Faltaba alrededor de 1 mes para que se cumplieran 2 AÑOS desde que actualicé esta historia por última vez y por eso lamento si creyeron que la había abandonado, pero les aseguro que no es así, menos ahora que todo parece ponerse tan interesante ;).


Celestia: Padre, necesito saber algo, ¿exactamente qué haremos para derrotar a Dark Mane?

Golden Mane: -sonríe un poco- Decidí pedirle algo de ayuda a tu hermana, en estos momentos se encuentra pidiendo ayuda a unas ponies muy especiales que seguramente podrán hacer mucho, aunque me avergüenza un poco no haber pensado en eso antes

Luna en ese momento bajó la pluma al terminar la carta, la cual enrolló en un pergamino para ir a entregársela a Golden Mane.

Luna: Está lista padre, ¿cuándo vas a enviarla?

Golden Mane: De inmediato, debe llegar lo antes posible

Con su magia, el alicornio invocó un hechizo, y de su cuerno salió un fuego verde, muy similar al de Spike, el cual quemó el papel e hizo que éste fuera en camino hacia su destino, todo ante la mirada interrogatoria de su hija y la alicornio rosa.

Sólo unos segundos más tarde, dentro de un bello palacio a las afueras de Canterlot, la carta se materializó en un buzón de correo. En él vivía una pareja de alicornios que llevaban largo tiempo a las sombras tras haber terminado con sus labores y dejando a cargo de todo a su hijo mayor, pero el tiempo fue quien les acabó revelando que dicha decisión no había sido la mejor a pesar de la inmensa confianza que ambos padres depositaron en su joven heredero.

La hermosa alicornio, de una larga y brillante melena dorada y quien parecía no haber envejecido un solo día desde que se convirtió en madre, dejó por un momento de leer el libro que descansaba frente a ella y fue a ver la carta que apareció en su buzón. No era raro que recibiera correo, pues su hijo más joven le escribía constantemente para hablarle de cómo iban las cosas desde que hubiera decidido dejar sus tierras, sin mencionar cartas de sus dos encantadoras nietas, de quienes tenía fotos desperdigadas por toda la habitación y las demás paredes de su hogar.

Con cuidado abrió el pergamino, y no bien lo hizo reconoció la letra escrita en la carta, escrita con la típica tinta color azul noche de siempre.

Su nieta Luna era quien le hablaba a través de ella, pero el contenido la dejó más que preocupada, a pesar de ser ya consciente de la situación en la cual estaba el reino.

Abuela:

Si bien me gustaría decirte que todo marcha bien y que nuestro padre ha podido hacerle frente a todas las desgracias que ha causado nuestro tío, la verdad es que todo anda muy mal. Para no hacer esta carta demasiado larga, te diré que Dark Mane se descontroló y en estos momentos se encuentra en la tierra de los dragones, detenido con magia de dos de los elementos de la armonía, a la espera de su juicio, esto nos tiene muy afligidos a todos, tanto dentro como fuera de la familia. Nuestro padre no lo demuestra, pero mientras escribo esto lo observo y lo noto preocupado, por eso necesito que tú y nuestra madre nos auxilien una vez que el juicio termine, su magia podrá sernos de ayuda mañana en la reconstrucción, además de sus impecables habilidades de liderazgo, que serán necesarias para poder mantener la calma entre los ponies afligidos por la destrucción de la cual han debido ser víctimas.

En nombre de mi padre te pido disculpas por pedirles que deban abandonar su retiro, pues tanto tú como mi madre y abuelo terminaron ya su época como líderes de este pueblo y no queremos exponerlos a circunstancias como las que ahora se viven, por eso quiero que sepas que no se los pediríamos a menos que fuera verdaderamente importante, y desde ya les damos las gracias.

Esperando tu pronta respuesta, te agradece tu nieta Luna.

A pesar de todo, Golden Heart no pudo evitar sonreír, su nieta más joven era siempre muy formal y considerada en sus cartas, pero mirando el papel con detenimiento podía notar algunos borrones en donde intentaba omitir ciertas palabras fuertes al referirse a Dark Mane, mostrando que la situación era tan delicada que ni siquiera ella podía guardar completamente las apariencias, ya que no era el momento para eso.

Tras terminar de leer y antes de poder tomar una decisión, pudo escuchar el sonido de un casco tocando a su puerta. Se oía más seguro y pesado que el de sus sirvientes, así que de inmediato supo de quién se trataba.

