Capítulo XIII: Hola soy yo.
- Lena, Lena, nooo, ven aquí, Lena, Kieran ¡ - gritó con toda su fuerza al ver que más y más fuego empezaba a rodearla.
Si Lena la escuchó, no se lo hizo notar, recién cuando Kara vio aquello que tanto buscaba Lena, una caja de madera forrada de cuero, es que lo entendió, ya no había un punto de retorno.
Kara la vio correr hacia ella con lágrimas cayendo de su rostro antes de desmayarse.
…
- Hmmm – murmuró Kara despertándose en una camilla de hospital, escuchando una discusión tremenda entre su hermana y Lena, aunque la voz de Lena sonaba extraña.
- Y una mierda que te vas ahora, sino te mato ¡ - le gritó de lo más emputada siendo contenida por Maguie.
- Oficial, me está amenazando ya tres veces con ésta – le señaló a Maguie intentando estar calmada, aunque su voz sonaba irritada.
- Cállense de una puta vez o las sacaré a todas ¡ - ordenó Andrea.
- Tú no eres doctora en éste hospital y una mierda que me voy a ir ¡ – objetó Alex a gritos.
Kara aún mareada y somnolienta por la medicina observó a su alrededor muy confundida viendo el escenario de lo más surrealista.
La discusión siguió por mucho más, hasta que la cabeza de Kara empezó a doler y con ello su corazón se alteró modificando la lectura de monitor y llamando atención de todos.
Lena se quiso acercar, pero Alex la empujó y ella por más que estaba herida lo hizo de regreso, aun estando en su silla de ruedas.
- Cálmense ya de una puta vez ¡ - gritó Andrea, Alex se giró para recordarle que éste no era su hospital, pero tres enfermeros y seguridad aparecieron en el cuarto silenciando a todos.
- ¿Señorita Luthor, está ud bien? – preguntó uno de ellos.
- Tienes razón Alex no es el hospital de Andrea, es el mío.
Kara había sido llevada al hospital Luthor.
- ¿Cómo procedemos señorita Luthor? – preguntó uno de seguridad.
- Cálmense todos por favor, que no le hacen bien a mi paciente, a ninguna de las dos – pidió el doctor a cargo, uno muy preparado a pesar de su edad, 35 años – retírense todos, incluida ud señorita Luthor, vuelva a su cuarto por favor.
- Josh… - intentó.
- No señorita Luthor – replicó él por más que ella era su jefa y dueña del hospital - usted está frágil, necesita descansar.
- Al oír esto, Kara reaccionó – no Lena, por favor no te vayas – pidió.
- Ohhh mi Karrr – susurró Alex para luego añadir – claro que se va - causado Lena marque su entrecejo.
- Basta, basta todos ya – pidió el doctor levantando su voz, pero sin gritar, pidiendo a la par Seguridad saque a todos y que regrese a Lena a su cuarto para quejas de Kara y Lena – calma por favor – pidió dado a toda la algarabía en el cuarto – pensemos en las pacientes, ya luego podrán hablar con toda calma. Pero por ahora necesito ambas descansen por favor.
Con ello todos se fueron retirando de a pocos, ambas mujeres sin poderse ver, dado la cantidad de gente en el cuarto.
- Señorita Danvers – inició Josh, pero Kara lo interrumpió.
- No, nada, hasta que pueda verla.
- Señorita…
- No, quiero verla, exijo verla ¡ - renegó Kara – ayyy – se quejó luego por su dolor de cabeza mirando que su brazo estaba con un yeso en un cabestrillo y justo el derecho, mirando luego con cara de situación a Josh que divertido sonrió para quejas de Kara.
- Ok, calma, no, no – levantó una mano para que se calme y le deje explicarse, para luego contarle sus lesiones, que eran básicamente un hombro dislocado y una fractura un poco más arriba de la muñeca, magulladuras, golpes – aspiraste un poco de humo…
- ¿Cómo salí o salimos? Mejor dicho.
- Por el relato del bombero, Lena rompió una ventana en el tercer piso y envolviéndote en un abrazo se tiró a la piscina – Kara jadeó ante lo que le contaba abriendo grande los ojos de la sorpresa pensando lo mismo que soltó – ¿La piscina amortiguó la caída? Porque es una piscina regular, no una de buceo, ¿Cierto?
- Su cuerpo impactó con el fondo de la piscina, se rompió un par de costillas, casi se ahoga, ambas, los bomberos las rescataron y eso que no habían bombeado toda el agua para apagar el fuego, de lo contrario estarían muertas, ambas.
