CAPITULO CUATRO

Naruto salía enojado luego de hablar con Kakashi, claramente el al Hokage poco le importaba la opinión de su ex alumno, además, todo era por su propio bien.
A mitad de camino entre la Torre y su departamento un perro enorme se cruzó delante de él.

— Naruto-kun —Escucho a su lado, él solo asintió en dirección a Hinata Hyuga. Hacía mucho no se veían, y él mismo se avergonzaba de eso ya que aún recordaba la manera en que ella casi se sacrifica por su vida. También recordó como su primo murió por defenderlos a ambos, y él lo único que pudo hacer luego de la guerra fue hundirse en su propia mierda importándole muy poco las personas que también habían luchado junto a él— Que gusto me da verte otra vez por aquí.

— Nos dijeron que estuviste muy bien en la última misión —Dijo un moreno que abrazo por un lado a la chica. Ambos estaban de la mano mientras Akamaru se tomaba un descanso acostado en el suelo.

— Hinata, Kiba —Saludó más por cortesía que por querer realmente hacerlo, pero ellos no parecieron notar la diferencia.

— Menos mal que te encontramos esta vez, queríamos darte esto —La voz de Hinata era suave mientras de su bolso sacaba un sobre y se la ponía frente a él.

El Uzumaki lo tomó y lo giro para encontrar su nombre escrito en él. Era muy elegante, lila y suave, y las letras de su nombre tenían un relieve muy bonito.

— No sé si lo sabes… pero nos casaremos y nos gustaría que vayas, Naruto.

— Oh, felicidades —Sonrió genuinamente, la pareja se miró de reojo, pero no dijeron nada— Denlo por hecho—¿Qué estoy haciendo?

— Que alegría, Naruto-kun.

Akamaru dio un ladrido fuerte mientras movía la cola, el rubio se inclinó un poco y le dio una palmada en la cabeza.

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— Hina-chan me comentó que el otro día vio a Naruto, dice que esta vez le devolvió el saludo—Oyó una voz cerca de ella.

— Espero que este mejorando…él no se merece todo lo que le está pasando.

— Él es fuerte, yo creo que va a superarlo, además lo he visto bastante con Karin —La chica reconoció la voz de los miembros del equipo InoShikaCho mientras parecía que hacían las compras.

Ella los buscó y efectivamente, estaban en el pasillo de las carnes mientras no paraban de parlotear pero ya no los podía oír.

Karin decidió seguir con sus compras sin meterse donde no la llamaban.

Al voltear chocó con una persona que solo atinó a sostenerle el canasto antes de que este cayera. La pelirroja se acomodó los lentes para mirar al culpable de que casi tirara todo, pero vio que, por tomar sus cosas, el hombre había dejado caer su propio canasto.

Karin miró a Naruto y luego todos los ramen esparcidos en el piso.

— Lo lamento, no veía—Dijo antes de arrodillarse a tomar los tarros y devolverlos al canasto del hombre— ¿Sabes que deberías comer otras cosas no?

— Ah sí, pero no sé cocinar —Dijo mientras ambos se levantaban. Naruto se encontraba un poco menos desastroso que la última vez que lo encontró.

— Si vas a pasar tus vacaciones aquí, deberías aprender para no comer siempre lo mismo, ya no eres un niño—Dijo mientras comenzaba a revisar su canasto, donde efectivamente solo encontró puros ramen instantáneo y media docena de huevos.

— Bueno, mamá.

Las mejillas de la mujer se tiñeron del mismo color que su cabello y con su puño en alto iba a comenzar a gritar.

— Naruto, Karin —Dijo una voz a sus espaldas.

El equipo que anteriormente había oído estaba mirándolos. Choji se sorprendió de ver al rubio ya que hacía meses que no sabía nada de él, al contrario de sus compañeros de equipo que habían tenido que lidiar con él en varias ocasiones.

Naruto desvió la mirada mientras se rascaba la barba incipiente y nadie dijo nada por al menos un minuto.

— Uh, bueno, creo que interrumpimos —La voz baja y cansada del Nara a penas se escuchó. Tal vez ya había tenido bastante de Naruto en el último tiempo, no estaba de humor para cosas tan problemáticas. Shikamaru se avergonzaba de pensar así de alguien que en algún momento fue tan cercano a él y al resto de sus amigos ¿En que momento había comenzado a separar a Naruto del el resto de sus amigos?

— No interrumpían nada, es más, Ino, tal vez como doctora le puedes explicar a
Naruto por qué comer ramen todos los días va a hacer que se muera antes.

El nombrado bufó poniendo los ojos en blanco mientras le daba un puntapié al suelo. Los ojos de Ino brillaron al oír que Karin se dirigía a ella. Y no lo hacia de manera sarcástica, eso era un paso.

El trio se miró de reojo y Choji rio fuertemente.

— Hace años que tratamos de que coma otra cosa, pero aparentemente es imposible.

— Bien, el otro día lo hice, eso debe cubrir los primeros veinte años—Dijo achinando los ojos.

— ¿O sea en veinte años más volverás a comer algo distinto? –Carcajeo la pelirroja.

— ¿Por qué no vamos esta noche a la BBQ? —Acotó Shikamaru— Esta vez está prohibido el ramen—Tal vez las cosas podrían volver a ser como antes.

Karin dio un paso hacia atrás, Ino suspiro, sabiendo lo que venía y el Uzumaki pasó su brazo por detrás de la espalda de la mujer, empujándola hacia su lugar de vuelta.

