Habían pasado no más de seis meses. Seis meses que el humano despertó de su largo de letargo. El cabello dorado era suavemente sacudido por la brisa, su torso desnudo descansaba bajo la frialdad del agua que descansaba sus músculos adoloridos.
Una expresión cansada que oculto los destierros de sus emociones. Su mente plagada de tantas maldades dejo de pensar en esas negruras emociones, la paz lentamente consumió su corazón.
Un suspiro de placer genuino salió de su boca, sin ninguna connotación sexual. Sus músculos se relajaron bastante bien en las aguas frías. El dolor fue diluyéndose con el paso del tiempo, el arrepentimiento dejo de pesar, las cargas que tenía fue liberada.
¿Y ahora qué? Esa fue su primera pregunta. Nada lo ataba a este mundo, salvo los bijuus que estaban esparcidos como moléculas al mundo.
Alzo la vista, miro la luna solitaria acompañada por estrellas. Sus zafiros heredados se habían desvanecido. El…. Solo acepto su linaje real, sus azules eran ahora blanquecinos, sin eliminar el azul. No obstante, brillaron con esa luminiscencia en la oscuridad.
Una fuerza ardió fervientemente en su corazón, su mente quiso desistir antes aquella tentación. La llama sin carbón estaba progresando, una voluntad estaba renaciendo de las hojas, de sus raíces. Los arboles lo llamaban, le pedían un favor.
"La voluntad de fuego" que tanto su padre predico y aquel hombre peliblanco que entreno a su padre.
Parpadeo, parpadeo y parpadeo. Una sonrisa se deslizo por su rostro. Un fuerte pensamiento surgió de su cabeza y le grito fuertemente a su alma despedazada.
"Protege nuestras creaciones, Legado de Otsutsuki Hagoromo"
El agua fría cambio de forma repentinamente, las direcciones de las corrientes obligaron que formara un huracán, el cuerpo del Uzumaki pareció volar sobre el aire mientras era rodeado por el huracán que iba tomando la forma de un tornado.
Cerro los ojos por unos segundos, y cuando los abrió, sus iris brillaron con bestialidad, provocando que gritase con fiereza y salvajismo, el grito de una bestia enojada resonó por todos los bosques.
El mensaje había sido claro.
Un nuevo dios había nacido. Un brillo rodeo el cuerpo del joven ya adulto, su apariencia evoluciono a una más madura, más adultas. Sus bigotes zorrunos cayeron un abismo del olvido. Su cabello rubio de punta se fue purificando hasta convertirse rojo como la sangre. Sus ojos se volvieron oscuros, a excepción de sus iris que se tornaron plateados con un toque azul.
Entonces la luz que rodeo el cuerpo se rompió al instante, los remolinos volvieron a la normalidad, y una fuerte corriente se expandió por el bosque en un diámetro de 80 metros, fue tan fuerte el empujón que llego hasta el campamento mestizo, de la cual se encontraba cerca.
Eso significo que vieron un poderoso brillo iluminar al bosque sobre los cielos más oscuros. Quirón no pudo evitar estar asustado, y a la vez, aliviado cuando ese destello se apagó, pero aún no lo calmo de todo, cuando sintió un poderoso un temblor en el suelo y entonces se dio cuenta, el grito fuertemente al campamento:
—¡Todos abajo!
Los semidioses hicieron caso al instante en el momento exacto que el centauro dio la orden, todos se tiraron al suelo, todos estaban a salvos. Al menos eso quería creer el centauro, cuando vio que no todos lograron tirarse al suelo, sino que se vieron sumido al empujón de aire que los mando a volar contra algunos árboles, veintes chicos y doces chicas estaban inconscientes, era un milagro que estuvieran con vida.
Fue entonces que el centauro miro al este, cuya dirección vio la luz brillante. Su mente solo deseo una cosa, una cosa de los mortales, tal osadía no sería tolerado por los destinos. Que no sea nada grave, por favor
Un hilo rojo se cortó a través el filo de una larga tijera plateada y oxidada. Un ojo carmesí brillante en la sumisa oscuridad lo presencio todo, quiso manipular la vida de un antiguo, aquel se desvaneció, un gruñido enojado rugió por la oscuridad.
Una fuerza invisible intervino, y no sabían quiénes eran los responsables. Las tres ancianas dejaron de tejer los hilos, ya no atarían a sus dominios al humano tan antiguo que ellas mismas. Era demasiado tarde, se convirtió en un dios que no necesita de la fe humana ni los mitos.
Los dioses griegos, más precisamente el olimpo fueron los espectadores de tal evento, un pensamiento unilateral se formó, y todos estuvieron de acuerdos.
El terror se apodero de sus corazones errantes, llenos de pecados que un dios bondadoso castigaría con maldad.
—Osadías…dioses falsos…-varias voces resonaron al mismo tiempo, tan salvajes y arcaicas, enojadas y pacificas-. Tengan cuidado, tengan cuidado, cuiden sus acciones, tienen consecuencias, los titanes son insectos al lado de los reales hombres…. Del santo y pecador…. Del héroe y el villano…. De la verdad y la mentira… No es una profecía, es una advertencia de la creación…. Y la destrucción….
Las voces en susurros se desvanecieron, las advertencias fueron claras. La justicia divina actuaria, el equilibrio de la balanza equilibrarían, en el círculo del olimpo, llamas griegas surgieron. Ardiendo incontrolablemente, cuan feroces se volvieron, tan tenaz que nadie lo apagaría.