Golden Heart: Puedes pasar, está abierto

La puerta se abrió, y ante ella apareció su nuera, quien llevaba ya largo tiempo viviendo con ellos desde que la huida de su esposo e independencia de sus hijas la dejaran completamente sola.

Sapphire: ¿Está todo bien mamá Goldie? Desde hace horas estás muy callada y pensé que habías salido

La alicornio más joven era también consciente de todo lo que estaba ocurriendo en Equestria, por lo que, luego de que Golden Mane les informara de su regreso, les pidió a los tres que se recluyeran en su palacio y no salieran hasta nuevo aviso, y que cuando fuera seguro podrían reunirse. Aquello había preocupado muchísimo a sus padres y esposa, quienes pese a los siglos que habían pasado desde su huida no perdían la esperanza de un día volverlo a ver, aunque esa no era precisamente la forma en que esperaban hacerlo, ya que tendrían que esperar hasta que Dark Mane dejara de ser una amenaza para ello, y así como era peligroso para los ponies comunes, para ellos lo era todavía más, debido al rencor que aún le guardaba a su propia familia y ex prometida.

Su suegra intentó sonreír, pero Sapphire notó que era una sonrisa triste y preocupada, por lo que se apresuró en ir a consolarla, esperaba que no fuera nada grave pero su instinto le decía otra cosa, el cual probó tener razón cuando vio el pergamino que Golden Heart levitaba frente a ella.

Sapphire: ¿Es Golden Mane cierto? ¿Qué ocurrió?

Golden Heart: En realidad fue la pequeña Luna quien me escribió esta vez, pidiéndonos ayuda ahora que Dark Mane podría ser detenido por fin –se limpia una lágrima-

Sapphire la rodeó con sus patas delanteras en un cálido abrazo para consolarla, pues tras años de conocerla su suegra se había vuelto como una segunda madre para ella.

Al oír el nombre de su hija tomó con cuidado la carta y le leyó en silencio, sonriendo al pensar en que por fin podría reunirse con ella y Celestia luego de largo tiempo de no saber cómo estarían marchando las cosas.

Golden Heart: Debo avisar de esto a Mystical Emperor, ya es momento de que salgamos de aquí y ayudemos a nuestro hijo y nietas

La alicornio se soltó con cuidado del abrazo y salió de la habitación a prisa para decirle de las novedades a su esposo, quien, desde que se enteró de lo que su hijo mayor había ocasionado, se había rehusado a volver a hablar de él como parte de su familia, ya que le había traído mucha infelicidad al reino tanto durante como después de su reinado, junto con una tremenda vergüenza a la familia. Los sirvientes tenían prohibido hablar de él en voz alta, lo mismo todo aquel que estuviera bajo su mismo techo, regla que le impuso a Sapphire en el momento en que empezó a vivir con ellos, pero tal cosa no podía ser así para siempre, tarde o temprano debían hacerle frente a aquel problema.

Mystical Emperor estaba en su estudio, leyendo viejos manuscritos de magia como todos los días, sobre todo desde que su ahora único hijo le pidiera no salir por nada, y la verdad era que eran un buen escape de sus pensamientos, los cuales a veces ni siquiera lo dejaban dormir tranquilo, obligándolo a preguntarse en qué se había equivocado y si hubiera sido capaz de evitar algo de lo que Dark Mane hizo.

Debió levantar la vista de su lectura cuando escuchó la puerta abrirse, ya que su amada esposa era la única que podía entrar sin tocar. Su presencia se había convertido en una de las poquísimas cosas que podían hacerlo sonreír y no le importaba que lo interrumpiera, pues la amaba más que a esos polvorientos papeles que de todas formas ya había leído unas mil veces.

Mystical Emperor: -la ve y deja de sonreír- ¿Sucede algo amor? –va con ella-

Golden Heart: -hace aparecer la carta- Es hora, tenemos que salir de aquí

El alicornio azulado no necesitó oír más, ya que sabía que sería Golden Mane quien les avisaría cuándo podrían dejar la seguridad del palacio para reunirse con él. Estaba seguro de que pasarían años o siglos antes de eso, por eso agradeció que su nieta les escribiera tan pronto.