- Es muy autodestructiva – susurró para sí misma pero el doctor la escuchó y asintió, claro que lo era - ¿Ella está bien? – preguntó preocupada y aunque el doctor no debía dar información de otra paciente, quedó claro que en ese contexto sí lo haría o lo básico, ya que se veía que ambas traían historia y justo cuando le iba a contar le llamaron a su celular, por lo que se excusó para contestarlo mientras Kara le miraba y se miraba a sí misma sobre la camilla.
- ¿Ay cómo terminé aquí y cómo ella sigue terminando aquí? – se preguntó mentalmente viendo la expresión curiosa del doctor y todos sus ademanes para tratar de predecir su reacción.
5 minutos después…
- ¿Lena? - Preguntó ni bien verle.
- La señorita Luthor está entrando a cirugía y tu hermana puede que le haya roto la nariz – Kara volvió a jadear, Alex sí que odiaba a Lena…
- ¿Y ella?
- Seguridad la escoltó fuera.
- ¿Y Lena, qué pasará con ella?
- Ni bien salga, estará sedada porque está alterada, quiere verte a toda costa, así que por lo que parece ambas descansarán ésta noche, talvez puedan verse mañana – Kara asintió triste, ella quería hablar con Lena antes de que le dieran de alta el día de mañana o que vuelvan a pasar cosas que las separen.
- ¿Y ella por lo menos estará en éste piso, no? – el médico le dio una mirada incierta – osea, tiene que descansar y parece que le gusta los pisos altos… - empezó a divagar y él sonrió, su paciente era adorable.
- Sí, en realidad ella tiene su cuarto en el piso superior, siempre que se queda, se queda ahí.
- ¿Se queda mucho aquí?
- Sí – taciturno asintió para luego despedirse, dejando a Kara en igual estado.
Y aunque en igual estado, Kara se fijó una misión, iba a hablar con Lena a todo costo, aun cuando una enfermera llegó luego del que el doctor se fuera, diluyéndole algo en el suero, un somnífero parece, ya que Kara empezó a tener sueño y a sentirse somnolienta.
- Ahhhhhhhh – bostezó adorablemente acomodándose en su cama, obligada a dormir un par de horas y sólo un par de horas esperaba fuera – hija de p… - murmuró por la enfermera para luego dormir placenteramente.
…
Cerca de las 2am Kara se levantó por una pesadilla, viendo que el coso ese del somnífero seguía goteando por su intravenosa por lo que se lo sacó y lo dejó goteando en la cama, oculto por la sábana, bostezó y poco a poco decidió que tenía que despertar, hablar con ella.
Y aprovechando el cambio de turno o un descuido de la recepcionista y el de seguridad de ese piso, el hecho de que ambos no estaban y uno de los cuartos sonaba sospechosamente a gemidos, Kara muy despacio aún un poco mareada y muy adolorida por la caída se encaminó hacia el otro piso, el de Lena, yendo primero a la derecha – mierda – gimió luego yendo hacia la izquierda, ya que se había equivocado de camino, estando sólo vestida con su bata de hospital – al menos no tiene abierta la parte trasera – murmuró para luego reír ante lo divertido y a la par vergonzoso que sería andar caminando por los pasadizos así.
Kara caminó con lentitud, pero con firmeza estando muy decidida a lograr su objetivo y mientras subía las escaleras pensó - ¿Cómo voy a identificar su cuarto si hay varios? – pensando que todos los pisos tenían varios cuartos, porque debían tenerlos ¿Verdad? – voy a demorar, ojalá llegue a verla antes que alguien me detenga – se dijo apoyando su peso en las barandillas.
Siguió subiendo, siendo el aliciente el ver sus ojos, sus labios, el recuerdo del beso con su Kieran, el aliciente más poderoso que tenía.
Ya para cuando llegó al piso superior – oh vaya – se sorprendió al haber sólo una puerta y un área de recepción muy parecida al salón de espera de la torre LCorp, el de seguridad dormía, Kara hizo la nota mental para tomar eso en cuenta cuando pudiera pensar con más claridad, ya que era evidente los somníferos todavía estaban haciendo efecto en su mente y cuerpo. El de seguridad debía estar atento y no dormido, su labor era cuidar de Lena.
Kara caminó, abrió la puerta y entró – gee, joder –soltó admirada, pero sin emitir sonidos al ver lo más parecido a un departamento muy cómodo con un área al parecer de rehabilitación, piscina templada con barras y muchas cosas más que sólo una camilla como los otros cuartos.