Así mismo; una figura femenina cubierta de carbón quemado, una espada en su mano derecha sosteniéndola al frente mientras estaba clavada en el suelo, en su mano izquierda una balanza brillando de color dorado incapaces de detenerse. Y sus ojos eran exóticos, a los lejos brillaban un color blanco perenne, a lo cerca se veía una galaxia llena de estrellas y sietes planetas, su enfoque principal era Saturno.
—Legado…. Legado…. Castigara…. A los culpables…-repitió cortante, antes las petrificadas acciones de los dioses como si de una canción se tratase, ignorando a todos-Todo lo tomara con sus manos…. Regresara al universo…. Renacerá…. Como siempre lo fue…. Como las cosas son…. Confusas….
En otro lugar, un cabello rubio desprendió el destello de las llamas de la voluntad, su aspecto fantasmal sonrió a lo lejos, eterno de los recuerdos de su hijo, lentamente desapareciendo de su existencia, estaba siendo olvidado…. Sus ojos eran el único detalle que su hijo recordó, esos ojos zafiros que iluminarían hasta las almas más malvadas.
El espectro paseo por la abundante naturaleza de la zona, por cada pasa que daba, la flora parecía recuperarse con rapidez y recuperar su color original. Árboles, flores rejuvenecidas, nuevas plantas y árboles surgieron de la nada, rompiendo con fuerzas la ley del proceso.
Pero de nuevo, su presencia fue momentánea, su entidad física se fue desvaneciendo a lo largo de las horas hasta quedar nada, solo cenizas nostálgicas del pasado simulando ser polvillos de la tierra.
Eso vieron sus ojos, los ojos del legado. Boruto vio el pasado del lugar a través de sus ojos por unos momentos. Tales eventos no fueron causados por sus ojos, no sus ojos anulaban la habilidad que tenían que ver con el tiempo y el espacio contra él, entre otras cosas claro está.
Alguien le mostro los eventos del pasado, la pregunta era quien. ¿Por qué el mensaje de ayuda? Solo quería descansar un rato más, un tiempo más…
Que lastima, su corazón gritaba por ayudar a los inocentes contra los males, pero su mente fría agrieto toda oscuridad encerrada en el fondo de su corazón, y le dijo: No ayudes.
Que difícil decisión para una ya tomada. El decidió descansar, se dijo a si mismo que no era la única entidad humana que podía ayudar a quienes lo necesitaban, no siempre podía salvar a todos…. Después de todo, era un héroe olvidado….
Nadie lo culparía, nadie lo consoló, solo durmió atrapado en la incesante oscuridad que intenta siempre apoderarse de él, su corazón. Los pecados, y el arrepentimiento siempre lo perseguirían. Ese era su castigo.
Sin embargo, no fue directo al mundo eterno de los sueños, no. De hecho, ni siquiera necesitaba dormir, solo cuando era necesario para recuperar su energía con mayor rapidez sin usar la energía de la naturaleza, ya que no poseía un bijuu dentro de sí mismo que lo ayudase a suministrarla para recuperar el chakra. Aun así, rara vez sucedía, pues tenía demasiado chackra, y casi no utilizaba las técnicas ninjas.
—Ja, ja, ja
Rio con amargura, no pudo evitarlo, se levantó de la roca. Miro los alrededores, los arboles a no eran tan grandes como antes, ya no se alzaban hasta los cielos, sus ramas eran largas y no tan gruesas pero lo suficiente como para que el pudiera saltar arboles por árboles.
Las hojas revoloteaban con suavidad, las brisas eran abrazadoras no tan fuertes ni tan suave, simplemente cálidas como siempre deberían ser. El pasto brillaba el vivo color verde, el humano se encargó de purificar a la naturaleza y crear zonas naturales en lugares devastados por el hombre con un jutsu, para ayudar a los bijuus. No toco a los desiertos, pues eran necesarios para la tierra.
Ahora sin saberlo, en los medios de noticias informaban que la contaminación había desaparecido instantáneamente gracias a un grupo de científicos.
En alguna parte del mundo, muy lejos del mundo real. Casi como una isla, o una de imitación de ella, o una creación del hombre. Una mujer de cabello dorado como el sol. Ojos azules que reflejaron los hermosos cielos inalcanzables. Una vestimenta clásica de una Grecia arcaica.
La mujer miraba el horizonte, una mirada fija en el mar. Sentía una poderosa energía liberarse con fuerza como si tratara de liberarse de este mundo, y querer erradicarlo.
Entonces lo vio. Una energía azul cubierta de un aura de oscuridad por fuera y por dentro un blanco tan puro que rebosaba la bondad reprimida. No logro identificar el rostro de dicho personaje, lo cierto es que era interesante, si bien era normal que hubiera un equilibrio de bondad y maldad en los corazones humanos, sin embargo, eran equilibrios imperfectos, en cambio, este ser tenía un equilibrio perfecto, sentía como su energía le parecía tan familiar que no pudo identificarla.
Pero todo cambio cuando sintió otra fuente de energía igual de poderosa, aunque a diferencia del anterior rebosaba de mucha de bondad apagando por completo aquella oscuridad dominable. Parecían ser padre e hijo. Fuentes similares y poderosas.
Quizás el mundo estaba preparándose para una catástrofe inminente, los dioses serían incapaces de alargar sus periodos, sus acciones consecuencias.