— ¿Qué tal? –Le dijo- ¿Vamos? —Para nadie pasó desapercibido que por primera vez volvían a ver un poco del brillo en sus ojos. Su sonrisa logró descolocar un poco a su compañera.

— ¿Cambio de planes?

El rubio asintió.

— Bien –Dijeron los Uzumakis.

— ¿A las seis?

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¿Qué hacer?

Siempre pasaba lo mismo.

¿Ella realmente debía estar ahí?

¿Ellos querían que vaya o solo eran corteses?

Karin tomó una de sus camisas lila y sus shorts y se dejó el cabello suelto, tratando de bajarle el frizz que parecía nunca irse.

Un golpe en la puerta la hizo apurarse, al abrir estaba Naruto con su ropa habitual, pantalones y camisa negras básicas y una chaqueta naranja y negra, él rio.

— Parece que ninguno se produjo demasiado—Quien los viera no sabría si iban a comer con sus compañeros o a una misión.

— De todas formas no creo que este mucho tiempo.

Naruto no dijo nada y en silencio salieron del pequeño departamento de la chica para comenzar a caminar a través de la peatonal.

En el camino se encontraron a un chico con lentes que la mujer reconoció de una vez en la Torre.

— Hola Naruto –Dijo quedamente, luego pareció mirar a la chica y asentir en su dirección, seguramente sin conocer su nombre— ¿Están en una cita?

— ¿Eh?

— Disculpen mi intromisión, es que los vi juntos, creí que era una cita romántica.

Shino aceleró el paso al ver que ellos no contestaban, aparentemente hablar con Sai sobre el libro que estaba leyendo no le estaba ayudando con el tema social.

— No te preocupes, Shino —Le dijo el rubio alcanzándolo y posando su mano en el hombre del moreno— Estamos yendo a una reunión.

El Aburame asintió y otra vez el silencio cobro protagonismo, pero a ninguno le molestó.

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— ¡Por aquí! —La voz de Ino llego a los oídos de Karin y los tres se acercaron al gran grupo, los grupos estaban claramente dividido, por un lado, la pareja del equipo 8 mientras que Ino estaba en medio de sus dos mejores amigos, por otro lado solo estaba Lee, era raro que no estuviese Tenten, la única un poco más cercana a ella— Siéntense, ya estábamos por pedir.

Shino se alejó para sentarse a un lado de Hinata y los Uzumakis se quedaron parados viendo que solo había un puesto a un lado de Sai.

— I—iré a buscar una silla —Susurró ella comenzando a alejarse.

— Deja que voy yo —Dijo Naruto para acercarse a uno de los empleados. Ella se quedó parada bajo la mirada del resto del grupo.

Ino estaba sonriéndole, le daba miedo cuando ponía esa cara. Y Hinata tenía cara de nostalgia, esa chica era muy rara. El Nara y el Akimichi estaban cuchicheando algo mientras Lee le alzaba un dedo.

Ella no quería estar ahí.

Al voltear vio a Naruto volviendo con un banco mientras le sonreía.

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Todos eran raros, demasiado, y eso ella que estaba acostumbrada a las cosas fuera de lo normal. Recuerdos se sus años en los laboratorios con Orochimaru vinieron a su mente y ella trató de reprimirlos. No había pasado ni media hora cuando todos ya estaban haciendo mucho ruido para su gusto.

Miro a su costado y el rubio parecía estar absorto mirando sus manos. Ni siquiera habían casi comido.

— Y entonces Kakashi-sensei acepto no darles misiones esa semana –Dijo Kiba. Karin no sabía muy bien de que venía la conversación.

— Dijo que ese era nuestro regalo —Rio Hinata— Él quería que todos nuestros amigos estén con nosotros.

— Parece que la única de misión serás tú —Le susurró Naruto muy cerca de su oído para su gusto, cosa que no pasó desapercibida para algunos de los presentes, sobre todo para quienes sentían real curiosidad al verlos juntos.

— ¿Te asignó una misión? —Preguntó Shikamaru tratando de recordar sus últimas misiones, pero no había ninguna registrada para los más cercanos a la pareja pronta a casarse, y recordó que Hinata los agregó a la lista.

— A—algo así.

Aparentemente Shikamaru había hecho que todos centraran su atención en ella, que lo único que pudo hacer fue achicarse en su asiento.

— Su misión es cuidarme mientras duren mis vacaciones…

— ¿Cuidarte? –Cuestionó Chouji con la boca llena.

— Si, eso, ya saben.

Nadie decía nada, parecía que querían asimilar las cosas. Pero no les costó atar cabos, los últimos años para Naruto no habían sido para nada sencillos y lamentablemente, todos ellos lo habían visto desmejorar rápidamente, sin poder hacer nada para ayudarlo.

— Lo lamento entonces, no creí que estaban juntos por una misión —Dijo Ino notablemente apenada— Si no estaban de acuerdo con la invitación podì-

— Ah, no, estábamos juntos desde antes, no por la misión.

Hinata se quedó viendo la cara del rubio.

Al fin.

Los ojos del rubio tenían un destello que hace mucho tiempo que no notaba.

— No—nosotros somos familia y el Hokage pensó que estaría bien si pasamos más tiempo juntos.

— Yo creo que eso está muy bien —Dijo Shino acomodándose los lentes— Tal vez el fin de esto es renacer el Clan Uzumaki.

Los dedos de Karin tronaron pero fueron interrumpidos por una carcajeada de Naruto que logró suavizar el tenso ambiente. Aunque sus dedos también tronaron bajo la mesa.

Renacer el clan, que tontería.