Capítulo II: Un minuto.

Ante sus ojos, Kara se veía preciosa, aún más que antes, eso le perturbó, ella seguía siendo hermosa y se había puesto aún más con los años, Kara vestía un jean, zapatillas converse, una blusa blanca con mangas arremangadas, esos bíceps musculosos, su abdomen firme, Lena pensó que posiblemente tendría abdominales, su cabello suelto con una trenza enmarcándolo, con un maquillaje natural, ufff, Lena se quedó sin palabras para describirla mentalmente.

Kara le saludó y ante la mirada imperturbable de la mujer, su expresión de póker, Kara incapaz de reconocerla en un primer momento, sintió un hincón en su pecho tan fuerte, como el de una aguja que amenazaba con traspasar su corazón.

- Lo siento, ufff, debe ser algo que comí – se disculpó Kara tocándose el corazón, Lena le vió y nuevamente Kara fue incapaz de leer sus expresiones, Lena había perfeccionado su expresión a través de los años.

Segundos pasaron, Kara tomó un poco de agua y siguió con lo que sería su entrevista con ésta enigmática mujer, creía ella era y no una vieja desconocida no tan así, pero tampoco muy conocida era.

Kara no le recordaba, Lena sí y el sólo hecho de hacerlo, le hizo mal a su corazón, todo su ser se enturbió en segundos con los recuerdos que traía de ella, con lo doloroso que seguía siendo a través de los años.

- Dispare miss Danvers, mi tiempo es oro – eso mismo le hizo ser cortante.

- ¿Cuánto? Apuesto que podríamos conversar un par de minutos – replicó Kara con una sonrisa cálida en su rostro, Lena no sonrió.

- No podrías pagarlo, 5.2 millones por hora en un buen día, pensé que aquello ya debía saberlo ud.

Kara abrió grande sus ojitos de la sorpresa – oh lo siento, espere, por favor – pidió al ver que Lena se acomodó su abrigo como quién se quiere levantar e irse - apuesto que una conversación profunda con usted será interesante.

- Vaya al punto – le pidió cortante.

Y Kara iba a ir al punto, iba a ser puntual con cada cosa y pregunta, pero algo en la mirada y expresión de Lena le causó como si le cogieran el corazón en la mano y se lo apretaran, una reacción que no entendió para nada y le asustó, por lo que, en vez de preguntarle, se puso a la defensiva - ¿Por qué se comporta como una engreída? – salió en cambio.

- ¿Perdón? – Lena preguntó levantando una ceja mitad divertida de ver que Kara tuviera los ovarios para decírselo, mitad "picada" que mostrase superioridad incluso en ese momento, trayéndole al momento exacto cuando su corazón se rompió.

- Le perdono, pero, de todas maneras, exuda soberbia y no lo entiendo, su programa social es tan bue… - Kara se quedó con la palabra en la boca ya que Lena se puso de pie y se fue camino al ascensor.

Kara se quedó con la boca abierta, grande, antes de darse cuenta de todo – mierda, mierda, mierda – se quejó poniéndose de pie y caminando hacia ella.

- Y ya la cagó – Cat desde el escritorio de su asistente se dio cuenta – págame Lisa, 100 dólares - Cat había apostado con su asistente que Kara no lograría la entrevista con éxito.

- Oh rayos, le aposté a ella, tome aquí tiene señora Grand – dijo ella entregándole el dinero a su jefa, quién asintió, sonrió y se devolvió a su oficina.

- Kira ¡ - gritó cuando el ascensor cerró con Lena dentro y Kara se quedó a medio camino girándose para ver a su jefa – si no tienes lo que necesito para el final del día, estás fuera –le soltó para luego entrar a su oficina.

- Mierda, mierda – se quejó Kara apesadumbrada y casi en shock por dos cosas, primero, le había llamado "Engreída, soberbia" a la mujer más poderosa de la ciudad y segundo porque era casi un hecho que esté despedida y con esas referencias y las posibles acciones de Lena Luthor, ella estaría viviendo en las calles para ese mismo día.

- ¿Qué pasó, amor? – preguntó su novio fotógrafo apareciendo por un pasadizo anexo.

- Oh no, no, no – gimió Kara yendo al ascensor golpeó el botón para que se abra, pero éste no lo hizo, ni el de su derecha e izquierda – joder ¡

- ¿Mal día, eh? Tranquila babe, ya te sentirás mejor – añadió él, Kara ni le prestó atención y viendo que el ascensor descendía y no se podría poner al día con los otros, corrió hacia la escalera a su derecha y empezó a bajar todos los escalones desde el piso 75 hacia la calle, viendo al salir cada tanto que Lena parecía haber marcado el sótano 1 dónde estaba el estacionamiento de las visitas.

