CAPITULO DOS
— Bien hecho, el Señor Feudal nos mandó una carta agradeciendo el servicio —Dijo Kakashi mientras alzaba una hoja— Pasen con Shikamaru para que les pague.
Los tres asintieron para luego dirigirse a la oficina de su antiguo compañero.
El hombre los recibió con un leve saludo, por su cara, se notaba que había estado durmiendo hasta que llegaron ellos. El Nara les tendió una hoja donde debían firmar y les entrego un sobre a cada uno.
— Falta uno —Susurro Naruto.
— ¿Uh? —Dijo Shikamaru rascándose la nuca.
— ¿Y el sobre de Karin?
La pelirroja se dio media vuelta y salió al pasillo.
Tenten miro a sus compañeros y retrocedió buscando a la chica con la mirada.
— Karin no recibe pagos por sus servicios.
Naruto lo miro extrañado ¿Cómo que un shinobi no recibía paga? Bueno, Shikamaru obviamente no tenía nada que ver en eso, así que aguanto la respiración y salió de la oficina para encontrarse a sus compañeras hablando en el pasillo con Rock Lee.
— ¡Naruto! —Dijo el moreno medio sorprendido.
El rubio no le dijo nada, se acercó al grupo y tiro de Karin para alejarla del resto. Ella forcejeó pero sabía que no podía hacer nada contra él.
— ¿A esto te referías?
— Suéltame, ¿De que estas hablando?
— Cuando dijiste que no tenías para comprarte ropa pensé que era porque gastabas el dinero en otra cosa, no que directamente no te pagaban.
Los ojos carmesí se encontraron con los azules, ella gruño y tironeando una vez más logro que el la soltara.
— Mira Naruto, prefiero que no te metas en esto, ¿Si? Gracias.
.
.
.
Naruto entro a su pequeño departamento, el polvo cubría los muebles y el olor de los platos con ramen viejo ya le daban nauseas. Como pudo junto la ropa sucia y la revoleo dentro del baño, tomo los platos sucios y así con palillos incluidos fueron a la basura, abrió las cortinas y la luz de la luna se dejó ver a través del vidrio.
Se dejó caer en la fría cama para quedarse viendo el techo, así media hora, apenas respirando.
Un golpe en la puerta de entrada lo hizo pararse de un salto para ir a abrir.
— ¿Qué estás haciendo acá? —Le dijo bruscamente.
La mujer frente a él solo lo miro extendiéndole un folio.
— Necesito que firmes esto, ya.
— Pasa —Dijo el rubio dejando el paso a Karin.
La mujer se quedó parada en el medio de la habitación, sin mirar nada en particular pero el dueño del hogar se sintió raro.
— Siéntate donde quieras.
Karin se acercó al viejo sillón mientras el Uzumaki se arrodillo frente a la pequeña mesa ratona para ponerse a leer el folio.
El ceño fruncido no dejo su rostro ni después de leerlo tres veces.
— Uh, ¿Vas a firmar?
— No.
— ¿Qué? Escúchame, necesito que lo firmes para poder entregarlo.
El rubio se paró y le revoleó el folio sobre las rodillas.
— Decile a Kakashi que no voy a firmar esa mierda.
— ¡Es-espera! —Grito la chica cuando escucho el portazo de la habitación del Uzumaki.
La pelirroja comenzó a golpear la puerta con furia pero el hombre ni daba indicios de abrirle. De una patada rompió la cerradura para encontrar al causante de su enojo en la cama sosteniéndose en sus codos mientras la miraba con gracia.
— ¿Cómo me pagaras la puerta?
— Te mataré y no deberé pagarte nada –Le dijo antes de saltar sobre el dejándolo sin aire— Fírmalo, ahora.
— Escúchame, maldita loca —Decía mientras trataba de tomarla de los brazos para quitársela de encima, mas ella no cedía— ¿Acaso sabes lo que dice ahí? Seguro que no, ahora vuelve con Kakashi y dile que se meta ese folio donde él sabe.
— ¿Qué dice? —Le dijo la chica dejando de forcejear, Naruto la miro confundido— ¿Qué se supone que dice el folio para que te pongas de esa manera?
— Me están dando un año.
— ¿Sanción? —Karin se le quitó de encima para arrodillarse a su lado mientras lo miraba fijamente.
— Vacaciones…
Un puñetazo se estampo en su rostro dejándolo tendido en la cama.
— ¿Me estas jodiendo, Uzumaki? –Jadeó.
.
.
.
Naruto se despertó gracias a un aroma que lo hizo babear, se levantó de un salto desconcertándose al mismo tiempo.
Su cuarto estaba decente, no, su cuarto brillaba de lo limpio. Salió rápidamente para encontrar a la sala en las mismas circunstancias, y en la cocina se encontró un pote de ramen instantáneo haciéndose.
Mirando alrededor se encontró la puerta del baño abierta y con el ramen en una mano se acercó a indagar.
Karin pego un salto cuando el rubio abrió bruscamente la puerta, encontrándola limpiando el espejo.
Ambos se miraron con sorpresa, él porque no esperaba encontrarla ahí y ella porque creyó haberse asegurado de que el dormiría un rato más.
— ¿Qué se supone que estás haciendo? —Le dijo mientras se metía un bocado en la boca— Uh, crudo.
— Debías esperar —Susurro— Lo acabo de poner… Y, estoy limpiando este chiquero que tienes ¿Te parece que son condiciones para vivir?
— Hace dos meses que no vengo a mi casa —Le dijo volteando para volver a la sala— Me sorprende que no haya bichos con toda la mugre que dejé antes de irme.
La pelirroja seco el espejo con un trapo y luego salió detrás de él.