Mystical Emperor: Ve a buscar a Sapphire y nos vemos en la puerta principal, debo avisarle a los sirvientes que no estaremos aquí por algún tiempo

La ex reina sólo asintió con la cabeza y se fue por donde vino. Su esposo en tanto guardó todos sus pergaminos en cajas y cerró las cortinas, pero antes de irse fue a su librero y rebuscó algo entre todos los libros y papeles en él. Entre ellos encontró uno de sus viejos clásicos, un antiguo libro de cuentos épicos que solía leerle a Golden Mane cuando era un potro y que este a su vez le leía a sus hijas cuando eran pequeñas. Decidió ponerlo sobre su silla a la espera de que pudieran volver a leerlo en familia una vez que pudieran reunirse otra vez.

Sin más le avisó a su mayordomo que difundiera la noticia entre el resto de la servidumbre, que les pidiera cuidar el palacio cuando volvieran y que prepararan las habitaciones de huéspedes. El pegaso le hizo una reverencia al ex rey y dueño del hermoso palacio en el cual vivían, y voló para informar de todo a sus subordinados, quienes luego se reunieron en la entrada para despedir a la familia real.

En poco tiempo, los tres alicornios se fueron volando, siendo la primera vez en mucho tiempo que podían finalmente estirar las alas, y apenas lo hicieron fueron rumbo a encontrarse con su hijo y esposo, siendo quizá Sapphire la más emocionada al volver a ver a su amado Golden Mane luego de no haber podido hablar cara a cara con él desde la última vez que se vieron.

Adentro del ahora impenetrable palacio de justicia de Canterlot, Golden Mane estaba a solas con su hermano mayor en un silencio que podía sentir cómo lo aplastaba sin piedad. Dark Mane continuaba desmayado, pero ese estado quizá podría no durar mucho, por eso estaba feliz de haber pensado rápido y haber alejado a todas las potenciales víctimas de su alcance. Tomó la decisión de quedarse a su lado por días si con eso lograba confirmar que no se iba a levantar, lo cual lo hizo lagrimear un poco, cosa que normalmente evitaría, pero en vista de que nadie podía verlo o escucharlo, decidió darse el lujo de mostrar su lado más vulnerable.

Golden Mane: -se levanta y se seca las lágrimas- Sé que seguramente no puedes oírme, pero te lo diré de todas maneras: Yo te quería Dark Mane, hasta puede que aún lo haga, porque sin importar todo lo que causaste sigues siendo mi hermano, pero todo tiene un límite, y tú lo cruzaste en el momento en que pusiste en peligro a inocentes, incluidas mis propias hijas

El alicornio blanco debió caminar algunos pasos para calmarse y ordenar bien sus ideas, ya que no quería guardarse nada.

Golden Mane: ¿Qué pensabas hacer luego de recuperar el reino por la fuerza? ¿En serio creías que los súbditos te iban a respetar o a temer como alguna vez lo hicieron? Han pasado siglos, las cosas han cambiado, nuestros súbditos han cambiado, Celestia los ha gobernado bien y saben que merecen un líder que los trate con la compasión que merecen, no hubieran tolerado que un extraño le faltara el respeto a su princesa de ese modo tan cruel. De no haberte detenido y haber dejado que obtuvieras lo que querías hubiera habido una revuelta, la guardia real se habría ido en tu contra y quizá las cosas hubieran acabado peor de lo que están –se ríe un poco-, siendo un poco arrogante hasta creo que deberías darme las gracias, así que… de nada hermano, y gracias a ti por arruinar las cosas creo, cuando gobernabas al menos te mostraste como eras y eso ayudó a que pudiéramos detenerte a tiempo, hubiera sido peor si te hubieras ganado el cariño del pueblo, de ese modo quizá se hubieran ido contra mí. Fuíste un tirano, pero te faltó paciencia para ganarte a los ponies, así que supongo que eso te condenó

Golden Mane esperaba porque su hermano se levantara en cualquier momento a recriminarle algo o a responderle de modo sarcástico, pero no hizo nada de eso, lo que le hizo temer lo peor, temor que se disipó rápido, pero su corazón seguía dividido, por un lado esperaba arreglar todo con Dark Mane y que las cosas volvieran a ser como antes, cosa completamente irreal, pues nada volvería a ser como cuando eran pequeños, demasiadas cosas habían cambiado para mal desde entonces y nada de lo que pudiera hacer les devolvería el tiempo perdido en peleas, rencores y envidia. Mientras, por otro, deseaba que todo hubiera terminado al momento en que la guardia real lanzó el último golpe contra él, para que su hermano ya no volviera jamás a ser un peligro para nadie, si eso pasaba, prometió recordarlo como el alicornio que era cuando eran jóvenes, no como el monstruo en que se había convertido tras su coronación.