- Hija de puta, serás hija de puta ¡ - se quejó entre otras groserías mientras bajaba por las escaleras.

Dos pisos descendieron, faltaban 74 contando el sótano.

- Hija de puta – volvió a repetir mientras descendía a trompicones – perdón, perdón, todo por mi boca, joder.

Con un sonido muy corto el ascensor abrió sus puertas - ¿Pero qué? – preguntó muy confusa, marcando su bello rostro con un ceño fruncido, ante la visión de Kara Danvers sin respiración, jadeando para recuperarse, media agachada sosteniendo su vientre – por favor, por favor, espere – apenas pudo decir entre grandes exhalaciones de aire que tomaba, apenas audible.

- Eduardo ayúdala – le pidió y así lo hizo su jefe de seguridad, mismo que le acompañaba a todos lados junto a un grupo de hombres y mujeres armadas que brindaban seguridad a su persona, sin ir junto a ella, pero que cubrían su espalda todo el tiempo.

Eduardo asintió y le ofreció su brazo para ayudarle a ir a una sala de reuniones que había a un lado del lugar, como sala auxiliar por si pasaba algo, lo que fuera, propio de una emergencia, a la par de darle una botella de agua que Kara tomó de sopetón para luego ofrecerle otra que tomó hasta la mitad, ella para ese punto sintiendo sus piernas como gelatina.

Está bien que Lena estuviera liada con Kara, pero jamás le había deseado mal y verla así, apunto de desmayarse, le causó estupor.

- Necesito, necesito hacerle una entrevista – apenas susurró, Lena intentó hablar, pero Kara le interrumpió, tomando una gran exhalación de aire – me disculpo profundamente, usted tiene razón, toda la razón, no sé nada de usted, no debí jamás increparle, me disculpo nuevamente, un montón, no tiene idea cuánto, si quiere que me arrodille lo haré.

- No – aún cortante Lena más con un tono preocupado ante el propio estado de Kara.

- Bien, porque no siento mis piernas - añadió antes de empezar a divagar de todo y nada, cosas coherentes en el medio, para luego decir - debe tener razones para no atenderme, todas válidas apuesto, lamento ser insistente, lamento si le causo algún inconveniente, pero soy insistente y no le puedo dejar ir sin una entrevista apropiada, por favor, le prometo valdrá la pena el tiempo que me ofrezca, por favor, y…

- No dejará de intentarlo, ¿Verdad?

- No, si tan solo me pudiera dar un poco de su tiempo….

- Un minuto.

- ¿Qué?

- Que tiene un minuto y empieza ya, ¿Eduardo? – pidió para que él lo cronometre en su reloj y así lo hizo él.

- Pero... – confusa Kara y sin aliento.

- 45 segundos y descendiendo – murmuró Eduardo.

- Ok, muy bien, lo siento, hmmm, haber – Kara se orientó unos segundos y siguió en post a lo suyo.

- "Preguntas puntuales" – pensó inmediatamente.

Y la entrevista se dio, Kara sentada en aquella oficina con la blusa sudada y su rostro rojo del cansancio, Lena sentada frente a ella.

La entrevista fue tan rápida que Kara apenas se dio cuenta inició formalmente cuando la mano derecha de Eduardo les tomó fotos a ambas, pero ni preguntó el porqué, ya que el tiempo corría, por lo que ella realizó sus preguntas.

- El nombre de su compañía, Luthor Corp.

- Lo cambiaré.

- ¿A cuál?

- Es una sorpresa, se enterará a tiempo junto a los otros medios.

- ¿Es por el legado de su hermano y su…?

- Sí.

- Familia – terminó de decir la pregunta y ya había sido respondida - ¿Para cuándo la inauguración?

- Lunes temprano. Recibirá su invitación, Cat Grand.

- Iré yo.

- Hmmm – murmuró Lena con expresión de póquer.

- ¿Ésta entrevista?

- Tendrá los detalles y poco más apenas lo necesite.

- Bueno yo…

- Tiempo – dictó Eduardo con lo que Lena se puso de pie dispuesta a irse.

- Miss Luthor, por favor, me encantaría hacerle a usted una entrevista apropiada y…

- ¿Qué le hace pensar que ésta no lo fue? – replicó sin mirarle – adiós miss Danvers.

- Es hasta luego señorita Luthor, no adiós – replicó tratándose de poner de pie diciéndole aquello con el rostro rojo de agotamiento y casi sin aire, pero no pudo ponerse de pie, para despedirle.

