Capítulo XII: Punto de no retorno

- Kira - susurró mirándole preocupada al ver sus ojeras - ¿Estás bien? – preguntó preocupándose cuando Kara negó con la cabeza, Lena repasó a velocidad mil lo que pudo ocurrirle a su Kara que le ponga así - ¿Pero ¿qué? – preguntó cuándo Kara le quitó los papeles arrojándolos al suelo y se sentó a horcadas suyas, Lena inmediatamente poniendo sus manos en su cintura para que no se caiga y antes de que pudiera decir algo, Kara se inclinó…

…le cogió con dulzura el rostro para acercarse Kara halando con ambos labios el labio inferior de su Lee, dándole una mordida suave en el proceso con lo que ella gimió audiblemente, para luego lamerlo y estamparle un beso apasionado, necesitado y muy esperado por ambas, un tanto brusco por momentos, dándose cuenta de algo sumamente importante, "Era ella!"

- Kar, ¿Qué haces?, ¿Qué pasa? – preguntó con la voz entrecortada y apenas audible, cuando ambas se separaron por la inminente capacidad de respirar – per… hmmm… - no pudo seguir su pregunta porque a continuación Kara volvió a arremeter contra sus labios, su lengua a memorizar cada espacio de la bellísima boca de su Lee, a deleitarse con lo delicioso que era, a repartir besos por toda su cara, hacia su mentón, su cuello, en lo que con ambas de sus manos no desabotonó su blusa muy fina, a cambio de ello, la rompió con ambas manos y mucha rapidez, éstos volando y estampando haciendo un sonido tan único en la loseta.

- ¿Pero qué? – preguntó ante su actuar más necesitado y furioso de lo usual – ufff mierdaaaaa ¡ - gritó al Kara romper también su corpiño y empezar a amasar sus senos con mucha pasión con una Lena ya desbordada de éxtasis y más al Kara escucharle gemir de esa forma tan gutural, al ella jugar con sus pezones con la yema de sus dedos para luego reemplazarla con la lengua y su boca, dándole completa atención a su pecho.

Lena incapaz de liberar sus manos de la cintura de su Kara, de lo contrario ella se estamparía de cola al suelo con toda la actividad que estaban haciendo.

- Kar, Kar por favor debes parar, por favor para – rogaba en un choque de emociones brutal ya que no quería parar, quería completamente lo opuesto, a decir verdad, pero algo no se sentía bien, todo estaba siendo muy impetuoso, muy violento y de sopetón, todo lo contrario, a cómo era la esencia de su Kar, que estaban liadas, ni siquiera habían esclarecido el tema entre ellas.

Lena no era la única que lo sentía, Kara también lo hacía.

Ambas se besaron incesantemente hasta que todo lo reproducido que ya era fuego, mucho fuego, una fogata enorme, se convirtió a sus ojos en una simple llama de fósforo, ambas necesitaban más, más todo, por lo que Kara se puso de pie, sólo ahí la soltó Lena mirándole con una bruma tal, medio desnuda y en un estado muy abusado mirando a Kara y a sus labios en igual estado, de lo más voluminosos por toda la actividad que estaban realizando.

Kara de pie se quitó los tacones e hizo lo mismo con Lena para luego cogerle la mano e intentar llevarle al sofá.

- Necesito, necesito ir a los servicios – pidió urgentemente, Kara no le dejó y desde dónde estaba insertó dos dedos en su intimidad furiosamente ante un grito muy fuerte de Lena – para, para¡

Entre bombeo y bombeo de ambos de sus dedos Kara se dio cuenta que aquello no era como lo deseaba, no era como lo soñó y si bien el corazón de ambas iba a galope y Lena estaba muy mojada, pues ella tampoco quería seguir.

- Bueno, no es lo que esperaba pero eso fue caliente nena ¡ - gritó su novio sentado en el sofá mirándolas mientras se masturbaba, Andrea a su lado con una copa de Wiskhey añadió – a la mierda que lo fue, aunque bastante tóxico podría añadir.

- No, no, no ¡ - gritó Kara – yo jamás haría esto, yo jamás te expondría así ¡ - gritó mirando a Lena mientras retiraba furiosamente sus dedos de su entrada y se sacaba su blusa para cubrir su torso.

Lena la miró impasible y sin expresión alguna por pocos segundos antes de decir – ya lo has hecho y peor que eso, apuesto cuanto te habrás reído a mis expensas.

- Ahhhhhhhh ¡ - Kara se despertó gritando y muy agitada, abriendo grande los ojos, miró a su alrededor.

