en eso antes
Cuando ambas princesas y el niño iban a preguntar lo obvio, entró a la habitación Shining Armor, quien hizo un saludo militar, para ir junto a su esposa y ambos alicornios blancos.
Shining Armor: Majestades, las tropas se encuentran listas y esperan sus órdenes
Celestia: ¿Cuál es el conteo exacto?
Shining Armor: -saca un pergamino- Contamos con un total de ciento doce soldados, de ellos, más de la mitad son ponies de tierra
Celestia (seria): Tendrá que ser suficiente, diles que marchen hacia la tierra de los dragones, allí se encontrarán con la princesa Twilight, ella será quien los guíe, con ella se encuentran los elementos de la armonía y dos de los héroes, procuren que nadie salga lastimado
Shining Armor: -hace otro saludo- A la orden princesa
Cuando el unicornio blanco dio media vuelta para salir de la habitación, de cerca lo siguió Cadence, deteniéndolo colocando un casco en su hombro.
Cadence: Shining, necesito pedirte algo cuando lleguen allá
Shining Armor (con tono más suave): Claro que sí, sólo pídelo
Cadence: -suspira- Quiero que tengas cuidado, ese alicornio me da mucho miedo, también quiero que protejas a Twilight, si a alguno de los dos llegase a pasarle algo… no sé si podría seguir adelante –contiene las lágrimas-
Shining Armor: -la abraza- No te preocupes, nada nos va a pasar –la mira fijo-, pero si pasa, no vas a estar sola, deberás ser fuerte por ambos, ¿de acuerdo?
Cadence: -asiente con la cabeza- De acuerdo –lo besa-
El corcel retomó su marcha para encontrarse con sus tropas, mientras la princesa del amor lo miraba irse, con mirada triste pero a la vez con un buen presentimiento, como si todo fuese a marchar un poco mejor desde ahora. Pensó que era mala idea hacerse muchas ilusiones, pero algo no dejaba de decirle que así sería, así que decidió aferrarse a eso por el momento.
Luna en ese momento bajó la pluma al terminar la carta, la cual enrolló en un pergamino para ir a entregársela a Golden Mane.
Luna: Está lista padre, ¿cuándo vas a enviarla?
Golden Mane: De inmediato, debe llegar lo antes posible
Con su magia, el alicornio invocó un hechizo, y de su cuerno salió un fuego verde, muy similar al de Spike, el cual quemó el papel e hizo que éste fuera en camino hacia su destino, todo ante la mirada interrogatoria de su hija y la alicornio rosa.
En la tierra de los dragones, las ponies se encontraban mirando al cielo, a la espera de que el rey volviera con ayuda, pues Rarity y Twilight llevaban ya un largo rato conteniendo a Dark Mane usando su propia magia, turnándose cuando la otra se cansaba, pero para ese punto, ambas lucían exhaustas, pues habían pasado alrededor de seis horas desde que Golden Mane se fuera y desde entonces no habían descansado nada.
Applejack: -va con Rarity- Han estado así por horas, ¿por qué no descansan un momento mientras nosotras nos ocupamos de Dark Mane?
Rarity (con ojeras): -suspira- Te lo agradezco Applejack, pero nosotras somos las únicas que podemos hacer esto ahora, nadie más aquí tiene magia salvo Twilight y yo
Applejack: Debe haber un modo de que podamos ayudar aún sin magia
Twilight (igual de cansada): Tristemente no lo hay, el hechizo que puso el rey sobre Dark Mane requiere frío, y en esta área volcánica eso es imposible de encontrar, si descuidamos la tormenta de nieve un momento, podría detenerse por completo en cosa de minutos
Ya la pony granjera no sabía qué más hacer para ayudar, pero cuando pensaba decir una cosa más, de pronto encima del alicornio negro comenzó a caer helado, varias bolas de muchos sabores y frío hasta el punto de casi ser hielo sólido. Las ponies ahí no entendían qué estaba pasando, hasta que oyeron una voz.
Pinkie Pie: ¡Fuego!
Entonces un cañón se disparó, el cual era igual al que la pony rosa usaba para las fiestas, solo que más grande y con algo de escarcha en su superficie.