- Se equivoca, es un adiós – susurró Lena en su limosina para sí misma mientras Kara le miraba por fuera confundida.

Segundos pasaron en silencio, incluso minutos, ni tanto en silencio dado sus esfuerzos por respirar, hasta que Kara se dio cuenta de lo ocurrido.

- Es un adiós y lo fue hace mucho – susurró para sí mirándole por su ventana blindada y oscura de modo que sólo por dentro se podía ver hacia fuera y no al revés.

Lena se permitió emocionarse un poco, desde aquella vez, Kara se veía preciosa, igual que hace años, desde que le vió por primera vez – mierda – gimió ante el dolor de cabeza que le invadió.

Ella se retiró, y con aquello, Kara se quedó sentada en el mismo lugar y estuvo ahí por varios minutos hasta recuperarse, de modo que cuando tomó el ascensor de regreso y éste se abrió, habían pasado poco menos de 15 minutos, Kara fue camino a su escritorio para coger una muda de ropa para cambiarse, dado que tenía otra entrevista por la tarde, lo de cubrir los eventos sociales en ese momento.

Y ni bien Kara regresó de los servicios higiénicos – oh vaya - se sorprendió mucho al mirar su computadora, sobretodo su correo en Gmail, al abrirlo Kara se dio cuenta estaban un par de fotos de la entrevista, tan bien editadas que parecían ambas mujeres estar en una sala preparada para la misma, Kara tenía la blusa blanca impoluta, muy elegante, sin una gota de sudor en ella y con el rostro para nada agotado, a la par que la entrevista estaba escrita, una versión más larga de la charla que tuvieron ambas con más detalles y algunas cosas extras que Kara no preguntó, pero que tenían vital importancia.

- Pero ¿Quién hizo esto? – se preguntó – la señorita Luthor debe tener un equipo de prensa – se respondió, eso era lo más plausible, por lo que, con su trabajo casi hecho, Kara procedió a editarlo como ella lo deseaba, a darle su toque personal, para luego pasárselo a su jefa y a ver qué opinaba.

Kara entregó el trabajo a Cat Grand, ella asintió, le gustó, entonces se publicó vía online y luego se haría en la versión impresa.

Con ello resuelto, Kara se juró a sí misma que nunca estaría en ese extremo del espectro otra vez y si de entrevistar a Lena Luthor iba a depender su trabajo, ella pensaba hacerlo de la mejor manera, que estrés había acumulado y un montón en sólo ese día, en esas horas – así voy a envejecer muy rápido.

Después de ello, Kara junto a Mike que era el fotógrafo y Carl el del micrófono, se fueron a cubrir la noticia en el centro, una manifestación contra el gobierno actual, el costo cada vez más alto de los productos necesarios de la canasta familiar, inflación, corrupción, lo usual, por lo mismo Kara no esperó tal respuesta ante la pregunta que hizo - ¿Contra qué se opone, señor? – preguntó Kara a un sujeto con una pancarta que ella no podía entender.

- Me manifiesto contra la opresión, el oligarquismo, el hedonismo y el nepotismo de la familia Luthor, quien han desangrado a éste país desde eones, y si bien en este país hace mucho no hubo una descendencia real, ellos si lo fueron y lo son sin necesidad de llevar una corona de oro o cetros que minimizan y ridiculizan todos los que conocemos actualmente.

Kara le miró sin comprender, mientras el sonidista asentía a lo dicho y a Mike le importaba una mierda aquello, quién lo manifestó diciendo – la mierda siempre será mierda y olerá a mierda.

- ¿Por qué odiar a una familia y no a los individuos por separado según sus acciones? – preguntó y vaya por qué lo preguntó.

Varios de ellos, del público, le abuchearon, empezaron a gritar "Prensa amarilla o prensa basura" a la par de gritar otros improperios tales como – la familia Luthor debe morir, cacémoslos como la basura que son, hay que matarlos, despreciarlos, destruirlos, como vienen haciéndonoslo por generaciones ¡ - entre otras cosas más abrumadoras.

El apellido Luthor era muy odiado en National City, sobre todo por las acciones de Lex que arrastró el apellido de la familia y antes de él hubo otros, pero no tan obvios como él, por lo que el apellido Luthor tenía un gran yerro en la sociedad actual en la que vivían.

Lena lo sabía y aun así, decidió, a dos días de la entrevista con Kara Danvers, hacer una presentación formal y pública en el centro de la ciudad junto al alcalde de ese momento.

- Será peligroso miss Luthor – le había dicho Eduardo muchasº veces, la respuesta de Lena era siempre la misma.