Tantos pensamientos y tanto silencio ya le hacían doler la cabeza, se preguntaba qué estaría pasado allá afuera y también si la carta a su madre habría llegado a destino, pero sobre todo pensaba en si sus hijas, los elementos de la armonía y los pequeños héroes estarían bien, estos últimos ni siquiera sabían lo que había pasado durante el juicio y en algún momento se preguntarían si todo estaba bien al no recibir ninguna noticia al respecto.

El ex rey se recostó un momento junto al cráter en el cual yacía su hermano, estaba cansado y lo necesitaba más que nunca, miró a su alrededor y vio las consecuencias que la pelea había tenido en el palacio de justicia, suspiró al pensar en que sería otro daño más que arreglar, pero bastante menor en comparación a todo lo que había pasado ya: casas destruidas, cosechas perdidas, ponies asustados y sin hogar, Dark mane había destruido todo lo que pudo antes de ser aprehendido, por lo que debió usar ese tiempo en silencio para planear cómo lo iban a solucionar, los ponies que lo habían perdido todo necesitarían un lugar donde vivir en lo que sus casas eran reconstruidas, también necesitarían nuevas tierras, algunos necesitaban trabajos, pues no todos eran agricultores sino que había otros que vivían en las áreas urbanas y que dependían más del trabajo mental que del físico.

Esperaba que hubiera oportunidad de arreglar todo eso y que las cosas no volvieran a descontrolarse otra vez.

Afuera, todas tenían las mismas inquietudes que Golden Mane, sumado al hecho de no saber qué podría estar ocurriendo ahí dentro. Las dos princesas mayores estaban muy angustiadas porque su padre pudiera estar teniendo problemas y no ser capaces de ayudarlo, pero se apoyaban mutuamente para sobrellevar el miedo, mientras las demás ponies sólo se mantenían en silencio, todo desde hacía ya casi dos horas.

Rainbow Dash: ¡Aaahhh! ¡Ya no puedo soportarlo! ¿Qué rayos pasa allí dentro? ¿El rey está bien? ¿Dark Mane ya lo hizo polvo y sólo hace tiempo antes de salir a buscarnos a nosotras? ¡Necesito saberlo!

La pegaso estaba a punto de entrar volando por una de las ventanas del palacio y averiguar todo ella misma, estaba tan alterada y enojada que hasta creía poder vencer a aquel tirano ella sola, pero por fortuna Twilight la detuvo con su magia y la devolvió al suelo antes de que hiciera una locura.

Twilight: Rainbow, debes calmarte, yo tampoco estoy tranquila, ninguna lo está, pero tenemos que confiar en el rey, él conoce a Dark Mane mejor que nadie y sabrá manejarlo

Rainbow Dash: No puedo quedarme aquí sabiendo lo que podría estar pasando ahí, toda mi vida le he sido leal a la princesa y debo serle leal a su padre también

Celestia (seria pero tranquila): -se le acerca- Entiendo lo que sientes Rainbow Dash y te agradezco enormemente tu lealtad, pero en estos momentos no hay mucho que podamos hacer más que escuchar a mi padre, es cierto que él es quien conoce mejor a Dark Mane, como también que nosotras lo conocemos mejor a él, sólo debemos darle tiempo y él hará lo que es mejor

Rainbow Dash: -se rasca la melena- De acuerdo

Celestia: Y en estos momentos, lo mejor que podemos hacer nosotros es poner a salvo a los ponies damnificados por todo el enfrentamiento contra Dark Mane –mira a Shining Armor-. Capitán

Shining Armor: -se quita el casco y hace una reverencia- Mi princesa

Celestia: Guía a las tropas de la guardia real hacia los lugares de Equestria que más lo necesiten, reserva a algunos para que se reúnan con los héroes y los ayuden a limpiar, otros se ocuparán de la reconstrucción, que aunque estaba planeada para mañana tendrá que comenzar ahora mismo, luego de lo último que ocurrió no podemos perder ni un minuto de tiempo

Shining Armor: Como ordene alteza –se va-

Cadence: -lo sigue- Iré contigo

El unicornio blanco se fue galopando lo más rápido que pudo mientras su esposa volaba sobre él, Fluttershy, Rainbow Dash, Pinkie Pie y Rarity se miraron entre ellas y tomaron la decisión de ir también, en cambio Twilight decidió quedarse donde estaba, para sorpresa de sus amigas.

