Capítulo XV: Hablemos.

Kara miró el folio y de ahí a su hermana y luego al folio para después desecharlo.

- Hey, ni siquiera lo has mirado ¡

- No peleen niñas, confío en ambas para no quemar la cocina por diez minutos que es lo que tardo en comprar leche.

- Si mamá – replicaron al unísono ambas hermanas mientras Eliza salió a lo suyo.

- No necesito mirar nada Alex, la quiero, me encanta besarla, siento intenso con sólo un beso suyo.

- Tienes novio, es un idiota, pero es tu novio.

- Mike no… - intentó decir antes que él ingresara por la puerta principal, Kara miró a su hermana.

- Es tu novio, lo he invitado a cenar – sentenció para luego ir junto a Maguie a la sala.

- Estás jugando sucio bebé y con cenizas, no te vayas a quemar – le aconsejó ella sentada en el sofá hojeando su celular.

- No sé de lo que estás hablando – se defendió ella desestimando el tema, Alex, no quería a Mike para nada, hasta lo detestaba, pero comparándolo a Lena, él era un príncipe a su juicio.

- Hola mi amor – le dijo besándole en los labios, beso que duró poco porque lo cortó Kara.

- Estoy picando cebollas, Mike.

- Iughhh que asco, aunque fritas saben delicioso – acotó robando algunas y luego a por otro beso que Kara se lo dio, aunque un pico ésta vez - ¿Qué te ocurrió en el brazo? – preguntó después de un tiempo de estar ahí.

- Con toda seguridad no el tipo más brillante del lugar – susurró Maguie y Alex la silenció – shhhh a ti – añadiendo un beso.

- Sucedió ayer por la noche, el incendio del Orfanato Luthor.

- Y si el orfanato se quemó porque tú también, ¿Qué hacías ahí?

- Perseguía una pista – Mike le miró raro eso no tenía sentido.

- Entonces casi te mueres por una pista, eso es tonto Kara, no tiene sentido, el trabajo es sólo una forma de ganar dinero y nada más, como esa idiotez tuya de que casi nos linchan por defender a una Luthor.

- Eso no es… - Kara intentó decir algo, pero la puerta sonó y ambas mujeres entraron.

- ¿Qué hace ella aquí? – preguntó con desdén Mike.

- Soy la madre, puedo estar aquí – de modo divertido le refutó robando una mirada Alex que miraba a cualquier lado menos a ella.

- No usted señora sino Lena.

- Señorita Luthor para usted – replicó ella mirándole seria como diciendo "¿En serio Kara?"

- Yo la invité a comer – su madre cortó la tensión en el aire dejando sobre la mesa el pie de manzana y la botella de vino, mirando a Mike que añadió – yo traje mi boca y la diversión – con gran sonrisa.

Eliza y Lena miraron brevemente a Kara cómo preguntándose "¿En serio?" nuevamente

- Vamos todos a cenar – pidió Maguie caminando hacia la cocina para ayudar a traer los platos de comida.

- ¿Quién te hizo eso en la cara o en todo tú? – preguntó haciendo un ademán hacia su estado físico.

- ¿Para qué?

- Para invitarle una cerveza obviamente – soltó a reír luego de eso, Alex sonrió brevemente deteniéndose al Maguie cortarle con la mirada.

Los cinco se sentaron en la mesa del comedor con Mike observando la dificultad de Lena para moverse añadió – mejor que sea una caja de cerveza.

- Cállate Mike – pidió esta vez Kara.

Una cena muy incómoda luego, misma que terminó en una pelea entre ambas hermanas sobre su madre que miraba todo sobrepasada, Maguie miraba a su amor decepcionada y Mike canchero creyendo que se peleaban por él.

Lena no se defendió, básicamente porque no quería prolongar una pelea insulsa sobre Eliza, ya si no estuviese hubiera respondido con toda la ironía y sarcasmo que tenía encima, que era mucho.

- Tremendo hijo de puta, escoria de la sociedad – maldecía y renegaba Lena cinco minutos luego de llegar a su departamento, arrojando sus llaves, casaca, bolso lo que tenía encima dónde fuese.

Alex había estado toda la cena diciendo mierda de ella junto a Mike y mostrando ese folio que lo único que indicaba era cómo pretendía Lex embarrarla en mucho de su mierda, cómo si la propia Lena hubiera sido la mente de todo ese plan, junto a lo puta que aparentemente era al salir con más de 30 personas en un par de años.

Lena muy pocas veces renegaba y cuando lo hacía realmente se notaba, porque por más que había perfeccionado su cara de póquer y toda la ética que traía encima, cuando se frustraba, volvía a ser la Kieran que conocía Kara.