- Deja de pensar, sólo hazlo. Si no lo hago, no podré hacer cambios, y sin eso nada cambiará. puede ser peligroso, pero no tengo miedo, te tengo a ti para cuidarme.

- Siempre señorita Luthor.

Ella había asentido dándole una sonrisa cálida, ella confiaba en Eduardo con su vida, poco o nada iba a ocurrir del lado de Eduardo, sin ninguno de los dos saberlo ni proponérselos.

Cuando la gente empezó a arremeter contra ellos, Kara y su equipo tuvo que resguardarse detrás del cordón policial e ir hacia otro lado a cubrir la noticia esta vez sin señalar que estaban de un bando, que no estaban - sólo fue una pregunta, gee.

- Kar, es peligroso que digas esa mierda en la calle, va ya a saber que esa hija de puta que pareces defender sea igual a su hermano o peor- objetó Mike preocupado.

- ¿Qué tienes contra ella?

- Nada, no me importa, sólo no quiero que nos tiren pintura amarilla o nos golpeen por alguien que parece no valorarlo.

- Mike basta, sólo para, nada nos va a pasar.

- Eso si no te pones en bandos, no lo hagas Kar, que un Luthor no merece nada nuestro.

- Entonces tú si te has puesto en un bando, ya lo elegiste – refutó Kara empezando a discutir ambos en plena calle.

- Sólo hago mi puto trabajo, sabes que el ser fotógrafo me importa una mierda, sólo estoy porque pagan bien y porque estoy a tu lado, lo hago por ti, sé agradecida amor.

- ¿Agradecida? Agradecida ¡ - gritó enojada.

- Amigo solo cierra la boca – le pidió su amigo sin afán de entrometerse, pero tampoco queriendo pasarse el día oyéndolos pelear.

Mike lo hizo, pero muy tarde por lo que Kara discutió con él, él queriendo replicarle cada tanto y Carl haciéndole una seña para que se calle y asienta cada nada, en la mente de ambos, "asume la culpa para que ella se calme y después puedan tener un momento romántico o más bien, sexo"

Carl se puso a espaldas de Kara y musitó con la boca "Sexo" sin emitir sonido, Mike abrió los ojos grandes comprendiendo lo obvio, por lo que decidió "portarse bien"

Una discusión unilateral de 15 minutos después, los tres se pusieron a hacer su trabajo, a cubrir la noticia sin bandos, buscando la neutralidad como debió de ser en un inicio a nivel de la prensa, por más que después se pueda tomar desde otra perspectiva el reportaje dependiendo del fin que se busque.

Lena por la noche regresó a su muy espacioso departamento, un pent-house en una zona lujosa de National City, a con su bata de seda abierta y con una ropa interior de encaje negro mirar hacia afuera por sus grandes ventanales, a través de vidrios que sólo se veían por dentro y no por fuera, a con una copa de vino en la mano, ella notó que todo se estaba poniendo un poco violento - ¿Será adecuado cambiar el nombre de la marca de aquí a dos días? – pensó y aunque en su pensamiento dudaba en sus acciones, ella estaba firme en su decisión, ya que para hacer cambios, debía actuar, no todo debía quedarse en supuestos.

Ella tomó su copa de vino, para después ir al piano que tenía en una esquina y ponerse a tocar una pieza clásica, la primera que aprendió, la primera que tocó para ella, para el amor de su vida.

Y tocando el piano, después de cinco años, con su recuerdo, con la melodía, con la imagen de su rostro y sonrisa tan presente, Lena se rompió y se permitió llorar, por aquel amor que perdió, por aquel amor que nunca fue, por la ilusión del amor.

Muchos supuestos en su pensamiento.

Muchos hubiera.

Muchos que tal sí.

"¿Y si ella me hubiera amado,

Y si yo le hubiese importado,

Y si ella me hubiera correspondido,

¿Cómo sería nuestra vida?,

¿Me levantaría a su lado?,

¿Me dejaría abrazarle y besar sus ojos?,

¿Haríamos el amor tantas veces como fuera posible?,

¿Me elegiría como lo hice yo?,

¿Me elegiría una y otra vez?

- ¿Por qué no me elegiste a mí? – se preguntó con lágrimas en su mirar, derramando éstas lágrimas sobre las teclas de cristal del piano.

Lena se emocionó por el recuerdo de aquello que no existió y siguió tocando hasta que dos golpes sonaron en su puerta, con el mismo sonido de Eduardo por lo que ella se confió.

- Oh hey - y pues no, no era él, debió checar antes de abrir.

El hombre disparó dos veces a Lena en el pecho.