Twilight: Ustedes adelántense, iré a ver cómo está Applejack, durante el juicio estaba muy mal y no quiero dejarla sola

Rarity: Comprendemos Twilight, nos veremos allá

Ambas ponies pegaso se ofrecieron a llevar a sus amigas en sus lomos para que pudieran llegar a salvo, Twilight las vio irse y volteó al sentir el casco de su maestra sobre su hombro.

Celestia: Cuando hablé con los guardias que detuvieron a Applejack, me dieron copias de las llaves de su celda, puedes entrar a hablar con ella y serás tú quien decida si puede salir o no –le entrega las llaves-

Twilight: -las toma- Se lo agradezco princesa, solo espero que ella esté bien

Las dos alicornios guiaron a Twilight hasta el ala del palacio donde se encontraban las celdas donde mantenían a los presos temporales antes de ser liberados bajo advertencia o fianza o antes de ser transferidos a una cárcel mayor. Caminaron por un pasillo oscuro apenas iluminado con unas antorchas, donde había varias celdas vacías, por lo que no fue difícil encontrar aquella en la que estaba Applejack.

La pony granjera, si bien estaba cansada por la falta de sueño, caminaba nerviosamente de un lado a otro, preguntándose si la voz de Dark Mane volvería para decirle que lo había arruinado todo y que sería su familia quien pagara el precio. Estaba tan nerviosa que ni siquiera notó a su amiga que apareció frente a la puerta de su celda, casi haciéndola saltar y tropezándose cuando esta dijo su nombre.

Applejack: -se levanta- Twilight, me alegra mucho verte. Mira, sobre lo de hace rato, yo…

Twilight: -levanta un casco y la interrumpe- No tienes que decir nada, lo entiendo todo, Dark Mane se metió en tu mente e intentó manipularte con imágenes horribles para asustarte ¿no es así?

Applejack: -hace una pausa y evita mirarla- Sí… así es –suspira y cubre su cara-. Estoy muy apenada Twilight, todo esto fue mi culpa, debí saber que lo que ese sujeto me decía sólo eran amenazas cobardes para obtener lo que quería de mí, pero no lo vi así en ese momento, tenía tanto miedo por mi familia que ni siquiera me detuve a pensar bien las cosas

Twilight: Está bien Applejack, no te aflijas, tu mente no estaba en el lugar correcto pero tu corazón si, eres muy buena y te preocupas por los tuyos, lo único que hizo Dark Mane fue usar una de tus mejores cualidades en tu contra para cometer un terrible error, como ya hizo conmigo… más de una vez me temo

Applejack: ¿Y qué fue lo que ocurrió? Oí una terrible pelea, gritos y después nada, ¿todo está bien allí afuera?

Twilight: Es una larga historia, pero el rey se está ocupando de Dark Mane en estos momentos, quedó inconsciente y todos esperamos porque no despierte, ahora mismo mi hermano, Cadence y las demás van a reunirse con los héroes para ayudar en lo que puedan, necesito saber si estás lo bastante bien como para ayudarnos

Applejack quería decir que si, que haría lo posible por ayudar en todo lo que hubiera que hacer y que estaba dispuesta a hacer lo que le pidieran… pero no podía, eso hubiera sido mentir.

Applejack: En estos momentos, quisiera ir a casa, necesito estar en paz conmigo misma y estar segura de que mi familia se encuentra bien y… sé que estoy siendo muy egoísta pero necesito dormir, la voz de Dark Mane hablándome constantemente no me ha dejado descansar y apenas puedo concentrarme en nada sin dormirme de pie. Lo lamento, pero en este estado siento que solo seré una carga

La princesa de la amistad entendió perfectamente la situación de su amiga, y tras una pausa abrió la celda y le permitió salir. Una vez reunidas se abrazaron y se reunieron con Celestia y Luna, quienes estaban a solo algunos metros de ahí.

Tras explicar todo, Twilight le prometió a las princesas que volvería pronto y sin más se tele transportó junto a Applejack, la pony obrera se cegó momentáneamente por el brillo de la magia necesaria para el hechizo, pero apenas enfocó la vista vio con alivio su granja, la cual sentía que no había visto en años y que ahora era como una especie de oasis en medio del desierto.

Twilight: Ten un buen descanso, y en cuanto estés lista puedes venir a ayudarnos, tómate tu tiempo, ¿de acuerdo?

La pony obrera le dio un último abrazo apretado a su amiga y corrió de regreso a su hogar para encontrarse con sus hermanos y abuela quienes de seguro ahora la necesitaban. Twilight la miró irse por algunos instantes antes de tele transportarse nuevamente, pero antes de hacerlo decidió ir a dar una vuelta por el pueblo, quería ver si había algo que pudiera hacer allí primero.