— ¿Kakashi te mando?
— No
— ¿Tenten? ¿Lee? —Ella siguió negando—Dudo mucho que limpies por voluntad propia.
— Solo, quería asegurarme que, si vas a tener que quedarte en la aldea, al menos tu casa este limpia.
— ¿De verdad eres una Uzumaki? —Pregunto antes de tirar una carcajada que la dejó perpleja.
— ¿Por qué lo dudas?
— Ya, no te enojes, gracias por ordenar aunque no era necesario dejarme desmayado para poder hacerlo.
— Perdón por eso, no fue intencional.
— La próxima vez que quieras ordenar, solo pídemelo.
.
.
.
— Hokage-sama —El hombre miro a la chica que se asomaba por la puerta.
— Karin-chan —La pelirroja tomo asiento tal como él le indico— ¿Cómo te fue?
— Ah, bien, creo –Susurro mientras se acomodaba los lentes— Tome.
Kakashi tomo el folio que le ofrecía y lo revisó, debajo de las consignas, estaba la firma de Naruto Uzumaki, rio al ver la hoja rota, supuso que no lo firmo de buena manera.
— Seguro quieres preguntarme algo…vamos, te responderé.
— ¿Por qué yo? ¿Por qué no mando simplemente a Rock Lee en vez de decirme que lleve yo el maldito folio?
— Ah, por casualidad escuche a Naruto enojado por el tema de tus pagos, y pensé que es una buena manera de afianzar los lazos familiares.
— ¿Obligándome a obligarlo a firmar?
El peliblanco rio sin contestar.
— Yo no quiero tener nada que ver con Naruto… así que no intente más nada, por favor.
— Ustedes pertenecen al mismo clan, me parece bien que empiecen a relacionarse.
— Hokage-sama, creo que está al tanto de los problemas que ambos tenemos, realmente me parece que relacionarnos sería tener otro problema más.
— Yo creo que podrían solucionar sus problemas e intentar llevarse bien.
Karin solo se limitó a bufar.
.
.
.
— Karin-san —La pelirroja voltio para encontrarse a una pareja. Le sonrió a la Hyuga y acarició al gran perro que le devolvió el saludo— Hace un rato pasamos por tu casa pero no estabas.
— Estaba en la torre, ¿Paso algo?
— Nah, queríamos darte la invitación —Dijo el moreno mostrándole un lindo sobre de color lila.
— ¿Ya? –Susurro sorprendía.
— Si, imagina que nuestros clanes querían empezar a repartirlas hace dos meses—Dijo riendo Hinata.
— Que bonita, seguro la elegiste tu —Carcajeo la Uzumaki.
— Hey, yo también participe.
— Todos sabemos que no es así, Kiba-kun— Le dijo su novia.
Los tres rieron porque sabían que era verdad, pobre, Kiba tenía mal gusto para la decoración. Pero para su buena suerte, el Clan Hyuga se encargaba de casi todo.
— ¿Ayer estabas de misión con Tenten verdad? —Le pregunto el hombre.
— Ah, sí, y con Naruto —Dijo ella tocando el relieve de la invitación. Ambos la miraron en silencio— Tuvimos que escoltar al Señor Feudal.
— ¿Co-como se comportó? —Susurro la peliazul.
— ¿Uh? Bien…
— ¿Y Tenten?
— No entiendo por qué algo debería haber salido mal, fue una misión simple —Dijo Karin alzando la voz— ¿Por qué todos hablan de Naruto como si tuviesen miedo que explotara en cualquier momento?
— Tuvo un par de problemas —Comenzó el chico— No pensé que lo volvieran a poner en misiones grupales.
— Sobre todo con Tenten…
— Creo que solo fue porque el insistió en tener una misión, fue la primera que se le ocurrió al Hokage.
— Menos mal.
— ¿Qué está sucediendo Kiba?
La pareja se miró entre sí pero no dijo nada.
— Ustedes, Tenten, Shikamaru, Lee… ¿Qué les pasa?
— ¡Hina-chan! —Una voz interrumpió la conversación.
Los tres miraron a la rubia corriendo hacia ellos.
— Hola tortolitos, Karin-san —Los nombrados le devolvieron el saludo y se quedaron en silencio unos minutos, solo mirándose— Oops, ¿Interrumpo?
Karin negó y luego de darles una excusa, se retiró rápidamente ante la mirada de la Yamanaka, esa mirada… de compasión. La odiaba.
.
.
.
La pelirroja gruñó al sentir una presencia en su casa, apresuro el paso y abrió la puerta casi de una patada, el chackra en el interior se agito pero todo el odio que sintió Karin se desvaneció al ver al intruso cara a cara.
Naruto se encontraba en el suelo contra el ventanal abierto, mirándola con los ojos apagados, su cabello estaba más sucio de lo que lo había visto antes y su chaqueta estaba media quemada.
— K-karin.
— ¿Qué haces aquí?
Ella prendió la luz y el cerro los ojos con fuerza. Se fue acercando a él para agacharse hasta quedarse a su altura.
— ¿Nosotros somos familia? –Dijo de repente.
Karin abrió los ojos de par en par para luego comenzar a reír fuertemente.
— Ay, Naruto, somos del mismo Clan, pero hay muy pocas probabilidades de que seamos familia cercana.
El rubio bajo la mirada algo apenado, la mujer le aparto el largo mechón que le tapaba la vista y se acercó más a él.
— Pero, si quieres, podemos hacer como si lo fuésemos —Dijo suavemente y con un deje de nostalgia en su voz— De todas formas yo tampoco tengo familia.
.
.
Muchas gracias por los comentarios de :
Sharoak, mrc422 y SuspectMan.