- ¿Kira qué demonios?, espabila mujer – dijo Cat chasqueando sus dedos frente a ella.

- ¿Eh? – Kara seguía en shock incluso temblaba un poco, Cat le miró preocupada, todo había sido un sueño.

Kara miró hacia su alrededor, ella seguía en CatCo, era tarde, su jefa estaba por irse y estaba diciendo algo, cosas, ordenes, que Kara no podía procesar por estar inmersa en eso que inició como una idílica fantasía y que se convirtió en pesadilla.

- Kira, ¿Me has entendido? – preguntó con ambas manos en su cintura – vaya, ni al caso – replicó antes de que ella respondiera – estás fuera al parecer, vete a tu casa que así no haces bien a nadie, mañana temprano 6am en mi oficina, es todo – se despidió con esa frase recogiendo su asistenta sus cosas – ah y te doy permiso, tomate una copa de mi Whiskey para que se te pase el susto, parece que hubieras visto al mismo diablo – con ello ambas se fueron hacia el ascensor.

Kara asintió y les vio partir, no confiando aún a ponerse de pie en presencia de ambas debido a su estupor, ya cuando se fueron, pasado unos minutos lo hizo, sacudió su cabeza para borrar esas imágenes horribles de su ser – jamás te forzaría, jamás me reiría de ti, jamás te haría menos – repitió en su mente varias veces como un mantra, como si tratase de convencerse de lo propio, fue a por su copa de Whiskey – iughhh – tosiendo por el sabor y por lo fuerte que era el tomarlo puro para luego acomodar todo y volver a su cubículo, a sus cosas y a por su casa como bien le había aconsejado su jefa.

Kara soltó una profunda exhalación que no sabía contenía, aún en su cubículo mirando a su laptop ahora apagada, cogió su celular e intentó llamar a Kieran, sólo el escuchar su voz podía tranquilizarle, pero no hubo respuesta – joder – renegó ella cerrando su laptop, cogió sus cosas, su abrigo, se fue a los servicios higiénicos a arreglarse un poco y salir camino a casa pensado que era muy probable su hermana ignore su petición de estar alejada de ella, si acaso la llamada de su madre fue un indicativo.

- Amor, ¿Por qué están peleando? ¿Qué ha pasado? – preguntó con un sonido maternal, como forma de saludo, de lo más cálido que derribó toda objeción que podía tener Kara de abstenerse y guardar el secreto para ella.

- Mami nosotras no…

- Bebé, te puedo leer hasta sin mirarte, sé que algo te perturba, cuéntame cariño – pidió y Kara soltó a llorar con las horribles imágenes que sacudían su mente aún, lo cual preocupó aún más a su madre – amor, necesito que te calmes – ya que Kara casi nunca lloraba, salvo para cosas importantes, como la crueldad animal, el asesinato, que algo grave le ocurra a sus amigos, no porque se le caiga el celular en el agua, por lo que su madre supo era importante el tema.

Eliza le dio un tiempo para ello – hija, necesito me cuentes todo, tu hermana, Maguie, están bien ¿Verdad?

- Sí mami, Maguie y ella están bien – respondió entre sollozos, agradeciendo el tiempo que su madre le dio para articular mejor sus ideas para luego contarle lo ocurrido durante el viaje de descenso y hacia la calle.

Kara siguió hablando con su madre por un buen tiempo, asegurándole en primer lugar que la calle estaba transitada, no era tan tarde, era seguro, las preocupaciones normales de una madre que está en otro continente por su niña.

Al cortar la llamada, decidió caminar por esa noche para serenarse un poco deseando que la brisa de la noche, acalle sus ruidos mentales y pueda ella librarse de toda esa pesadez y esa sensación de mierda.

- Nada ha ocurrido, Kieran es feliz, está bien, muy lejos de mí, pero feliz, no me odia – repitió varias veces decidiendo pensar en cosas positivas y bellas, algo como los besos de Kieran, su presencia, sus ojos, todo de ella.

Kara volvió a sacudir su cabeza al recuerdo del beso de Kieran, su mirada posterior bajo la luz tenue, confundirse con la imagen de Lena, con su carita hermosa al inicio de su sueño.

- ¿Qué carajo pasa conmigo? – se preguntó preocupada demasiado confusa.

Ella siguió caminando.

- Sí estoy bien.

- No, no vengas a mi casa.

- Que no vamos a tener sexo ésta noche ¡… eso lo serás tú ¡ - le gritó al celular Kara cortando la llamada con su novio.