Tal como temía, Ponyville no estaba mucho mejor que el resto de Equestria: Era pleno día, una hora de mucho movimiento, pero en ese momento todo estaba cerrado, las tiendas y casas tenían las ventanas tapiadas y no había nadie en las calles, ni siquiera parecía haber pájaros cantando en los árboles, lo que le hizo asumir que Fluttershy los habría puesto a salvo en alguna parte. Caminando un poco más fue a la alcaldía, donde todo estaba igual, salvo que allí pudo ver carteles pegados en las paredes del edificio, que tenían garabateados algunos dibujos de Dark Mane con la leyenda "Exigimos a la alcaldesa de Ponyville que nos proteja de este tirano, que este monstruo no venga a quitarle la paz a nuestro amado pueblo" en cada uno de ellos. La princesa suspiró, los habitantes de Ponyville eran ingenuos al pensar que una sola Pony sin magia y sin recursos militares podría protegerlos de Dark Mane, pero entendía que estuvieran desesperados por cualquier solución.

Al sobrevolar el pueblo por un rato, Twilight se dio cuenta de que efectivamente los ponies habían decidido resguardarse del peligro en sus hogares a la espera de que Dark Mane finalmente ya no representara una amenaza para ellos, y en su interior sentía que debía informarles de lo ocurrido en el juicio, pero temía quizá ilusionarlos demasiado. Sin embargo, no pensaba permitir que continuaran asustados por siempre.

Haciendo uso de un hechizo que servía para amplificar su voz como lo haría con un megáfono, la princesa sobrevoló otra vez todo Ponyville para ir anunciando las noticias, esperando de ese modo calmar a todos.

Twilight: ¡Atención ciudadanos de Ponyville! ¡No deben tener miedo, la amenaza que representaba Dark Mane fue neutralizada y en estos momentos se encuentra imposibilitado para hacer más daño! ¡Por favor salgan de sus hogares, ya es seguro!

A medida que la alicornio hablaba, poco a poco varios ponies fueron asomándose por las puertas y ventanas de sus casas, a la espera de que verdaderamente fuera ella y no algún bromista tratando de pasarse de listo o algo así. Al ver su silueta en el cielo, todos se sintieron lo bastante seguros como para salir y reunirse en el centro del pueblo, donde finalmente la vieron aterrizar para hablarles cara a cara, a lo que todos reaccionaron haciéndole reverencia en señal de respeto, pero a la vez de agradecimiento.

Twilight: ¡Pueden estar…!

Todos gritaron por el susto y se cubrieron los oídos por lo fuerte de su voz, a lo que la princesa recordó que no había desactivado el hechizo.

Twilight: -apaga su cuerno y sonríe- Ups, como lo siento… -se aclara la garganta- Como decía, pueden estar tranquilos, por el momento la amenaza fue controlada

Hubo muchos rostros dudosos que se miraron entre ellos, hasta que uno miró a Twilight.

Pony: ¿"Por el momento"?

Twilight: Sí, no tenemos la certeza absoluta de que Dark Mane fue derrotado completamente, eso todavía está por verse, sin embargo, incluso si llegase a recuperar el control sobre su magia y su cuerpo, es poco probable que vuelva a ser una amenaza tan grande como antes. Les pido que de a poco vayan recobrando el ritmo normal de sus vidas y que no sigan ocultándose

Los ponies volvieron a responder con una reverencia, esta vez en señal de que entendían y que harían lo posible por hacer lo que la princesa les pedía, a lo que ella simplemente sonrió tranquila, sabiendo que al menos en su segundo hogar las cosas empezarían a marchar mejor.

Luego de eso, Twilight decidió hacer una última parada en la biblioteca, al igual que Applejack necesitaba un descanso y estar en un lugar familiar que lograra calmar su mente, por lo que subió a su habitación, la cual estaba tal como la había dejado la última vez que estuvo ahí, colocó el despertador para que sonara en tres horas y se desplomó en su cama, prometiéndose que regresaría con sus amigas tan pronto como despertara.

Twilight: -se cubre con la frazada- Sólo será una pequeña siesta

La joven princesa cayó dormida en cuanto cerró los ojos, teniendo el primer sueño reparador en lo que casi le pareció una eternidad.

Decidió darse ese momento para ella y para olvidar temporalmente todo lo ya ocurrido, ya después las cosas se verían más claras.

CONTINUARÁ…