- Contrólate maldición, contrólate ¡ - se dijo a si mismo enojada de que Kara pueda creer esa mierda – Kara es lo mejor de mi vida entera – susurró muy emotiva.

El timbre sonó.

- Si es Alex, lo juro… - siguió renegando y así abrió la puerta - ¿Kara? – preguntó al verla apenas sin aire, muy sonrojada y sudada – pasa, siéntate, ¿Qué te ocurrió? – preocupada le preguntó yendo a la cocina y a por una botella de agua, Kara le siguió empujándola contra la encimera de la cocina – pero qué…

- Shhh sólo shhh… - jadeó entre respiraciones forzadas y Lena asintió recordando la primera vez que interactuaron después de tantos años, cuando Lena descendió por el ascensor y Kara bajó las escaleras corriendo para alcanzarle.

Lena le miró curiosa y a pesar de tener una mano enyesada, con ambas manos le sujetó su cintura no vaya a ser que se caiga dado lo agotada que se veía - ¿Subiste todos los pisos de éste edificio? – preguntó sorprendida ya que tenía más de 150 pisos.

Kara negó con la cabeza diciendo – sólo 15 – entre jadeos y Lena asintió sujetando con más fuerza su cintura, esperó un poco a que se recompusiera para que le pueda explicar.

- ¿No quieres agua? – preguntó y Kara negó con la cabeza, claro que quería, lo que no quería era que Lena se moviera de esa posición y se distanciasen.

- Déjame alcanzarte un poco de agua.

- No.

- Sólo un poco.

- No – negó con la cabeza tosiendo un poco por lo seca de su garganta.

- Sigues siendo terca – susurró Lena a la mitad de medio metro de distancia, con una sonrisa, Kara sonrió también y eso fue maravilloso para Lena, el verla así, fue precioso.

Lena la admiró en silencio, unos minutos después Kara se explicó – tienes un ascensor directo, pero sólo accedes a él con una llave, tomé el otro, pero no va directo, ninguno de los cuatro restantes lo hace, lo hacen en pares, así que tomé el de la derecha, luego el de la izquierda, pero se demoraba mucho, había mucha gente que iba a varios pisos, bajé y empecé a subir los 15 pisos.

- 15 pisos.

- 15.

- ¿Valió la pena que hicieras tanto esfuerzo, por mí?

- ¿Qué pregunta es esa? Claro que lo vale – contestó Kara cada vez más repuesta.

- Aún con todo lo de la cena.

- Sobre todo, con ello. Lee, no eres tu hermano, no lo serás nunca – sentenció cogiendo con una mano su mejilla, mientras que con las yemas de los dedos de la otra intentó acariciar su brazo, generando ese gesto en Lena, demasiada ternura, considerando que su mano estaba enyesada y apenas se le veía la yema de sus dedos.

- Eso de los hombres y mujeres…

- 30 decía el expediente – dijo divertida Kara y asombrada en realidad - ¿Fueron tantos? Aunque mirándote así de cerca, diría que Alex se quedó corta.

- Hey…

- No porque seas una puta o una zorra, una whore, no eres nada de eso, ni una ramera o prostituta, ni una barata o callejera, ni… - Kara se perdió explicándose divagando y Lena se derritió aún mucho más de amor y ternura por ella a la par de sorprenderse de que conociera tantas palabras sinónimas de ese término.

Kara siguió soltando sinónimos de lo mismo hasta que Lena empezó a reírse por tanta adorabilidad que despojaba ella, sólo ahí Kara se detuvo, sonrojada ya sea del agotamiento o de lo que estaba ocurriendo empezó a reír también.

Ambas rieron, ambas, aunque sea brevemente remontándose a aquellos años cuando todo era más simple, cuando fueron felices.

Kara tomando esa braza, siguió decidida a que no se apague esa calidez entre ambas – a lo que me refiero, es que eres hermosa y no creo que poner un número a tus conquistas sea apropiado, aunque no supera los 100, ¿Verdad? – preguntó con un gesto tan Kara, que Lena negó con la cabeza sonriéndole tan hermoso con esos hoyuelos que se le marcaban en el rostro, tan hermosa, que Kara se mordió los labios pensando si era apropiado preguntar acerca de lo suyo, de hablarlo, no quería cortar el ritmo, pero tampoco, quería dejarlo de lado y que no importara nada, eso sería como raspar la superficie.

- Terminé con Mike.

- ¿Qué?

- Que terminé con Mike, no lo tomó bien y no me importa, no puedo empezar algo si no termino con él.