Kara siguió caminando por las diversas áreas con un poco de pesadez dado todo su cansancio y lo evidente que era que tenía que estar en su cama y no haciendo esfuerzo.
Ella buscó hasta que encontró su dormitorio, Lena dormía en medio de una enorme cama muy suave a la vista, grande como una cama Kingsize, con muchos aparatos médicos a su alrededor, sin soporte vital ni nada, sólo con el monitor que medía su pulso conectado a ella, haciendo un ruido de motor tan, pero tan adorable, que cautivó su corazón provocándole una gran sonrisa, a pesar de que estaba todo moreteada y con vendas que sobresalían de cada pedacito de piel expuesto en su parte superior.
- A pesar de que tienes la carita un poco hinchada, estás preciosa Lena Luthor – le susurró estando cerca y a diez centímetros de distancia de su cama.
Kara ni bien tocó lo suave de su colchón, supo que no iban a hablar, la cama era muy suavecita y las mantas mullidas – rayos – susurró acomodándose cerca de su Lena y por más que ella estaba muy sedada, le cogió la mano y así ambas pudieron dormir, con ambas acurrucándose a pesar de sus estados físicos.
Es así como el doctor las encontró el día siguiente, decidiendo que no las separaría después de que intentó hacerlo y ambas se aferraron como koalas, con Lena incluso gruñéndole tiernamente entre sueños – ok, ok mis disculpas – le susurró y cuando ella asintió en su estado adormilado, Josh se retiró dando indicaciones al de seguridad que nadie les molestara, que la enfermera era la única que podía entrar aparte de él, durante sus rondas cada hora, eso y que el doctor podía vigilar a sus pacientes atravez de una cámara instalada en ese cuarto, sobretodo dado que era su doctor de cabecera y su estado de salud era su prioridad.
Con ambas de sus pacientes estables, él se retiró a hacer sus rondas.
…
Cerca de las 7.30am…
Lena sintió un olor delicioso y no tanto a alcohol como antes sentía, un toque muy suave en su mejilla y una risita de lo más tierna, por lo que pudo sonreír por el toque, hasta que se acordó que estaba sola y abrió sus ojos – hmmm – murmuró sin saber cómo sentirse o si quiera pensar ante la visión de Kara recostada a su lado y acurrucada junto a ella, hasta que vio su cabestrillo y se sintió como mierda, Kara había salido herida físicamente y era su culpa.
Más cuando quiso decir algo, hacer algo más que mirarla fijamente, Kara se inclinó y la besó, la besó y Lena se derritió de amor ahí mismo, gimiendo ante el toque tan delicioso de sus labios y cuando ella apenas lo profundizó, gee, su mente se revolucionó a mil, viendo infinidad de colores, de sensaciones, como si los números hablasen y los ángeles cantasen, por fin todo cuadraba y estaba en su lugar.
El beso fue delicioso, por más que fue muy suave y duró poco, ya que Lena tenía la nariz rota y no podía aguantar mucho la respiración – joder Alex – renegó Kara adelantándose a ella, ambas juntaron sus frentes con los ojos cerrados, el sonido de motor de Lena por el estado de su nariz y el rico perfume de Kara, fue idílico, perfecto, hasta que Kara dijo – Kieran, ¿Podemos hablar? – y Lena se congeló, quedo en shock y se tensó mucho, Kara lo notó, intentando tranquilizarla con el toque de su mano a lo largo de su espalda, ella dijo algo pero Lena no lo podía procesar, pudiendo recién reaccionar cuando el tono de su voz se tornó preocupante por lo rígido de su estado.
Lena abrió los ojos y miró ese color azul cielo que tanto amaba, pero con mirada muy preocupada, incluso con miedo, pero sobre todo con ternura en el fondo.
- Eres Kieran – susurró a diez centímetros de su rostro y ella asintió, era inútil negarlo cuando el monitor de su corazón sonaba como loco y cuando Kara la había reconocido al besarla, teniendo perfecta memoria del beso que se dieron hace cinco años y el de la isla – tranquila cielo – le pidió y ella tuvo un espasmo en la columna, Kara lo sintió – ok, perdóname, calma por favor – pidió viendo que Lena podía empezar a hiperventilar.
Kara la miró sin poder creer que la poderosa billonaria y rompecorazones, estuviera ante ella, tal cual la conoció, una niña tierna, por momentos insegura, muy introvertida, tal cual la conoció y ella había causado aquello, eso la hizo sentir como mierda, pero antes de poderse sentir así, por primera vez desde hace cinco años, puso a Kieran primero.