Kara meditó en parte lo ocurrido con Mike, en parte tenía razón al decir que las cosas se habían enfriado al volver del viaje, sin ella darse cuenta al momento que aquello había ocurrido mucho más antes y en gran parte no, porque estaba siendo un imbécil, Kara recién dándose cuenta que aquello había ocurrido desde años antes también.

- Eh cuidado – soltó cuando una mujer se cruzó corriendo chocándole hombro a ella, la mujer huía - pero ¿qué? – se preguntó alarmada cuando vio a más gente correr hacia su dirección como huyendo de una calle lateral de la plaza dónde se encontraba.

- Señorita es hacia la otra dirección, huya ¡ - gritó un hombre de edad.

- ¿Huir de qué? – preguntó apresurada girando para ver al hombre, pero él ya se había ido.

Kara giró y empezó a caminar más rápido, era una reportera después de todo, al pasar veía gente correr, otros mirar y hasta gravar como si un incendio en una propiedad fuera más interesante que llamar a los bomberos o hacer algo sin arriesgar sus vidas persé.

¿Por qué estaban tan asustados?

Porque la humareda empezaba a ser más espesa, y en su cercanía había locales comerciales muy tuborizados de gente en ese momento, presagiando lo peor, habiendo entre ellos comercios con cosas inflamables.

Kara pasó de caminar a correr, llamó a Mike pero él no le contestó al estar enojado, ella se abrió paso entre la gente – ayyy mierda – objetó dándose cuenta que se trataba del orfanato Luthor, el mismo que se estaba incendiando y muy rápido.

Algunos vecinos estaban ayudando, los niños salían corriendo y empujándose, nenes de todas las edades, Kara se quedó paralizada por un momento hasta cuando un bombero la empujó físicamente para que mantuviera su distancia al fuego llegar a la cocina y estallar un balón de gas que provocó una gran explosión, rotura de las ventanas de las propiedades aledañas a la gran casa de estilo victoriano y que todos los presentes permanezcan en el suelo ya sea que se hallan arrojado por si mismos o por la onda creada por la tremenda llamarada.

El caos se desató, muchos gritos, maldiciones, unos cuantos festejos de unos hijos de puta que querían ver destruido el apellido Luthor – es un orfanato desgraciado ¡ - gritó un hombre enojado antes de caerse a golpes contra él sujeto que vitoreó aquella pavada. Y con ello peleas diversas, saqueos, el caos, mucho caos, los bomberos intentando trabajar, pero liados al no poder sus camiones pasar por todo el lío de la gente, policías fueron llamados, muchos de ellos.

En su pesadez Kara se levantó muy despacio, escuchando un pitido profundo en sus oídos – no, no, no, no entres por favor – rogó al ver a Lena descender de su auto y correr hacia la entrada, misma que se bloqueó posteriormente a una columna caer producto de lo debilitada de la estructura.

Kara espabiló y apenas pudo se sacudió la cabeza e intentó ingresar, pero un bombero la detuvo, habiendo para ese entonces ya algunos medios gravando – ella entró, Lena está ahí ¡- le gritó intentando pasar, pero el hombre no la dejó extendiendo ambos de sus brazos – ¿Los niños, no va hacer nada para con los niños? – preguntó asustada de que algún angelito pueda fallecer de ese modo.

- El incendio tiene casi media hora, un encargado me dijo que creen tener casi a todos…

- ¿Cómo que creen? Deben estar seguros ¡

- Lo sé, lo sé, no todos estaban dentro, sólo una parte de ahí la confusión, tenga paciencia, es mi primer día ¡- gritó el bombero novato en respuesta.

Kara no podía creer, la sola idea de un nene fallecer así era inconcebible y casi igual que eso, que Lena muriera así, fue su detonante para que empuje al hombre y que ingrese por la ventana lateral del sótano, rompiéndola, antes que el chico pueda detenerla, arrojándose a través de ella.

- Mierda, mierda, mierda – coreó el chico desde fuera – capitán, una chica entró por el sótano ¡ - gritó desde fuera.

- Mierda – Kara susurró al levantarse del piso, habiéndose golpeado el cuerpo al ingresar así, se levantó, ni se sacudió porque no tenía sentido limpiarse el polvo cuando la casa se estaba incendiando.