- Ayyy mierda, otra persona ¿En serio? Osea recién te encuentro y hummm… – Lena gimió ante el beso de Kara, ufff, se le reinició el cerebro, tanto que después del beso no pudo hacer más que mirarla sin poder decir o pensar nada, Kara lo notó y se lo repitió – decía que eres tú, Lena Kieran Luthor.

- No digas ese nombre por favor.

- ¿Luthor?

- Kieran y lo sabes.

- Claro que lo sé Kieran.

- Kara por favor, hummm – volvió Lena a gemir al ella silenciarle con otro beso, gee, un delicioso beso – si me besas así no podré pensar.

- No tienes que pensar, no tenemos que hablarlo ahora si no quieres.

- No quiero – replicó rápidamente y Kara mentalmente bufó, ella sí quería, pero no iba a forzarla, almenos no aún.

- Bien, porque quiero besarte. ¿Te gusta besarme?

"O lo haces en grande o te vas a casa, o la haces tu novia o la dejas ir, pero joder, decídete de una puta vez" – la voz de Andrea resonó en el cerebro de Lena y su corazón lo hizo notar, golpeando su pecho a trompicones, tanto que preocupó en demasía a Kara, que antes de poder razonarlo o cambiar sus actividades, Lena le soltó la cintura y cogiendo con ambas manos sus mejillas, le besó apasionadamente.

- Mmm, mierda – gimió Kara para luego devolverle ese rico beso, deteniéndose por momentos para que Lena respire y volver a iniciar.

Muy ricos besos de por medio, mucho gemidos, caricias y miradas de ¿Amor?

- Vamos a tu dormitorio – susurró Kara besando ese punto exacto detrás de su oído, ese que sabía la volvía loca, logrando justo ese gemido y escalofrío que tanto había extrañado a la par de la torsión de su cuerpo de una forma perfecta que se acunó a su cuerpo.

Y por más que Lena lo quería con tanta intensidad, con tantas ganas, que su zona sur empezó a latir tan fuerte que se estremeció, no lo quería así, con ese enorme fantasma de por medio – pero… - titubeó obviamente ya que Kara con ropa se veía preciosa, sería muy idiota realmente si dijera que no le quería ver desnuda y en toda su gloria. Kara asintió, ella estaba bajo el mismo predicamento.

Pero Kara no se lo pidió por eso, aunque se moría de ganas de hacer el amor con ella, mas no podía así toda herida, no había forma añadido al fantasma entre ellas. No se lo pidió por ello, esa no era su intención, ella tenía un plan, una consigna y bajo ese predicamento fue a buscarla.

- Sé valiente corazón – se dijo a sí misma internamente.

- Yo hmmm, no quise decir eso o insinuar eso, no quiero eso, osea sí, pero aún no, después, no tan lejos, pronto, pero no ahora ahora o… - empezó a divagar y eso tranquilizó un poco a Lena ya que no era la única híper nerviosa – ufa, sólo, sólo quiero sentarme un rato, porque me duelen las piernas – lo usó de excusa y no tan excusa, sí que le dolían, pero no era por eso que le quería llevar a la cama.

- Vale – susurró, cogiéndole de la mano, ambas caminaron muy despacio hacia el mismo, ambas con sonrisas nerviosas y cómplices.

- Mierda que es tan bonito – observó Kara y sí que era muy grande su dormitorio, que casi tenía el tamaño de su departamento actual, una cama kingsize enorme – tú has… - señaló la cama como indicando lo obvio.

- No, no, no, aquí no – y sí que no, no había traído a nadie a su cama o a su departamento, su dormitorio era su santuario (Básicamente porque casi nunca estaba en casa y las pocas veces que estaba, le gustaba poder cerrar los ojos, recostarse y recordar cuando hizo el amor a Kara)

Sólo Andrea, pero no fue en esa cama, fue en otra, eso no lo dijo, ¿Cómo para qué lo diría? Aparte aquello fue hace más de medio año, Lena estaba haciendo los cálculos en su cabeza, Kara de reojo le miró concentrada.

- Eres tan hermosa – susurró viendo su perfil – que hermosa – Lena se sonrojó y Kara internamente se alegró y muchísimo de poder lograr esa reacción en Lena, a la par de notar que, con ella, en esa situación volvía a emerger lo dulce y tierna de Kieran, muy lejos de aquella presencia imponente que se comía el mundo, eso le llamó mucho la atención, que ella tenga esa dualidad a la par de pensar que aquello no estaba resuelto o podía haber un conflicto de emociones ahí.

Ambas muy nerviosas llegaron a la cama, deteniéndose justo al lado de la misma, sonrojadas y preciosas. Lena le ofreció el vaso de agua que tenía en su mesita de noche y Kara lo tomó.