Twilight (sorprendida): Pinkie, ¿de dónde sacaste esto?
Pinkie Pie: Pues duh, siempre vengo preparada para todo, y pensaba que alguien podría querer un helado para pasar el calor. No me gusta mucho la idea de dárselo a Dark Mane… pero es para una buena causa, lo que me recuerda… ¡Fuego! –jala de una cuerda y lo dispara-
Twilight: ¿Crees poder mantenerlo por unas horas más?
Pinkie Pie: -sonríe confiada- No lo sé, ¿Cuánto duran cincuenta litros de helado extra congelado?
Las tres ponies ahí se miraron con alivio, pues la alicornio y la unicornio ya no deberían seguir hasta el límite de sus fuerzas y eso las dejaría tomarse la tarea que el rey les pidió con un poco más de calma, pero de todos modos nunca detuvieron su magia, y así el hechizo de clima pudo seguir adelante con normalidad. En tanto, Dark Mane lucía cada vez más débil debajo de toda esa espesa capa de nieve, pero negándose a caer desmayado, pues secretamente intentaba volver a poner en marcha su magia de fuego y así derretir todo ese hielo de alguna forma.
Uno de los ojos del alicornio negro permanecía aún visible debajo de ese manto, el azul de éste contrastando con el blanco que lo mantenía sepultado. En todo momento nunca dejó de observar a las ponies que usaban su magia, muy inferior a la suya a su parecer, para mantener la que su hermano había invocado contra él. Aquello lo enojaba, y eran ese enojo y ese odio lo que de alguna forma lograba mantenerlo consciente, gracias a una pequeña chispa, tenue pero constante, que se mantenía encendida dentro de él, la cual por sí sola no bastaba para invocar sus propios poderes, pero que le proporcionaban calor suficiente a su cuerpo como para no sucumbir al terrible frío, también, al ser un alicornio, eso le daba mayor fuerza respecto a otros ponies. El problema era que pese a todo, el frío podría acabar siendo demasiado para él si éste se mantenía aumentando más, y con la ayuda de Pinkie Pie, todo indicaba que así sería.
Applejack se encargó de supervisar a sus amigas en lo que Fluttershy y Rainbow Dash vigilaban desde el cielo, prometiendo avisar una vez que Golden Mane llegara con los refuerzos desde Canterlot. Ambas ponies descubrieron que su magia podría ser algo más efectiva si se alejaban algunos metros de donde estaba Dark Mane, así que tomaron distancia de él, mientras que la pony granjera observaba a su prisionero un poco más de cerca, tranquila al verlo inmóvil, pero un poco nerviosa al darse cuenta que parecía estarla mirando con su ojo visible.
Applejack: -mueve la cabeza- El calor te tiene imaginando cosas –se ríe un poco-, ¿cómo te va a estar mirando? Es más, ¿cómo va a estar consciente con todo ese frío? Es imposible… ¿verdad? –lo mira un momento-
El alicornio entonces notó que la pony parecía tenerle miedo, cosa que lo habría hecho sonreír de haber podido, pero decidió usar su energía para algo mejor. Invocando la magia que aún le quedaba, hizo brillar su cuerno, cosa no visible por nadie al estar enterrado casi por completo. Usando el mismo hechizo que antes usara en Twilight para meterse en su mente, hizo lo mismo esta vez con Applejack, quien no sintió nada por fortuna, ni lo haría hasta que llegara el momento correcto.
Pasadas otras dos horas y cuando el sol ya comenzaba a ponerse, el aire empezaba a helarse, cosa buena ya que eso mantendría el hielo y la nieve en buen estado por más tiempo. Mientras, las dos pegasos, quienes vigilaban desde las alturas, pudieron ser capaces de ver algo en el horizonte. Era muy tenue al principio, como una línea negra apareciendo justo delante del sol, pero cuando Rainbow Dash se fijó bien, pudo ver cómo esta línea crecía y se acercaba, mostrando que no era una línea, sino varios ponies juntos, encabezados por el rey y las princesas, y estaban volando hacia donde ellos estaban.
Rainbow Dash (volando): -va con Fluttershy- El rey llegó, tenemos que avisarle a las demás
La pegaso amarilla siguió a su amiga y ambas fueron con Twilight y las otras, quienes no se habían movido de donde estaban ni habían perdido de vista a Dark Mane en ningún momento.
