7
La puerta de roble se abrió y un par de ojos verdes se posaron enseguida sobre sus hombros. El hombre junto al alfeizar, y notablemente mas alto que Boruto, coloco sus brazos detrás de su espalda y avanzó un par de pasos, hasta quedar en medio del mediano cuarto.
—Ya había aceptado que me quedaría sin padrino de bodas — dijo el caballero, su voz de barítono sonando de una forma amortiguada, como si buscara ocultar la felicidad que sentía de verlo ahí bajo un ceño fruncido y gesto indiferente.
Boruto sonrió de lado y pasó una mano por su cabello, peinado hacia atrás esa mañana.
—Una larga historia, querido amigo. Pero prometo ponerte al tanto.
Se miraron de reojo, hasta que carcajeándose avanzaron y se fundieron en un amistoso abrazo, golpeando en el proceso sus espaldas.
Hacían casi dos años que no se veían.
—Mírate nada más. — musita Boruto separándose y sonriendo chulesco — Cuando me llegó la carta no podía creerlo, querido amigo. Pero es verdad, aquí estas, a solo pasos del altar. Hoy se nos casa Shikadai Nara ¡Que suenen alto esas campanas!
Shikadai río, risueño.
Y Boruto sintió su alma tranquila. Su amigo Shikadai, tras un largo proceso de culpa, había finalmente alcanzado la felicidad que tanto había buscado, aunque fuera de forma inconsciente y siendo más terco que una mula con respecto a ello.
—Katra es maravillosa. — pronunció con confidencia. Sus ojos verdes brillaron con solo la mención de su querida novia.
—Me alegra, hombre, me alegra — Y volvieron a fundirse en un abrazo de total camaradería.
Cuando fue el momento de avanzar al presbiterio, Boruto observo no sorprendido a Shikamaru Nara entre los primeros asientos, junto a la marquesa viuda, la abuela Yoshino.
El marqués de Dorset y Shikadai no habían tenido una relación padre e hijo muy estable desde que Shikadai empezó a tener una opinión más propia de las cosas de la vida. Y luego, con la muerte de la marquesa Temari, las grietas entre ambos se habían vuelto mas profundas.
Pero medio año después, su padre Naruto le había comentado un día durante el desayuno que su amigo de vida y colega Shikamaru había estado viajando a Escocia constantemente, a donde Boruto sabia que Shikadai había partido, decidiéndose quedar un tiempo con la familia Escocesa de su madre.
Supuso que aquellas grietas se habían por igual reparado.
Shikamaru le hizo un asentimiento de cabeza cuando cruzaron miradas y Boruto le correspondió.
Tras la ceremonia, la comida y baile en celebración a los recién casados estaba teniendo lugar en la propiedad en Edimburgo de uno de los tíos de Shikadai. Gaara Sabaku, el hermano menor de su madre.
Los Sabaku no eran una familia tan grande, aun así contaran a su familia política los Nara, quienes también en ese momento solo contaba con Shikamaru, la abuela Yoshino y Shikadai.
En esos momentos, los Sabaku solo contaban con Kankuro, quien era él jefe actual de la familia, Gaara y el hijo de este, Shinki.
—¿Te quedarás en Escocia permanentemente o partirás a alguna de tus propiedades en Inglaterra? — le pregunta Boruto, mientras se rellanaba de nuevo su tarro de cerveza.
—Katra quiere conocer Inglaterra — Shikadai se apoya de la pared de granito y mira hacia su esposa. En ese momento se encontraba bailando con su tío Kankuro. — Pero ama Escocia, y yo no podría apartarla de su tierra. Creo que viviremos aquí y allá por un tiempo, hasta que nos decidamos por algún sitio.
Boruto asintió.
—Al final el hogar lo hacen ustedes.
—Mucha razón, amigo mio.
Entonces Shikadai lo miró de reojo.
—¿Cómo estas tú? Creo ahora si podrías compartir conmigo lo que te atrasó en tu viaje.
Boruto le dio un tragó a su cerveza y paso un mano por su abdomen.
—Cuando venía de camino, me apuñalaron. — soltó, como si algo como eso fuera tan fácil de contar.
Shikadai se tensó.
—¿Qué? — sus ojos se mostraron desorbitados. — Demonios Boruto — maldijo sin importarle si lo escuchaban, que dudaba pasara. Las gaitas opacaban cualquier otro sonido o tintineo en ese momento en aquel salón.
Y entonces, le indicó que lo siguiera.
—Apenas me la presentaste, pero no creo que a Katra le guste que su esposo se pierda con otro en medio de su boda — se burlo sardónico Boruto mientras lo seguía por aquel pasillo.
—Déjate de bromas — le comentó huraño, una vez dentro de un pequeño despacho. — ¿Cómo es eso que te apuñalaron?
Y fue a un aparador para servirse un vaso de whisky.
Boruto suspiró mientras tomaba asiento en un sofá color caoba.
—Vamos Shikadai, uno no está exento de asaltos, menos si decides viajar de noche.
—Ajá — El joven le miro críticamente — Ambos sabemos que ese ataque tiene nombre y apellido. Demonios hombre ¿No habías terminado con todo eso?
La mirada de Boruto se endureció.