- No tenemos que hablar ahora, no insistiré, si eso quieres, ¿Eso quieres? - preguntó suavemente y Lena asintió sintiendo se incapaz de hablar dado que podía tener su voz entrecortada – ok, eso está bien, pero Kieran, perdón Lena - replicó al ver un gesto contradictorio en su rostro, viendo la lucha interna en ella – vamos a hablar en algún momento, ahora que te he encontrado, no te dejaré ir, no importa dónde vayas, dónde viajes, soy capaz de invertir hasta el último centavo que tengo para no dejarte ir, ¿Estás de acuerdo con ello? – preguntó sentada a su lado y Lena asintió, Kara asintió y ambas se miraron y a su labios, a su cuerpo.
Kara tenía el cabestrillo en el brazo derecho a la par de un par de rasguños en el cuello y el cuerpo magullado.
Lena tenía la nariz enyesada, en vendada, vendas en su cien, en su torso, la mano izquierda en un yeso, se había roto la muñeca, así como también tenía el cuerpo magullado y todo adolorido.
- Quiero besarte, ¿Quieres besarme? – preguntó dulcemente lamiéndose los labios y mirando los suyos – ya sabes, antes de que venga el doctor. Hoy más tarde me darán de alta y…
- Quiero besarte – replicó ella con voz ronca. Aquello provocando un corrientazo en toda su columna vertebral, Kara gimió, pensando cómo podía haberse mantenido distanciada tanto tiempo de ella.
Kara se inclinó y la besó, apoyándose con su codo bueno mientras que con su mano acarició su mejilla, la parte hinchada con suma delicadeza, ambas gimieron ante el beso, Kara fue muy dulce, pausó su beso, esperando a que Lena pudiera respirar para luego iniciar otra vez, hasta que pasos a los lejos resonaron en la loseta y ellas a regañadientes se separaron, Kara recostándose a su lado con un quejido dado el dolor que sentía en la espalda.
El doctor entró de sopetón, preocupado por la alerta que recibió, corrió sin acceder a las cámaras, pero cuando las vio tratando de parecer normal, al menos Kara, ya que Lena tenía una expresión de poquer perfeccionada, él pudo intuir que algo pasaba y pasó entre ellas y eso estaba más que bien.
- Saben, el amor es el mejor de los remedios – comentó como un hecho al azar.
- No sé de lo que está hablando – replicó Lena mirando al techo.
Kara la miró curiosa, sonriendo luego ante el guiño del doctor a la situación, Lena quería pasar desapercibida y eso también estaba bien, siendo obvio había un conflicto de emociones ahí.
El doctor desconectó el monitor del pulso y auscultó primero a Lena al estar junto a ella, recetó medicamentos para el dolor, inflamación, para la infección y demás, para luego seguir con Kara, tocando un punto sensible en su espalda media que la hizo jadear audiblemente.
- Eh tenga cuidado ¡ - vitoreó Lena preocupada y con el ceño fruncido en su linda carita que ante su estado la hacía lucir como un gatito enojado y siseante, así de tierno, el doctor se dio cuenta y aunque podía dejar ir a Kara ese mismo día, decidió ahí mismo, explicándoles con terminología médica que ninguna de las dos entendió o fingió no entender, que Kara se quedaría un día más.
- La cama es suficientemente grande para ambas, sin embargo, me gustaría poder cambiar a mi paciente con privacidad – replicó y Lena se sonrojó ante la idea de que Kara la pueda ver semidesnuda o desnuda, dado que sus piernas estaban amoreteadas y con cortes y vendas.
Kara también se sonrojó ante la idea de su Kieran semidesnuda o más, así que con la ayuda de un enfermero y una silla de ruedas, regresó a su cuarto en el piso inferior en lo que fue el traslado más lento del mundo, todo ante la mirada vigilante de Lena, que objetaba cada quejido de dolor de Kara a que el doctor y enfermero tuvieran más cuidado, como si se tratara de una bebé recién nacida.
Ellos sonrieron todo el tiempo ante su preocupación y extremo cuidado, Kara lucía sonrojada.
Recién cuando estuvo sola Lena pudo exhalar aquel suspiro que no sabía contenía, lamiéndose los labios pensó, que aquel, era su punto de no retorno.
Había dos caminos ante ella, hacerla su novia o dejarla ir para siempre.
Tenía que decidirlo de una puta vez, cinco años y poco más ya eran suficiente separación.
¿Qué iba a hacer ella?
