CAPITULO TRES
Naruto pegó un salto al despertarse gracias a los gritos de la pelirroja.
Se acercó gateando hasta el futón de la chica y la vio retorcerse entre las sabanas.
— ¿Karin? —Susurró mientras la sacudía— Sh, Sh —Le dijo acariciándole la cabeza al ver que no despertaba pero empezaba a tranquilizarse.
La pelirroja abrió los ojos y trato de enfocar la vista, pero solo veía una sombra cerca de ella, alejándose asustada.
Rápidamente tomo los lentes de la mesita al lado de ella y recién ahí pudo reconocer al rubio frente a ella.
— ¿Estas bien? —Naruto se enderezo en su lugar, simplemente mirándola.
— Si, si, lamento haberte despertado…
— Uhmp, no pasa nada… ¿Pesadilla?
Karin comenzó a incorporarse para dirigirse al baño a lavarse la cara.
— ¿No vas a seguir durmiendo? —Dijo mirando el reloj—Recién son las cuatro.
— Ya era hora de que despierte de todas formas —Respondió la mujer mientras se estiraba frente al espejo del baño— Me daré una ducha, deberías seguir durmiendo.
El rubio asintió cuando ella cerró la puerta.
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Ah, la soledad siempre volvía a cerrarse sobre Naruto, parecía que no había nada que lo pudiera evitar.
No importaba cuantas veces se levantara, siempre caía otra vez y cada vez que creía que las cosas mejorarían, volvía a recaer.
El vacío que sentía tal vez no se llenaría nunca.
Debería acostumbrarse a eso.
Naruto se incorporó del futón improvisado justo cuando la pelirroja salía del baño ya limpia, ella se acercó a la mini cocina que tenía en el departamento para comenzar a hacer un escueto desayuno.
El hombre se acercó a ella viéndola cocinar unos huevos y salchichas, pero no le dijo nada.
— ¿Sucede algo?
Los ojos detrás de los vidrios parecía que lo penetrarían en cualquier momento, sus labios gruesos estaban tensos en una mueca.
Sus manos se movieron sobre la comida que estaba preparando, perdiendo el interés en lo que le pasaba al rubio.
Rápidamente preparo los platos y tendiéndole uno a Naruto, se sentaron frente al pequeño desayunador.
— Muchas gracias por dejarme quedar… y la comida también —Dijo en voz baja al terminar.
— No pasa nada.
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— Karin-san —Oyó una voz detrás de ella, al voltearse se encontró con unos ojos turquesas que la cohibieron— No quiero meterme en donde no debo pero… ¿Naruto se está quedando contigo?
La chica asintió mirando para otro lado.
— Solo…quiero saber si estas siguiendo el tratamiento…entiendo que no puedas asistir siempre, pero, las medicinas son importantes, y reitero, no quiero meterme pero… —La rubia trato de acercarse pero Karin retrocedió tres pasos— Bien, solo, no quiero que pase nada malo.
La pelirroja ajusto sus lentes sobre el puente de la nariz y la miró.
— Tienes razón Ino —Los ojos se iluminaron y le sonrió— no deberías meterte donde no debes.
La Yamanaka se mordió los labios mientras veía como Karin seguía su camino hacia la Torre del Hokage.
Sintió una mano en el hombro y vio a su novio mirando por donde se había ido la chica.
— No te preocupes Ino, Kakashi-sensei se encargara de todo.
— No puedo evitar preocuparme —Dijo ella tomando su mano para comenzar a caminar hacia la florería— Siento que es mi culpa que ella este así.
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Naruto miraba fijamente a Kakashi, los dos en silencio, lo único que se oía en la oficina era el golpeteo de los dedos del rubio contra el escritorio.
Dos golpes en la puerta desviaron la atención de ambos, el Uzumaki bajo la vista ya cansado de estar ahí sin saber para qué.
— Pasa.
— Hokage-sama —La voz dura de Karin se escuchó e hizo que Naruto volteara a verla. Pero ella no lo veía.
— Karin-chan —El hombre le sonrió— Siéntate un momento.
La pelirroja se sentó a un lado de su compañero, sus brazos y piernas cruzadas, sin mostrar interés en rubio a su lado.
— ¿Esto es sobre una misión?
— Ah, algo así —Dijo rascándose la nuca— Voy a ser sincero… Esto debía ser secreto pero, me pareció mejor que ambos tuvieran la misma información.
Los ojos carmesí se cerraron fuertemente al sentir el chackra agitado de Naruto.
— Naruto, estas de vacaciones, Karin, tu misión es cuidar de Naruto mientras estés en la Aldea.
Naruto se enderezó enojado en el lugar dispuesto a tirar un par de insultos.
— No —Sentenció Karin mirando al Hokage— Naruto es un adulto y no necesita que nadie lo cuide.
— Lo lamento, pero es esto o ya sabes qué.
— ¿Qué? ¿Qué sucederá si ella no quiere? ¿Si yo no quiero? —La mirada azul violento hizo que los cabellos de la nuca se le erizaran al mayor.
— Estoy seguro que cada uno sabe las consecuencias individuales que puede traerles no obedecer al concejo…
— Ah, viejos de mierda.
— Yo dejé en claro que para mí eso no era un problema.
— Karin-chan, esto es más complicado.
— ¿Más complicado? ¿Sabes lo complicado que es esto ahora mismo?
La mujer se paró de su asiento y a paso firme salió de la oficina.
A punto de salir de La Torre se encontró con una oji perla con la mano alzada justo para saludarla.
— Lo lamento, Hinata, no estoy de humor —Le dijo sin mirarla y siguió de largo.
La Hyuga la miro con tristeza pero no intento de detenerla
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Gracias por los comentarios a:
Leonelj5, Alphaprimus y los anon.