—Sabes que sí.
—Si, ya sé, pero dos días después yo me largue de Londres ¿Cómo se que no mentiste?
Boruto frotó su nariz.
—No lo hice.
Shikadai se inclinó hacia adelante.
—Entonces, dime la verdad, Boruto ¿terminaste con eso?— La mandíbula de Boruto palpito.
—Lo hice —Pero los iris azules temblaron, algo imperceptible para otros, pero no para Shikadai.
—¡Lo sabia! — Shikadai pateo una silla y Boruto se levantó furioso.
—Lo hice Shikadai ¿Por qué no me crees?
Este se pasó una mano por el pelo negro y lo miró critico.
—Porque Agnès se metió bajo tu piel, Boruto.
Boruto bufó necio e iba a contestar, pero en eso se escucharon dos toques en la puerta. Shikadai levantó enseguida la silla que había pateado y le indicó a su amigo que podía abrir, al estar él mas cerca de la puerta.
Una mujer mediana, rellenita y tierna le sonrío a Boruto desde el otro lado.
—Señorita Katra — pronunció Boruto y abrió mas la puerta para que ella ingresará.
—Cariño — musito Shikadai cuando su esposa ingresó al despacho.
—Cortaremos el pastel dentro de unos minutos, Shikadai — la joven avanzó hacia él y como si fuera un habito, acomodó su corbata de forma tan natural. — Pero si necesitas mas tiempo para ponerte al día con milord, puedo demandar dos bailes más.
—¿Le gusta mucho bailar, señorita Katra?
Katra miró a Boruto y le sonrío de un modo maternal.
—Me fascina, milord. Desde pequeña.
—Si su esposo no se pone celoso, podría pedirle me enseñe un poco de danza escocesa mas adelante— bromeó Boruto y Katra río mientras abrazaba por la cintura a su esposo.
Shikadai rodó sus ojos y besó la cabeza de Katra.
—Tranquila, querida. Ya habrá mas tiempo para que Boruto y yo nos pongamos al día— le sonrío tiernamente mientras acariciaba con sus nudillos su mejilla. Luego miró a su mejor amigo de modo serio — Compré una propiedad cerca de esta, ven el fin de semana para que podamos seguir conversando. Supongo yo que no partirás tan rápido a Inglaterra.
Boruto carraspeó.
—Tendrá que atrasarse nuestra conversación. Viajare a Inverness mañana.
—¿Inverness? — Shikadai lo miró confuso — No sabia tenias más conocidos en Escocia.
—No, es que acompañare a Sumire aun asunto personal.
Los ojos de Shikadai se abrieron.
—¿Sumire? ¿Sumire Tono? ¿La hermana de Kawaki?
Boruto le miró divertido.
—Claro Shikadai ¿O recuerdas a otra Sumire Tono? — Boruto se acercó al aparador y se servio un poco de whisky. Cuando volvió a mirar a su amigo, este le miraba de un modo en que dejaba en claro que tenía que contarle que demonios estaba ocurriendo.
Por alguna razón, Boruto se sintió nervioso.
—Iremos a Inverness la semana entrante ¿Verdad, querido? Mi hermano es de las tierras altas — habló de pronto Katra — Podrían luego trasladarse a la casa Arregaithel, si su permanencia será larga en Escocia.
—Muchas gracias por su invitación, señorita Katra — respondió Boruto.
—Se que no es de mi incumbencia, pero ya que tu la acompañas ¿Qué compromiso tiene Sumire en Inverness?— preguntó Shikadai.
Boruto rascó su nuca.
—Bueno, parece ser que el Laird Shigaraki es el verdadero padre de Sumire.
Shikadai y Katra abrieron sus ojos de par en par.
—Por las pelotas del Rey Jorge—bisbiseo Shikadai. Había conocido y convivido con Kawaki Tono antes de marchar de Inglaterra, así que no se le hizo difícil conjeturar sobre que iba la situación.
—Los Shigaraki son de los poco clanes que quedan desde la era medieval — compartió Katra — Mi hermano me dijo que su Laird está muy enfermo. Ha estado mucho tiempo en cama. Se rumorea por las altas tierras que no pasará de este año — en la voz de Katra había un tono de lamento — Conocí una vez a la hija, en un evento de caridad hace un tiempo, es muy adorable y solicita. Su madre por otra parte es tan vanidosa y déspota — en su rostro se hizo un mohín. Miró a Boruto con atención — Tengan cuidado, usted y su concuñada, milord. Aunque el Laird la reconozca como hija, dudo lo demás tengan el mismo placer de hacerlo. No se escuchan nunca cosas buenas de los hermanos del Laird. Ya sabe como es, los hombres y su avaricia y ambición por obtener más tierra para si mismos.
Imaginar que alguna de los Shigaraki se atreviera a hacerle algo a Sumire, hizo hervir la sangre de Boruto al punto de hacer sonrojar su cuello y orejas.
—Gracias por la información, Señorita Katra.
Shikadai palmeo su hombro.
—Cualquier cosa, contacta conmigo.
—O con mi hermano, Alec los recibirá aun así nosotros aun no hayamos llegado.
Un nuevo capítulo. Espero les haya gustado, aunque haya sido un cap mas de transición.