Rainbow Dash: ¡Llegó la ayuda! –Aterriza- ¡El rey Golden Mane ya está aquí!
Pinkie Pie (cubierta de chocolate y fresa): Que alivio, el helado no iba a durar mucho más –se lame un casco-. Mmmm, sabroso
Twilight y Rarity se sintieron profundamente aliviadas al ver a los miembros de la guardia real, entre los cuales se encontraban ponies de tierra que llegaron galopando tras las princesas y los pegasos, pero no estaban solos, pues venían acompañados por algunos unicornios, quienes se dirigieron hacia donde estaba el alicornio negro y usaron su propia magia sobre él, complementando así las de la joven princesa y su amiga, quienes pudieron por fin respirar tranquilas.
Twilight: -arregla un poco su melena y se les acerca- Les agradecemos mucho su ayuda señores, procuren que Dark Mane no se libere en ningún momento, un solo descuido y podría volver a encender sus llamas
Los guardias hicieron un saludo ante la princesa e intensificaron el flujo de su magia al doble. En total habían más de veinte de ellos rodeando al alicornio congelado, y con la baja en la temperatura eso hacía más probable que éste no fuera capaz de escapar.
Rex, quien no se había separado de Golden Mane desde que se fuera con él, fue a reunirse con sus hermanos, quienes ayudaron a mantener cargado el cañón de Pinkie Pie con provisiones de helado que ella llevaba guardadas, tras decidir no hacerle preguntas al respecto.
Matthew: -lo abraza- Rex, estábamos preocupados de que no volvieras
Max: Habla por ti, yo nunca tuve miedo
Matthew: -lo mira de reojo-
Rex: -se suelta- Hablemos después, creo que el rey tiene un plan y tenemos que ver cómo podemos serle de ayuda, no debemos olvidar nuestro papel en esta misión
Max: -le acaricia la cabeza- Has madurado mucho desde que dejamos el campamento, me agrada –se va-
Matthew: -suspira- Es verdad, realmente te has vuelto mucho más seguro e independiente desde que llegamos aquí, me siento orgulloso de ti hermanito
Rex no pudo evitar conmoverse ante eso y abrazo con más fuerza a Matthew, pues por mucho tiempo deseó escuchar eso de él. Sin perder más tiempo, ambos siguieron a su otro hermano y se reunieron con el rey, a quien habían visto por última vez hacía poco, pero de algún modo tenerlo ahí otra vez los alivió mucho. Twilight y las demás entonces hicieron lo mismo que ellos, y ya con los ocho allí, Golden Mane habló.
Golden Mane: Estoy muy agradecido con ustedes chicas, han probado ser dignas de poseer los elementos de la armonía y sobre todo dignas de tener mi confianza y la de mis hijas
Fluttershy: Ehm, disculpe Majestad, ¿qué ocurrirá con Dark Mane ahora?
Golden Mane (serio): -lo mira- Lo mantendremos congelado y lo trasladaremos a Canterlot, allí deberá pasar por un juicio, pero es más bien una mera formalidad, pues sabemos que es culpable, y lo más probable es que sea sentenciado al Tártaro, a una jaula de máxima seguridad a prueba de magia. Pero hasta el juicio estará en un calabozo, vigilado constantemente y sin comunicación con el exterior
Si bien todos lucían aliviados al escuchar eso, las ponies no podían evitar sonrisas tristes y expresiones sombrías, pues entendían lo difícil que era para el rey tener que encerrar a su propio hermano otra vez, pero sin duda estaban felices de que posiblemente todo ya hubiera acabado.
Para cuando la princesa Luna hizo aparecer la noche sobre ellos, las ponies y los niños se disculparon con los dragones por todos los problemas que Dark Mane causó, y tras eso emprendieron el camino hacia Canterlot. Twilight se fue al final, pues vio cómo los guardias pegasos metieron a Dark Mane… o más bien, la paleta congelada a la que ahora estaba reducido, a un enorme vagón alado, el cual sería trasladado a uno de los calabozos del castillo no bien llegaran.