- Es ahora o nunca – mentalmente se dijo Kara viendo que Lena estaba hecha un lío nervioso por lo mismo que había soñado tanto tiempo en poder volver a acariciarle y tenerla en sus brazos que llegado el momento o casi, no podía creerlo.

Kara se sacó el yeso del cabestrillo – cuidado Kar - pidió al ver que gemía del dolor por el movimiento.

- Puedes recostarte – pidió Kara a Lena y con gestos de dolor también lo hizo ella con Kara ayudándole a quitarse los zapatos – mierda, lo siento – se disculpó para luego reírse ante lo absurdo y nerviosas que estaban ambas, Lena también rió, el momento sexy pasando a un momento bizarro pero muy entrañable – ok, ok – se obligó a calmarse Kara para pedir y ayudar a Lena a recostarse en su cama – cierra los ojos – pidió y ella lo hizo suspirando cuando Kara se subió a horcadas suyas, asegurándose de poner presión en las caderas y no en las costillas que las tenía sensibles – viéndote así me da ganas de hacerte cosquillas pero ambas terminaríamos gimiendo de dolor, posiblemente me caería de culo.

Ante eso, ambas volvieron a reír para luego gemir ante el dolor que sintieron ya sea Lena en sus costillas y Kara al verle adolorida, por lo que antes de seguir así, se apresuró, se inclinó y le robó un beso, luego otro y otro – mierda, hmmm – gimieron ambas por el contacto de sus labios y más cuando ambas añadieron sus manos a las caricias de su rostro, su cuello.

Y si Lena estaba ansiosa, Kara igual o más, por fin tenía a su Kieran ahí y no la iba a dejar a menos que hablaran o por lo menos la escuchara, pero eso ya luego que besándole no podía pensar ni articular nada - ¿Sabes cuántas veces, soñé esto? – preguntó pero no le dio tiempo de responder ya que sus labios repartieron besos por todo su rostro, su nariz, sus ojos, causado ternura y a la vez tantos sentimientos como antes, Lena se emocionó y sus ojos se llenaron de lágrimas, los de Kara igual, ambas se los limpiaron con las palmas de las manos para luego seguir besándose, Kara estando a horcadas de ella, empezó a repartir besos por su cuello, por su mentón, por ese punto tan especial detrás de su oído que le encantaba y le ponía muy sensible a su Lee, para luego seguir repartiendo besos por su clavícula – mierda –gimió Kara al notar lo erecto de sus pezones debajo de su polera, ella los besó por encima de su ropa haciendo gemir y maldecir a su Lena, que cada vez se encendía más – tú puedes tocar todo – repitió Kara y Lena se congeló momentáneamente al ser las mismas palabras que usó Kara hace años.

Ambas descansaron sus frentes juntas un momento para retomar con unos besos muy dulces, hasta que Lena se relajó lo suficiente y tomando las indicaciones de Kara, con la yema de sus dedos Lena empezó a explorar su cabello, su nuca, a gravar en su mente el ruidito que hacía ella al rascar los bellos de su nuca – muy sexy – recitó en el oído de Kara haciéndole balbucear y perder el hilo de sus acciones, sonriéndole muy bello y enorme en su boca para luego robarle un beso y seguir con su exploración, descendiendo con sus dedos por los lados de Kara, hacia su cintura y volver a subir ésta vez debajo de su blusa, sobre su estómago – uyyy sigues teniendo abdominales – jadeó Lena y Kara también al sentir su toque, ufff, Kara paró un momento quedándosele mirando ante el tesoro que tenía por delante y cómo había pasado tanto tiempo lejos de ella.

- ¿Qué? – preguntó Lena de lo más relajada y con una sonrisa hermosa.

- Nada – replicó y Lena lo dejó pasar al Kara tener una gran sonrisa.

Ambas siguieron besándose intensamente tanto como podían dado su estado, aunque con todo lo delicioso de sus besos y lo feliz que se sentían en esos momentos no notaron ningún dolor físico.

Cuando Kara consideró que Lena estaba de lo más relajada y saciada como podían estar ambas al estar besándose así con ropa, Kara entre besos levantó ambas manos de Lena a la cabecera de la cama tan suave como pudo las ató con el cordel que tenía en su bolsillo trasero y ya inmovilizada se separó de ella, sentándose propiamente, Lena miró divertida sus ataduras sonriendo inicialmente hasta que Kara dijo – ok, vamos a hablar, es el momento – ahí se le borró la sonrisa, cuando ella se dio cuenta que no iba a salir de esa situación.

- Mierda.

- Mierda, en serio – repitió Kara aún sentada a horcadas de ella, con mucha delicadeza le acomodó su remera.