Kara miró hacia alrededor agradeciendo que estuviera intacto apenas con signos de humo – Lena, Lena ¡ - gritó mientras subía corriendo las escaleras hacia el primer piso que es dónde le golpeó la visión del fuego en el techo y en ciertas paredes, suelo y muebles, aparte del sofocante humo – Lena ¡ - gritó corriendo por dónde podía para ver si había alguien, deseando intensamente encontrarla y a la par no, porque eso significaría que ya estaba fuera de peligro y hubiera podido salir por otra puerta.

- Si Lena corrió hacia su interior, es porque hay alguien o algo importante para ella, más bien alguien, porque ella con todo lo que tiene no creo que atesore tanto una cosa material – se dijo a sí misma – señorita Luthor ¡ - gritó en lo que subió a la mitad de las escaleras hacia el segundo piso, cubriéndose con su abrigo por encima de la cabeza por si algo le caía, el fuego intensificándose cada tanto.

Ella siguió caminando y corriendo a la par por dónde pudo – ahhhhhh mierda ¡ - gritó al ver como unas piernas sobresalían debajo de una cama y al parecer quien estaba debajo de la misma se asustó porque saltó y se golpeó fuerte si su grito fue un indicativo.

- ¿Lena? – preguntó preocupada corriendo presurosa hacia ella, esquivando el fuego, tomó sus piernas y las haló con fuerza para que se incorpore.

- ¿Qué carajo? ¿Kara, qué demonios haces aquí? - preguntó con fuego en su mirar, literal, Kara se asustó, Lena daba mucho miedo cuando quería, para después poner una mirada muy preocupada.

- Entraste que más podía hacer, ¿Quedarme fuera? – pidió sin esperar respuesta – perdón, perdón por tutearla – se disculpó luego ante su gesto.

- Tutearme es lo de menos en éste escenario – susurró ella para luego pedirle – sal de una puta vez, te vas a hacer daño.

- Igual tú, sal de una vez – replicó ambas gritando cuando el techo sobre la cama se desplomó.

- Mierda, mierda, todo es madera, joder ¡- exclamó Lena mirando muy preocupada a su alrededor.

Lena tomó la mano de Kara y corrió hacia otra área, una más conservada y menos quemada, abrió una ventana – sal de una vez ¡Salta no te ocurrirá nada, hay un montón de hojas debajo, amortiguará tu caída, antes que todo se incendie, sal ¡

- No me voy sin ti.

- Es una orden Kara, Sal ¡- le gritó.

- No me voy sin ti, no me voy y punto – le gritó igual de asustada, no quería quedarse ahí pero tampoco quería irse sin ella - ¿Los niños? – preguntó con los ojos muy grandes.

- Todos fuera, lo he comprobado más de 5 veces - refutó corriendo hacia el tercer piso.

- Lena no, Lena ¡- gritó persiguiéndola – Entonces ¿Qué haces aquí, si todos los niños están bien? ¿Por qué entraste? Lena, te estoy hablando ¡- le gritó para luego gritar, al parte de la estructura desmoronarse y golpear su hombro.

Kara se tambaleó hacia atrás en medio de la escalera, Lena le cogió del abrigo y le jaló violentamente hacia ella, ya que vio que Kara estuvo a punto de caer hacia la nada, hacia el sótano mismo, al todo quemarse con mucha rapidez, un golpe que la mataría.

- Kara, Kara ¡- le gritó quitándole el abrigo que estaba incendiándose para ver que su hombro estaba dislocado y su brazo se veía muy extraño.

Lena le sentó en el suelo, se sacó la correa y le amarró el brazo ante gritos de dolor de Kara que seguía preguntando - ¿Qué demonios puede ser tan importante, como para arriesgarse a morir? – Lena le puso su casaca para si algo le cayera, al menos la prenda le protegiera de algo, raspones, rasgaduras y astillas por lo menos.

Lena le miró con demasiada angustia en ese punto pensando que no sólo ella podía morir, sino que Kara también – no lo entenderías – replicó recordando justo lo que estaba buscando, se apresuró hacia el lado derecho, hacia la tercera cama del salón, Lena navegó en medio del fuego para voltear el catre en llamas, arrodillarse, retirar el polvo con las manos y mirando había una inscripción en ella, empezó a romper las tablas debajo de la misma.

- Lena, Lena, nooo, ven aquí, Lena, Kieran ¡ - gritó con toda su fuerza al ver que más y más fuego empezaba a rodearla.

Si Lena la escuchó, no se lo hizo notar, recién cuando Kara vio aquello que tanto buscaba Lena, una caja de madera forrada de cuero, es que lo entendió, ya no había un punto de retorno.

Kara la vio correr hacia ella con lágrimas cayendo de su rostro antes de desmayarse.