Cargando a Spike en su lomo, la princesa se reunió con Rainbow Dash y Fluttershy, mientras que Golden Mane cargaba a todos los demás para que no debieran caminar durante el camino. En todo momento, Twilight nunca perdió de vista el vagón donde iba el alicornio negro. Se mantuvo absorta en eso por varios minutos, hasta que la voz de la pegaso azul la hizo reaccionar.
Rainbow Dash: Ese horrible canalla causó muchos daños en buena parte de Equestria, ¿cuándo deberemos comenzar a repararlos?
Twilight: -suspira- Es tanto trabajo que realmente no sabría ni por dónde comenzar, tendremos que pedir toda la ayuda posible, pero incluso así podríamos tardar mucho
Rainbow Dash: -sonríe un poco- Bueno, no me molestaría tomarme un descanso de mis acrobacias, solo por tratarse de ayudar a Equestria, así que cuenta conmigo
Fluttershy: -sonríe también- Y conmigo también
Twilight: Se los agradezco a ambas, habrá mucho que hacer y deberemos movilizar a muchos ponies. Una vez que pase el juicio de Dark Mane, comenzaremos a trabajar
Rainbow Dash: -hace una reverencia- Como usted diga princesa
Twilight (sonriendo): -la empuja suavemente-
El camino continuó sin mayores problemas, y conforme avanzaba la noche, se acercaban más a su destino. Las ponies y los niños en tanto, ayudaban a Twilight a vigilar desde donde estaban, pero no había indicios de que Dark Mane fuera a dejar su encierro, por lo que sentían que la misión fue existosa. Una en particular sentía muchos deseos de poder volver a su hogar no bien todo hubiese terminado, pues sabía que su familia seguramente la extrañaba y estaría preocupada. Applejack sonrió al pensar en ello y se dio un momento de observar el cielo y las estrellas, dándose por primera vez en largo tiempo un momento de tranquilidad.
Adentro del vagón sin embargo, intentando que nadie se diera cuenta, Dark Mane trató como pudo de soltarse del frío que lo mantenía inmóvil, pero le estaba siendo muy difícil, pues el hielo había llegado hasta lo más profundo de él, hasta un punto en el cual no sólo su magia estaba imposibilitada sino prácticamente todo su cuerpo, pero no le importó. Obligándose a ponerse de pie, el alicornio estiró sus extremidades lo más que pudo, tratando de no caer.
Una tarea difícil que obviamente no le iba a tomar solo unos minutos, pero de todos modos siguió tratando.
Al cabo de una hora más, llegaron a Canterlot y el vagón descendió al suelo, con Dark Mane todavía luchando por poder moverse, pero debiendo volver al piso en cuanto los guardias abrieron la puerta y lo sujetaron con sogas para sacarlo. Fingiendo estar desmayado, permitió que todo eso pasara, y no volvió a mover un músculo, sabiéndose vigilado por los guardias reales. Aquello lo enojaba, pues era muy seguro que más de alguno de ellos fuera descendiente de aquellos ponies que en su momento lo sirvieron a él y quienes lo acompañaron en su dominio férreo del reino que debía gobernar.
Dichos guardias, una vez listos, se acercaron al rey e hicieron una reverencia.
Guardia: Llevaremos al prisionero al calabozo Majestad, ¿desea hablar con él antes?
Golden Mane: -lo piensa un momento- No. No hace falta, pueden retirarse y procuren no perderlo de vista
Los ponies en armadura repitieron el gesto una vez más y fueron hacia el subterráneo del castillo, donde se encontraban los calabozos más seguros, en donde, una vez que el ex rey estuviese encerrado, comenzarían los preparativos para el juicio que harían en su contra.
En todo momento, Golden Mane no dejó nunca de observar el vagón y a los guardias, hasta que éstos se perdieron de vista. Dejando salir un sonoro suspiro, fue alertado por una pequeña mano que sujetó su ala. Al voltear, vio a Rex, y sonriéndole, se echó sobre el suelo para estar a su altura, envolviéndolo con una de sus alas.
Rex: Majestad, ahora que Dark Mane fue detenido, con mis hermanos queremos saber en qué otra cosa podemos ser útiles, no queremos volver a nuestro mundo hasta que hayamos terminado con todo lo que debemos hacer aquí
Golden Mane: Y yo se los agradezco mucho. Sé que nada de esto ha debido ser fácil para ustedes, ¿o me equivoco?
Rex: -niega con la cabeza- Pero dígame, ¿usted se encuentra bien?
Golden Mane: -suspira- Lo estaré pronto, pero lo que yo sienta no es importante, solo importa que cumplí con mí deber de proteger Equestria, porte o no la corona en este momento, para mí sigue siendo mi mayor prioridad
Rex: No diga eso, lo que sienta sí es importante, por ejemplo, ¿cuándo planea reunirse con su esposa? Sapphire debe extrañarlo y yo sé que usted a ella también
Golden Mane: Eso es verdad, he pasado siglos escondiéndome y no la he visto desde que abandoné el trono y mi corona. Nos veremos cuando el momento sea oportuno, hasta entonces, continuaré con la promesa que le hice de proteger a Equestria, en estos momentos sé que ella me diría lo mismo
El pequeño sonrió tristemente, y poniéndose de pie, regresó con sus hermanos, pues con las ponies empezarían a decidir cómo comenzar a trabajar para reparar los daños que causó Dark Mane a buena parte del reino. El trabajo sería arduo y por ello deberían comenzar de inmediato.
En ese momento, dicho alicornio ahora se encontraba encerrado en uno de los calabozos más seguros e impenetrables que tenían, custodiado por varios guardias que irían turnándose para que nunca pudiera encontrarse solo, sin mencionar inmovilizado todavía más por grilletes alrededor de cada una de sus patas y sus alas, haciendo más difícil poderse librar del hielo, el cual había enfriado su magia de fuego a niveles prácticamente irreparables. Todo parecía indicar que salir de ahí iba a ser imposible, pero eso no le quitaba los deseos de seguir adelante con el plan que había comenzado a trazar horas antes.
Sabía bien que si no podía salir de allí por sus propios medios, alguien más tendría que sacarlo.
Ya para la madrugada, en el castillo todos dormían en sus respectivas habitaciones, cedidas amablemente por la princesa Celestia para que pasaran allí la noche y descansaran luego de todo lo que debieron pasar. Pero de la nada, Applejack abrió los ojos al ser despertada por una voz que habló repentinamente.
Applejack (medio dormida): ¿Eh? –mira a su alrededor-
Oscuridad. Eso fue todo lo que vio. La puerta tenía seguro por dentro, para asegurar mayor privacidad, y éste aún estaba puesto, así que la pony granjera asumió que solo había sido un sueño y volvió a cerrar los ojos para seguir durmiendo, sólo para ser alertada otra vez por la misma voz, lo que la terminó de despertar completamente, pues ahora sí estaba segura de no estar soñando.
Applejack (nerviosa): -se levanta- ¿Quién corrales anda ahí?
Por instinto fue hacia la ventana, pensando que quizá alguien se hubiese metido por ella, pero nada. Esto la asustó todavía más, haciéndola saber que ahora sería incapaz de volver a dormir, por lo que volvió a la cama y se cubrió con las cobijas, sintiéndose incapaz por el momento de ser la pony valiente de siempre.
Applejack: -cierra fuertemente los ojos- Quien quiera que seas, ya lárgate
Temiendo lo peor, como un fantasma o algo por el estilo, Applejack sorpresivamente dejó de temblar al momento en que la voz le habló otra vez, con tono reconfortante y cálido, tanto, que ella ni siquiera notó de quién era.
Dark Mane: Tranquila, no voy a hacerte daño, o al menos, no si me haces un pequeño favor
Applejack: ¿Quién eres?
Dark Mane: Eso te lo diré cuando hayas hecho lo que voy a pedirte, pero te advierto que si te niegas o le dices a alguien sobre esta conversación, pagarás un precio muy alto, ¿lo comprendes?
La pony de tierra no estaba segura de si eso era una simple advertencia o una amenaza real, así que tratando de estar calmada finalmente aceptó, pudiendo escuchar luego cómo la voz parecía emitir una pequeña risa.
Dark Mane: Mi petición es muy simple, si la sigues al pie de la letra y no haces nada tonto, no tendrás de qué preocuparte
CONTINUARÁ…
